Advertencia: esta historia contiene temas de racismo, depresión, bullying y abuso escolar, ideas suicidas, culpa, menciones de muerte, remordimiento y un estudio de la sociedad, por lo que no está recomendado para gente sensible o quienes no quieran leer sobre estos temas.
Boku no Hero Academia le pertenece a Kohei Horikoshi y a Shonen Jump, lo único que me pertenece es esta historia.
El funeral de Katsuki fue más pequeño de lo que Izuku habría imaginado…
Solo estaban sus padres, Masaru y Mitsuki Bakugou, al igual que su madre, Inko Midoriya, así como sus mejores amigos y sus padres, Gorou Araraki y Daiki Enomoto, el maestro que les dio clase ese día y algunos familiares extendidos de los Bakugo (entre ellos había una chica con la piel y cabello de un color rosa chicle y cuernos en la cabeza), quien parecía estar confundida, como si no conociera a nadie en ese lugar, lo cual era muy extraño en su opinión…
No sabía si merecía estar aquí… Es decir, solo la gente de Aldera sabía la verdad…
Para su madre y los padres de Katsuki, ellos seguían siendo al menos conocidos casuales, pero no sabían de los actos crueles cometidos por el joven explosivo y sus amigos…
¡Basta! No podía seguir pensando en eso.
¡Por su culpa Katsuki había muerto, si tan solo no hubiera distraído a All Might esto nunca habría pasado!
Pidiendo permiso para salir un rato, corrió hasta unos arbustos atrás de la sala de velación y vomitó todo lo que había podido comer ese día, siendo apenas unas galletas de sal y algo de jugo de manzana…
¿Qué había hecho?
¿QUÉ HABÍA HECHO?
¿QUÉ HABÍA HECHO?
Probablemente merecía este futuro… No pudo salvar ni siquiera a una sola persona, era únicamente una carga en la sociedad, y la primera vez en mucho tiempo que hizo algo pensando en su beneficio, ¡pasaba esto!
Su madre estaba ocupada consolando a los padres de Katsuki, por lo que estaba solo… Pagando el castigo de su incompetencia y error…
Si pudiera dar su vida para traer a Katsuki de vuelta, lo haría… Aunque honestamente no sabía por qué.
Una parte de él esperaba que el Katsuki original, con quien veía series animadas, partía a excursiones en los bosques y compartía canciones de cuna con su madre siguiera ahí dentro…
En ese momento se dio cuenta que era un monstruo.
No lloraba por el Katsuki actual, sino por aquella persona que perdió hace una década, por alguien hipotético, no por su verdadero ser…
Cayendo al piso y apretando sus brazos en su estómago finalmente colapsó en llanto…
— Perdóname Kacchan… — Susurró Izuku, esperando que este le escuchara en el cielo. — Perdóname por favor… —
Para su sorpresa, había alguien que se acercó a él con un pañuelo, secando las lágrimas de sus ojos en el proceso.
Casi de inmediato pensó que era su madre, o quizá una persona del colegio (quienes probablemente le tendrían respeto solo por hoy), pero había sido aquella pariente de Katsuki con apariencia rosácea.
— ¿Él era tu amigo? — Le preguntó, mientras secaba sus propias lágrimas. — Nuestras madres son primas hermanas, pero dejaron de hablar durante años, por lo que no sé casi nada de él. ¿Crees que podrías decírmelo? —
¿Qué podría decirle?
Revelar el lado oscuro de Katsuki sería imperdonable, por lo que… Solo le quedaría hacer una mentira piadosa.
— Fuimos mejores amigos en la infancia. — Le dijo mientras se calmaba. — Nos inspiramos en All Might y queríamos ser héroes, formar nuestra propia agencia y cumplir aquel sueño. —
— Le gustaba la comida picante y las series animadas de All Might, así como explorar lugares como bosques o colinas… — Continuó Izuku, viendo que la prima de Katsuki estaba atenta. — Eventualmente nos alejamos por cuestiones de la vida, por lo que no sabría decirte cómo se volvió después de los cinco años más allá de que quería ser el héroe número uno y ganar lo más que pudiera. Si gustas pregúntale a Gorou o Daiki, ellos son sus mejores amigos. —
— Gracias por la información… — Le dijo con algo de alivio. — ¿Cuál es tu nombre? El mío es Mina Ashido. —
— Izuku Midoriya. — Respondió lo más rápido que pudo.
