Capitulo 12. Girl Crush

Cáncer

A SasuHina Fanfiction

N/A: ¡Hola lectores! Sólo quería dar un par de notas para este capítulo tan especial para mí. Es obvio que la canción tiene mucho que ver, pero por favor no piensen literalmente en la letra en cuanto al "crush" si no en el sentimiento de la canción, en el concepto crudo.

No os asusteís, planeo darles mucha felicidad en los próximos capítulos para sanar los tragos amargos. ¡Veamos esos reviews para ver que opinan de cómo va el fic en lo que vamos de la historia! ¡Saludos a todos!

-Persephone

Cuando el juez pronunció las palabras que oficialmente unieron a Asuma y a Kurenai, la sala entera irrumpió en aplausos y gritos de alegría, incluso algunas lágrimas pero sobre todo felicidad en sí. El señor y la señora Sarutobi saludaban a todos los dichosos familiares y amigos que estaban siendo testigos de dicha unión tan importante, brazo con brazo, completamente enamorados y deseosos por iniciar una nueva vida de aventuras y promesas juntos.

Las damas de honor fueron convocadas entonces a tomar las fotos oficiales y el resultado fue una sesión de fotografía totalmente íntima y cálida. Kurenai junto con Temari y Rin, las chicas rodeándola como si fuera la más hermosa flor del jardín, sonrisas enormes y contentas plasmadas en cada centímetro de la foto.

Asuma con Chouji y Shikamaru bajo cada uno de sus brazos. Shino, Gaara y Sasuke con los brazos sistemáticamente cruzados sobre el pecho, como si fueran guardianes de piedra de un antiguo templo. Finalmente Naruto con la sonrisa más grande que pudo proyectar, ojos cerrados de felicidad, Sai siendo cargado por un efusivo Kiba, y un Akamaru saltando a medio ladrido. Al final y tras las fotos con los familiares y amigos cercanos la fotografía final fue el novio novia, la novia y toda la entera corte nupcial. Sasuke sentado con el gorro negro puesto y una sonrisa autosuficiente en su rostro y una Hinata parada a su lado, mano en su hombro en el más íntimo momento frente a las cámaras. Dos matrimonios recién consumados en el lente.

Cuando la multitud llena de flashes y sonrisas, en ocasiones fingidas, comenzó a disiparse finalmente, y Kurenai y Asuma comenzaron las siguientes actividades de la noche, el extenso salón donde los invitados se reunirían para pasar al velada comenzó a llenarse paulatinamente. El Hotel Campestre Konoha era un lugar rústico y encantador y la hermosa boda otoñal que había mantenido a Kurenai despierta durante meses estaba tomando forma frente a sus ojos color carmín. Las chicas seguían tomándose fotos cuando Sasuke se recargó en un pilar de tronco maqueado para sorber un poco de su agua, observando a Hinata desde la distancia. La pequeña hada reía y revisaba las fotos que habían sido tomadas, probablemente apenada por algún gesto intruso que no debía ser capturado para siempre en una fotografía.

La presencia inesperada de Naruto al lado de Sasuke solamente hizo que todo esto fuese una regresión a la vez en la que Sasuke supo que estaba enamorado de Hinata, a los seis años. El rubio ya no traía corbata, alegando sabiamente que le apretaba demasiado el cuello y en su mano sudaba una copa de algún vino bastante exclusivo; Sasuke pudo oler la sustancia desde donde estaba parado. El rubio golpeó su hombro de forma poco delicada, llamando su atención.

-¿Qué hay, enamorado?

-Hmm. ¿Qué hay, eterno soltero?

La cara de Naruto se desfiguró de forma risible cuando Sasuke le hizo notar lo obvio. El chico moreno movió su cuerpo para quedar frente a frente con él.

-¿Qué demonios hacían ahí parados? Kurenai lucía como si fuese a empujarte para que salieras de en medio, que hubiera sido bastante gracioso de ver pero… - Naruto se encogió de hombros, fantaseando sobre su maestra de matemáticas golpeando a su mejor amigo. Sasuke lo miró, con una vida entera de amistad en sus ojos y sonrió a medias.

