Advertencia: esta historia contiene temas de racismo, depresión, ideas suicidas, culpa, remordimiento y un estudio de la sociedad, por lo que no está recomendado para gente sensible o quienes no quieran leer sobre estos temas.

Boku no Hero Academia le pertenece a Kohei Horikoshi y a Shonen Jump, lo único que me pertenece es esta historia.


La soledad era algo que Izuku conocía bastante bien… Ya que los últimos años había sido su única amiga, creada por una barrera que se originó por cosas más allá de su control.

A los cuatro años le dijeron que no tenía individualidad, y eso selló su destino para siempre…

Perdió a su único amigo, Katsuki Bakugo, y este se aseguró que la mayoría de personas le dieran la espalda, o que no le ayudaran, ya que serían castigadas al igual que él.

En el mejor de los casos, eran amables cuando estaban cara a cara, le hablaban para trabajos y tareas, e incluso conversaciones pequeñas en los recreos, siendo aquello las únicas interacciones sociales que tuvo entre los cinco y diez años.

Cuando su madre le compró su primer teléfono a los once años, cinco compañeros de clase (tres chicos y dos chicas), le pidieron su número, y dijeron que en algún momento se comunicarían con él.

Después de dos semanas, solo uno de ellos se había comunicado sin que Izuku lo hiciera primero… Pero no duró mucho, ya que eventualmente dejaría de contactarse también.

Dos personas ni siquiera vieron el mensaje (un chico y una chica), dos le dejaron en visto (otro chico y otra chica), y el único que se había comunicado dejó de responderle tras unos días…

No se atrevió a preguntarles el por qué no le respondían, debido a que ya sabía la respuesta.

Era por no tener individualidad.

Por otra parte, la gente lo dejaba tranquilo.

No le decían nada malo, pero tampoco le defendían si alguien le trataba mal.

Era fácilmente olvidado, y recibía una poderosa onda de indiferencia debido a ello.

Esto era aplicado más que nada por sus maestros (la mayoría de ellos), quienes solo le toleraban debido a que entregaba sus tareas y no causaba problemas para los demás, pero les daba igual en muchos otros aspectos.

Con los demás alumnos interactuaban, se llevaban bien, e incluso eran cercanos a algunos, e Izuku sabía que eso nunca se haría realidad para él…

Finalmente, estaba lo peor que tenía que soportar.

El bullying.

Gran parte del curso le trataba mal en más de un sentido…

Se burlaban de él, criticando todo lo que hacía, ya sea de frente o con indirectas, diciéndole que nunca podría lograr nada en la vida.

Tonto, estúpido, inmaduro, condescendiente, cobarde, llorón, niño de mamá, que daba asco, que era basura, entre otras cosas, como el principal abuso verbal.

De ahí venían los empujones, rajes donde le ponían el pie, escondían su cartuchera, tiraron su mochila a la basura en un par de ocasiones, los empujones por las escaleras, las quemaduras por parte de Katsuki, el no poder contar con una sola persona que no fuera su madre… Aquella era la realidad de Izuku Midoriya.

Hasta el fatídico día donde se definiría la historia del universo.

En la realidad principal, Katsuki le diría a Izuku que se lanzara de una terraza, y que rogara a los dioses por una individualidad en su próxima vida después de quemar y tirar su libreta… Eventualmente, Izuku tendría su encuentro con el Símbolo de la Paz, All Might, recibiendo su individualidad, One for All, logrando hacer amistades en el proceso y eventualmente convirtiéndose en el héroe número uno…

En otra realidad los eventos ocurrieron de manera similar, solo que cuando Izuku intentó ayudar a Katsuki después de haber sido regañado por los héroes, este reaccionó de forma más violenta y le dio una golpiza brutal en lugar de solo decirle que no le debía nada, rompiendo su espíritu y llevándolo a seguir el consejo que le dieron, terminando con su vida tras lanzarse de una terraza, pero eventualmente eliminando el abuso de las personas sin individualidad.

