Cuando llegaron a los túmulos funerarios y el general fantasma se acercó al patriarca para decirle algo, Xue Yang pudo ver el momento exacto cuando su sonrisa despreocupada se desvaneció. Wen Yuàn estaba en sus piernas, pero rápidamente se lo pasó al cultivador que se encontraba a su lado. El hombre de jade me mira por encima del hombro, pero no hace comentarios, como si entendiera la situación con solo mirar al Patriarca.

Xuē Yang había hecho muchas cosas malas en su corta vida. Había robado, había engañado, había luchado. Nunca antes se tuvo que preocupar porque alguien le dijera algo al respecto, así que sinceramente siente ha metido la pata esta vez. El Patriarca lo mira con una expresión que el joven no sabe interpretar, le hace una señal para que entre a la cueva que comúnmente ocupa como sus dominios privados, y Xue Yang no puede evitar tragar saliva pese a que su garganta se encuentra totalmente seca.

No le teme a Wei WuXian, se ha repetido eso muchas veces, no tiene permitirse tenerle miedo a nadie en su vida. Si dejara que el miedo lo invada, no podría sobrevivir. Mucho menos si lo echan de los túmulos funerarios.

Cuando el Patriarca de Yiling lo hace sentarse en el único lugar posible donde se puede descansar (bastante incómodo, por cierto), Xuē Yang mira a su alrededor. Nunca antes había entrado a aquella cueva, había cientos de cachivaches tirados por todos lados, talismanes y pergaminos extendidos por cada rincón, piezas de metal, cobre viejo y plantas que no tienen forma alguna. Más que la guarida de un demonio, era la guarida de un ermitaño desquiciado.

—¿Exactamente qué pasó? —escucha la voz del patriarca, mientras parece acomodar algunas cosas en la mesa desbordante de artefactos.

Xue Yang enarca una ceja, ¿El general fantasma no le había dicho ya?

—Me asaltaron.

—¿Y después?

—Lo apuñalé en el hombro.

—¿Con qué?

—La daga que él traía.

—¿Te hizo daño?

—No.

—¿Representaba algún peligro para los demás?

Esto último lo piensa por un segundo. Si bien, era un hombre mayor que quiso robarle a un niño, Xue Yang duda bastante que aquel que dejó llorando de dolor en el callejón, sea capaz de llegar más lejos que una amenaza, parecía demasiado cobarde. Aún así, cuando había necesidad de algo, las personas suelen superar sus límites. No sería la primera vez que una persona que se ve humilde y honrada, en realidad es un hijo de puta.

No importaba si venía de una familia respetada o era un mendigo, si era un cultivador o una persona común, hombre o mujer, anciano o joven, nadie era exento de ello. Cuando tenían aunque sea un mínimo poder sobre otros, aplastarían a quien sea.

Poco importa si se trata de un don nadie, poco importa romper las ilusiones de un niño que nadie quiere, romper su inocencia o romperle los huesos de la mano. Todos son iguales.

—No lo sé —, contesta ante la atenta mirada del patriarca.

—¿Tienes remordimiento por ello? —inquiere, con un tono más agudo.

—No.

Su respuesta como siempre es corta, certera y contundente. Sin tratar de justificarse, sin tratar de explicar. Simplemente un sí o un no, blanco y negro sin tonos grises de por medio.

—¿Por qué?

—Pensó que sería una presa fácil, me creyó débil y que sería fácil manejarme. Odio que me utilicen o me subestimen.

—¿Eso valía apuñalarlo?

—Pude haberle cortado el cuello, en cambio, lo deje vivir pese a que me ofendió, ¿Por qué habría de dejarlo ileso?

Wei WuXian deja salir un suspiro cansado, sentándose, su mirada vaga en un pergamino por un tiempo, como si buscara las palabras correctas. Sin embargo, si trataba de decir que estaba mal, Xue Yang duda que haya palabras correctas.