Las fotos siguieron y la música comenzó a sonar entre las habladurías de los asistentes mientras Sasuke se acercaba a Naruto, susurrando la gran noticia en su oído, como cuando eran niños y compartían secretos. Los orbes azules de Naruto se desorbitaron un poco, mirando a su amigo de toda la vida con una sonrisa como de mar en calma y un rostro ligeramente cansado. La fiesta apenas iniciaba pero Naruto estaba seguro que para alguien en la condición de Sasuke, todo este ajetreo y obligaciones de ser alguien en la boda debían de ser demasiado.

-¿¡Es en serio!?- su tono era de incredibilidad, pero de felicidad casi congénita.

-Tan en serio como lo queramos ella y yo, dobe. No puedes decirle a nadie. Mi madre enloquecería y Neji Hyuuga me mataría más rápido de lo que tengo planeado morir…

Naruto asintió riendo un poco, sabiendo que cada palabra era cierta. Era extraño y Naruto sabía que no tenía validez legal o incluso religiosa pero era uno de los matrimonios más fidedignos en los que se imaginaba. Finalmente estaba feliz de haber estado en la boda de Sasuke como se imaginó desde que ambos tenían 12 años y las chicas como pareja empezaron a aparecer en todos los lados del mapa. Esas palabras de jungla que Sasuke había pronunciado en un altar ajeno y que Hinata regresó con la misma atención valían más que cualquier papel que la alcaldía de Konoha entregara.

Shikamaru se acercó al par de chicos, este con un vaso de whisky en la mano; el olor era igualmente fuerte. Sasuke estaba un poco ansioso de no poder tomar como sus amigos por su condición, era una de las cosas que se perdía de su juventud y que lo regresarían a la cama en cuestión de segundos si le daba algún ataque de "vivir la vida" como los que solía tener cuando no tenía nada importante. Ahora era un chico de 18 años con cáncer terminal y una esposa que conoció a los 2 años.

-Es muy raro verlos sonriendo… - murmuró Shikamaru notando el silencio y bebiendo de su vaso. –Pero me alegra estar aquí.

-Sí, ahora que lo mencionas Asuma y Kurenai nunca sonríen mucho… - dijo Naruto terminando su copa de vino y observando a la recién formada pareja.

-Probablemente es porque tus calificaciones siempre los ponen de mal humor, incompetente…- dijo Sasuke dando un gran sorbo a su botella de agua haciendo que Shikamaru sonriera. Finalmente las cosas volvían a la normalidad; pero el color en la piel de Sasuke le decía que tal vez esto no pudiera durar para siempre.


Hinata tomó una pequeña galleta elegantemente bañada en papeles diminutos de oro; un macaron. Era color rosa pálido y con oro y mermelada de fresa encima y sus manos manicuradas lo tomaron sólo un par de segundos para después darle una gran mordida que casi acabó con el postre entero. Era dulce y la galleta en sí era bastante porosa y sin sabor; el oro sabía a absolutamente nada. El resto de la delicadeza se fue en un par de mordidas más.

-¿Hambre, pequeña? – dijo una voz en su espalda que la hizo cerrar los ojos y tragar en seco de placer. Volteó rápidamente para encontrarse, unos centímetros más arriba con la todavía imponente figura de Sasuke Uchiha. Su perfume varonil y rústico la hizo cerrar los ojos nuevamente cuando estuvieron frente a frente y la chica sonrió sin mostrar los dientes, un poco preocupada de tener dulce entre los dientes. La dicha había inundado tanto a Hinata que no había reparado en lo que esto significaba.

-Sasuke-kun…- dijo la chica acercándose a él. El chico le tomó la mano, acariciando sus pálidos nudillos con un fuerte pulgar. Era increíble como el resto del mundo se derretía cuando Hinata y él estaban frente a frente; pensar que durante todo este tiempo se negó la dicha de estar así con ella, de respirarla cada minuto.

-¿Seguirás usando honoríficos? – preguntó de forma burlona, tan burlona que recordaba al gato de Alicia. Una perfecta hilera de dientes que significaban perdición y cierta locura. – Somos marido y mujer ahora…

Las más rojas manzanas de primavera no podrían comenzar a compararse con las mejillas de la chica en aquella fiesta junto a la decorada mesa de postres. Lo miró con todo el amor, toda la esperanza del mundo en su rostro. El chico podía ser coqueto cuando se lo proponía y Hinata no podía siempre corresponder sin una amenaza de desmayo pero a la vez, no había sensación como la que sentía cuando Sasuke la hacía sentir tan deseada.

