Chapter 2: The Deal.
Las palabras de Regis se repetían como un eco de fondo en su cabeza "Prompto" todavía se sorprendía de que su majestad supiese de su nombre "¿Tienes algo que añadir?" aquello retumbaba en su cabeza como una especie de psicofonía de las profundidades.
Sabía que toda la sala lo estaba observando, a él, un simple plebeyo, tantos pares de ojos pues sobre su figura lo hacían sentirse pequeño y menudo, insignificante, sabía que debía actuar con rapidez o sino quedaría completamente en ridículo delante de todo el gobierno del país.
"Pu-pues" – Desgraciadamente la forma en la que consiguió liberarse del nudo de su garganta no fue precisamente alentadora, ni mucho menos la forma con la que pretendía dirigirse. Estaba dejando por los suelos el aún caliente cargo que le habían dado. Prompto sintió como su cara rápidamente se iba colorando, aquello estaba siendo demasiado para él, y el tipo de miradas que le habían regalado alguno de los presentes no ayudada en nada. Sin embargo, este decidió centrarse en la gentil mirada de su rey, aquellos orbes azules llenos de bondad y cariño lo ayudaban a seguir adelante.
"Yo conozco a alguien que puede traducir estas escrituras" – Dijo finalmente. Entonces el silencio que había en la sala se intensifico, nadie se esperaba que alguien como él dijese eso. Nadie se inmuto y Prompto lo único que hacía era observar a su majestad, suplicando porque la respuesta que había dado fuese de su agrado.
"¿De veras?" – Dijo el rey ciertamente interesado.
"Sí su majestad" – Dijo el rubio ahora agachando la mirada. Ya no podía aguantar más aquello.
"¿A quién?" – Preguntó alguien más en la sala que este no conocía.
Entonces fue cuando el joven fotógrafo se percató de la metedura de pata que había cometido, por un momento le vino a la mente la imagen de su amiga, sujetando la diabólica sartén de la otra noche y con una cara para nada agradable. Obviando el cierto miedo que le tenía a Lena, este no podía traicionar la confianza que ella había depositado en él, pero este tenía que ser consecuente con lo que había dicho. Toda acción tiene una consecuencia. Y Prompto lo único que podía hacer ahora era aceptar su error y salir de ahí lo mejor parado que pudiese.
"Una amiga" – Dijo este evasivamente, entonces se fijó en la cara Noctis, la curiosidad que reflejaba, aquello sólo empeoro más las cosas.
Entonces vio las diversas expresiones que ponían los miembros del consejo, tan diferentes unas de otras, sin embargo, todas coincidían en algo, y era decepción. Seguramente todos pensaban que era una pérdida de tiempo, que aquel inmaduro chiquillo no merecía estar en esa sala y menos aun haciéndoles malgastar el tiempo cuando había asuntos más cruciales que resolver. Aquello le molesto de sobremanera, él sabía que no sería el más indicado en aquella sala para hablar, le faltaba algo tan valioso como es la experiencia que te da la vida, sin embargo, sólo demandaba una cosa y era una oportunidad.
"Es arqueóloga y dejadme deciros que es bastante buena, si hay alguien tiene los conocimientos y experiencia suficiente como para leer esas escrituras, esa es ella" – Dijo sacando de la nada el valor de donde no lo tenía, elevando levemente la voz con la intención de hacerse oír. Cuando se percató de que todos los ojos volvían a estar sobre él, su coraje disminuyo.
¿Y dónde se encuentra esa persona de la que nos hablas?" – Le preguntó ahora Ignis.
"Vive en Altissia" – Dijo este.
"El centro arqueológico y antropológico de Altissia no sólo es el mejor de todo Accordo, sino también uno de los mejores, por no decir el mejor de todo Eos" – Dijo uno de los consejeros – "Contar con su ayuda sería altamente beneficioso"
Aquello hizo que a Prompto se le dibujase una sonrisa, al fin las cosas parecían pintar bien. Sin embargo, aquello no duro mucho.
"Lo siento, pero me parece ciertamente un disparate, Prompto jamás has salido de Insomnia con anterioridad, perdóname si me cuesta creer lo de tu amiga de Altissia y mucho menos que sea alguien capaz de leer estas runas. Nuestros mejores expertos lo han intentado y no han llegado a nada" – Dijo Gladio – "Por lo que a mi parecer primero deberíamos centrarnos en otros asuntos antes de ponernos a perder el tiempo intentando leer unas figuras sin sentido alguno"
Una palabra que pudiese describir su estado actual, sí, frustración. Sin embargo, no se iba a rendirme tan fácilmente, por lo que haciendo oídos sordos de la conversación este se relegó a un segundo plano y cuidadosamente tomo su móvil del bolsillo de su pantalón. Rápidamente lo desbloqueo y comenzó a trazar su propio plan por debajo de la mesa, necesitaba que los demás le hiciesen caso, él sabía que podía ser de utilidad y tenía que correr el riesgo. El mensaje ponía "Lena necesito tu ayuda"
Mientras tanto, al otro lado de la ciudad, en la estación de autobuses Lena ya había terminado de colocar su equipaje en el interior del transporte y ahora se encontraba haciendo la cola para entrar. Estaba contenta, por fin se iba a casa, la verdad que jamás pensó que todo aquello saldría tan bien como pensaba, que en algún momento se encontraría con algún conocido y todo ello acabaría en una huida a hurtadillas en la noche, en la parte trasera de un camión; rodeada pollos y sólo llevando lo puesto. No pudo evitar reírse ante las locuras que su mente llegaba a crear.
De pronto la música de sus auriculares quedo relegada a un segundo plano, debido al molesto timbre de la campanita que había aparecido de la nada, anunciando la notificación de un mensaje. Esta no pudo evitar bufar y reprocharse a sí misma el no haber puesto el dispositivo en silencio. Tomo el móvil y cuando la pantalla se ilumino vio que el mensaje era de Prompto, pero como estaba ya entrando al bus simplemente paso de él y guardo el dispositivo de nuevo en su pantalón.
Una vez que le había entregado el billete al conductor, esta caminó hasta estar cerca de la parte trasera del vehículo, tomo asiento al lado de la venta y comenzó a ver a través de esta, no sin antes bajar el interruptor de su móvil y así ponerlo en silencio. No quería que la molestaran ni su amigo ni el trabajo, simplemente disfrutar del viaje, ya volvería a la realidad cuando se bajase del vehículo.
Al poco tiempo el bus se puso en marcha y para cuando se fue a dar cuenta ya había salido de la capital y se encontraba en pleno camino por Leide, esta pudo ver como pasaban por Hammerhead y se lamentó de no haber podido pasar a saludar a Cindy, la verdad era que la mecánica le había caído bien, pero aquello no tenía por qué ser nada malo; ya tenía una excusa para volver. Una vez pasado el taller, todo lo que había era paramos desérticos, montañas y diminutas poblaciones alejadas de la mano de dios, por lo que sin más esta corrió un poco la cortina y se acomodó en su asiento para disfrutar de la música, había tenido la suerte que no le toco nadie al lado, por lo que podía explanarse como quisiese. Sin embargo, para esta no pasó desapercibido el hecho de que su móvil, el cual se encontraba en el asiento del al lado se iluminaba cada dos por tres con más y más mensajes del rubio.
