Xue Yang ha estado entrenando, todos en los túmulos funerarios sabían que el chico, pese parecer peleado con el patriarca del lugar, había estado practicando por su cuenta, muchas veces desaparecía por el bosque para meditar y concentrarse en su cultivación. Lamentablemente, esto sin un guía era inútil.
Xue Yang sabía esto, aún así, se dedicó a entrenar con ayuda de viejos libros que tenía sobre técnicas con la espada y cultivación que había robado de un vendedor ambulante en Yueyang, con una rama en mano. Tras unos minutos de arduo trabajo, algo le golpeó la parte trasera de la cabeza. Se queja y hay una risa familiar y burlona que le molesta desde arriba.
—Esas cosas no sirven, los estafadores lo usan para engañar a los chicos que sueñan con entrar a una secta de cultivadores —señala Wei WuXian, desde lo alto de un árbol. Xue Yang observa como la papa que le lanzó rueda por el suelo irregular hasta detenerse —, lo que más necesitas practicar aquí es vigila y reflejo.
El joven frunce el ceño y siente la punta de sus orejas arder en fiebre por la vergüenza. Aún así, antes de contestarle al patriarca, este habla otra vez.
— Sin embargo, tu núcleo parece desarrollarse rápidamente, he visto que has logrado canalizar bien la energía espiritual en tu cuerpo —, le felicita Wei WuXian, y el niño se pregunta cuánto tiempo lo han observado —, por ahora, lo que necesitas es una espada.
Obviamente , piensa el muchacho, muerde sus labios para evitar contestar a las provocaciones. No se espera que nuevamente el patriarca le lance otro objeto, realmente se espera otra papa, no una espada. Una espada envainada en una funda de gran calidad, negra adornada de metales plateados, una escritura resalta en la vaina y muestra: "lo que sea" escrito ahí. Había escuchado algunas historias sobre Wei Wuxian de los Wen, sobre cómo su personalidad era demasiado relajada antes, mucho más que ahora, tanto como para darle un nombre así a su propia espada. Espada abandonada en algún rincón de la cueva donde habitaba.
Xue Yang comenzó a sentir la espada más pesada de lo que era, Wei WuXian no mostraba su acostumbrada sonrisa, era una cara sombría que Xue Yang solo había visto cuando hablaba de la campaña para derribar el sol.
—Esto…
—Es Suibian —, se adelanta —, es una buena espada, es confiable. Úsala hasta que puedas conseguir tu propia espada y le puedas dar un nombre.
—¿Es importante darles nombre? —inquiere Xue Yang, ciertamente el patriarca no era la persona indicada para sermonear sobre ese tema. Wei WuXian sonrió con nostalgia, como si aquella pregunta le llevara a momentos cálidos, a mucho tiempo atrás.
—Una espada es como una extensión de tu cuerpo y a la vez de tu núcleo, cuando le das un nombre formas un vínculo especial para ello —dice, con un toque de sabiduría heredada, cuyo orígen Xue Yang desconocía —, Es como cuando alguien te da el nombre de cortesía, se forma un vínculo con la persona que te lo otorga.
Xue Yang entrecierra los ojos. Wei WuXian ladea la cabeza, parece darse cuenta de algo y sus ojos se iluminan. Xue Yang da un paso atrás casi por instinto, Wei Wuxian se deja caer y aterriza cuidadosamente en el suelo árido.
—¿Qué? —Pregunta a la defensiva, abrazando inconscientemente a Suibian.
—No tienes un nombre de cortesía aún, ¿Verdad?
—¿No se supone que los nombres de cortesía lo dan los familiares o primeros maestros? —Busca la excusa que se le viene a la mente, retrocede con cada paso que Wei WuXian avanza.
—¡Eso es fácil, yo seré tu primer maestro!
(...)
Xue Yang ha aprendido mucho a lo largo de los últimos dos meses, aún no puede montar una espada apropiadamente, pero por lo que le da dicho Wei WuXian, avanza más rápido que el promedio. No sabe si es una mierda solo para que se sienta mejor o es la verdad. Opta por creer la segunda opción porque si funciona, le eleva el ego hasta los oscuros cielos que ofrecen los túmulos funerarios.
Y aunque su cultivación está progresando, no ignora el hecho de que su maestro ha estado evitando hablar sobre su cultivo demoníaco a toda costa.
Aún así, a diferencia de unos meses atrás, tiene una vaga idea de por qué. Antes no había pasado tanto tiempo con el patriarca de Yiling como para notarlo, sobre todo cuando es él quien lo está entrenando; Xue Yang no podía culparse de ser tan ciego, ya que es un asunto que hasta el más habilidoso cultivadores podría dejar escapar siempre y cuando Wei WuXian no tomara la espada. Y aunque fue un momento corto, casi inconsciente de parte de su maestro, estaba ahora más que claro.
—Enséñame a manejar la energía resentida —, vuelve a proponer, Wei WuXian suspira y niega con la cabeza —, ¿Por qué no?