Finalmente, en esta realidad, Izuku, después de haber tenido la conversación con All Might, tomó un taxi para irse a su casa lo más rápido posible, estando harto del mundo…

Estaba harto de Katsuki, de All Might, de sus compañeros/as y profesores, de su padre, de prácticamente todo…

Al llegar a su casa, entró sin siquiera saludar a su madre, encerrándose en su cuarto para desahogarse y ponerse a llorar…

¿Por qué no pudo nacer como todos los demás?

¿Por qué tuvo que nacer defectuoso?

¿Por qué todos le trataban como si fuera un copo de nieve, o un saco de boxeo?

En el fondo… Sabía que era su culpa.

Si toda la sociedad lo trataba igual (excepto por su madre, porque la mayoría de las madres aman incondicionalmente a sus hijos/as), si todos le demostraban con palabras y acciones que no valía, que su opinión no importaba, que era alguien fácilmente reemplazable... Entonces, ¿qué podría hacer?

Sentía tanta ira que no quería ir nunca más a ese colegio, dispuesto a perder un año para meterse en un programa de clases en línea para terminar su educación secundaria lo más pronto posible…

Estaría solo, y seguiría sin amistades, pero… Al menos ya no sufriría abuso por parte de los demás.

Tras haberse desahogado, lentamente caería en un sueño vacío… No habría nada bueno o malo en ellos, simplemente la oscuridad absoluta.

Mientras dormía, un nuevo patrón de eventos estaba ocurriendo…


El villano de baba atrapó a Katsuki Bakugo, usando sus explosiones para evitar que los héroes se acercaran y pudieran ayudarle…

Nadie le ayudaría, porque cada uno tendría sus excusas.

Kamui Woods por estar hecho de madera, Mount Lady por espacio, Death Arms por no poder agarrarlo, Backdraft por estar apagando las llamas, All Might por haber llegado a su límite y no tener más energía… Y los civiles, porque pensaban que algún héroe podría hacer algo para darle la mano.

Izuku Midoriya no estuvo ahí para cambiar el resultado ni para inspirar a All Might, por lo que Katsuki Bakugo fallecería asfixiado por culpa de ese villano, y su cuerpo sería usado como herramienta para su plan maestro…

La baba entraría dentro del cuerpo de Katsuki, tomando control de su cerebro, órganos y funciones vitales… Además de estar hecho de baba, podía asimilarse con otros seres vivos, como una especie de relación parasítica, pudiendo liberar todo su potencial únicamente de esa forma.

— ¡Finalmente, tengo un cuerpo poderoso! — Gritó el villano, mientras se lanzaba al ataque en contra de los héroes. Kamui Woods intentó atraparlo con varias ramas, pero terminó pegado por la baba, antes de que las explosiones destruyeran toda esa madera.

Backdraft le lanzó agua para evitar que use las explosiones, mientras que Death Arms lo sujetó con ambos brazos… Solo para recibir un cabezazo y una explosión en el pecho, dejándole bastante lastimado.

Los civiles habían empezado a correr, buscando salvarse a sí mismos, sin pensar que se había perdido una vida por su apatía…

Al haber menos gente, Mount Lady creció lo más que pudo para sujetar al villano y apretar sus brazos; rompiéndoselos en el proceso. Sin ellos, el villano no tuvo más opción que salir, intentando poseer a Death Arms, solo para ser aplastado por el puño de la heroína gigante, y finalmente noqueado en el proceso.

Habían ganado… Pero había dos héroes malheridos, y un civil había muerto…

All Might solo se quedó boquiabierto, mientras comenzaban a caerle lágrimas de los ojos.

No hizo nada.

No hizo absolutamente nada.

Se quedó mirando como un joven moría asfixiado, como aquellos héroes jóvenes fueron lastimados, y no hizo nada…

No merecía ser un héroe…

Sir Nighteye tenía razón, debería haberse retirado con honor hace varios años… Pero por su orgullo siguió trabajando, terminando como un esqueleto amargado y destruido, donde no solo destruyó los sueños de alguien, sino que prácticamente MATÓ a alguien con su indiferencia.

No pudiendo ver más de aquella escena, tomó el primer taxi que vio para ir a su casa, para finalmente hablar con Sir Nighteye y darle su individualidad a Mirio Togata…

Aquel joven, junto con sus mejores amigos, Tamaki Amajiki y Nejire Hado, tenían mucho potencial, y no estarían solos contra el mundo como él lo estuvo…

Estaba decidido.

