Rearmar Fairy Tail no debería ser una tarea muy difícil, menos para él que conocía muy bien a su familia; sobretodo para él, que sabía exactamente que tenía que hacer.

Llamar la atención de todos bastaría, y un poco de fuego y caos le daría su sello personal.

Sonrió con especial admiración ante su "obra de arte" en la fachada del edificio, con letras grabadas en fuego ardiente, resaltando el nombre del gremio; en un aviso inconfundible de que Fairy Tail había vuelto.

- Esto debería bastar- dijo parándose frente al edificio y mirando las letras de fuego- ¡volvamos a Fairy Tail!

- ¡Aye!

Y entre risas, y alguno que otro improperio, corrieron rumbo a Magnolia arrancando de los policías que no entendían de que iba todo esto.

Con algo de suerte, Lucy también lo vería.

La misión había sido todo un éxito, en todos los sentidos, y la paga generosa; Renji y Lucy, no estarían tan escasos por un buen par de semanas.

Volvieron al gremio, anunciando su regreso, como ya era costumbre y fueron recibidos entre risas y comentarios alegres por todos en el lugar.

Ya más tranquilos, una de sus compañeras se acercó y le comentó que su antiguo compañero de gremio había venido por ella.

Natsu.

Sintió como todo el peso de la realidad le caía de golpe en ese mismo instante, él la había encontrado y un mar de sentimientos comenzó a inundarla; pero ninguno era claro, ninguno le daba una respuesta frente a lo que tenía que hacer, y se ahogaba.

No supo cuando su compañera se marchó, ni en que momento Renji se ubicó delante de ella, pero su mano en la suya le hizo volver a tierra. Y su mirada le indicó que él sabía todo.

- Ven- dijo- tenemos que hablar.

Se dejó guiar por su compañero, de vuelta a su departamento que compartían; aquel que tenía todos esos recuerdos alegres y cálidos, pero que tenían fecha de expiración.

Ingresaron, ambos sabiendo lo que venía a continuación, pero enfrentándolo con valentía.

No necesitó decir nada, solo bastó con mostrarle una imagen en un diario que mostraban las letras de fuego invocando su antiguo gremio, para saber que tenían que hablar.

- Supongo que ya es tiempo- dijo ella.

Desvió la mirada del diario, era difícil mantenerla ahí cuando ella ni siquiera creía en las palabras que estaba a punto de pronunciar.

- …de volver…

Suspiró, botando la tensión.

- Solo si realmente lo deseas- respondió- recuerda que Luna Nueva también es tu gremio y yo soy tu amigo.

Lucy entendió, y fue honesta consigo misma. Necesitaba terminar de enfrentar sus miedos, necesitaba encontrar su propia fuerza y por sobre todas las cosas, necesitaba volver a sentirse completa.

Y para eso, no necesitaba a Fairy Tail; no aún.

Su respuesta estaba clara y el camino comenzó a trazarse frente a ella.

- Voy a viajar- respondió- voy a tomarme un tiempo para sentirme segura y luego volveré.

Él asintió, contento.

- ¿Y tu? ¿Ya tienes tu respuesta?

- Sí- su voz sonaba segura y tranquila- iré a vivir con mi tío por un tiempo.

Ambos se miraron con tristeza, pero contentos; este sería el adiós, pero no uno permanente, sino de aquellos que sabes que te volverán a juntar y lo que vendrá será aún mejor.

Mucho mejor.

Porque ellos eran familia, eran hermanos, compañeros y amigos; y eso era para toda la vida.

Guardaron sus pertenencias en silencio, pero en paz y caminaron juntos a Luna Nueva a despedirse; dejando claro que ambos siempre serían parte de esta hermosa familia. Y, entre risas, lágrimas y buenos deseos, se marcharon por sus propios caminos.

"Nos volveremos a ver"

Los miembros de Fairy Tail, volvieron de apoco, uno a uno y todos. Algunos más escandalosos que otros; varios con nuevos estilos; y algunos con noticias que sacaron más de una sonrisa.

Pero Lucy nunca era la que abría aquella puerta.

Y Natsu esperó.

Paciente, como nunca lo había sido; en silencio y con unas ganas enormes de gritarlo al mundo; pero aguardó, sentado en su mesón de siempre, con la vista fija en las puertas del gremio y con la esperanza de que cada vez que se abría, sería ella quien lo saludaría.

Pero Lucy no aparecía; nunca era ella quien lo hacía.

Pasó un mes…

Las misiones comenzaron a llenar el tablero y él, con Happy como su único confidente, elegía aquellas que lo llevaran cerca del pueblo de Lucy, intentando cruzarse con ella de sorpresa, o no tan sorpresa; pero siempre temeroso de acercarse a Luna Nueva y encontrar algún rechazo en su mirada.

- Deberías ir y preguntar- le dijo Happy en una oportunidad.

