FIC

Historias de Albert y Candy

El Paraíso del Fauno

Por Mayra Exitosa

Capítulo 2

El Paraíso construido solo para ella, le agradaba, más ella meditaba que no le gustaban sus piernas de cabra, y eso al pedirle que fuera sincera, se lo comentaba, como amigo que era. El con una sonrisa le confirmaba que no eran sus piernas, que solo su padre se las había puesto para que no lo mataran, a lo que entraba en una cueva y ahí le mostraba ambas piernas, sin embargo a ella lo que más le agradaba, era su honestidad y se lo hacía saber, pues no era como sus hermanos que en cuanto podían se lanzaban a satisfacerse su placer, a lo que le comentaba que el buscaba una pareja solo par él y que sería suya y solo suya si ella aceptaba, además que siendo aceptado, jamás estaría con ninguna otra, eso fue lo que mas a Cande le gustaba, así iniciaron una bella amistad y como amigos comenzaban un día si dos no, dos días si, tres no, el caso es que se probaban constantemente, sabiendo y conociendo cual era su verdadera forma, y el notaba que ella no era una ninfa, sus orejas al quitar su hechizo en las piernas, desaparecía también el de ella y cada día se iban conociendo más, notando que en la cueva al ingresar un sello se rompía y el la protegía, ahí dentro nadie más podía pasar.

- ¿Nadie más?

- Tal vez solo alguien que nosotros aceptemos, y a mi me siguen mis animales, y ellos confían en mí, me protegen.

- Pero otra ninfa, no entraría.

- Esta cueva jamás encontraría.

- Así Cande invitaba a sus amigas y paseaban por ahí, por más que deseaban su cueva no era vista por ellas, una ocasión se recargaban en la puerta que ella veía con la entrada, pero su amiga ninfa, parecía recargarse en el viento y ella no la ingresaba. Eso era otra cosa que de Berr, le gustaba. Ahora era él quien la ponía a prueba al preguntarle

-¿Tiene pelos arriba y abajo y es una abertura húmeda? Ella se quedó meditando y parpadeaba pensando, que podía ser y con una sonrisa se indicaba el ojo y el con una sonrisa se acercaba y le besaba el rostro. - Esa es la respuesta.

Así como esta cada día le hacía pruebas, le preguntaba algo y si ella le respondía, el la premiaba y eso a Cande le fascinaba, por lo que ahora entendía que ella era su pareja perfecta y que, para cande, su Berr definitivamente se quedaría con él. Otra tarde después de varios días de no verse, el la recibía deseoso de poseerla y se lo anunciaba tal cual deseo por ella sentía y ella le preguntaba retóricamente que, si le respondía a una pregunta, ella se quedaría con él,

- Que parte de ti puede aumentar nueve veces su tamaño? Era la primera vez que ella le devolvía una pregunta a él y eso lo hacía sentir mejor que nunca, porque ahora ella se estaba amoldando a su forma de ser, las veces que llegaron animales con él, ella no los rechazaba, al contrario, cuencos de agua les colocaba, alimento les proporcionaba y a él lo cuidaba. Con una sonrisa y asegurando si se quedase en ese momento a su lado para siempre, ella aceptaba si le respondía correctamente, él con seguridad le respondía,

- La pupila. Es la que puede crecer hasta nueve veces su tamaño. Ella con una sonrisa, lo abrazaba y el al sentirla en su cueva, que ahora era un paraíso para ella, ahí la degustaba, la llevaba en sus brazos a su lecho, le proporcionaba besos candentes y satisfacía sus mayores anhelos, ambos esa tarde se quedaron jurándose amor eterno, y poseídos por la pasión, se entregaban sin razón, embebidos en miradas y gemidos suaves, en caricias y gruñidos, los dos se satisfacían hasta desear más de ambos, que anhelaban desde hacía muchísimos días.

