AVENTURAS EN TOKIO
XLVIII.
Honoka estaba francamente agradecida por los macarrones, ayudaron mucho a tranquilizar a Nagisa en cuanto le dio todos los detalles del inesperado accidente en el taller. ¡Por supuesto que Nagisa se preocupó hasta el punto del enfado! Pero saber que Honoka había salvado a alguien de salir gravemente lastimado era una de esas cosas que admiraba y amaba de ella. Aún recordaba con genuina admiración aquella vez durante sus primeras peleas, cuando Pissard cortó los cables del ascensor, mismo ascensor donde estaban sus queridas amigas Shiho y Rina y varias personas más. Nadie salió dañado porque Cure White actuó rápido y se dio una idea de cómo detener el elevador y salvar a todos.
Sabía que Honoka había salvado en más de una ocasión a sus compañeras de laboratorio de accidentes potencialmente graves. Y a su vez solía enfadarse por los descuidos ajenos que por fortuna nunca llegaron a más. Lo había hecho de nuevo y no dudaba en que le había salvado la vida a su compañero de clase.
Y era imposible estar enfadada demasiado tiempo si tenía la boca ocupada con un sabor que nunca había sentido antes. Y vaya que Nagisa era experta en cosas dulces, pero esos dulces en especial eran demasiado buenos. Mepple y Mipple compartían un macarrón y opinaban lo mismo que Nagisa en cuanto al sabor. ─No hay ningún daño mayor, ¿verdad?
─No, ninguno, fue un corte limpio en el músculo, no demasiado profundo ─explicó Honoka con tono calmo, estaba contenta de que su Nagisa no se asustara demasiado por culpa del incidente─. Debo tener cuidado hasta que la herida cierre apropiadamente.
─Pero quedará marca ─Nagisa incluso hizo un puchero, no estaba contenta por eso, en clases de salud le explicaron que los cortes con metal siempre dejaban marca. Quitó la venda de Honoka solo un momento para revisar la herida y sintió alivio al no ver una sola costura, solo ese corte limpio unido por grapas plásticas adhesivas, inflamado y enrojecido aún. Sabía hacer curaciones, lo estaba aprendiendo en sus clases de salud, así que se encargaría de ella y que no hiciera fuerza con ese brazo.
─Si compartes tu energía con Honoka puede que se aceleres su curación-mipo ─informó la pequeña princesa entre bocados. Ambas chicas parecieron sorprendidas por el dato─. No necesitan transformarse pero sí conectarse y concentrarse, ya deberían poder hacer algo así.
─¿En serio? ─la deportista pareció contenta con esa idea─. ¿Creen que también pueda quitarle la marca de su brazo?
─Es posible-mepo ─fue el turno del Héroe de hablar─. Nada pierden con intentarlo, su energía sigue despierta y en su última transformación mostraron un uniforme nuevo, eso quiere decir que su poder ha crecido mucho aunque hayan estado inactivas por tres años-mepo. ¿Porqué no lo intentan-mepo?
La joven pareja se miró entre sí y asintió. ─Con tomarnos las manos debería bastar, ¿verdad? ─Nagisa tomó las manos de su novia e hizo que entrelazaran sus dedos entre sí. Sonrió al sentir el calor de Honoka en sus manos.
─Siempre que podemos nos tomamos las manos. Me gusta mucho cuando lo hacemos ─la científica le sonrió dulcemente a Nagisa y cerró los ojos─. Ahora debemos concentramos... Ya sabes, como cuando Sensei nos ponía a meditar antes y después de los entrenamientos, para aclarar la mente ─hablaba de su maestro de artes marciales.
─Cierto, eso ayudará también. Si solo fueran nuestras manos unidas como solemos hacerlo ─la deportista cerró los ojos por igual y tomó aire de profunda manera─, entonces siempre estaríamos sanas y yo no amanecería con moretones por los entrenamientos.
Sabían meditar, les habían enseñado bien en el dojo. Ambas respiraron al mismo tiempo, hondo, inflando su torso completo y no solo su pecho. ─En eso tienes razón ─comentó Honoka con una sonrisa─. Y creo que sería fantástico poder llegar a ese nivel de poder, donde bastara con tomarnos las manos para sanar físicamente.
La idea hizo sonreír a Nagisa también. Si ese primer ejercicio resultaba bien y seguían trabajándolo, era muy posible llegar a ese nivel de conexión energética. Se quedaron así hasta que eventualmente tuvieron que soltarse, Nagisa debía salir a su trabajo y Honoka tenía trabajo pendiente tanto manual en sus reparaciones, como virtual con sus diseños.
