Las misiones pasaron, las batallas también y el tiempo hizo lo suyo…
La vida en Magnolia, y en especial en Fairy Tail, transcurría sin detenerse y cada día traía algo mejor que el anterior; más amigos, más aventuras.
Lucy era mucho más fuerte, y ahora se encontraba en una búsqueda activa de la llave de Acuario; en una competencia con su amiga/rival: Brandish.
Natsu, seguía como si el tiempo no pasara por él, siempre alegre, feliz y violento.
Gray había aceptado sus sentimientos hacia Juvia y finalmente tenía una relación con ella.
Erza estaba de novia con Jellal en algo que todos ellos sabían que pasaría tarde o temprano.
Y Happy continuaba acechando a Charle, en un coqueto juego que ambos llevaban y dónde ninguno admitía realmente, que ya eran algo. Pero Wendy sabía, todos sabían.
Las misiones iban y venían, y ellos continuaban siendo el mismo equipo de siempre; porque esas cosas no iban a cambiar, jamás.
- Ahh- se estiró Lucy mientras caminaba junto a Gray- Necesito un viaje a las termas.
- ¿y tu renta?
- Oh, eso ya está cubierto.
Venían de vuelta de una misión de una semana, dura y peligrosa, pero como siempre, todo había salido perfecto. O casi perfecto, si no fuera porque Natsu destruyó la mitad de la ciudad.
Gray y Lucy venían al final de su pequeña caravana; después de Erza, Wendy y Charle; y encabezados por Natsu y Happy.
El camino de tierra amarilla, rodeado de un verde prado y algunos árboles, giraba a la izquierda en una intersección para ingresar a Magnolia; tranquilo y poco transitado a esas horas de la mañana, en un día que se proyectaba caluroso y soleado, mostraba a lo lejos una figura. Sin duda un mago llegando por el camino de enfrente al de ellos, pero con dirección a Magnolia.
Ninguno prestó atención y siguieron conversando, tal vez era otro de los miles de magos que habitaban la región o un civil más.
Avanzaron.
Un paso, luego otro y otro, y de pronto, uno de ellos prestó atención.
Los años podían pasar, las aventuras y las guerras podrían haberlos cambiado en miles de formas, pero una cosa era segura; jamás dejaría de reconocer esa cabellera negra y rebelde, esos grandes ojos azules, ni mucho menos esa blanca piel. Ese caminar tranquilo y seguro solo podría pertenecer a una persona y Lucy… Lucy sabía muy bien quién era.
Renji.
Olvidó su conversación con Gray, su cansancio y lo mucho que le dolían las extremidades de tanto caminar, y corrió lo más rápido que sus piernas daban y quizás más.
Pasó, como un destello dorado y azul por el costado de Natsu y Happy, y avanzó hacia su amigo, quien al reconocerla hizo lo mismo.
- ¡Pequeña!
- ¡Renji!
En un movimiento natural, como si nunca se hubiesen separado, la elevó en sus brazos y Lucy se ancló a su cuello, girando felices y riendo.
Se volvían a encontrar.
Siempre habían seguido comunicándose a través de la lácrima, y no habían perdido contacto con Luna Nueva, pero verse en persona era otra cosa totalmente a otro nivel.
Natsu fue el primero en reaccionar al ver a su Luce en los brazos de ese desconocido, y cuando lo hizo, apretó sus puños y se encaminó hacia ellos. Por suerte, Gray lo había alcanzado y lo detuvo.
- Gray, suéltame.
- Este es un reencuentro- indicó- no debemos interrumpir.
Gray, a veces, era mucho más maduro de lo aparentaba y en esta ocasión utilizó todo aquello para entender que no era el momento de interrumpir ni pedir explicaciones. Por eso, contuvo a Natsu en su lugar, disimuladamente; la última vez había quemado a un par de chicos por mirar a su amiga.
Lucy tomó la mano de su amigo y lo llevó con sus compañeros para presentarlo, aún emocionada por el reencuentro y poco consiente de lo que ocurría a su alrededor.
Con sonrisas y miradas cómplices entre ella y el chico nuevo, Lucy presentó a su amigo.
- ¡Chicos! Él es Renji- anunció.
Renji los miró e inclinó su cabeza en señal de saludo y sin soltar el férreo agarre de su amiga.
