Los personajes de Tokyo Ghoul no me pertenecen

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Ser madre es lo más maravilloso que hay

Especialmente cuando tengas a esa pequeña criatura en tus manos

Y te des cuenta que nunca habías imaginado que algo tan pequeño y delicado podía existir

Y sientes ese pequeño latido de su corazón e inmediatamente sabes que no hay otra cosa que podías amar más.

Y sólo esperas que puedas hacer todo lo correcto por aquel ser y estar ahí cada vez que tropieza con el piso para atraparla y que absolutamente nada del mundo exterior logre lastimarla.

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Una linda joven de largo cabello de color púrpura, de grandes ojos y una figura delgada y bien definida se encontraba dentro de una habitación completamente sellada. Las ventanas y la única puerta estaban cerradas. Estaba acurrucada en un rincón de la gran cama, vistiendo un corto camisón blanco. Había intentado dormir pero se le hizo imposible conciliar el sueño.

Cada vez que cerraba los ojos se sentía de vuelta en el laboratorio del Doctor Kanou, cruelmente encerrada en una cápsula transparente, con su cuerpo flotando en un líquido que la alimentaba por medio de los poros de la piel.

Lo más denigrante era que la mantenían completamente desnuda. Expuesta a todas las miradas lascivas de aquellos locos sádicos. A Rize se le revolvía el estómago de solo pensarlo. Había sido una experiencia espantosa que no anhelaba repetir.

Por lo menos eso era algo para agradecer a Nimura, pues este la había sacado de eso lugar llevándola con él a la mansión Washuu donde ahora vivía y la colocó en una habitación que creó específicamente para ella. Vivir hay era mucho mejor que estar desnuda en un tanque, pero aún si pudiese hacerlo, escaparía. Pero no podía quejarse.

Después de todo dormía en un gigantesco colchón cubierto por una montaña de suaves almohadas de todos los tamaños posibles, habían mantas suaves a su disposición y toda la comida que podía pedir. Pero el ambiente exquisito y lujoso no la engañaba. Esa era una prisión en la que permanecía encerrada y de la cual talvez nunca saldría.

Pero quizás era su culpa, si tan solo hubiera vuelto por Nimura como se supone que debía haberlo hecho no sería en este momento un canario atrapado en una jaula de cristal. O puede que se equivocara, el deseo desenfrenado de amor compulsivo que tenía su medio hermano por ella bien pude llevarla a esa situación igualmente.

Soltó un profundo suspiro. Después de su escape del Jardín del Sol Blanco, estaba tan feliz de haber podido cambiar su destino, nunca tendría que sufrir el mismo final de otras tantas mujeres que luego de que cumplieran con los nueve meses de embarazo, ya no servían para nada.

Y algunas de las humanas que habían secuestrado para crear medio humanos, habían fallecido al no soportar el proceso. Solo las más fuertes de las embarazadas sobrevivían. Rize sintió un profundo dolor por todas ellas. No solo la vida de las mujeres se habían perdido, sino que la de sus bebés también. Se molesto consigo misma por esa clase de sentimientos cursis pero no podía evitarlos.

-No quiero que tu pases por lo mismo...-Susurró en voz alta, acariciando su apenas abultado vientre, mientras una lágrima salía de la comisura de su ojo izquierdo. Sabía que esperaba una niña, el feto aun podía ser pequeño pero el olor era inconfundible, era niña. Las cosas serían infinitamente más fáciles si sencillamente se tratará de un varón.

No sabía si era ese lugar que la estaba volviendo loca, o las hormonas del embarazo, pero amaba a esa pequeña criatura no nata más de lo que había querido nada en toda su vida y no quería que pasara por ese destino. Se moría de la ansiedad buscando una forma de poder ayudar a su hija a salir de allí.

No le importaba que ella tuviera que quedarse en ese lugar hasta, mientras su pequeña estuviera a salvo. Prefería salvar, mil veces, la vida de su hija que la de ella misma. Emitió una risa sarcástica, si hace algún tiempo le hubieran dicho que esa sería su situación actual y estaría tan preocupada por su Bebé hubiera matado a quién sea que se lo hubiera mencionado.

