Lan Sizhui es un joven bastante talentoso y prometedor, sin duda, un discípulo destacado de la secta Gusu Lan. Si a un externo le preguntaran, además de gran talento, era un niño bendecido por los cielos, ¿qué niño tiene tanta suerte de ser repentinamente adoptado un pez gordo de una de las sectas más prominentes del mundo de la cultivación? Nadie sabía exactamente su origen, solo que Hanguang-jun lo había acogido y criado como si fuera suyo, pese a ser un hombre joven y soltero. Hay varios rumores que rodean al niño bendecido por los cielos que descansa en las nubes, desde los que dicen que fue producto de una aventura amorosa del segundo jade que acabó en tragedia durante el asedio a la ciudad sin noche, hasta lo más descabellado como que un hada se lo había dado como una misión para probar su nobleza.
Lan Yuan, como nombre de cortesía: Lan Sizhui, en realidad aprendió a ser oídos sordos a esta clase de rumores. Incluso si le preguntaran, llegó a manos del segundo jade a una edad tan temprana que no le era posible recordar nada.
De todas maneras, Sizhui no lo piensa demasiado, está agradecido con Hanguan-jun por ser tan bueno con él. Además, no es un tema del que le guste hablar, recuerda difusas ocasiones de cuando era más joven y le hizo preguntas a su benefactor, Lan Sizhui no desea ser el causante de que la expresión del segundo jade se sumerja en tanto dolor.
—¿Nervioso? —la voz de Lan JingYi lo devuelve a su realidad, el joven se ha inclinado hacia abajo para poder ser el foco de atención del otro, con su rostro iluminado por una radiante sonrisa, camina a la par con él.
Tienen 15 años, y esta es la primera vez que salen del receso de las nubes en una misión por ellos mismos, es el deber de Sizhui absorber todo lo que pueda de esta experiencia, ya que pronto él tendrá ser el que lidere a los discípulos. Es también la primera vez que Lan JingYi sale, y es bastante obvio que la increíble sensación de libertad lo inunda, en el receso de las nubes siempre trata de reprimir lo más que puede su sonrisa y extravagante personalidad, en comparación de los otros, él lo tenía más difícil.
Lan Sizhu le devuelve una suave sonrisa y palmea ligeramente su espalda, dándole una señal para que se ponga recto antes de que sus shixiong le reprendan —. Admito que no pensé nos asignarían una misión tan particular para empezar.
—Mn —, JingYi estuvo de acuerdo, ya con un porte correcto —. Me sorprendió cuando los shixiongs mencionaron algo sobre un ladrón en la Torre Koi, ¿qué habrá robado para que una secta tan ricachona como Lanling Jin se preocupe por ello?
—Lo que me sorprende es que haya alguien lo suficientemente ágil como para atreverse a robar algo dentro de una prominente secta de cultivadores —, puntualizó Lan SiZhui. Su compañero apretó los labios y se llevó una mano a su mentón.
—Alguien demasiado hábil o demasiado estúpido —, asintió Lan JingYi.
Sizhui suspiró, no tenía caso reprender a su amigo por el lenguaje si no estaban dentro del receso de las nubes. Lan Yuan miró de reojo los puestos en la ciudad de Lanling, las estructuras mientras se iban acercando a la Torre Koi eran cada vez más ostentosas.
Cuando llegaron a la sede de los cultivadores locales, saludaron cortésmente, como buenos shidis, ambos permanecieron viendo desde atrás.
Había visto en un par de ocasiones al jefe de los cultivadores antes, Jin GuangYao era un poco bajo de estatura, pero conservaba un porte digno, su suave sonrisa le recordaba mucho a las de ZeWu-Jun, pero a la vez se sentían muy diferentes. Trataba siempre a sus invitados con mucho respeto y atención, por lo que sabía, hasta hace unos meses la torre Koi estuvo de luto por la pérdida de su heredero, pese a eso, el hombre se veía tan fresco como siempre. SiZhui sopesó unos momentos en si el líder de la secta Jin se está forzando demasiado en tomar tantas responsabilidades de una forma tan drástica.