En un momento dado, esta ya no aguanto más y tomo el móvil «¿Qué querrá?» pensó mientras desbloqueaba el dispositivo y comenzaba a mirar los mensajes – "Lena necesito tu ayuda" – Leyó y comenzó a bajar los mensajes leyéndolos por encima - "Prompto se enrolla más que una persiana" – Dijo obstinada, no soportaba que la gente le diese largas o le lamiese el culo, a ella le gustaba que fuesen al grano, finalmente paró de bajar la pantalla – "En definitiva, necesito que me hagas el inmenso favor de que le eches un ojo a esta imágenes y me digas que ponen en ellas, no hagas preguntas, no por ahora; después te diré de que va toda esta movida" – Terminó de leer.
Entonces más abajo esta vio adjuntada un par de archivos, imágenes de unas runas – "¡No!" – Dijo esta rápidamente mientras dejaba el móvil en su sitio – "No tengo ganas de trabajar" – Sentenció mientras subía al máximo el volumen de la música, descorría las ventanas y se ponía a mirar el paisaje. Pasada la media hora, ya estaba harta de sólo ver desierto, desierto y más desierto; así como que sus tímpanos amenazaban con estallar si ella seguía escuchando música a ese volumen, además cada vez le costaba más y más ignorar esa curiosidad que se había instalada en su mente que cada vez se hacía más y más grande.
Suspirando esta tomó rápidamente el móvil y fue directa a las fotos que el rubio le había enviado – "Son malísimas" – No pudo evitar decir, pero ignorando aquello y ampliando todo lo que podía consiguió observar las inscripciones que había en aquella pared. Sus ojos escaneaban detenidamente todas y cada una de ellas, primero de forma individual y después como un conjunto; a la vez que los engranajes de su cerebro se ponían manos a la obra. Conseguía entender pequeñas cosas, pero todo a medias, algún fragmento de aquí, otro de allá, palabras sin conexión alguna. Cachos de verdades a medias.
Metida a fondo en el asunto, esta adopto una postura de loto y rápidamente tomo su pequeña mochila de la cual sacó una libreta de notas con un boli y una Tablet. Se puso el móvil en el muslo izquierdo, la Tablet entre las piernas y la libreta en el muslo derecho y acto seguido se puso a copiar las runas en una hoja en blanco para luego abrir en la Tablet todos sus manuales de lenguas muertas y comenzar así el proceso de traducción.
Pasado ya un rato, esta tuvo que parar, sentía como la cabeza le iba a estallar en cualquier momento, la verdad era que le estaba costando bastante, pero aquello le daba cierto disfrute ya que si las cosas fueran tan fáciles no sería lo mismo. Aprovechando su descanso llamaría a Prompto, necesitaba saber de dónde había sacado todo aquello.
Por otro lado, de regreso a Insomnia, Prompto quería darse de hostias contra la mesa de la sala, su cabeza le daba vueltas con todo aquello politiqueo sin sentido; se había jugado el pellejo mandándole aquellas imágenes a Lena, todo para que ella no contestara nunca, encima esta había visto sus mensajes y pasado olímpicamente de ellos «He compartido información confidencial con una civil para nada… ¡genial! La cosa mejora por momentos»
De pronto su móvil sonó en medio de la reunión haciendo que todas las miradas cayeran de nuevo sobre él – "¡Per-Per-Perdón!" – Dijo avergonzado mientras torpemente sacaba su móvil del bolsillo, cuando vio en el identificador el nombre de su amiga se atraganto.
"¿Todo bien Prompto?" – Le preguntó Noctis.
"Sí, sí, sí" – Afirmó este reiteradas veces mientras colgaba la llamada y rápidamente ponía el móvil encima de la mesa para luego mirar al resto de la sala tranquilamente, intentando obviar el incidente, a pesar de que en su interior estaba deseando que un rayo lo fulminase al instante.
De nuevo todo volvió a la normalidad, los presentes seguían discutiendo sobre qué hacer hasta que de pronto el móvil del rubio comenzó a vibrar, su cara amenazaba con estallar de lo roja que estaba. Había sido tan torpe que en vez de en silencio lo había puesto en vibración, este sintió todas aquellas miradas mordaces sobre su persona, pero lo que más le afecto fueron la sonrisa que intentaron ocultar torpemente el rey y el príncipe. Desde luego que su extrema torpeza a aquellos les había hecho gracia.
"Será mejor que contestes" – Le dijo Regis.
Aquello en vez de ser alentador era mucho peor de lo que se podían imaginar, si supieran quién era la que lo estaba llamando. Un enorme y brillante cartel de peligro en rojo había aparecido en su mente.
"No es necesario" – Dijo este intentando declinar la oferta del rey.
"Contesta, es una orden de tu rey" – Dijo el mariscal Cor de forma imponente.
Sin más Prompto descolgó y llevó el teléfono a su oreja, no sin antes rezarle a todos y cada uno de los dioses habidos y por haber que lo sacaran del lio en el que se acababa de meter.
"¿Sí?" – Dijo este tímidamente.
"¿Cómo que sí? Me has colgado" – Le contesto Lena indignada – "A mí nadie me cuelga"
"Por favor señorita, este no es el momento"
"¿Qué?" – Dijo esta, mirando el teléfono, no entendía que le pasaba a su amigo – "¿Estás bien?"
"Sí, sí estoy muy bien"
"Tío enserio qué te pasa"
"¿A mí? A mí nada, repito yo estoy muy bien" – Dijo este sin saber cómo hacer ya para que Lena colgase, de pronto su móvil le fue arrebatado y cuando este miro a ver quién había sido vio a Cor con cara de pocos amigos. En ese momento supo lo que significase la expresión de si las miradas matasen. Este activo el modo altavoz antes tirar el dispositivo en medio de la mesa, para que todos escuchasen.
Prompto iba a decir algo, pero fue interrumpido por la mano del mariscal que se apoyó sobre su hombro, era la última advertencia.
"Si no me lo quieres contar problema tuyo" – Le dijo esta – "Bueno al caso, sé que me dijiste que no hiciese preguntas, pero no puedo evitarlo de ¿Dónde las sacaste?"
"Eh-Eh-Eh" – Fue lo único que pudo decir. Estaba perdido.
"Vale no te atosigare, pero de veras Prompto son fascinantes, nunca había visto nada parecido; he llegado a comprender partes, muy aisladas y la verdad a primera vista sin ningún tipo de conexión las unas con las otras. Pero por lo poco que he podido estudiarlas y haciendo uso de los medios de los que dispongo, he llegado a la conclusión de que las runas que aparecen en las imágenes no es una lengua como tal sino la combinación de otras varias lenguas muertas más. Distingo algunas mientras que otras no, pero me parecen conocidas, sin embargo, como que todas estas parten de una que es incluso más antigua de la lengua más antigua de la que se tiene constancia" – Dijo Lena y Prompto emitió por lo bajo un 'os lo dije' – "Eso es todo lo que tengo por ahora, pero una vez que llegué Altissia y tenga algo de tiempo me pondré a ver que más saco"
"¡Cómo!" – Dijo este sobresaltado – "¿Altissia? ¿No estás en Insomnia?" – Se hizo un pequeño silencio en el que por su parte Lena se estaba reprendiendo de no haberle dicho a su amigo lo de su temprana ida.