Y él como siempre, negó, recordando las palabras del maestro, aquellas que le pedían la paciencia que él no tenía.

Pero llegó el momento en que todo se hizo más evidente, y Gray y Erza comenzaron a preguntar. Natsu sabía que ellos estaban pendientes y que se habían mantenido al margen solo porque intuían que algo había pasado. Sin embargo, la situación se volvió insostenible y sus amigos exigieron la única respuesta que él tenía.

- Lucy pertenece a otro Gremio- comunicó.

- ¿Qué? ¿Se fue? - preguntó Gray alarmado, y su polera se perdió como si el viento se la hubiera llevado.

Erza se mantuvo en silencio, como si supiera algo, pero no se atrevía a decirlo.

- ¡No, no se ha ido! Ella sigue siendo de Fairy Tail, sigue con su marca- aclaró Natsu.

- ¡Tenemos que ir por ella! - exclamó su compañero y rival, lanzando el desafío como si fuera una declaración de guerra- Lucy es parte de nuestro equipo.

Natsu suspiró, como si su energía hubiese sido drenada de un momento a otro.

- No podemos- respondió- yo ya fui y el maestro de su gremio me dijo que Luce no está bien, que necesita tiempo para sanar y que volverá cuando esté lista.

Erza, que se había mantenido al margen durante toda la conversación, pareció reaccionar.

- Si Lucy está herida, entonces debemos ir por ella y traerla con nosotros.

Bixlow, que por lo general no se acercaba a su mesa, hizo acto de aparición como si hubiese sido invocado y se sentó estruendosamente sobre la mesa, con sus jarritas volando alrededor.

Su actitud fue seria, diferente y incluso algo molesta; y atrajo la atención de aquellos que eran cercanos a su grupo: Cana, Juvia, Lissana, Mira, Levy y Gajeel.

- No- dijo con una voz fuerte y poco propia de él- No pueden.

Sorprendentemente, no fue Natsu quien reaccionó, sino Gray y de forma muy alterada.

- ¿Cómo que no? ¿qué sabes tú de nuestra compañera?

Bixlow sonrió, de forma petulante, orgullosa y no tardó en iluminar al muchacho.

- Lucy no está aquí porque no es capaz de enfrentarlos- respondió- ¿o acaso no saben?

- Explícate- demandó Erza.

- En la batalla de Tártaros, ella fue la única que no quedó atrapada en alegría y quien nos pudo liberar. ¿Se han preguntado como lo hizo? - los chicos negaron y el continuó- Invocó al Rey y para ello tuvo que sacrificar la llave que más quería, la más cercana a ella.

Los ojos de Natsu se abrieron con la sorpresa, comenzando a encajar todas aquellas piezas que no lograba entender.

- Acuario, Luce tuvo que sacrificar a Acuario para salvar nuestros traseros y supongo que saben lo que es sacrificar a un amigo y sobretodo, lo que significa eso para ella, como maga estelar.

No necesitó seguir escuchando para entender que ocurría, ya todo estaba claro; había abandonado a Luce.

Apretó sus puños con frustración.

Acuario era el recuerdo vivo de su madre, el único vínculo que la mantenía con ella; además, había sido una presencia constante en su vida y quien la había acompañado siempre. El espíritu estelar era lo que Happy era para él; y Luce había tenido que sacrificarla para poder salvarlos.

¿Cómo pudo mantenerse en calma durante el resto del combate con tártaros? ¿Cómo pudo callarlo?

Ah, eso también lo sabía; Luce vio el dolor de cada uno de ellos y prefirió no cargarlos con uno más, ella prefirió callar mientras ellos gritaron el suyo. Ella prefirió acompañarlos, apoyarlos, aún cuando estaba sufriendo de la misma forma.

Y él, quien decía su mejor amigo, se encerró en su propio dolor, incapaz de pensar que ella también estaba mal.

- Y se fueron- continuó Bixlow- la dejaron sola sufriendo y supongo que no lo aguantó; ya saben, ella no tiene a nadie más. Así que dejen a la chica tranquila.

No podía, definitivamente no.

Tenía que alcanzarla, disculparse y hacer cualquier cosa, lo que fuera con tal de corregir aquello. Con tal de demostrarle que a él si le importaba.

Y tres meses habían sido mucha espera.

Antes de que alguno de ellos lo notara, Natsu había salido del gremio en dirección a Luna Nueva.

Ni la distancia, ni el tren, ni su malestar fueron importantes durante el viaje; su objetivo estaba claro.

Ingresó corriendo en aquel gremio que había sabido acoger y cuidar a Luce como él no lo había hecho; y ahora ya no podía mirar el lugar sin sentir gratitud y vergüenza.

Como si lo hubiesen esperado, el maestro se plantó frente a él con una leve sonrisa; cálida, como la de un padre. Y fue el quien se encargó de comunicarle que Lucy se había marchado hace dos meses del lugar, sin dar indicaciones de su destino.

