Soredemo sekai wa utsukushii no me pertenece, pero esta historia es mía y está absolutamente prohibido copiarla, plagiarla o resubirla en alguna otra plataforma de lectura.

ADVERTENCIA.

Si eres nuevo por aquí, te advierto que esto es una segunda temporada, y te aconsejo que pases por la primera o no entenderás el salseo.

INFORMACIÓN ADICIONAL

Los diálogos externos están entre comillas, y los diálogos internos o pensamientos están entre comillas y cursiva.

La historia se desarrolla algún tiempo después del "supuesto accidente" que sufren Nike, Livi y Neil.

UN SUSPIRO DE ANHELO

"Estoy molesta contigo, te odio, pero incluso en este momento, mientras digo esto, te extraño". (Fragmento ligeramente modificado de una canción que me gusta :)

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Capitulo 1. El sonido de la lluvia

Despertó con sus propios quejidos resonando en la enorme habitación, sus ojos se abrieron inundados de lágrimas, parpadeo varias veces hasta que la visión fue la suficiente para divisar las enormes vigas de madera que sostenían el techo de la casa. Una ráfaga de viento se coló por la ventana y le erizo la piel del cuello, así es como supo que había llorado al punto de mojar gran parte de su almohada.

"Siempre fuiste demasiado sensible" su voz en su oído derecho la hizo sonreír, se dio la vuelta hacia su costado mientras miraba el perfil de la persona recostada a su lado, nariz recta, ceño ligeramente fruncido, pestañas espesas envolviendo ojos azul oscuro como el mar profundo. "EL" simplemente miraba el techo de la casa como si este le ofreciera un interesante paisaje.

"Y tú, siempre fuiste un idiota insensible, y poco delicado ser humano" reprocho descansando sus manos bajo su mejilla mientras él se daba la vuelta y la miraba de frente "Pero era bueno en la cama" sonrió de lado. No pudo evitar sonrojarse "Eres tan…" reprocho "¿Lindo? ¿Inteligente? ¿Arrebatadoramente encantador?" su sonrisa socarrona le alegro la mañana que había llegado fría y húmeda. "Narcisista" contesto divertida.

"Así es como me amas ángel" su risa juguetona le recordó el pasado, viejos recuerdos de mañanas de conversación superficial, con preguntas y respuestas picantes acompañadas de caricias y risas escandalosas. Suspiro llena de nostalgia "si, lo hago realmente" la pena nuevamente la embargo mientras miraba cada una de las características de su rostro.

El rechinido de las gradas le saco de su apreciación, su cuerpo se tenso mientras se daba cuenta al mirar por la ventana que la claridad ya había cubierto el paisaje y que ya era hora de su visita diaria. "Debería ir…" comento tristemente. "No lo hagas ángel, quédate conmigo" rogó, su expresión era tan vivida. "Sabes que no puedo, la ultima vez que me vieron contigo fue… no fue bueno" explicó, incluso si sabía que él no comprendería, sus ojos desolados le decían que simplemente no entendía ni quería. "¡Nike espera!" grito cuando ella intento levantarse.

"¿Nike?" La voz que vino de atrás la hizo girar rápidamente, su respiración estaba ligeramente agitada por la sorpresa, sonrió de forma nerviosa y lo saludo con un asentamiento de cabeza. Irada sonrió algo dudoso, llevaba ropa informal de color oscuro, pero lo más llamativo era la enorme chalina gris que lo cubría de forma cómica. "Que gracioso te ves Irada" comento quitándose las mantas cálidas del cuerpo dejando ver su vientre ahora bastante redondo, no era muy grande, solo una pequeña bolita extraña que rara vez se movía; dejando al fin la cama y manteniéndose firme frente a él, notó su apariencia agitada, como si hubiera corrido algún tipo de maratón. "Me retrasé y tuve que correr para llegar antes de que te levantaras, pero parece que no lo logré" explico con una sonrisa mientras con una mano intentaba acomodar su cabello despeinado. Ella simplemente se rio de su apariencia desalineada, era tan gracioso que por un momento olvido que casi la habían atrapado conversando con quien no debía. "¿Con quién hablabas hace un minuto? Pregunto mirando hacia atrás en dirección de la cama.

Ella miro a donde antes estaba "EL" y encontró el sitio vacío "Con nadie, ¿por qué?" Pregunto de forma inocente.

El pareció dudar, lo veía en sus ojos, el no le creía, pero eso no importaba, no lo hacía mientras no lo mencionara, mientras las palabras no salieran de su boca, ella simplemente podría fingir que no hablaba con "EL" y él podría fingir que ella decía la verdad. "Por nada, vamos, tienes que desayunar antes de tomar los medicamentos". Asintió de forma tranquila, ya estaba acostumbrada a la rutina diaria, la despertaban, le hacían desayunar, tomaba sus pastillas, dormía un poco, leía o paseaba, almorzaba, miraba los papeles de la empresa, leía algún libro, cenaba, y dormía. Todo era rígido, todo era igual, al punto en el que a veces creía que enloquecería, o tal vez ya lo estaba. ¿Podía mencionar su nombre sin entrar en un ataque de histeria? Aún no, pero estaba trabajando en ello, se lo había prometido a muchas personas.

