De amor y otros mitos
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Nephilim
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Se miraron fijamente a los ojos durante un largo y exasperante momento, ambos pensando en como asesinar al otro y hacerlo parecer un accidente ante sus padres. Quizás se debiese a esa herencia que ellos mismos les habían legado, a esa sangre siempre tan pronta para la batalla, o bien podía ser que Bra era una niña un tanto exasperante y Trunks un hermano mayor con poca paciencia.
Irritado, Trunks sabía que debía asumir su rol como adulto entre ambos ¡pero era tan difícil!
— De verdad no lo entiendo, Trunks —le recriminó Bra apartando a un lado con hastío los libros que estaban sobre la mesa. El tutor de su clase les había dejado un ejercicio de vocabulario y comprensión lectora en base a un cuento que leyeron en clases y que ahora atormentaba a Trunks.
— No es difícil de entender, Bra — Trunks empezaba a dudar de su autocontrol tras quince minutos tratando de explicar la idea a su hermanita — Es como… es cuando.. como si…
Bra hizo una mueca de apatía ¿Cómo se supone que entendiera el concepto, si Trunks llevaba una eternidad en esos balbuceos sin explicarle nada realmente?
— Trunks, esto no está funcionando — Tan solo once años, y ya podía ser así de categórica.
Se miraron y suspiraron cansados uno del otro. De pronto, Trunks se irguió con una fantástica idea en su cabeza; ante la ausencia de sus padres se le encomendó la tarea de ayudar a Bra con su tarea, obligación que asumió con superioridad hasta que vio horrorizado cómo se apilaban conceptos y preguntas desconocidas para él. Su orgullo inmenso le impedía pedir ayuda y no sabía como zafar, pero si era Bra quien pedía ayuda entonces su honor saldría indemne. Más aún, podría ganar algo en el camino.
— ¿Por qué no le preguntas a Mai? Ella sabe mucho de ... estas cosas — sugirió con un aire entre despectivo y avergonzado tomando el libro de Bra — Ya sabes, historia antigua y todo eso.
Bra asintió. Seguramente Mai sabría cómo ayudarla, mucho más que Trunks, al menos.
— Inesperadamente, esa sí es una buena idea —murmuró en un tono ligeramente ofensivo hacia la nula ayuda que le había ofrecido su hermano — ¿Sabes dónde está?
— En el taller, con Goten.
Ahora, los dos hermanos tenían razones de sobra para ir.
Corporación Cápsula era una construcción inmensa, con una población flotante que iba y venía según el proyecto en que se estuviera trabajando en ese momento o la ocasión que celebrara la familia Brief. Estaba llena de laboratorios y talleres con diferentes especialidades, pero si de Mai se trataba, había sólo una posibilidad donde pudiera estar. En su taller.
— ¿Nephilim? – preguntó Mai asomando la cabeza desde debajo de su motocicleta — No sabía que les enseñaban ese tipo de cosas hoy en día.
— Tengo que escribir mi propia historia en base a esa palabra, pero no termino de comprenderlo del todo ¿Se supone que debo escribir un cuento de hadas? — espetó Bra, cansada ya de darle vueltas.
En el taller que quedaba en la parte posterior de los laboratorios principales, Mai había instalado hace un tiempo ya su base de operaciones. Allí ponía a punto su motocicleta y cada mecanismo de los inventos de Bulma que necesitaban algún ajuste. Era como su oficina privada desde que se había quedado a vivir en la casa Brief y se había incorporado a medio tiempo en la Corporación. Pero, a diferencia de una oficina corporativa, ella era feliz entre sus herramientas, planos y las manchas de grasa en su overol.
— No creo que se trate de escribir un cuento de hadas, Bra. Aunque sería bastante entretenido — le sonrió Goten queriendo darle ánimos.