— Ya no más. — Pensó mientras reflexionaba dentro del taxi.

La era de All Might había terminado.

Si no podía salvar a una persona… No era digno de llamarse héroe.

En el fondo, pensaba que Nana estaría avergonzada de él… Y claro que debería estarlo.

Finalmente se dio por vencido.


Izuku despertó algunas horas después, todavía enojado, pero no lo suficiente como para colapsar…

Lo primero que vio fue la cara de All Might en todas partes.

Al final, decidió que solo se quedaría con una figura y póster suyo, y el resto sería vendido para cubrir los gastos de la escuela en línea.

Quedarse con un recuerdo de su infancia no estaría mal… ¿verdad?

Para su sorpresa, cuando fue a buscar a su madre, se dio cuenta que no estaba… Solo había una nota en la mesa, que decía lo siguiente:

"Ven a la casa de los Bakugo en cuanto despiertes."

Haciendo caso, Izuku tomó una chompa y pidió un taxi en dirección a la casa de Katsuki… A donde no había ido durante al menos ocho años.

Desde que su amistad murió, solo iba de vez en cuando para no quedar mal con su madre, y Katsuki no lo trataba mal ahí (para no ser castigado), pero eventualmente dejó de ir, siendo solo las madres de familia que seguían en contacto ocasional, después de todo, algunas amistades de colegio persisten por mucho tiempo.

Cuando llegó, vio que el padre de Katsuki, Masaru Bakugo, estaba esperándole, y le abrazó mientras comenzaba a llorar fuertemente… Haciendo lo mejor para consolarle, le preguntó qué había ocurrido, ya que había estado dormido y solo se levantó hace como veinte minutos.

Fue ahí que le dijo algo que le heló la sangre.

Katsuki Bakugo… Kacchan, había muerto.

Asesinado por el villano de baba que le atacó quizá una hora antes de su muerte…

Su primer y único amigo…

El bravucón que lo atormentó durante diez años, quien puso a casi todos en su contra, quien le dijo que muriera este mismo día…

Había muerto.

Y era su culpa.

Si no hubiera distraído a All Might, si se hubiera lanzado de una terraza en lugar de irse haciendo un berrinche, Katsuki estaría vivo.

Era un asesino.

Él mató a Katsuki Bakugo.

Lo único que pudo hacer fue desplomarse al piso y comenzar a llorar… Lo que nadie sabía, es que esas lágrimas tenían más de un significado.

De tristeza, por perder a su amigo de la infancia, de culpa, por dejar que ese villano escapara… Y, por más que le asqueara ese pensamiento, de alivio, porque ya no sería atormentado por él nunca más.

Apoyándose mutuamente, los dos hombres entraron a la casa, para ver una escena incluso más desgarradora.

Mitsuki Bakugo estaba llorando a borbotones, no podía parar de gritar y golpear el piso, ya que había perdido a su retoño, y no pudo hacer absolutamente nada…

Inko Midoriya, quien también estaba destrozada, hacía lo posible para consolarla, acariciando su cabeza como lo hacía cuando estudiaron en la secundaria, donde una Mitsuki de doce era consolada por una Inko de quince, quien hizo todo lo posible para protegerla.

Y no pudo salvar a su hijo.

Masaru se acercó a su esposa para darle apoyo silenciosamente, mientras que Izuku hizo exactamente lo mismo, intentando asimilar la noticia recibida.

Los cuatro lloraron la muerte de alguien quien nunca hubieran imaginado que tendría un final así… No pudiendo hacer nada, más que darse consuelo que no podría apagar aquella flama de desesperación, ni ahora ni nunca…


Buenas noches, les habla el autor. n_n

Esta historia forma parte del mismo multiverso de Ascuas de Esperanza, siendo su universo paralelo, donde una ligera variación de los eventos, tanto por parte de Izuku como de Katsuki, creando resultados opuestos.

Eventualmente ambas historias se conectarán, espero que les guste cuando aquel momento llegue.

Sin más que decir, cuídense y tengan un buen día. n_n