Acordaron hacer sus ejercicios de meditación antes de dormir, todas las noches de ser posible.
El domingo llegó y con ello el esperado partido de Nagisa. Honoka se preparó con su ropa más cómoda y su jersey del Tecnológico, no podía olvidar su bandera aunque ésta vez no pudiera agitarla tanto como quería debido a su lesión. Lo que sí puso a la pareja muy contenta fue que su ejercicio dio resultados. Quizá no visibles, pero Honoka reportó que dejó de sentir dolor prácticamente al día siguiente y la inflamación había disminuído. De todos modos seguiría tomando su medicación, no estaba de más atacar esa lesión desde todos los flancos posibles.
Nagisa, Honoka, Mepple y Mipple salieron de casa camino a la Gran T. Mepple confirmó que Nao estaría en el partido, y su amiga Reika también, acababa de recibir el mensaje de texto de la futbolista. A Honoka también le confirmaron por mensaje la asistencia de la futura doctora. Ésta vez tomaron el tren, así Honoka no tendría qué hacer fuerza al sostenerse de Nagisa sobre la moto, además llevaba su bandera y por mucho que sus energías estuvieran haciendo un gran trabajo para curar a la científica herida, lo mejor era no arriesgarse.
A pesar de que el vagón del tren no estaba repleto de personas por ser un domingo por la mañana, eso no evitó que Nagisa se colocara del lado de el brazo lesionado de su compañera para evitar que algo le aplastara. Honoka sabía que su novia estaba exagerando un poco, pero la veía tan linda y tan decidida a protegerla de todo, que no pudo decirle nada. Discretamente le tomaba la mano a ratos a manera de agradecimiento.
Llegaron una hora antes de que Nagisa debiera reunirse con su equipo. A mediodía sería el partido, pero tenían que comenzar sus preparativos desde las once de la mañana. Honoka cumplió su parte dándole un abundante desayuno a Nagisa, llevando un generoso lunch por igual y, la noche anterior, dándole todas sus energías y ánimos con besos y caricias. Nagisa se notaba preparada para todo, y además muy animada por poder presentar a nuevas amigas.
A la deportista le causó gracia que sus compañeros y compañeras de clase comenzaran a saludar a Honoka también, ya era un rostro conocido al menos para los allegados a Nagisa, todo gracias a que siempre estaba presente en los partidos animándola. Honoka devolvía cortésmente todos los saludos.
─Creo que te saludan más aquí que en tu propia escuela ─dijo Nagisa a manera de broma, se ganó un lindo puchero de parte de Honoka y un leve empujón en el hombro. Iban juntas, no de la mano pero sus hombros sí se tocaban a momentos. La deportista rió un poco y aprovechó para darle a Mepple─. Esperemos a nuestras invitadas por aquí, así no las perderemos de vista ─Nao estaba recién entrada a la Gran T pero aún no conocía todas las zonas, además ella estaba en la sección de fútbol y eso estaba al otro lado del campus.
─Akira no debería tardar en llegar, me dio la impresión de ser alguien bastante puntual ─la científica revisó la hora en Mipple, faltaban un par de minutos para las diez de la mañana. Estaba por mencionar algo más, pero una voz le llamó y la hizo levantar la mirada. Justamente se trataba de Akira. Sonrió en automático─. Ya está aquí.
─¡Honoka, buenos días! ─saludó la pelirroja con una gentil y amplia sonrisa. Si Yukari estuviera ahí diría que incluso movía la cola de la emoción, como un buen perro─. Tú debes ser Nagisa, es todo un gusto conocerte ─dijo la recién llegada con animoso gesto apenas se reunió con ellas─. Kenjou Akira a tu servicio.
─Misumi Nagisa. También me da gusto conocerte ─respondió una sonriente Nagisa. No podía negar que la pelirroja tenía un aire extremadamente agradable. Era imposible no sentirse cómoda en su presencia. Además era bastante alta y guapa, no había razón para negarlo. Y por lo que Honoka le contó, era mayor que ellas, de la edad de Fujimura y Kimata de hecho─. Gracias por venir a ver mi partido.
─Debo ser yo quien agradezca la invitación, no salgo demasiado ─comentó Akira con gesto apenado. De no ser por esa invitación se habría quedado en casa estudiando junto a la ventana para recibir algo de aire. Pese a ser bastante popular en su escuela no salía mucho con nadie, se concentraba tanto estudiando que se olvidaba de todo lo demás y eso era algo que no solo Yukari y Miku le reprochaban, también sus pequeñas Ichika, Himari, Aoi y Ciel cuando tenían oportunidad de platicar por teléfono.
