Un toque más.

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Inuyasha no me pertenece. Eso es propiedad de Rumiko Takashaki. Yo sólo estoy tomando prestados sus personajes para una historia sin fines de lucro.

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Ya tenía 16 años, y se suponía que debería tener el cuerpo de una bella mujer.

Sexi. Atractiva. O eso era lo que escuchaba decir. Se echo un vistazo a su persona. ¿Era idea suya... o no se veía como las demás chicas? La señora Kagome y la señora Sango se veían mucho más altas a su edad.

Y no solo eso... También había escuchado que las mujeres a su edad, tenían los pechos más desarrollados. Hasta podían crecer en demasía, así como también podían quedarse en un tamaño normal.

El suyo... no parecía ser muy voluminoso que digamos.

Se tocó sus pechos. Averiguando.

—Los de la señora Kagome y la señora Sango se veían más grandes —Susurró un tanto desilusionada.

El cielo de tornaba de un color rojizo. Estaba a punto de anochecer. Debería volver ya con la anciana Kaede.

—Me pregunto que pensará el señor Sesshomaru... —Soltó de repente en su camino de regreso.

Se detuvo en el camino de golpe.

—¡¿En qué estas pensando, Rin?!

Se cacheteó con unos levemente pero insistentemente, tratando de votar esos pensamientos.

Fue un pensamiento fugaz, pero... cuando se imaginó a su señor Sesshomaru tocándole sus nobles pechos, se sintió tan avergonzada... y tan feliz.

El señor Sesshomaru, ¿qué pensará de eso? ¿Pensará que tengo un "buen" tamaño?

Hasta hace poco, se habían besado ya unas cuantas veces, pero nada más.

Ahora... se moría de ganas de que la tocará mucho más. —Admitió totalmente sonrojada—.

Esa noche, en sus sueños se cumplían dichos pensamientos. Ahora deseaba que se haga realidad.


—Rin.

Se sobresaltó. Se había quedado parada en plena caminata con el demonio.

Un día más donde él la venía a visitar. A alegrar su vida con su presencia.

Sesshomaru había vuelto sus pasos hacía ella. Su mirada expresaba algo de duda. ¿Por qué?

—¿Sucede algo?— Preguntó en un tono calmado una vez estuvo a centimetros de ella.

De verdad... quiero que me toque. No dejaba de pensar eso.

—Señor Sesshomaru, ¿Está bien si lo beso por aquí? —Consultó un tanto sonrojada.

La mirada de Sesshomaru se tornó mucho más afilada de lo normal. La tomó suavemente su la muñeca y la llevó caminando un más adentro del bosque donde estaban.

Ella comprendía su aptitud. Siempre prefiriendo los lugares algo más privados, así que simplemente se dejó llevar.

Sólo unos minutos caminando y sin darse cuenta ya estaba contra el tronco de un árbol. Aunque no se sorprendía por la velocidad del demonio. Más bien, le hacía feliz que él también quiera eso.

Un beso llegó tras otro. Tan profundo como lleno de sentimientos. Las manos del demonio siempre estaban sujetando sus mejillas. Nunca había ido a otro lugar sus manos.

A la final, ella siempre andaba algo temerosa, porque sus manos sólo se quedaban suspendidas a la altura del pecho de Sesshomaru.

Pero hoy no. Hoy... hoy quería dar un paso más, y saber que pensaba él de eso.

—Señor... Sesshomaru... — Pronunció una vez él la soltó para dejarla respirar.

—¿Qué? —Su voz sonaba un poco ronca.

Rin lo miró con lo que su vista empañada le permitía. Un poco avergonzada, pero ay... lo necesitaba.

¡Es ahora o nunca, Rin!

—¿Me... me puede tocar... los pechos... ?

Un minuto de silencio.

Sesshomaru no mostró nigún indicio de sorpresa o desencajamiento. Pero, por un segundo... No, ni siquiera un segundo, una milesima de segundo, puedo ver un pequeño destello rojizo en sus ojos.

Las grandes manos que se encontraban en su mejilla, se separaron de ella para volver a su sitio original. También dejo de inclinarse para volver a su altura normal, traspasandola por mucho.

Woh, apenas y le llegaba a la armadura del demonio. Nunca dejaría de impresionarse por su diferencia de tamaños.

—¿Quiere eso?

Volvió a sentir que su rostro le quemaba, pero aún así asintió. Lo quería.