Se escuchó un suspiro por la otra línea – "No" – Dijo esta – "Vine a lo que vine Prompto, no esperaba encontrarme contigo, fue una sorpresa agradable lo admito y también me gusto a acompañarte a aquella celebración. Pero ya está, me la jugué demasiado y no estoy por la labor de tentar más a la suerte"
"¡Pero no puedes irte ahora, te necesitamos aquí!" – Dijo el rubio.
"Prompto entiéndelo, tengo una vida y unas responsabilidades. No puedo dejar a un lado todo lo que me ha costado tanto conseguir a base sangre, sudor y lágrimas, así como así" – Dijo exasperada.
Por otro lado, Prompto no pudo evitar suspirar, Lena no se lo pondría tan fácil, él era incapaz de entender todo aquello que su amiga tenía con la familia real, desconocía los detalles, pero aquel odio y sobre todo el miedo era algo que desde su punto de vista se había vuelto irracional. Simplemente no lo comprendía. Sin embargo, este entendía que los nuevos hechos que estaban a punto de suceder si no frenaban al Imperio no entenderían de viejas confrontaciones personales. Por lo que, sintiéndolo mucho por su amiga, él iba a ser egoísta.
"Lena por favor" – Fingió suplicar este, en el fondo la culpa lo invadió en el acto al sellar el destino de su amiga, pero Lena agradecería lo que estaba a punto de decir; sabía que no ahora, pero sí en un futuro
"¿Lena? ¿Lena Lain?" – Dijo el mariscal. De repente un silencio se hizo en la sala.
Por otro lado, Lena se había quedado completamente congelada, habían sido muchos años acompañando a su padre como para no reconocer la voz de sus colegas. Esta alejo el móvil de su oreja para mirarlo muy detenidamente antes de colgar y tirarlo al asiento de al lado y acto seguido alejarse de este, como si se tratarse de algún tipo de agente patógeno, hasta pegarse completamente a la ventana del bus. Su corazón comenzó a acelerarse, no era necesario ser una lumbreras como para saber que, si Prompto estaba en la misma habitación que Cor, el resto del consejo real debía estar ahí también y sin omitir el hecho de que si su amigo le había mandado unas fotos en las que aparecían unas runas y soldados imperiales; cosa que en un principio había pasado por alto. Entonces el muy imbécil había compartido con ella información secreta de estado con ella.
Era como sumar dos más dos, pero en vez de ser cuatro era que ella había quedado metida en medio de un conflicto de guerra.
En otro orden de acontecimientos, Noctis todavía seguía en estado de shock, la imagen de Cor lanzando el teléfono contra la mesa y al poco rato escuchar aquella voz, su voz; era algo que se repetía en bucle en su cabeza. Pudo sentir como su piel se erizaba y su corazón se aceleraba cuando ella habló, era increíble que después de todos estos años ella todavía siguiese produciendo aquel mismo efecto en él.
Desde luego que aquello lo había pillado por sorpresa, no supo cómo responder ante dicha situación, pero sólo durante un momento, ya que a medida que iba prestando atención a la conversación se descubrió que estaba enojado principalmente por el hecho de que Prompto le hubiese ocultado que Lena estaba de regreso y más cuando se mencionó que ambos habían asistido a la gala y ni si quiera habían tenido la cara de ir a verlo. ¿Qué era él? ¿Una especie de leproso?
Cuando su padre dio por finalizada la reunión, por el momento, este se levantó y salió de la sala sin ni si quiera mirar al rubio, camino por el pasillo decidido sin prestar atención a su alrededor; su andar se había vuelto automatizado y para cuando se dio cuenta, Noctis se hallaba en la sala de control de la ciudadela. Ordenó al encargado que lo dejase a solas y una vez que tenía el lugar para él, tomo asiento frente al gran ordenador y comenzó a teclear. En poco tiempo había accedido a las grabaciones de la noche anterior.
Simplemente necesitaba comprobar que había sido verdad.
Adelantó hasta que vio como finalmente su amigo entraba en la recepción, acompañado de ella, el príncipe no pudo evitar quedarse embelesado a verla, el último recuerdo que tenía de esta era de hace cinco años, cuando ambos eran apenas dos adolescentes de dieciséis años, chiquillos inmaduros que apenas entendían el mundo que les rodeaba. Por lo menos él, ya que Lena siempre iba un paso por delante. Ahora, sin embargo, esta lucia como una persona completamente nueva, una mujer hecha y derecha en pocas palabras.
Por otro lado, Noctis se sonrojo al darse cuenta de que sus ojos se habían perdido por el cuerpo de ella, recorriendo cada una de las curvas y formas que aquel vestido tan bien acentuaba y resaltaba. Era vergonzoso, sabía que ya no era un adolescente, pero Lena siempre desencadeno aquello en él, a veces se preguntaba en que momento dejo de verla solamente como a una amiga.
Dejando todo eso de lado, este siguió viendo las grabaciones, de como la pareja se unía a la celebración, pero siempre manteniéndose alejados de toda la atención hasta que en un momento ambos se separaron para tomar caminos diferentes – "¿A dónde vas?" – Se preguntó al ver como ella comenzaba a deambular por los pasillos de la ciudadela durante un largo tiempo hasta que finalmente vio como llegaba a la sala de la pintura de la profecía. Noctis no pudo evitar sonreír al verla – "Todos estos años y no has cambiado en absoluto" – Dijo mientras pasaba sus dedos por encima de la pantalla con ternura sobre la figura de la joven – "Siempre fuiste un pozo sin fondo de curiosidad que tenías que llenar" Entonces este observó como alguien más aparecía en la sala, un joven que no le sonaba de nada y que comenzó a hablar con Lena. Al instante su seño se arrugo, no le gustaba para nada aquel tío, había algo en él que le daba mala espina, la forma en que la miraba o hablaba con ella lo enfermaba y lo único que quería era que se alejara.
No pudo evitar apretar su puño cuando vio como le estrechaba la mano.
Después de aquello esta se fue y lo poco más que había de Lena en las grabaciones era ella felicitando a Prompto y ambos tomando el coche de regreso a la ciudad.
Noctis se levantó de la silla y no pudo evitar suspirar, aquello en cierta manera había sido demasiado. Este salió de la sala algo cabizbajo, sabía por todo lo que ella había pasado y lo entendía, pero Lena también sabía todo lo que él también tuvo que afrontar; ambos tenían una historia. Pero por desgracia uno de ellos había optado por tirarlo todo por la borda y hacer como si nada jamás hubiese pasado.
Volvió a la sala de reuniones para ver como Cor no paraba de reprender a Prompto por la estupidez que había hecho y entonces una idea le vino a la cabeza.
"Vamos a por ella" – Dijo sin más. Entonces todos los ojos se pusieron sobre él.
"¿Qué quieres decir exactamente Noctis?" – Le preguntó Ignis.
"De nada nos sirve estar perdiendo el tiempo aquí buscando una solución para esas caricaturas, la señorita Lain nos ha demostrado ser la única capaz de comprender los grabados de esas piedras por lo que sería de tontos no aprovechar su ayuda; además también está el hecho de que conoce la existencia de esta información" – Dijo sin poder evitar mirar a Prompto por un momento haciendo que este agachara la vista – "No podemos permitirnos tener a una civil deambulando con algo secreto"
"Nadie conoce de la existencia de esas escrituras salvo los aquí presentes y los bastardos del Imperio" – Dijo uno de los presentes.