—Gracias por venir, aunque le dije a Er-ge que no era necesario la verdad es que aún no hemos podido resolver el asunto. Fue muy sorpresivo, ni siquiera me di cuenta de que hacía falta hasta hace una semana —, dijo Jin GuangYao, arrugando su frente con preocupación, destacando aquella marca bermellón tan característica —, puede que el ladrón haya aprovechado el luto que mantuvimos hasta hace poco por mi hijo. No puedo creer que alguien haya sido tan desvergonzado para aprovechar una situación así.
El Shixiong de Lan Sizhui, Lan Yan, asintió con comprensión —. He escuchado que encontraron talismanes retocados, ¿la Secta Lanling Jin ha tenido problemas con cultivadores demoníacos últimamente?
Al mencionar esto, la mujer que se encontraba sentada al lado del líder de la secta Jin hizo una mueca con disgusto, se trataba de la dama Jin. Antes de Lan Yan pudiera preguntar, Jin GuangYao soltó un largo suspiro detrás de su manga, como si recordara algo especialmente trágico o desagradable.
—Hay un asunto que hemos tratado de manejar con cierta discreción —, comenta el líder de la secta Jin, Sizhui puede apreciar incluso cómo la expresión de los sirvientes cercanos se torna incómoda. Extraño. En todo caso, el líder de la secta Jin continúa —. Meses antes de la tragedia con mi hijo, habíamos expulsado a uno de nuestros discípulos por tener… comportamientos inapropiados.
—¿Se inclinó al camino del cultivo demoníaco? —inquirió Lan Yan.
—Mostraba gran interés en los documentos que fueron dejados por el patriarca de Yiling —, dijo con cautela. El silencio hundió la habitación creando una atmósfera tan tensa que podría oprimir a un débil.
Lan Sizhui aprendió muchas cosas en su juventud, la historia del patriarca de Yiling era particularmente conocida y recordada como un cuento popular, sin embargo, dentro del receso de las nubes era casi un tabú hablar de ello. Lan QiRen no mencionaba esa parte de la historia bajo ninguna manera, presumiblemente porque le avergüenza haber fallado como maestro a antes llamado fundador del cultivo demoníaco. Como estaba prohibido las charlas bajo la mesa, tampoco era común que lo mencionan. No existían reglas al respecto, pero por alguna razón que nadie conoce, esta parte de la historia tampoco se encuentra registrada en los documentos del pabellón de la biblioteca.
O bien, no en la sección abierta al público. Lan Sizhu en realidad sabía de la existencia de un rollo en la sección restringida de los archivos de la biblioteca. Pero no era como las historias que escuchaban de boca a boca. Sinceramente era muy diferente. No hablaba sobre un malvado cultivador que sucumbió ante su propia arrogancia y los caminos torcidos. Era la historia de un cultivador joven que alzó la voz ante lo que le parecía injusto y luchó por lograr lo imposible por sí mismo, que buscó un refugio para su gente lejos de todos los demás, que sucumbió ante el odio de los demás pese haber manejado tan prolijamente la energía resentida, terminando por ser consumido al final. Era una historia triste y melancólica, incluso un poco romántica. Daba un punto de vista totalmente distinto al que todos conocían, escrito por un trazo prolijo que Lan Sizhui conocía bien.
La única persona a la que le pudo contar aquella parte de la historia, sin que le miraran mal con tan solo proponer algo tan descabellado, fue Lan JingYi.
Tal vez es por eso que se siente tan extraño cuando otros mencionan con un tono tan despectivo el título de esa persona.
—Tiene sentido que esta persona haya robado la espada del patriarca —, señaló Lan Yan, sacándolo de su ensimismamiento —. ¿No han investigado por esa parte?
—Ciertamente he mandado a algunos disípulos a ver los alrededores, pero temo que es algo inapropiado para que Lanling Jin lo haga —, comentó el líder de la secta —, se trata de uno de mis medio hermanos, Mo XuanYu, sin embargo, por lo que mis discípulos han escuchado, su salud mental no se encuentra en condiciones siquiera para dejar la residencia de la villa Mo.
—Aún así, no está demás investigarlo, no se preocupe por ello, iremos a asegurarnos sobre la situación del Senior Mo para cerrar por completo ese camino —, informó Lan Yan con el debido respeto. Jin GuangYao le sonrió y tomó su palabra.
