Decir que había dormido bien, era mucho porque la verdad era que estaba adolorido y cansado. El sueño no se había hecho presente de la manera en la que él esperaba y por intentar retener a Lucy entre sus brazos, para que no se acercara a Renji mientras dormía, su cuerpo estaba adolorido y agotado.

Despertó, con una tenue luz ingresando por la ventana y suaves murmullos provenientes de la cocina, y la cama vacía.

Se levantó rápidamente y, por primera vez, se preocupó por su aspecto e ingresó al baño para lavarse la cara y acomodarse un poco el cabello.

Encontró a Lucy y Renji riendo entre susurros, probablemente para no despertarlo, mientras preparaban un desayuno y servían la mesa.

Se acomodó con ellos, y decidió que si iba a tener que compartir con ese chico entonces debía ser de la mejor manera posible; así que, sacó su lado más amistoso e inició la conversación.

Quería saber todo, cada pequeño detalle, cada historia. Cada cosa en la que él no estuvo presente, porque no quería sentirse excluido de su vida; y por supuesto, no quería más sorpresas.

Caminaron, conversando tranquilamente mientras Natsu le contaba sobre el gremio y algunas aventuras que habían tenido con Lucy y Happy, y descubrió que Renji era bastante más simpático de lo que imaginó y que tal vez, solo si no buscaba la atención de Lucy, podrían ser amigos.

A fin de cuentas, Natsu no era rencoroso a menos que tocaran lo que él quería.

Ingresaron al gremio y nada más al abrir la puerta, las mesas y sillas volaron por todas partes. Natsu, siendo quien era, rápidamente se embarcó en aquella pelea matutina y Lucy rio mientras guiaba a Renji por el lugar.

Se acercaron a la barra donde la chica presentó a su amigo y mientras Mira iba por el maestro, Cana, Lissana, Levi y Gajeel se acercaron.

Sin reparo alguno, Makarov le dio la bienvenida a Renji y Mira colocó la marca en la misma zona en la que Lucy llevaba la suya.

- ¡Mira pequeña! - exclamó Renji- ¡ahora si parecemos hermanos!

- ¡Bien! ¡Ahora necesitamos un saludo, de esos espaciales! - indicó Lucy, tomándoselo enserio.

Mientras el gremio continuaba transformado en un campo de batalla, los chicos seleccionaron la primera misión que harían para juntar el dinero del departamento de Renji y se marcharon.

Luego de dos o tres horas de intensa batalla, el gremio volvió a la normalidad y Natsu aprovechó el momento para acercarse a Mira y preguntar por Luce, hace un rato ya no la veía.

Mira sonrió y junto a Lissana, ambas suspiraron con miradas soñadoras, sorprendiendo a Natsu. Las hermanas cada día se parecían más.

- Se fue con Renji a una misión -comentó Mira- ¿No te parece adorable?

La voz de Natsu se perdió en alguna parte del camino y de pronto, todas las energías con las que había comenzado el día se esfumaron.

- Siempre creí que ella y tú serían pareja- continuó Lissana- se veían lindos juntos. Pero ahora…

- Ugh, ¡sí! - exclamó Mira y Lissana secundó- ¡Lucy y Renji se ven tan tiernos juntos!

- Podría leerles las cartas- intervino Cana-y…

Para ese momento, Natsu ya se había levantado y caminaba con desgano hacia las afueras, pero Gray lo interceptó, cruzándose de brazos frente a él; desafiándolo.

- ¿Qué pasa flamitas? - se burló- ¿Lucy te cambio?

- No ahora Gray.

- Así que es cierto, se aburrió de tu actitud inmadura e infantil.

Y por primera vez, Natsu no rebatió.

Caminaron tranquilos hacia la salida de Magnolia, en dirección a su próxima misión. Contentos de estar otra vez trabajando como equipo, después de años.

- Hey Lucy- llamó- ¿está bien haberse ido sin decirle a Natsu?

Ella lo miró como si estuviera diciendo una tontera sin importancia y respondió con soltura.

- Descuida, él también toma misiones fuera del equipo y no le avisa a nadie. No pasa nada.

Renji no parecía convencido y ella lo notó.

- No le debo explicaciones.

Los dos días de misión se estaban haciendo eternos para Natsu y ni siquiera Happy lograba animarlo.

Las palabras de Gray habían calado mucho más hondo de lo que cualquiera hubiese pensado y ahora lo tenían en medio de un debate interno, sin saber que hacer, sobre un tema que siempre había dado por sentado: ellos iban a estar juntos, por siempre.

