Sakura se escondía tras el periódico mientras se sentaba en la mesa de Ravenclaw junto a Ino, habían pasado tres días desde su "incidente" pero su cara enrojecía con tal solo recordarlo. Evitó a toda costa salir de su cuarto el fin de semana, no quería encontrarse de nuevo con él. Seguramente todo Slytherin estaba enterado de su infantil ropa interior y tendría que repartir su maleficio inofensivo favorito (mocomurcielago) a todos los que la molestaran para evitar lidiar con sus pesados chistes todo el año escolar.
Naruto había notado lo extraña que estaba desde que cruzó por el retrato de la Dama Gorda junto con Ten Ten, y más cuando ella dio una terrible excusa para no quedarse en la celebración del partido. Tomó su reproductor de música muggle, y gritó en su almohada esperando que nadie la escuchara; pero no podía evitarlo, la vergüenza le carcomía, esto atentaba a su esfuerzo descomunal de tener una vida relativamente normal dentro de Hogwarts; es decir, sí, claro que fantaseaba con estar cerca del Uchiha, pero no de esa manera, no esperaba que su primer "acercamiento" sería de una manera tan ridícula… Ni siquiera hablaron, Sasuke la miró mientras ella le había dado la espalda. Mala idea. Le dio un primer plano de su blanco trasero. Después de un momento de escuchar solamente como caían las gotas de los lavabos, el pelinegro tomó sus cosas y salió de la misma de la que entró. Sigiloso y silencioso. Y ella se había quedado ahí, sujetando la poca dignidad que le quedaba mientras en su mente grababa sus esculpidos abdominales, su expresión de sorpresa y sus profundos ojos negros. Esa noche no pudo dormir, su imagen le llegaba a la mente y no la dejaba en paz, peor en sus sueños en donde él se envolvía a ella cual serpiente.
Patética. Pensó. Eres patética, Sakura.
Para su suerte este año era el último.
Para su mala suerte, compartía todas las clases con Sasuke por los TIMOS.
Pociones, Transformaciones, Herbología, Encantamientos y Defensa Contra las Artes Oscuras.
– Basta ya Sakura, me estás poniendo nerviosa – Ino miraba fastidiada a su amiga – Si Sasuke Uchiha quisiera que todo el mundo se entere de tu ridícula interior el chisme ya estaría regado por todo el colegio – La pelirrosa apretó el brazo de Ino dejando de lado el periódico.
– Shhhhhhh. Si te lo conté es porque confió en ti y necesitaba sacarme esto de la cabeza, pero al parecer el más probable que lo digas tú a que lo diga el – La rubia soltó una risita mientras untaba mantequilla.
– En tu lugar estaría orgullosa, es decir, ¿Cuántas veces puedes ver a un Uchiha en paños menores? Yo habría aprovechado la situación – Ino mordió su tostada mientras Sakura la observó perpleja. Ino, su mejor amiga, quién pertenecía a Ravenclaw y por ende debía ser más reflexiva y consciente le estaba diciendo que era una tonta por no haber aprovechado la situación.
Y lo peor: le estaba diciendo en su cara que era una cobarde. Y ese era el peor insulto para un Gryffindor. Y lo peor es que en cierto punto lo aceptaba.
Cuando llegó a Hogwarts estaba muerta de miedo hasta que Naruto se le acercó y fue tan amigable con ella que de inmediato logró congeniar con él. En todo el recorrido hablaron habló sobre su sueño de convertirse en el próximo Jefe de Aurores y de como liberaría del mal al mundo mágico, pero sobretodo le llamó la atención de como hablaba de Gryffindor.
Al ser hija de padres muggles no sabía todo lo que acontecía el mundo mágico, lo único sabía era por medio de libros pero era distinto, el mundo real siempre lo era. Cuando Naruto mencionó la palabra "valiente" de inmediato supo que era lo que quería, toda su vida había reguardado bajo su mascara de inseguridad que estaba segura que sería su manera de liberarse de aquellas cadenas que no le permitían desenvolverse con normalidad. Además Naruto se había convertido en su primer vínculo, no quería perder su amistad porque se sentía conectada con él; así que cuando colocaron el Sombrero Seleccionador sobre su cabeza, Sakura pidió con todo su corazón ir a Gryffindor con su amigo.
"¿Una persona puede ser valiente cuando tiene miedo?" Sakura de once años hacías sus preguntas mientras se sujetaba de la silla como si su vida dependiera de ella.
"Es el único momento en el que alguien puede ser valiente." Relajó sus nudillos y suspiró.
"Entonces quiero… quiero ir a Gryffindor."