Como discípulos de bajo rango en la misión, Lan Sizhui y Lan JingYi estuvieron encargados de hacer una investigación local en la ciudad que estaba bajo la tutela de la secta Mo. Lan Sizhui, entre más gente interrogaba, se sentía menos seguro de estar yendo a la dirección correcta. Una vez que se sentaron por primera vez en el día, en un pequeño restaurante, Lan JingYi interrumpió a Lan Sizhui mientras revisaba sus notas.
—Escuché el el líder de la secta Jin tiene otras razones para sospechar del Senior Mo —murmuró JingYi, inclinándose un poco sobre la mesa, como si estuviera preocupado por que los otros lo escucharan, pese a ser solo ellos dos. Lan SiZhui suspiró suave y se inclinó también, dejando sus anotaciones acomodadas a un lado —. Dicen que es un manga cortada y se le insinuó al líder de la secta Jin, ¡su propio hermano!
Sizhui mentiría si dijera que tal escandaloso dato no le sorprendió, y en el receso de las nubes está prohibido mentir.
—¿Qué tiene que ver eso con el robo de la espada?
—¡Piénsalo! Esa espada es una de las pocas cosas que la secta Lanling Jin no podría recuperar, ¿qué mejor venganza por tal rechazo? —Lan JingYi alzó ambas cejas, mirando expectante al otro. Lan Sizhui negó con la cabeza y le dio dos suaves palmaditas en la mejilla antes de colocarse correctamente en su asiento.
—Por la información que hemos recolectado, el Senior Mo, de hecho, no está en condiciones para salir de la mansión Mo, dudo que él sea…
Antes de que Lan Sizhui terminara su oración, una persona repentinamente se detuvo en ellos —. ¿Hablan del desquiciado encerrado en la mansión Mo?
Lan Sizhui apretó un poco los labios, ciertamente no había conocido al mayor Mo en persona aún, pero le parecía una forma muy grosera de dirigirse a una persona que seguramente es mayor que ellos. El joven que se detuvo a hablarles debía estar en sus veinti tantos años, con su cabello atado en una cola de caballo alta, una mirada mordaz y una sonrisa astuta, llevaba su espada envuelta en tela blanca, sosteniéndola con una mano enguantada. Tal vez sea su particular color de ojos, o aquel colmillo que sobresale en su sonrisa, pero Lan SiZhui tiene un extraño sentimiento apretando su estómago y hormigueando en la punta de sus dedos con urgencia. Frunce un poco el ceño sin darse cuenta tras encontrarse con los ojos del extraño, él solo le devuelve la mirada sin ningún tipo de restricciones, casi como si estuviera analizando su persona. Siente un escalofrío recorrer su espalda hasta que la voz la Lan JingYi interrumpe el extraño suceso.
—¿A qué se refiere el joven maestro, tiene información fiable sobre la residencia Mo? —dijo con renuencia, más por romper el incómodo ambiente que por la información en sí. Cuando Sizhui mira a su compañero, tiene una ceja levantada con duda, y Sizhui mueve la cabeza dando a entender que le explicará más tarde.
—De hecho, joven maestro, soy el encargado del cuidado de los caballos de la mansión Mo, y lo que le digo es lo que mis ojos han visto —, habló con fluidez del joven, tomándose la libertad de tomar asiento entre ellos, asentando su espada junto a Lan Sizhui.
El discípulo Lan puede ver de reojo que la funda de la espada es negra, la tela que lo cubre es originalmente blanca, pero está tan vieja y descuidada que ya ha tomado un tono más oscuro, pese al maltrato, parece tratarse de una buena tela que ha resistido varias batallas con los años, de la espada no puede distinguir más. Sizhui mira de reojo al desconocido, si tiene una espada debe ser un cultivador, ¿por qué un cultivador trabajaría cuidando caballos? ¿Es un cultivador errante?
—Dígame joven maestro, ¿cuánto tiempo ha trabajado para la mansión Mo?
El cultivador posa un poco sobre la mesa, y descansa su barbilla en el dorso de su mano, sin voltear, le mira por el rabillo del ojo, sonriendo. Una sonrisa bastante alarmante a decir verdad.
—¿Van a comenzar a preguntar sin siquiera presentarse? Qué impropio de discípulos de la recta secta Gusu Lan.