Natsu, que, con el tiempo, había aprendido a leer cada uno de los gestos de Lucy quedó de piedra al ver la cercanía, las sonrisas y las miradas que ambos portaban.
¿De que se había perdido?
Era obvio para todos, que ambos se conocían desde hace mucho tiempo y que la relación era bastante íntima como para que ella actuara de forma tan cariñosa.
Generalmente, esos gestos estaban reservados para él y aún así esto era diferente.
Muy diferente.
Observó, con molestia, como sus manos estaban entrelazadas, y los celos fueron inevitables; Lucy nunca tomaba su mano de esa forma.
Luego de presentarlos, uno por uno, ella continuó.
- Él era mi compañero de Gremio en "Luna Nueva" y mi equipo.
Renji sonrió y una Luz naranja iluminó el lugar, como un rayo y Loke apareció.
- ¡Renji!
- ¡He he he! ¡Loki!
Ambos se saludaron, como viejos amigos, provocando la sorpresa en todos los presentes a excepción de Lucy.
Continuaron caminando hacia la entrada de Magnolia, ahora con Lucy acompañada de Loke y Renji; Erza, Wendy y Charle sonriendo más adelante; y Natsu con Happy y Gray encabezando.
Y, a pesar de que a Natsu no le gustaba la cercanía de Lucy y Renji, sabía que no podía hacer o decir mucho; él no había estado ese año con ella y ese chico sí.
Él era la persona que había ayudado a Luce a salir a delante.
De pronto, una idea lo aterró.
¿Qué hacía ese chico ahí?
Lucy nunca había hablado de él, probablemente porque nunca le preguntó; mucho menos sabía que mantenían contacto, y por ello, jamás se había planteado la idea de que ese compañero podría volver. Y ahora sentía miedo de qué significaba su presencia.
¿Había venido por ella?
- ¡Hey! -llamó Lucy desde atrás mientras caminaban por la ciudad- ¡Nosotros nos vamos!
¿Se iba?
Natsu dio un paso hacia ella, incrédulo.
- ¿No irás al gremio?
Ella sonrió mientras desvió su mirada a Loke y Renji que la esperaban un poco más lejos.
- Hoy no, tengo cosas que hacer- respondió- ¡Nos vemos mañana!
Lucy se giró, con una sonrisa y corrió de vuelta con los chicos, perdiéndose por las calles de la ciudad.
Natsu dio un par de pasos en su dirección y fue interceptado por Erza, que lo miraba con una sonrisa.
- Hace tanto tiempo que no veía a Lucy contenta- indicó mientras tomaba su hombro y lo arrastraba en dirección al gremio- ¡Vamos! Hay que ir con Mira.
Llegaron al departamento de Lucy y para ese momento, Loke ya había vuelto al mundo celestial.
Había sido un día largo y agotador, para ambos; así que limpios, después de una agradable ducha, y con el estómago lleno, se sentaron realmente a conversar.
Renji le contó sobre su tiempo con su tío y lo bien que había resultado todo, pero ahora ya era momento de retomar su trabajo como mago y para eso, había decidido buscarla.
Había venido a unirse a Fairy Tail; había vuelto para acompañarla y Lucy no podía estar más feliz. Él era el pedacito de familia que le faltaba para estar completa.
Le ofreció quedarse en su departamento, todo el tiempo que necesitara; no era la primera vez que vivían juntos, y a ella jamás podría molestarle su presencia. Y decidieron que temprano en la mañana, irían al Gremio para que se uniera y tomarían misiones juntos para juntar dinero para su nuevo hogar.
Era un buen plan, y sonaba como el inicio de algo grande y divertido.
Como siempre ocurría, no muchas veces a la semana, pero como mínimo una, Natsu llegó al departamento de su amiga y se escabulló por la ventana.
Sonrió de su hazaña, y de notar que siempre era capaz de sortear las ventanas con seguro que ella siempre dejaba; nada podía contra sus llamas y un seguro derretido no era gran cosa.
Ingresó como un ninja, silencioso y decidido; cerró la ventana, intentando hacer el menos ruido posible y se acercó.
Pero algo no andaba bien.
Había un aroma más en esa habitación, que se mezclaba con el de Lucy y que reconoció.
¿Qué se suponía que hacía él ahí?
Renji saltó alerta de la cama que compartía con Lucy, ubicándose delante de ella y listo para atacar.
