—¡Cuarto tío, saca todas las reservas de vino que tengamos, hoy celebramos con todo! —la sonrisa del Patriarca de Yiling podría vislumbrar al mismo sol.
Xuē Yáng está ayudando a Wen Qing a enfrascar algunas hierbas medicinales, cuando el Patriarca irrumpe en sus dominios sombríos. Para gran sorpresa de Xue Yang, Wei WuXian no llega solo.
El hombre que viene con él contrasta brutalmente con su alrededor, los túmulos funerarios se ven más oscuros y feos al lado de la esencia blanca y pura como el jade que emana aquel hombre, incluso sus movimientos son delicadamente elegantes. Debía ser alguien de una secta prominente, ya que sus vestimentas se ven elaboradas, además de que a este punto de su entrenamiento, Xue Yang puede identificar que carga con un gran poder espiritual, no sabe mucho, pero da esa sensación en cuanto lo ve.
Cada pelo de su cuerpo se eriza cuando aquella mirada de oro fundido se fija en él. Retrocede, como un animal cauteloso. Esta persona es peligrosa, sin duda puede serlo, pero el patriarca de Yiling no es tan estúpido para traer a un enemigo consigo.
Xuē Yang no duda que si esta persona se lo propone, podría acabar con él y con todos ahí, sobre todo porque Wei WuXian parecía tener su guardia baja en su presencia.
—Lan Zhan, ¿Nunca lo has visto, verdad? —Wei WuXian parece acomodar fechas en su mente, enseguida se encoge de hombros —, este pequeño diablillo de aquí es mi primer discípulo, ¿Lindo, no?
El rostro del tal Lan Zhan parecía una estatua delicadamente elaborada, no solo por sus rasgos detallados, sino porque no parecía cambiar en absoluto. Xue Yang arruga la nariz, pese a las palabras del patriarca, no podría haber una persona que considerara "lindo" a un muchacho andrajoso de 13 años. Es algo estúpido, así que cede (como a todas las tonterías que Wei WuXian hace), rueda los ojos y se presenta.
—Soy Xue Yang, ChengMei de cortesía —, hace un saludo de mala gana, y al volver la mirada se encuentra con los ojos brillantes del patriarca. Suda frío.
—Yo le otorgé su nombre de cortesía —, dice totalmente orgulloso, si es de él mismo o de su discípulo, nadie lo sabe —, oh, no me mires así, "Cheng" no tiene que ver con "claro" de SanDu ShengShou, es ChengMei de "ayudar a otros a hacer buenas obras", es mi regalo para que cuando crezca sea un hombre bueno y recto. Soy muy bueno con los nombres de cortesía, ¡Debería darle unas sugerencias a Shijie para el nombre de mi sobrino! —toma su propio rostro con ambas manos y da vueltas sobre sí mismo —, ¡Ah! ¡A-Ning, A-Qing, A-Yuán, A-Yang! ¡Voy a ser tío! ¡¿Pueden creerlo?!
El patriarca de Yiling parecía no caber de alegría a tal punto que parecía poder explotar en cualquier minuto. Entre todo el parloteo, Xue Yang había dejado de prestarle atención, pero al mencionar un supuesto sobrino volvió a tomarle en serio. Solo había desviado la mirada unos segundos, pero cuando voltea ya está dándole vueltas a A-Yuan en el aire, mientras Wen Qing le gritaba para que lo bajara o se podría caer.
Xue Yang observa sin intención la cara del hombre de jade, tiene que parpadear dos veces. No sabía que las estatuas podían sonreír.
—¡Ah, A-Yuan! —Dice el patriarca, ignorando por completo a Wen Qing, aún tenía al niño en brazos pero al menos había dejado de girar como un loco —, Sería maravilloso que tú y mi sobrino se convirtieran en compañeros de juegos, ¿Verdad, Lan Zhan?
—Mn.
—A-Yuan sería el mejor compañero para el pequeño pavo real.
—Mn.
—Es una lástima que algo como eso sea imposible, tal vez no pueda ver a mi sobrino en mucho tiempo, quizá cuando lo vea ya pueda usar una espada, ¿Podré verlo?—, esta vez, su voz se embarra de nostalgia que sale como un susurro apagado, mientras baja lentamente al niño, aún algo aturdido al suelo. A-Yuan no se da tiempo de recuperar el equilibrio y se pega a la pierna del cultivador vestido de blanco.
Wei WuXian repentinamente conserva una triste y perdida mirada, los hermanos Wen no se atreven a decir nada, el patriarca observa al niño pequeño en la pierna del cultivador y sigue hasta encontrarse con el otro. Suspira y rápidamente recupera su postura.
