AVENTURAS EN TOKIO

LII.

El torneo estaba a la vuelta de la esquina.

La joven pareja pasó el día 24 de Diciembre en una fiesta en el Kira Patti con todas sus amigas Pretty Cure, ¡eran muchas! Tuvieron postres, comida, el karaoke funcionando en todo momento y nadie confesó ser la culpable de meter alcohol a la fiesta, pero sin duda se divirtieron mucho. El 25 de Diciembre fueron a visitar a sus familias y a llevarles regalos, normalmente los visitaban en Año Nuevo, pero ésta vez no sería así, el primer día de Enero, el primer día del año era la final de la liga de lacrosse femenil inter-universitario.

Faltaban un par de días para eso.

La deportista justo salía de su entrenamiento. Fue extenso, pasaban de las cuatro de la tarde, Mepple dormía y Nagisa sentía el cuerpo molido. Tenía la emoción a flor de piel. Pero no iba camino a casa porque sabía que Honoka no estaba ahí, recibió un mensaje de parte de su chica avisando que consultaría algunas cosas con Saaya sobre su proyecto final. Se verían hasta la noche y... ¡Y eso era perfecto para los planes de Nagisa!

Estaba hambrienta, así que ésta vez fue a atacar otro de sus sitios favoritos de comida: El Panpaka Pan. Mandó un mensaje a Saki avisando que iría a visitarlas. Usando un librero, claro, no pensaba viajar dos horas y media en tren para ir al lindo pueblo costero de sus amigas. Tener un servidor de chat grupal era muy útil para todas, le mandó el mensaje a su amiga por esa vía. Recibió la respuesta afirmativa de Saki y sonrió ampliamente. Aunque tenía mucha confianza con Saki, siempre procuraba pedir permiso para usar sus libreros como puerta de entrada.

Los padres de Mai no estaban y Saki actualmente vivía con Mai para que su hermana pequeña tuviera su propio cuarto y ella, a su vez, pudiera estar con su amada artista. Para nadie en el pueblo era secreto que ese par estaba junto. Mai era una celebridad local y básicamente ya estaba viviendo de su arte por medio de encargos y comisiones vía internet. Mai en ese momento se encontraba en el bosque pintando el paisaje al óleo para despejarse un poco, se quedaría ahí mientras tuviera luz de sol, Saki lo sabía y de todos modos estaba segura de que Choppi cuidaría de ella.

Nagisa apareció en la sala de estar de la casa de los Mishou, procuró dejar sus cosas en el cuarto de invitados. La familia de Mai no entraba ahí, cualquiera de las chicas que fuera a visitar al equipo local podía usar ese cuarto sin problema. Nagisa salió de la casa y respiró hondamente el aire de ese hermoso pueblo. Le gustaba el sitio, era fantástico. Y muy frío debido a la temporada, iba bien abrigada.

En minutos llegó a la panadería de los Hyuuga y fue recibida por una amable y sonriente Michiru. ─¡Hey, hola! ─fue el alegre saludo de Nagisa, notó que aún había clientela. No le sorprendía con ese delicioso aroma a pan recién horneado─. Casa llena, ¿verdad?

─La temperatura del ambiente hace que las personas busquen algo cálido para comer y vengan hasta dos veces al día, es normal que la panadería tenga clientela antes del último lote de pan recién horneado de la tarde, todos lo están esperando ─informó la pelirroja con una graciosa voz monótona pero con un gesto cálido.

A Nagisa siempre le causaba gracia el par de mellizas, en serio le agradaban. Sabía que Kaoru debía estar en la biblioteca ayudando en el taller de dibujo para niños. ─Genial, iré a ver a Saki, está atrás, ¿verdad?

─Sí, precisamente está vigilando el último lote de pan. Debería estar listo en 27 minutos.

─Gracias, Michiru ─rió un poco más y le dio una amistosa palmada en la espalda─. Saluda a tu hermana de mi parte ─saludó a Minori por igual y dio la vuelta al local hacia la puerta de la parte trasera, donde sucedía la magia. Un anciano Korone ni siquiera movió un bigote al verla pasar─. Hola, Korone ─le dio un cariño al perezoso gato por igual y tocó la puerta antes de entrar. Y ahí estaba Saki, atenta a los hornos─. ¡Saki!

─Nagisa, llegaste pronto, me alegra ─una sonriente Saki saludó a Nagisa chocando las los puños─. Te ves fatal ─rió de manera ruidosa y fue a una bandeja donde tenía unos panes enfriando, le dio un par y le sirvió chocolate caliente─. Ten, come.

