v¡Hola !, Aquí les dejo mi primera historia, escrita y terminada (?).
De repente no les agrade mucho. (Experiencia narrando cero)
Y si a alguien por ahí le llega agradar mi dulce historia de Trunks y Pan, por favor no fue mucho pedir; me gustaría que lo recomendaran mi One-Shot para que no pudra y se olvide. XD
Muchas gracias, a quien lo recomiende, lo lea, de antemano. A quien le den una oportunidad a este sencillo fic.
Cambiando de tema, las edades de Trunks y Pan son de 18 y 5 años respectivamente.
Sin nada mas que decir, pasen a leer y espero sea de su agrado.
DISCLAIMER: Dragon Ball Z y sus personajes pertenecen a Akira Toriyama.
¿Imperceptible?
Hay puntos de amargura en algún rincón del paladar del alma. Y hay ocasiones que para algunos es 《¿Imperceptible?》.
(Ironía,Mariana Strange)
La oscura noche estaba esplendorosa, aunque gris para quien tenía la sensibilidad de percibirlo.
Todo estaba decorado divinamente. Supervisado por una exigente Bulma.
Y cómo no iba a estarlo, era el cumpleaños de su primogénito. Reinos cumplía 18 años ya su corta edad ya era todo un genio como su madre, al igual que ella en tecnología electrónica. Su futuro como excelente inventor resplandecía.
Por eso Bulma decidió celebrar su décimo octavo cumpleaños en una gran fiesta.
Estaban todos los amigos de la familia; tantos como los más cercanos; como los más cercanos. Incluida toda la familia Son con el miembro más pequeño de su familia: Pan.
La pequeña niña, nieta de Gokú había aparecido con Gohan y Vídel en la fiesta con un vestido rosa pastel que le llegaba exactamente hasta cubrir sus rodillas, con un lazo negro sujeto a su espalda, junto a una expresión de enfado en su rostro que pasaba desapercibida para todos a excepción de Trunks.
Trunks que se encuentran a una distancia considerablemente lejos, pudo notar las muevas que gesticulaba la más pequeña de los Son. La cual se encuentra jugando con la hermana de Trunks , que era casi de la misma edad de Pan; Sostén.
A pasos lentos se acercó a la amiga de su hermanita. Se agachó para quedar casi a su altura y con suma dulzura preguntó:
-Pequeña, ¿Te encuentras bien? - preguntó, junto a una sonrisa.
Pan solo lo miró de pies a cabezas muy enojada, sin más le dio la espalda para así, decir:
-Sí, ¡Y es tu culpa! ... -habló, enojada-. Todo esto es tu culpa Trunks.
Sorprendido ante aquellas palabras acusantes, hizo que la pequeña Pan girase y observase a sus ojos para preguntar:
-Pero, ¿qué te hice yo niña? -preguntó un curiosos y asombrado Trunks, ante aquella acusación. Sin lograr que Pan lo mirase a los ojos.
Ella fijando sus ojos a los del muchacho por primera vez desde que lo tenía frente, gritó muy enojada:
-¡Por tu culpa, mi mamá me obligó a ponerme este tonto vestido risa!
Trunks mucho más asombrado, no hubo palabras para pronunciar.
Y su sorpresa se mezcló con el susto que se llevó al escuchar gritar a la pequeña Pan.
No sabía qué decir para que ella dejará de estar enfadada y déjase de culparlo.
Tenía que decir algo muy convincente.
-Pan, si por mi culpa te obligaron a ponerte ese vestido; Te pido disculpas… ya no estés molesta… ese vestido… ¡Te hace ver encantadora! - al ver que sus halagos no hacían cambiar su postura, agregó -. Si aceptas estar solo hasta que acabe la fiesta con tu vestido y cambias tu carita e intentas sonreír, después del baile… haré lo que me pidas, por haber hecho, sin saberlo que usaras algo que no te gusta- propuso.
No lograba entender porque odia su vestido. Para él le quedaba muy gracioso, ya la vez tierno. Era como ver por primera vez el lado Cándido que Pan no solía mostrar.