— Hablando de héroes, tenía pensado ir a Yuuei a ese curso… Pero ahora, siento que así podré cumplir el sueño de Katsuki, y quizá el tuyo hasta cierto punto. — Dijo, tratando de levantar el ánimo.
— ¿Qué te motivó a ser héroe? — Preguntó Izuku, intentando mantener una conversación… La situación en sí era bastante curiosa, porque la primera persona que le trataba con amabilidad genuina fuera de su madre y los padres de Katsuki en las pocas veces que los veía, venía a ser pariente de Katsuki…
— Defender a la gente de los bravucones. — Respondió Mina. — Pienso que aquellas personas que lastiman a otros merecen recibir una lección, y también que se les enseñe que hay otro camino, así como las consecuencias de sus actos. —
Izuku sintió como se le helaba la sangre… De saberse la verdad de Katsuki, ¿qué pensaría su prima?
— Me… Me alegro de eso, Mina… — Le dijo un tanto nervioso, realmente sintiéndose incómodo de la situación.
— ¿También te gustaría ir ahí? — Preguntó Mina en un tono amable.
— La verdad no creo que pueda entrar… Debido a que no tengo individualidad. — Respondió Izuku, esperando el cambio de su actitud.
¿Qué ocurriría?
Quizá le trataría con lástima para luego alejarse incómodamente, o le miraría con asco y desprecio…
Para su sorpresa, no pasó nada de eso.
Sino que le miró con entendimiento.
— ¿Sabías que las personas con individualidades del tipo mutante también sufren abuso, así como las personas con individualidades "villanescas" o aquellos sin individualidad? — Le contó de manera seria, pero amable. — Quisiera ser una heroína que cambiara todo eso y así evitar una gran cantidad de conflictos en el proceso. —
Izuku sintió un poco de esperanza respecto a todo esto… Ya que, había gente que se preocupaba por aquellos que la sociedad dejaba atrás, y esperaba que al menos algunas personas cambiaran aquella discriminación en el futuro.
— Eso suena bastante bien… — Murmuró Izuku, no sabiendo qué otra cosa decir. El colegio no sería el mismo sin Katsuki, y sabiendo que solo tres compañeros de Katsuki fueron a su funeral (incluyéndole), eso daba a entender una fría verdad…
Katsuki era posiblemente la segunda persona más odiada en el curso, después de él mismo, claro está.
Captando su nerviosismo, Mina le llevó de vuelta a la sala de velación, donde estuvieron al menos unas tres horas más platicando, consolando a los familiares y pensando en qué pasaría si Katsuki hubiera sobrevivido.
Fueron las tres horas más largas de la vida de Izuku.
Finalmente, llegó el momento del entierro.
Tras realizar la cremación de los restos, y otra hora y media agonizante… Llegó el momento de recoger los huesos.
Mitsuki y Masaru tomaron los huesos de Katsuki para colocarlos en una urna familiar, apoyados por Inko y la madre de Mina, llenándola lentamente, mientras trataban de mantener la compostura durante aquel proceso tan dificultoso.
Cuando terminaron de llenar y sellar la urna, abrieron una tumba donde la colocarían, siendo el lugar final de descanso del joven explosivo… Siendo ahí el momento donde muchos se quebraron.
Gorou y Daiki se acercaron para ponerle flores de crisantemo encima de la ya sellada cripta, agradeciendo por su compañía antes de alejarse y abrazarse mutuamente, aceptando que su amigo ya no estaría nunca más con ellos…
Inko se acercó para dejar rosas blancas, diciendo palabras que nadie escuchó, mientras acariciaba la tumba y luego se retiraba, dando paso a los padres y demás familiares de Katsuki, para luego regresar y apoyar en un hombro a Mitsuki.
Mitsuki colocó sus propias flores, siendo orquídeas, mientras que Masaru colocó margaritas blancas, diciendo que le querían y que podía descansar en paz, disculpándose por las veces en que le trataron mal, por todos sus errores…
Para terminar, cada miembro hizo una oración personal, expresando sus más sinceros sentimientos hacia el difunto, para luego dirigirse hacia la sala de velación, donde habría bocadillos para consolar el dolor que sentían por dentro…
Fue ahí cuando Izuku estuvo frente a frente con Katsuki… Acercándose, dejó unos ramos de lirios, simbolizando la pureza que tuvo su amistad en el pasado, y como una forma de decirle que le perdonaba por todo lo que le había hecho.