—A-Yang, como mi discípulo, en el futuro tienes la misión de proteger a A-Yuan y a mi sobrino —dice con confianza —, yo ya estaré demasiado viejo para ese momento —ríe con ganas y revuelve el cabello de su discípulo sin cuidado —, ¡Quiten esas caras, cuarto tío, saca el vino, esta noche celebraremos a lo grande, Lan Zhan invita! ¿Verdad, Lan Zhan?
—Mn.
Xue Yang no tarda en deducir por qué A-Yuan les llama hermano pobre y hermano rico, respectivamente. El patriarca se lo gana a pulso.
—Lan Zhan, eres un invitado pero vas a invitar, cuando tenga mis campos de papas y rábanos enviaré todos los que los recesos de las nubes necesiten —promete con una sonrisa.
—No es necesario.
—Oh, Lan Zhan, tan modesto ¿Vas a rechazar mis rábanos y papas?
—Mn.
—¡Lan Zhan! —se queja con las mejillas rojas, pero su sonrisa despreocupada no tarda en volver —, puedes ser malo si te lo propones, ¿No es así, Hanguang Jun?
Las pestañas del patriarca baten hacia abajo, las miradas que los dos mayores se dedican le hacen sentir incómodo, como si fuera un delito siquiera mirar, así que baja la mirada hacia Wen Yuàn, que parece no tener en cuenta nada mientras se sienta sobre la bota del cultivador de blanco. Es una imagen extraña, pero a la vez entrañable. Xuē Yang nunca tuvo la oportunidad de crecer en un ambiente cálido y familiar, entonces se pregunta si una familia daría esa misma sensación.
Está perdido en sus pensamientos, hasta que sus reflejos le gritan y su mano cacha la pesada bolsita que Wei WuXian le había lanzado.
—¡Estás mejorando tus reflejos, A-Mei!
Xuē Yang frunce el ceño, el Patriarca se burla abiertamente de él incluso cuando tienen invitados (de hecho, ese hombre monótono es el único invitado que han tenido).
Su cara tan inexpresiva y su aura poderosa no le gustan, simplemente no le agrada que parezca tan cercano al Patriarca de Yiling, le revuelve el estómago, y toda esta situación le hace sentir un poco desorientado.
—Acompaña a Wen Ning a comprar algunas cosas a la ciudad, ¡vigila que los niños del pueblo no lo molesten!
Xuē Yang pone los ojos en blanco, pero acepta las órdenes. Era difícil de imaginar, pero ha pasado antes. El temido y odiado General fantasma comúnmente quedaba atrapado en medio de la jerga de los niños de Yiling, lo molestaban por su ropa o le robaban su sombrero de bambú, al parecer les hacía gracias que no pudiera formar bien sus expresiones faciales. Xuē Yang podría darle una paliza a los mocosos para que dejen en paz a Wen Ning, pero el mismo Wen Ning es demasiado blando y no lo dejaría, así que solo les da amenazas muy descriptivas y cuando está él, esos niños no se atreve a acercarse para molestar al cadáver feroz.
—A-Yuan, ¿Quieres…? —Xue Yang iba a invitar al niño, aprovechando que tiene dinero (el tal Hanguang Jun parecía si ser rico), para comprar algunos dulces. No obstante, el niño pequeño no parecía querer moverse de la pierna de aquel hombre, estaba pegado como un pequeño moco ahí.
Otra vez siente ácido en la boca de su estómago, se da vuelta y hace que el general fantasma lo siga hasta Yiling. No puede evitar sentir como su colmillo se clava sobre su labio hasta sentir un ligero sabor cobrizo en su boca.
(...)
¿Qué tenía ese tal Hanguang Jun de especial, de todos modos? Puede que tenga una buena cara, pero más allá de eso, no entiende por qué el Patriarca estaría aliado con él. O por qué el ambiente entre ellos es tan extraño. Claramente son tan diferentes como el día y la noche.
—No tienes que preocuparte por Hanguang Jun, nunca lastimaría al maestro Wei —, asegura el general fantasma, tras salir de una tienda de licores. Seguramente Wei WuXian había encargado algo especial para celebrar. El cuarto tío se hará el ofendido, pero igualmente tomará unos buenos tragos.
—Si alguien lastima a alguien, creo que deberías preocuparte más por ese tal Hanguang Jun —dice encogiéndose de hombros, caminando hacia la multitud sin esperar al mayor.
Por lo poco que había visto, quién no era consciente del ambiente que generaban, era el mismo Wei WuXian. Pero la postura del hombre de jade parecía muy clara a sus ojos.
En parte Xue Yang agradece que el Patriarca fuera tan denso, si se daba cuenta los resultados podrían ser catastróficos. Seguramente alardearía de ello todo el día, todos los días, y le prestaría poca atención a enseñarle sobre cultivo. Seguramente adoptarían a A-Yuan y dejarían a Xue Yang a su suerte, tal como hizo su madre cuando su nuevo esposo no quería tener que cargar con él.