Furuta había tomado el completo control del CCG, era la cabeza del clan Washuu y no había nadie que lo contradijera, se parecía tanto a Tsuneyoshi que temía que fuera a exponer a su hija a ese destino. Era una broma de la vida que ese mismo hombre que hoy despreciaba en su momento fuera el único que le trajo consuelo y felicidad cuando era niña.

Pero él ya no era el mismo niño tierno que le sonreía y se sonrojaba al verla, lo juegos habían quedado en el distante pasado y ahora solo quedaba lidiar con las crudas consecuencias en el presente, pero intentaría moldear lo mejor que pudiera su futuro, era el solitario camino que le quedaba.

-Voy a hacer todo lo que esté a mi alcance. Te lo prometo-Musito acariciando su vientre, sonrió con esperanza, tratando de infundírsela ella misma, en lo más profundo de su negro corazón. En ese momento oyó como se abrían las cerraduras de la puerta, luego tocaron un par de veces -¿De que sirve que toque si de igual manera a va entrar?-Pensó irritada, sabiendo que no tenía opción, si quería verla la vería, pero a él le gustaba darle cierta aura de normalidad a las cosas. Decidió hacerse la dormida para no tener que ver a Nimura. No tenía ánimos ni ganas.

Pudo sentir los pasos de él acercándose a la cama, como el colchón se hundía levemente a causa de su peso al tomar asiento junto a ella y como su mano aguantada le acariciaba el cabello para después depositar un beso en su mejilla, esto le produjo un revoltijo en el estómago. Sin embargo, lo disimuló bien y siguió haciéndose la dormida.

Entonces la mano libre de Furuta se poso sobre su vientre, palpando con suma delicadeza el lugar donde residía su hija, la futura heredera de los Washuu. Una sonrisa se formo en los labios del investigador quién no podía esperar para sentir los movimientos del bebé que seguía siendo aun muy pequeño como para poder moverse, pero pronto ya no lo sería, y entonces él confirmaría que efectivamente hay había una vida.

Trazó pequeños círculos con la yema de sus dedos a todo lo largo y ancho del vientre de Rize, sentía una gran satisfacción de que fuese su hijo el que estuviera alojado en el interior de su amada, y lo único que tuvo que hacer fue cortar sus alas, quitarle la libertar y doblegarla a sus deseos. Este bebé era el primero de sus hermanos, porque habría otros...planeaba que hubieran más...muchos más...siempre deseo tener muchos hijos con Rize después de todo.

-¿Cuanto tiempo planeas hacerte la dormida?...-Cuestionó sin detener sus caricias a su vientre -Se que no lo estas-Dijo observando el rostro de Rize. La Ghoul abrió lentamente los ojos pero se rehusó a mirarlo, manteniendo su mirada lo más lejos posible de su persona y tampoco emitió sonido alguno. Mostrándose indiferente con su presencia.

-¿Qué nombre crees que debemos ponerle?-Pregunto Furuta con una sonrisa en su rostro -He pensado en algunos...-Contó deteniendo su mano en medio del vientre, dándole leves caricias con el pulgar -Hikari me gusta...-Mencionó. Rize frunció los labios -o Akane...talvez no deba asistir a la escuela, podríamos educarla en casa, sería más seguro...no quisiera que corriera algún riesgo...será la Princesita de Papá-Sonrío -Así como su Mamá es la Reina-Dijo pasando una mano por el rostro de Rize, la cual se levanto de forma explosiva y lo encaro mirándolo directamente a los ojos.

-¡Deja de hablar como si te preocupara!-Grito molesta por su hipocresía, Furuta se mantuvo apacible incluso cuando Rize le soltó una cachetada -¡Dices que te preocupas por ella! ¡Pero dejarás que sea utilizada como un maldito vientre para reproducir a los Washuu! ¡Y yo no quiero eso para mi hija! ¡Si alguien la toca lo mataré! ¡Y si tú la tocas también te matare! ¡Te mataré desgraciado! ¡Te juro que lo haré!-Grito de forma histérica con lágrimas brotando de sus ojos deslizándose abundantemente por sus mejillas.