El placer cobraba vida, y poseerse era un amor en ambos lados, así sus virtudes se entregaban asegurándose que eran sus primeras entregas a quienes se amaban y se correspondían. Fue un amor tan puro, que una bendición enorme recibían sin esperar, y otras muchas más llegaban a sus cuerpos, pues al entregarse despertaban deseos y anhelos que nunca habían imaginado, pero que solo con su pareja sentían sobre estimados.

- Cande, desde hoy y para siempre seré solo tuyo, aquí será nuestro paraíso y cada que tu ingreses, apareceré con solo que me nombres, y ella le preguntaba si solo cuando dijera Beeerr y el confirmaba que su nombre era Albert, a lo que ambos en pequeños conocimientos se daban mayor placer. Besándose por esa forma en la que ella jamás se sentiría sola. - Cada que desees poseer a una mujer, a tu lado apareceré, en tus sueños primero y en tu cuerpo realmente si lo deseas también. Él se introducía en ella por completo, al saber que solo a ella deseaba hacer suya y poseer, le demostraba que solo a ella deseaba y esperaba serle siempre fiel a lo que ella le juraba que su amor era y sería siempre solo para él.

Pasaron semanas, pasaron meses, ambos gozaban de poseerse, ningún humano jamás podría, pero ambos se amaban de noche y de día, así se daban cuenta que no eran cualquier especie, y que amarse ambos era un deleite, el conocía muchas formas de amarse y ella de todas deseaba enterarse, el le mostraba lugares lejanos y con tocar su mano, la llevaba hasta lugares jamás visitados, vieron paisajes, vieron personas, vieron animales y muchas cosas, podían estará bajo el agua, y hasta en el desierto, su amor daba frutos, y su pasión no tenía fin. Albert le informaba a su padre, que su mujer era Candente y ese también era su nombre, que ella le daría hijos y temía por su bienestar, el con una palmada lo tranquilizaba y le decía que no temiera, que si eso pasaba la llevara al lugar donde ella estuviera muy tranquila, donde el no se fuera de su lado y donde nadie los molestara, así el le comentaba y preguntaba a su mujer que donde ella deseara ver a su hijo nacer. Y ella sonriente le respondía que solo deseaba que él estuviera a su lado, cuando eso pasara, así ambos se comprometían a ser los padres de sus hijos. Fue entonces que algo surgía y de corazón temía, que el era hijo de un fauno y si su hijo naciera con piernas de cabra, ella ya no lo querría. Pero ella se negaba, y comentaba que lo que ella tuviera de su amor, aceptaría.

Así su paraíso, se iba agrandando, y el mismo Albert lo iba formando, poco a poco tuvo varios hijos, todos hermosos todos muy listos, su amor era enorme y en conocimiento ellos les daba, pero algo en su hogar pasaba, sin que ellos supieran dos damas aparecían sin que nadie las viera a sus hijos veían, eran las madres que los habían abandonado, que ahora mostraban debilidad al ver a sus nietos nacidos en ese humilde lugar, les regalaban bendiciones, les regalaban su amor, y con mucha belleza, aparecían sus nietos poco a poco con mayor riqueza.

Cande y Beerr, fueron muy felices, las pruebas a ellos no llegaban, el tiempo de peleas en ellos no funcionaba, pues ambos como dioses nadie los amaba, ese amor se convertía en eterno, y sus hijos felices gozaban de amor y sabiduría, por las diosas que a todos ellos protegían, en el cargo de consciencia que ellas habían temido, al abandonar a sus hijos con el desconocimiento de ser suyos y de los dioses que como padres se desconocían.

El abuelo mas amado por mucho fue Pan, que sus nietos de su Beerr, fueron maravillosos, sabios y aceptados en todo el mundo, todavía se dice que los descendientes de Pan, están bendecidos con el amor mas grande y su mente lleva la sabiduría eterna, odian las guerras, y aman la paz, son amantes de animales gracias a su abuelito Pan.

FIN


Gracias por sus comentarios, un fic muy cortito, pero colmado de amor,

que con sabiduría y desconocimiento la paz se lleva en el interior

aquí una historia mas para el grupo Historias de Albert y Candy

Un abrazo a la distancia

Mayra Exitosa