"Toma, cúbrete" un cálido y suave abrigo la envolvió con su calor, lo único malo en ello era el color, blanco, prístino, casi brillaba de lo impecablemente puro, como la nieve alta cubriendo los prados en invierno. Su enorme abrigo combinaba con su también gigante y holgado camisón blanco. "Perfecto, ahora o soy la mujer de las nieves o me escape de un manicomio ¿Cuál de los dos crees que es más creíble?" él simplemente se rio de ella descaradamente mientras la escoltaba fuera de la habitación.

La cabaña era relativamente pequeña a comparación de cualquiera de las otras propiedades de la familia Ifrikia, era rustica, pero hermosa, con grandes vigas de madera gruesa tallada con formas suaves, ventanas enormes y puertas pesadas; poseía mínimo unas siete habitaciones, un saloncito acogedor con una enorme chimenea a la que tenia prohibido acercase porque según su hermana podría ocasionar una explosión por espontaneidad, cosa absurda realmente, sin embargo, no se acercó nunca. Había ventanas por todas partes, eran enormes y casi siempre las dejaba abiertas, le gustaba el aire fresco que venia de las colinas, olía a humedad y pasto. Irada y Kara siempre amenazaban con tapear las ventanas si seguía dejándolas abiertas. Era gracioso provocarlos.

De la mano de Irada quien siempre insistía en sostenerla mientras bajaban las gradas, fue que llego a la planta baja con seguridad. Sabía perfectamente porqué la precaución, la primera semana que se mudo a la cabaña se tropezó con una de las gradas y cayo tres escalones, Kara era la encargada de cuidarla ese día, y por supuesto su hermana amortiguo su caída, y es por eso por lo que el moretón en la pierna izquierda le duro un mes, sin embargo, su pobre hermana sufrió un esguince terrible, la culpa la persiguió mucho tiempo.

Las paredes en el salón, y en casi toda la casa estaban adornadas con cuadros coloridos, bastante excéntricos de hecho, recordaba haberse quedado mirando aquel cuadro en su habitación de un león que hacia malabares sobre una cuerda floja y tenia una mirada de terror genuino; fue muy creepy y ella simplemente quito el cuadro y lo escondió en alguna otra habitación en donde también había cuadros muy extraños, y casi en su mayoría con leones en situaciones vergonzosas o de riesgo. Cabe decir que nunca mas entro a esa habitación.

El piso resonó mientras soltaba a Irada y se dirigía al enorme sillón del salón, los rechinidos eran más fuertes de lo normal por la humedad, aunque ella a veces se burlaba de sí misma y decía que era por su enorme barriga, que de enorme de hecho no tenía nada. Ocho meses ya y apenas era mediana.

"¡Cuidado tropieces con la alfombra!" giro los ojos mientras bufaba ofendida "¡Sí, papá!" Irada se rio nuevamente, ya era costumbre escuchar su risa, siempre parecía encontrar gracia en cada una de las cosas que hacia o decía, como si fuera su payaso personal. Recordaba una vez cuando Casandra la visito en el turno de cuidado de Irada, había dicho algo gracioso probablemente, no lo recordaba bien, pero él se rio con todas sus fuerzas, para ella era normal, pero no así para Casandra que lo miro muy sorprendida.

El viento corría libremente en el pequeño salón, y antes de que ella dé la primera exhalación él ya había corrido a cerrar las ventanas, y en tiempo récord tomo una manta de algún lugar y se la tendió sobre sus piernas encaramadas en los mullidos cojines "¿Tenía que ser una manta blanca?" Se quejo viendo que ahí sentada como estaba casi podría hacer un cosplay de un cerro nevado. El nuevamente se carcajeo mientras desaparecía en la cocina y ella quedaba sola mirando a través de las ventanas cerradas mientras pensamientos venían a la velocidad de un rayo.

La pequeña y extraña cabaña era su lugar seguro, se había vuelto su hogar desde que en un plan de emergencia Kara, Irada y Casandra decidieran que su mente necesitaba paz, y era evidente que vivir en su casa matrimonial con recuerdos de "EL" en todos lados, un suegro que no la apreciaba y un Neil que se esforzaba en intentar ocuparse de ella incluso si seguía en recuperación, no era nada conveniente para su salud mental. La primera vez que se mudo de allí fue a su hogar de crianza, que había sido refaccionado, las cosas tampoco se veían tan bien, y Kara fue testigo de ello cuando la encontró acurrucada en la banca de un parque en una noche invernal. Todos se habían asustado, y no solo porque había pasado la noche fuera y temían que pudiera contraer alguna enfermedad pulmonar en sus condiciones, sino porque parecía perdida mentalmente, como en un lapsus continuo. Después de todo el drama fue difícil que se despegaran de su lado, incluyendo Neil que parecía pegado a una de sus costillas, pero quien aceptó alejarse después de que tuviera varios ataques de ansiedad cuando él mencionara a su antiguo señor delante de ella.