No por lo menos a flor de piel.
Luego de unos segundos tomados por la infante.
Al parecer de Trunks para meditar. Pan relajó los músculos de su cara y dijo:
-¿En serio crees que me veo bonita, Trunks? -Preguntó, con un brillo particular en sus ojos.
-¡Sí, muy bonita pequeña! -respondió, emocionado ante la dulce mirada de la niña dirigida hacia él.
Pasaron segundos que parecían minutos, donde Pan no dejaba de mirar los ojos azules de Trunks, los cuales parecían manantiales verdaderamente sinceros en su afirmación.
-Deacuerdo, es un trato -respondió finalmente Pan.
El peli-lila enternecido por su mirada y sonrisa llena de inocencia depósito un corto beso en el frente de la infante, la cual se encogió de hombros tímidamente como si de un caracol se tratara.
-Vuelvo después pequeña…
Los invitados se la pasaban conversando.
Yamcha junto a Puar, Krillin, Gohani, Ten Shin Han y su inseparable Chaoz, conversaban sobre sus anécdotasGokú, Vegeta se estaban pasando pasando casi toda la fiesta comiendo, junto a un Piccolo que hablaba con ellos muy serio y algo abstraído, pero que no podía evitar asombrarse por las toneladas de comida que ingerían. Por otro lado estaban Bulma, Milk, la señora Breve y Videl en pláticas sobre la maravillosa decoración de la fiesta y la exquisita variedad de buffet que se apreciaba.
en las batallas, bajo la mirada y oídos atentos de N 18 que se buscan a su costado con una pre-adolescente Maron.
Más alejados el Maestro Roshi y Pilón miraban no tan discretamente a las invitadas más jóvenes a la fiesta. Finalmente ahora una Pan contenta junto a Bra jugaban con una gran pelota.
-Mira las niñas, Trunks. Cada día crecen más. -dijo divertido viéndolas jugar; Goten.
- Solo espero que con la edad, no se vuelvan más gritona y manipuladoras -dijo un pensativo peli-lila, recordando la escena que hizo Pan por tener que usar un vestido -. Porque si siguen en esos pasos se volverán como nuestras madres.
-Tu hermana se ve tranquila. Has de decirlo por Pan solamente, ella si tiene un mal carácter. Muy parecido al de mi madre y Vídel. Imagínate es combinación… ¡pobre del novio que tenga que soportarla!
-¡Qué dados, aún es solo una niña! -expresó -, Deja de estar hablando de futuros novios sufridos inexistentes de Pan.
Ambos rieron ante el comentario del joven Breve, aunque solía ser a veces muy serio como su padre el príncipe Vegeta; algunas veces también solía sonreír como su madre la extrovertida Bulma.
Se escuchó a través de un micrófono, mientras Trunks y Goten, junto a otros amigos se divertían dispersos por el patio de la mansión, la voz del presentador de la fiesta de cumpleaños llamando a los asistentes de la fiesta a reunirse para el baile.
-¡Bueno, gracias por reunirse para dar inicio al primer baile ya no como niño; sino como todo un hombre al joven y porque no decirlo, apuesto Trunks Brief! -dijo con mucha energía el presentador -¡Aplausos, por favor !.
El mitad terrícola y mitad saiyajin, miraba cohibido a sus invitados. No se atrevía a mirar sus rostros. Desviaba su mirada a cualquier dirección.
Mirando al piso ya cualquier lado lo más posible alejado de los rostros de los invitados; sus pupilas se toparon con los de una divertida Pan que reía a la par junto a su hermana Bra.
Entonces lo notó, y le molestó, pero, mucho más le avergonzó que dos niñas pequeñas hallasen notado lo tonto que podía mostrarse algunas veces.
Eso no hizo más que terminar de avergonzarlo por completo ¡De pies a cabeza !, ¡Tenía colorada hasta sus orejas!
-《Gracias por tu ocurrente fiesta, mamá 》 pensó, lamentándose.
Si algo le hacía parecer mucho más a Vegeta el príncipe de los saiyajin, era el jamás querer ser el centro de atención.