El joven siente como el calor sube de su cuello hasta sus orejas, ciertamente no era apopiado, si el maestro Lan lo viera actuar de tal forma, sin duda estaría decepcionado. Rápidamente se recompuso y asintió en un saludo cortés.
—Una sincera disculpa, Joven maestro… —la oración queda en el aire, Sizhui sonríe y el cultivador desconocido alza una ceja. El cultivador tras dos segundos suelta un suave resoplido y sonríe exponiendo su canino. Por un segundo, solo por un segundo, su mirada viaja hacia su espada y termina posándose en Lan Sizhui.
— Xue ChengMei —, dijo con suavidad, hay un tácito gesto que Lan Yuan no sabe interpretar, nunca antes una persona le había desconcertado tanto como ahora, sin explicación alguna —. ¿Estos jóvenes maestros se presentarán o solo interrogarán a este cultivador errante?
Así que realmente era un cultivador errante. No es extraño que quienes no son afines a alguna secta, tengan que hacer trabajos fuera de las cacerías nocturnas para subsistir.
—Lan Yuan, nombre de cortesía Lan Sizhui, un gusto poder conocerle, Senior Xue —, saluda él, con Lan JingYi repitiendo su gesto, aunque con cierto toque de renuencia en sus movimientos.
Xue ChengMei les cuenta sobre lo que ha visto en la residencia Mo, sobre cómo Mo XuanYu es constantemente sometido a toda clase de humillaciones y maltratos físicos. Al parecer, desde que volvió a su hogar, con una mancha sobre su apellido, su familia lo rebajara a ser escoria. Desde que llegó de Lanling, Mo XuanYu no fue el mismo que dejó la residencia en primer lugar, su mirada se perdía en algún lugar sin punto fijo, a veces sonreía, a veces gritaba y jalaba su cabello, llegando a rasgar su cara y después cubrirla con un maquillaje espantoso. Sin duda, la descripción de alguien que había perdido la cordura.
(¿O quizá de alguien que ha visto algo tan traumante para hacerlo actuar así? ¿Pero qué podría suceder en Lanling Jin que le hiciera tanto daño mental? No, quizá sufrió un accidente en una cacería nocturna o estuvo por cursar una desviación de qi que alteró su espíritu).
—Lamentablemente el joven maestro Mo ha estado en ese estado desde que yo comencé a trabajar para la mansión Mo —, informó, encogiéndose de hombros.
Ambos discípulos Lan cayeron en un profundo silencio. Nunca imaginaron que el estado del Senior Mo fuera tan lamentable, ¿cómo podría su propia familia tratarlo de esa manera? Sin dudas, más que sospechoso era… muy triste.
—Aunque si los jóvenes maestros insisten, este humilde cultivador puede colarlos en la residencia, los patrones jamás dejarían que los discípulos de una secta prominente vean las aberraciones dentro de su familia —, ofrece Xue ChengMei, después de un buen tiempo. A este punto de la conversación las tazas de té que pidieron están frías, solo el cultivador invitado ha terminado la suya.
—No podemos ir sin el permiso de Yan-shixhiong —, inquirió Lan Sizhui, casi respondiendo a la expresión de Lan JingYi, éste último hace un puchero.
—Como el amigo dijo, los patrones no nos dejarán acercarnos al Senior Mo —, indicó Lan JingYi, mordiendo su labio inferior, como si supiera que con eso su compañero accedería.
Sizhui debe admitir que lo considera bastante, dada la situación, ¿estaría justificado desobedecer las órdenes de su shixiong? Aunque su objetivo es investigar, por lo que no sería una falta propiamente dicha.
Los ojos de Lan JingYi brillan cuando Lan Sizhui asiente aceptando, como él supuso en primer lugar. Le piden amablemente a Xue ChengMei que los guíe en el camino, y cuando dice que deben colarse por la parte trasera para no levantar las sospechas de los patrones, Sizhui se tuvo que volver a preguntar si esto en verdad es lo correcto.