─¡Gracias! ─dio las gracias por la comida y atacó el pan primero─. Veo que te las arreglas bien aquí atrás.

─Michiru me ayuda mucho y mi hermana cada vez es mejor con la máquina registradora. Hoy mandé a mis padres a descansar, lo necesitan aunque no lo sepan ─respondió la panadera con una sonrisa─. ¿Lista para tu partido?

─Me siento nerviosa y no quiero que llegue el Año Nuevo tan pronto, pero también estoy emocionada y quiero jugar ya ─confesó Nagisa, dando un sorbo a su taza de chocolate.

─Veremos tu partido por televisión, Honoka ya nos dijo dónde podemos verlo ─Saki levantó su pulgar a manera de ánimo─. Lo harás genial ─ella sabía sobre espíritu deportivo. Aunque oficialmente dejó de jugar softball cuando se graduó de preparatoria, seguía jugando cada tanto con sus amigas para relajarse. Le faltaba un año para graduarse en Administración, estudios que le ayudarían a mantener a flote la panadería cuando se hiciera cargo total del negocio familiar.

─Gracias. Descanso el día de mañana, iré con Honoka a recibir el Año Nuevo a las calles de Shibuya, cerca de la Torre de Tokio, veremos los fuegos artificiales ─explicó Nagisa con gracioso nerviosismo. No notó la inmensa sonrisa en Saki, pero sí su estruendosa risa que para nada era discreta─. ¡Oye!

─También estás nerviosa por lo otro, ¿verdad? ─preguntó Saki con gracioso tono.

─¡Sí, diablos! ¡Quiero que sea genial, quiero que sea inolvidable!

─Nagisa, llevas tres días con el anillo en el bolsillo.

─Tengo miedo de perderlo por culpa de los nervios, lo cargo a todos lados ─y precisamente de su bolsillo sacó una pequeña caja blanca y la abrió. Además de Saki, sus amigas Chika, Fumiko y Kaede de la universidad, y Hikari desde luego, sabían de la existencia de ese anillo: un hermoso anillo de oro blanco con un diamante azul. Un anillo costoso y por el que estuvo ahorrando desde hace meses.

Y tuvo que insistir en pagar el precio completo, porque lo encargó con los padres de Honoka, ¡quién mejor que ellos para asuntos de joyería! Quedaron encantados al saber que le pediría matrimonio a Honoka, y aunque no pudieran casarse en Japón, eso no quería decir que no pudieran tener un anillo. Además tenían una amiga Pretty Cure estudiando política y que juró por todos los dioses que, cuando fuera Primer Ministro, haría todo lo posible por legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo. Mana era todo un caso, todas la adoraban por su particular e incansable forma de ser.

─¿Ya sabes dónde vas a pedírselo?

─Quiero hacerlo apenas comience el Año Nuevo... Será lindo.

Saki sólo atinó a pasarle un brazo por los hombros. ─Será fantástico, le va a encantar a Honoka, lo sé. Y no te pongas nerviosa cuando llegues a casa, ¿de acuerdo? En serio no queremos que pierdas el anillo.

─¡Cierra la boca! ─Nagisa se cubrió la cara por la pena─. Es fácil para ti decirlo, prácticamente estás casada con Mai, todo el pueblo lo sabe y las acepta ─ventajas de ser una comunidad pequeña, supuso, todos ahí conocían a Saki desde pequeña y la querían mucho. Y Mai era la artista favorita de la comunidad.

─Estás entrando en pánico por nada, Nagisa, toma un respiro, come otro pan ─la soltó para darle un vistazo a los hornos y revisar que todo estuviera bien. Sonrió─. No me sorprendería que en tu universidad y en la de Honoka lo sepan.

─¿Bromeas? Es como un secreto a voces, pero nadie dice nada... Al menos nadie nos molesta ─no desde "cierto" incidente, se encogió de hombros y se terminó sus panes y el chocolate. De su bolsillo sacó unos dulces de miel, cortesía de Cure Honey, y le lanzó un par a Saki.

─Conociendo a tu chica es obvio que nadie las moleste ─la panadera se echó a reír antes de comer uno de los caramelos de miel. Sonrió de manera amplia por culpa del dulce sabor─. Aún recuerdo esa vez, cuando nos contaste que una de las novatas del equipo comenzó a meterse contigo ─y a decir cosas francamente ofensivas por su preferencia sexual, pero eso no lo agregó─, y Honoka se enteró por tus compañeras de equipo y la esperó a la salida de clases y...

