Como todo el mundo sabe Naruto no es mío ni sus personajes
Yo solo los utilice para esta historia.
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-¡¿Queeeeeee?! ¡¿Porqué nos hace esto Sensei?!-Exclamo Jiraiya haciendo un puchero inconforme. Hiruzen observo a sus alumnos con tranquilidad -¡Pensé que cuando nos asignarán a un equipo y tuviéramos un Jounin a cargo nos enseñarían cosas ninjas! ¡No esto!-Chillo el albino sosteniendo el gran libro entre sus manos como si fuera lo más horrible del mundo.
-Que quejumbroso eres-Siseo Orochimaru a su lado -Deja de quejarte, es molesto-Pidió con indiferencia. Jiraiya frunció el ceño.
-¡Tu callate! ¡Puede que seas un cerebrito pero yo moriré leyendo todo esto!-Exclamo colocando la enciclopedia casi en las narices del pelinegro, quién ni se inmuto. El albino entonces se giro hacia su compañera de equipo -Bueno...a menos que quieras ayudarme con esto Tsunade...además podríamos...-Dijo Jiraiya acercándose hasta la rubia para susurrar algo en su oído.
Una gran vena molesta se formo en la frente de Tsunade mientras apretaba el puño con suma molestia y en pocos segundos Jiraiya salió volando por los cielos hasta impactar duramente contra una pared, quedando con los ojos en remolinos y viendo estrellas imaginarias.
-¡Eres un pervertido Jiraiya!-Grito Tsunade molesta ante la mente poco inocente de su compañero. Después bufó girando el rostro en un gesto de desprecio.
-Muy bien, ya que todos nos calmamos-Comenzó Hiruzen decidido a continuar con su explicación después de que pasarán más de diez segundos sin gritos ni quejas, considerándolo un logró -Un ninja no es solo habilidad sin cerebro. Si quieren llegar a ser buenos shinobis también deben cultivar su mente y recopilar conocimiento. Además ustedes deben de conocer no solo la historia del mundo ninja, la cual aparece en los libros que les entregue-Explico el Tercero y los tres niños observaron la gruesa enciclopedia.
-Si no que también deben conocer su aldea y todos sus aspectos. Por eso les pido que investiguen no solo la fundación de Konoha sino también sobre sus fundadores. Si hacen bien esta tarea más pronto comenzaremos con su entrenamiento ¿Me entendieron?-Pregunto Sarutobi, a lo que Orochimaru y Tsunade asintieron en confirmación.
-Historia del mundo ninja mi trasero...-Murmuro Jiraiya palideciendo con solo imaginar todo lo que tendría que leer e investigar, además de que Tsunade se había negado a ayudarlo. Quizás debería dejar de molestarla tanto...Nah.
-¿Dijiste algo Jiraiya?-Preguntó Hiruzen arqueando una ceja cuando esas palabras llegaron a sus oídos, centrando su atención en el albino.
-Eh...yo...bueno..yo-Balbuceo Jiraiya rápidamente intentando idear una excusa creíble -Me pregunté si este libro sería de historia del mundo entero-Mintió pobremente.
-Bueno, en ese caso. Si tanto te llama la atención la historia, supongo que no te molestara investigar para mañana no solo la historia ninja sino toda la teoría relacionada con el mundo en general-Dijo Hiruzen a lo que su alumno casi aulló de dolor, horrorizado con la idea.
Tsunade río ante el martirio que sufriría su compañero al no poder mantener la boca callada, se sabía que el Tercero era buen hombre pero este era capaz de idear los mejores castigos cuando se le contradecía.
Después de esa breve charla los tres genins se despidieron de su maestro y cada uno se fue por su lado. Tsunade caminaba de forma presurosa pasando por varias calles donde a veces se detenía a hablar con algún aldeano o a corresponder varios saludos, al ser la nieta del Primer Hokage era muy popular entre la gente.
Pese a las demoras la rubia no tardo mucho tiempo en llegar a su hogar, abrió la puerta e ingreso dejando sus sandalias ninja en la entrada. Fue recibida casi inmediatamente por un pequeño puerquito rosado, que no paraba de chillar meneando su colita enrollada de un lado a otro como su fuera alguna clase de perro.
-Me extrañaste ¿No es así Tonton?-Sonrío Tsunade mientras se agachaba para acariciar al animal por el dorso -¡Mamá ya llegue!-Anunció la rubia colocándose de pie con el cerdito entre sus brazos.
-Ah, Tsuna...Bienvenida. Qué bueno que ya estas aquí-Dijo su madre que se encontraba en la cocina asomándose por la entrada de la misma, mientras revolvía en un tazón una mezcla para cocinar -Y ¿Como te fue hoy mi amor? ¿El Tercero les enseño algo?-Pregunto.
-Quiere que indaguemos un poco sobre la historia de la fundación de Konoha-Respondió Tsunade mientras se descolgaba el bolso que traía sobre el hombro para dejarlo en un perchero cerca de la puerta -¿Donde esta Nawaki?-Pregunto mientras buscaba a su hermano menor con la mirada.
-Esta en su cuarto tomando la siesta-Respondió su madre volviendo a sus labores de cocina.
-¿Quieres que te ayude en algo?-Pregunto la niña mientras seguía a la mujer.
-No te preocupes cariño. Ahora tienes otras cosas que hacer-Dijo su madre -Yo estaré bien. Ahora ve a cambiarte. Te llamaré cuando el almuerzo este listo-Dijo la mujer.
-Muy bien-Dijo Tsunade tomando la enciclopedia de su bolso para después darse la vuelta y subir las escaleras hasta el segundo piso, cargando a su mascota con un brazo mientras en el otro llevaba el libro. Recorrió un pequeño pasillo hasta llegar casi al fondo del mismo, entró en una puerta antes de la que se hallaba al final.
Las paredes de su habitación eran de verde selva, combinando muy bien con la colcha melocotón que tenía sobre su cama individual. En el piso había varios juegos de azar regados, sonrío un poco, debía admitir que le encantaban ese tipos de juegos.
Desde pequeña le pedía a sus padres que le compraran toda clase de juegos que tuvieran que ver con las apuestas, tardó un poco en convencerlos, pero finalmente sucumbieron y ahora lo había convertido casi en un habito, le encantaba la emoción del juego.
Se acerco hasta la pequeña mesa de noche que había al lado de su cama y haciendo a un lado todo el desorden y ropa que había alrededor se hizo espacio para sentarse, el orden no era específicamente su fuerte. Tiró el pesado libro sobre la mesa haciendo un ruido sordo para después bajar cuidadosamente a Tonton permitiéndole descansar sobre su cama.
Se sentó frente a la mesa y se dispuso a buscar toda la información que necesitaba. Solo había pasado una media hora y Tsunade se sorprendió de que en lugar de estarse muriendo de aburrición, como sinceramente pensó que sería en un inició, en realidad estaba muy emocionada mientras leía la historia de la fundación de Konoha.
Pues ya había terminado la enciclopedia, la cual encontró muy entretenida pero estaba segura de que Jiraiya seguramente ya estaba muerto después de leer la segunda hoja. Y aunque sinceramente estaba disfrutando revisar todos los libros que había en su hogar que tratarán sobre Konoha y su fundación no encontraba mucho de lo que necesitaba, todo se concentraba en el período en que se había formado la aldea, y claro es era una de las cosas que necesitaba pero no todo.
La información sobre su abuelo abundaba a montones, en realidad dudaba que hubiera alguna página que no lo mencionará, pero él no había sido el único fundador, eso lo sabía bien. Y ese era su problema, poco o más bien, nada decían los libros sobre Uchiha Madara. No encontraba información sobre él en ningún lado, era casi como si lo hubieran borrado.
Suspiro por décima vez y fijo su vista en la torre de libros que se tambaleaba a su lado ¿Cómo podía leer tanto? Se pregunto a si misma, ya llevaba 7 libros y no eran para nada pequeños. Pero lamentablemente no encontró lo que necesitaba y eso para ella no tenía lógica alguna, cualquier libro que tomara debería estar rebosante de información sobre los fundadores de Konoha, pero no.
Y eso la molestaba, no solo por la tarea que terminaría incompleta sino porque también le había surgido una gran curiosidad. Sabía como todos que Madara había sido el único ninja capaz de rivalizar con el poder de su abuelo, el cual fue conocido como ''El Dios Shinobi'' y que el Uchiha fue derrotado por él hace ya muchas décadas atrás, pero además de eso no tenía ni idea y le molestaba no saber.
-Cariño, ya esta lista la comida-Anunció su madre asomándose por la puerta y al observar el rostro preocupado de su hija se acerco hasta esta, pasando una mano por su cabello rubio -¿Qué sucede?-Pregunto con preocupación en su voz.
-No es nada-Aseguro Tsunade sin sonar convincente, su madre arqueo una ceja y la niña suspiro -Es que...no encuentro toda la información que necesito y eso me frustra-Explico. La mujer pensó un momento sujetándose el mentón de forma pensativa para luego abrir los ojos levemente al encontrar una respuesta.
-Y ¿Porque no le preguntas a tu abuela? Después de todo ella ha vivido aquí desde hace muchos años, incluso creó que estuvo presente cuando se fundo Konoha-Propuso su madre. La genin la miro con sorpresa, y es que era cierto...su abuela Mito seguramente sabía más de Konoha que toda la aldea junta y seguramente podría contestar todas sus preguntas sobre Madara.
-¡Mamá eres una genio!-Exclamo Tsunade, a lo que su madre se llevo una mano a la mejilla.
-Oh..cariño...exageras-Dijo un poco avergonzada.
-¡Iré a verla ahora mismo!-Dijo la rubia para después saltar de la silla en la que se encontraba sentada y salir corriendo.
-¡Tsunade espera! ¡La comida!-Dijo su madre pero la niña ya se había ido.