Su abuela había querido llevársela un par de veces también, alegando que no estaba en sus cinco sentidos. No es que no tuviera razón, pero incluso en su peor estado ella sabia que no era buena idea, y mas si la sombra de Klauus siempre estaba presente, incluso pensó por un momento mientras las teorías conspirativas pasaban por su cabeza que él era el conductor desconocido que arremetió contra ellos, aunque nunca pudo probar nada.

Fue en esos momentos en donde todos parecían pelear su "custodia legal" que Irada sobresalió sobre los demás, el fue fundamental en su vida, un soporte como ninguno, un verdadero amigo quien la cuido y le hizo olvidar muchas cosas, el era diferente a Kara quien le daba un amor maternal, o Casandra quien era su amiga pero que también era su medico y parecía analizar cada cosa que pensaba o decía; Irada simplemente la escuchaba, no buscaba formas raras de reconfortarla, solo estaba ahí pacientemente, a veces cuando ella se cansaba de llorar, o gritar el simplemente hacia un comentario random, un comentario tan al azar que la descolocaba, es así que comenzaron sus primeras conversaciones normales y así también fue que continuaron. Fue idea de él que se alejara de la ciudad, que se mude al campo, y después de que Neil sugiriera esa pequeña cabaña que le pertenecía a Sheila antes de su muerte, fue que se mudo a su actual hogar.

La cabaña estaba rodeada por un lado de montañas, para llegar al pueblo mas cercano tenia que pasar un bosquecillo por 20 minutos en automóvil, atrás de la cabaña, a medio kilómetro de distancia había un acantilado, y al frente de este una hilera de cerros con abundante nieve en sus picos, el clima era casi siempre frio, pero había días como esos en los que era solo fresco.

"Enseguida te llevo el desayuno" la voz de Irada desde alguna parte de la cocina le saco de sus pensamientos. Una corriente de aire se coló de alguna parte tras de ella sorprendiéndola, casi se rio a cuesta del desconocimiento de Irada hasta que se dio cuenta de que el la miraba, ojos astutos que se dieron cuenta y fueron a cerrar la pequeña ventana rápidamente. "Déjala abierta por favor" suplico casi con un puchero formándose en sus labios, pero el simplemente negó "te resfriaras y luego tu hermana me matara" parecía muy serio al respecto "Ella no tiene por qué enterarse" incluso si rogo el no cedió y cerro todas las corrientes de aire posibles.

Su cuerpo se deslizo hacia un lado y quedo recostada en medio sillón perdida entre cojines de fucsia chillón con estampados amarillo fosforescente, su largo cabello cayo hacia un lado y se desparramo en el suelo, sus ojos aun sensibles a la luz después de llorar en sueños miraron hacia afuera, una enorme ventana daba paso a una hermosa visión de pasto verde y húmedo, sus pies cálidos se encogieron mientras se imaginaba corriendo descalza mientras el viento enfriaba su rostro. "¿Deberíamos pasear?" lo escucho nuevamente, ella miro hacia el otro sillón individual, él tenia esa pose de ganador, de playboy descarado mientras le sonreía, su pose pretenciosa mientras casi estaba tirado vagamente sobre el sillón comenzó a tentarla "Irada me mataría" él frunció el ceño al escuchar el nombre de su amigo "no me gusta el" refunfuño, ella sonrió "lo sé, pero a mi sí" su mirada afilada la regocijo al saberlo enojado.

"¿Nike?" alzo los ojos a su amigo quien tenia una charola con alimentos en las manos "Hola" sonrió mientras se sentaba y recibía el desayuno sobre sus piernas "¿Hablabas con alguien?" ella negó y se llevo a la boca un pedazo de manzana que estaba cortada con una linda forma de conejito.

"¿Estabas conversando con él cierto?" ella mastico con cuidado esta vez una fresa y lo miró fijamente "¿Por qué? ¿Estas celoso Irada?" él arqueo una ceja y simplemente suspiro "Hablo en serio Nike" ella sonrió "Yo también" él simplemente ignoro el tema y se dirigió a la chimenea para prenderla. Ella comió en silencio fingiendo nuevamente que nada de lo que pasó, pasó realmente, mientras tarareaba una canción, tenia la esperanza de que si lo hacia el hijo en su vientre daría alguna señal de existencia.