Prefería al igual que su padre, estar alejado de tanto alboroto.
Y así era como se encontraba en esos precisos momentos. En un lugar apartado de la algarabía, con sus brazos cruzados. Observando de reojo el bochornoso espectáculo que vivía su hijo.
Las esposas de los saiyajin se reían de lo tímido que era Trunks; de la misma forma las niñas, Krillin, Yamcha y varios invitados más en su mayoría.
Ese era uno de esos momentos que cualquiera preferiría olvidar…
-¡Hermanito, sonríe! -escuchó decir a su hermana. La cual se debloba de la risa que no lograba controlar.
Y Trunks decidió la enigmática risa de Bra compuesta de moda.
El fotógrafo contratado por la genial Bulma Brief lo estaba retratando eternamente en una de las situaciones más humillantes para un adolescente.
...pero no; su increíble madre hizo,inmortalizar ese momento para siempre.
-¡Ahora llegó el momento de saber… -anunciaba el presentador de la fiesta -...quién será la afortunada de dar el primer baile de la noche con él apuesto cumpleañero!
Apenas terminadas sus palabras, todas las muchachas invitadas se amontonaron rápidamente al centro de la pista de baile del patio trasero de la mansión; para atrapar el pañuelo que lanzaría Trunks.
-¡Cómo podemos ver, no le será difícil al festejando encontrar pareja para su primer baile de la noche! -dijo, sorprendido el presentador.
La sorpresa fue grande para la mayoría. Todas las muchachas se acercaron al instante sin haber tenido el presentador la necesidad de invitarlos a colocarse al centro del estrado de la fiesta.
Trunks no logró comprimir la vergüenza. Agachó la cabeza, cerró sus ojos y cubrió su rostro con su mano izquierda.
Guardaría ese día, en su memoria como uno de los momentos más humillantes de su vida.
Realmente no lograba entender…¡Cómo había aceptado que le realizarán una fiesta!. Ni en qué momento… ¡Había hecho una lista tan larga de invitados!
Él apenas y conocía a unos cuantos de aquella fiesta.
Entonces recordó la conversación que sostuvo con su madre el día anterior:
Se encontraba en uno de los laboratorios de la empresa, cuando su madre ingresó sorpresivamente:
-¡Hijo, lo olvidaba! Debes comprarte hoy mismo tu traje. Yo no hice, porque ya estás grande. Debes hacerlo tú mismo. Debes ponerte el traje de noche que tú quieras. -le informaba Bulma, como si le comentara sobre el clima.- ¡Se me olvidó avisarte, sobre la fiesta pequeña para tu cumpleaños que te estoy organizando…! - le avisó como si de un pequeño error de tratase.
-Pero, mamá…
-¡Oh ya sé mi cielo! No te preocupes. Ya les envíe invitaciones a todos tus amigos… hace ya… una semana- seguía hablando Bulma despreocupadamente-. ¿A caso crees que se las iba a enviar hoy? ¡Faltando tan sólo un día para tu fiesta de cumpleaños! Descuida hijo. Tú mamá es muy organizada y precavida.- dijo, quiñándole un ojo.
Bueno ya no te molesto más… ¡Nos vemos en el almuerzo!
Bulma cerrando la puerta rápidamente se retiró. Dejando a un Trunks desconcertado, extrañado. Realmente desencajado.
No sabía cuándo sería el día que sus padres tomarían en cuenta su opinión ¿en cuenta?; o por lo menos considerarla, antes de decidir por él arbitrariamente, sobre las cosas que haría durante día a día, y en ese día en especial. El día de su cumpleaños.
En especial ese día, en donde por fin uno alcanza la edad suficiente para ser tratado por la sociedad como un ser humano igual en derechos. Por lo menos, en la sociedad para Trunks, porque sus padres en definitiva lo seguirían tratando como a un niño.
Eso para él, quería decir ser un ser inferior, sin voz, ni voto.
Y El actuar de Bulma mostraba las cadenas a las cuales permanecería estando atado.
Seguramente no lo notaba o quizás no lo aceptaba; pero en parte los odiaba.
