Dos Enamorados.

Con un solo corte de su espada, Karin se deshizo del hollow que había estado atosigando la ciudad de Karakura.

Bufó. ¿Por qué nunca podía pasar sus vacaciones con su familia tranquila? Ni muerta podía tener tiempo libre.

Aunque la vida en la Sociedad de Almas era mucho más agitada que en el mundo humano desde que de convirtió en tercer oficial del escuadrón diez. Pero al menos tenía unas largas vacaciones para poder estar con su amada familia que se quedó en el mundo humano lloriqueando por ella desde que murió en ese accidente de tránsito.

Mientras envainaba su espada, oyó un pequeño maullido y sus ojos se ampliaron al ver a un gato restregarse contra su tobillo, aún cuando estaba fuera de su gigai.

Al ver al pequeño gatito blanco semi transparente, sus cejas se alzaron.

Rápidamente tomó su celular rastreador que también funcionaba para comunicarse con Seireitei y llamó a su capitán.

-¿Qué sucede, Kurosaki?- la voz cargada de fastidio de Toshiro le contestó de mala gana. —Te dije que no llamaras a menos que fuera por una emergencia. ¿Hay alguna emergencia?-

-Eh…- miró nerviosamente al gatito. —Más bien… tengo una duda.-

Lo escuchó suspirar profundamente.

-¿Qué?-

-¿Los animales pueden ser fantasmas? ¿Y qué se supone que haga si me encuentro a un animal fantasma? ¿Se les puede hacer konso?-

-Bueno, supongo que esa es una duda válida, aunque pudiste haber llamado al escuadrón doce en vez de molestarme mientras trabajo.- regañó con voz tranquila, haciéndola rodar los ojos. —Cuando pasan tiempo con personas con poder espiritual, aunque sea por un corto periodo de tiempo, dependiendo su cercanía, algunos animales pueden ir a la Sociedad de Almas o, si tienen algún asunto pendiente, pueden ser fantasmas, sí. Puedes hacer konso en ellos, no debería haber problema. Y te sugiero que lo hagas rápido porque pueden convertirse en hollows también.-

-Ya veo.- frunció el ceño hacia el gatito que seguía frotándose contra su pie. —Gracias, te dejó volver a tu adorado papeleo.- él gruñó en respuesta y le colgó.

Karin hizo una mueca, desatando la funda de su espada mientras se inclinaba hacia el animal.

Cuando estaba a punto de golpear su frente con el extremo de la espada, el gatito alzó la cabeza y ella se quedó con la boca abierta al ver unos preciosos ojos turquesas que le recordaron de inmediato a cierto capitán cascarrabias suyo.

No era particularmente aficionada a las mascotas pero… ¡este gatito era realmente adorable! Apostaba que Rangiku lo adoraría.

Sonrió y tomó al minino en sus manos. Era tan pequeñito que cabía sobre ellas.

Lo conservaría durante estas tres semanas de vacaciones y luego lo llevaría a la Sociedad de Almas para regalárselo a Rangiku o a Momo, decidió.

.

Pese al plan inicial, resulta que Karin se terminó encariñando con el maldito gato a lo largo de las tres semanas con su familia.

Al final decidió que lo quería para ella misma.

Pero… ¿cómo explicarle esto a su gruñón capitán?

Su habitación estaba justo frente a la suya en el escuadrón así que no podría guardar el secreto mucho tiempo, y ya se estaba imaginando el escándalo que le haría por querer traer una mascota al escuadrón. Si hubiera sido para Rangiku al menos podría compartir la culpa, pero ahora que lo quería para ella se llevaría todos los gritos.

Después de pasar por el senkaimon, Karin se aseguró de tener a Shiromi (el nombre de su gatita, ya que según Yuzu era hembra) bien escondida entre los pliegues de su kimono mientras se acercaba a su escuadrón.

Planeaba dejar a Shiromi en su habitación y luego reportarse a trabajar pretendiendo que todo estaba en orden para luego hablar con Momo y Rangiku y que la ayudarán a darle la noticia a Toshiro mañana. Pero… sus planes se vieron frustrados inmediatamente al verlo en el jardín del escuadrón, justo a un lado de la entrada a donde estaban las habitaciones.

Empezó a sudar frío.

-Kurosaki…- le frunció el ceño profundamente. -¿Puedo preguntar por qué no fuiste directamente a reportarte en la oficina?- se acercó a ella con una mirada severa.

Karin tragó saliva, mirando de reojo al gatito lamiendo su patita dentro de su kimono.

-Yo… quería buscar mi insignia de tercer oficial primero.- sonrió inocentemente.

-Nunca te pones esa insignia.- la miró fríamente. -Kurosaki…- una de sus cejas comenzó a temblar con molestia. -¿Hay algo que quieras decirme?-

Ella tragó saliva, abriendo mucho los ojos. ¿Acaso ya lo sabría?