— Lan Sizhui, ¿no? —le comentó en medio del camino, la parte trasera de la residencia se ocultaba en un espacio boscoso y un poco húmedo, el cultivador mayor camina despreocupado a su lado, con ambos brazos siendo el soporte atrás de su cabeza. El joven discípulo Lan puede notar que su forma de caminar es bastante suelta, ni siquiera cuida que su espada esté envuelta correctamente —. ¿El niño que el famoso Hanguang-jun recogió de la desgracia?
No es la primera vez que alguien se refiere a él de esa forma, pero se siente algo extraño cuando es de una forma tan directa.
—Hanguang-jun es mi benefactor —, responde lo más cortés que puede, realmente no es que le guste hablar de sí mismo. Lan JingYi parece distraerse en el camino y va a un paso más lento que los dos, un tanto raro viniendo de JingYi.
Después de un momento de silencio, puede distinguir que el cultivador le mira de reojo —. ¿Te trata bien?
Si bien, las preguntas del Senior Xue eran extrañas hasta ese punto, aquello era demasiado fuera de lugar, posiblemente hayan rumores sobre el temperamento indiferente de Lan WangJi, ha oído que algunos discípulos le admiran tanto como le temen. Sin embargo, el segundo jade Lan siempre fue bastante amable con él, puede que sea algo inexpresivo, pero si veías con más atención, sus facciones y acciones revelaban más de lo que las palabras podían llegar a dar.
—Hanguang-jun ha sido muy bueno conmigo —, dijo con un poco de inseguridad, no sabe hasta qué punto es descortés declinar a contestar sobre su vida privada.
—Ya veo… —Xue ChengMei mascó sus propias palabras y se detuvo. Instintivamente, Lan Sizhui hizo lo mismo, habían llegado a un claro en aquella zona. Pudo escuchar perfectamente como su compañero desenvainó su espada detrás de ellos.
—¿JingYi?
—¡Sizhui, aléjate de él! —gritó, su ceño fruncido y su pose en guardia fue todo lo que necesitó para ponerse alerta, pero el otro fue más rápido, antes de poder apartarse sintió una mano tomando su muñeca.
Se quedó quieto, siempre podía tomar su espada con la otra mano, aún así no quería hacer algún mal movimiento sin contemplar el panorama completo.
—Qué descortés de los discípulos de Gusu Lan, apuntarle a alguien por atrás con su espada —, dijo con un toque burlón en su voz.
Lan JingYi tragó saliva —. Sabes mucho sobre Gusu Lan, ¿no? ¿De dónde sacaste las túnicas del uniforme de nuestra secta? Es imposible que alguien común los obtenga tan fácilmente, el hilo con el que es tejido el patrón de nubes es único —, reclamó señalando aquella vieja envoltura que lleva la espada ajena.
Lan Sizhui ni siquiera se había dado cuenta, completamente sucias y desgastados, hecha jirones, ¡ese definitivamente es parte de un uniforme de su secta, era casi irreconocible!
La palma que lo retenía aplicaba la presión necesaria para retenerlo, pero no para lastimarlo. Aún cuando fue expuesto se veía despreocupado, como si supiera que fácilmente podía con los dos, o al menos que tenía un plan en mente. Una gota de sudor frío se deslizó por su espalda.
—Vaya, eres más observador de lo que pareces —se burló el cultivador, JingYi aprieta su agarre en el mango de su espada. Antes de que Sizhui hiciera un movimiento para tomar su espada, ya tiene la vaina de la espada rozando su cuello, amenazando con abrirse de un movimiento y cortarle —. No hagas las cosas difíciles, A-Yuan —, escuchó un susurro cerca de su oreja y queda helado.
Solo Hanguang-jun lo llama de una forma tan filial, además, no solo es la forma en la que lo dice lo que le sorprende, sino que suena realmente familiar, es un tono burlón que Hanguang-jun nunca ha usado, pero se siente nostálgico.
—¡T-Tú! —Exclamó JingYi más exaltado que antes, Sizhui quiso tranquilizarlo de alguna manera, pero antes de siquiera poder abrir la boca, escuchó un silbido extremadamente agudo, apretó tanto los dientes que le dolió un poco la mandíbula.
