Hermione P.O.V

Hermione se despertó cuando sintió una enorme punzada en la cabeza que la sacó de sus sueños. Sin entender muy bien qué estaba ocurriendo, abrió los ojos tratando de enfocar la mirada. Todavía demasiado dormida para afrontar la realidad, no se dio cuenta de que la antorcha de su cuarto estaba encendida. Rodó sobre sí misma en el duro suelo piedra y descubrió que había una figura sentada en el sofá de la esquina. Se incorporó de golpe y permaneció quieta con el corazón latiéndole a toda velocidad. La figura se puso de pie y dio un paso al frente, cuando su rostro quedó iluminado por la antorcha, Hermione divisó las facciones afiladas de Malfoy.

-¿Qué haces aquí?-preguntó ella con la voz aún pastosa por el sueño.

-He aprovechado que estabas dormida para meterme en tu mente.-respondió el chico con total sinceridad.

La chica comprendió a que se debía el intenso dolor de cabeza que estaba sufriendo, y que la había despertado.

-Eres despreciable.-fue lo único que Hermione dijo. No tenía sentido malgastar saliva más con la serpiente.

Él, en lugar de responder dio otro paso en su dirección. Al quedar completamente iluminado por la luz de la llama, Hermione pudo ver que el chico estaba en sus ropas de dormir, un pantalón largo y encima una bata de seda que estaba ligeramente entreabierta a la altura del pecho, ambas prendas verdes. Muy snob. Muy Malfoy. Hermione se puso de pie, no sabía lo que tramaba el rubio y desde el suelo se sentía en posición de indefensión total.

-Así que…-comenzó Malfoy con sorna.-Tú y el traidor a la sangre.

Ella tuvo que reprimir las ganas de darle un puñetazo en cuanto le escuchó referirse así a Ron, pero decidió que, dadas las circunstancias, ignorarlo era lo más sensato. Disfrutaría como una niña pequeña el golpe, pero probablemente Malfoy la colgaría de la pared y la ahogaría en un abrir y cerrar de ojos.

-Te creía más lista.-continuó él arrastrando las palabras.-Pensé que al menos te follarías al Santísimo Potter y no al pobretón.

Hermione respiró hondo, tratando de mantener la calma.

Por algún extraño motivo que escapaba a su comprensión, Draco estaba empezando a sentirse de mal humor. Y al ver que sus palabras no tenían el efecto esperado en la muchacha, no pudo evitar continuar provocándola.

-Que bajo has caído, Granger.

La paciencia de Hermione empezaba a hacer aguas, podía notar como le picaban las manos.

-Dime una cosa, ¿cuánto tarda una comadreja en correrse?, ¿dos segundos?

Todo ocurrió tan rápido que Draco no lo vio venir. Hermione le cruzó la cara de un tortazo y se la giró completamente. Draco se quedó unos segundos con el rostro girado por la bofetada. El pelo le caía sobre los ojos, y Hermione no podía verle bien. Podía tolerar que la insultara a ella, pero que mancillara el nombre de Ron, era demasiado. Cuando Draco la miró parecía un animal enfurecido a punto de estallar. Su respiración era agitada, igual que la de Hermione.

-No. Vuelvas. A. Pegarme.-Draco siseó cada palabra apretando los dientes. En sus ojos se apreciaba la ira que sentía en ese momento.

-No vuelvas a hablar de Ron y no tendré qué hacerlo.

En lugar de responder, Draco entró en su cabeza de manera fuerte y dolorosa. Aprovechó haberla pillado indefensa y con la guardia baja para indagar entre los recuerdos que ella tenía del pelirrojo. Hermione trató de moverse, pero no pudo. Estaba paralizada por una fuerza invisible que la tenía inmóvil. Sin duda el rubio estaba controlando su mente, aparte de indagando en sus recuerdos. Multitud de imágenes de ella y Ron pasaron por su cabeza, como si de una película se tratara. Malfoy se detuvo en un recuerdo particular. Ron y Hermione estaban abrazándose en mitad de un bosque completamente nevado. El pelirrojo tenía el moflete apoyado sobre la cabeza de ella y le frotaba la espalda en un gesto cariñoso. Draco no pudo discernir cuánto hacía de ese recuerdo, ya que la chica apenas había cambiado.

-Cuando todo esto terminé-anunció él-quiero formar una familia contigo.

Ella se separó y le miró con ojos suspicaces.

-Yo quiero terminar de estudiar, Ron.

Ron soltó una carcajada.

-Lo se, te esperaré toda la vida si hace falta. Además, iré a verte a Hogwarts durante las vacaciones de navidad.-bromeó él antes de inclinarse en su dirección para besarla.

Hermione fue devuelta a la realidad en cuanto sus labios tocaron los de Ron.

-Hurgar en tu mente es asqueroso. Esto es lo más repugnante que he visto en mucho tiempo.-comentó Draco incapaz de contener el asco que sentía.

-Me das pena, Malfoy. No sabes lo que es el amor.-después de revivir ese recuerdo con Ron, se sentía algo más fuerte y dispuesta a luchar por salir de allí.