En sus planes no estaba tener una fiesta de cumpleaños organizada por su madre. De hecho el ya tenía planes para ese día.
Saldría a festejar su mayoría de edad por la noche con su mejor amigo Goten y otros amigos más. Lo festejaría a tal punto que se olvidaría de todo y de todos.
Esos eran sus verdaderos planes. No tener una gran fiesta de cumpleaños.
Por un solo día quería tener por completo el control su vida. Pero no, irónicamente en especial ese día él no tenía el control absoluto.
Procuraba ser amable, procuraba ser agradable, procuraba sonreír, procuraba … ¡Ignorar la sensación de querer escapar!
Mirando si estuviera en un ensueño su pañuelo que más parecía una pañoleta de color vivo, qué sostenía en su mano izquierda, se le cruzó por la mente una absurda idea.
-《quizás yo no sea él único, quizás también la chica con la cual tenga que bailar, sienta lo mismo que yo》 -eso quiso creer- 《De repente si lo pidiera, podríamos irnos juntos y no volver más.》
La voz del presentador de la fiesta lo sacó de sus pensamientos. Y haciendo caso a su pedido, Trunks dobló el pañuelo y lo lanzó deseando con toda su alma verdaderamente sin entenderlo tan extraño deseo.
Escuchó el grito de las muchachas estruendosamente y seguidamente el quejido de resignación de estás, para acabar con un silencio desconcertante.
Trunks no podía saber que sucedía, él seguía de espaldas a todo; no podía voltear hasta que el presentador de su fiesta anunciará el nombre de la muchacha con la cual bailaría.
Pasado solo unos cuantos segundos de lo acontecido; oyó los burdos de tristeza y fastidio de las chicas. Pero también después de los demás invitados, aunque, de estos eran de todo lo contrario.
Los vio mirar sonrientes con los ojos hacía, ¿el suelo?.
-¡Sí que es hermosa! -comentaba el presentador, mientras se acercaba hacia la que sería la pareja del primer baile de la noche para Trunks-. ¡Tienes mucha suerte jovencito!
Y los invitados volvieron a sonreír encantados.
-Díganos su nombre, por favor señorita- pidió el animador.
-¡Mi nombre es Pan! -respondió efusivamente.
Giró sorprendido. La vio y una gran sonrisa apareció en el rostro de Trunks. Sin esfuerzo; fue una sonrisa espontánea salida del corazón.
No fue una de esas, de las que en ese momento había mostrado a todos sus invitados. Aquella sonrisa fue la más auténtica que había mostrado durante toda la noche.
La infante le sonrió también, aunque un poco avergonzada por su osadía.
Y Trunks seguía sonriendo; y pensó en su deseo; en su extraño, absurdo deseo y en la extraña respuesta que obtuvo de este.
Él quería que su primer baile fuese con una muchacha con quien tuviera algo en común y esa son lugar a dudas era la pequeña Pan. La cual al inicio de la fiesta lo había culpado a él de tener que vestir como no deseaba.
En esencia estaban en la misma circunstancias: tener que hacer lo que realmente no les nacía hacer o vestir.
Ambos fueron obligados, a hacer lo que no querían en verdad.
La niña se acercó a Trunks, apretando con ambas manos en su pecho el pañuelo que más parecía un pañoleta color anaranjado.
Al llegar dónde él muchacho estaba, extendió una de sus manos con el pañuelo en el para devolvérselo.
-¡No! no pequeña, es tuyo ahora. Tú te lo ganaste. Es para ti. Ya no es mío -explicaba Trunks agachándose para hablar más cómodamente con ella.
-Pero, Trunks es tuyo, yo no podría quedarme con algo que no es mío -exclamó apenada.
-No te preocupes pequeña, conservarlo -seguía explicando -. Quiero que conserve este pañuelo, para que así recuerdes como yo este día. Y cada vez que lo busque o recuerde el pañuelo de mi cumpleaños, yo te recuerde, a ti y diga: ¡Lo tiene la dulce niña!