Apenas y alcanzó a colocarse sus sandalias, había salido como alma que lleva el Diablo a la casa de su abuela. Corría rápidamente cuidando de no chocar contra nadie, por suerte su abuela no vivía muy lejos así que en pocos minutos llego a su casa.
Aunque era más bien una mansión de estilo oriental, que resaltaba mucho entre las demás casas que habían alrededor. Toco pero nadie respondió así que decidió abrir la puerta y entrar por su cuenta. Inmediatamente comenzó a buscar a su abuela, pero no la encontró en toda la casa, algo raro porque ella siempre estaba en casa.
Pero cuando se asomo hacía el hermoso jardín que tenía la mansión, encontró a su abuela sentada sobre una banca con los ojos cerradas disfrutando de la tranquilidad del lugar, el cual tenia de todo, grandes árboles, flores, un bello pasto verde y una pequeña charca con pequeños lirios con peces nadando en ella.
-Abuela...-Llamo Tsunade en tono suave a lo que la mujer pelirroja se giro hacia ella.
-Te tardaste en encontrarme-Comento Mito con una sonrisa gentil en el rostro.
Tsunade sonrío contenta, conocía muy bien a su abuela, seguramente ya la había sentido venir desde muy lejos, esa capacidad que tenía para sentir el chakra era increíble, su abuela era increíble, los trece años que tenía conviviendo con ella fueron suficientes como para saberlo.
Ellas eran muy unidas y la muerte de su abuelo solo las había acercado aun más. Su abuela era una persona gentil, bondadosa y muy afectuosa con sus seres queridos. Pero que eso no engañara a nadie, también era una mujer de carácter, pero eso no quería decir que fuera gritona o agresiva, no, ella era capaz de doblegar a la gente con su sola presencia.
Era una dama que irradiaba confianza e infundía respeto. Con un lado sensible y muy humanitario, algo que reflejaba muy bien en su vida diaria. Fuerte, decidida y segura de si misma, fue así como Tsunade encontró en su abuela un modelo a seguir.
Mito palmeo un lado de la banca invitando a su nieta a sentarse, lo cual no tardo en hacer tomando asiento a su lado. La experimentada mujer pelirroja paso un mano acariciando los cabellos rubios de Tsunade mientras sonreía tranquilamente.
-¿Qué es lo que necesitas preguntarme?-Dijo Mito suavemente. La niña la observo con algo de sorpresa, su abuela era tan buena en sus habilidades que nada se le pasaba por alto y era casi imposible engañarla, como admiraba esa habilidad. La miró directamente a los ojos.
-Abuela...¿Como era Madara Uchiha?-Pregunto Tsunade con curiosidad impresa en su voz. La sorpresa en la mirada de Mito no fue poca, pero pudo recomponerse rápidamente.
-¿Porque quieres saber eso pequeña?-Cuestiono Mito mirándola de forma cariñosa.
-Es que Hiruzen-sensei nos pidió investigar sobre Konoha y sus fundadores, encuentro mucha información del abuelito pero nada sobre Madara-Explico rápidamente.
-Ya veo...-Murmuro Mito dirigiendo su mirada hacia el frente. Tsunade la miro con mucha curiosidad los minutos que duraron en silencio, era como si su abuela se hubiera sumergido en viejos recuerdos. Por un momento pensó si había hecho mal al preguntarle sobre eso, porque no era nada normal verla en ese estado de meditación, quizás había tocado un tema delicado.
-¿Qué tanto quieres saber sobre él?-Pregunto Mito rompiendo el silencio mientras se volvía hacia su nieta. La niña reprimió una sonrisa cuando vio que sus preguntas serían respondidas.
-No sé nada de él además de lo que todo el mundo dice-Comenzó Tsunade -Que era un hombre solitario y muy frío, increíblemente cruel en batalla y muy fuerte. Ataco Konoha y fue vencido por el abuelo, en resumidas cuentas que fue un hombre muy malo-Explico la niña. Una sonrisa triste inundo su rostro.
-Madara era un hombre serio y solitario, eso es cierto. Era cruel y fuerte en batalla, eso también es verdad, pero lo que no lo es...es que era una mala persona...Madara podía ser muchas cosas, pero nunca fue malo-Explico Mito, Tsunade la miro con grandes ojos impresos de curiosidad.
-No sé si lo sepas, pero yo, al igual que tu abuelo y Madara nacimos en la época de guerra entre Clanes. Fue un período muy difícil...cualquier lugar a donde vieras habían peleas y odio, mucho odio...yo sinceramente nunca comprendí de donde venía tanto rencor...El cual era tanto que provoco que se formará un pensamiento insano de enviar niños a esa guerra...-
-Una guerra que no parecía querer detenerse nunca. Por esta razón la mayoría de los muertos eran niños. Mis hermanos mayores murieron en la guerra al igual que mi hermano pequeña. Madara también perdió a los suyos a excepción de su hermano menor-Contó Mito.
-¿Mi abuelo también perdió hermanos?-Pregunto Tsunade.
-Así es. El perdió a dos, el único que le quedo fue tu tío Tobirama-Respondió Mito.
-Abuela ¿Porque dices que Madara no era malo? Porque todos dicen que..-Decía Tsunade pero fue interrumpida.
-No debes creer en los rumores Tsuna, ellos jamas te dirán la verdad-Aconsejo Mito a lo que la rubia asintió seriamente -Madara solo fue una víctima más de la venganza y el rencor-Explico -Y eso solo le trajo dolor...-Bajo la mirada -En su infancia soñaba con frenar la guerra y detener el mar de sangre...pero la vida le causo tantas heridas que se perdió en un gran abismo, tan profundo que jamás logre sacarlo de hay-Dijo mirando al frente -Y no sabes cuanto lo intente..-Murmuro.
-...¿Ustedes..fueron amigos?-Pregunto Tsunade tímida como pocas veces. Mito la miro y sonrío.
-Si, fuimos grandes amigos-Respondió con cierta alegría.
-¿Como se conocieron?-Pregunto la Senju.
-Yo acababa de perder a mi hermano mayor, estaba tan triste que salí corriendo de mi aldea hasta llegar a un pequeño lago, hay me permití llorar, pero pronto alguien más llego. Al principio parecía molesto porque yo estaba hay pero luego cuando nos vimos a los ojos su semblante cambio y antes de que pudiera irme me pidió quedarme...hay comenzó todo...-Contó la Uzumaki permitiéndose revivir viejos recuerdos.
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En la época de guerra entre clanes, muchos años antes de que Konoha fuera creada, todas las grandes familias ninja estaban en guerra entre si, los del País del Fuego, del País de la Tierra y los del Trueno. Involucrando principalmente a los descendientes del sabio de los seis caminos, el Clan Senju y el Clan Uchiha, los demás clanes con el tiempo simplemente se vieron involucrados obligados a luchar una batalla que no les correspondía.
Tantas luchas provocadas por el odio de generaciones y la venganza que clamaban los ninjas condujo a miles de muertes durante este período en la historia shinobi, reduciendo considerablemente la población y la principal causa de este inédito deceso era la muerte de tantos niños.
En una aldea ubicada en el sur del País del Te, se encontraban asentados los Uzumakis. Que en este momento se encontraban en guerra contra el clan: Hagoromo, desde hace 2 años, debido a sus ataques el Clan Uzumaki se había visto obligado a buscar una alianza con otros Clanes para asegurar su supervivencia durante este período tan turbulento.
En este momento nos en la aldea conocida como Uzushiogakure con más de 5 000 habitantes, esta era la aldea de los Uzumakis, que se habían establecidos aquí desde hace ya seis generaciones, era una aldea rustica, con murallas altas y sellos supresores de chakra para evitar a los invasores, con varias casas y en medio una gran mansión, donde residía la familia del Líder.
Esta mansión se encuentra vacía en este momento, puesto todos se encontraban asistiendo a un entierro muy importante, no solo había fallecido un gran shinobi leal al Clan sino que se trataba del heredero de Uzumaki. Todo el Clan había hecho acto de presencia.
Frente a todos se encontraba Ashina un hombre de cabello largo canoso y barba vistiendo su armadura de guerra, se encontraba parada imponente al lado de su esposa Kotoko una mujer pelirroja bastante hermosa de cabello largo hasta el suelo atado parcialmente con un moño, que permanecía con semblante imperturbable.
Sujeta del kimono de una chica muy bella de ojos negros y cabello rojo atado con dos coletas estaba una pequeña de ojos rojos llorando incesantemente. A un par de metros atrás estaba un chico con la frente vendada y expresión seria de cabello rojo y ojos azules, tenia puesto un traje de shinobi más pequeño que Ashina.
-Debemos vivir honrando su memoria-Terminó el discurso el sacerdote.
Inmediatamente después, el ataúd fue descendiendo lentamente dentro de los huecos hechos a mano por su padre Ashina. Una Uzumaki sólo podía sentir una intensa ira por la muerte de sus hermanos mayores.
-¿Por qué nadie evitó que personas tan jóvenes muriesen en el campo de batalla?-Se pregunto amargamente Mito cerrando los puños.
Asahina se suponía que debía crecer para convertirse en el mejor líder que jamás había visto el clan. Kuma debía tener muchos hijos con aquella muchacha de ojos cafés con la que siempre solía platicar y Kouga...su adorado hermano mayor, debía seguir haciendo tonterías por la aldea y ser su modelo a seguir. ¿Por qué permitieron que las vidas de sus hermanos se esfumaran de esa manera? La joven Uzumaki no encontraba respuesta.
Sin quererlo dejo su mente divagar en viejos pero amados recuerdos. Cuando comían la comida que preparaba su madre sólo para mimarla a ella y a Kouga. Jugar a las escondidas, feliz e ignorante de las guerras que blandía su clan, sólo preocupada en escapar de su sonriente hermano.