(Sinceramente, lo único que le duele es que no lo vendiera a un precio más alto, ¿Cuánto tiempo lo estuvo alimentando para aceptar miserias?).
Antes de darse cuenta, está solo.
Ha perdido al general fantasma entre la multitud. Posiblemente fue arrastrado por el mar de gente que vaga por el centro del mercadillo. Debió saber que no podría adelantarse demasiado, Xue Yang acepta la culpa por eso, el cadáver era demasiado modesto para pedir permiso al pasar. O su voz era tan baja que la gente no lo escuchaba.
Así que se aparta de la multitud en un pequeño callejón, para poder intentar distinguir las pobres ropas del general entre la corriente humana. Si los niños del pueblo lo están molestando otra vez, se encargaría de inmediato.
No sé esperaba sentir una punta de metal frío en su espalda.
Chasquea la lengua, una presencia tan notoria no debería haberla pasado por alto, últimamente se había relajado demasiado. Esto nunca le hubiera pasado si siguiera en las calles de Yueyang, en todo caso, él sostendría el cuchillo. La punta metálica presiona contra su ropa, rasgando un poco en el proceso, sinceramente no lo logra intimidar, no es como si nunca antes lo hubieran amenazado, cortado, golpeado o quemado. Lamenta que tendrá que pedirle a la abuela que costure su ropa otra vez.
—Dame el dinero —una voz temblorosa le ordena.
Xuē Yang quiere reír. Este hombre se escucha mucho mayor que él, y sin embargo él quien está temblando, aún cuando es quien sostiene la navaja.
En un rápido movimiento se da vuelta y le arrebata el arma, el hombre retrocede con estupor y casi cae por sus propios pies. Xuē Yang no llevaba a Suibian ese día, pero un rival tan lamentable era un juego de niños. El hombre finalmente cae sobre sus rodillas y le dice de forma suplicante hasta que su frente topa con la tierra.
—¡No, por favor, déjame ir! ¡Mi esposa está embarazada, está enferma y puede perder a nuestro hijo, necesito dinero para la medicina, estoy desesperado!
El más joven le mira desde arriba, la punta de la cuchilla ahora descansa sobre uno de los hombros del hombre, sin ejercer presión suficiente para desgarrar. Aún así, él se tensa y tiembla, sinceramente parece hasta inofensivo.
Todos parecen inofensivos cuando no tienen un arma que empuñar.
Todos mienten para salvar sus pellejos, así sea causando lastima o negando a sus propios hijos.
Todos suplican cuando han perdido el poder para aplastar a los otros.
Una rata siempre será una rata, aún cuando no tenga dientes para roer la putrefacción. Por ello, Xue Yang sonríe, el hombre levanta la cabeza e intenta sonreír también, pero el dolor en su hombro hace que grite con desesperación.
—¿Piensas que vas a darme lástima con un cuento tan usado? Una vez que empuñas la daga debes saber que podrías cortarte —ríe cuando el hombre cae al suelo, intentando desesperadamente parar la hemorragia causada por el apuñalamiento.
El joven estaba bastante seguro de que había evitado los nervios y venas importantes, realmente la sangre pararía sin gran esfuerzo. No parecía que este hombre sea del tipo acostumbrado a recibir heridas. Observa como el lamentable hombre se revuelca en su dolor y llora como una pequeña niña.
Xue Yang suelta un suspiro y tira la daga al otro extremo del callejón. Saca la pequeña bolsa de dinero del tal Hanguang Jun y la deja caer al suelo, para después irse sin más.
—¡A-Yang, te he buscado por todas partes! —unos inciensos más tardes, el general fantasma parece encontrarlo a las afueras de la ciudad. El punto de reunión por excelencia si se separaban por mucho tiempo —, ¿Dónde estabas?
—Me asaltaron.
—¡¿Estás bien?! —aunque la expresión del general no cambiaba mucho el rigus mortis, se veía claramente preocupado.
—Perdí el dinero del tipo jade.
Wen Ning parpadea, aunque él no necesite de ese reflejo.
—¿Te lastimaron?
—Yo lo lastimé.
Un silencio incómodo se extiende entre ambos, Xue Yang observa los ojos de Wen Ning, son secos e incapaces de reflejar, no obstante, sabe que el mayor está decepcionado. De repente se siente demasiado consciente de las salpicaduras de carmesí en el borde de su manga. Hay un momento en que su propio estómago se retuerce.
¿Se arrepiente de lo que hizo? Probablemente no, si es lo suficiente sincero con él mismo, escuchar los gritos de dolor ajenos era gratificante hasta cierto punto ¿Entonces por qué de repente se siente avergonzado de sí mismo? Tal vez por no cumplir las expectativas de las únicas personas en toda su vida que esperan algo de él.
—Le informaré de ello al maestro Wei.
—Bien.