-T-T-Tienes razón. Sasuke…- la manera en la que los labios rosados de Hinata se curvaban al mencionar su nombre y sólo su nombre era casi sacrilegio. El chico pensaba que era la perfecta representación de la reina de las hadas, vestida en telas brillantes y tranparentes, flores en sus mejillas y en sus pulmones.

A veces se sentía patético al idealizarla tanto pero…dios, miren a esa chica. Su chica. Miren las curvas de su cuerpo, la calidez de su piel, el olor de cada alforza de su piel, los colores del atardecer en su vientre cuando el sol decide besarla y vuelve al astro tan tímido, tan recluyente que es la luna quien la acobija y le canta canciones para que la niña duerma. La hada nocturna amor nocturno y juvenil con la sangre borboteando de manera feral y con la delicadeza de dos amantes que no desean nada que no sea estar en los brazos del otro.

Y ahora era su esposa; y no necesitaban que nadie más lo confirmara. Quería pertenecer a la chica por el resto de su vida, los meses, años u horas que esto fuese, quería ser de Hinata Hyuuga.

-Hola pichoncitos…- el momento fue interrumpido por una Ino que se acercaba a ellos, tomando del brazo a Sai, quien vodka con arándanos en manos se dejaba hacer por su dominante novia. – Interesante boda ¿eh?

-¿Interesante? ¿Por qué usas palabras de adulto?- preguntó Chouji llegando a sus amigos. Ino se rió ante la inocencia de uno de sus mejores amigos y volvió a Hinata y Sasuke quienes se habían visto importunados pero complacidos de estar entre sus amigos.

-Me refiero a que mi boda será 10 veces más escandalosa que esta. Para iniciar quiero una boda en verano, para poder usar un vestido más bien…revelador…- la mirada azul de terciopelo de Ino hizo a Sai salivar un poco, y calmar su sed con un gran trago de vodka directo de su vaso. Hinata se rió, cubriéndose como siempre la boca de fresa con la mano.

Sasuke negó con la cabeza, divertida. Ino le agradaba, aunque fuera a veces demasiado vana y caprichosa y recordara los años en los que parecía estar totalmente enamorado de él, sabía que la chica apreciaba a Hinata y eso lo agradecía. El pequeño grupo de amigos se comenzó a hacer cada vez más y más grande hasta que casi toda la clase de Sasuke estaba platicando en un pequeño rincón de la sala donde se hacía la fiesta y Sasuke intentó ignorar el sentimiento cálido que todo esto le causaba en el pecho.


Itachi había bajado hacía el lago hace unos 20 minutos, muy a pesar de la humedad y los mosquitos que rodeaban al Hotel Campestre. La media noche estaba cercana y la fiesta se encontraba en su gran apogeo, aún así le apetecía estar a solas en este momento.

Había empezado a fumar cuando tenía sólo 15 años, debido a todo el estrés que vivía en su vida; a su ansiedad, y desde entonces un cigarrillo prendido significaba un intervalo de calma de uno minutos, dependiendo con que tanta pasión lo fumara. Estaba contento por Asuma y Kurenai, puesto que también habían sido sus maestros en su tiempo del instituto, pero no lo suficiente como para estar entre tanta gente sólo por el hecho de que su madre pensaba que el cáncer de Sasuke lo hacía completamente inútil.

Ahora mismo podría estar adelantando lecturas de clase o jugando algún video juego con Shisui pero su madre no quería venir a la boda sola y no le hubiera gustado que Sasuke estuviera "a solas" en la fiesta, por lo que mientras su madre hablaba con otras damas de sociedad, él se había escapado un poco del ojo público, bajado la colina, ensuciándose con pasto y rocío y había acabado recargado en un frondoso árbol, fumando su segundo cigarrillo. Mientras el aire inundaba sus pulmones, volteó a ver las sombras y luces de la fiesta.

Era en realidad bastante agradable, la fiesta; gente que se amaba bailando y creando una nueva familia en frente de sus ojos; algo que cada vez se veía más lejano para él. Se sentía enfrascado, atrapado en su país y en su propia casa, y simplemente no podía esperar el momento en el que pudiese vivir su propia vida, sin estar tan al pendiente de su familia y sus alrededores, sin padecer lo de ellos.


