AVENTURAS EN TOKIO

XLIX.

Tanto la estudiante de medicina como las novatas quedaron sorprendidas al ver jugar a Nagisa. Ellas fueron las que se prestaron a agitar la bandera de Honoka, luego de saber que estaba impedida a hacer demasiada fuerza con su brazo izquierdo. Sí, les contaron del accidente de la científica y sintieron alivio al saber que no fue nada grave. El equipo de la Gran T ganó el partido con un marcador final de 3 a 2. Fue complicado, sus oponentes eran buenas, pero no contaban con la absurda velocidad de Nagisa y toda la energía que ganaba cuando cruzaba miradas con Honoka en los últimos minutos del partido.

También quería lucirse ante sus amigas y por eso anotó de la manera más enérgica posible el punto de desempate y victoria.

Y como si todas se hubieran puesto de acuerdo, el pequeño grupo decidió no mencionar nada de asuntos de guerreras legendarias hasta que Nagisa se reuniera con ellas una vez más para comer y platicar con calma. Honoka no pudo consultar a Mepple y a Mipple al respecto, pero algo en ella le decía que estaba bien. Y los pequeños seres no tenían problema con ello, fue simplemente la voluntad de la Luz la que permitió tales encuentros. Akira tuvo que pelear un poco para mantener a su diminuto compañero canino quieto dentro de su bolsillo, no lo sabía, pero el pequeño estaba emocionado de sentir el aroma y la energía de Mepple y Mipple. Reika y Nao lo tuvieron más simple, ellas no tenían compañeros mágicos tal cuál.

Luego del emocionante partido, Honoka les indicó a las chicas dónde esperar a Nagisa. Era un sitio igualmente alejado de vista donde ella misma solía esperarla luego de los partidos cuando se disputaban en casa, o bien después de algún entrenamiento. Sí, aún se daba el gusto de ver los entrenamientos de cuando en cuando, simplemente le gustaba verla, además, contemplar a Nagisa esforzarse al máximo la animaba a ella a esforzarse mucho más.

─¿Ya tomaste tu medicamento contra el dolor? ─preguntó la pelirroja a Honoka mientras señalaba el vendaje de su brazo.

─Ya me toca, tomaré el medicamento luego de comer ─sonrió─. Nagisa me ha hecho las curaciones. Me estoy cuidando bien.

─Buena chica ─y con una risa y un gesto alegre, le dio un par de chocolates en forma de perro a manera de recompensa. Honoka guardó ambos, compartiría uno con Nagisa.

─Los accidentes son habituales donde estudias, ¿verdad, senpai? ─fue la pregunta de Reika, ya tenían todo listo para comer, solo esperaban a Nagisa y Honoka les dijo que estaría con ellas apenas se duchara y acabara la junta con su equipo─. Debes tener cuidado.

─Lo tendré. Aunque me temo que sí son habituales ─Honoka puso un gracioso gesto de pena─. Una vez me intoxiqué a mi misma con humo de aceite de girasol, pero prefiero no entrar en detalles. Estuve con oxígeno una hora y dolor de cabeza todo el día ─rió.

─Senpai debe vivir preocupada por ti ─comentó Nao con una risa y pronto sintió una mirada acusatoria de parte de Reika. Ni siquiera pudo terminar de reír como tenía planeado─. De acuerdo, también hago que te preocupes, pero cuido mucho mi cuerpo, soy futbolista, con una lesión no podré hacer lo que quiero.

─Escuché que aquí tienen excelentes terapeutas físicos, seguro que todos ustedes están bien cuidados, ¿verdad? ─la doctora hizo lo posible por calmar el gesto serio de la historiadora.

─Eso puedo confirmarlo, Nao regresa a casa desgastada pero nunca lesionada ─dijo Reika dándole un cariño a Nao en la cabeza, ésta última sonrió con alivio.

─Nagisa también suele volver maltratada, con golpes incluso, como ya vieron es un deporte con bastante contacto ─comentó Honoka─, pero hasta el momento nunca ha tenido lesiones de gran cuidado ─y mientras seguían hablando respecto al tema, notó que Akira sujetó de golpe un bolsillo de su ropa, la notó nerviosa─. ¿Pasa algo?

─No puedo contener más al pequeño, disculpen... Ah... A decir verdad esperaba que alguna de ustedes trajera esto a la plática primero, pero ─quitó las manos de su ropa y una minúscula cabeza se asomó de su bolsillo. Y de ahí salió su pequeño compañero canino directo a olfatear a todas las presentes.