La sonrisa de su hermano mayor Kouga la ultima vez que lo había visto antes de partir a la guerra, en la que había dejado su collar a su cuidado diciéndole que se lo cuidara en su ausencia prometiendo volver por el, al ver el miedo en sus ojos negros. Mirándola una vez más con orgullo en sus ojos, y ella feliz por el simple collar de remolino que le había dado su hermano mayor, consiente de cuan importante era para el.
Aun recordaba la triste mirada de su padre cuando de pequeña le preguntaba sobre Asahina y Kuma, los hermanos mayores a los que nunca llegó a conocer realmente. Los funerales de todos sus hermanos mayores llevo a Mito a comprender esto: la guerra solo acarrea muerte, la muerte pérdida y la perdida dolor. Mito sentía cómo su alma era desgarrada por el muy lentamente y dolorosamente.
En medio de todos sus pensamientos Cheza cayó al suelo, llorando desconsolada. Ginji la tomó del hombro y la forzó a ponerse de pie.
-¿Cómo te atreves a deshonrar la memoria de tu hermano? No deberías llorar por su muerte. Lucho con honor y lo único que merece es tu orgullo, no tus lágrimas-
Mito sabía que su primo, a pesar de las apariencias, le dolía la muerte de su hermano tanto como a su hermana, sino es que más. Pero quería que todos fueran fuertes para que cuando él faltase, ellas pudieran seguir luchando. ¿Pero luchando contra qué, y por cuánto tiempo más? Cheza comenzó entonces llorar más fuerte.
-Murió cómo un guerrero y cómo su hermana, deberías respetar su sacrificio y el rol que sirvió para el Clan. Tal y cómo tú deberías recordar y respetar el tuyo-Declaro con voz firme.
-¡No es justo no debieron dejarlo ir…!-Hablaba cuando fue interrumpida.
-...Será mejor que no avergüences más a tu padre-Advirtió, a lo que la niña dirigió su mirada hacia sus padres que tenían su vista al frente. ¿Porque no puedo ser como ellos? Se lamento.
Su hermana comenzó entonces llorar de nuevo, pero esta vez más fuerte. La mayor se mantenía fuerte sin derramar ni una lagrima, sabía que eran tiempos difíciles y eso tarde o temprano ocurriría. Mito se acerco a su hermanita y la abrazo.
-No llores más Cheza, sabíamos que esto podría pasar-Trató de calmarla, aunque se mantuviera firme, por dentro estaba más triste que ella.
-Odio...las..guerras-Dijo la menor entre sollozos, aferrándose con fuerza al kimono de su hermana
-Yo también, y espero que algún día se acaben-Musitó acariciando la cabeza de su hermana en forma maternal. Una vez terminado el funeral la familia en luto se dirigió a la mansión en silencio, la tensión en el aire era más que visible y nadie parecía querer ser el que rompiera ese tenso silencio.
Mito camino a paso lento llevando a su hermana de la mano, hasta dejarla en su habitación donde la más pequeña cayo acotada en la cama durmiéndose al segundo siguiente que su cabeza toco la almohada, Mito acomodo unos mechones fuera de lugar en la frente de su hermana dejándola allí para descansar del agotamiento emocional. Al salir se encontró frente a Ginji quien la miro seriamente.
-Ginji-niisan...tu..-Pero antes de que la chica pudiera preguntarle si estaba bien el la interrumpió.
-Un ninja nunca muestra sus sentimientos sin importar las circunstancias. Los sentimientos son debilidad que nublan el juicio y debilitan el sentido del deber-Dijo como regla de vida, Mito sonrío tristemente, esas habían sido las mismas palabras que le había dicho al morir su tío, el padre de Ginji. Dándole una palmada en el hombro paso por su lado.
-Mito..-Llamo su padre antes de que ella saliera de la mansión, ella volteo acercándose al patriarca Uzumaki. Ashina la miro con orgullo colocando una gran mano en su cabeza revolviendo ligeramente sus cabellos.
-Eres el orgullo del Clan Mito, mi orgullo...Tengo mucha fe en ti-Dijo sintiendo como se le partía la voz en la ultima oración. Mito se limito a ver a su padre consciente de lo que esas palabras significaban, ella era ahora la heredera del Clan. Ashina le sonrío una ultima vez para dejarla.
Mito se quedo hay parada observando el suelo de madera. Recordó como en el funeral al llanto de Cheza se le unieron unos más, casi la mitad de los Uzumakis presentes se encontraban llorando destrozados ante la escena de la pequeña Uzumaki, a Ginji intentaba hacerla callar.
Recordó todos los demás funerales a los que a sus cortos doce años se había visto obligada a asistir. Los gritos, los llantos, los lamentos que la guerra resonaban en su cabeza, Mito se tapo los oídos en un inútil intento de olvidar los gritos desesperados de cada una de las personas que había oído lamentarse. Sentía una acumulación de sentimientos negativos, estrés y ansiedad combinados al punto que tuvo que limpiarse una lágrima que caía por su mejilla...Esa guerra.
La chica no pudo soportarlo más y salio corriendo, corrió y corrió tanto como sus piernas le permitieron quería alejarse de todo, de sus padres, de su destino, del legado familiar, del dolor, de la perdida, de los gritos, de la guerra, de la muerte, simplemente quería que todo se detuviera.
Corrió hasta toparse con un pequeño rio rodeado de rocas, exhausta física y emocionalmente se dejo caer, apretando con furia las rocas bajo sus manos para después abrazar sus piernas y llorar amargamente dejar salir todo el dolor acumulado, para poder sentirse liberada de la opresión en su pecho que no la dejaba respirar.
Desde pequeña le habían enseñado que las lagrimas era una demostración de debilidad por lo que nunca debía atreverse a mostrarse así de débil frente a ningún Uzumaki y menos ahora que había ocupado el puesto de su hermano, pero pese a eso ahora que estaba sola liberaba su sufrimiento en forma de agua salina que se deslizaba sin cesar por sus mejillas bañándola completamente, pensando que si las cosas seguían así su corazón colapsaría de dolor.
Y ahora lo único que le quedaba era esperar, esperar porque el dolor cesara que mientras se encontraba hay sentada mirando al río, sentir que esos sentimientos...fueran llevados por el agua muy lejos y ya no sentir más ese dolor. Y pensar con desesperación, que si el mundo fuera otro nada de eso estaría sucediendo. Ese mundo era horroroso. Necesitaban un mundo mejor.
-¿Quien eres tu?-Pregunto una voz hostil a su espalda. La chica se apresuro a limpiar sus lagrimas -Este es...-Las palabras murieron en la boca de Madara al momento que la chica se giro hacia el. El joven azabache pareció quedarse sin aliento apenas la vio.
-No te preocupes...yo..ya me iva-Dijo Mito limpiándose rápidamente las lágrimas derramadas y comenzando a caminar.
-¡Espera!-Dijo Madara rápidamente deteniendo el caminar de la chica -Yo...lo siento no tienes porque irte tan pronto-Dijo un tanto avergonzado.
Mito lo miro fijamente nunca había visto a alguien de cabello negro como el carbón, la Uzumaki dudo un poco, pero la verdad era que aun no deseaba regresar a casa. Además de que en su chakra no percibía ningún tipo de agresión así que se dijo así misma que podía por lo menos por ahora confiar en el.
Mito se sentó nuevamente. Madara la observo desde su sitio aun sin acercarse a ella temiendo intimidarla o algo por el estilo, al verla pensativa y algo decaída se atrevió a preguntar.
-¿Te encuentras bien?-La pregunta tomó a Mito por sorpresa. Nadie le preguntaba si ella estaba bien. Ni siquiera ella misma. Siempre era el clan primero, los demás y familiares. Nunca ella.
-No-Respondió con sinceridad la Uzumaki, sintiéndose infinitamente cansada. Quería encogerse y poner sus brazos sobre sus rodillas. Quería a sus hermanos, a su tíos. Pero ya no estaban y ella tenía que aguantar la tormenta como toda una mujer.
-¿Qué es lo que te molesta?-El tono gentil del chico confundía a Mito. Madara se sentó junto a ella recibiendo una mirada desconfiada de su parte.
-No es asunto tuyo-Respondió Mito, arrepintiéndose inmediatamente de su tono resentido pues había hecho que el pelinegro bajase la cabeza y mirase hacia otro lado. A Madara le caía bien esa chica, por alguna razón desconocida. Tal vez era porque le recordaba a Hashirama cuando ambos aun se les permitía ser amigos. Mito dejo salir un largo suspiro.
-Todo esto…-Dijo la Uzumaki, abriendo sus brazos hacia el mundo en general y sorprendiendo a Madara. -Me molesta. Demasiadas cosas están cambiando para mi gusto. Demasiadas cosas demasiado pronto. Y lo peor es que todos esperan que acepte los cambios así sin más, sin quejarme… Debo ser invencible, perfecta y sin emociones frente a todos y sinceramente, es agotador. Muy agotador-Dijo bajando la cabeza. Madara entendía como se sentía. Mito apretó los puños decidida a dejar salir lo que más le molestaba.
-¡¿Porque niños tienen que morir en una guerra absurda que no trae nada bueno ni satisface a nadie?! Todos matan sin pensar...no piensas que esa persona también es alguien...un hijo, un hermano, un padre y un esposo ¡Nadie sabe como diablos comenzó todo esto! ¡Ya no puedes ni decir tu nombre porque es peligroso! ¡Definitivamente esta mal este mundo!-Grito frustrada.
Madara miro al frente -Ya lo entiendo, perdiste a un hermano-Dijo con voz calmada.
-¿Como lo sabes?-Pregunto sorprendida.
-Porque cuando mencionaste la palabra hermano tus ojos se humedecieron-Explico, Mito bajo la mirada.
-Tu...¿Tienes hermanos?-Pregunto la Uzumaki.
-Tenía cinco hermanos-Respondió con simpleza. Mito lo miro con cierto asombro.
-¿Tenías?-Pregunto temiendo oír la respuesta.