-N-no… No pasó nada interesante en mis vacaciones… Ichi-nii haciendo demasiadas preguntas… Yuzu mimandome y la cabra loca llorando como siempre. N-no pasó n-nada nuevo en lo absoluto…- retrocedió nerviosamente ante su mirada fija y penetrante.

-Karin.-

Ella abrió mucho los ojos al escucharlo llamarla por su nombre. Nunca lo hacía a menos que fuera por un asunto realmente serio y personal.

¿Acaso tanto le molestaba que tuviera una mascota?

-¿Sí, Toshiro?- suspiró.

Probablemente ahora iba a darle un discurso de por qué era una mala idea tener animales en el escuadrón y que debía regalar su preciosa Shiromi a alguna alma en el Rukongai.

-... ¿Estás embarazada?...-

...Ok, eso era algo que NO estaba esperando.

-¡¿Eh?!- su rostro se desencajó en incredulidad.

Él apretó la mandíbula duramente.

-No intentes engañarme. Siento un diminuto reiatsu adicional que no debería estar allí justo en tu vientre. Además, tu ropa está más holgada que de costumbre.- apretó los puños. -¿Entonces es cierto? ¿Vas a ser madre?-

Karin se quedó mirándolo en silencio por un momento, antes de estrellar fuertemente la palma de su mano contra su frente.

-Toshiro…- rodó los ojos hasta la parte posterior de su cabeza. —Ya sé que estás enamorado de mí y todo, pero este nivel de paranoia es demasiado incluso para ti…-

Ya estaba acostumbrada a que la cele, era adorable aunque a veces podía ser molesto, y en esta ocasión era simplemente ridículo. ¡¿En serio ESO fue lo primero que se le pasó por esa supuestamente brillante mente de prodigio suya?! Sentía ganas de abofetearlo.

-Y-yo no estoy… ¡De todos modos, no cambies de tema! Contesta a mi pregunta.- se cruzó de brazos.

Ahora siendo ella la que tenía una ceja temblando por la ira, abrió la boca para lanzarle una buena tanda de insultos, solo para cerrarla de repente y hacer una mueca pensativa.

La verdad era que llevaba años esperando a que este bastardo se le confesará (ya que si ella tomaba la iniciativa probablemente empezaría a poner excusas) así que… esta podría ser la oportunidad perfecta para obtener una pequeña pero dulce venganza.

-La verdad… es que estaba muy preocupada respecto a cómo decírtelo…- murmuró con el rostro en blanco. —Estoy muy feliz por tener a mi pequeña Shiromi…-

Sus ojos se ampliaron y por un momento se vio tan horrorizado que casi le tuvo lástima… pero también le fue muy difícil aguantarse la risa.

-¿T-tendrás una hija?...- palideció por completo.

-Amo mucho a Shiromi y no pienso ocultarla.- llevó una mano dentro de su kimono, acariciando a la gatita medio dormida.

-P-pero… ¿Q-quién es el padre de…?... ¿Con quién…?... Tú…-

-Y no nos vas a separar, Toshiro.- ya incapaz de contener su sonrisa burlona, pidió disculpas mentales a Shiromi y la tomó en su mano para sacarla de entre su ropa, presionándola contra su pecho.

La gatita se acurrucó allí felizmente, ignorante a la mirada llena de sorpresa, incredulidad y confusión que el poderoso capitán le estaba enviando.

-¿Un… gato?...- su mirada se quedó en blanco al darse cuenta que de ahí venía el diminuto reiatsu.

Y Karin no aguantó más y de inmediato comenzó a carcajearse como si no hubiera un mañana.

Esta vez ambas cejas del capitán comenzaron a temblar con enfado e indignación, aparte de vergüenza por la humillación que estaba pasando.

Y sin embargo… Toshiro estaba aliviado. Tan aliviado de haberse equivocado que ni siquiera lo pensó dos veces y, dándose la excusa mental de que lo hacía con el propósito de callar su molesta aunque encantadora risa, se acercó a ella y la besó.

Shiromi, que era una gatita bastante tranquila, simplemente se acurrucó más contra su dueña y siguió durmiendo y ronroneando, con los acelerados latidos del corazón de Karin como sonido de fondo.

Algo era seguro: ella iba a quedarse en el escuadrón diez, y específicamente bajo los cuidados de esos dos enamorados, muchos años más.

Fin.

Holaaaaaa :D

Este es mi One-shot HitsuKarin número 350! :'D

Muchas gracias a todos los que me han acompañado a lo largo de estos años para llegar hasta aquí TTwTT

Y, como los lectores veteranos recordarán, yo tenía una meta... una meta que ya ha sido cumplida UwU

Planeo llegar a los 400 one-shots HitsuKarin antes de darme por satisfecha y dejar de contar y solo escribir HitsuKarin ya más porq quiero que por aumentar la cantidad de fics en este bello fandom que tanto ha crecido! :'3

Espero que este fic les haya gustado aunq es raro, como casi siempre xD Y los personajes pertenecen a Tite Kubo!

No olviden que los amo con todo mi kokoro!

Me despido!

COMENTEN! *o*

CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!