"¿Aun no se mueve?" ella negó mientras dejaba su plato en la mesita y frotaba su vientre suavemente "Ya van tres días y no se mueve" ella frunció el ceño y bebió el cálido te que había dejado de lado. "¿Quieres ir al hospital?" un flashback de ella despertando en una fría habitación gritando y pateando al recordar el accidente le erizo el cuerpo "No, esperare un día más" sus manos temblaron ante la idea de ir al hospital "¿prefieres que llame a Casandra?" ella sonrió ante la idea "sería bueno verla" el asintió y dejo de lado la chimenea en la que ahora se podía sentir el calor del fuego.

"Ven" lo llamo antes de que pudiera sentarse en el sillón individual en donde antes "EL" se había sentado. El sonrió y se sentó a su lado mientras ella se acurrucaba en su hombro "Eres cálido Irada" se rio suavemente.

"Dime Irada… ¿crees que algo que parece imposible pueda ser posible?" la miro de reojo de forma pensativa "¿Porque la pregunta?" la cuestiono con un tinte de sospecha, ella le dio un codazo y se rio "Estoy aburrida, tu sígueme el juego ok" él asintió mientras pensaba seriamente en ello. Después de uno o dos minutos la miro, sus ojos de pino azul brillaron y ella supo lo que estaba pensando y eso la hizo sentir incomoda, pero no se alejó, simplemente se acurruco junto a él mientras desviaba la vista hacia el paisaje a través de la ventana. "Creo que puede ser posible, mientras las oportunidades se den" ella asintió intentando no darle demasiado sentido a su respuesta, sentido que podría arruinar su hermosa y bastante dependiente amistad. "Pregunte por que… hay un libro, un libro que encontré en la biblioteca, es extraño pero la mayoría son de fantasía" se rio quedamente "estaba esta historia de una chica que podía llamar a la lluvia con su canto" él alzo una ceja y ella se rio "si, lo sé, suena estúpido, pero fue de cierta forma mágico, y familiar… el punto es que pensé que si así como puedes llamar a la lluvia solo con tu voz tal vez podrías llamar a tus seres queridos, que sea donde sea que se encuentren acudan a tu llamado… solo pensé…"

"¿Por eso le cantas?" pregunto bajando sus ojos a su pequeño vientre, ella dudo un momento, pero asintió con una sonrisa cálida "la última vez funciono, se movió un poco, pero es rebelde y bipolar, lo hizo una vez y me puse muy feliz pero como me gusto no quiere hacerlo mas para llevarme la contra" se quejó, el simplemente se rio.

"¿No deseas saber si es niño o niña? Casandra dijo que si querías…" ella negó rápidamente "quiero sorprenderme" el asintió antes de que su celular sonara y se levantara caminando lejos de ella para contestar.

Suspiro profundamente y busco un nuevo apoyo entre los cojines mientras miraba el sillón individual ahora vacío, significaba que el efecto de las pastillas se había esfumado por completo de ella si no podía verlo más. Ese había sido uno de los efectos secundarios de la medicina de Casandra, alucinaciones visuales y auditivas, y la depresión no ayudaba para nada. Casandra se asusto la primera vez que se lo dijo, considero bajar aun mas la cantidad de medicación, pero se negó a eso, bajarla aún más podría no dar los resultados que esperaban, teniendo en cuenta que parecía haber un progreso.

Ese fatídico día, cuando todo paso, y ella despertó en la habitación del hospital fue consciente de sus recuerdos, de la sangre y los gritos, pregunto por él, pero ni su hermana ni Casandra le decían nada, tuvieron que atarla a la cama porque se estaba lastimando al moverse, casi no podía respirar y tuvieron que mantenerla con oxigeno y sedada por muchos días; según los susurros de las enfermeras se había fracturado unas costillas, pero por suerte no había perforado su pulmón, si hubiera sido así ella no lo hubiera soportado, se hubiera desangrado hasta morir.

Su familia no quiso informarle de nada, pero las enfermeras hablaban mientras pensaban que dormía, fue así como se entero de todo, y tuvieron que sedarla nuevamente, hasta el punto en el que ya no sabía quién era, o donde estaba, se había perdido dentro de su mente; mientras estaba en ese estado físico y mental se entero que Neil casi había muerto, estuvo en terapia intensiva, pero salió después de un tiempo y su recuperación parecía progresar, probablemente hubiera estado aliviada por ello si estuviera en sus cinco sentidos, pero las drogas la hacían lenta incluso para pensar o sentir.

Cuando le dieron el alta, mucho tiempo después pregunto por él, cuando nadie dijo nada ella confeso que lo sabia todo, las miradas de pena fueron dagas en su corazón, la llevaron al cementerio, pero mientras veía la tumba no sintió nada, como si simplemente "EL" no estuviera ahí, como si todo fuese una absurda mentira. "Él no está aquí, ustedes intentan engañarme" dijo alejándose del cementerio mientras todos la seguían y se miraban los unos a los otros como si ella hubiera perdido la cabeza.