Y trato de abofetearlo nuevamente pero Furuta paro su mano con mucha facilidad, y en un movimiento rápido tumbo a Rize sobre el colchón terminando a horcadas sobre ella, sujetando sus muñecas por encima de su cabeza, aplastando sus muñecas contra las sabanas. Ella trato de patearlo pero él sujeto sus pierna con las suyas, inmovilizándola completamente.

Rize lo único que pudo hacer fue llorar, llorar y lamentarse, porque no era rival para él, no con supresores RC que le impedían el uso de su Kagune. Se mordió los labios con furia, haciéndolos sangrar, se sentía impotente de no poder proteger a su hija, pues ¿Como podría si no podía protegerse a si misma? Pero el instinto protector que había nacido en ella hace apenas dos meses era muy poderoso, y cuando fuera solo con uñas y dientes lo intentaría.

-Te mataré Nimura...-Lloró Rize amenazándolo, él la miro serio -Si la tocan...te mataré...-Juró sin parar su llanto. Entonces Furuta estrello sus labios contra los de ella, en un beso brusco y lleno de pasión desenfrenada, era un beso muy difícil de corresponder, tampoco era como si Rize lo intentara.

Colérica, mordió los labios de Nimura hasta que sintió el metálico sabor de la sangre. Sin embargo, él no interrumpió el beso, sino que le sujeto ambas muñecas con una sola mano encima de la cama y con la que tenía libre la agarró por el cabello obligándola a echar la cabeza hacia atrás y volvió a invadirle la boca con su lengua.

No fue un beso agradable, estaba lleno de furia y reproches, pero curiosamente, por todo ello, era extrañamente excitante. Sorprendida Rize intentó zafarse, pero Furuta la empujó violentamente contra el colchón, afianzando el agarre sobre sus muñecas, al mismo tiempo que la besaba salvajemente. Después de unos minutos finalmente el investigador rompió el beso y los dos amantes se miraron, jadeantes.

-Yo no soy Tsuneyoshi...-Susurro Nimura contra sus labios. Rize se obligo a si misma a dejar de mostrar debilidad, colocando su mejor mirada de mala muerte.

-Mientes...-Le espeto mirándolo directamente a los ojos de forma desafiante -Todos ustedes son iguales...usan a las mujeres como úteros para preservar al Clan Washuu, son unos malditos despreciables-Le recrimino con una mirada encolerizada, pero luego su semblante se suavizo -...no quiero...que la violen y la usen como un útero...no quiero...-Murmuro derramando un par de lágrimas impotentes a la par que apretaba fuertemente sus puños.

Furuta apoyo el rostro contra el cuello de Rize quién aparto el rostro hacía un lado como buscando huir de su contacto. El Ghoul artificial repartió besos húmedos por todo su cuello bajando hasta su clavícula. Rize sorbió la nariz mirando el techo con los ojos cristalinos, dejándose hacer, mientras que Furuta aflojo el agarre sobre sus muñecas, trasladando una mano a su vientre y comenzó a acariciarlo.

-No dejaré que nadie le ponga ni un solo dedo encima a nuestra hija...-Susurró roncó en la oreja de Rize, esta abrió los ojos con sorpresa -Nada ni nadie le hará daño...yo mismo me encargare de eso...primero tendrán que pasar sobre mi cadáver putrefacto antes de tocar aunque sea un único cabello de su cabeza-Dicho esto lamió el lóbulo de su oreja, pero Rize estaba demasiado impresionada por sus palabras como para reaccionar. Finalmente Nimura, se alejó de y ella pudo respirar -¿Sorprendida mi amor?-Cuestiono con una sonrisa en los labios.

-Pero tu...yo creí...-Balbuceo Rize con una mirada incrédula. La sonrisa en Furuta aumento.

-Ya te lo dije...no soy como Tsuneyoshi-Le aseguro en tono alegre -No permitiré que una hija mía sea utilizaba para tales fines...y mucho menos yo mismo me reproduciré con ella...es sangre de mi sangre, no estoy tan loco como para tener descendencia con mi propia hija-Dijo en tono sombrío. Rize frunció los cejas.

-Pero no tienes problemas en hacerlo con tu propia hermana...-Pensó sarcásticamente para si.