Recordó a Naruto de pie sobre las bancas de Gryffindor mientras aplaudía de manera efusiva y la recibía con un fuerte abrazo que la dejó sin aliento. Un grupo de personas pasaron por el sombrero, recordaba a Ino tan enérgica cuando fue nombrada en Ravenclaw que en el fondo la alegró también, o cuando Rock Lee se tropezó antes de subir las escaleras y luego gritó a los cuatro vientos que sería el próximo capitán del equipo de quidditch. También cuando Ten Ten llegó hacia su mesa y se sintió contenta al tener una chica con la que podía conversar de otra cosa que no sea tipos de ramen. Y así fueron quedando cada vez menos estudiantes, hasta que finalmente fue nombrado Sasuke.
Sakura jamás había sentido algo parecido pero su corazón dio un brinquito mientras lo observaba. Era algo alto para su edad, sus ojos y su cabello eran de un negro azabache que contrastaba con su pálida piel. El sombrero seleccionador ni siquiera rozó su cabeza cuando fue enviado a Slytherin y por alguna razón Sakura se sintió decepcionada, antes de que abriera la boca escuchó a Naruto soltar un bufido. Inquieta, se removió de su silla y giró hacia su amigo.
– ¿Quién es? ¿Lo conoces? – Naruto la observó.
– Todos aquí lo conocemos – había estado tan ensimismada en sus pensamientos que al fijarse a su alrededor todos parecían nerviosos mientras miraban hacia el chico – es un Uchiha…
Al parecer uno de sus antepasados planeó destruir el mundo muggle usando magia prohibida, duró mucho tiempo su enfrentamiento logrando como resultado la pérdida de muchos magos por el bien de los muggles.
Sakura se estremeció al escucharlo… pensó en sus padres en casa, en lo lejano que parecía ahora ese mundo.
Narutó también despotricó toda la cena en contra de Slytherin. "Es la peor casa de todas" escuchó decir, "de ahí han salido la mayoría de magos que han pensado en destruir el mundo muggle". Sakura no dijo ni una sola palabra, pero no pudo evitar mirar la mesa de Slytherin para encontrarse con un Sasuke refugiado hasta el fondo de la mesa.
A medida que crecía notaba la diferencia que existía entre ellos, y no solamente por la diferencia de casas, también diferencia de personalidades, de mundos… de todos modos, en sus siete años su mayor interacción era durante los partidos de quidditch, obviando la terrible escena de los baños…
– A veces quisiera que puedieses usar legeremancia dentro de la escuela – la pelirrosa suspiró mientras soplaba su taza de té – así podriamos evitar tantas cosas… podrias leer los pensamientos del indeseable numero uno en un dos por tres – mencionó chasqueando los dedos. Ino provenía de una familia de magos que habían perfeccionado el arte de leer mentes.
– Estoy segura que sabe oclumancia – dijo inmediatamente con una seriedad no normal en ella.
– ¿Por qué lo dices?
– Es evidente… tiene un áurea mucho más oscura. Además hay muchos secretos dentro de su familia, es claro que no quisieran que todo el mundo se enterase – Sakura se quedó en silencio. Ino tenía razón, se sabía muy poco sobre ellos, incluso algunos profesores evitaban mencionar los fatidicos hechos del pasado. Pero ¿Cuál era la razón? Era una incógnita, ¿tan malos fueron sus antepasados? – Aunque eso no le quita el atractivo – Sakura rodó los ojos - ¿acaso quieres saber que opina sobre tu ropa interior? – La rubia lanzó una carcajada tan fuerte que muchos en la mesa reviraron a mirarlas.
–¿De que se rien?- Naruto llegó a su lado y Sakura se sobresaltó.
De nada – dijo de inmediato. Lo menos que quería ahora era que su amigo se enterase de lo que sucedió con el Uchiha, estaba segura que si lo hacía armaría una guerra contra el (una guerra de las tantas que ya tienen). – Le estaba diciendo a Ino que el profesor Kakashi tiene una extraña obsesion por la literatura erótica – Naruto frunció el ceño.
– Es porno muggle – dijo Ino desvergonzada. Naruto se sonrojó.
– ¿Y como es que reconoces esos libros?
– Esto… son populares allá – fingió desinterés.
– De todos modos no entiendo cuál es la sorpresa – Shikamaru llegó bostezando, mientras sostenía su capa de Ravenclaw, y a su lado Chouji limpiaba su bufanda de Hufflepuff que estaba embarrada de chocolate.- Hay un montón de esos en la zona prohibida de la biblioteca- el rubio abrió los ojos sorprendido.
– ¿Por qué no lo dijiste antes?