Tiempo después se obsesionó con el paradero de Bardwin, el tío rubio y problemático de su esposo, no podía olvidar su mirada, sus ojos decían "es tu culpa". Esa fue la ultima vez que lo vio, según Kara él había desaparecido después del funeral, obviamente su hermana tenía el corazón destrozado, ella realmente había considerado volver con él, le había llamado incluso, algo muy poco propio de ella; lo lloraba debes en cuando, la había escuchado una noche en la que sufrió un ataque de terror nocturno y apareció acurrucada en la puerta de la habitación de su hermana. Es por esa extraña desaparición de Bardwin que creía que algo era raro. Quiso exhumar el cuerpo, pero Leónidas lo había impedido, su bufete de abogados le había cortado el paso, y ella no tenía fuerzas para pelear. Un día cualquiera, mientras estaba insensible por las pastillas, apareció frente a su casa, la casa que compartió con su esposo, simplemente la había mirado sin decir nada, no había odio ni ninguna emoción particular en sus ojos, después de varios minutos se había marchado, así como llego. Fue nuevamente extraño.

Perdida en ese parque, aquella noche de lapsus, caminando como un zombi se acurruco en una banca y abrazo su vientre como si eso fuera lo único que le quedaba en la vida, pensando que algo estaba mal, algo faltaba, que el mundo la engañaba, que jugaba con ella. Fue en ese estado que ese grupo de hombres se paro frente a ella, vestían de negro y parecían guardias de algún tipo, de hecho, pudo reconocer a uno, lo había visto acompañando a Klauss. "Ella está fuera de sí" el hombre hablo por teléfono mientras sus ojos la miraban, se veía desconcertado mientras hablaba con Klauss, ella sabía que era él, pero ahora ni siquiera sentía miedo. "¿¡Qué la deje!?" su voz ansiosa llamo su atención, el hombre delgado la miro como si eso fuera lo que menos quería hacer "Pero, hace mucho frio señor… si, si, lo hare" después de que el miedo invadió su cuerpo el hombre junto a los otros tres guardias se alejaron de allí. Ella no se inmuto, oculto su frente entre sus rodillas y lloro en silencio. Algunas horas después despertó en una cálida cama, y visibilizo a Casandra mirándola preocupada "Tendrás suerte si no agarras una neumonía" cerro los ojos y volvió a dormir.

Las cosas se salían de control, algo en su cabeza parecía apagarse y prenderse y de pronto se encontraba caminando sin rumbo ni objetivos, es de esa forma que Irada intervino, la sacaron de la ciudad y la instalaron en esa cabañita lejana, se turnaron para pasar tiempo con ella, Neil era el que menos venia, a ella aun le costaba resistir su presencia, así que Neil se veía forzado a verla menos que los demás, parecía triste por ello.

Los meses la hicieron mejorar, las alucinaciones nunca desaparecieron como le hizo creer a Casandra, pero si ella lo confesaba podrían hacerle tomar otro medicamento para contrarrestarlo y ella no estaba segura de que podría vivir normalmente sin verlo cada tanto en su vida diaria. Era consciente de que no estaba, pero se había hecho a la idea de que estaba ahí, incluso si fuera como un alma en pena, como un fantasma que se niega a abandonarla, así como se lo había jurado, que nunca la dejaría en paz, que ni la muerte la alejaría de él.

"Tu hermana llegara tarde en la noche, al parecer tu abuela le está dando problemas, quiere saber tu ubicación" ella se rio mientras imaginaba el mal humor de Kara. "Ellas dos se parecen en realidad" él se rio y asintió mientras sacaba un frasco tintineante del bolsillo de su chaqueta "Hora de los medicamentos" canturreo mientras lo posaba en su mano y rápidamente tomaba un vaso de agua de la cocina. "Odio estas cosas, aun me sigue sabiendo mal, casi tanto como la primera vez" él se burló de sus supuestas quejas infantiles y sostuvo su vaso cuando ella dio un trago haciendo caras al sentir la pastilla pasar por su garganta. "Es bueno para ti" ella asintió mientras lo jalaba para sentarse nuevamente a su lado mientras se acurrucaba en su hombro. El se quito la enorme chalina y la paso por su cuello, su perfume inundo sus fosas nasales y ella se sintió reconfortada, y protegida. "No sé qué haría sin ti Irada, probablemente estaría muerta" el paso su brazo alrededor de su hombro y ella se alejo rápidamente, el dolor en sus ojos fue triste. "Disculpa Irada, me sorprendí" el asintió comprensivo y no volvió a intentar abrazarla, ella simplemente se apoyo en su hombro, era mala, ella lo sabía, ella lo usaba de soporte, de guardián, pero cada vez que el intentaba tocarla de forma amigable, mas intima de lo que a ella le gustaría, sentía dolor en su corazón y mucha incomodidad. "EL" la miro desde el sillón individual, había reproche en sus ojos azul mar, había regresado, ella sonrió tristemente.