Ese taller, que en teoría era un lugar de trabajo, terminó convirtiéndose con el paso del tiempo en un refugio en el que Mai, Goten y Trunks solían pasar el tiempo. Aunque algo más cercano a la realidad sería decir que Goten y Trunks tendían a invadir la habitual calma de ese espacio, y como siempre eran uno al lado del otro, Mai se acostumbró a su bulliciosa presencia.
Los tres se habían vuelto un equipo. Y, si se atrevía a asumirlo, tal vez en un grupo de amigos en el que a ella se le permitió la entrada en esa hermandad tan profunda entre los jóvenes guerreros. A cambio de ese cuestionable honor, ella los había aceptado en todas sus dimensiones sobrehumanas.
Sentado a horcajadas sobre una mesa de trabajo, Goten tamborileaba con los dedos en la superficie entre sus piernas y movía la cabeza a un ritmo que solo él podía escuchar, pues para el resto no eran más que golpeteos desordenados.
— Insisto en que no es un cuento de hadas — dijo Trunks recostándose contra la puerta de entrada de la habitación con gesto cansado. Había supuesto que al tener una tarde libre podría pasarla junto a Mai, por quien mantenía ese mismo anhelo de cuando era niño. Una tarde de deberes escolares estaba fuera de sus planes, sin embargo, estaban allí atorados — Esto es agotador.
Bra lo miró con reproche. No le gustaba sentirse un estorbo y así parecía que estaba siendo en ese momento. Goten le hizo un gesto con la mano para captar su mirada y le guiñó un ojo. Sin pronunciarlo en voz alta, le dijo que Trunks era el agotador y le dedicó una fea y graciosa mueca de burla a su mejor amigo que arrancó una carcajada a Bra.
— Gracias, Goten —replicó Trunks sin si quiera voltear a verlo. Lo conocía demasiado bien como para saber que siempre saldría en defensa de su hermana. Él adoraba a Bra con todo el corazón, era su hermana y no podía ser de otra forma, pero ella tenía un nada secreto favoritismo por Son Goten que los llevaba a unirse siempre en su contra.
— No están ayudando para nada — les llamó la atención Mai mientras se incorporaba y se limpiaba las manos manchadas con aceite — Cada uno a lo suyo. Ven, Bra — La llamó mientras la invitaba a sentarse a su lado en el suelo.
— Me pregunto cómo sería ese cuento de hadas — inquirió Goten en voz baja.
— ¿Todavía tienes edad para cuentos de hadas? — Quiso picarlo Trunks para devolver el golpe anterior.
— Cada uno a lo suyo — repitió Mai — No confundan más a la pobre Bra.
Lo cierto es que Mai no era una mujer especialmente cariñosa, el contacto piel con piel no era de sus cosas favoritas y los sentimentalismos la avergonzaban ferozmente, pero quería a esta niña desde que la vio nacer, como una hermanita pequeña a la que no tenía miramientos en mimar.
— Entonces, Bra ¿Qué es en lo primero que piensas con la palabra nephilim?
— En un monstruo — respondió la niña con toda sinceridad — Pero no me gustan los monstruos.
Trunks bufó burlón con aires de una sabiduría que no poseía y, tras la mirada de regaño de Mai, salió del taller arrastrando los pies con las manos en los bolsillos. Al menos se había librado de la tarea.
— Y tú no la distraigas — le advirtió a Goten, que hizo un gesto de sellar sus labios con cara de inocencia
— ¿Un monstruo? Es posible verlo así, Bra, pero también puede ser otra cosa. Verás, en la antigüedad, cuando alguien tenía características excepcionales, se le atribuía un origen misterioso. Por ejemplo, cuando aparecía un poderoso guerrero en medio de la guerra se echaba a correr el mito de que no era un humano, sino la criatura que había nacido de la unión de un ángel y un humano, así la gente podía explicar un montón de cosas cuya naturaleza no entendían, mucho antes de los avances científicos, ¿comprendes?
Bra asintió digiriendo la información.