"Y tampoco pensábamos que el Imperio podría hacerse con el cristal" – Contraataco este – "El Imperio también está en la misma situación que nosotros… es más creo que no, están incluso peor; nosotros tenemos una posible traductora ellos ni eso. Así que no nos podemos permitir el lujo de dejar escapar la única oportunidad que tenemos contra estos"
Entonces en la sala comenzó a hacerse un barullo.
"Es cuestión de tiempo que el Imperio mueva ficha y comience a buscar alguien que sea capaz de entender las escrituras; si somos más rápidos podríamos acabar con esto ante incluso de que haya empezado" – Dijo otro de los miembros y entonces varios de los presentes comenzaron a ponerse a su favor. Noctis sonrió, su plan estaba marchando como la seda.
"Sabes que ella nunca aceptara venir con nosotros ¿Cierto hijo?" – Le dijo su padre, de pronto en toda la sala se hizo el silencio y todos los ojos volvieron a posarse sobre el mencionado.
"Lo sé padre, pero conozco a Lena y sé que sí voy podre convencerla, explicarle la situación, que está en peligro y que nosotros podemos protegerla" – La cara de su padre demostraba que no estaba del todo convencido – "Por favor papá, se lo debemos a sus padres" – Añadió Noctis entonces vio como Regis bajaba un poco la mirada, estaba meditándolo.
"De acuerdo" – Dijo este – "Cor, llévate a unos glaives y acompáñalos, a pesar de que hayamos ganado la guerra no es prudente bajar la guardia"
"Sí su majestad" – Dijo el mariscal.
"Ignis, Gladio, venid conmigo" – Dijo Noctis.
"Lo más importante de todo es que seáis cuidadosos, no queremos que la joven Lain mal interprete las cosas" – Dijo el rey y tanto el príncipe como el mariscal asintieron.
"Buscad el autobús en el que se marchó la chica ¡Rápido! el tiempo vuela" – Ordenó Cor a dos guardias.
"Muy bien se levanta la sesión hasta que la misión haya sido completada" – Sentenció el rey y entonces todos los presentes asintieron antes de comenzar a levantarse.
Por otro lado, Prompto vio como sus amigos se marchaban sin él, pero lo entendía, esta era la pequeña venganza que Noctis le tenía preparada, además era mejor quedarse en el castillo hasta que regresaran, porque sin Lena llegaba a verlo sabía que le patearía las pelotas hasta el final de los tiempos.
De pronto este sintió como una mano se apoyó en su hombro y al darse la vuelta vio al rey. De nuevo este se quedó helado.
"No te sientas mal, hiciste lo correcto" – Le dijo Regis y entonces el rubio se quedó en shock.
"¿N-no está enfadado conmigo?"
"Para nada joven Prompto" – Le dijo – "Es cuestión de tiempo que el imperio comenzara a moverse y si por casualidades del destino estos creyeran que Lena les puede ser útil no me quiero imaginar que le harían para obligarla a ayudarlos. Por ello me quedo más tranquilo enviando a mi hijo en su búsqueda"
"Pero sabe que a pesar de que les pidiese que fuesen cuidadosos hay un cien por ciento de probabilidades de que todo se tuerza"
Regis no pudo evitar reír – "Lo sé muy bien, Noctis siempre fue un desastre en todo lo referido a ella, nunca actuaba como se lo proponía cuando estaban juntos y seguramente menos ahora que existe cierta rabia entre ambos. Pero el fondo mi hijo la sigue teniendo en estima después de todos estos años, sé que este seguiría siendo capaz de llegar hasta los cofines del universo con tal de protegerla y sé que la joven Lain también lo sigue apreciando"
"Sin embargo ambos se siguen comportando como niños pequeños"
El rey no pudo evitar reír de nuevo - "Ambos tienen una historia que habla por sí sola, no son capaces de ver lo entrelazados que están sus caminos y por mucho que se empeñen deshilvanarlos; estos siempre vuelven a conectarse de una forma u otra"
Prompto no supo que contestar a lo que le dijo su majestad, más que ser una respuesta a él era como si Regis hubiese estado pensando en voz alta; por lo que simplemente asintió.
"¿Has desayunado ya? Tomemos algo y charlemos mientras esperamos a que ellos regresen" – Prompto volvió a asentir mientras acompañaba a su majestad.
Por otro lado, en la región de Duscae, el autobús proseguía tranquilamente su recorrido sin embargo Lena distaba mucho de encontrase en ese estado emocional, miraba de un lado a otro moviendo nerviosamente el pie, a pesar de que intentaba mentalizarse de que le estaba dando más vueltas de la que debía al asunto, su fuero interior le decía lo contrario; que algo no estaba bien en todo aquello, que algo malo iba a suceder.
Esta no pudo evitar suspirar mientras se dejaba caer derrotada contra el respaldo del asiento – "Puto Prompto" – Fue lo único que artículo, si llegaba a volver a verlo juraba y perjuraba que le daría de ostias con la sartén hasta el final de los tiempos. De pronto el autobús se detuvo bruscamente – "¡Qué demonios!" – Dijo debido al repentino sobresalto, el vehículo estaba detenido «Por favor que no se otra rueda… por favor», pensó esta mientras intentaba ver algo a través de la ventana, pero nada, el ángulo desde el que se encontraba se lo impedía.
De repente la puerta del bus se abrió y al levantar su cabeza un poco sobre el asiento delantero sus ojos casi se salen de su órbita, justo al lado del conductor había un maldito glaive. Rápidamente esta se ocultó.
"Señores pasajeros sentimos las molestias, pero tenemos información de que un fugitivo que estamos buscando se encuentra en este autobús" - «Así que ahora soy una fugitiva», pensó esta, indignada" – "Por lo que pedimos su colaboración saliendo ordenadamente del vehículo" – Informó el glaive antes de bajar.
Entonces todas las personas comenzaron a ponerse de pie para salir ordenadamente tal y como había dicho el soldado, por otro lado, Lena se hundió más en su asiento.
"¡Mierda, mierda, mierda!" – Susurró – "Piensa rápido Lain" – Dijo mientras miraba de un lado a otro, el vehículo no tenía puerta trasera y menos aún podía romper alguno de los cristales de emergencia. Tampoco podía quedarse escondida en su asiento porque sabía que cuando no la vieran abajo estos comenzarían a registrar el autobús.
"Joder" – Maldijo sin saber qué hacer, el tiempo se le estaba acabando, pero entonces cuando llevo sus ojos al techo se percató de una cosa y era que el bus tenía una escotilla en el techo, al instante una sonrisa se dibujó en su rostro. Rápidamente tomo todas sus cosas y cuando vio que el último pasajero bajaba del bus, se puso manos a la obra.
Escaló el asiento hasta colocar sus pies en los cabeceros del suyo y el contrarío, para luego dar un golpe seco y preciso que levantó la tapa, rápidamente la empujo para abrirla completamente y acto seguido se agarró del borde y haciendo fuerza comenzó a subir su cuerpo a medida que se iba arrastrando por el techo. Una vez en el exterior esta se puso de cuclillas para así darse la vuelta y cerrar la escotilla. Silenciosamente esta se acercó hasta el borde derecho del autobús y se asomó para ver a todos los pasajeros en fila mientras los glaive iban de un lado a otro, también pudo verlos por la parte delantera del autobús bloqueando el paso. Sin embargo, el lado izquierdo de la carreta estaba completamente vació y para su suerte a unos cuantos metros de distancia, había una extensa ladera que llevaba a un lago rodeado por bosques.