-Trunks yo no creo ser dulce -hablaba pan, analizando lo que le había dicho el peli-lila. Luego muy segura afirmó -. Y los demás tampoco creo que crean que yo sea dulce.
-Para mi si lo eres Pan…
La pequeña, no comprendía porque Trunks afirmaba que ella era dulce; mucho mucho menos porque insistía que conservase el pañuelo, para según él recordar que ella, ¿era dulce?.
Pan no lo sabía, pero en ese momento ella había sido para Trunks, como un rato de luz de esperanza. Ella y su mirada llena de inocencia, paz; fueron la calma ante la marea de emociones negativas que amenazaban con emsombrecer su corazón. Como la noche; como esa noche.
Porque al mirar su rostro sintió estar en un lugar seguro, resguardado por aquella calidez que transmitían sus ojos. Sintió las fuerzas que necesitaba, las cuales se empezaban a desgastar. Y sin saber por qué, por un instante creyó ser un niño pequeño también.
-Está bien. Prometo dconservar tu pañuelo -respondió, Pan. Para luego añadir casi de prisa -Y lo cuidaré, y usaré, si esto te hace feliz. Pero Trunks, prometeme que olvidarás que alguna vez usé un tonto vestido.
-Deacuerdo. Si eso te hace feliz -dijo, aún confundido.
Trunks no entendía el porqué odiaba los vestidos. Le era muy extraño comprender porqué una niña de su edad los detestaba.
《En su gran mayoría las niñas de su edad suelen aceptar sin refutar la manera en que sus madres las visten》 -eso pensaba Trunks.
Repentinamente los músicos contratados por Bulma, empezaron a tocar una melodía. Haciendo por su causa que el peli-lila se olvidara de las interrogantes que estaban empezando a tomar mayor forma en su cabeza por la actitud de la infante.
Quizás era mejor, que supieras… nada Trunks. Por el momento. Mejor dicho por un largo, largo tiempo.
-¿Bailamos, pequeña? -le preguntó a Pan, ofreciéndole tomar su mano.
-Sí -dijo la niña tímidamente-. Pero Trunks hay un problema -siguió hablando, luego de extender su manita, para sujetar la mano que Trunks le ofrecía -. ¡Eres muy grande para mi!
Tenía razón, la diferencia de tamaños era abismal. Al lado de él se veía no más grande que una hormiga. Por decirlo de alguna forma.p
-Es cierto, pequeña -respondió. Mientras pensaba como poder solucionar ese pequeño inconveniente. Para después decir muy seguro y divertido -. Aunque eso no es un impedimento, lo suficientemente grande para lograr evitar que bailemos, ¡niñita!.
Tomándola entre sus brazos sorpresivamente, levantó a Pan del suelo muy rápido; dejándola totalmente atónita.
-Y pequeña,¿qué te pareció mi idea? ¿no soy un genio? -preguntó el muchachito; con una gran sonrisa y expresión en el rostro, como en el tono de voz, qué mostraba la arrogancia heredada por su padre Vegeta.
-Claro, que… ¡No! -respondió, Pan. Recuperándose de lo atónita que Trunks la había dejado. Luego de haberla cargado tan de repente -. ¡Me haces quedar mal! ¡Yo ya soy grande! -dijo esto, finalmente habiendo recuperado ahora sí, su verdadero carácter; heredado por la sangre saiyajin que recorría por sus venas y también por la sangre heredada por su abuelita Milk.
El jovencito abrió muy sorprendido sus ojos. Es que si algo también, aparte de su pasión por entrenar la hacía ver realmente como una saiyajin; era su carácter; ese carácter especial que él había escuchado poseían todos los de su raza legendaria de guerreros.
-Lo siento niña, ¡Esto ya está decidido! -respondió. Con un tono de voz muy firme.
Con la misma arrogancia impregnada en él como antes.
En parte también por la sangre que recorría también en sus venas; la de un guerrero saiyajin como Pan.
Observó un poco cohibido sin notarlo, como Pan se cruzaba de brazos, frunciendo el entrecejo, junto a una mirada feroz.