– Tal vez porque están en la zona prohibida de la biblioteca – respondió remarcando esa palabra – da igual, ¿para que los quieres? no tendrías con quién ponerlo en práctica – todos lanzaron una carcajada mientras él se ponía rojo hasta las orejas.
– Tu tampoco.
–Bueno, pero yo no quiero leerlos.
–Si claro- murmuró Chouji mientras se metía una patata a la boca – si te escuchara Tem…- Shikamaru le lanzó una mirada mortal a su amigo, mientras Ino se encogía de hombros.
–Hay un rumor, si haces enojar a un Hufflepuff ellos te envían elfos a tu habitación, y no precisamente para ordenarla, ¿es cierto? – preguntó a Chouji.
–Es algo de lo que solo puedo hablar con otro Hufflepuff – Ino y Shikamaru argumentaban el por qué eso iba en contra de las reglas de Hogwarts, mientras Chouji se limitaba a ignorarlos mientras comía su desayuno. Sakura soltó una risita y Narutó colocó una mano en su hombro, ella se dio la vuelta para mirarlo.
–¿Tienes tiempo libre? Hay reunión con el equipo – la pelirrosa asintió.
Al ser alumnos de último curso tenían más tiempo libre que antes, ya que solamente debían seguir las clases necesarias para complementar sus TIMOS. Aunque Naruto quería ser auror, y técnicamente tenían las mismas materias, él tenía un horario diferente al suyo, por lo que les era dificil congeniar en muchas actividades, y encontrar un tiempo libre se volvía un suplicio en ocasiones.
–¿Estás bien? Te noto extraña desde el viernes.
–Debe ser el estrés…
–A penas llevamos tres semanas de clase, Sakura – ella titubeó, su amigo la conocía muy bien.
–Este… ¡HINATA! – gritó tan fuerte que los libros que llevaba la joven cayeron al piso. Rápidamente Sakura y Naruto se acercaron para ayudarla. – Perdóname Hinata, quería… quería pedirte tus apuntes de DCAO – Naruto la miró nuevamente.
–Na…Naruto, Sakura. Yo… no sigo era materia, perdón Sakura – la joven miraba al rubio con tanta devoción que solamente un imbécil no se daría cuenta de los sentimientos que tenía. Ese imbécil se llamaba Naruto.
El rubio le ayudó a ponerse de pie y la pelinegra tenía un sonrojo tan intenso que se sintió un poco incómoda por estar en ese momento tan íntimo… o eso le parecía a Sakura. De cualquier manera (y aunque se sentía un poco culpable) se sintió relajada al no tener que responder las dudas de su amigo.
–Gra…gracias Naruto – murmuró suavemente contra sus libros.
–De nada Hinata, nos vemos en Herbología – la pelinegra volvió a sonrojarse y salió corriendo hacia el Gran Comedor.
–Ella me agrada. Es bonita.
–No te lo niego, lo es.
–Deberías conocerla más… ¿Sabes? Harían bonita pareja – Naruto se detuvo - ¿Qué sucede?
–¿Bonita pareja? ¿En verdad lo crees?
–¿Por qué lo dudas tanto? ¿Acaso no confías en tu mejor amiga? – Sakura hizo un puchero y Naruto sonrió.
–Claro que si, es solo que… creo que me interesa alguien más – esta vez fue Sakura quién se detuvo.
–Por dios Naruto, a ti solo te interesa el ramen y el quidditch – su amigo sonrió mientras se rascaba la cabeza. - ¿O es que te gusta alguien del equipo? ¿Acaso es Lee? ¡Lo sabía! Siempre hubo química entre ustedes – Naruto rodó los ojos.
–No seas idiota Sakura – ella lanzó una carcajada.
–Lo siento, lo siento. Pero hablando en serio, creo que deberías conocerla.
–La verdad… no sé si le agrade, siempre sale corriendo.
–Tal vez teme que Neji te dé una paliza por acercarte a ella – Sakura le dio pequeños codazos de emoción – eso significa que la chica en verdad te valora. Además mira, tienes una oportunidad para acercarte a ella ahora que Neji pasa más tiempo con Ten Ten, supongo que es porque después de este año es poco probable que nos veamos nuevamente… - Sakura suspiró. Estos días fueron un desastre en su mente, que no se detuvo a pensar que era su último primer partido… y es que Sasuke ocupaba tanto espacio en su mente que era odioso.
Ambos siguiendo caminando mientras Naruto le contaba acerca de la celebración en la Sala Común que se perdió, sin embargo, en cada pasillo Sakura (como si fuese una loca con delirios de persecución) observaba que no hubiese ningún slytherin cerca. Aun así trató de mantener una conversación normal para que no sospechara más de su actitud. Naruto le comentó que pondría un afiche en la Sala Común para entrenar y conseguir nuevos jugadores para el equipo, con eso de que de era su último año debían dejar con refuerzos al equipo.