Por otro parte, Noctis se encontraba mirando a los diversos pasajeros, ella no estaba entre ellos.
"Ya están todos" – Dijo un glaive a sus espaldas.
"Imposible" – Dijo el príncipe – "Ella no está aquí"
"Me temó que estos son todos los pasajeros su alteza" – Le dijo el soldado mientras bajaba del vehículo.
"Que extraño, la información que obtuvimos de los registros de la estación decía que este era el autobús que la señorita Lain tomó" – Dijo Cor.
"Esperad aquí, quiero echar un vistazo" – Dijo Noct mientras entraba en el interior de bus.
Este caminaba por el pasillo central, mirando de un lado a otro los pares de asientos hasta que finalmente llegó a la parte de trasera, rechistó al ver que era cierto «¿Dónde estará?», pensó mientras miraba de nuevo todo el lugar – "Es imposible que haya salido sin que la hallamos visto" – Entonces este escucho un extraño ruido y al elevar la cabeza vio que el sonido era una corriente de aire que se colaba por la escotilla del techo la cual se encontraba semi abierta.
De pronto pudo ver por el rabillo del ojo, por fuera del lugar, como una figura caía del techo – "Mmm…" – Curioso este se acercó a los ventanales de la izquierda y pudo ver la figura de una chica de espaldas a él que se incorporaba del suelo «Pero ¿qué?». Entonces vio como esta se daba la vuelta y al ver quien era no pudo evitar sorprenderse – "¡Lena!" – Dijo este pegándose más al cristal.
La susodicha cuando vio quien estaba detrás de ella no pudo evitar sobresaltarse – "¡Noctis!" – Dijo impactada mientras retrocedía un poco.
Ambos se quedaron un momento viéndose – "¡Joder!" – Dijeron los dos a la vez.
Rápidamente Lena echo a correr ladera abajo mientras que Noctis abandonaba el autobús a toda prisa maldiciendo, siendo observado por los presentes sin entender que pasaba, para en cuestión de segundos rodear el autobús y comenzar a perseguir a la morena ladera abajo.
Lena corría tan rápido como podía, teniendo cuidado de no tropezar, en un momento dado esta echo la cabeza atrás y grito cuando vio como Noctis venía detrás de ella, a toda velocidad, pisándole los talones.
"¡Lain detente!" – Grito este dando grandes zancadas para poder alcanzarla.
"¡En tus sueños Caelum!"
"¡Para ya! ¡No hagas esto más difícil de lo que ya es!" – Grito intentando alcanzarla.
"¡Aléjate de mí!"
Ya la tenía cada vez más cerca, sólo un poco más.
En un momento dado este lanzo el brazo consiguiendo agarrarla de la parte trasera de su camisa, sin embargo, este no esperaba que ella gritase presa del pánico y perdiera el equilibrio. Lena cayó arrastrándolo con ella. Ambos comenzaron a descender ladera abajo mientras rodaban por el suelo bruscamente debido a la velocidad que llevaban sus cuerpos.
Finalmente se detuvieron cuando llegaron al valle que había en el fondo de la depresión, ambos estaban mareados dado el brusco descenso, todo les daba vueltas; Lena comenzó a levantarse como pudo y cuando por fin todo se estabilizó se exaltó al ver lo cerca que estaba del pelinegro. Escasos centímetros separaban ambos cuerpos. Esta se echó para atrás y comenzó a retroceder, mientras veía como Noctis comenzaba a levantarse, por otro lado, este seguía algo aturdido; estaba de gatas en el suelo, sus brazos le temblaban. Al levantar su cabeza, pudo ver a través de su revoltoso flequillo a la chica.
Emitiendo un quejido este se impulsó lanzando su mano derecha para intentar atraparla, sin embargo, la morena rápidamente tiró una patada que dio de lleno contra su extremidad, haciendo que este se quejase del dolor; y sin perder más tiempo Lena se levantó y volvió a echar a correr.
"¡Maldita sea!" – Dijo el príncipe, ya harto de la actitud de la otra. Este finalmente se incorporó y volvió a echar a correr detrás de esta.
Ahora la persecución tenía lugar a orillas del lago, Noctis volvía a pisarle los talones a la morena.
"¡Para ya de una vez! ¡Te estás comportando como una niña pequeña!"
"Te estás comportando como una niña pequeña" – Le respondió esta con voz más aguda a modo de pantomima.
Por otro lado, el príncipe se frustro más ante la actitud de la escurridiza morena, ya estaba harto del maldito pilla-pilla sin sentido alguno que estaban jugando por lo que usando sus poderes este se teletransporto justo delante de ella, a escasos centímetros.
"¡Para ya!" – Le dijo. Por otro lado, Lena grito asustada, desde luego que aquello no se los esperaba y rápidamente lo tomo de la camisa y usando su fuerza en su contra, le hizo una llave que lo lanzó por encima suyo al otro lado, cayendo de espaldas contra el lago. Noctis se quejó adolorido, aquello sí que no lo había visto venir – "¿Desde cuándo sabes karate?" – Le preguntó confundido.
"Krav magá… es más violento" – Le contestó divertida al verlo en el suelo. Sin embargo, esta rápidamente volvió de aquel pequeño lapsus para echar a correr al bosque que había visto a lo lejos.
Había conseguido perder de vista a Noctis, sin embargo, esta prefirió adentrase un poco más en este para así asegurarse, la verdad que viéndolo todo ahora con perspectiva había montado un buen espectáculo, corriendo ladera abajo como una completa desquiciada. Si su madre la viese. Todo fue bastante precipitado, ni siquiera pensó que haría una vez que llegase al bosque, había dejado casi todo en el autobús; pero fue ver a Caelum y no pensárselo dos veces y echar a correr.
"Menudos fregados en los que me meto" – Se quejo mientras atravesaba el lugar.
De repente una espada apareció de la nada y se clavó en el árbol que estaba justo delante de ella, dejando una estela de luz a su paso, de pronto de esa espada en una brillante luz azul se materializo Noctis, quedando justo en frente de ella.
"¡Te quieres estar quieta de una maldita vez!" – Dijo este exasperado.
"¡Cómo coño haces eso!" – Le dijo esta ya harta del Houdini que tenía delante.
Ambos se quedaron callados un momento sin saber muy bien cómo reaccionar, fue Lena quien rompió el silencio que se había hecho entre ambos – "¿Sabes qué? Estoy cansada de correr… me largo" – Dijo dándose la vuelta
"Tú no vas a ninguna parte" – Le dijo este tomándola del brazo, rápidamente ella se giró sobre su agarre para darle un puñetazo, pero el príncipe fue más rápido y la tomó de la muñeca para acto seguido pegarla contra un el árbol y así inmovilizarla – "Veo que sigues siendo igual de delicada"
"Primera regla de las artes marciales, nunca bajes la guardia" – Y acto seguido le propino un rodillazo en las joyas de la corona que dejo al pelinegro en el suelo.
Esta echo a caminar, dejando a un dolorido Noctis detrás, pero no durante mucho tiempo ya que este volvió a aparecer para agarrarla bruscamente del brazo y comenzar a tirar de ella
"Dios que plasta… ¡Suéltame ya carajo!" – Le gritó.