Arriba, en la fiesta, el baile de marido y mujer había iniciado finalmente. Era una melodía bastante suave, con tonos tiernos y reconocidos por el público, que se emocionó hasta el punto en el que comenzó a aplaudir. Itachi cerró los ojos y sonrió, chupando el cigarrillo y revolviendo el humo en sus pulmones antes de soltarlo y relajarse un poco más. Estaba contento en lo que podía estarlo, con la salud de Sasuke estable y su vida monótonamente aburrida.

Era una buena vida.

"Girl Crush" era la canción con la que Asuma y Kurenai bailaron su primer baile de marido y mujer oficialmente el día de su boda. Era cantada por Harry Styles, no originalmente, por supuesto, pero una de las sobrinas de Kurenai se había encargado de escoger la música y ese tipo de cosas. Al final, aunque no era una canción muy adecuada por la letra para un casamiento, Asuma y Kurenai estaban tan felices de por fin estar casados y que la boda iba tan bien, que no les importó cruzar el salón de fiestas a oscuras para llegar al halo de luz rodeado de sus invitados y comenzar a moverse al bello compás de la música.

I got a Girl Crush, I hate to admit it but

I got a heart rush, aint slowing down

I got it real bad, want everything she has

That smile and that midnight laugh

She's giving you now

Uno. Kurenai toma la mano de un nervioso Asuma, a quien nunca le gustó realmente la atención enfocada en él mismo; pero su mujer se ha arreglado el cabello y sus ojos rojizos brillan bajo las luces blancas de la decoración y es simplemente tan hermosa, tan etérea y fugaz como una estrella en medio del salón que al momento de acercarla a su pecho, se pregunta si el fuego divino que representa atravesará su traje y quemará su pecho. Kurenai cierra los ojos mientras los invitados aplauden al primer baile oficial, y en cuanto cierra los ojos tanto el alboroto como los aplausos fallecen en sus oídos, y de ahí en adelante sólo puede escuchar el latido del corazón de su esposo.

I want to taste her lips

Yeah, cause they taste like you

I wanna drown myself

In a bottle of her perfume

Dos. Neji Hyuuga se recarga en uno de los balcones del salón casamentero. TenTen está adentro, platicando con unas personas mayores, probablemente sobre lo hermosa que se ve la novia, lo apetitosa que huele la comida. La música logra su cometido y ablanda el corazón de hielo de Neji, quien observa a TenTen dirigirse con respeto y arte, segura de sí misma. Neji sonríe para sus adentros, pensando en lo hermosa que TenTen se verá un día cuando le pida matrimonio y se vista de blanco para él. Sólo para él.

I want her long blonde hair

I want her magic touch

Yes, cause maybe then

You'd want me just as much

I got a Girl Crush

Tres. Shikamaru y Temari están sentados, alejados de las luces que están enfocadas en el baile de marido y mujer. Shikamaru se da cuenta, porque casi nunca sucede, Temari recarga su mejilla en su hombro, de manera romántica, de manera espontánea. La rubia amazona confesándose mortal frente a él.

Cuatro. Ino y Sai han dejado de besarse detrás de la cortina cercana a la mesa de dulce. Es la primera vez que Sai lo dice, y aunque huele a vodka y arándanos e Ino no se lo esperaba, el "Te amo" es tan claro, tan presente que no duda en besarlo de forma cálida y tierna, sin el fuego de hace unos minutos.

I don't get no sleep

I don't get no peace

Thinking about her, under your bed sheets

Cinco. Chouji come de la mesa de dulces, charlando con uno de sus compañeros de fútbol que también fue invitado a la fiesta. A su lado, Naruto acaricia casi sin darse cuenta el filo del vaso de vino blanco que ha estado cuidado durante casi toda la fiesta. En un esfuerzo por parecer normal, echa un vistazo a toda la sala y ve a Sakura sonriendo a un lado de TenTen mientras ambas amigas miran el baile. Naruto le sonríe, sin saber muy bien si la chica de pelo rosa lo miraba o no. Siempre sonreiría, aunque doliera más que estar callado.