-Ni quiero saberlo, Granger. El amor te hace débil y eso es peligroso. Yo, por ejemplo, hoy he descubierto que quieres al gusano Weasley y voy a usarlo contra ti. -prometió él dirigiéndose a la puerta.

-Como le hagas algo a Ron…-comenzó Hermione.

-¿Qué?-el chico se paró en seco y se giró cuando estaba a punto de salir. -Dime, ¿qué piensas hacer estando aquí encerrada?-no esperó a que la chica respondiera, cerró la puerta con fuerza y Hermione escuchó sus pasos alejarse.

Draco P.O.V

Draco salió de la celda de Hermione más cabreado de lo que había entrado. Era increíble cómo diez años después de Hogwarts, la maldita Granger seguía sacándole de quicio.

Sin poder evitarlo rememoró la noche que había pasado, mientras volvía pisando el suelo con fuerza a su celda.

Después de acostarse con Pansy no pudo conciliar el sueño, cosa nada habitual en él. Siempre, después de un buen polvo necesitaba reponer fuerzas, pero esa vez, no consiguió caer en los brazos de Morfeo. Por eso había decidido salir a dar un paseo por el castillo y sin darse cuenta sus pasos le habían llevado hasta la puerta de la celda de Granger. Cerró los ojos y se concentró en visualizar lo que pasaba dentro de la estancia. Gracias a sus habilidades pudo ver que en la penumbra que la chica dormía inquieta.

Estaba a punto de marcharse, cuando escuchó claramente cómo ella pronunciaba el nombre de Ron en sueños. La curiosidad le pudo, así que con un encantamiento silenciador hizo que todos sus movimientos fueran sigilosos como los de una pantera. Granger no podría oír ni sus pisadas sobre la piedra, ni la dura puerta de metal abriéndose y cerrándose, ni el crepitar de la antorcha mágica cuando decidió encenderla para poder verla mejor. Se sentó en la esquina opuesta, donde estaba el sofá que había traído el día anterior y se limitó a observar desde la oscuridad. No comprendía porqué Granger no usaba el mullido sillón, es cierto que era demasiado pequeño como para tumbarse en él y dormir, pero era mejor que el suelo. Probablemente se debería a algunos de sus múltiples principios morales, de no tocar nada que hubiera pasado por las manos de un mortífago. Tratar de entender sus actos le daba dolor de cabeza, así que decidió pasar.

Draco aprovechó el sueño inquieto de Hermione para colarse en su mente, como era de esperar, la chica tenía la guardia baja así que pudo penetrar sin problemas. No le sorprendió ver que sus sueños estaban protagonizados por la comadreja muerta. No pudo evitar entrecerrar los ojos, al presenciar cómo la Hermione del sueño trataba de reanimar el cuerpo sin vida de Weasley. Cuando la chica comenzó a suplicar que fuera un sueño y que por favor estuviera con vida en algún lugar, Draco tuvo ganas de despertarla, solo por separarla del Weasley del mundo onírico. Sencillamente porque le desquiciaba.

Se dio cuenta de que estaba desperdiciando el tiempo que tenía dentro de la mente de la chica, de un momento a otro, sabía que las alarmas de su mente saltarían, revelándole su presencia. Se concentró en buscar recuerdos específicos. No todos los magos eran capaces de hacer este tipo de magia sin necesidad de usar un pensadero. Y para él requería un esfuerzo enorme, era un desgaste de energía grande. Por un segundo, estuvo tentado de buscar lo que pensaba la chica de él, pero decidió dejar su vanidad a un lado y buscar lo que le interesaba realmente.

De repente, se encontró en lo que parecía una tienda de campaña iluminada por unas velas. Giró sobre sí mismo y lo que vio le dejó anclado en el sitio. Detrás de él, arropados por las sábanas y en mitad de una cama doble estaban la comadreja y Granger abrazados e inmersos en lo que parecía sin duda alguna una charla postcoital.

-¿Crees que deberíamos contárselo ya a Harry?-preguntó Weasley, mientras acariciaba el brazo de ella.

Hermione negó con la cabeza.

-Harry tiene cosas más importantes en las que pensar.-dijo ella con cansancio.

Draco tuvo la impresión que era la centésima vez que Weasley pis le hacía la misma pregunta. Probablemente porque tendría ganas de contar a todo el mundo que había perdido por fin la virginidad, pensó Draco con una sonrisa.

-Lo sé, pero estoy harto de no poder besarte cuando quiera.-murmuró un enfadado Ron.

En lugar de responder, Granger se subió encima de él y la sabana resbaló por su espalda dejándola al aire. Draco se sorprendió al intuir que la chica no tenía un cuerpo feo, pese a que desde su perspectiva no podía ver la parte delantera.

Sin darle tiempo a ver nada más, fue expulsado inmediatamente de la mente de la chica. Cuando abrió los ojos, observó desde su silla, como ella se revolvía incómoda y emitía pequeños gemidos. Rodó sobre sí misma y se percató de que no estaba sola en la celda. Hermione se incorporó de golpe y permaneció quieta. Draco se puso de pie y dio un paso al frente, hasta que su rostro quedó iluminado por la antorcha, momento en el que los ojos de Hermione brillaron por el reconocimiento.