–¡Hey! Tú… - una voz rasposa llegó a sus oídos - ¡la de cabello rosa! – Sakura contuvo el aliento. Reconocía esa voz, era de una slytherin - ¡la de frente grande!
Sakura y Naruto voltearon mientras miraban a una pelirroja y a un peliblanco conteniendo el aliento de tanto correr. Eran Karin y Suigetsu.
Perfecto. Pensó Sakura.
–Pelirrosa. Tu…- Suigetsu empezó a hablar.
–¿Qué? – preguntó nerviosa.
–Tú tienes….- Sakura se congeló por un instante.
–Tu tienes que ir al aula de la maestra Tsunade – completó Karin – te están buscando.
–Si exacto, lo que dijo la cuatro ojos – Karin le dio un manotazo tan fuerte al chico que sintió a Naruto estremecerse a su lado.
–Claro, gracias…
–La maestra Tsunade aclaró que era muy importante – Suigetsu agarraba su brazo con una mueca de dolor – debes estar ahí ahora mismo – Sakura miró a Naruto y el asintió. Sin mirar atrás (y antes de que Suigetsu y Karin se empiecen a matar) corrió por todo el castillo.
Llegar no fue un problema, conocía algunos pasadizos, por lo que en diez minutos estaba frente a la puerta de su maestra. Tsunade impartía Transformaciones, y Sakura era brillante en su materia (como en todas las demás) pero con ella tenía una relación más profunda, ya que era la jefa de Gryffindor.
Tocó la puerta y Kurenai, la jefa de Hufflepuff, abrió la puerta. A un lado, Kakashi, jefe de Ravenclaw, conversaba con Tsunade y al fondo, de pie, estaba Orochimaru, jefe de Slytherin. Sakura tragó. ¿Qué es lo que estaba pasando? ¿Acaso se enteraron de que se vio con un chico en los baños?
–Ah, pero si es Sakura. Ven querida – Tsunade le indicó que se sentase frente a su escritorio – bien, al menos nuestro premio anual femenino ya está aquí – Sakura abrió los ojos, ¿premio anual? Ese era uno de los mayores logros que un estudiante de Hogwarts podía conseguir.
De pronto en la cabeza de Sakura algo se aclaró, este año no debía ser tan malo después de todo un mal comienzo no siempre significaba un mal final, y aunque eso significaría que tendría mas responsabilidades nada le podría quitar la alegría, de todos modos ya estaba acostumbrada… y el hecho de pensar que su nombre estaría grabado en una placa le hinchaba el pecho de orgullo.
– ¿En… en serio? – preguntó vacilante. Tsunade sacó su varita y sirvió té.
– Si querida, todos los presentes te hemos elegido – una sonrisa se manifestó en su rostro, tal vez sonaba como una ególatra, pero estaba orgullosa de si misma… eso añadiría peso para su solicitud en San Mungo, podría ser sanadora sin ningún problema.
–Muchas gracias maestros – las lágrimas demandaban por salir, pero mordió su labio, tampoco quería llorar en frente de todos - ¿Qué es lo que debo hacer? ¿Cuándo inicio?
–Con calma Sakura – Kurenai le sonrió, los Hufflepuff siempre se miraban tan amables (a excepción de Temari).
–Te daremos las indicaciones en seguida, solamente falta un estudiante…
–De mi casa – murmuró Orochimaru – aunque lo de llegar tarde supongo que lo copió de ti, Kakashi.
¿De Slytherin? No no no.
Por favor, no.
Abrieron la puerta de un portazo.
–Disculpen, estaba al otro lado del castillo.
Sakura reconocía esa voz.
Aunque jamás lo escuchó decir tantas palabras juntas. (Si obviamos las participaciones en clases)
De tantos estudiantes precisamente tenía que ser él.
Asustada, Sakura se reviró, y sí, ahí estaba, con su cabello negro revuelto y su uniforme verde y plateado, mirándola como si fuera una criatura mágica en peligro de extinción.
Un Slytherin y un Gryffindor como premios anuales, ¿acaso estaban locos? Era la peor idea del mundo, y más cuando eran Sasuke Uchiha y Sakura Haruno.
–Por favor, no - soltó en voz alta, haciendo que todos los presentes voltearan a verla.
n/a: creo que he modificado algunos asuntillos canon del mundo de Harry Potter, pero es solo por conveniencias de la trama, ya saben.