—Ya te he dicho, ¡Eso afectará tu mente y tu cuerpo! —le recuerda por enésima vez —si toca tu núcleo en plena formación será desastroso, quedarás trastornado de por vida —se lamenta. Xuē Yáng siente que aquello es una exageración de su parte, sin embargo, le sigue.
—Tú lo usaste hace un año cuando tenías 17, ¿No estás trastornado por eso? —pregunta con un gaje ácido de sarcasmo, Wei WuXian ríe secamente.
—¡Claro que no, yo soy diferente! —saca la lengua, como si se jactara de un logro inexistente. Entonces, Xue Yang aprovecha esta apertura.
—¿En qué eres diferente? ¿Solo porque no tienes tu núcleo dorado?
Sus palabras salen sin rodeos, los ojos de Wei WuXian se abren tanto que parecen querer salirse de sus cuencas. Mira rápidamente alrededor para asegurarse que nadie ha escuchado, efectivamente solo están ellos dos a kilómetros a la redonda. Escucha cómo el patriarca de Yiling chasquea la lengua con frustración evidente.
—No vuelvas a mencionar eso en lo que resta de tu vida —, dice en un tono grave, tanto que Xue Yang detecta un leve contraste de amenaza. Aún así, no hay intención asesina o una verdadera amenaza emanando del aura del mayor.
—No lo haré, pero tengo muchas preguntas.
—Las seguirás teniendo por mucho tiempo entonces —, Wei WuXian no deja apertura alguna, así que Xue Yang se resigna por ese lado.
—Si hay una manera de controlar la energía resentida sin que afecte mi núcleo, aún así podría afectar mi mente y corazón, ¿Verdad? —decide retomar la conversación de antes, Wei WuXian asiente con certeza.
—Si, pero es menos peligroso, el núcleo está más expuesto de lo que parece y es más delicado en ese aspecto. Mientras no toque el núcleo, hay mayor posibilidad de controlarlo, aunque hay una posibilidades de que un desequilibrio en la mente del cultivador haga que el control se pierda —, informa —, por ello, más que nada es importante la tranquilidad, y saber con cuánto peso puedes cargar.
Xuē Yáng asiente y no insiste más con ese tema.
Si encuentra una manera de que la energía resentida no afecte su núcleo, entonces Wei WuXian no tendría motivos para negarse a enseñarle.
(...)
—¡Yang-ge! ¡Yang-ge! —esa misma tarde, cuando iba regresando de su entrenamiento con Wei WuXian, un inquieto y pequeño A-Yuan corrió hacia ellos. Xuē Yáng hace el esfuerzo por no reírse al ver esas piernas tan cortas querer romper el viento.
Casi por inercia, se agacha a la altura del niño más pequeño, y este le mira con esos entonces ojos brillantes.
A-Yuan desde el principio lo ha tratado como un hermano mayor, en sus propias palabras, el hermano mayor que por fin creció después de plantarse vigorosamente en el huerto para que crecieran más niños. Una tontería que es completamente culpa de Wei WuXian. Aún así, A-Yuan es un buen niño, mejor que cualquiera que Xue Yang haya conocido, así que aunque es pequeño, le gusta pasar tiempo con él.
—¿Qué sucede? —Wei WuXian pregunta desde atrás del joven, el niño trae algo pequeño en sus manos y eso despierta la curiosidad de ambos.
—A-Yuan guardó esto de cuando vino el hermano rico a visitar al hermano pobre —, al escuchar esos adjetivos y la reacción del Patriarca por detrás de él, Xue Yang puede asegurar a quien se refiere con "hermano pobre*, pero poco entiende la parte de *hermano rico", debió ser un conocido de Wei WuXian que había venido antes de que él llegara.
Entonces, antes de que pudiera preguntar más, de las pequeñas manos de A-Yuan, pasan a las manos de Xue Yang unas pequeñas esferas envueltas en papel delgado.
El aroma es conocido y distante en su mente. No sabe cómo reaccionar al darse cuenta que son dulces, pequeños caramelos comunes en Yiling.
—A-Yuan, ¿Has guardado eso por tanto tiempo? ¡A estas alturas será un milagro que aún sean comestibl-! —Wei WuXian se queda en silencio en un instante. A-Yuan frunce el ceño preocupado.
—Yang-ge, perdón, cuando venga otra vez el hermano rico podremos pedir más dulces —, consuela en un tono cálido —, no llores, habrá más dulces.
Xuē Yáng no se había dado cuenta de cuando las lágrimas comenzaron a correr, caen en su mano junto al pequeño regalo que le han hecho. Parece ser Algo trivial y sin sentido, simplemente perder cara por perder. Pero para Xue Yang, este gesto hace que todas sus entrañas se revuelvan ente nostalgia, hasta sentimientos más complicados.
El joven vuelve en sí, le agradece al niño por el regalo e intenta calmar su mente.
Ahora que lo piensa, desde que llegó, no ha dejado de recibir regalos de alguna manera. Cuando lo piensa, la boca de su estómago se siente realmente cálida.
