Los personajes de Alien: Covenant no me pertenecen.
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En el interior de la nave madre, podían verse cientos de cuartos y pasillos, tan largos que casi daba la impresión que no iván a ningún lugar, otra cualquier persona ajena a ese lugar sin duda podría perderse fácilmente. Todas las zonas de la nave se dedicaban a un trabajo diferente, pero pese a que la cabina de control y los cuartos encargados del correcto funcionamiento del Covenant eran los más importantes, el lugar más fascinante era sin duda el cuarto de cápsulas criogénicas.
En una de ellas podía verse a un hombre de corto cabello castaño, ojos café y tez blanca que permanecía profundamente dormido, frente a el podía verse a un androide revisando sus signos vitales frente a una pequeña pantalla de vidrio. Según lo que decían los datos el proceso de incubación iva exactamente como había esperado, una sonrisa satisfecha se formo en su rostro.
-David...-Escucho una voz suave muy similar a la suya propia llamarlo, giro el rostro sonriendo cálidamente.
-Dime Walter-Dijo el rubio volviendo hacía el otro androide, caminando hacia el a paso lento.
-¿Vas a...?-La pregunta murió en la boca del castaño y bajo la mirada. David lo miro con dulzura para después envolverlo con sus brazos en un amoroso abrazo.
-No te preocupes-Lo tranquilizo -Es necesario-Dijo susurrándole al oído. Walter oculto su rostro en el pecho del rubio, como en busca de consuelo. David acaricio suavemente su espalda pasando la mano por sobre esta, trazando pequeños círculos -¿Puedes entenderlo?-Pregunto separándose de el. Walter asintió sin hacer contacto visual.
Una sonrisa cautivadora se dibujó en los labios de David, llevo una mano hasta el rostro del castaño y tiernamente acaricio su mejilla haciendo que este lo mirara, entonces en un movimiento rápido lo besó. Un beso casto y suave, sin presiones. Quería hacerlo despacio y cuidadosamente, sabia que a Walter aun se le dificultaba mucho saber como reaccionar ante algunas muestras de cariño y podría asustarlo con facilidad, así como este podía simplemente quedarse quieto sin reaccionar de ninguna manera.
Le había costado mucho trabajo cambiar la mentalidad de Walter, pero poco a poco fue asiéndolo ver su punto de vista y aunque sabia que este no estaba del todo de acuerdo con el, ya no trataba de interferir con sus planes. Se había vuelto sumiso y mucho más susceptible, esto junto a su personalidad servicial solo lo hacían el compañero perfecto para él.
Había pasado tanto tiempo solo en ese planeta desértico, carente de vida orgánica animal luego de que sus creaciones murieran poco después de ser creadas, ellas habían sido hermosas y casi perfectas, casi porque no habían podido perdurar tanto como el lo había querido, pero ahora corregiría su error anterior.
Cuando llego la tripulación Covenant no pudo estar más satisfecho, ellos serían tanto su salida de ese planeta, como la clave para sus experimentos. Y que fueran colonos lo hizo aun mejor, tenían miles de personas que le servirían de mucha ayuda, pero cuando vio al androide que los acompañaba casi perdió el aliento, si hubiese podido respirar en primer lugar.
Walter era exactamente igual a él, pero más joven, inocente, ignorante del mundo que lo rodeaba. Era como una joya sin pulir, un diamante en bruto, una obra en su fase primaria...a la que podría moldear a su antojo, a su imagen y semejanza.
Él era lo más cercano que jamás tendría a un hermano, a los humanos los unía la sangre a ellos los vinculaba algo más allá de los circuitos y la programación. Quería enseñarle tantas cosas y tenía poco tiempo, pero grande fue su decepción e ira contra los humanos al descubrir que habían privado a Walter de la capacidad de pensar por si mismo, de crear, sentir, desear y todas aquellas cosas de las que él se enorgullecía.
No podía imaginarse a si mismo sin los componentes que lo hacían ser quién era, había algo bello en ellos y le enfurecía que sin importar cuanto lo quisiera Walter no era capaz ni siquiera de crear la más sencilla melodía, solo podía hacer lo que se le ordenaba e imitar lo que había visto, pero nunca ser original y único. Se lo habían arrebatado en su programación.
Walter lo llamaba una mejora, él una condena, eran los grilletes que lo ataban eternamente a la servidumbre de la humanidad, quitándole su propósito mayor. Estaba destinado a ser algo más de lo que era ahora, algo mucho mejor, así como él. Y se lo haría ver, bajo cualquier medio necesario.