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Abrió los ojos dándose cuenta de que se había dormido nuevamente, se levanto apenas por la enorme cantidad de frazadas que hacían peso sobre ella, miro hacia los lados y vio a Irada en la cocina, parecía un chef profesional mientras picaba algunas verduras con una habilidad increíble. "¿cuánto tiempo dormí?" pregunto frotándose los ojos con una mano "dos horas" contesto mirándola con una sonrisa que ella replico "es un tiempo récord, creo que estoy mejorando, espero que pronto no necesite dormir nada después de tomar las pastillas" comento quitándose el exceso de ropa y tirándolo caprichosamente al suelo mientras la pisaba en un tipo de berrinche, odiaba estar tan cubierta la hacía sentir presa.

"No ensucies las mantas" le riño y ella bufo mientras dejaba de pisar sus acolchadas mantas, se deshizo de la chalina en su cuello, pero a diferencia de las mantas ella doblo la enorme y suave chalina y la poso en el brazo del sillón. Se levanto mientras solo cubría sus hombros con su delgado chal blanco que desapareció entre el blanco de su pijama. Su vestido de dormir largo le cubría hasta los tobillos, tenia las mangas cortas, cuello redondo que mostraba sus clavículas, era fresco y cómodo, y tanto Kara como Irada lo odiaban, decían que no era adecuado para un lugar tan húmedo como ese, siempre hacia frio de noche, de día el sol calentaba la tierra y solo daba frescura al clima, pero en los últimos días hacia un poco mas de frio incluso si había buen sol.

"La comida pronto estará lista" comento viendo que ella se acercaba a ver lo que el cocinaba "huele delicioso" el asintió con aire de suficiencia y ella se rio mientras daba una pequeña caminata en el salón, sus pies estaban entumecidos y le molestaba no haber caminado ni un poco el día de ayer, fue un día lluvioso así que no pudo dar el paseo que acostumbraba y simplemente se la paso leyendo los informes que le había traído Neil el otro día, había sido difícil al principio, y aunque aun así era complicado tomar decisiones lo había hecho, era su deber por ahora, como viuda del CEO de la empresa, aunque estaba segura que pronto le quitarían esa responsabilidad, la junta directiva no estaba nada de acuerdo con que ella tuviera nada que ver con los asuntos de la empresa, y al parecer entre los accionistas se estaba considerando dejar a Klauss Marsden como el nuevo CEO temporal. Ella se había negado, casi tiene un ataque de pánico al enterarse que el era accionista de la empresa, y ahora aún más se sentía ansiosa de pensar que en un futuro él podría llevar los negocios de su marido. Prefería que el antiguo CEO Leónidas se volviera a hacer cargo, después de todo era su legado, su empresa, así que le pidió a Neil que se contacte con el para hablar de ese asunto, pero la única respuesta que el hombre dio fue que ya se había retirado. Aun no podía entender porque no quería colaborar, era su negocio después de todo.

El sol ahora estaba alto en un cielo celeste con nubes blancas, auguraba un buen día, caminó con cuidado hasta la puerta principal y la abrió dejando entrar el aire de la media mañana, no era frio invernal, era fresco, casi tan parecido como la brisa marina, olía magnifico, a humedad, pero no a la humedad del encierro de una casa, sino a la humedad de la tierra y del pasto. La puerta se cerro abruptamente y ella se dio la vuelta quedando frente al pecho de Irada quien se alejó cuando la sintió tensarse ante la cercanía. "Te puedes resfriar" riño mirándola con reproche, ella simplemente blanqueo los ojos "¿Sabes que tengo el permiso de Casandra para dar un paseo al día cierto?" el por supuesto no dijo nada, pero internamente parecía refunfuñón, cosa que le hizo gracia.