"Te vienes conmigo" – Le gruño a punto ya de estallar mientras la arrastraba.
"¡No voy a ir a ninguna parte contigo!"
"Me da igual, habértelo pensado dos veces antes de ver información secreta de estado, ahora estás en peligro"
"¡Qué! Eso es mentira… ¿verdad?"
"Por lo visto eres la única de momento que sabe leer esas escrituras, lo cual te convierte en un blanco por parte de Niflheim"
"¡Venga ya! Si ni siquiera saben que existo"
"Créeme, es cuestión de tiempo" – Dijo mientras la miraba por el rabillo del ojo.
"Maldito Prompto, en el lío que me ha metido, si lo llego a saber le hubiese dado más fuerte con la sartén" – Maldijo por lo bajo.
De pronto Noctis se detuvo.
"¿Qué ocurre?"
"Shhh" – Le dijo este.
¿Por qué nos detenemos?" – Le pregunto Lena preocupada.
"He oído algo, calla" – Le dijo este bajando el tono de voz.
Acto seguido se comenzó a escuchar unos ruidos entre los arbustos, Lena miro de un lado a otro preocupada, pero fue incapaz de ver algo más que bosque. De repente, emergió de entre los arbustos un qiongji que se posiciono justo delante cortando el paso, con la vista fija en ellos y dejando entre ver sus afilados colmillos.
"¡Maldita sea!" – Dijo Noctis mientras la soltaba – "Detrás de mí" - Le ordenó para acto seguido materializar una lanza.
"¿Noctis qué vas a hacer?"
"Tú qué crees" – Dijo mientras se preparaba para atacar, a su vez la bestia retrocedió un poco y se posiciono también lista para atacar. Ambos se miraban fijamente, esperando a ver que daba el primer movimiento.
De pronto la bestia rugió para acto seguido echar a correr en dirección al príncipe y abalanzarse sobre este, por otro lado, Noct se preparó para hacerle frente, lo iba a trinchar como a un pavo; pero ante de que pudiese hacer algo sintió como algo se abalanzaba contra él por uno de los costados, haciéndolo caer contra el suelo. ¿Era otra de esas cosas? No lo había visto venir.
Cuando miro hacia delante vio que en realidad lo que tenía encima no era otro qiongji sino una desastrosa cabellera castaña – "¡Tú estás loca o qué! – Le grito furioso mientras la empujaba para hacerla a un lado y levantarse rápidamente. Este volvió a invocar la lanza para acto seguido buscar a su objetivo, pero de nuevo Lena se interpuso entre ambos.
"¡Lain aparta!"
"¡No!"
"Enserio ¡aparta!"
"No me voy a mover, no le vas a hacer daño, va en contra de mis principios hacerle daño a los animales"
"Lena eso que está ahí no es un inofensivo perrito, es una maldita bestia salvaje que lo único que quiere es arrancarte la garganta"
"No es su culpa Caelum, nosotros invadimos su territorio de caza, es su instinto natural"
Y así ambos comenzaron a discutir de nuevo, dejando de lado el verdadero peligro, por otro lado, el qiongji comenzó a acercarse a la pareja aprovechando que habían bajado la guardia, emitiendo molestos y chirriantes gruñidos a medida que iba acortando la distancia. Mientras tanto Caelum y Lain seguían discutiendo encarnizadamente sobre hacerle daño o no a un animal salvaje, sin embargo, aquello se había convertido en ver quien era capaz de gritar más alto.
Ambos estaban a punto de estallar y poco ayudaba los molestos ruidos del animal que se escuchaban de fondo.
"¡Silencio!" – Grito Lain furiosa para arrebatarle la lanza a Noct y acto seguido darse la vuelta para atizar a la bestia con todas sus fuerzas lanzándola a otro lado. Todo se había sumido en silencio después de aquello, ambos vieron como el animal se levantaba para seguido a esto huir gimiendo del lugar.
La morena se dio la vuelta para encarar al pelinegro que la observaba sorprendido, esta tenía cara de obstinada.
"Hipócrita" – La llamó el príncipe.
"Calla o el siguiente serás tú"
Noctis levantó un poco la mano para hacer que el arma se materializara en su mano y acto seguido hacerla desaparecer.
"Después de todos estos años sigues siendo la misma"
"Lo mismo te digo"
Entonces estos escucharon más ruidos acompañados de voces humanas y en cuestión de segundos habían sido rodeados por los glaives.
Lena observaba a la distancia, de brazos cruzados, como los guardias hablaban tranquilamente con los pasajeros, diciéndoles que el peligro ya había pasado y todo volvía a estar bajo control; y así permitiéndoles proseguir con su trayecto. «De nuevo otra crisis solucionada por el fabuloso reino de Lucis» pensó irónicamente, enfadada, viendo como los pasajeros subían al vehículo. Su instinto hormigueaba en su interior alentándola de echar a correr de nuevo a la primera oportunidad que se le presentara, pero sabía que aquello era inviable, dado que la mirada de cierto príncipe no se apartaba de ella incluso si en estos momentos se encontraba en otro extremo, manteniendo una conversación con dos de sus amigos.
En poco tiempo, el autobús volvía a estar operativo y fue cuestión de segundos que este arrancara y se esfumara finalmente a lo lejos, la morena no pudo evitar suspirar.
Entonces esta vio como hacia ella se acercaba uno de los antiguos amigos de su padre – "¿Así qué ahora soy una prisionera?" – Le preguntó al mariscal.
"Yo no usaría ese término precisamente señorita Lain"
"¿Estoy aquí por voluntad propia?" – Cuestiono, como se esperaba no obtuvo respuesta – "Justo lo que yo pensaba"
Por otra parte, Cor no pudo evitar reír de su comentario, haciendo que la susodicha arqueara una ceja como señal de no entender qué era tan gracioso – "La misma lengua mordaz de su padre" – Se limitó a decir.
"¿Mi padre?... cómo se nota que usted no llegó a conocer a mi madre en sus días especiales" – Dijo ella con media sonrisa.
"Es un placer tenerte de vuelta, Eleanor"
La nombrada se sobresaltó por un momento, hacia tanto que nadie la llamaba por su nombre de pila, la última que lo hizo fue hace bastante tiempo, antes de exhalar su último aliento. Todo el mundo la llamaba por aquel diminutivo, muy pocos Eleanor, para todos siempre había sido simplemente Lena Lain… o maldita mocosa del demonio, según por donde se miré – "Ojalá pudiese decir lo mismo mariscal" – Dijo ella.
Otro personaje entro en escena, en aquel momento, un glaive – "Su equipaje señorita" – Dijo este posicionando la maleta a su lado y entregándole su bolso, para acto seguido, desaparecer antes incluso de que ella fuese capaz de darle las gracias.
"Bien todo listo, es hora de volver a la ciudad" – Comunicó Cor al resto del equipo.
Todo el mundo comenzó a emprender el camino de regreso a los vehículos, sin embargo, la morena nunca se movió, aquello hizo que captase en el acto la atención del príncipe, que se posiciono justo delante de ella – "Camina" – Se limitó a decir el pelinegro.
Muy a su pesar esta simplemente se limitó a elevar un poco la cabeza para poder mirarle directamente a la cara sin ningún tipo de expresión, haciéndose la tonta.
"¿Qué? Ya no estas tan animada como antes eh" – Dijo Noct mientras se llevaba ambas manos a los costados y le daba una media sonrisa burlona.