Era un hecho que amaba a Lucy desde hace años, pero se había dejado estar bajo la idea de que era imposible que alguien pudiera intervenir cuando había sentimientos tan fuertes de por medio.

Jamás pensó que tal vez ella no lo sentía así y ahora se sentía asustado.

O quizás un poco más que asustado, ya no sabía; esto era un campo, un tipo de batalla, totalmente nuevo para él.

Si Luce no lo quería… ¿Qué haría con todo aquello que sentía?

Si Luce amaba a otro… ¿Como podría aceptarlo?

No se podía imaginar vivir sin poder tocarla, sin despertar a su lado ni mucho menos sin mirarla a los ojos. Su futuro siempre volaba mucho mas allá, a un lugar donde la abrazaba sin pudor, donde podía reflejarse en sus ojos, donde podía tocar con total libertad aquellos cabellos dorados que amaba y donde probaba sus labios una y otra vez…

Ese era el futuro que él imaginaba y el único que veía posible; pero jamás se había detenido a pensar que tendría que hacer algo para alcanzar aquello. Ni mucho menos que podrían arrebatárselo en sus narices.

Había sido jodidamente ingenuo, estúpidamente inmaduro.

¿Qué hacer?

¿Qué tenía que hacer?

- Dile lo que sientes- dijo de pronto Happy.

- ¿Qué?

- Como Juvia- continuó- ella persiguió a Gray y ahora están juntos.

De solo pensarlo se asustó, de ninguna manera él sería como Juvia, aun cuando la admirara por no rendirse, pero esa actitud no iba con él; ni siquiera podía imaginarse haciendo eso. Pero Happy tenía razón, si quería lograr algo primero debía decirle.

Y si lo rechazaban, no importaba. Él era Natsu Dragneel, hijo de Igneel y no conocía la palabra rendirse.

La sonrisa volvió a su rostro.

Con una gran sonrisa ingresaron al gremio luego de dos días, y caminaron a paso firme hacia el bar donde Mira los esperaba.

Con placer, Natsu notó como Lucy lo buscó con la mirada y sonrió al verlo, para luego ser abordada por Levy, Cana y Mira en una conversación que no le permitió acercarse. Con pesar, observó como era Renji quien la acompañaba y recordó los días en que era él quien se sentaba a su lado.

Sin nada más que hacer, se enfrasco en una batalla contra Gray y fue así como perdió nuevamente a Luce de su radar.

Sí, a veces era inmaduro.

Sin miedo a encontrarse con Renji en el apartamento de Luce, ingresó por la ventana del dormitorio; al fin y al cabo, él tenía muchos más derechos que el otro chico.

Encontró a Lucy durmiendo en su cama, sola, y tranquila; sonrió de solo verla y se sentó a su lado mientras la admiraba.

Su cabello rubio estaba desparramado en su cabecera, libre, y su rostro mostraba la dulzura tan característica en ella, esa que lo derretía. Ella era perfecta.

Sintió pasos no disimulados acercarse y se giró, encontrándose a Renji, apoyado en el marco de la puerta y de brazos cruzados; su expresión era seria.

- Es momento de hablar- dijo el chico y Natsu no pudo estar más de acuerdo.

Se sentaron a la orilla del río, en esas barandas por donde Lucy solía caminar en su trayecto hacia el gremio, y que ahora estaban iluminadas por las luces de los faroles y acompañadas por la oscuridad de la noche.

- ¿Qué es lo que buscas con Lucy? - preguntó Natsu sin despegar la mirada del río.

- Vine para estar con ella- respondió- es importante para mi.

Lo era, y no estaba mintiendo con aquella respuesta, solo que estaba escogiendo muy bien sus palabras para ser mal interpretado. Natsu era bastante evidente como para que él no hubiese notado lo que sentía por su amiga y francamente le parecía insólito que Lucy siguiera soltera después de tanto tiempo.

Él conocía a su amiga, y aún cuando ella no admitiera los sentimientos que tenía por este chico, para él era claro; así que tal vez, si empujaba un poquito las cosas, Lucy terminaría por aceptar lo que su corazón gritaba.

Esto iba a ser divertido.

Los puños de Natsu se tensaron ante la declaración y sintió como su garganta se secó.

- Ella… es importante para mi también.

- Entonces tenemos un problema-respondió Renji- porque no entregaré a mi pequeña tan fácilmente.

Natsu sonrió, era un desafío y él jamás podría negarse a uno.

¡Joder!

Había declarado una guerra que no sabía como pelear y su rival parecía tener mucho más terreno ganado que él.

¿Qué hacer?