Nagisa casi se atragantaba con su dulce, alcanzó a masticarlo lo suficiente para llegar al relleno suave y poder engullirlo. ─¡No me lo recuerdes! ─suspiró hondo─. No supe qué le hizo ni qué le dijo y todavía me da miedo preguntar, pero al día siguiente la novata se arrodilló ante mi y me pidió perdón ante todo el equipo, ¡hasta me dio una carta de disculpa!

Saki soltó una carcajada. Las pocas valientes que le preguntaron a Honoka por detalles de incidente, sólo recibieron una sonrisa por respuesta. Desde entonces nadie preguntaba. Un rato de plática después y el pan finalmente estuvo listo. Lo sacó para acomodarlo en la mesa y dejar que se enfriara lo suficiente para hacer los toques finales, le dio un abanico de paja a Nagisa para que le ayudara a enfriarlo un poco más rápido. ─Honoka siempre estará ahí para protegerte, lo sabemos.

Nagisa sonrió al escuchar eso. El aroma del pan y la agradable plática la pusieron contenta y le regalaron un poco más de calma. ─Lo sé, y por eso le daré el anillo. El Año Nuevo es el momento perfecto. ¿Tú le darás un anillo a Mai?

─A decir verdad... Nunca lo he pensado, simplemente estamos juntas y ni siquiera lo cuestionamos ─Saki dibujó una inmensa sonrisa de felicidad y alegría─. Si me diera a saber que quiere un anillo, se lo conseguiría... Pero es como si... Como si estuviéramos bien así.

─Ustedes están prácticamente casadas desde que se conocieron, es normal ─Nagisa se puso de pie para enfriar bien todos los panes. Saki de inmediato les puso el relleno y las cubiertas a los que ya estaban listos, ahí Nagisa no metía mano, ese trabajo era sólo para manos expertas─. Cada pareja tiene su modo.

─Y cada quien está bien con lo suyo, así que... Dale el anillo si te nace hacerlo, Nagisa ─en ese momento la panadera tenía un gesto de total concentración. Apenas los panes estuvieron listos, Michiru entró como invocada para llevarse ese nuevo lote de pan─. Muchas gracias, ¿hace falta más?

La pelirroja negó. ─Estamos bien, éste último lote debe ser suficiente para terminar el día.

─Gracias, eres la mejor ─Saki siguió trabajando y Michiru también─. Lleva unos para que los compartas con Honoka en la cena. Cortesía de la casa.

─¡Genial, gracias, Saki! La siguiente traeré ramen para todas, ¿qué dices? ─era lo único que ellas podían ofrecer, Hikari era la que llegaba repartiendo takoyaki a todo mundo cuando tenía oportunidad.

Y mientras ese par pasaba el rato, Honoka hacía lo mismo con Saaya. Tener a tantas futuras doctoras como amigas era muy conveniente para Honoka por el asunto de su proyecto. Honoka admiraba a Saaya de buena manera, la chica era increíblemente inteligente y tenía mucho conocimiento tecnológico. Ambas trabajaban en la computadora en ese momento, la futura médico revisaba la programación de Honoka y seguía sorprendiéndose de lo bien trabajado que estaba todo.

─¿Quieres otra dona? ─preguntó Saaya, tenía donas que fue a comprar al distrito de Love.

─Me encantaría, pero me voy a llenar mucho y quiero cenar con Nagisa ─sólo comió un par que tenían un suave sabor a nuez, esas en especial le gustaron porque no eran demasiado dulces. Se ajustó las gafas al igual que Saaya y miró de nuevo las líneas de código en la pantalla─. Los ajustes del sensor deben ser suficientes, repasé todo al menos diez veces en estos días.

─Ya sólo debes terminar de refinar el hardware, pero creo que ya estás en el último tramo del camino. Es un buen aparato, estoy impresionada, Honoka ─Saaya se estiró por completo y se puso de pie para caminar un poco por la sala de estar. Honoka usaba un prototipo de prueba que justo en ese momento monitoreaba sus signos vitales y estado físico en general. Notó algo─. Honoka, tu temperatura está aumentando y tus pulsaciones por minuto están acelerando ─enseguida sonrió.

La aludida se sonrojó mucho y se cubrió la cara. ─Mañana es el último día del año...

─Y el día para tu gran plan. Parecías muy segura en la fiesta ─siempre era lindo ver a Honoka sonrojada.

─Lo estoy... Es por la emoción, estos días me he contenido de pedírselo a Nagisa, quiero que sea algo... Algo que nunca vaya a olvidar.