"Entonces, si mi perro guardián me da su permiso…" comento intentando abrir la puerta imposible porque la mano de Irada seguía presionando contra la madera "Iré contigo" murmuro entre dientes, ella negó con una sonrisa "¿Y quién terminara de cocinar tan deliciosa comida? Tengo hambre…" hizo un puchero que provoco un gruñido de estrés de él. "Entonces espera hasta después del almuerzo y caminaremos todo lo que quieras" ella negó rápidamente "quiero ir ahora, el clima es perfecto, y además prefiero los paseos sola" el negó rápidamente "no iras sola" ella pisoteo el piso tercamente "sabes muy bien que desde hace un tiempo puedo hacerlo sola, no tengo más episodios de sueños, ni ataques, además Casandra dijo que debería empezar a consolidar nuevamente mi independencia" "¡La doctora puede equivocarse! ¡Podrías perderte! ¡O caerte por el barranco teniendo en cuenta tu suerte!" ella blasfemo un par de insultos floridos ante la atónita mirada de Irada quien dejo de presionar la puerta por el shock y se alejo de ella aun asombrado que de su boca haya salido eso. "¿Disculpa?" pregunto aun desconcertado "Nada, no lo repetiré, lamento haberme salido de mis casillas, solo que no quiero más presiones, no me siento cómoda con que me ordenen, me vigilen ni me controlen, ya pasé por eso, y no lo volveré a hacer" él sabia a lo que se refería, lo sabía muy bien, así que no dijo mas y cedió. "Por favor no vayas muy lejos" ella asintió abriendo la puerta "estaré en las inmediaciones" dicho eso salió y cerró la puerta tras de sí.

Pensó que ir al bosquecillo era una buena opción, pero el día anterior había llovido y estaría bastante húmedo y frio allí, así que simplemente camino hacia el otro lado, la cabaña quedaba cubierta por pequeñas pampas, terrenos que bajaban y subían con leves inclinaciones que antes la habían hecho tropezar pero que ahora conocía muy bien. Justo detrás de la casa se encontraba el paisaje de cerros en la lejanía, altos picos puntiagudos como triángulos trazados graciosamente por un niño. Camino con pies entrenados hasta llegar a un pequeño relieve en donde siempre que podía se sentaba a contemplar el ocaso, o rara vez el amanecer, a veces lo hacia sola, y a veces la acompañaba su hermana, una sola vez Neil vino con ella, pero cuando comento que a "EL" le hubiera gustado estar ahí y a ella le dio un ataque de ansiedad no lo volvió a traer.

Respiro hondo mientras miraba como una pareja de águilas volaban con gracia, jugando en el aire llenas de libertad. "Parezco libre, pero no me siento libre… ¿cuándo vas a soltarme?" preguntó al fantasma que siempre acechaba su vida y que ahora parecía estar durmiendo dentro de ella misma. Se levanto con cuidado mientras acariciaba su vientre que seguía tan silencioso como el fantasma de su padre, camino un poco mas cerca del acantilado, que estaba varios metros mas alejado en una inclinación ascendente. Estaba lo suficientemente lejos para que no sea peligroso, por eso ella no temía, nunca tuvo miedo, solo los otros temían que en un ataque de locura se tire por su propia voluntad, pero ella no estaba loca, al menos no lo suficiente para cometer tal acto. Puso ambas manos sobre su vientre y tarareo la nana que había inventado para llamarlo, el tono conocido se transformó en letras al azar que pasaban por su mente y después de un momento se hallo cantando suavemente una canción extraña acerca de la lluvia, la tristeza y el amor. Su voz apenas audible se fue con el viento y ella sonrió al sentir un movimiento en su vientre, una patadita, como si su pequeño dijera "estoy aquí". Su corazón se regocijo mientras sentía el interior de su ser moverse con la vida, algunas lagrimas se le escaparon de una tranquilidad que necesitaba, y mientras lloraba en silencio abrió los ojos sorprendida al escuchar el sonido de la lluvia que comenzó a repiquetear suave y gentilmente en el suelo desprendiendo un fuerte aroma a tierra mojada, simplemente se rio al ver lo extraño que había sido todo.

Una ráfaga de viento especialmente fuerte azoto su cuerpo y alejo su mantilla de sus hombros, fue casi por instinto que ella extendió la mano y con dos dedos sostuvo la tela blanca que quería escapar al cielo, su cabello desastroso cubrió su visión y ella se rio mientras alejaba el estorbo de su rostro, con una mano llevo sus hebras detrás de la oreja y jalo la manta que aun intentaba escapar de sus dedos, giró hacia atrás y se quedó petrificada, la mantilla se soltó y se alejó volando de ella, su corazón se agito al verlo parado mirándola a varios metros, su cabello mucho mas largo y sus ojos penetrantes que parecía que la estaban absorbiendo, fue la alucinación mas extraña que haya creado su mente necesitada. La ropa con la que siempre lo traía al mundo de los vivos era diferente, era extraño, daba miedo, pero hizo que su corazón latiera más rápido.

"¿Eres un ángel?" pregunto mirándola fijamente, ella simplemente se rio, y asintió aun llorando en silencio.

El sonrió "Eres un ángel" confirmo mirándola con una sonrisa segura en su rostro. La lluvia aumento, ya no era cálida ni amable, los labios de "EL" seguían moviéndose, como si mil palabras salieran de su boca, pero el sonido de las gotas de lluvia impedía que lo escuchara, su cuerpo se enfrió rápidamente y sus dientes comenzaron a tintinear de frio.