— Si tan solo hubiera sido yo… — Murmuró Izuku entre lágrimas. — Tenías a tanta gente que te quería Kacchan, aunque nunca lo viste así, pero estaban ahí… Sea donde sea que estés, espero que tengas paz y tranquilidad. —
Después de eso, los recuerdos de Izuku se volvieron borrosos…
Para sorpresa suya, Mina le dio su número de teléfono por si necesitaba hablar con alguien, luego apenas logró comer un emparedado pequeño con un vasito de jugo, antes de apoyar a su madre y tomar un taxi para regresar a casa, donde esta le pidió perdón por no consolarlo, pero él le dijo que estaba bien…
Al llegar, Izuku fue directamente a su cama… Esperando que solo fuera una pesadilla, ¿verdad?
En cualquier momento despertaría y Katsuki seguiría ahí, y todo volvería a la normalidad…
¿Cierto?
Cuando llegó la realización de que Kacchan nunca regresaría, sintió como perdía el conocimiento y se desmayaba, cayendo en un sueño que duraría al menos unas dieciocho horas…
Tras despertar siendo movido frenéticamente por su madre, quien estaba angustiada tras no verle en mucho tiempo, le dijo que le dolía la cabeza, y que solo quería seguir durmiendo…
La secundaria Aldera les dio unos tres días de luto a los estudiantes del curso de Katsuki, para que pudieran recuperarse lo más que pudieran y sanar, antes de continuar con las actividades regulares.
— Izuku, ¿te gustaría un té con galletas? — Preguntó Inko. — No has comido nada durante horas… —
Asintiendo para sacarse de encima a su madre, se sentó para ver la realidad que tanto quería evadir.
El único amigo que había tenido en su vida había muerto, y todo por su culpa.
Ya no podría ser un héroe, y aunque entrara al curso de soporte o al de educación general, de seguro le tratarían como basura por no tener individualidad.
Simplemente se sentía con un gran vacío en el pecho, le temblaban los pies, un enorme escalofrío recorría todo su cuerpo, congelándole el alma, sabiendo que no podría escapar de la nueva realidad…
Estaba completamente solo, sin contar a su madre y quizá a Mina, pero realmente no esperaba mucho de ella.
El simple hecho de escucharle y hablarle con respeto era más de lo que merecía.
Cuando su madre regresó con un vaso de té helado y galletas saladas, terminó su comida a regañadientes para no preocuparle más… Es decir, ¿qué más podría hacer?
Realmente estaba destrozado.
Fue ahí que vio su mochila, y vio que tenía algunas tareas que hacer…
Matemáticas, literatura e inglés, pero no quería hacer nada…
Siempre había tenido buenas notas, con no hacer los deberes en una ocasión daría igual, ¿cierto?
Lo que no sabía… Es que su destino estaba a punto de cambiar, en más de una forma…
Casi cinco días después del funeral de Katsuki, Izuku se dirigía a clases junto con su madre, quien tuvo el permiso de ayudar a Mitsuki a recoger la mochila, libros y demás objetos personales de Katsuki, debido a que Masaru tuvo que quedarse a limpiar la casa, debido a que su esposa apenas podía funcionar…
Al llegar, le dijo que se quedaría abajo, esperando a su amiga de la infancia, y que hiciera lo posible en la clase, debido a que llegaría quizá en unos diez o quince minutos…
Cuando llegó al salón, vio algo que le dejó con la sangre helada…
Aquel grupo de tres que nunca le trataba mal, pero que tampoco hacían nada para defenderle, se veían algo dolidos, y Gorou y Daiki estaban con las cabezas agachadas tratando de contener el llanto, mientras que gran parte del resto… Estaban neutrales, e incluso un tanto alegres de que el bravucón número uno del curso ya no estuviera entre ellos.
Kei Yamamoto, un joven que podía cubrir su piel con rocas, y Sora Tengan, quien podía hacer tornados con las manos, actuaban como si nada hubiera pasado, e incluso se podría decir que estaban felices…
— Miren quién llegó aquí, el más hipócrita del curso. — Dijo Sora, mirando directamente a Izuku. — Katsuki te lastimó más que a nadie, y fuiste a su funeral hipócritamente como si fueran amigos… Tú más que ninguna otra persona debería estar feliz de no tener ese peso encima nunca más… —
Para su sorpresa, Gorou y Daiki se levantaron, dispuestos a hacer algo que Izuku nunca vio en su vida.
