"Fue un placer volver a verte, cuídate. Lucy"
Maldita nota.
Maldita y estúpida nota.
¿Así se había sentido Luce cuando él dejó la suya?
Caminó con desgano desde la estación de trenes hasta el departamento de Lucy; tal ves, ahí podría encontrar alguna pista, algo que le indicara que había pasado.
Revisó todo, dio vueltas por cada rincón del pequeño lugar y no encontró nada. Nada.
¿Era una clase de broma?
No, ella no era así y él lo sabía. Si Lucy se había ido, era porque realmente tenía que hacerlo.
Pero podría haber avisado, podría haberlo despertado y él la hubiese acompañado, ¡Joder! ¡Solo quería estar con ella!
Llevaban un año separados; llevaba un año extrañándola y ahora que al fin la veía desaparecía.
Si ella lo hacía de esta forma, solo daba la impresión de que había huido de él y eso solo lo hacía sentir más vacío; y mucho más culpable.
¿Qué había pasado? ¿Qué había hecho?
Esa noche se lo preguntó más de mil veces y ninguna respuesta lo dejaba satisfecho, ninguna era lo suficientemente buena como para dejarla ir sin ir a buscarla.
Llegó al pueblo en medio de la noche, a ese que ya conocía y que había aprendido a querer; y corrió como si sus piernas fueran parte del mismo viento. Llegó a su departamento; aquel que compartía con su amigo y hermano, y lo encontró.
Renji estaba sentado, con la mirada perdida y una carta entre sus manos.
No dijo nada al verla y ella no dijo nada al devolver su mirada, solo se acercó y lo abrazó. Ahora era su turno de ayudar.
Había huido de Natsu, de su historia y de los recuerdos por no estar completamente lista; pero había llegado ahí por Renji, para acompañarlo y apoyarlo. Sabía que esta vez superarían todo juntos; ninguno de los dos volvería a estar solo.
Lloró, como nunca lo había visto hacer y mostrándole sus miedos, sus aprensiones y la confusión que le había provocado aquella carta que llegó a cambiar la estructura de su vida.
Su tío estaba vivo y llevaba años buscándolo, hasta que, por fin, se enteró que de él estaba en el Gremio de Luna Nueva y envió una carta. Una en donde le indicaba lo feliz que estaba de saber que estaba vivo y esperaba que quisiera ir a vivir con él, como una familia.
- ¿No es eso una buena noticia?
- Lo es- respondió algo más calmado- pero no sé que es lo que quiero hacer.
Ella sonrió con comprensión.
- No tienes que responder inmediatamente- le indicó- no es una decisión fácil y la respuesta, será una que llegará a ti con un poco más de tiempo.
Él asintió.
Lucy tenía razón, respuestas tan importantes no pueden ser tomadas a la ligera, requerían tiempo y análisis; así como los sentimientos. Y ambos estaban en medio de un delicado proceso.
Llegó el día siguiente, y decidieron que, tal vez, una misión los ayudaría a despejar su cabeza.
- Ne, pequeña- habló su amigo mientras salían del gremio- me contarás que pasó.
- ¿Mm?
- Sabes a lo que me refiero- dijo- y tenemos toda una misión por delante para escucharte.
A veces, Renji la conocía demasiado bien.
Saltó en el primer tren que encontró rumbo al pequeño pueblo que le habían indicado. Luego de averiguar en la estación de trenes el destino del último viaje, no tenía más tiempo que perder.
Los efectos del transporte no tardaron en hacerse presentes, pero como nunca, resistió. Un tren no lo iba a detener y cuatro horas no eran nada.
Saltó del tren a tierra firme, emocionado y nervioso, buscando algún rastro de Lucy; su aroma o cualquier otra pista; pero no encontró nada. El clima no estaba de su lado y esa mañana había llovido.
Así que hizo lo que cualquier otro mago haría: ir al Gremio.
Luego de un par de consultas, llegó al pequeño y acogedor hogar de Luna Nueva, y fue imposible ocultar una sonrisa. El lugar era bonito y agradable, pero un contraste aterrador a Fairy Tail.
Al ingresar, fue rápidamente recibido por un par de chicas que evidentemente eran magos y estaban ahí resguardando su hogar.
- ¿Quién eres? ¿Qué buscas en nuestro gremio?
Las chicas parecían dulces pero sus palabras estaban cargadas de una advertencia implícita.
- Soy Natsu Dragneel y el es Happy- indicó en el tono más serio que alguna vez uso- y busco a Lucy Heartphilia ¿la conocen?
Sintió la mirada escrutadora de las chicas, como una corriente helada que lo recorría de pies a cabeza. Claramente no estaba siendo bienvenido.
Una de ellas dio un paso hacia él y su mirada ya no era dulce ni encantadora.
- ¿Qué podrías querer con Lu?
Los ojos del chico se iluminaron, Lucy estaba ahí, ellos la conocían.
- ¡Entonces está aquí! - elevó la voz con entusiasmo- ¿Dónde? ¿Dónde está?
Natsu y Happy intentaron avanzar, pero rápidamente las chicas se ubicaron otra vez delante de él, en posición defensiva y el resto de las personas al interior del gremio se levantaron, listos para atacar.