Recordó con gracioso enfado que Yukari le dijo la noche anterior que ni siquiera pensara en volver temprano a casa, que aprovechara el día con esas nuevas amigas.
─Te agradezco por cuidar a Honoka, mi querida científica tiende a hacer desastres cada tanto ─Nagisa se echó a reír al sentir una linda mirada de enfado de parte de Honoka, se encogió de hombros─. Sabes que es cierto.
─Lo sé, pero no tienes que recalcarlo de esa manera ─nadie creería que Honoka se viera más envuelta en accidentes de ese tipo, pero en su defensa ninguno era por torpeza propia.
─Estaré todo el año en el Tecnológico haciendo mi servicio, así que tienes mi palabra que la mantendré vigilada y bien cuidada ─dijo la pelirroja con una educada y galante inclinación. Nagisa sonrió ampliamente, Honoka se sonrojó más por culpa de la pena─. ¿Esperamos a alguien más?
Nagisa revisó la hora en Mipple, Honoka aún la tenía en la mano─. A una kouhai del equipo de fútbol femenil ─respondió Nagisa. Y Nao resultó ser igual de puntual, iba corriendo hacia ellas con Reika de la mano. De hecho era Nao quien jalaba de Reika. Sonrió en automático─. ¡Hey, calma, llegaste justo a tiempo, Nao! ─Enseguida miró a la otra chica─. Reika, me alegra verte de nuevo ─le dio un cariño en la cabeza, gesto al que la educada muchacha no se negó.
Nao terminó de recuperar el aliento junto con Reika. Sonrió al ver a la pareja de Nagisa en vivo y no en foto. Había escuchado no sólo de Nagisa, si no de sus superiores Fujimura y Kimata, que Yukishiro Honoka era una chica fantástica. Y en serio tenía esos aires agradables. Y no solo estaban ellas. Había una persona más que también les dio esa misma sensación familiar y cómoda. ─No queríamos llegar tarde, senpai ─dijo Nao con un último y hondo respiro que terminó de componerla. Soltó a Reika y se inclinó de manera un tanto exagerada─. Midorikawa Nao, novata del equipo de fútbol femenil. Un gusto. Senpai me ha hablado mucho de ti ─eso se lo dijo directamente a Honoka─. Me alegra conocerte al fin ─y sonrió al decir eso último. Nagisa solía poner un gesto demasiado feliz cada que mencionaba a Honoka.
─Aoki Reika, un gusto conocerte en persona, senpai ─fue el saludo de Reika, formal y educada como solía ser.
─Yukishiro Honoka, estudiante del Tecnológico. También me alegra conocerlas, Nagisa me habló mucho de ustedes cuando las conoció y también suele contarme de Nao ─enseguida señaló educadamente a Akira con un gesto─. Ella es mi invitada, hace sus prácticas en el Tecnológico.
─Kenjou Akira, estudiante de la Facultad de Medicina de la Universidad de Tokio ─y la pelirroja no pudo evitar presentarse con cierto orgullo. Además era la mayor presente en esos momentos, debía ser un buen ejemplo para las menores. Sonrió al ver los gestos de encanto y admiración del par más joven.
Nadie la engañaba y su olfato literalmente se lo decía. Nao y Reika también eran pareja. Esa noche le iba a contar tantas cosas a Yukari... Porque también tenían esa misma presencia familiar y cómoda al igual que Honoka y su pareja.
─¿Les parece si paseamos un poco antes de que deba ir a prepararme? ─propuso Nagisa con una sonrisa amplia─. Tengo que estar a las once con mi equipo, tenemos tiempo.
─Vamos, aprovechemos para conocernos mejor ─dijo Akira con una sonrisa. Y con la confianza que le nació, sujetó a Nao y a Reika por un hombro a cada una y las animó a seguir a Nagisa─. Es domingo, pero yo veo bastante gente por aquí.
─Muchos tienen práctica aun en domingo ─comentó Nao. La cálida mano de la pelirroja la tenía relajada. Nao nunca había tenido una hermana mayor, ella era la mayor, pero Akira le daba una sensación de protección que nunca había sentido antes─. Yo todavía no las tengo, sigo siendo una novata en el equipo de fútbol.
─Aun falta para que participe en algún partido como senpai, pero lo logrará, lo sé ─comentó Reika con una sonrisa. Ella sintió la misma calma que Nao, podía comparar ese toque con el toque cariñoso y fraternal de su propio hermano mayor.