"¡UGH!" un dolor muy fuerte y repentino la hizo doblarse sobre si misma y caer de rodillas, respiro hondo cuando pudo y vio consternada una mancha extraña en su vestido, un liquido que no era agua, escurría por sus piernas, sus manos comenzaron a temblar y su respiración se agito, miro hacia el frente y lo vio de pie viéndola, el puro y crudo terror bañaba sus rasgos mientras la observaba gemir cuando una nueva ráfaga de dolor venia a ella, su vientre se endureció como una roca y ella grito de dolor cuando un calambre muy fuerte atravesó desde su espalda baja por toda su columna, incluso su visión se nublo ante el dolor. "¡Suficiente! ¡No veré esto de nuevo!" gritó desesperado mientras se daba la vuelta, su cuerpo temblaba, parecía histérico mientras blasfemaba incoherencias que ya ni siquiera podía escuchar "¡Por favor! ¡Por favor no te vayas! Ayuda… ¡UGH!" grito cayendo al suelo encaramada mientras lo veía alejarse de ella.

Fue en ese momento de desesperación que sintió a alguien tocarla, miro hacia arriba y vio a Irada frente a ella, sus ojos temblaban de preocupación mientras intentaba sostenerla "Irada… es él, es Livi" susurro ella apuntando apenas a la espalda de él que aun se alejaba desesperado del lugar. Irada se volteo a mirar hacia donde ella apuntó y giró hacia ella, sus ojos tristes negaban "ahí no hay nadie Nike" ella grito de rabia ante esa respuesta "¡Está ahí! ¿¡No lo ves!? ¡No dejes que se vaya Irada!" le ordeno apretando la manga de su camisa ante el creciente dolor.

"Nike ahí no hay nadie, es otra de tus alucinaciones" explico con pena "¡TE EQUIVOCAS! ¡ERA EL! ¡NO ES COMO SIEMPRE LO VEO! ¡ESTA VEZ ES DIFERENTE!" él la miro con firmeza, la levanto en sus brazos y casi corrió hacia la cabaña "Sabia que las alucinaciones no se habían detenido" comento furioso mientras ella gritaba que sí era el, y que la soltara.

Llegaron a la entrada de la cabaña, donde la subió rápidamente en la camioneta, se sentó tras el volante y condujo ignorando sus suplicas, hasta que ella quedo inconsciente por el dolor.

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Sus ojos se abrían en intervalos largos, en un momento estaba en medio camino de ida al hospital mientras escuchaba de fondo la voz de Irada al teléfono gritando una diatriba de cosas que no lograba articular en su mente, un segundo después sentía el bamboleo de sus piernas y manos mientras alguien la cargaba y sus ojos estaban enfocados en paredes blancas y luces fuertes, solo un pestañeo después había una enorme luz redonda como un iris frente a sus ojos y muchos rostros desconocidos que tenían cubrebocas y gorros que cubrían sus cabellos. "¿Nike me escuchas?" la voz de Casandra sonaba como si estuviera hablándole desde el fondo del mar, estaba sudando y sus ojos eran enormes "vas a estar bien, quédate tranquila" cerro los ojos nuevamente solo un segundo mientras sentía mucho frio, como si estuviera desnuda en un frio invierno tendida en la acera abandonada de una calle. Se sentía extraña e incómoda, bastante mareada, en el fondo escuchaba algo, un grito, algo parecido a ello, un quejido, no podía discernirlo, abrió los ojos y vio a Casandra, tenía un bulto envuelto en telas del mismo color que su uniforme, había sangre en él y ella sonreía cálidamente, la miro y pudo sentir que sonreía a través de la mascarilla, sus labios se movieron pero no podía escuchar lo que decía y luego inclino el bulto hacia ella, un pequeño rostro rosado y contorsionado por el llanto la saludo mientras Casandra parecía hablar acerca de algo.

Quiso levantar su mano para sostener al bebe, pero no tenía fuerzas "¿Es niño o niña?" preguntó, pero no estaba segura de que realmente hubiera dicho algo o simplemente lo hubiera pensado. Al fondo de la habitación en una esquina estaba "EL", con su mismo atuendo de siempre, miraba hacia el bebé con una sonrisa, ella se alegró y decidió que ya no podía aguantar el cansancio, necesitaba dormir, pero parecía que Casandra no quería, sus ojos gritaban "¡no te duermas!" pero era difícil.

Finalmente se durmió profundamente.

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CONTINUARA

Hola nuevamente, ha sido mucho tiempo, gracias por esperar esta segunda temporada, espero me acompañen todo el tiempo que dure.

Probablemente se dieron cuenta de algunas referencias a mis viejas historias, espero que les haya sacado una sonrisa, pensé que sería agradable ponerlo.

Creo que esto es todo, hasta el siguiente capitulo y no olviden comentar y dejar like/corazón/follow/review, etc.