Natsu aceptó el desafío y encendió sus puños.
El maestro del gremio se acercó, haciendo señas para que todos los demás volvieran a lo suyo. Él se encargaría de la situación.
Caminaron al despacho, ante la atenta pero disimulada mirada del resto de los magos del gremio y Natsu comenzó a preguntarse cual era la relación de ellos con su Luce.
El hombre se sentó con tranquilidad y el chico lo siguió, siempre atento y ansioso de la información que podría recibir. Lucy había estado ahí.
- Escuché que buscas a Lucy- comenzó el maestro.
- Sí- respondió con energía- ¿la conoce? ¿dónde esta?
- De misión ¿Porqué la necesitas? ¿podemos ayudarte en algo?
Natsu se quedó de piedra procesando la información; si Luce estaba en una misión, eso solo podía significar que pertenecía a ese gremio y era casi imposible de creer.
¿Por qué?
Lucy adoraba Fairy Tail, era su familia ¿porqué estaba ahora aquí?
A cada minuto la situación se volvía más complicada y él podía escuchar los murmullos fuera de la habitación, claramente pendientes de todo lo que estaba ocurriendo dentro.
Los magos estaban preocupados por su compañera, podía sentirlo. De pronto, se sintió como si él fuera el villano en una situación que recién empezaba a comprender.
- No es posible- dijo- Luce pertenece a Fairy Tail, es mi compañera.
Negación.
Rechazar la realidad era lo único que podía hacer; su Luce no podía haberlos abandonado.
Luce huyó en medio de la noche.
No podía tapar el sol con un dedo, por mucho que quisiera; algo había pasado con ella, algo la había orillado a llegar a este pequeño gremio mientras él no estaba; y ese algo era lo que él temió preguntar en su reencuentro. Y estaba seguro de que no solo se trataba de la disolución del gremio.
- Ah, eres de Fairy Tail.
Natsu asintió, y ya no tenía aquella actitud tan segura, ni había desafío alguno en su mirada. Sentía como que Luna Nueva le había quitado a su compañera y necesitaba hacer algo; tenía que recuperarla.
- Vine por ella.
- ¿Estás seguro de que quiere volver?
La pregunta fue como un golpe en el estómago, y su respuesta quedó atrapada en su garganta: no, no estaba seguro. No tenía idea.
Se sinceró, de todas formas, nunca había sido bueno mintiendo; no iba con él.
- No lo sé…-respondió- solo quiero que estemos juntos de nuevo.
El maestro asintió, y su mirada se suavizó.
- Hace un año atrás, Lucy llegó- comenzó- con el corazón roto y la mirada vacía; apenas hablaba.
Los ojos de Natsu se abrieron de la impresión y su corazón dolió de solo imaginar por lo que había pasado su amiga. No sabía nada, pero saber que había sufrido fue suficiente como para que la rabia fluyera en su interior.
No se había ido para esto, no la había dejado para que ella quedara así.
El mayor se removió incómodo en su asiento, y su mirada cambió a una de tristeza que sorprendió, incluso, a Happy. Suspiró, y continuó su relato.
- La acogimos como uno más de nosotros y pasó a formar parte de nuestra familia.
Sonrió con tranquilidad, como imaginando y recordando momentos felices. Como cuando un padre mira a sus hijos. Y Natsu comprendió, que su amiga ya era parte de ellos.
- Ella aún está sanando, y aquí tiene su vida y gente que la quiere. Debes saber que este es y siempre será su hogar.
- Fairy Tail es su hogar- dijo Happy.
- Fairy Tail la abandonó- respondió el maestro- y cuando llegó aquí sus amigos no estaban.
Ni Happy ni Natsu fueron capaces de rebatir las palabras del maestro y un silencio tenso y pesado se apoderó del lugar.
No tenía caso rebatir lo que el hombre había dicho, probablemente era todo verdad.
- Cuando la vi…ella huyó- dijo casi en un susurro, sumiso.
- Entonces aún no está lista- respondió el maestro con seguridad
Natsu se sentía cada vez más pequeño en esa habitación y frente a ese hombre. Ahogado y apenado, con una culpa que sabía que era suya pero que no lograba comprender del todo y que necesitaba remediar a como diera lugar.
Quería saber que había ocurrido, encontrar a Lucy, y acunarla entre sus brazos hasta saber que todo estaba bien.
¡Joder! Había ido a entrenar precisamente para ser más fuerte, para poder proteger a quienes quería, y ahora que volvía, descubría que todo se había ido a la mierda.
- ¿Qué fue lo que le ocurrió?
- No me corresponde a mi decirlo, pero escucha muchacho, Lucy aún conserva la marca de tu Gremio y lleva la nuestra también. Ella es libre de ir donde quiera y con quien quiera, así que cuando se sienta preparada volverá.
No estaba convencido y no quería irse sin su amiga de vuelta; no quería dejarla ahí y que volviera a estar lejos de su alcance, perder su pista otra vez.
- Natsu- continuó- rearma Fairy Tail y espera, que ella volverá cuando esté lista.
Y eso era todo, ese era el camino que debía tomar, porque por Luce, él esperaría.
Por Luce el rearmaría Fairy Tail.