─Traje té conmigo y algunos bocadillos ─y suficiente comida para Nagisa y sus acompañantes. Honoka conocía perfectamente bien la barriga sin fondo de su novia y su apetito después de los partidos─, por si quieren acompañarnos a comer.
─Suena bien, yo traje macarrones conmigo, podemos acompañarlos con el té ─agregó Akira con una sonrisa mientras palmeaba el bolso que llevaba consigo.
─Tienen que probarlos, ¡están deliciosos! ─Nagisa ya estaba salivando por adelantado de solo recordar ese sabor─. Me encantaron los que Honoka me compartió.
─Me alegra que también te gustaran. Me los mandan directo de París ─enseguida miró a la pareja más joven─. Y espero que a ustedes les gusten también ─y el par asintió con una sonrisa.
El recorrido del grupo fue breve, Akira prometió darse otra oportunidad para asistir a un futuro partido, y Reika ya conocía mejor el lugar gracias a Nao. Todas ahí tenían ese sentimiento de familiaridad que cada vez era más palpable, más obvio. Akira no era la única que sospechaba que esas chicas eran Pretty Cure como ella y sus compañeras. Nao y Reika también lo tenían contemplado luego de varias pláticas. Y Honoka por igual y se lo dio a saber a Nagisa, ésta era un poco más distraída en ese tipo de asuntos, pero sin duda le emocionaba la idea de que en verdad fueran compañeras guerreras.
Hikari comentó la posibilidad de conocerse entre sí. Todo se estaba dando y las tres partes presentes peleaban internamente por ser o no las primeras en mencionarlo.
El pequeño grupo llegó a una pequeña arboleda relativamente fuera de vista donde montaron su pequeño picnic. Solo té, bebidas deportivas y macarrones. La comida que llevaba Honoka sería para después del partido, Nagisa de momento iba perfectamente desayunada y cargada de energía y amor.
─Espero que esto también te dé energías para tu partido, Nagisa ─la pelirroja le dio macarrones de chocolate, que eran sus favoritos también. Les dio sabores más variados a Honoka y al otro lindo par y quedó en espera de sus reacciones.
─¡Saben aun mejor, gracias! ─y la jugadora ni siquiera hizo el intento de comerlos lento, los devoró tan pronto pudo─. Siento que gano más energía ─y lo decía en serio.
Reika comió con más calma, Nao no tanto pero tampoco tan aprisa como Nagisa y el gesto de encanto de ambas fue notorio. Compartían la misma opinión de Nagisa, era como llenarse de energía, de una alegría que no eran capaces de explicar pero de la que se dejaban llevar. Akira sonrió de manera amplia.
─Senpai, esto está delicioso ─comentó Reika con gran sorpresa. Ella daba pequeños bocados en afán de no terminarse tan pronto su dulce.
─Muchas gracias, en serio saben deliciosos, es como si de derritieran en mi boca ─Nao, más glotona a comparación de su novia, se los terminaba de dos o tres mordiscos.
Honoka comía uno con la misma propiedad que Reika. Akira pronto notó el kira kiraru que sus acompañantes estaban comenzando a producir bocado a bocado. Era demasiado intenso. Se quedó sorprendida por unos segundos mientras las miraba a turnos. Sí, ese era el kira kiraru propio de una compañera guerrera. Y si alguien la obligaba a comparar, el de Honoka y Nagisa tenía una intensidad demasiado alta, literalmente se les escapaba del cuerpo y se esparcía a su alrededor.
─Mi amada Yukari se pondrá contenta cuando le cuente que les gustó, ella es confitera y está estudiando en París justo ahora ─comentó casualmente la pelirroja.
Reika y Nao casi se atragantaron con su bocado luego de escuchar eso. "Yukari" era un nombre de chica, la mencionó como "amada". Se miraron la una a la otra con una sorpresa que no fueron capaces de ocultar. Nagisa y Honoka sonrieron, ellas ya estaban al tanto del asunto.
─Tenemos mucho por platicar ─dijo Honoka a Nao y Reika. Sonrió y besó la mejilla de Nagisa, haciendo sonreír a ésta última. Y con ese gesto nuevo, el joven par incluso suspiró en un gesto que claramente era de alivio─. ¿Pueden quedarse después del partido?
─Sí, sí podemos ─Reika respondió por ambas y asintió a Nao. Ya no tenían razón alguna para contener algún impetuoso y público gesto de amor. Estaban con la mejor compañía que podrían haber pedido.