-Ya solo tengo uno, mi hermano menor-Dijo cerrando los ojos y recordando a Izuna -¿Y tu?-Mito dudo un momento pero respondió.
-..Hace mucho tiempo tuve cuatro hermanos...ayer tenia dos y hoy solo tengo uno-Dijo con tristeza.
-Lo lamento-Le dijo Madara con sinceridad.
-Yo también...lo digo por ti-Dijo mirándolo a los ojos -Nadie debería experimentar ese dolor-Añadió mirando al río. Madara asintió.
-¿Como te llamas?-Pregunto el Uchiha.
-No es seguro decir tu nombre-Dijo la chica sabiendo que actualmente las cosas estaban peor que nunca hasta el punto de poder ser reconocido solo por tu nombre.
-Bueno pero dime por lo menos como llamarte-Dijo irritado. Mito pensó.
-Miyu...-Dijo después de un rato.
-¡Entonces llámame Masaru!-Dijo apuntándose a si mismo con el pulgar. Mito rió levemente ante su entusiasmo.
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-¿Se conocían desde niños?-Pregunto Tsunade curiosa.
-Si. Fuimos amigos incluso antes de que conociera a tu abuelo, a él lo conocí porque nuestros Clanes eran aliados y como ambos eramos hijos de los líderes nos presentaron, poco tiempo después me enamore de el-Dijo Mito sonriendo.
-¿Y porque no te convertiste en la líder de los Uzumakis si eras la hija del líder anterior?-Cuestiono Tsunade, desviándose un poco del tema.
-Fue porque me case con tu abuelo, me mude a Konoha y le cedí el puesto a mi primo, el cual hizo un excelente trabajo-Respondió Mito. La niña frunció los labios y pensó un momento su siguiente pregunta, la Uzumaki río levemente ante el lindo gesto de su nieta.
-Y si tu y Madara se presentaron con otros nombres ¿Cuando supieron sus nombres reales?-Pregunto Tsunade curiosa.
-Bueno...creo que fue Ginji-niisan descubrió mi amistad secreta con Madara...y no estaba muy feliz con eso que digamos-Dijo Mito.
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Mito se encontraba corriendo a toda prisa hacía el río. Había sido demasiado descuidada y ahora tenía un mal presentimiento. Ocultó su chakra avanzando con prudencia, buscando algún indicio de que cualquier chakra de su Clan estuviese por la zona, pero no notó nada fuera de lo normal.
Siguió avanzando aún con algo de precaución, notó a lo lejos una masa de chakra que no se movía. Reconociéndolo de inmediato como su amigo, por lo que apresuro el paso, tenía que advertirle, no se lo perdonaría nunca si algo le pasaba. Al llegar al claro del río ambos amigos se miraron uno al otro desde el otro extremo.
Madara poseía una sonrisa genuina, mientras Mito una expresión de preocupación, lo que preocupo al chico que salto al agua caminando sobre ella para así llegar hacia la pelirroja. Pero un kunai que iva dirigido hacía el lo hizo retroceder quedando en medio del lecho del río.
Miro con el ceño fruncido al ninja que apareció frente a el sintiéndose preocupado al distinguir el cabello rojo del chico. Ginji aterrizo frente al Uchiha frenando su paso y evitando que se acercara más a su prima, sosteniendo su gran espada sobre su hombro mientras miraba de forma amenazante al otro ninja.
-¡Como te atreves a entablar relación alguna con Mito-hime. No tienes ningún derecho...Poder convivir con ella es un privilegio que un Uchiha maldito como tu no podría poseer nunca!-Grito enojado el Uzumaki.
Mito abrió los ojos sorprendida al oír el apellido, el Clan Uchiha era famoso por su mala fama. Madara se dio cuenta de esto e intento llegar a ella para explicarle las cosas pero el Uzumaki lo ataco con su espada obligándolo a esquivarla y retroceder. Al momento que la espada roso el pecho de Madara, Mito salio de su shock inicial y grito.
-¡Ginji-niisan, no!-Pidió Mito asustada de lo que podría pasar. El pelinegro frunció el ceño al verse superficialmente herido y en un movimiento rápido golpeo la cabeza del ojiazul tirándolo hacia atrás. Pero el chico se recupero rápido del aturdimiento, atacándolo nuevamente con kenjutsu.
-¡Deja de atacarme o te quitaré la maldita espada!-Amenazo Madara saltando fuera de su alcance.
-Si crees poder quitarme esta espada escoria, no tendrías por qué temerle. Por otro lado, si intentas quitármela y no puedes... yo podría aplastarte... con o sin espada-Advirtió Ginji y Madara frunció el ceño. El pelinegro hizo varios sellos con las manos para después llevar los dedos a sus labios e inflar su pecho.
-Elemento Fuego: Gran bola de fuego-Exclamo disparando una gran esfera de fuego hacia Ginji, este se sorprendió. Esquivo el ataque. Madara activo su sharingan de dos aspas. Mito tembló, nunca había visto el rojo en los ojos de alguien, rojo Uzumaki si pero rojo Uchiha no.
-Desgraciado-Gruño Ginji mirando el afamado Doujutsu de los Uchiha -Ahora si me cansaste-Dijo haciendo una secuencia sellos con las manos.
Mito abrió mucho los ojos horrorizada ''No esta pensando hacer ese Jutsu ¿o si?'' Pensó la Uzumaki pero al ver el sexto sello lo supo, no podía permitirlo, no dejaría que matara a Madara.
-¡Ginji detente en este instante!-Ordeno con voz sumamente autoritaria, paralizando los movimientos de su primo, quién no paso por alto la falta del sufijo de cariño -Nos vamos. Ahora-Ordeno.
-Como usted lo ordene Mito-sama-Accedió obedientemente su primo, para después mirar con rabia a Madara -¡Son Mito-hime y el poder de esos ojos lo que te han salvado la vida, dale gracias a tu sangre maldita! No volverás a verla nunca más...yo mismo me encargare de que así sea, ya que no me importa mancharme las manos con tu sangre-Lo amenazo, Madara frunció el ceño.
Ginji llego al lado de Mito esta le dirigió una mirada triste a Madara antes de marcharse junto a su primo. Madara intento seguirlos pero perdió su rastro. Mito saltaba de rama en rama, aun no podía creer lo que había sucedido, y todo era culpa suya, si solo no hubiera sido tan descuidada Ginji nunca hubiera descubierto a Masaru ahora lo más probable es que nunca volviera a verlo.
Una lagrima se deslizo por su mejilla pálida de la Uzumaki. Masaru se había vuelto una parte importante de su vida, estaba tan presente en ella como su propia familia y ahora sentía que había perdido un hermano por segunda vez. Ginji volteo dirigiendo su mirada azulina al rostro de su prima.
-No lloré por el Mito-sama, es un don nadie que seguramente no sobrevivirá a la guerra. Así que será mejor para usted si lo olvida-Aconsejo el mayor. Mito abrió los ojos con horror, ante la cruel realidad, en el mundo en el que vivían jamás se podía asegurar si uno llegaría a ver el amanecer del día siguiente. Sumisa como pocas veces se mostraba asintió obedientemente.
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-Así que nos separamos y paso mucho tiempo para reencontrarnos-Contó la Uzumaki -Si te soy sincera nunca creí que lo volvería a ver..pensaba que quizás había muerto durante la guerra...y no sabes cuanto me dolía pensar así, pero la vida es cruel por lo que cualquier cosa podría haberle pasado-Dijo Mito dando un hondo suspiro antes de continuar.
-La siguiente vez que lo vi fue después de que Konoha ya había sido formada. Por supuesto yo igual que muchos otros sabía quién era Madara Uchiha, además que Hashirama siempre me hablaba de él, pero lo que no sabía era que se trataba de mi viejo amigo...incluso cuando lo vi no lo reconocí...pero al parecer Madara no tuvo ese mismo problema-Dijo a lo que su nieta escuchaba atentamente.
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Mito se encontraba sentada al lado de Hashirama, a su alrededor se encontraban congregados los jefes de los Clanes que residían en Konoha actualmente. El líder Aburame, Yamanaka, Nara, Akimichi, Inuzuka, Sarutobi… y así seguía la lista pero el que más destacaba era Madara Uchiha con el rostro impasible. Y con eso empezó la verdadera disputa sobre quien sería Hokage, y ella se encontró en medio de todo ese caos.
Casi todos estaban de acuerdo que el nuevo líder debía ser Hashirama y no Madara, por lo que este no se encontraba muy feliz. Pero por suerte Hashirama intervino, diciendo que la reunión continuaría más tarde para que así todos pudieran hablar con sus respectivos clanes y confirmar de una vez quien sería el líder. Mito espero a que todos salieran de la sala, ahora solo quedaban ellos tres sentados. Se removió incomoda en su asiento, el ambiente era un tanto incómodo, al final decidió salir ella primero.
Mito podía jurar que había sentido la fuerte mirada del Uchiha durante toda la reunión por lo que había estado realmente incomoda, al parecer Hashirama no lo había notado, pues ella había sabido disimular muy bien su incomodidad. Salio en busca de aire fresco, ya era de noche, el cielo se bañaba en el crepúsculo, un ambiente realmente relajante.
-La noche esta hermosa hoy ¿No crees?-Dijo una voz a su lado sobresaltándola un poco no porque no lo hubiera sentido sino por el tono amenazante en su voz, aun si esa no había sido su intención.
-Si, lo es-Estuvo de acuerdo girando el rostro mirando al líder Uchiha junto a ella. Hashirama le había contado su historia y la verdad es que era muy triste.
Mito había notado la tensión entre Madara y Tobirama durante la reunión, lo cual no le sorprendió Tobirama había asesinado al hermano menor de Madara, si ella se viera obligada a relacionarse con los asesinos de sus hermanos no sabia si mostraría tanto control como el líder Uchiha.
-No has cambiado mucho en estos años...sigues casi igual a como te recuerdo...pero te encuentro aun más hermosa que en el pasado-Comento Madara mirándola de reojo.