Sorprendió de buena manera a las tres chicas que le acompañaban.

─¡Wow! ¿Qué es esto? ─Nao no sabía si reír por la ternura o la sorpresa de ver a dicha criatura. No le era indiferente la existencia de criaturas mágicas, pero esa en especial le pareció novedosa y lindísima al igual que a Reika.

─Mi compañero. Creo que ya saben de qué estoy hablando, ¿verdad? ─miró a Honoka con una sonrisa─. Desde hace rato siente el aroma de quienes están contigo ─y señaló su bolso, donde justamente estaban los móviles guardados.

Honoka se echó a reír de linda manera. ─Quería esperar a que Nagisa llegara, no debe tardar, pero creo que alguien no tuvo tanta paciencia ─sacó ambos móviles y sonrió─. Es seguro, salgan ─y sin esperar más, Mepple y Mipple tomaron su forma normal y recibieron los cariños del pequeño can mágico. Nao y Reika miraron con una sonrisa que los pequeños que estaban con Honoka eran muy similares a sus queridos Candy y Pop. Estaba por decir algo más, pero escucharon una animada voz llamándoles. Era Nagisa. Honoka sonrió en automático─. Bienvenida.

─¿Uh? ─notó que Mepple y Mipple jugaban con lo que parecía ser un pequeño perro, soltó un gracioso refunfuño─. ¿Me perdí la sorpresa?

─No, llegaste justo a tiempo, ese pequeño es compañero de Akira, no resistió y salió ─explicó Honoka mientras Nagisa se sentaba a su lado. Recibió su beso en la mejilla con gusto─. Chicas, ellos son nuestros compañeros, gracias a ellos nos transformamos.

─Soy el Héroe Elegido del Jardín de la Luz, Mepple-mepo ─se presentó con orgullo el pequeño ser amarillo.

─Yo soy Mipple, la Princesa de la Esperanza-mipo ─fue el turno de la pequeña de presentarse y ambos hicieron un sencillo movimiento de cabeza para completar su presentación. El pequeño perro se acercó a ellos para restregarse amorosamente en ambos─. Hemos sentido sus energías desde que se acercaron a Honoka y a Nagisa-mipo.

─Pero nosotros no podíamos decir nada, debe ser la voluntad de la Luz la que permita que ustedes se encuentren y se reconozcan-mepo.

─Esto es... Fascinante ─dijo Reika apenas salió de su sorpresa y estupor. Estiró sus manos y quien saltó a sus manos fue Mipple. Acarició con delicadeza su cabeza, se sentía como con Candy, sonrió─. Nosotros tenemos compañeros como ustedes. Candy y Pop. Pero ellos no pueden tomar esa forma compacta.

─Su forma de teléfono funcional es nueva, dijeron que es gracias a que nuestro poder ha crecido ─explicó Honoka con una sonrisa, su novia estaba ocupada llenándose la barriga con bolas de arroz y rollos de huevo, pero sí ponía atención a la plática, incluso asintió varias veces a esas últimas palabras.

─Solo con ellos podemos transformarnos ─acotó Nagisa antes de echarse otro bocado. Las chicas le ofrecieron a la cansada deportista de lo que llevaban consigo. Nagisa lo agradeció─. ¿Tu amigo te ayuda a transformarte? ─preguntó a la vez que señalaba con la vista al pequeño can cristalino, que estaba en las manos de Nao en ese momento.

─No, pero me ayuda a desplegar más poder cuando es necesario ─y no estaba segura de si debía agregar que además era quien reflejaba su propio estado físico y anímico. Quizá no, porque su amigo estaba demasiado emocionado por culpa de su propia emoción─. Para transformarme ocupo otra cosa ─de entre su ropa sacó dos objetos, el primero era una especie de polvera o algo similar, Reika y Nao lo encontraron parecido a lo que ellas usaban, pero el otro accesorio que todas encontraron encantador era una figura de un perro en una casa de chocolate. Se los dejó ver─. Siempre los cargo, aunque no he tenido la necesidad de transformarme.

─Nosotras solo necesitamos esto ─Reika les mostró su propio objeto de transformación al igual que Nao, era una polvera también.

─Me gusta más el tuyo ─dijo Nao con una risa divertida mientras señalaba el de Akira─. Nosotras tampoco hemos tenido necesidad de transformarnos, pero sí tenemos contacto con nuestros amigos Pop y Candy.

─Los conocemos-mipo ─Mipple miró a Akira─. También conocemos a Chourou-mipo.