¡Joder!

Nuevamente llegaba tarde, nuevamente ella se alejaba y esta vez dolía mucho más. Esta vez, comprendía lo que había ocurrido.

Y la duda se instaló en su corazón, quemándolo, hundiéndolo: ¿No pensaba en volver?

No, Luce no era así.

Y Natsu Dragneel jamás se rendía.

Luego de separarse de Renji y su gremio, sus pies la llevaron directo a Magnolia. Directo al lugar que, se suponía, sería su destino.

Caminó, con la luz de un sol recién levantándose y la brisa helada de la mañana, por las calles de aquella ciudad que tantas veces la había recibido luego de una misión. Pasó por frente de su antiguo departamento, donde dejó recuerdos hermosos y sonrió por el pasado; e intentó vislumbrar como sería su nuevo departamento cuando volviera.

Cuando volviera…

Llegó a las puertas de Fairy Tail y se acercó, con pasos que iniciaron firmes y decididos; pero que luego se fueron diluyendo, poco a poco, hasta terminar detenida.

Solo un par de pasos más…

Vamos, solo unos mas…

Pero no pudo.

Giró, y se sorprendió de la soltura con la que pudo realizar aquel movimiento y corrió como si no hubiese mañana, lejos de la ciudad.

Aún no estaba lista.

Aún no era el momento y su corazón lo gritó con todas sus fuerzas. Ahora, era el momento de Lucy, su viaje; donde ella sería la protagonista.

Viviría el día a día, recolectaría todas las experiencias que pudiera y terminaría de sanar. Ella necesitaba esto, necesitaba tiempo para mirarse y volver a estar conforme con ella misma.

Luna Nueva había sido su primer paso, aquella mano que la elevó y ahora ella debía caminar hacia la luz, para después volver a Fairy Tail.

Sonrió con decisión, con más seguridad de la que alguna vez poseyó y con la frente en alto se encaminó hacia su nuevo desafío.

Cuatro días después desde que Natsu volvió de Luna Nueva….

Erza se encontraba eligiendo la que sería su próxima misión, mientras Gray se ocupaba de hacer espacio entre él y Juvia, algo llamado "distancia social". Y Natsu desayunaba en la barra con Happy y Mira.

- Natsu-llamó Happy comiendo su pescado- ¿qué haremos? ¿tomamos una misión?

- Puede ser, el viejo dijo que…

Ese olor.

Ese olor lo conocía.

Giró rápidamente y alcanzó a ver cuando las puertas del gremio se abrían, dejando entrar la Luz de la mañana y por ella una figura bien conocida para todos; pero inesperada.

Loke.

Loke, en su forma de mago de Fairy Tail, aquella que utilizaba cuando no estaba bajo las órdenes de Lucy (y cuando quería ligar con chicas), ingresó al gremio. A paso firme y decidido, avanzó; pero no logró llega ni a la mitad del lugar cuando fue asaltado por Natsu, Levi, Gray y Erza.

Había llegado a Fairy Tail en un intento de buscar ayuda para Lucy, estaba preocupado por su viaje en solitario y su dueña era demasiado testaruda como para pedir ayuda.

- Ayer, casi pierde el conocimiento después de enfrentar a unos magos que buscaban sus llaves. Y no me hace caso en…

- Llévame con ella.

La voz de Natsu fue clara y no dio lugar a discusión.

- Yo también quiero ir- siguió Gray y Erza dio un paso adelante incluyéndose.

Loke sonrió y acomodó sus lentes en un gesto que ya estaban acostumbrados a ver en su forma de espíritu.

- Con gusto los llevaría, pero solo puedo llevar a uno.

Todos sabían quien debía ser y nadie lo cuestionó.

Maldijo por quinta vez en lo que llevaba de la mañana, mientras intentaba amarrar la venda mal puesta que se soltaba a cada rato.

La pelea de la noche anterior la había dejado con un profundo corte en su brazo y no había un pueblo cerca en al menos un día de viaje; por lo que le tocó intentar curarse sola y aguantar.

Se rindió, dejó que las vendas se mantuvieran flojas en su antebrazo y continuó su camino en compañía de Plue, con suerte mañana por la mañana estaría en una ciudad, en una cómoda cama y con su brazo tratado adecuadamente. Sonrió de solo pensarlo y aceleró el paso.

¡Tap!

Sonido de pasos un poco más atrás la alertaron de que no estaba sola por ese largo y abandonado camino; pero continuó, inmutable, aunque atenta.

Pero los pasos aceleraron y Plue se mostró inquieto a su lado, y ella no se atrevió a mirar; acercó la mano a sus llaves y continuó.

- Lucy.

La voz cortó el silencio y llegó directo a su corazón. Conocía esa voz, sabía quién era el dueño.

¿Cómo era posible?

Natsu…