El viento sopló al compás del agudo silbido, la melodía era tranquila e hipnótica, Sizhui pudo ver cómo de entre los árboles se asomaban hilos oscuros de energía resentida, se filtraron de una forma tan rápida y a la vez desapercibida, Lan JingYi estaba rodeado en un segundo, sus botas fueron enterradas en el suelo no le permitían moverse por más que luchara. Este manejo de cultivo a través de las melodías, era una de las formas que inventó el patriarca de Yiling, ¡este era un cultivador demoníaco! Aún así cargaba una espada llena de energía espiritual…
La espada no emanaba energía oscura, de hecho, tenía una energía muy caótica pero pura. La hoja no tocaba su piel, era extraño. Lan SiZhui lo pensó por un momento, esta situación era bastante mala, sobretodo al tratarse de su primera vez en el exterior, pero de alguna manera, sentía que todo estaría bien. Miró de reojo el suelo bajo sus pies, la energía resentida los evitaba por completo, ¿lo evitaba a él?
Cuando volteó y se encontró con la mirada de Xue ChengMei, no pudo evitar sonreír, el cultivador frunció el ceño.
Tal como esperaba, en el momento en que se echó hacia abajo contra la espada, esta se retiró como si el cuerpo de Lan Sizhui fuera fuego que podía derretirla. Aprovechó la oportunidad para sacar su propia espada y atacar, se encontró chocando con la espada aún envainada. ¿Por qué no la sacaba?
—Lan Yuan —, Xue ChengMei rió por lo bajo, tenía una expresión algo complicada, Sizhui se mordió inconscientemente el labios —, creciste bastante, ¡eres todo un Lan ahora, eh!
Lan Sizhui sintió una opresión extraña en su pecho, cuando estuvo apunto de hablar, algo le interrumpió de nuevo.
Al dejar de silbar, la energía resentida que mantenía quieto a su compañero se disipó por completo, Lan JingYi dio un salto junto a Lan Yuan, donde la energía resentida se había prácticamente apartado. Escuchó al otro chasquear la lengua, y comenzó a entonar la misma melodía, la energía resentida se agrupó a su alrededor formando una pared de humo. Pudo distinguir un movimiento rápido entre aquella espesura, había lanzado algo pequeño que Lan Sizhui atrapó con su mano libre. Cuando Lan JingYi se lanzó a atacar, no había nada qué cortar.
Lan JingYi soltó un gruñido a la vez que enfundaba su espada nuevamente.
—¡¿Viste eso?! —aún con los gajes del frenesí, JingYi apuntó en la dirección donde el cultivador demoníaco había desaparecido —. ¡SiZhui, esa espada…!
—No la sacó de su vaina, es muy inusual— observó Lan Sizhui, envainando también.
—¡Obviamente no podía sacarla! —Exclamó Lan JingYi, el otro alzó una ceja con confusión, solo en ese momento JingYi aclaró su garganta para hablar con más calma —. Esa espada, vi los caracteres grabados en su funda —, explicó un poco más tranquilo, aunque la urgencia de su voz aún hacía eco —. Esa espada es la espada robada, ¡la espada del patriarca de Yiling! Obviamente no pudo sacarla porque se selló cuando el patriarca murió hace doce años, o eso es lo que dicen…
Sizhui entrecerró los ojos, sopesando la información, nada de eso tenía sentido, ¿por qué la persona que estaban buscando se acercó a ellos en primer lugar? ¿de verdad trabajaba en la residencia Mo o eso fue también una mentira? ¿hasta qué punto había mentido? ¿por qué le resulta tan familiar?
Cuando sintió aún su puño cerrado, la fricción le recordó que había algo en él. Cuando abrió su mano, encontró un pequeño envoltorio de papel: un dulce.
Lo desenvolvió lentamente y se lo llevó a la boca, no era muy empalagoso, pese a su paladar entrenado en Gusu. Todo esto es extraño, este tipo de dulces lo ha comido antes, ¿pero dónde?
—¡Sizhui! ¡No comas eso, puede estar envenenado! —escuchó repentinamente en JingYi, quien se dirigía a él antes de detenerse en seco y sembrar una expresión de pánico en su propio rostro —, ¿S-si está envenenado? ¿Te duele algo? ¡escúpelo!
Lan Yuan tardó en entender las palabras de JingYi, tardó en darse cuenta de la humedad atrapada sobre sus párpados que empapaba sus pestañas.
Tan familiar… Esto…
Necesita hablar con Hanguang-jun.