Por otra parte, esta se limitó a sonreírle dulcemente en respuesta, antes de agarrar con todas sus fuerzas el aza de su maleta de treinta kilos y lanzarla violentamente contra el costado izquierdo del príncipe tirándolo en el acto al suelo, para así echar a correr. Todos los presentes se dieron la vuelta para observar a escasos metros la pareja que se había quedado al fondo, para encontrarse con una chica que volvía a escapar y a un príncipe en el suelo gritando para que le quitasen de encima la maleta.
Al poco rato Lena volvía a estar delante del príncipe que la miraba lleno de furia, esta se limitó a giñarle un ojo.
"Caballeros" – Dijo haciendo referencia a los dos glaives que tenía a ambos lados vigilándola para que la acompañasen al oscuro vehículo que estaba delante de ella, dejando detrás de sí a un adolorido chico, tanto físicamente como en su orgullo.
"Vaya, es de armas tomar" – Dijo Gladio mientras caminaba junto a Ignis hacia su coche seguidos por el príncipe.
Ya dentro del vehículo y de camino a Insomnia, Noctis de vez en cuando alejaba disimuladamente la vista de su móvil para centrarla en la muchacha que se encontraba en el asiento contrario al suyo, inmersa en la música que estaba escuchando y ajena a las miradas que él le daba. Inconscientemente sonrió. Su mente comenzó a viajar, a retroceder en un océano de recuerdos hasta un tiempo muy lejano, un tiempo en el que un nuevo ciclo se abría.
"Ignis estoy aburrido, quiero irme a jugar a mí habitación" – Dijo un pequeño príncipe – "Estoy tan aburrido que me muero" – Exagero este mientras apoyaba su cabeza y parte de su torso contra el pupitre.
"Me temó su alteza que es imposible" – Dijo su fiel sirviente y compañero – "El rey ha dado órdenes muy claras, debe esperar aquí hasta que venga su tutora"
"¿Tutora? ¿Qué es eso?" – Preguntó el infante.
"Es la persona que se encargara de educarlo"
"¿Educar? ¿Qué es eso?" – Dijo el pequeño de cuatro años, las respuestas que obtenía de su amigo sólo hacían más que confundirle.
"Pues ella se encarga de que aprendas a contar, a leer, escribir…" – Comenzado así Ignis a recitar una larga lista de todas las cosas que aquella "tutora" se encargaría de enseñarle a Noctis. Por su parte, el pequeño al escuchar todo lo que decía Ignis no hizo más que alargar la cara en señal de fastidio, desde luego aquello no era algo para nada divertido.
Una vez que Ignis terminó de hablar Noctis emitió un profundo quejido de agonía – "¿Ocurre algo su majestad?" – Preguntó este rápidamente preocupado.
"¡Eso es aburrido! ¡Muy aburrido!" – Expresó este teatralizando más la situación mientras se desparramaba más sobre la mesa.
Pero antes de que Ignis pudiese reprocharle, ambos escucharon como la puerta era tocada y acto seguido llevaron sus miradas a ella, poco tiempo después esta se abrió y de ella emergió lo que para Noctis debía ser la representación más parecida que su mente podía imaginar a un ángel. Una joven mujer de cabellos castaños, de suave y tersa piel blanca, de vibrantes ojos pardos; finos labios rosas y delicadas facciones atravesaba la habitación en su camino a la mesa que había delante de ellos, rodeada por un aura de serenidad.
Dicho ángel, una vez al frente del mueble, levanto la vista para encontrarse con aquel par de ojos que la observaban expectantes – "Tú debes de ser Noctis ¿Cierto?" – Dijo con una melodiosa voz. El pequeño príncipe fue incapaz de pronunciar palabra alguna, por lo que sonrojado se limitó a asentir. Esta en respuesta le dio una tierna sonrisa. – "¿Y tú eres Ignis?"
"Sí señora" – Dijo este formalmente. Ella también le dio una sonrisa acompañada de cierta diversión al ver al pequeño consejero.
"Encantada de conoceros, mi nombre es Elena Lain" – Se presentó y aguardo silencio un momento, observando el panorama – "Ignis puedes marcharte" – Le comunicó.
"¿Está segura?" – Preguntó algo confundido, era extraño que alguien no solicitase sus servicios de cuidar al joven príncipe.
"Sí tesoro, anda, ve a disfrutar del maravilloso día que hace hoy, yo me quedaré con nuestra alteza por ahora" – Por lo que sin más nada que objetar, Ignis acató la orden y se marchó, no sin antes hacer una reverencia.
Por otro lado, Noctis se encontraba en un trance, tan ajeno al mundo externo que fue incapaz de percatarse de la partida de Ignis y menos aun cuando Elena se acercó hasta donde él estaba y se agachaba para estar a su misma altura.
"¿Empezamos?" – Le preguntó ella.
Aquello hizo que Noct volviese en sí y cuando se percató de lo cerca que tenía aquel sonriente semblante no pudo evitar sonrojarse de nuevo ocasionando que su tutora riese y como consecuencia, el pequeño príncipe se pusiese todavía más rojo de la vergüenza, por lo que de nuevo volvió a asentir.
"Vamos sé que puedes hacerlo mejor, por qué no me dejas escuchar esa bonita voz que seguro tienes"
"S-Sí" – Tartamudeo, no sabía porque estaba temblando como una gelatina.
Elena le sonrió complacida para incorporase y tomar lugar en la pizarra, comenzando así con sus lecciones.
Durante el corto periodo que Noctis paso junto aquel ángel de nombre Elena se dio cuenta de una cosa y era que aquel concepto de educar según le había comentado Ignis poca relación tenía con la realidad. Lo que al principio pensó que se sería una ardua y tediosa tarea que lo único que haría sería aumentar sus ganas de que acabase para poder ir a jugar con sus juguetes a su habitación, se convirtió en algo sorprendentemente divertido.
La habilidad que tenía Elena para captar su atención y hacerle ver que algo tan extraño e incompresible como las matemáticas eran ciertamente fascinantes. Al joven príncipe el tiempo se le pasó en un abrir y cerrar de ojos hasta que de repente escucharon como la puerta volvía a ser tocada, rompiendo por completo el ambiente que se había creado.
"Adelante" – Dijo Elena.
Entonces la puerta se abrió y la figura del rey apareció en su lugar.
"¡Papi!" – Grito Noct feliz mientras se bajaba de su pupitre a gran velocidad y corría hacia su padre que lo tomó en brazos para cargarlo.
"¡Hola campeón!" – Dijo este mientras le daba un beso en la sien a su hijo – "¿Qué tal te lo has pasado hoy?"
"¡Muy bien!" – Contestó el niño efusivamente – "Sabes que ya sé cuántos años tengo"
"Ah, ¿sí? ¿Cuántos?"
"Todos estos" – Dijo mientras levantaba los cuatro deditos de su mano derecha. Aquella respuesta provocó cierta carcajada en ambos adultos.
"Noctis ha sido un alumno estupendo Regis" – Dijo Elena mientras se acercaba a padre e hijo – "Es muy inteligente" – Y acto seguido le acarició sus cabellos. El pequeño príncipe no pudo evitar emocionarse por el comentario.