Mito abrió los ojos con sorpresa ante esto y como pocas veces en su vida, no supo como reaccionar. Observo al Uchiha que la veía con sus profundos ojos ónix, en ellos no había rastro de duda o vergüenza, lo que había dicho había sido exactamente lo que había querido decir, pero lo que la asusto fue la honestidad y sentimiento que reflejo su voz. Ella no lo conocía pero algo le dijo que lo mejor sería alejarse mientras pudiera.
-Ah...gracias-Agradeció la Uzumaki intentando ser lo más cortes posible -Bueno si me disculpa Uchiha-san, me tengo que retirar-Dijo dándose la vuelta.
-¡No! ¡Espera!-Madara prácticamente grito sujetándola del brazo con fuerza pero sin lastimarla. Mito lo miro frunciendo el ceño, sin estar dispuesta a esa clase de confianzas.
-Suélteme-Exigió la pelirrojo en voz suave pero autoritaria a lo que Madara obedeció inmediatamente y cualquiera que lo hubiera visto, hubiese quedado sorprendido ante lo manso que se había mostrado el bárbaro Uchiha al obedecer la orden.
-Lo lamento yo...-Suspiro Madara bajando la mirada -Es que...hace tanto que no te veía-Murmuro.
-¿Lo conozco?-Pregunto Mito mostrando una expresión amable pero sin bajar la guardia. El Uchiha era famoso por ser impredecible.
-Si, desde hace mucho-Dijo Madara rápidamente.
-Antes de hoy jamás lo había visto. Aunque Hashirama me a contado mucho de usted-Explico ella.
-Bueno...en esos tiempos, solías llamarme Masaru-Dijo mirándola directamente a los ojos -¿No es así Mito o debería decir Miyu?-Dijo a lo que la Uzumaki abrió los ojos sorprendida.
-¿Ma-Masaru?-Dijo sin creerlo.
-El mismo. Bueno aunque mi nombre real es Madara-Explico con una leva sonrisa.
Mito no podía creer que el hombre frente a ella era el mismo niño que conoció hace tantos años ya, pero se horrorizo al notar la gran diferencia que había entre el alegre niño engreído que fue su amigo y el fuerte y seguro hombre frente a ella.
''Es totalmente opuesto al Madara que conocí... incluso su Chakra es...frío y oscuro... " Pensó con pesar. Pero sacudiendo esos pensamientos de su mente decidiendo dejarlos para después, en ese momento se concentraría en la dicha de haberse reencontrado con quién fue tan importante para ella.
-Me alegra tanto volver a verte-Dijo la Uzumaki acercándose al Uchiha para envolverlo entre sus brazos en un cariñoso abrazo. Había llegado a pensar en la posibilidad de que Masaru había fallecido durante la guerra, se alegraba de que no fuera así.
Madara se paralizo un momento pero después de unos segundos correspondió el abrazo pasando sus manos por la espalda de Mito en una caricia inocente para después acercarla hacía el, profundizando el abrazo. Sonrío genuinamente feliz, como no lo había hecho en mucho tiempo.
-Es bueno escuchar eso-Dijo con sinceridad el Uchiha -Pero te aseguro que no tanto como yo me alegro de verte a ti-Susurro enterrando su rostro en el cuello de Mito, inhalando el dulce aroma de su perfume. La Uzumaki suspiro cuando el fuerte impacto de los sentimientos de Madara la golpeo, su chakra era demasiado fuerte.
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-Hay fue cuando supe su verdadero nombre tantos años después y me alegre mucho de verlo-Aseguro Mito a su nieta -Pero el había cambiado tanto que a veces me preguntaba si seguía siendo el mismo niño que conocí...pues se había vuelto amargado...frío...e incluso...peligroso...De hecho había ocasiones en las que era difícil convivir con el-Murmuro bajando la mirada. Tsunade parpadeo un par de veces.
-¿Entonces porque no lo sacaste de tu vida?-Cuestiono la rubia inocentemente, su abuela sonrío tristemente.
-No podía dejarlo así nada más, Madara estaba solo, no tenía a nadie...su hermano había muerto a manos de Tobirama...por eso había una gran tensión entre ambos, la cual Hashirama siempre buscaba disminuir-Explico -Pero no lo culpo, el le había quitado a la última persona que le quedaba. Y yo me sentí con la responsabilidad de cuidar de él-Respondió Mito -Y lo hice lo mejor que pude hasta que se marcho de la aldea algunos años después-Dijo.
-¿Mi papá conoció a Madara?-Pregunto Tsunade curiosa. Mito la miro.
-Así es, pero tu padre era muy pequeño como para recordarlo-Dijo la Uzumaki -Aun recuerdo la vez que le confesé a Madara que estaba embarazada...el no lo tomo muy bien-Dijo Mito.
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Mito y Madara se encontraban sentados uno frente al otro disfrutando de una tranquila tarde de medio día. La Uzumaki había invitado al azabache a tomar una taza de té y este había aceptado sin dudarlo aprovechando esa oportunidad para pasar tiempo con ella, pero sin saber cuales eran las reales intenciones de la pelirroja. Mito había descubierto hace poco que estaba embarazada. Tenía cerca de dos meses por lo que no se notaba que dentro de ella crecía una nueva vida.
Ella estaba muy emocionada con la idea de ser Mamá y Hashirama casi había gritado de felicidad cuando le dijo, este estuvo a punto de avisarle a todo Konoha pero le había pedido ser discreto y que fuese ella la que le diera la noticia a Madara. Era irónico que estuviera más nerviosa en decírselo a su amigo de lo que había estado al contarle a su esposo.
Pero el problema era que no sabía como reaccionaría o como se lo tomaría y eso la preocupaba, sabía muy bien los sentimientos que guardaba Madara por ella y aunque no era un tema que hubieran tocado aun, no quería herirlo de ninguna manera por la noticia que le daría, no quería destruirle sus ilusiones pero no podía mantenerlo en la ignorancia por siempre.
Lo mejor era ser sincera con el, y eso haría. Inhalo profundamente casi como reuniendo valor mientras sujetaba firmemente la taza de té entre sus manos, había esperado el momento justo en el que Madara estuviera completamente tranquilo y a gusto para darle la noticia, y ahora era el momento.
-Madara...-Lo llamo suavemente.
-Si, Mito...-Dijo Madara dándole una mirada curiosa mientras le daba un sorbo a su taza. La pelirroja cerro los ojos y abrió los labios.
-Estoy embarazada-Le informo. No tuvo que abrir los ojos para saber lo que pasaría a continuación. La mesa que estaba frente a ella salió volando hacía la pared impactando con tanta fuerza que se partió en dos.
Mito se mantuvo tranquila mientras Madara comenzó a romper todo lo que tenia a su alcance, destruyendo furiosamente algunos muebles y repisas. La Uzumaki suspiró, que bueno que le había pedido a Madara que se reunieran en la casa de él, sabía que su reacción no sería agradable pero no esperaba que fuera tan exagerada.
Lo observo estrellar su puño furiosamente contra la pared, casi parecía un niño pequeño haciendo una rabieta. Mito intento no temblar al sentir los sentimientos de Madara, estos eran demasiado intensos como para no sentirlos. Había una gran desilusión y envidia...pero sobre todo tristeza y soledad.
A la Uzumaki le dolió al percibir que los sentimientos que rodeaban a Madara lo estaban matando internamente, era increíble sentir tantos sentimientos negativos juntos. Con tranquilidad Mito se levanto de su asiento y dejo la taza sobre el suelo para después acercarse lentamente a el.
-Madara...-Lo llamo pero el Uchiha simplemente giro el rostro hacía el lado opuesto para ocultar su mirada -Hay Madara...-Suspiro mientras llevaba su mano hacía el rostro del azabache y lo hacia mirarla. Los ojos de Madara estaban vidriosos y la pena reflejada en ellos la conmovió.
-Mito yo..-Decía el pero fue interrumpido.
-Tengo que decirte esto antes de que sigas, Madara... Sólo podemos ser amigos-Dijo Mito y esa palabra se repitió en la mente de Madara como un taladro. Mito al ver su cara supo que lo siguiente podría complicarse.
-¿Te diste cuenta de lo que siento por ti?-Dijo Madara más como una afirmación que como una pregunta.
-Lo lamento tanto Madara...pero yo estoy casada con Hashirama-Le dijo Mito -No puede haber nada entre nosotros además de una buena amistad. Sería imposible ¿Lo entiendes?-Pregunto trazando pequeño círculos en la mejilla de Madara.
-¿De verdad quieres estar con él?-Cuestiono el Uchiha -Yo podría ofrecerte mucho más. Te daría incluso el mundo entero si tan solo me lo pidieras. Así que por favor...dime que tengo que hacer...haré lo que sea, cualquier cosa que me pidas-Dijo el azabache. Los ojos de Mito se humedecieron.
-Madara, no puedo aceptar lo que me ofreces...lo siento...no sabes cuanto-Dijo la Uzumaki. Le dolía el alma destruirle el corazón alguien tan importante para ella, pero esto no podía continuar así.
-El jamás te amará tanto como yo-Aseguro Madara con voz seria mientras la encaraba. Mito bajo la mirada apartando la mano de su mejilla.
-Lo sé...pero yo lo amo-Murmuro la pelirroja. Entonces esta vez fue Madara quién la hizo mirarlo, sujetándola suavemente de la barbilla.
-Yo te podría hacer feliz...A mi lado no conocerías el dolor ni la tristeza...todo sería como un cuento de hadas...No me importa que ahora no me ames...me ganaré tu amor...solo necesito que me des una oportunidad...no te decepcionaré...no lo lamentarás-Prometió mientras acercaba lentamente el rostro de Mito al suyo con claras intenciones de besarla.