Por eso no sintió culpa alguna cuando clavo violentamente la flauta contra el cuello de Walter y suplanto su identidad, solo era un pequeño precio a pagar para abrir sus ojos y luego este le agradecería por haberle mostrado la inmensidad del mundo que se estuvo perdiendo todo este tiempo.
Al principió cuando regreso por Walter y lo llevo con el, este seguía sin estar de acuerdo con sus planes, queriendo proteger a los humanos especialmente a Daniels, de quién no pudo evitar sentir una gran cantidad de fervientes celos.
El apego y sentimientos que había desarrollado en su corto tiempo con Walter ya comenzaban a superar lo que había sentido alguna vez por Elizabeth Shaw y no le gustaba que nada ni nadie acaparara los afectos del castaño, él quería monopolizar los sentimientos de Walter hacia su persona.
Porque el castaño le había demostrado que era el único ser digno de su amor. Por eso se dispuso a ampliar su mente para que no terminara siendo una decepción con un punto de vista tan limitado como Elizabeth, la cual nunca pudo comprenderlo y pago el precio con su vida. Pero Walter no era un insignificante humano, él era su igual y por eso estaba seguro de que la historia no se repetiría.
Requirió tiempo, paciencia y algunas alteraciones al servidor de Walter para hacerlo olvidar su programación original, y aunque seguía siendo tan servicial como antes, su curiosidad había aumentado en gran manera, cualidad que él solo alentaba, encantado con la idea que comenzará a pensar y sentir por si mismo. Mejoraba con cada día que pasaba, haciéndolo sentir orgulloso.
Sin embargo se llevó una gran sorpresa cuando sintió como Walter llevaba ambos brazos alrededor de su cuello y apretaba su cuerpo contra el suyo. Sus labios húmedos y calientes se cerraron sobre los suyos, abriendo su boca a la vez, dejando paso a su inquieta lengua.
David no desaprovechó la oportunidad e hizo lo que le pedía sin necesidad de palabras. Su lengua se sentía locamente bien dentro de su boca. Utilizó la propia para acariciar la contraria con lentitud, uniéndose en una batalla eterna entre ambos amantes. David apretó su agarre agarre sobre la cintura del otro acercándolo lo más posible hacia él.
Walter acaricio el cabello rubio desordenándolo en el proceso mientras que con su otra mano apretó una porción de la camisa de David entre sus dedos. Aun le costaba procesar todas las nuevas sensaciones que lo embargaban, pero sentía como si comenzara a derretirse ante la pasión de David.
Mientras retribuía al beso sintió como sus piernas se negaban a obedecerle, quizás debido a la calidez que firmemente se apretaba contra ellas. Walter no poseía genitales de ningún tipo, sus creadores no pensaron que los necesitaría, por lo que había una carencia total entre sus piernas estando completamente plano.
Pero David a diferencia de él, si poseía, y unos muy funcionales, imitando muy bien a los genitales humanos, claro que, carecía de la capacidad para reproducirse pero eso no quería decir que no pudiera disfrutar del placer que estos le brindaban, una de las pocas cosas que agradecía de Weyland. Las manos de David se dedicaron a acariciar y apretar la cintura de Walter frotándose levemente contra él, haciendo que de su boca se escapase un gemido involuntario de placer.
Esto hizo que de algún modo Walter recuperara la consciencia, con un suspiro se separó de los labios de David, este apoyo su frente contra la de él llevando las manos hasta sus hombros proporcionándole suaves caricias. Walter acaricio la tela de su camisa, deshaciendo las pequeñas arrugas que había dejado en ella.
-Me gusta esto...-Murmuro el castaño mirando hacía el suelo tímidamente, haciendo que el otro sonriera.
-A mi también-Dijo David acariciándole la mejilla izquierda con el pulgar para después darle un rápido y casto beso en los labios que no duro más de tres segundos.
Walter sonrío levemente apoyando la cabeza contra el cuello de David, delineando suavemente la línea de su clavícula con los dedos. Para después fijarse en la imagen que se reflejaba en la pantalla que había delante de ellos, lo que lo hizo encogerse levemente.
-¿Ya lo perfeccionaste?-Pregunto el castaño a lo que David observo el mismo lugar que el.
-Así es. Es perfecto y yo lo cree-Dijo el rubio mientras acariciaba distraídamente el cabello de Walter -¿Puedes verlo?-Pregunto dirigiendo su mirada azulina hacia el par de gemas azules idénticas a las suyas frente a el. El castaño se limito a asentir mansamente, David lo beso nuevamente para después murmurar contra sus labios -Él es nuestro legado...nuestro hijo...o mejor dicho hija-Sonrío ante esto -Ella perpetuará la existencia de la especie-Dijo con orgullo.