Después de todo, ¿Quién decide qué es bueno y qué es malo? Lo único que importa es la autoconservación, ¿De qué sirve ser bueno si los demás aprovecharán esto y lo usarán para beneficiarse? Lo único que importa es su propia persona.

—Soy demasiado joven para esto, al menos A-Yuan aún es pequeño… —escucha murmurar al patriarca, aunque apenas logra identificar aquella oración entre varios murmullos demasiado bajos —, ¡bien! —dice por fin, dejando caer sus palmas en su propio rostro, para después mirar a Xue Yang —, te enseñaré a tocar la flauta.

—¿Qué?

Aquello lo desubica totalmente. Siente incluso su piel erizarse. No tenía sentido.

—Te enseñaré a manejar la energía resentida.

No tenía sentido, por más que se lo repitiera, no le venía otra cosa a la mente. Antes le había dado todo un sermón sobre el camino del odio, el camino oscuro del puente de una sola tabla. Sobre el odio que Xue Yang simplemente no sabe cómo manejar, porque él odia desde el fondo de su pecho.

Odia que su madre lo haya dejado.

Odia a todos aquellos que lo pisotearon por ser una rata callejera.

Odia a aquel que le arrebató su dedo meñique.

Odia a aquellos que quieran ponerle un dedo encima, porque aprendió que lo único que puede amar en a sí mismo. Y a veces, se odia demasiado.

Xue Yang es una bola de emociones que él mismo no sabe cómo interpretar, es un niño un poco roto y perturbado, por lo que el patriarca había negado totalmente darle un arma de doble filo. Pero ahora que había sacado los dientes, ¿Simplemente le enseñará? ¿No le preocupa que lo use mal? ¿Que pueda lastimar a alguien con eso? ¿Que incluso pueda lastimar a la gente que tanto protege?

—¿Qué pasa? ¿No es eso lo que querías? —inquiere Wei WuXian, mirándole curioso. Xue Yang frunce el entrecejo.

—¿Por qué me enseñarías? ¿No solo empeoraría mi temperamento?

—Tu núcleo dorado podría protegerte de eso, si entrenas bien tu Cultivación, puedes crear una protección con tu flujo de qi —, menciona, como si estuviera proponiendo algo mucho mayor —, si logras desarrollar ese nivel de Cultivación, aprendas o no cultivo demoníaco, podrá controlar mejor tu temperamento, ¿Qué te parece?

—Yo no tengo problemas con mi temperamento —, dice totalmente serio, por lo que le da un pequeño tic en el párpado cuando el Patriarca se ríe descaradamente en su cara.

—No, pero tu flujo de qi es el más desordenado que he visto en toda mi vida —, le revela, dándole palmadas en la espalda —, tu espíritu es turbio, tu mente no es clara y por ende, tu qi está en un total desequilibrio la mayor parte de tiempo. No te provocará una desviación de Qi, pero tú Cultivación simplemente será muy pobre a comparación de lo que podría ser. Entonces, si logras controlar eso, lograrás grandes cosas —, dice con un brillo extraño en sus ojos, para luego bajar un poco la mirada —, es tu decisión cómo usar lo que vaya a enseñarte, pero…

—¿Qué harás si lo uso mal? —vacila, Xue Yang no estaba seguro de si la respuesta le gustaría.

Wei WuXian levanta la mirada, esta vez con un aire decidido y poderoso, el joven siente un escalofrío recorrer su espalda.

—Soy tu maestro, ¿no? Tomaré la responsabilidad —, no, no era lo que Xue Yang esperaba —, Solo no me hagas perder más cara.

—¿Aún tienes cara?

Escucha como Wei Ying casi se ahoga con su propio aliento por la indignación. Y por primera vez en ese tiempo, Xue Yang permite escapar una carcajada desde el fondo de su pecho. Es estúpido, el Patriarca de Yiling es más ingenuo de lo que se esperaría de un joven que mató a miles durante tiempo de guerra. Xue Yang aún siendo más joven podría simplemente traicionarlo cuando le venga en gana una vez que aprendiera su cultivo demoníaco, podría venderlo a las sectas más grande, o cosas peores.