─Le vas a dar un anillo de compromiso, en mi muy personal opinión, yo creo que aunque se lo pidieras de la nada mientras ven televisión en el sofá, ella se sentiría muy feliz y no lo olvidaría.

Honoka suspiró hondo, sus signos vitales poco a poco se estabilizaban. ─Lo sé, así es mi Nagisa, se pone muy feliz con todo lo que le doy por muy sencillo que sea.

─Eres romántica en serio, me alegra que más de nuestras amigas no sepan de esto o tu sorpresa dejaría de ser sorpresa ─podía nombrar a al menos diez de ellas (comenzando con su linda Hana) que montarían un escándalo, así estaba bien, ya después podrían hacer bulla cuando se hiciera pública la noticia.

Además de Saaya, Honoka se lo contó a Hikari y ésta se puso excesivamente feliz y dio su palabra de no decírselo ni a su sombra. Revisó la hora en Mipple, el tiempo se le fue volando, debía volver a casa antes de que oscureciera. ─Les daremos la buena nueva cuando sea el momento, quiero que ese momento sea de nosotras solamente ─sonrió para sí misma─. Todos podemos ser un poco egoístas de vez en cuando, ¿verdad?

─Sí, todos tenemos ese derecho ─la futura doctora cerró los programas que tenía abiertos en la computadora y le devolvió a Honoka su tarjeta de memoria, la ayudó a retirarse cuidadosamente el prototipo del aparato y se despidieron─. Descansa el resto de la noche y mañana, y pasado mañana... Ya sabes que si te saturas puedes pasar algún detalle por alto.

─Cuando me lo dice cada doctora del grupo, es porque debe ser cierto ─bromeó Honoka con una linda risa y suspiró hondo─. Nos vemos después, Saaya, y gracias por recibirme.

─Gracias a ti por compartirnos tu proyecto, todas estamos ansiosas de ver como resulta.

─Será un éxito, lo sé, tengo todo el apoyo que necesito y más ─hizo una educada inclinación, se aseguró de no olvidar nada y se retiró usando el librero.

Regresó a casa primero que Nagisa. No podía percibirla cerca, seguramente seguía con Saki, Mipple se lo dio a saber antes de tomar su siesta vespertina. Ya en la comodidad de su apartamento, guardó sus cosas donde tenía todo lo de sus materias y se puso una ropa más cómoda. Nagisa le había regalado un lindo conjunto de ropa interior en colores blancos y azules, más casual que relevador, muy cómodo, le gustó mucho. Se puso un largo suéter tejido que le llegaba a media pierna y un par de calcetas de lana, con eso estaba cómoda y cálida dentro de su propia casa.

Encendió el televisor para tener algo de ruido de fondo. Mientras ponía a funcionar la cafetera y revisaba en Mipple los últimos mensajes en el grupo de chat, sintió que su corazón daba un salto de alegría. Conocía esa sensación, Nagisa estaba por llegar a casa, sonrió.

─¡Puedo sentir a Mepple-mipo! ─exclamó la pequeña princesa, despertando de golpe.

─Y yo a Nagisa.

Y justo sus más amadas personas llegaban al apartamento desde el librero cerca del recibidor. Honoka sonrió al ver que Nagisa traía pan consigo. Esa era su cena, nada mejor que pan del Panpaka Pan.

─¡Estamos en casa! ─anunció Nagisa con suma alegría. Y sonrió mucho más al recibir un dulce beso de parte de Honoka─. Hola.

─Hola ─respondió Honoka con visible contento. Su pequeños compañeros mágicos también se daban cariño a su manera─. Tienes la nariz fría ─besó la punta de su nariz, luego sus mejillas─. Tu cara está fría.

─Tal vez puedas ayudarme a entrar en calor ─respondió Nagisa de manera provocativa, se notaba cierto tono bromista en su voz, pero su sonrisa y sus ojos decían que hablaba muy en serio. Imposible no notar la manera en que Honoka estaba vestida. La visión de sus piernas era suficiente para enloquecerla. Besó la mejilla de su chica a manera de mantener el control. Su deseo por ella era genuino, y a su vez la excusa perfecta para no pensar demasiado en el anillo y terminar dándoselo en un ataque de pánico.

Honoka pensaba y pasaba exactamente lo mismo, necesitaba concentrarse en algo que no fuera el anillo y agradecía el subidón de libido de su compañera. ─Tal vez pueda, sí... Tal vez ─unos húmedos y cortos besos extra de su parte estaban ayudando bastante a subir la temperatura─. ¿Cenamos primero?

─Hecho.