— Pero ¿Cómo sería entonces un Nephilim, Mai? En el libro no había ningún dibujo ¿Es algo que asusta? — preguntó la niña tratando de concebir la imagen de la criatura en su cabeza.
Mai lo pensó un segundo antes de responder.
— Piensa en ustedes, Bra. Ustedes son como nephilim ¿no? tu padre es de otro planeta y Bulma es humana. Es igual con Goten; el señor Gokú es un saiyayin y su madre es humana. ¿Acaso te parece que es un monstruo?
Ambas lo miraron.
Goten, distraído en su afán de no distraer a Bra, tenía la mirada perdida en algún punto impreciso frente a él. La profundidad de sus ojos indicaba que sus pensamientos rondaban por cualquier otro lugar. Continuaba con su tamborileo discordante y ausente, mientras cada tanto daba mordiscos a una manzana que había tomado de su bolso, tirado por allí. Con las mejillas infladas, llenas de fruta y la mirada lejana, había un aura de imperturbable calma que lo rondaba. Sus negros y rebeldes mechones de cabello se agitaban suavemente en armonía con el ritmo improbable que parecía salir de su alma; era como una cadencia que solía acompañarlo en cada paso. Siempre había una música dulce e imperceptible que lo embriagaba.
De forma repentina su gesto se contrajo y arrugó la nariz. Inspiró hondo y sin poder evitarlo, estornudó. Una, dos veces. Al hacerlo, sacudió la cabeza como un gato al que le arrojasen agua, ajeno al repentino escrutinio de Mai y Bra.
Se habían quedado en silencio observándolo en ese breve espacio, atraídas inevitablemente por ese aire suyo tan especial.
— Puede que sea como un monstruo, — retomó Mai, repentinamente conmovida — pero también puede ser una criatura excepcional. Si se trata de hijo de un ángel, seguramente habrá una belleza arrebatadora en él y puede que tenga toda la calidez que tienen los corazones humanos. Puede que sea más como una persona que como un monstruo. Puede que incluso sea alguien de quien te puedas enamorar ¿no crees, Bra?
La niña asintió. Ya tenía una idea de por donde podía ir su historia.
Unos días más tarde le enseñaría a Goten el manojo de papeles calificados con una nota sobresaliente marcada en una esquina.
El cuento sobre la princesa espacial que se había enamorado del nephilim, que era un guerrero y a la vez un ángel, había sido leído ante su clase y aplaudido por sus compañeras entre suspiros, mientras sus compañeros hacían muecas de aburrimiento ante la trama empalagosa.
Goten la felicitó y leyó con entusiasmo el escrito, le gustaban ese tipo de historias. Había una parte muy bonita en que la princesa del espacio se había quedado mirado fijamente al nephilim y se había dado cuenta de que en realidad estaba profundamente enamorada de él, porque su corazón latía muy fuerte; "como un tren", había escrito la niña. Si bien Bra no lo decía en su historia, a él le gustó imaginar que esa princesa tenía los ojos oscuros y las largas pestañas de Mai enmarcando esa mirada ensoñadora y enamorada, aunque sólo fuese una torpe fantasía en un cuento infantil.
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FIN
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Hola! Estas tres pequeñas historias nacen de un lugar totalmente inesperado; hace no sé cuántos años había empezado un fictober, del que solo alcancé a escribir las tres primeras palabras. Olvidé que estas historias existían y hace poco las encontré, las releí, me encariñé, y aquí están. Más como un gustito personal que otra cosa, sin mayores pretensiones. Son tres historias muy breves, así que subiré todo junto.
Había perdido el acceso a esta cuenta y pude recuperarla. Me llevé una sorpresa inmensa al ver la cantidad de bonitos mensajes que varios me mandaron dándome ánimos y preguntando por mí ante la ausencia con un cariño que siento muy genuino y que me conmovió el alma. Trataré de ir respondiendo, pero si llegan a pasar por acá esas personas, sepan que les agradezco mucho y les mando muchos cariños.
Pau.