─La Voluntad de la Luz dejó que ustedes se conocieran-mepo.

─A Hikari le encantará saber esto ─dijo Nagisa entre bocados y con una sonrisa enorme. Las demás también comían pero claramente con más mesura─. Hikari es nuestra compañera de equipo ─agregó antes de comer ese sandwich que Reika le ofreció.

Y entre bocados, las chicas entraron un poco más a detalle sobre sus equipos, cuántas Pretty Cure las conformaban y qué era de ellas actualmente. Nagisa y Honoka les contaron que su pequeña Hikari se había quedado en su distrito y que estudiaría en una universidad local. Encontraron conveniente no decir que ella estaba en una posición de poder por demás privilegiada y que no era precisamente una Pretty Cure como ellas. Lo consultarían con ella por la noche.

Nao y Reika contaron que eran un equipo de cinco, también agregaron que sus compañeros mágicos pertenecían a la realeza de su reino mágico y que incluso tenían la habilidad de tomar forma humana, y que su pequeña Candy podía transformarse en una Pretty Cure como ellas. Nagisa le reprochó a Mepple no poder tomar forma humana, más cuando Akira agregó que las hadas que les acompañaron en sus aventuras podían hacer eso también.

Akira contó que eran un equipo oficialmente de seis, y que tenían otra pequeña amiga hada que igualmente tomó forma de Cure, y cuando la pelirroja agregó que sus amigas estaban cada una trabajando por su cuenta, lejos, y que su prometida estaba en el extranjero estudiando y que la vería hasta el Verano, Reika y Nao se miraron entre sí. Era obvio que la pelirroja extrañaba mucho a su novia.

─¿Crees que sea adecuado contarles sobre "eso", Reika? ─Nao se mordió un labio, indecisa.

─No creo que haga daño. Además, no me imagino tan lejos de ti, Nao ─la chica se llevó una mano al mentón─. Son Pretty Cure como nosotras, pero eso no asegura que también puedan usar las puertas ─pensó un poco más antes de sonreír─. Aunque vale la pena intentarlo. No creo que a Candy y a Pop les moleste ─y tampoco tenían que llevarlas directamente a la Biblioteca Mágica, al menos no sin consultarlo antes con sus amigos mágicos y el resto de sus amigas, pero lo otro sí podían mencionarlo.

─Estoy un poco confundida ─murmuró Nagisa mientras daba fin al último sandwich.

─Nosotras tenemos una manera de ir a cualquier lado del mundo ─dijo Nao con una sonrisa inmensa─. Una vez viajamos a Mongolia, a París, ¿a Corea? ─miró a Reika, a decir verdad ella solo recordaba la comida.

─A China también a ver la gran Muralla, al Amazonas, fuimos a Italia, a Londres también y a otros lugares, todo en un solo día ─Reika sonrió de solo recordar todos esos sitios. Notó los gestos de sorpresa de sus acompañantes, incluso de Mepple y Mipple. Ellos sabían lo fundamental pero no los detalles del funcionamiento de cada reino mágico.

─¿Tienen alguna técnica de teleportación? ─preguntó Honoka.

─No exactamente. Podemos ir a cualquier sitio por medio de libreros, a cualquier librero para ser más exacta ─dijo Nao con una risa divertida. Si lo decía así hasta sonaba a broma.

─El lugar que nosotras protegemos es Märchenland, el reino de los Cuentos de Hadas ─explicó Reika apenas encontró las palabras adecuadas y organizó la información debida en su cabeza. Mepple y Mipple asintieron en señal de que conocían el sitio─. Los libros tienen mucho poder ahí y nuestros amigos nos enseñaron cómo ir de un librero a otro, sin importar en qué lugar del mundo esté. Pero se debe tener bien en mente el sitio al que uno quiere ir ─y estaba por agregar algo más, pero una carcajada de Nao la interrumpió.

─Como esa vez que Miyuki terminó en el Polo Sur, cuando usó el librero pensó en pingüinos ─Nao siguió riendo y Reika no pudo evitar una pequeña risa.

─O sea que... Que... ¿Podrían ir a París ahora mismo si quisieran? ─Akira sintió que su corazón daba tumbos. ¡Eso quería decir que podría ver a Yukari y a sus amigas!

─Sí, nosotras podríamos, pero no sabemos con exactitud si ustedes también podrían ─agregó Reika, lo último que quería era darle falsas esperanzas a su nueva amiga.