- ¿Qué…?
- ¡¿Qué haces tú aquí?! - gritó Natsu.
Los puños del Dragon Slayer estaban encendidos y Renji al lado de la cama, delante de Lucy, en posición de ataque.
Lucy, que despertó con todo el alboroto, se alarmó al ver las llamas en los puños de su amigo y a Renji listo para atacar.
- ¡No aquí! - gritó Lucy levantándose rápidamente.
Como si las palabras de la chica fueran mágicas, Natsu disolvió su fuego y Renji relajó la postura. Y Lucy suspiró con sueño y cansancio.
Había olvidado que Natsu solía ingresar a su habitación.
- Natsu-comenzó- ¿Qué haces aquí?
Quiso decirle que venía porque la extrañaba, pero no se atrevió, porque en realidad esa no era una respuesta; aparecer ahí, solo por querer verla, sin motivo alguno y en mitad de la noche no era una razón.
Decirle la verdad significaba contarle que quería dormir a su lado, porque le daba tranquilidad y su aroma lo hacía sentir en las nubes; que estaba ahí porque aún cuando habían sido un par de horas sin ella, la extrañaba; pero eso no se lo podía decir, ni eso ni que le encantaba verla despertar.
Así que hizo lo único que podía hacer, decir una verdad a medias.
- ¡Vine a ver como estabas! – respondió con más energía de la que pretendía- ¿Porqué está él aquí?
Lucy miró a Renji un par de segundos y notó, que tanto como ella, él estaba cansado. Así que le hizo un gesto a Natsu para que la siguiera a la cocina y le indicó a Renji que siguiera durmiendo tranquilo.
Natsu quiso alegar, no era su intención que el otro chico continuara durmiendo en la cama de su Lucy, pero su amiga tomó rápidamente su mano para sacarlo de ahí.
Lucy no sabía lo que provocaba en su compañero.
El simple hecho de tomar su mano calmó al chico al extremo de dejarse llevar con una boba sonrisa y una mirada mucho más suave.
Lo soltó apenas estuvieron fuera de su dormitorio, como si su contacto quemara y se giró hacia él, mientras Natsu intentaba calmarse y aparentar normalidad.
- Renji necesita un lugar donde quedarse, y estará conmigo hasta que encuentre un departamento- Indicó y él se vio forzado a volver a la realidad.
- ¿No se puede quedar en otro lado?
- ¿porqué lo haría? - preguntó ella extrañada- es mi amigo, quiero que esté aquí.
Lo pensó un poco antes de seguir esa discusión, ella tenía razón y él tenía que encontrar un mejor argumento si quería convencerla de sacarlo de ahí.
La cama de Luce era de él y ella; Renji no estaba incluido.
- ¿No te molesta que esté aquí? No podrás escribir tu novela, ni…
- Oh, nada de eso- respondió rápidamente ella- Vivíamos juntos, así que no hay problema.
Los ojos del chico se abrieron de la sorpresa ante la noticia que para Lucy parecía muy normal. Y la culpa de los hechos pasados y las decisiones tomadas lo embargó por un momento, ella había llegado a este chico por él, porque él la había orillado a esto.
Mierda, no podía decir nada.
Lucy bostezó e intentó ocultarlo, pero los sentidos de él estaban demasiado alertas como para no notarlo.
- Natsu- habló con voz suave- hablemos mañana.
Él asintió y ella sonrió, creyendo que todo estaba solucionado y caminó hacia su dormitorio.
- Nos vemos en el gremio.
- No.
Pero ella no lo escuchó, a esas alturas ya estaba ingresando a su cama y acomodándose. Y Natsu no pudo evitar sonreír perversamente mientras la seguía.
Natsu Dragneel no sabía rendirse.
Y antes de que ella pudiera decir algo, él ya estaba acomodado a su lado, pasando las manos por su cintura y atrayéndola posesivamente.
Los ojos de la chica se abrieron de la sorpresa y él sonrió.
Menos mal Lucy había cambiado su cama a una de dos plazas hace un tiempo, o si no estarían demasiado apretados.
- Shh- susurró en su oído- o vas a despertar a Renji.
Ella lo miró, aún sorprendida de su actitud y el cerró los ojos como si fuera lo más normal del mundo.
- Buenas noches, Luce.
En ese momento, Natsu comprendió que había llegado el momento de actuar.