-¿Qué dijiste, Trunks? -preguntó; en un tono de voz mucho más firme que el de él.
Ahora sí, que se había impresionado en demasía. La mirada que sus dulces ojos le dirigió, junto a su firme tono de voz, le reafirmó que ese carácter era digno de los saiyajin.
Por supuesto Trunks, hijo del príncipe Vegeta y del Rey Vegeta; no se dejaría vencer por una niñita.
Los dos, tanto Pan, como Trunks; seguían mirándose fijamente sin querer doblegarse el uno ante, el otro.
Trunks estaba optando una actitud muy infantil.
-¡Al parecer señores están coordinando tanto el festejado, como su encantadora pareja de baile, algunas cosas antes de dar inicio al baile! -se escuchaba informar al presentador.
La miró; se miraron largos segundos. Hasta que no pudo contra los brillantes ojos negros de Pan. La candidez que su mirada transmitía era su ventaja; logrando solo, esta desvanecer la postura infantilista y soberbia que Trunks mostraba.
-Por favor, no te enojes, pequeña -habló en tono conciliador el peli-lila.
Cambiando abruptamente su actitud impuesta hace unos segundos -. Pero esta es la única manera, en la cual podremos bailar -. dijo, mirando suplicante a sus ojos cristalinos ojos oscuros como la noche; como esa noche.
Pan lo miraba analizando su pedido. Verdaderamente concentrada.
Sus le parecían tan sinceros, qué no dudo que él hablará con la verdad.
-Está bien, Trunks. Pero no te olvides del trato que hicimos -dijo, desatando sus brazos cruzados; acompañado de un breve suspiro de resignación.
Movió la cabeza para darle a entender a Pan que no su trato. Y casi al instante el muchacho dio la señal al presentador que el baile ya podía iniciar.
-Como vemos señores, al parecer el cumpleañero ya terminó de hablar con la pequeña admita! -decía, el presentador a los invitados. Al haber tenido que pedir por unos cuantos minutos, dejar en suspenso la pieza musical que Trunks y la pequeña Pan bailarín -. ¡Ahora sí, por favor señores, pueden iniciar la canción!
Los músicos siguiendo las indicaciones del presentador, ahora sí continuaron con la canción. La cual habían mantenido en una muy corta melodía repetitiva que hasta esos momentos parecía eterna.
Trunks sujetó una de las manitas de Pan, y la otra mano hizo que la colocase en su hombro. Empezando así su primer baile junto a la pequeña Pan.
Así la melodía fue tomando cuerpo; y el oído junto al cerebro del muchacho fueron reconociendo aquella melodía. Pronto se dio cuenta que aquella música no era el bals tradicional que hacia hacerse sonar para una ocasión como esa.
Esa era una canción de las que solía escuchar él, cuando estaba con sus amigos, trabajando o cuando pasaba un buen momento a solas.
Claro que la que sonaba en esos momentos era una versión suave, ligera; adecuada para ese tipo de fiestas en si. Para esa ocasión en especial.
Trunks muy feliz por haber reconocido la canción, empezó a dar vueltas.
-¡Trunks me estás mareando! -se quejó la niña.
-Lo siento…¡este momento no puede ser mejor! -manifestó, sumamente alegre.
-¿Por qué lo dices? -inquirió, confundida la pequeña.
-Por la música, niña. Es una de mis favoritas -dijo, Trunks -. Aunque… extraño, también. -siguió hablando. Más para si mismo.
Pan analizaba sin llegar a ni una conclusión de lo que él decía.
La curiosidad que toda niña posee se despertó y se apoderó de ella. ¡Iba a volver a preguntar! ¡No entendía de que hablaba Trunks!
-¡EXPLÍCAME, TRUNKS! -gritó -.Te refieres a mi vestido, ¿verdad? -dijo lo primero que se le cruzó por su mente. Con voz baja aunque con suma molestia.
-Nada de eso, olvidalo. Ya te dije, tu vestido te hace ver dulce - respondió, calmando con sus palabras a la infante.