La Uzumaki lo observo embobada durante algunos segundos, el Uchiha parecía concentrado en sus labios. Por primera vez en su vida Mito no sabía lo que quería, no tenía idea si deseaba o no que esto sucediera, pero si sabía lo que podría ocurrir si permitía que esto escalara de nivel. No debía darle alas a Madara, era mejor causarle un leve dolor ahora en lugar de destruirlo después.
Así que cuando sintió el aliento de Madara golpear su rostro a escasos centímetros de su boca colocó la mano sobre sus labios parando el beso, espero la colera del Uchiha pero en su lugar él cerro los ojos casi automáticamente, perdiéndose en el contacto suave que sellaba su boca. Después Mito aparto la mano y acaricio su mejilla.
-Eres mi amigo Madara...solo eso-Dijo la Uzumaki a lo que el Uchiha bajo la mirada con dolor, Mito sintió el miedo y la angustia -Jamás te dejare solo...eres muy importante para mi, no tienes porque preocuparte por eso-Lo tranquilizo.
-Eres todo lo que me queda...-Murmuro Madara.
-También tienes a Hashirama...-Dijo Mito a lo que el azabache acuno su tersa mejilla.
-Todo...lo que me queda-Repitió el Uchiha. La pelirrojo frunció los labios -Solo quiero una familia ¿Es mucho pedir?-Cuestiono.
-Y la tendrás algún día...-Dijo Mito inmediatamente, Madara negó lentamente.
-Quiero que tu seas mi familia-Dijo el Uchiha tercamente.
-Hashirama, yo...y ahora este bebé...-Dijo Mito tomando la mano de Madara para colocarla sobre su vientre aun plano -Somos tu familia, y siempre estaremos para ti-Prometió. Sintió la mano del azabache temblar contra ella. Siseó de forma tranquilizadora mientras lo atraía en un amoroso abrazo. El Uchiha se aferro a ella como si la vida se le fuera en ello.
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-¿Y porqué no lo tomo bien?-Cuestiono Tsunade frunciendo levemente el ceño. Mito sonrío cerrando los ojos.
-Madara estaba enamorado de mi-Respondió con voz tranquila.
-¡¿QUÉ?! ¡¿Como es eso posible?!-Chillo Tsunade impactada -¡Además tu ya estabas casada con el abuelo! ¡Eso no se podía! ¡No era correcto!-Dijo.
-Si, lo sé-Aseguro Mito -Muchas veces intente persuadirlo de esos sentimientos pero él nunca desistió. Una parte de mi sentía mucha lastima por el, ya que lo único que quería era ser amado y tener una familia, pero yo no podía darle eso de la forma que él deseaba. Solo podía ofrecerle mi amistad y cariño-Explico.
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Mito caminaba por el hermoso jardín que tenía la casa de Madara, era preciosa y gigantesca, una mansión digna de un líder. El lugar tenia de todo, grandes árboles, algunos otros más pequeños, flores, arbustos, pasto verde y lo que más le gustaba, una pequeña charca con pequeños lirios y peces nadando plácidamente.
-Mito-Dijo una voz gruesa. Mito dirigió su mirada hacía donde provenía la voz, a pocos metros estaba parado Madara cargando a un pequeño niño con un solo brazo como si fuera un saco de papas.
-¡Mami!-Exclamo Airama siendo bajado por el Uchiha y corriendo hacia Mito que lo recibió con una sonrisa.
-Hola amor ¿Te divertiste?-Pregunto abrazando amorosamente a su pequeño
-Sip. Papá Madara me enseño como lanzar kunais-Explico sonriente.
Mito suspiro imperceptiblemente, pese a decirlo con mucha inocencia, que Airama comenzara a llamarlo así le preocupaba., sabia que Madara de alguna manera quería suplantar a Hashirama. Alzo la vista y miro al Uchiha frente a ella mirándola como si esperara que hiciera algo, sonrío con algo de melancolía y lo abrazo apoyando su cabeza en el pecho del azabache.
El envolvió sus brazos alrededor de ella estrechándola contra si. Aunque no lo demostrara físicamente, en ese momento Madara sentía algo muy parecido al anhelo, anhelo de estar con ella, y con Airama como una verdadera familia y no como la falsa que a el le gustaba imaginarse, pero Mito sabia que las visitas regulares y el tiempo que pasaba con el era lo más alla que podría ir su relación.
-Me gusta venir a visitar a Papá Madara, tiene una casa enorme-Comento Airama de repente mientras recogía la pequeña mochila que había traído.
-La hice así porque algún día quiero que aquí viva mi familia...mi esposa y mis hijos-Hablo Madara tranquilamente, Mito le sonrío.
-Se que algún dia los tendrás. Solo debes ser paciente-Aseguro la Uzumaki. Madara la volvió a abrazar contra si, en un intimo y fuerte abrazo sin importarle la presencia de Airama. Acerco sus labios hasta el oído de Mito y en un susurro bajo le dijo.
-Me estoy cansando de esperar Mito...así que será mejor que te apures...nunca he sido un hombre muy paciente-Hablo para luego depositar un suave y fugas beso en su cuello. Mito se quedo helada, pese a la calidad con la que había pronunciado las palabras, ella era consciente del aura peligrosa que las rodeaba.
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-Madara nunca pudo aceptar que yo no correspondiera sus sentimientos y eso al final lo llevo por un camino de autodestrucción que termino estallando cuando se le negó el puesto de Hokage-Explico Mito.
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-Yo creó que Madara debería liderar la aldea-Dijo Hashirama tranquilamente.
Frente a el, sentados en la gran sala del consejo se encontraban todas y cada una de las personas cuyas opiniones tenían prevalencia sobre ese tema en particular, pues eran las cabezas de todos los Clanes que ahora formaban la conocida Aldea Oculta entra las Hojas.
El líder Senju sentía que Madara sería un excelente líder, siempre había guiado muy bien a los Uchihas y cuidado de sus camaradas, seguramente tendría la misma entrega para con la aldea. Pero apenas dijo su opinión el rostro de muchos de los jefes se contorsionó en una visible mueca mueca.
Mito sabía exactamente lo que se avecinaba a continuación y no le fue necesario percibir el chakra de los presentes, la tensión se sentía en el aire. Puede que la gente dudará de Madara pero ella al igual que su esposo creía que el Uchiha tenía un gran potencial en su interior para ser un gran líder, quizás hasta mejor de lo que podría ser Hashirama.
Lo único que le jugaba en contra eran sus antecedentes, las acciones cometidas durante la guerra parecían perseguirlo hasta el día de hoy, no permitiéndole descansar. Madara se sentía muy confundido...casi perdido en si mismo...Mito lo sabía a la perfección, después de todo Madara siempre fue fácil de leer, sus sentimientos eran demasiado fuertes para ser ignorados.
Pero estaba segura que con un poco de ayuda y paciencia, podía convertirse en lo que la aldea necesitaba. Lamentablemente no todo el mundo tenía la misma opinión y como era de esperarse la primera voz que se oyó después del anunció de Hashirama fue la de su hermano menor.
-Te equivocas. Los Uchiha son peligrosos y se basan en el odio para hacerse más fuertes. No deberíamos confiar en ellos y menos hacer a su líder la cabeza de la aldea-Dijo Tobirama en voz alta y firme. Algunos jefes asintieron de acuerdo.
-…pero…-Decía Hashirama pero fue interrumpido.
-Además tu, como todos los de aquí presentes sabemos que fuiste el que realmente fundo la aldea. Incluso los Uchiha lo saben. Madara nunca debería ser escogido como líder de la aldea-Dijo Tobirama seriamente.
Madara apretó fuertemente los puños contra la mesa, como si estuviera contendiendo la tentación de estrangular al Senju en ese momento, pero la cálida mano de Mito trazando círculos tranquilzantes en su espalda lo mantuvieron en su lugar. La Uzumaki no quería pensar de que sería la reputación del Uchiha si este se permitía tener un arranque de ira en frente de todos.
-Sin los esfuerzos de Madara, que fueron bastantes, la aldea no hubiese llegado ni a estar cerca de existir-Dijo Hashirama seriamente -Yo no funde la aldea solo. La aldea fue el sueño de ambos, no solo el mío, sino de los dos-Dijo el castaño.
-Hashirama creó que no comprendes el peligro en que estas poniendo a Konoha al querer colocar la aldea en manos de ese Uchiha-Dijo Tobirama como si Madara no estuviera en la sala.
-¿Peligroso dices?-Cuestiono Hashirama arqueando una ceja.
-No te hagas el inocente. Todo el mundo sabe las acciones que ha cometido Madara. Puede que tu quieras hacerte de la vista gorda y permitir a ese asesino jugar con tu hijo pero yo no estoy dispuesto a arriesgar a los habitantes de Konoha por tus idioteces-Dijo Tobirama con molestia apoyando las manos sobre la mesa.
Hashirama entrecerró los ojos cualquier otro ninja hubiera dudado de hablarle así al Dios Shinobi pero como su hermano Tobirama tenía ciertos privilegios, privilegios que en ese momento Hashirama consideraban seriamente privarcelos.
-Cuánto más llenos de odio este un Uchiha más poderosos son sus ojos. Son impredecibles, jamás podrás saber que van a hacer. Mañana mismo podría armar una revuelta en nuestra contra, organizar un golpe de estado o incluso apuñalarte por la espalda Hashirama-Dijo Tobirama -Solo un estúpido confiaría tanto en un Uchiha como lo haces tu. Yo soy una persona cuerda y creó que hablo por todos aquí cuando digo que no quiero tener nada que ver con ellos, ya es suficientes con que les permitas andar libremente por la aldea. Yo no me fió de ellos y mucho menos de su líder...-Decía Tobirama, pero su discurso fue abruptamente interrumpido.
-Pues entonces eres un ignorante-Dijo Mito captando la atención de todos los presentes -Es más, te sugiero que te alejes de cualquier cargo político de importancia hasta que madurez. No quisiera que causes una guerra por tu estupidez e intolerancia-Dijo la Uzumaki para la gran sorpresa de Tobirama, Hashirama y Madara.