— Al menos tuvo la consideración de despedirse y dejar ir los rencores con alguien… — Argumentó Gorou seriamente. — Si perdonó a la persona que más daño le hizo, ustedes deberían seguir su ejemplo. —
— Concuerdo. — Añadió Daiki. — Están siendo unos indolentes infelices, sonriendo por la muerte de alguien… Mientras que Izuku muestra respeto y consideración. —
— Katsuki era basura, y esa es la maldita verdad. — Dijo Kei, mientras cubría su cuerpo con rocas. — Si no pueden aceptarlo lárguense… —
Antes de terminar, Izuku le dio un trompón en la cara al bravucón rocoso, haciéndole caer al piso y quedarse quieto del impacto.
— ¡TENGAN AL MENOS ALGO DE RESPETO POR LOS MUERTOS, PAR DE INFELICES! — Gritó Izuku, mostrando la mayor cantidad de ira que habían visto sus compañeros/as durante mucho tiempo.
Kei se levantó lentamente… Para luego cubrir todo su cuerpo con rocas, creando una armadura que aumentaba su fuerza y resistencia en al menos un 30%.
— Pues entonces prepárate para la pelea de tu vida. — Le dijo, mientras se lanzaba hacia el joven peliverde…
— Gracias por el apoyo, Inko-chan… — Comentó Mitsuki, mientras abrazaba a su amiga. — Mi sobrina Mina está aquí, me alegra poder contar con ustedes… —
La joven rosácea decidió quedarse con su tía unos días para apoyarla y levantarle los ánimos, por lo que entre las tres tomarían todos los objetos de Katsuki.
Diciendo que no era nada, las tres mujeres se dirigieron al curso de Katsuki, para entrar a su casillero con la llave que les dio el conserje, esperando encontrar objetos que aliviaran el dolor de la familia Bakugo…
Nunca esperaron ver a Izuku salir arrojado del curso, chocando contra la pared y sangrando en su cuero cabelludo…
— ¡IZUKU! — Gritó Inko intentando socorrer a su hijo, pero este la ignoró para entrar al curso y defender el honor de su antiguo amigo…
Al entrar, las tres mujeres vieron algo salido de una película de terror…
Gorou usó sus dedos para inmovilizar las manos de Sora, evitando que usara sus tornados en el curso, mientras que Daiki intentaba morder a Kei en los brazos, solo para recibir un golpe que le partió varios dientes en el proceso.
Izuku se acercó tomando un libro y dándole un golpe en la cabeza a Kei, pero este solo le dio un gancho en el estómago, haciéndole vomitar sangre y caer en el piso inmovilizado, para luego acercarse a Gorou e intimidarlo para hacer que soltara a Sora, quien le lanzó los tornados y le hizo caer de espalda al suelo.
— Ustedes son las únicas personas que defienden a ese pedazo de basura… — Dijo Kei con desdén, sin darse cuenta que la madre de Katsuki quedó paralizada al escuchar eso. — Él solo los consideraba "extras", mientras que torturó a Izuku durante mucho tiempo, y ustedes le ayudaban… —
— Quizá sea cierto… — Murmuró Daiki mientras limpiaba la sangre de su boca. — Pero ahora nos dimos cuenta que Deku es una persona decente, ya que de ser otro estaría celebrando como nunca. —
— Y ustedes dos podían, y todavía pueden ser tan crueles como él… — Dijo Gorou, mirándoles a los ojos. — Así que no se hagan los santos, son tan culpables como nosotros. —
Encabronado, Kei se acercó al grupo dispuesto a darles su merecido, para luego ser detenido por una fuerza que le atraía hacia otra parte del salón… Al ver quién hacía eso, era la madre de Izuku, quien estaba extremadamente enojada, al punto que su individualidad capturó al bravucón y le impidió moverse. Lo más extraño era que esa individualidad solo le permitía atraer objetos pequeños, pero entre una furia ciega y lágrimas en los ojos pudo hacer justicia…
Sora intentó escapar, pero fue detenida por Mina, quien la sujetó e hizo arrodillar al piso, mientras Mitsuki estaba llorando en el suelo, totalmente confundida…
¿Por qué dijeron que su difunto hijo era un pedazo de basura?