Porque Las conclusiones de la pequeña Pan, nada tenían que ver con las conjeturas que Trunks realizaba en su cabeza; conjeturas que para Trunks no eran más que coincidencia, simples coincidencias.
《... a veces no se nos da lo que pedimos, sino lo que necesitamos》 -pensaba el festejado.
Mientras bailaba con la pequeña Pan, él creía que aquel momento de plena alegría transitoria y voluble eran suficientes. En esos momentos; solo en esos momentos la absurda felicidad lo era todo.
-¡Qué dulce se ve mi Trunks, bailando con la pequeña Pan! ¿No lo crees Den… perdón Kamisama -. Decía una emocionada Bulma.
-¡Kamisama me oye! -gritó, Bulma al percatarse que no le escuchaba.
-Perdón, sólo me distraje, mirando bailar a la hija de Gohan y Vide, con el hijo de usted y Vegeta. -exclamó Kamisama de una forma ¿mística y extraña?.
- De eso hablaba…
-La escuché. Tiene razón... - dijo el Dios de la tierra, interrumpiendo a la emocionada madre -... se ven muy lindos.
《Debe ser así, sólo así》-pensaba, Kamisama.
Agarrándose fervientemente a ese pensamiento.
Aquella canción de alguna forma, interpretaba el sentir de Trunks; solo de alguna forma.
Claro la mejor, la más simple, la más visible; la evidentemente correcta, la adecuada.
Y para Kamisama la que no debía ser. La que sólo traería problemas, malentendidos; disturbios en ambas familias, en los Brief, como en los Son.
Futuro causantes de distanciamientos, futuro causantes de uniones
Todo dispuesto de antemano a quien goza jugar con corazones sentidos; con destinos inciertos.
El que engaña, hiere y recompensa.
Sí, el DESTINO.
El cual se cree: está escrito; el cual no se puede evitar, cambiar, ni borrar.
El cual también se cree: que escrito no está; el cual nuestras decisiones en la vida y la actitud que tengamos frente a esta escriben su real curos.
¿Cuál afirmación desnudará la verdad?
Solo ese día Kamisama el Dios de la tierra se percató de la primera señal, la señal cristalina y subliminal.
Para dos seres, para dos corazones.
En aquella dulce canción.
Quizás nunca ni Trunks, ni Pan se dieron cuenta, pero la señal auténtica ya había aparecido en esa canción, bajo la observación mística de Kamisama.
Ni uno de los presentes se dio cuenta de la insolente señal. La que se dio esa noche de esplendorosa oscuridad.
De aquella manifestación imperceptible a pasado ya; mucho, mucho tiempo…
¿FIN?
NOTAS FINALES:
Si llegaron hasta acá ¡MUCHAS GRACIAS!
¡Qué decir! me da pena Trunks. No poder hacer lo que el desea.
Espero y mejore su situación.
La música que bailaban Trunks y Pan por si tienen curiosidad se llama "sweet child o mine" de los Guns N Roses. Esa canción me sirvió de inspiración para escribir esta tierna historia. (Esa y algunas canciones más). Claro que la versión que bailaban ellos era en una versión balls. Algo así me lo imagino.
Y bueno lo del pañuelo-pañoleta... es obvio que hago referencia en mi historia de cómo Pan consiguió desde mi perspectiva su pañoleta-bandana anaranjada. XD
Así lo imaginé yo. XD
CAMBIANDO DE TEMA RADICALMENTE; no sé cómo decirlo, pero yo cuando empecé a escribir este One-Shot, no pensé que sin darme cuenta la llevaría a convertir inconcientemente, mientras dejaba volar mi imaginación en una PRECUELA de una historia que he estado planeando escribir hace poco tiempo.
Espero estar inspirada aquí a un tiempo para escribir y publicar la historia que deseo con ansias escribir. Solo que aún me falta inspiración, concentración.
Estoy bloqueada.(?)
Trataré por ahora de escribir otras pequeñas historias, hasta que reaccione y vea la luz mi cerebro.
Perdón si me pase de mística en la historia(?).
Sin más que decir, GRACIAS, muchas gracias por leer.
Hasta la próxima...!