Le dedicó una pequeña sonrisa timida antes de hablar:

— Por favor. Me da... mucha curiosidad por saber lo que piensa de... esa parte de mí.

—Te da mucha curiosidad... — Repitió.

Las manos del demonio volvieron a ella, pero no a sus cachetes, sino a sus hombros. Haciendo un poco de presión para hacerla bajar hasta terminar sentada en el frío pasto del bosque. Él también se había agachado, aunque no sentado, si no arrodillado.

Su mirada siempre estaba fija en ella. Y, directo al grano, sintió como su mano la tocó.

Por mero instinto se crispó y retrocedió lo más que pudo estando contra un tronco, y llevó sus manos como una especie de escudo contra sus senos.

Luego de un rato se dió cuenta de lo que había pasado y volvió lo más rápido que pudo él.

Pero es que... Hizo un sólo roce y su rostro ya parecía tomate. Y no sólo eso, sintió una electricidad. ¡Con un sólo toque!

—Si no te sientes preparada, no te tocaré — Lo escuchó decir medianamente normal. Mediantemente.

¿Estaba siendo paciente con ella? La iba a hacer sonrojar más.

—¡Tóqueme por favor! — En un acto de valentía—Si es que se lo podía llamar así— cogió la mano de Sesshomaru y ella misma se lo dirigó a sus propios pechos. —¡Por favor, tóqueme todo lo que quiera!

Aunque diga eso, me da mucha vergüenza esto. ¿Pensará que estoy desesperada...o algo así?

—Ya veo —Fue la única respuesta de Sesshomaru.

Un masaje llegó tras otro. La mano del señor Sesshomaru pasaba lentamente sobre sus pechos, por encima de su kimono. Lento, con cuidado.

Hasta que ella no pudo resistirse a soltar un pequeño gemido.

Rin llevaba sus ojos cerrados mientras disfrutaba esas caricias, y cuando los abrió... pareció que estaba observando a un ser verdaderamente letal. Más que todo, por su manera de mirarla. ¿Había hecho algo mal?

—Ammm... señor Se...

Cualquier cosa que haya querido decir, se le olvidó completamente cuando los labios del demonio se apoderaron de los suyos. Con mucho desenfreno, mucha... ganas.

De golpe, Sesshomaru la acercó muccho más a él. Utilizando su otro brazo para empujar la espalda de la joven, mientras la otra estrujaba los suaves senos. Ahora, haciendo a un lado su kimono, podía sentir su suave piel, ese apetecible pezón.

La joven volvió a gemir dentro de su boca.

Espectacular. Ese sonido, su voz le hacía sentir un placer único.

—Señor... — Intentó hablar entre besos, a lo que él paró para poder escucharla hablar. Pero no quitó su mano de sus montes. —Señor Sesshhomaru... ¿Qué... qué opina usted de mis pechos...?

—¿Qué opino?

—Sí... ¿No piensa... que son... pequeños?

—Pequeños...

En lugar de responder, el demonio bajo su rostro en dirección a los montes de la muchacha, y lo empezó a lamer.

Otro gemido salió de los labios de Rin.

La mirada de Sesshomaru brilló mucho más que antes.

Rin respiraba con difilcultad. ¿Acaso su señor le estaba diciendo algo? Su cara se sentía tan caliente que creería que podría incendiarse.

El señor Sesshomaru estaba chupando sus pechos. Como si fuera un niño necesitado de la leche de su mamá... ¿Eso quería decir que le gustaba?

—¿Le gusta... Le gusta mis pechos...? ¿No le parecen... ordinarios...?

Una sutíl sonrisa se apoderó del estoico rostro del demonio.

Una sonrisa oscura.

—No digas tonterias, Rin.

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Y ahora es momento de celebrar porque la otp, sí el hermoso SessRin es canon. Más canon que sus vidas xd Yo feliz como una lombríz. Sólo que estoy esperando su aparición de verdad y sus momentos para gritar como loca jjsajs.

En cuanto al fic. Me dan ganas de escribir cosas cochinotas de ellos, pero apenas estoy entrando en este mundo de los fics, por lo que tengo que aprender más. Pero lo que sí estoy segura es de que Sesshomaru jamás haría nada sin que Rin se lo permitiera.

Él quiere tocar sus chichis de Rin, pero tiene que esperar a ella le de el consentimiento xd Tampoco me parece que Rin tenga los pechos "planos". Ya los vi en Yashahime y son bien normalitos ajsjsaja. En su punto xd

En fin, gracias por su atención.