─Todas estamos bajo la protección de la Luz ─comentó Honoka, analítica. Tanto Nagisa como ella pensaron lo mismo que Akira, podrían verse con Hikari más seguido─. Funcionamos con los mismos principios aunque nuestros tipos de poderes varíen. La raíz es la misma ─sonrió de manera amplia, miró a Nagisa y asintió─. ¿Les gustaría intentarlo? No vayamos lejos, que sea a nuestro apartamento ─tenían su librero en la sala de estar. Saber algo así las tenía muy emocionadas─. ¿Solo hay que tener en mente el sitio al que queramos llegar?

─Entre más específico, mejor. Oh, y el librero de entrada o salida debe ser de al menos tres niveles ─explicó Reika con toda la propiedad posible─. En cuanto al transporte, si solo piensan en el sitio pero no tienen un punto de arribo fijo, entonces saldrán en el librero más cercano dentro de la zona y...

─... Y no se los recomiendo, una vez nos persiguió la policía porque aparecimos en un sitio en el que no debíamos ─Nao se llevó una mano a la nuca de solo acordarse, tenía una sonrisa nerviosa en la boca.

Akira tragó saliva. ─Me gustaría intentarlo también ─las posibilidades eran tantas... Ver a todas sus amigas más seguido y saber qué era de ellas y cómo estaban sonaba tan bien, que entre ellas pudieran verse y no solo por videollamada era una gran idea. El Kira Patti tenía un librero con todos los recetarios que Himari e Ichika colectaron. Y no le sorprendería que la misma Ichika se hiciera de más libros durante sus viajes.

─Vamos a la biblioteca, conozco los sitios vacíos, podemos intentarlo ahí ─Nagisa terminó con la caja de almuerzo que tenía en manos. No era mala idea comer más en casa, miró a Honoka con una sonrisa─. ¿Qué bueno que limpiamos todo, verdad?

─¿Lo dices por las calcetas que dejas en el suelo a veces? ─Honoka le empujó el hombro de Nagisa con su hombro dulcemente, sonreía por igual.

─Y también lo digo por los libros que dejas en todos lados sin darte cuenta y esas piezas pequeñas de aparatos que construyes ─rió. Su Honoka era tan limpia y tan caótica a la vez que era gracioso. Nagisa misma solo era ligeramente desordenada.

─Vamos, no está de más saber si compañeras Pretty Cure pueden usar la técnica ─Reika fue la primera en recoger las cosas del picnic. Podían terminar de comer luego del experimento, ya fuera que resultara exitoso o no.

─Me alegra que ofrecieran su apartamento, el mío es demasiado pequeño ─la pelirroja tenía su librero, cumplía con el mínimo requerido pero cuatro personas extra en su minúsculo piso sería incómodo para todas.

─Estoy seguro que podrán usarlo-mepo ─el Héroe Elegido saltó al hombro de Nagisa. Su novia se contentó con estar en brazos de Honoka apenas levantaron todo─. Como Honoka dijo, todas tienen el mismo núcleo de Luz-mepo.

Y sus palabras hicieron sonreír bastante a las tres chicas que no eran parte del equipo Smile. Apenas levantaron y limpiaron lo poco que ensuciaron, y Mepple y Mipple recuperaron su forma de móvil. Nagisa las llevó a la biblioteca del campus. El sitio era grande y por ser domingo tenía menos de la mitad de alumnos de costumbre, más dispersos y todos muy ocupados haciendo ya fuera sus deberes o simplemente repasando sus lecturas de las clases. No había cámaras de seguridad hasta donde sabía, pero sí procuró un sitio fuera de vista donde estaban los libros que pocos consultaban.

Revisaron una vez más que nadie estuviera cerca y Nagisa asintió al par más joven.

─Ésta es la combinación ─Nao se ofreció a hacer la demostración. Tomó aire y se concentró en el apartamento de su senpai y su pareja. En los tres niveles elegidos del librero movió libros de un lado a otro en una secuencia que ya sabía de memoria y que hacía por mero instinto. Lo hizo lento de todos modos para que las mayores pudieran memorizar la combinación. Y al momento de hacer el último movimiento de libros, sonrió cuando la intensa y cálida luz apareció─. ¿Pueden ver la Luz?

─Sí, la vemos ─Honoka estaba encantada, Nagisa también. A Akira prácticamente le brillaban los ojos de la emoción.

─Vamos. Y gracias por la hospitalidad ─dijo Reika de manera educada y dulce y se adentró a la luz junto con Nao. De todos modos había una fuerza de atracción que terminó por jalar a las otras tres universitarias.