Miró a su alrededor, desde su lugar en la mesa del gremio y Gray se sentó a su lado, aburrido. Y en su desesperación, una idea que jamás pensó tener apareció, tal vez…tal vez Gray podría ayudarlo.

- Gray- comenzó- necesito tu ayuda.

El chico lo miró con una ceja levantada, Natsu no era de los que pedía ayuda.

Suspiró, sabía muy bien que era lo que lo tenía así y que era lo que quería preguntarle; por eso se había acercado, así que le ahorraría la explicación.

- Si realmente la quieres- respondió- entonces se sincero y compórtate como un hombre maduro. Si es solo un arrebato por su atención, entonces hazte un lado, ese chico es demasiado bueno como para que pierda esta oportunidad.

Natsu asintió, sin importarle como Gray sabía lo que quería.

- ¿Cómo…puedo decirle?

Era la primera vez que Gray veía a su amigo tan perdido, tan confundido, y se sorprendió de descubrir que el asexual de Natsu, era simplemente un niño inmaduro que no sabía como actuar frente a la chica que quería.

Llegaba a ser tierno.

- No lo sé- respondió- tal vez buscar un lugar solos, invítala a salir, tú sabes mejor que yo que le gusta a Lu.

Sonrió, con renovados ánimos y se levantó como si tuviera un resorte: tenía la idea perfecta.

Corrió al tablero de misiones y escogió una relativamente simple y esperó a que su compañera llegara.

Lucy ingresó junto a Renji, conversando alegremente y para su sorpresa Gray apareció frente a ellos y se llevó al chico a una mesa con él. Sonrió, su amigo le estaba dando un espacio y él sabría aprovechar muy bien la ocasión.

Natsu se acercó rápidamente a Lucy, plantándose frente a ella e intentando disimular todo el nerviosismo que lo atacó sorpresivamente. Ahora era mucho más consciente de todo.

- Lucy- comenzó- vamos de misión.

Ella sonrió, pero negó.

- Lo siento, Natsu- respondió- ¿podrías ir con Erza y Gray? Vengo a buscar una para realizar con Renji, aun no juntamos todo el dinero.

- Vamos con él- dijo rápidamente.

No perdería esa oportunidad, aún cuando su rival estuviera presente. Más aún si podía entrometerse entre esos dos.

Los ojos de ella se iluminaron ante la idea, totalmente inocente ante los planes de Natsu y más aún, ante la conversación que sus dos amigos habían tenido.

Asintió.

Tomó la mano de su compañera, totalmente sabiendo que no era algo que siempre hiciera y caminó hacia el mesón de Mira indicando que tomarían esa misión.

Los ojos de la mujer brillaron y miles de fantasías se desplegaron en su mente mientras registraba la misión.

La misión comenzó, y Renji supo lo pasaría genial.

Nada más al subir al tren, Natsu cayó rendido a las piernas de Lucy y esta ya acostumbrada, se dedicó a masajear la cabeza del chico hundiendo sus dedos en sus rosados cabellos, mientras conversaba animadamente con Renji.

- Lucy- habló- tal vez, si te sientas acá y dejas que Natsu pueda estirarse en el asiento se sienta mejor.

Ella lo miró confundida y luego aceptó, probablemente tenía razón.

- Tienes razón.

Renji sonrió y cuando Lucy se iba a levantar, Natsu presionó con su cabeza las piernas de la chica y tomó su mano para devolverla a su cabello.

- No- respondió-me gusta que Luce haga esto.

Lucy enrojeció ante el ataque de sinceridad de Natsu, y él, en su mareo, mantuvo la mirada un momento más en ella; orgulloso de ser quien lograra esa reacción.

Pero Lucy rápidamente se compuso y rio, restándole importancia al asunto.

- Entre los golpes de Erza y esto, claro que te gusta- respondió y Renji rio.

Cerró los ojos frustrado y una vez más supo lo estúpido que había sido hasta el momento con ella. Lucy creía que todo lo que hacía era por amistad.

Joder.

La misión había sido todo un éxito y como nunca, Natsu no quemó la mitad del pueblo. Estaba dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de que Renji saliera del departamento de Lucy.

Contentos, le concedieron a Natsu volver a pie y acamparon en el bosque. Y él, en su faceta madura, les pidió que le contaran más cosas sobre lo que había ocurrido cuando no estaba.

Renji fue el primero en caer dormido y Lucy, estaba por las mismas, así que decidió levantarse e ir a un río cercano a lavarse el rostro antes de dormir.

- Lucy- llamó Natsu levantándose con ella- ¿podemos hablar?

Ella asintió.

La siguió, en silencio y nervioso, pensando muy bien que era lo que quería decir y como comenzar.