Seis. Gaara lee durante el baile, por supuesto. Tiene una ponencia que exponer en dos meses y este libro le será de ayuda en Oregón. Esta orgulloso de sí mismo; aunque le cueste la mayoría de su vida social. Mientras dobla la página, levanta la mirada y al igual que el resto, Matsuri, la dama de honor a la que fue asignado en el altar, está perdida en el baile ceremonial, en la letra, tal vez, en la canción. Si…estaba perdida como todos, pero…con esta luz, en este ambiente y en ese momento, Matsuri lucía especial para Gaara.

The way that she's whispering

The way that she's pulling you in

Lord knows I've tried

I can't get her off my mind

Siete. Sasuke y Hinata están sentados en las mesas cercanas al balcón y Hinata observa el baile, de forma similar a los demás, y aunque sabe que no es lo ideal y que probablemente no llegaran muy lejos, Sasuke se levanta de la mesa lentamente y la toma de la muñeca, llamando su atención y alarmándola un poco. Sin que nadie se diese cuenta, los chicos salieron por la puerta trasera, directo al lago.

I wanna taste her lips

Yeah, cause they taste like you

I want to drown myself

In a bottle of her perfume

I want her long blonde hair

I want her magic touch

Yeah cause maybe then

You'll want me just as much

I got a Girl Crush


El frío azota el rostro de los jóvenes apenas logran salir de la gran habitación agreste. Tomados de la mano, y bajando por la colina, Hinata no puede evitar reír ante la ridiculez de todo esto, y en como la vida les había hecho madurar tan temprano que se le hacía algo insulso el bajar una colina de la mano de Sasuke. Al mismo tiempo y mientras el suave pasto acariciaba sus plantas de los pies desnudas, tacones en su mano libre, lamentaba que la vida los había hecho madurar tan rápido que no se permitía si quiera disfrutar de un momento como este.

Estaban discutiblemente recién casados, pero al pie del lago, con la luna brillante y el rocío en el pasto, la canción de una boda que se apropiaron sonando de fondo en la cabaña que se encontraba sobre la colina y el sonido interno de los corazones latiendo de manera tan acoplada; todo parecía tan real, todo parecía tan eterno y suyo.

-¿Y q-q-que hacemos aquí? – preguntó Hinata casi tiritando de frío y dejando caer los tacones al lado de ambos, mientras observaba la espesura del bosque y la inmensidad del lago, todo levemente iluminado por una serie de luces blancas parte de la boda que estaban hurtando.

-Nuestro primer baile como marido y mujer…. – dijo Sasuke posicionándose frente a ella de una manera lenta, luchando por que Hinata no viera la forma en la que tras aquel descenso el aire comenzaba a faltarle y el frío que sentía era exagerado. –No es una canción muy adecuada pero…

-P-ero es perfecto…- dijo Hinata mirando el lago y observando a Sasuke. – E-estoy muy feliz de ser tu esposa…

-Estoy…estoy feliz también…- el sentimiento era tan ajeno que Sasuke casi se traba al admitirlo. Sonrió ante la imagen de una Hinata con los pies sucios y las faldas del vestido húmedas, el maquillaje intacto y todo lo que ella representaba. El perfecto desastre que eran ellos dos como pareja.

Hinata lo calló con un beso, lo cual pensó que nunca haría, y Sasuke se sorprendió un poco antes de tomarla de la cintura con una mano y tomar su mano con la otra, alistándose para bailar lentamente los últimos segundos apresurados de una canción ajena a la cual no escuchaban la letra. No era necesario, pensaría, cuando Hinata recargó su mejilla soñadoramente en su hombro y sintió como la respiración se le aceleraba considerablemente, pero no malgastaría este segundo de su vida en checar su salud. La paranoia médica ya le había quitado demasiado.

Ahora mismo sólo eran él y Hinata, bailando su primer baile.

I got a Girl Crush

Hate to admit it but

I got a heart rush

It ain't slowing down


Está de más decir que Itachi lo escuchó todo. Mientras el cigarrillo moría en sus dedos, el sentimiento de suciedad e incluso de perversión le recorrió la espina dorsal al observar lo que sus ojos vieron aquella noche. Mató el cigarrillo en el piso, importándole poco si contaminaba o no la honorable casa de otra persona, aunque fuese un hotel campestre, y regresó a la fiesta, con un sabor agrio de culpa enorme que el whisky que tomo aquella noche no pudo lavar.