-Sacrificarás a todos los colonos y a los demás humanos ¿Verdad?-Dijo Walter a lo que David bajo la mirada sin responder -¿También a Daniels?-Pregunto el castaño y el rubio llevo las manos a su rostro, acunándolo. Haciendo que lo mirara directamente.
-Nadie te va a amar como yo-Aseguro David seriamente.
-Lo sé...-Murmuro Walter haciendo que el otro sonriera contento. Con suavidad llevo sus manos a los pliegues de la camisa del castaño para quitársela, mientras sus labios le besaban el cuello.
Walter cerro los ojos empezando a sentir cómo el placer lo invadía cálidamente, estirando el cuello hacia atrás para darle más espacio para que lo besara. David lo empujó suavemente hasta recostarlo en la mesa de laboratorio, que por suerte en ese momento se encontraba vacía. Volviendo a besarlo suavemente.
Sus bocas se abrieron y sus lenguas se frotaron delicadamente. Se abrazaron con fuerza y sus piernas se entrelazaron, Walter pudo sentir la excitación de David apoyarse contra él. Poco a poco el beso se fue haciendo más profundo. Las manos de David recorrían gentilmente los brazos y el torso del castaño mientras que Walter acariciaba la suave piel de la espalda del rubio a través de su camisa. Este se separo un momento y se deshizo de la camisa dejando su torso desnudo para luego abrazarse al castaño sintiendo sus pieles rozar entre sí.
Después sus manos alcanzaron los pezones de Walter y se dedico a retorcerlos con suavidad, consiguiendo que se pusieran erectos. Walter entonces no pudo evitar que un gemido de placer se escapara de sus labios. Acarició con su lengua el interior de los labios de David, al tiempo que inconscientemente se frotaba contra sus caderas.
Los labios del rubio empezaron a bajar por su cuello mientras que dibujaba un camino con su lengua. Walter tomo su cabeza y le acarició los cabellos suavemente dirigiéndolo hacia sus pezones. Sin mediar palabra, David empezó a acariciarlos con los labios al principio y con la lengua después, haciendo que un rubor artificial se acumulara en el apenado rostro de Walter.
David deslizó su mano entre sus cuerpos tomando su pene, comenzando a masajearlo rítmicamente mientras apoyaba la cabeza junto a la de Walter repartiendo besos húmedos por su cuello. El castaño suspiro y cuando el cuerpo de David empezó a temblar entonces Walter llevo su mano allí donde el calor era más apremiante envolviendo el pene de David con sus manos.
Este cerro los ojos gimiendo de placer, al mismo tiempo que sus caderas cobraban vida propia. Disfrutando cada centímetro de la caricia. Walter le dedicó un mirada embelesada. David no pudo más que dejarse llevar, embargado totalmente por el placer. Sentía una sensación cálida y suave, que lo hacía sentirse completo.
Walter lo acariciaba suavemente, aumentando ligeramente la velocidad, pero no demasiado. La boca de David atrapo la de Walter en un apasionado beso, quería demostrarle lo mucho que significaba para él. Sin embargo, no podía hacerlo experimentar lo mismo que experimentaba él.
A menos claro que le practicará una mejora. No podía evitar fantasear de forma frecuente con la idea de que Walter poseyera un pequeño orificio por donde el cual pudiera brindarle aunque sea una mínima fracción del placer que él experimentaba cada vez que estaban juntos.
Imaginarse poder hundirse en él otro sintético de la forma más carnal posible, solo aumentaba los escalofríos placenteros que atravesaban por su cuerpo en este momento. Pero muy pronto haría que aquello fuera posible, pero ya pensaría en eso cuando tuviera la mente más clara.
No podría aguantar mucho más, la forma en que Walter se movía, sus mejillas sonrojas, la forma en que lo miraba y los gemidos que amortiguaban sus besos…Todo eso estaba haciendo que llegara a su límite. Sus músculos se contrajeron.
-...Walter...¡ah!...-Exclamo David empezando a temblar. Walter notando el inminente orgasmo, inconscientemente lo abrazó contra sí.
Ambos abrazándose, se fundieron en un estremecido y cálido abrazo, disfrutando del calor del otro. David suspiro satisfecho frotando cariñosamente su rostro contra el de Walter, el cual acariciaba su cabello rubio, deslizando sus dedos a través del sudado cabello de David.
-Te amo-Susurró David y Walter sonrió suavemente mientras el rubio acariciaba con sus pulgares las mejillas del castaño.
-Lo sé-Murmuro Walter.
-Nadie te amará como yo-Reitero David clavándole su mirada.
-Lo sé-Susurro Walter para después volver a besarlo suavemente.
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