Lucy llenó su cantimplora tranquilamente y enjuagó sus manos mientras esperaba a que él iniciara la conversación, no sabía que podía querer, pero lo notaba nervioso y supuso que no estaba siendo fácil.

Así que esperó.

Y esperó.

Y esperó.

- Natsu- comenzó al ver que él no podía- ¿te encuentras bien?

Él la miró un poco asustado de verse descubierto y ella se preocupó. Cerró su cantimplora y se acercó a él intentando descifrar que era lo que le ocurría.

Natsu suspiró y comenzó; era ahora o nunca.

- Lucy- habló-yo…yo sé que he sido un estúpido e inmaduro.

Ella lo miró extrañada y él supo que ya no podría detenerse.

- Y que he cometido errores contigo. Sobretodo, contigo, porqué siempre he dado por sentado que sé todo sobre ti y…

- ¿Lo dices por Renji?

Lucy lo interrumpió preocupada y él, por un momento, se sintió descubierto.

- Te he notado extraño desde que él apareció- indicó desviando la mirada- y pensé que tal vez no te agrada.

Suavizó su mirada al ver la preocupación de su amiga, no era su intensión aproblemarla con algo que le estaba ocurriendo a él.

- No puedo negar que desde que llegó él a tomado toda tu atención, pero sé que lo estás ayudando; es solo que…te hecho de menos.

Ella lo miró un momento con sorpresa y luego, sin que él lo esperara, alzó sus brazos y los pasó alrededor de su cuello, abrazándolo.

Esos abrazos que solo su dulce Luce sabia dar.

- Lo siento- dijo ella- No fue mi intensión.

Natsu recobró la compostura, pero por ningún motivo se alejó. La atrapó por la cintura, justo en el momento en que ella se soltaba y la atrajo hacia él, en un abrazo que nada tenía de amistoso.

Se atrevió ha hacer aquello que siempre contenía y pasó su brazo por su espalda, perdiéndose en su cabello y la sujetó ahí, en esa posición, un poco más de tiempo.

Sintió su cuerpo pegado al suyo y hundió su rostro en su cabello, deseando desesperadamente terminar con todo aquello, besarla, y gritarle todo lo que sentía.

Después de eso, no podía concebir sentir a alguien más.

- Luce- habló en un susurro- quiero saber todo de ti.

Ella enrojeció de solo escucharlo e intentó separarse, evidentemente alarmada por la situación, y confundida. Este no era el Natsu que conocía.

Él, consiente de lo que quería, le dio el espacio necesario para poder mirarla a los ojos; pero solo la distancia necesaria, ni un paso más.

Y como si fuera un imán, se acercó a su rostro, lento y en calma; disfrutando todo aquello que era nuevo para él.

En este momento eran solo él y Luce, y no existía nada más que este íntimo instante que compartían.

Llevó su mirada de sus ojos, de esos preciosos ojos que adoraba, a sus labios; ansioso, nervioso, pero totalmente seguro.

- Quiero ser a quien le cuentes todo.

Estaba ahí, a solo centímetros de un roce, a un par de segundos se sentirla…

Y Luce despertó.

Casi cae.

Casi se deja llevar por lo que podría haber sido un error.

Que ella estuviera locamente enamorada de él no significaba que él lo estuviera de ella; que estuvieran en esa posición podría tener miles de explicaciones bastante más lógicas de las que ella quería dar. Porque ella, irracionalmente, quería pensar que él quería besarla; que Natsu, finalmente la había mirado como algo más que una amiga.

y Lucy hace tiempo había entendido que eso era imposible, que él no tenía ese tipo de intereses y si alguna vez pasaba, no sería con ella.

Así que había endurecido su corazón, y aprendido a tener control de sus emociones, se había entrenado en leer lo que su amigo quería decir; porque eso era lo único que podía hacer para no tener su corazón roto y finalmente, dejar atrás su amor por él.

Así que hizo lo que la lógica le dictó, lo que su experiencia le enseñó.

Se alejó un poco y le dio una amplia sonrisa, esas traviesas que ambos compartían cuando hacían alguna maldad y revolvió sus cabellos rosados divertida.

- Así será siempre- respondió- después de todo, ¡eres mi mejor amigo!

La soltó, asustado y un poco dolido.

¿Había sido rechazado?

No podía ser, él había visto su mirada, su sonrojo y sus gestos; ella estaba respondiendo a todo lo que habían hecho. Entonces ¿Qué había pasado?

Luce había huido.

Y él sabía porqué.

Había sido un cobarde por mucho, mucho tiempo.