-Tu eres un caso diferente-Dijo Furuta como si hubiera escuchado su pensamiento -Eres más que mi media hermana, fuiste la primera persona en demostrarme algo de cariño, la mujer que tuve enfrente la mayor parte de mi infancia y ¡No pude evitarlo! Tu sonrisa, tus ojos, la manera de cómo me miras y hablas. ¡Siempre fuiste muy importante para mi, siempre!... ¡Eres mi hermana, pero no puedo evitar verte como mujer! ¡Mi mujer! Te amo, te amo, ¡Te amo!…¡Y quiero que tengamos muchos hijos juntos!-Exclamo.

Rize parpadeo un par de veces y por la forma en la que él la veía estaba casi segura que esperaba una respuesta, emitió un profundo suspiro derrotado mientras cerraba los ojos, reorganizando sus ideas. Puede que odiará ser una prisionera en aquella casa y tener que entregar su cuerpo a Furuta en contra de su voluntad.

Pero si algo había aprendido el tiempo que estuvo hay, era que más le convenía seguir la corriente. Manteniendo a Nimura feliz, su estadía sería más grata y si él quería imaginar un cuento de hadas donde ambos eran una pareja enamorada y jugar a la casita, su mejor opción era seguir el juego, así al menos llegaría a algún lado.

Y aunque realmente no le importaba declararle la guerra, manteniéndose en un enfrentamiento constante donde no viviría ni lo dejaría vivir, haciendo su existencia tan desagradable como era la suya en aquella mansión prisión, si se sometía a él, de esa forma aseguraba el futuro y bienestar de su hija y eso era lo más importante, bufó mentalmente, más le valía a esa pequeña valorar todo lo que estaba dispuesta a hacer por ella incluso antes de nacer.

-Esta bien Nimura...-Accedió dejando los brazos flácidos por encima de su cabeza, en una postura de total sumisión -Tu ganas...seamos una gran y bonita familia feliz como tanto quieres-Dijo. Los ojos oscuros de Furuta se abrieron con curiosidad mientras parecía evaluar la situación en su mente.

Una gran emoción le embargo el pecho al comprobar la verdad en las palabras de Rize, por fin tendría lo que había anhelado durante casi toda la vida y sin poder controlar sus impulsos la beso desesperadamente, en un beso repleto de pasión y amor obsesivo. Lamió su cuello, pasando por entre sus pechos y llegando a su vientre.

-Eres tan hermosa...-Murmuro colocando una mano entre sus piernas y tocó su intimidad.

Ella gimió de forma involuntaria, Furuta sonrió complacido. Se deshizo de sus guantes negros comenzando a masajear sus senos, los cuales ya comenzaban a hincharse a causa del embarazo. Una de sus manos se dirigió a su espalda con la clara intención de quitarle el camisón blando. Rize por su parte se mantuvo quieta, pensando en todo lo que la hacía hacer su instinto materno.

Fin

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Desde que conocí a estos dos me encanto la pareja, aunque muchos puedan criticarla, pero no encuentro historias románticas de ellos así que hice este intento. Yo no veo a Furuta como un hombre golpeador o maltratador como he leído por hay, sino más bien como un niño grande con una gran necesidad de afecto y busca de cualquier manera obtenerlo.

Además no creó que este mal este emparejamiento, después de todo si no me equivoco Rize sino hubiera escapado del Jardín del Sol Blanco hubiera tenido que acostarse con su propio padre, así que una relación con quién es su medio hermano no es tan malo, es casi la misma relación sanguínea que se tendría con un primo y eso la gente no lo ve mal.

Y yo pienso que si ambos llegasen a tener hijos, tipo 101 dálmatas como dice Furuta, su primer hijo sería una niña ¿Porque? No losé, lo presiento. Y por loca indiferente que sea Rize creó que si llegase a tener un hijo su personalidad se vería ablandada, después de todo el instinto protector de una madre hacía sus hijos es muy fuerte ¿A que no?

Bueno si te tomaste la molestia de leer toda esta palabrería innecesaria, te pido que dejes un comentario y me digas qué opinas.

Bye XD