FIC
Historias de Albert y Candy
Los Bebes vienen de París
Por Mayra Exitosa
Era difícil, pero tenía el mejor trabajo del mundo, a pesar de que mi familia deseaba que me dedicara a los negocios, mi profesión fue medico y mi especialidad Pediatría, mi sobrino Anthony siempre se enfermaba y con él, me decidí a esforzarme en ser muy buen médico, aún estaba tratando de especializarme en neonatología, porque los niños eran para mi el futuro del mundo. Mi tía constantemente quería que dejara mi profesión y aunque insistía mucho, me casé antes de que pusiera alguna condición, mi esposa era mi enfermera favorita y ella me ayudaba desde que inicié el consultorio, aun con pocos pacientes ella siempre fue mi motor y mi incentivo día a día, nunca me exigía nada y aunque ambos deseábamos tener familia, yo deseaba que esperáramos un tiempo, para gozar nuestro matrimonio así ya teníamos tres años, y ella continuaba igual, con paciencia, sin decirme nada, sabía que amaba a los pequeños, y disfrutaba de todos ellos cuando estaban sanos, más no, cuando sufría porque llegaban enfermos y algo les había hecho daño. Mi mujer tenía una sensibilidad increíble, y en cada niño, ella preparaba los expedientes con detalle y hasta fotografías.
Mi hermana había deseado tener otro bebe, pero la vida se lo había negado, y solo se quedo con Anthony, dijo una ocasión que no debía dejar para después lo que te nacía del corazón, y notaba que Candy anhelaba tener un hijo, y no me decía nada, esperaba a que le tocara el tema, y es que sabía las presiones que me ponían en la familia, que tomara las riendas administrativas del corporativo y que dejara la consulta infantil para otro tiempo, ella nunca me reclamaba, con paciencia atendía y cada noche, la cena preparaba y sus besos, sus amor jamás desmerecía.
Muchos de mis pacientes siempre llegaron con sus madres solas, y en ocasiones ignoraban que Candy era mi esposa, algunas madres eran solteras y coquetas insinuaban su deseo, mi esposa nunca me reclamaba, se ruborizaba y me dejaba a solas, y no es que le no le importara, tal vez era todo lo contrario, porque una ocasión la descubría muy molesta en el sanitario, su monologo era de furia, contra la señora rubia, era alta y muy bonita, pero solo tenía una hijita, y su padre no estaba, así que cada que llegaba, era coqueta despiadada, pero no podía negar, que aunque siempre he sido muy profesional, gozaba de ir a buscar a mi mujer en aquel lugar, verla molesta y enfurecida, sin saber que la paciente había emprendido la huida, después de que la pequeña estaba muy sana y solo la traía como pretexto la utilizaba. Por esa razón con mayor deseo, quería buscar la manera de tener a nuestros hijos, y que ella también lo decidiera.
Una ocasión con treinta y ocho de temperatura, Pablito estaba muy mal, la salida de sus nuevos dientitos lo ponía molesto y buscando una solución le daba receta con medicamento, su comentario hacía Candy la sorprendía, porque Pablito en secreto le confiaba que su mami iría a París por un bebito y él se preocupaba por quedarse con sus abuelitos.
- ¿Te dijo que los bebes vienen e París?
- Si doctora, y no hablo francés, como voy a entender a mi hermanito
- Bueno no te preocupes, los bebes no hablan al principio, ellos son muy chiquitos y como hermano mayor debes entender, que él ira creciendo sin saber hablar bien, le enseñaras hablar nuestro idioma y el será tu hermano o hermana y será muy bueno contigo, porque sabrá que te tiene a ti..
Una paleta le daba mi mujer, y yo sonriendo por que los bebes tenían que hablar francés. Cuando la consulta y las citas terminaban, a ella la subí a mi escritorio, la abrazaba con todo mi cariño y en su oído le dije como un niño, - quiero tener un hijo. Ella estaba asombrada y con una sonrisa me abrazaba, fue entonces que a su oído agregaba, - Nos iremos a Paris la próxima semana.
- Tu también crees ¿Qué los hijos vienen e Paris?
- Es un buen pretexto para salir de viaje y hacer el intento, Pablito tendrá un hermanito francés y nosotros una segunda luna de miel.
- ¡Albert!
- Mi amor, si quieres ya no esperamos hasta que lleguemos a Paris, en cuanto entremos a casa comenzamos con los ensayos principales.
- Eres un travieso, y me encanta la idea de viajar contigo, aunque sé que el señor Johnson vino a buscarte, y tu tía me llamo para que tratara de convencerte, que todavía podías de los negocios encargarte, y no sé de qué estén hablando, pero la familia te necesita y yo no quiero que te sientas presionado, las consultas están cerca de casa, y podemos si deseas colocar el consultorio cerca de las oficinas, dar citas solo por la tarde y darle u poco de espacio a la familia, también ahí te podría ayudar si lo deseas, solo quiero que sepas, que lo que decidas te voy a apoyar, nuestra profesión no tiene lugar, es donde nos necesiten y yo te necesito a ti.
El viaja a París fue maravilloso, dos semanas caminando y paseando por parajes y senderos románticos, de ahí, viajamos a Inglaterra y a escocia, firme los documentos que requerían de mí, y sé que mi mujer me apoyaría en todo, por eso tal vez aceptaba no solo revisar mi patrimonio, sino darle un lugar a la familia, atender mis compromisos y mis consultas, sobre todo darle a mi mujer una familia numerosa, porque ella siempre quiso que tuviéramos muchos hijos y yo sencillamente siempre le cumplí todos sus caprichos.
Con el tiempo y sin mucho decir, recibía a todos nuestros hijos, y siendo honesto ninguno fue hecho en parís, uno lo concebimos en Escocia, y otro en México, nuestra hija la hicimos aquí en Chicago y nuestro bebe mas pequeño, lo trajimos en un viaje a Texas, espero que el próximo sea en otro viaje, porque ella se pone feliz, pero con estos cuatro hijos ambos estamos muy felices y si viajamos no será necesario traer mas bebes, solo le diré que lo intentaremos como siempre pero ya no la preocuparé con nuestros hijos tenemos para darles nuestro amor, educarlos y cuidarlos eso siempre es lo mejor.
FIN
Gracias por la portada de Lorena Montalvan, que dio la magia para esta pequeña historia, con un Albert Pediatra
sé que es un minific corto, pero es lo que inspira una bella luna de miel,
tener una familia y ser responsable de educar y cuidar
tiene el mejor merito de los padres antes de engendrar.
una historia mas para el grupo Historias de Albert y Candy
Un abrazo a la distancia
Mayra Exitosa