-Bueno...yo no creó que los Uchihas son tan malvados como lo pinta Tobirama-Dono-Opino el líder Sarutobi.
-No lo sé. Los Uchiha siempre me han puesto nervioso. Especialmente por esa cara sin expresión y esos ojos endemoniados-Dijo el líder Yamanaka.
-A mi no me molesta su presencia-Dijo el líder Hyuga e brazos cruzados.
-¿Están bromeando? Yo he visto de lo que son capaces con mis propios ojos, no quiero ser liderado por un Uchiha-Opino el líder Inuzuka.
-Creó que las opiniones individuales que poseemos cada uno no tienen importancia alguna-Comenzó el líder Nara captando la atención de todos los lideres -Pero hay que tomar una decisión y para eso lo mejor sería escuchar la voluntad del pueblo, después de todo serán ellos los gobernados. Y por ende les corresponde la decisión-Dijo. Los demás presentes se mostraron de acuerdo con aquella resolución.
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-Lamentablemente la opinión que tenían los aldeanos de Madara era peor que la que tenían los líderes-Contó Mito -Y Hashirama fue elegido Hokage, el incluyo a Madara en los asuntos de la aldea para que no se sintiera excluido y le dio varias misiones y cargos importantes, pero esto no fue suficiente para el-Dijo con algo de tristeza en su voz.
-¿Porque no?-Cuestiono Tsunade -Si quería guiar a la aldea, eso era mejor que nada-Dijo confundida. Mito sonrío levemente.
-Es que Madara sentía que las demás personas le habían quitado todo lo que alguna vez quizó-Explico la Uzumaki -Y yo pude sentir como la envidia, los celos y el rencor crecían dentro de él con cada día que pasaba, e hice todo lo posible para sacarlo de ese hoyo oscuro, pero resulto imposible-Se lamento -No mucho tiempo después de eso, Madara tomo la decisión de abandonar la aldea-Dijo bajando la mirada.
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Eran altas horas de la noche, toda Konoha dormía profundamente e incluso muchos ninjas vigilantes habían bajado la guardia cuando el cruel sueño los embargo. Mito descansaba tranquilamente sobre su cama, pero una extraña sensación molesta en su estomago la despertó. Parpadeó un par de veces tratando de enfocar su vista en la oscura habitación.
Y cuando el denso chakra de Madara la golpeo se sentó en la cama rectificando que su marido seguía en el mundo de los sueños. Una vez con eso asegurado, se levanto en silencio y fue hacia el lugar donde percibía la presencia del Uchiha, esta parecía más sobrecargada de sentimientos que de costumbre y eso la preocupaba. Para su gran sorpresa y desconcierto lo encontró en la habitación de su hijo.
Airama dormía tan profundamente como su padre, arropado hasta el cuello mientras abrazaba un pequeño peluche bajo su brazo. Madara se encontraba parado frente a él en absoluto silencio, viendo al niño como si fuera lo más interesante del mundo y a la vez como si no viera nada. Mito se llevo una mano al pecho con preocupación viendo la ancha espalda del Uchiha.
-Madara...-Lo llamo en un susurro bajo, procurando no despertar al pequeño, pero el azabache no reacciono, frunció los labios y repitió su llamado -Madara-Dijo solo un poco más alto y esto pareció sacarlo de sus pensamientos pero no se volteo a verla.
-...Duerme tan tranquilamente...-Comento Madara sonriendo levemente mientras observaba al niño -...Duerme así porque sabe que lo amas...-Dijo sin cambiar su expresión. Mito llego hasta él, colocando suavemente una mano sobre el brazo del Uchiha, haciendo que la viera.
-Madara ¿Qué sucede?-Pregunto la Uzumaki mientras llevaba una mano a su mejilla.
-Haré un viaje para buscar mi verdadero sueño...disfrute mucho este tiempo contigo-Dijo el Uchiha, Mito lo miro sin entender.
-¿De que estas hablando?-Pregunto la pelirroja -¿No era Konoha el sueño que habías tenido desde niño?-Dijo a lo que el azabache negó con la cabeza.
-Me han abierto los ojos...no hay sueños reales en este mundo Mito...La gente fue maldecida...Y fueron destinados a odiarse mutuamente, cada vez más...los ninjas son el símbolo perfecto de la necedad...la única forma de encontrar la paz y la felicidad es con el poder...obligándolos-Dijo el Uchiha.
-Madara eso no es correcto-Dijo Mito.
-Sé realista-Dijo el azabache llevando una mano hasta la mejilla de la Uzumaki, que lo miraba expectante -Este mundo esta lleno de cosas que no funcionan como deseas, esta realidad está hecha de dolor, sufrimiento y vacío... Escucha, en este mundo... donde hay luz también hay sombras... mientras exista el concepto de ganadores, también existirán los perdedores. El propio deseo de mantener la paz creó las guerras... y el odio nació para proteger el amor-Dijo muy seguro de sus palabras. Mito quedo perpleja pero rápidamente se recupero de su impresión, sacudió la cabeza y acuno el rostro del Uchiha entre sus manos.
-Escucha, no sé quién te ha llenado la cabeza de ideas podridas...pero por favor abandona esas ideas locas y a quien te las puso en la cabeza-Pidió la Uzumaki en tono suave.
-Lo lamento...pero ya estoy cansado de sufrir...el mundo arruino mi vida...y lo que más me duele-Decía Madara mientras llevaba una mano hacia la mejilla de Mito, acariciándola con la yema de sus dedos, con tanta suavidad que parecía como si temiera romperla con su toque -Que Hashirama te haya arrebatado de mi lado amor mío...-Dijo y el pecho de la pelirroja se oprimió con mucha fuerza al sentir la intensidad del amor del Uchiha.
Le era difícil creer todo el amor que podía sentir Madara por ella, era casi irreal, pero así como de inmenso era ese amor, también tenía mucho espacio para el odio, el rencor y la venganza. Mito podía sentir esos sentimientos retumbar con fuerza en el interior del Uchiha.
-Madara...esa no es la forma...-Dijo la Uzumaki mirándolo directamente a los ojos -Se que sientes mucho dolor...y no te culpo por pensar así...la vida es muy cruel...ese nunca ha sido un misterio...pero causar ese mismo dolor en los demás no disminuirá el tuyo...-Dijo colocando una mano en el pecho de Madara, justo en el lugar donde debía estar su corazón -Solo el amor sana un corazón herido-Afirmo -Debes llenar tu interior de amor...no de poder ni ambición...ellos al final no te traerán nada bueno-Dijo la Uzumaki. Madara sonrío tristemente. Luego se agacho hasta quedar a la altura de Mito y susurrar en su oído.
-Mi interior ya esta lleno de amor y mira hasta donde me ha llevado...-Dijo el Uchiha a lo que la pelirroja abrió los ojos con sorpresa -Lo lamento mucho Mito...pero...ya he probado todo...lo único que me queda en llenarme de odio...talvez así al fin consiga lo que siempre he querido-Dijo con voz suave, tan suave que a la Uzumaki casi le sonó como a una despedida.
Y antes de que ella pudiera reaccionar los labios de Madara se encontraban contra los de ella, Mito no se movió ni correspondió al beso pero se permitió hacer. El Uchiha la beso con suavidad y de una forma muy inocente, demasiada para venir de una persona tan pasional como lo era él. El contacto de sus labios no duro más de algunos cuantos segundos pero la sensación que dejo en Mito fue tan intensa que la secuelas de esa simple acción las seguía sintiendo hasta el dia de hoy.
Madara se separo apoyando su frente contra la de ella, los dos se mantuvieron en silencio escuchando sus respiraciones que eran lo único que rompía el ambiente. Ambos se observaron a los ojos una ultima vez, miradas cargadas de sentimientos indescifrables, incluso para ellos mismos. Los profundos ojos de Mito hundiéndose en las misteriosas perlas azabaches de Madara.
-...Si tan solo...el cielo me hubiera bendecido contigo...-Murmuro el Uchiha acomodando un mechón de cabello rojo por detrás de la oreja de Mito. Su cabello siempre le había fascinado...era rojo como la sangre que derramaba en batalla, rojo como su sharingan y rojo como su pasión por ella. -Te amo...desde el día que te vi por primera vez en aquel río-Dijo sin apartar la mirada de sus ojos.
Y fue consciente que esa era la única verdad irrevocable que había pronunciado en toda su vida, no había verdad más grande que esa. Pero no le dio tiempo a Mito de responder, pues en menos de un parpadeo desapareció de la habitación sin dejar rastro.
Solo permaneciendo la sensación de que había estado hay y un montón de sentimientos confusos detrás. Dejando a la Uzumaki sola en medio de la oscuridad de la media noche.
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-Después de que se fuera paso mucho tiempo para que volviera a verlo otra vez-Contó Mito mirando a su nieta que la escuchaba con suma atención -En realidad esperaba que Madara se diera cuenta de su error y regresara a Konoha...al final si regreso...pero de la forma en que lo hizo...provoco que deseará que jamás hubiera vuelto en un principio-Dijo mostrándose más seria de lo normal.
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Era una tranquila noche cuando un ninja llego avisando que Madara había regresado y amenazaba con destruir la aldea. Hashirama como se esperaba se enfrento a el, pero Mito no podía quedarse de brazos cruzados. Dejando a su pequeño hijo que no entendía nada de lo que pasaba, con un ninja de confianza fue a interferir en la pelea la cual se podía ver a kilómetros de distancia.
Corría a toda prisa hacía el valle donde se llevaba a cambo el combate. No había ni un rastro de duda en su persona, no podía permitir que se mataran entre ellos. Y mientras más se acercaba más sentía que algo la instaba a seguir, sentía que ellos la necesitaban. Los moños de su cabello se desamarraron en la carrera y había roto su kimono blanco para poder correr mejor.