Él podría si quisiera.

Pero realmente no quiere hacerlo.

"Mi venganza personal nunca fue mi único objetivo, ni mucho menos el principal"

Piensa una vez más en las palabras de su maestro. Su corazón nunca perdonaría al cultivador que lo engañó, tal vez nunca olvidaría ese odio. Pero si después de su venganza puede volver a los túmulos funerarios, hacer vino con el cuarto tío, ayudar a la abuela a costurar y escuchar sus historias junto con A-Yuan, para después seguir entrenando con el Patriarca de Yiling, entonces podría seguir con su vida. Podría tal vez permitirse quedarse, y comer unos cuantos dulces después de las cacerías nocturnas. Tal vez cuando A-Yuan fuera mayor y los dos salieran a cazar juntos, le haría pagar por la comida la mayoría de las veces.

—Bien —, dice aún cuando Wei WuXian sigue reclamando sobre su falta de respeto, confundido, el patriarca le mira —, Lo dejaré en tus manos, Shifu.

Wei Ying lo mira incrédulo unos segundos antes de sonreír satisfecho, antes de volver al banquete improvisado de los túmulos, donde Wei WuXian se excusaría con Lan WangJi por perder su dinero, a lo que el cultivador realmente no le daría mayor importancia.

—Wei Ying —, escucha detrás de sí y detiene sus pasos.

—¿Qué sucede, Lan Zhan, quieres quedarte? —ofrece en un tono burlón, Wei WuXian sabía que el último lugar donde Lan WangJi quisiera estar es en aquel lugar infestado de energía resentida, lejos de la pulcra comodidad al que está acostumbrado. Lan Zhan no estaría más de lo necesario a su lado.

Lan WangJi no dice nada al respecto, en cambio, baja la mirada. Un gesto extraño que llama la atención del patriarca de Yiling.

—Lo estas haciendo bien.

El segundo jade no era de muchas palabras, Wei WuXian lo sabía bastante bien, pero las pocas palabras que decía eran las más sinceras que cualquiera podía oír. Y aunque muchas veces, sobre todo desde su regreso, la honestidad de Lan WangJi lo hacía sentir herido, esta vez pudo sentir un latido desenfrenado en su pecho. Lo excusa con que se debe a que ha recibido un cumplido inesperado.

—¿Qué pasa con todos hoy? Primero me llega la noticia que seré tío, luego A-Mei me dice Shifu por primera vez, A-Yuan no me llamó "hermano pobre" hoy pese a estar tú, ¿y ahora el gran Hanguang Jun me hace un cumplido? ¿He tenido una desviación de qi?

—Wei Ying… —Dice en un tono más de advetencia, y Wei WuXian ríe.

—Lan Zhan… —le responde una vez ha terminado de reír. Repentinamente tiene ganas de decirle muchas cosas, tiene ganas de confesarle que su ofrecimiento de quedarse no era una broma, quiere que le diga más cumplidos porque en las últimas semanas había sentido que no podía más. Pero no dice ninguna de estas cosas —, ten cuidado, saludame a ZeWu Jun y a tu tío.

Lan WangJi asiente con la cabeza. Esta vez tampoco voltea hacia atrás, ni trata de convencerlo de dejar su cultivo demoníaco o pedirle que vuelva a Gusu con él. Y Wei Ying siente un inexplicable vacío cuando se aleja.

Cuando vuelve, ve a Xue Yang lavando los platos junto a Wen Ning y a Wen Qing dormitando a un cansado Wen Yuan. Puede que no sea perfecto, pero aquí ha construido un hogar. No los abandonaría fácilmente, después de todo, además del patriarca de Yiling, ahora también era un maestro.