Antes de preguntarse más cosas, Masahiko Hatanaka, el maestro general del curso, llegó para quedarse boquiabierto…
Al final, dijo que todo el curso fuera al auditorio, junto con el director de la institución, quien estaba dispuesto a obtener respuestas…
Hirofumi Natsukawa, director de la secundaria Aldera, estaba en una encrucijada enorme…
Katsuki Bakugo, aquel chico que llevaría a su institución a la gloria, había muerto irremediablemente… Sin contarle a él, no había nadie que pudiera ser un héroe o heroína en el colegio, por lo que no tendrían esa publicidad…
Tras preguntar, se dio de varios puntos importantes.
Katsuki Bakugo era la segunda persona más odiada en su curso.
Kei Yamamoto y Sora Tengan estaban alegres de su muerte, e hirieron a Gorou Araraki y Daiki Enomoto, los mejores amigos del difunto.
Izuku Midoriya, quien, a pesar de haber sufrido toneladas de abuso verbal y físico, no solo por parte de Katsuki, sino por casi todo su curso, además de indiferencia de sus maestros y maestras, salió en defensa de su antiguo amigo y agresor…
Mitsuki Bakugo fue con la madre de Izuku, Inko Midoriya, y su sobrina, Mina Ashido, a recoger las cosas del difunto, solo para encontrarse con una enorme pelea…
Al final, decidió lo que debía hacer…
Primero que nada, Kei Yamamoto y Sora Tengan serían expulsados inmediatamente de la institución, y tendrían que atrasarse un niño para continuar con sus estudios.
Gorou Araraki y Daiki Enomoto no serían sancionados, sino que recibirían tres puntos extra cada uno, por defender el honor de un difunto.
En cuanto a Izuku Midoriya… El director pidió hablar con él en privado, antes de mandar a todas las personas, excepto por su madre, la madre y la prima de Katsuki fuera de lugar…
— Midoriya… — Dijo el director, en un tono que demostraba arrepentimiento. — ¿Por qué defendiste a Bakugo? Después de todo lo que pasó entre ustedes… —
Una parte de él hacía esto para evitar que Midoriya terminara suicidándose o algo por el estilo… Siempre consideró que sería una posibilidad, y en su cobardía y egoísmo, se le ocurrió un método que no solo beneficiaría a Midoriya, sino también a sí mismo.
— Alguna vez fuimos amigos, e incluso tras todo… No podía dejar que le faltaran el respeto a un muerto… —
Eventualmente, el director le dio una proposición.
Sería expulsado de la secundaria Aldera, pero a cambio, le ayudarían a inscribirse a un curso en línea que cubría el currículo académico de su año estudiantil, por lo que podría estudiar en casa sin ningún problema o conflicto con los demás… Y también pagarían por todos los gastos médicos para tratar sus heridas…
Izuku aceptó la proposición, ya que así al menos estaría tranquilo en su casa sin que le hicieran daño…
No le quedaba de otra… ¿verdad?
Cuando su madre se enteró estaba a punto de partirle la madre al director, pero Izuku le dijo que era la mejor opción…
Para calmar los nervios de los alumnos se les permitió ir a sus casas por el resto del día, por lo que Mitsuki decidió invitar a Izuku, Gorou y Daiki a un almuerzo en su casa… En agradecimiento por haber defendido a su difunto hijo.
En el camino la madre de Katsuki hizo una petición algo extraña…
Quería que le explicaran todo lo que sabían de Katsuki… Y la verdad completa, ya que, para que le hayan dicho a su hijo "pedazo de basura", no podía haber sido por nada, ¿cierto?
Izuku, Gorou y Daiki se miraron y se dieron cuenta que tendrían que inventarse alguna versión diferente, ya que, de enterarse de la naturaleza violenta de su hijo, podría afectar severamente a la familia Bakugo…
Al parecer, les esperaba una larga tarde a todos quienes andaban en aquel vehículo…
Buenas noches, les habla el autor, espero que estén bien. n_n
En esta historia (y también en Ascuas de Esperanza), Mina es prima segunda de Katsuki por parte de su madre, y se me ocurrió que incluirla en la historia cambiaría bastante la perspectiva de Izuku, ya que es la primera persona en mostrarle amabilidad genuina y darle una amistad sincera (aunque este no lo vea así del todo).
En el siguiente capítulo veremos lo que le pasó a All Might, junto con la verdad sobre Katsuki y el comienzo del futuro de Izuku… Sin más que decir, espero que tengan una buena noche.