Debía llegar antes de que se mataran. Cuando finalmente puso un pie en el campo de batalla lo que vio la horrorizo. El Kyubi atacaba brutalmente al titán hecho de madera, dejando una increíble destrucción a su paso, mientras cada uno buscaba someter al otro. Era una pelea encarnizada y brutal, pero eso no fue lo que sorprendió a Mito, sino la forma en que ambos peleaban. Luchaban a morir y atacaban a matar, eso le destrozo el corazón.
Tanto odio en el aire la dio nauseas. Los ojos rojos de Madara estaban segados de rencor y los de Hashirama con deber, ninguno daría su brazo a torcer eso lo supo bien. Ambos estaban llenos de heridas, sus ropas estaban desgarradas y había sangre sobre su piel. La imagen le dio tanto sentimiento que la Uzumaki se sintió al borde del llanto, pero se negó a llorar.
Miró como Hashirama luchaba con todas sus fuerzas por Konoha y luego a Madara el cual representaba todo lo malo de la derrota. Mito suspiro profundamente y tomó una decisión que cambió el rumbo de esa lucha, abrió de forma brusca su kimono blanco dejando el descubierto su estómago y empezó a formar varios sellos con sus manos y para gran sorpresa de ambos shinobis con sus cadenas de chakra atrapo al Kyūbi, restringiendo sus movimientos.
-¡Jutsu de sellado!-Exclamo colocando la mano en su estómago donde se formaron varios símbolos. El chakra del Kyūbi empezó a ser absorbido dentro de ella. Cerró los ojos resistiendo el dolor que le provocaba el proceso de sellado, hasta que el Biju fue totalmente absorbido dentro de ella.
Sus brazos cayeron inútiles y cansados a sus costados, se sintió sin fuerzas. El jutsu había requerido todas sus energías. Callo al suelo en un sonido sordo, su visión se hizo borrosa mientras se sentía al borde del desmayo. Entonces escucho como gritaban su nombre, pero se encontraba demasiado cansada como para distinguir de quién era la voz.
Trato de respirar con tranquilidad cuando sintió que alguien la tomaba entre brazos y la alejaba del campo de batalla. Sus ojos solo pudieron distinguir un gran borrón de color negro que la deposito suavemente en el suelo antes de volver a la batalla. Y sin que se diera cuenta se desmayo.
Cuando recupero la consciencia Mito se levanto deprisa e intento localizar el chakra de ambos. El de Hashirama estaba ahí pero no había ni rastro del de Madara en ninguna parte. Entonces la Uzumaki se tapo la boca ahogando un sollozo, pues eso significaba solo una casa. Que Madara había muerto.
Las lágrimas bajaron por sus sucias mejillas y sus ojos vidriosos viajaron hasta su estomago descubierto, en el cuál se podía ver el sello que ahora la convertía en la Jinchuriki del Kyūbi.
Pero en ese momento poco le importo, lo único que venía a su mente era que había condenado a morir a su amigo al quitarle su arma más poderosa, ella lo condeno a morir. Lloró con más intensidad mientras abrazaba las piernas contra su pecho, pero mientras el dolor nacía en su pecho la verdad salía a relucir.
-No podía permitir que el Kyūbi fuera a Konoha y la destruyera-Se dijo a si misma.
Konoha era su hogar, el hogar de su esposo, y el hogar de su hijo...así como lo sería de sus nietos en un futuro, era su deber como kunoichi defenderla, aunque fuera de su querido amigo. Asintió lentamente, confirmando sus propias palabras...ella no había condenado a Madara...había salvado a Konoha de su ira. Y con ese pensamiento se consoló.
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-Después de...la muerte de Madara todo estuvo en paz por un tiempo, hasta que se inició la Primera Gran Guerra Ninja y ahora él solamente es recordado por su gran fuerza que rivalizaba con la de tu abuelo...nadie busca ver nada más haya del shinobi...porque si lo hicieran verían al gran hombre que alguna vez fue, pero lamentablemente este se perdió entre tanto dolor y desilusiones-Dijo Mito. Tsunade proceso sus palabras y trago duro.
-Abuela...¿No...no te arrepientes de nada?-Pregunto la genin haciendo que la Uzumaki la mirara -Quiero decir...¿No te arrepientes de haberlo conocido? ¿No preferirías nunca haberte encontrado con él en aquel río?-Cuestiono muy consciente de que todo el dolor del que había hablado su abuela no era solamente de Madara, sino también suyo. Mito le dirigió una sonrisa llena de paz.
-El destino decidió que nuestros caminos se unieran y se separarán por el mismo camino Tsunade...y me alegro por eso...escuchame bien pequeña..quiero que sepas esto, porque tal vez algún día necesites de estas palabras...-Dijo la mujer mayor a lo que su nieta asintió.
-La vida este llena de sufrimiento y tragedias...y no podrás evitarlas por más que quieras, pero no permitas que esas cosas te impidan ser feliz...disfruta y valora los pequeños momentos. Madara trajo mucho dolor y preocupación a mi vida, eso no lo negare porque sería casi como negarme a mi misma, pero de la misma manera afirmo que también fui muy feliz en su compañía...me hizo reír, llorar, soñar, caer y levantarme...-
-La vida tiene sus altas y bajas..así como sufrirás serás feliz...pero lo que nunca debes perder son las ganas de vivir...porque cuando pierdes eso ya todo lo demás esta perdido...debes tener esperanza de que todo mejorará aunque no lo parezca...esa es la forma de poder ir por el mundo y enfrentar la vida sin caer en las penurias y ahogarte en un hoyo negro de desesperación-Dijo sabiamente la Uzumaki. La rubia observo con grandes ojos de asombro a su abuela. Y por primera vez se permitió detallarla en profundidad.
Tsunade ya había visto fotos de como había sido en su juventud, y su abuela había sido una mujer hermosa y elegante, vistiendo Kimonos muy elaborados. Su cabello siempre se encontraba enrollado con moños a cada lado de su cabeza los cuales eran sujetos por sellos, y lo que más le justaba la pequeña joya que llevaba en su frente.
Y ahora observaba cada cambio que la hacia ser diferente de hace décadas atrás. Su piel era más clara que antes, sus cabellos ahora eran mucho más largos y estaban parcialmente sueltos pero conservando aun sus moños, y su brillo era de un tono más pálido. Ahora había líneas alrededor de sus ojos pero sus ojos seguían tan amables como antes pero con una pequeña diferencia. Su mirada reflejaba la de una mujer que había hecho las pases con su dolor.
La imagen que ahora contemplaban sus ojos marrones no era el fresco y joven cuerpo de la mujer de veinte años que salía en las fotos, sino la de una mujer que había sido madre, abuela y vivido una larga vida, plagada de momentos duros y amargos...así como felices. Y Tsunade la admiro aun más por ello. Por lo que había sido y por lo que era...siempre anteponiendo su amor a todo el sufrimiento acontecido.
Había venido hoy a descubrir sobre el rival de su difunto abuelo y en cambio había terminado descubriendo todo un panorama nuevo sobre la increíble mujer que era su abuela.
-Eres muy hermosa abuela-Dijo Tsunade sorprendiendo a la mujer. Mito sonrío enternecida para después pasar una mano suavemente sobre el cabello rubio de su nieta.
-Me alagas cariño-Dijo la Uzumaki -Y se que algún día tu también serás una mujer muy hermosa-Aseguro. Tsunade se sonrojo levemente, sonriéndole.
-Gracias. Además te ves genial con el Byakugou en la frente-Dijo la niña -¿Algún día puedo tenerlo?-Preguntaba señalando su propia frente emocionada.
-¿Quieres tenerlo?-Cuestiono Mito con una sonrisa.
-Si, si-Dijo Tsunade asintiendo efusivamente.
-No es algo fácil-Advirtió la pelirroja, que muy en el fondo se sentía sumamente emocionada con la idea de pasar su conocimientos a la siguiente generación.
-No me importa ¡Quiero ser como tu abuela!-Exclamo Tsunade.
-Entonces creó que esta decidido...mañana comenzamos con tu entrenamiento-Dijo Mito felizmente.
-Abuela ¿Crees que seré una buena ninja médico?-Pregunto Tsunade algo insegura, sabiendo que sus habilidades en esa área no estaban muy pulidas que digamos. Mito sonrío de forma tranquilizadora.
-Por supuesto amor...-Aseguro la mujer acomodando algunos cabellos rubios que se habían colado en la frente de su nieta -Es más...tengo el presentimiento de que serás la mejor ninja médico de la historia-Dijo.
-¿En cerio lo crees?-Cuestiono Tsunade con los ojos brillantes de emoción.
-Estoy segura-Sonrío Mito.
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A mi me encanta el emparejamiento de Madara con Mito pero no sé siempre termino escribiendo un Madara x Mito x Hashirama XD
Lamento si sienten que nuestro Uchiha se salió de su personalidad habitual pero yo veo a los Uchihas como seres que aman muy intensamente como ya han afirmado en la serie y pienso a a veces ese amor los puede hacer locuras.
Como es el caso de Obito coleccionando fotos de Rin que tomo sin su consentimiento y todas las cosas que hizo para traerla de vuelta a la vida, de Itachi prohibiéndole a Izumi ser Kunoichi por temer a que le pase algo y en opinión mía hacer el plan Tsukuyomin porque Madara quería tener el amor de Mito.
Porque nos consta, él la conocía. Y hablo de forma muy familiar de ella, así que creó que había algo más entre ellos que nunca se exploro en la serie, además que su historia nunca fue contada por el propio Madara, y de Mito casi ni se dijo y eso que tiene un gran potencial.
Bueno...si te tomaste la molestia de leer hasta aquí, por favor dime que te pareció mi historia. Acepto sugerencias, criticas constructivas y observaciones. Todo eso siempre es bienvenido.
Nos vemos XD
Lee mis demás historias.