"Muchas gracias por tu ayuda Elena" – Dijo el rey profundamente agradecido – "Con todo lo que está pasando ahora no sé cómo darte las gracias por poder dedicarle algo de tiempo a mi hijo"
"No te preocupes Regis, es todo un placer" – Dijo sonriente mientras mirada a Noctis y por un momento sintió como su corazón se acongojaba y su sonrisa decaía un poco, no pudo evitar que su mente se alejase cientos de kilómetros de distancia y pensar en su pequeño tesoro, que justamente ahora se encontraba sola sin sus padres. De pronto esta sintió una cálida presión en su brazo derecho y al levantar la vista se topó con dos pares de ojos que la miraban llenos de alegría.
"¿Todo bien?" – Le preguntó el rey.
"Sí tranquilo"
"Sé que es duro Elena, pero debes ser fuerte, una vez que las cosas se solucionen Perceval y tú podréis reuniros nuevamente con ella aquí en Lucis" – Le animó este – "Además está en buenas manos, la madre de Percy está con ella"
Sin embargo, Elena no pudo evitar suspirar – "No me lo recuerdes… amo a la madre Percy, pero tienes que coincidir conmigo en que es un tanto…" – Se cayó lo que iba a decir al ver que había niños delante – "Dejémoslo en políticamente incorrecta"
El rey no pudo evitar reír ante el comentario de su gran amiga – "Bueno Noctis creo que es hora de que te despidas de Elena"
"¡Qué!" – Dijo el niño alterado – "¿Por qué?"
"Porque es hora de marcharnos, tus clases ya han acabado por hoy" – El pequeño príncipe fue incapaz de esconder su cara de tristeza.
"Tranquilo Noct" – Dijo Elena mientras le acariciaba la espalda – "Mañana a la misma hora estaré aquí, esperando para retomar nuestras lecciones"
"¿De veras?" – Dijo este retomando la alegría, a lo que Elena asintió, como consecuencia el niño grito de felicidad, cosa que hizo que ambos mayores volviesen a reír.
"Muy bien Noct, despídete"
"¡Adió!" – Dijo el pequeño príncipe mientras agitaba efusivamente su mano. A lo que Elena también le contesto agitando la mano
Después de que la familia real se hubiese marchado, Elena se quedó guardando las cosas y de nuevo su semblante se entristeció, como consecuencia se llevó una mano al colgante que llevaba, un circulo de cobre en el que en el interior se encontraba la forma del árbol de la vida hecho a partir de cobre, también, y cuarzo rosa.
"Sólo un poco más Lena"
Por otro lado, el resto de día al joven Noctis se le paso de nuevo, en un abrir y cerrar de ojos, y para cuando la noche ya había caído, este se encontraba en su habitación, acostado en su gran cama mientras su padre le terminaba de contar una de sus tantas historias. Una vez que el rey finalizó el relato, este le levantó para comenzar a arropar a su hijo.
"¿Qué te ha parecido Elena? ¿Te cae bien?" – Le preguntó este a su hijo mientras le colocaba una manta para que no pasase frio.
"Ella es alucinante papá"
"Pero sí la acabas de conocer, cómo piensas que ella es alucinante"
"Porque lo sé" – Dijo su hijo con gran convicción, cosa que hizo que su padre esbozara una sonrisa.
"Sí ella lo es" – Le confirmó su padre una vez acabado lo que hacía. – "¿Ansioso por qué llegué mañana?"
"Mucho" – Admitió Noctis emocionado.
"En ese caso descansa campeón para que el mañana llegué pronto" – Le dijo su padre mientras le daba un beso en la frente, encendía la pequeña luz nocturna que se hallaba al lado de la cama de su hijo y se despidió de este antes de apagar la luz principal y cerraba la puerta.
Al poco tiempo de que Regis se hubiese marchado, este rápidamente se levantó para luego estirar el brazo hacia la mesita de noche que tenía a su lado y tomar el portarretratos que descansaba sobre la esta. En dicho portarretrato se hallaba la fotografía de una hermosa mujer sosteniendo a un bebé.
"Hola mamá" – Dijo el pequeño niño mientras acariciaba la imagen. – "Hoy ha ocurrido algo extraordinario… h-ha aparecido alguien" – Esto hizo una pequeña pausa – "Una mujer, ella es mi tutora, aunque todavía no tengo muy claro lo que significa eso. Pero es súper bonita y se porta muy bien conmigo, me ha enseñado un montón de cosas hoy que sorprendentemente han sido divertidas, ella… ella…" – Este guardó silencio un momento, no sabía muy bien como decirlo – "Sé que no la conozco mucho, pero me hace sentir feliz, siento que me quiere y papá se veía muy feliz hoy junto a ella y sabes que papá casi siempre está triste, ella; Elena ha hecho que tanto papi como yo nos sintamos contentos" – Confesó – "Papi siempre dice que tú estás arriba, observándonos y protegiéndonos, para que seamos felices… Mami ¿la has enviado tú?"
El pequeño Noctis guardó silencio durante un tiempo, antes de sonreír a la foto de su madre para así de nuevo volver a colocarla en su sitio y arroparse, este observaba dicha imagen mientras poco a poco sus ojitos se iban cerrando y finalmente este se durmió.
Cuando sintió como el vehículo se ponía otra vez en marcha después de pasar el control, fue cuando finalmente se dignó a despegar la cara de la pantalla y acto seguido se quitó los auriculares, para dar así, una ojeada al interior del vehículo. Dos glaives iban sentados a su izquierda, delante de ella estaba Caelum y a la derecha de este había otro glaive. Esta arrugo por un momento su rostro.
"¿Ocurre algo?" – Le preguntó Noctis mientras quitaba la vista de la ventanilla para centrarla en ella.
"No entiendo para que es necesaria tanta seguridad" – Se limitó a decir – "Tampoco es que sea alguien tan peligrosa"
"Peligrosa no es el término correcto, cierto, más bien diría yo un dolor de cabeza" – Le respondió el pelinegro a lo que esta le respondió con media sonrisa.
"¿De verdad hace falta todo este despliegue por esta simple e inocente chica de metro sesenta?"
"Es muy gracioso que uses la palabra inocente para describirte" - Por otro lado, Lain teatralizo una expresión de ofensa ante el comentario del príncipe – "Pero si tanto quieres una respuesta, conténtate con saber que todos ellos están aquí para evitar que cometas alguna locura"
"Vaya Caelum si por locura piensas que voy saltar de un coche en marcha en otro intento de fuga andas errado, tengo en estima mi integridad física… sin embargo creo que más bien ellos están aquí para evitar que atente contra tu integridad"
¡Bingo! Había vuelto a captar por completo la atención del príncipe, ahora lo único que tenía que hacer era divertirse haciéndolo rabiar.
"Explícate" – Ordenó este.
"Visto los acontecimientos, no creo con el mariscal fuese tan ingenuo como para dejar al futuro rey de la nación solo en un espacio cerrado conmigo"
"¿Acaso insinúas que no soy capaz de defenderme?" – Dijo con algo de enfado mientras se acercaba a ella desafiante.
"No lo insinuó, lo afirmo" – Dijo también encarándolo – "Vamos muchachos hagan sus apuestas, quién de los dos tiene más probabilidades de salir victorioso" – Dijo Lena ahora haciendo referencia a los glaive.
Esta sonrió complacida cuando vio el sonrojo en la cara del príncipe, había conseguido enfurecerlo, meterse con el orgullo de un chico siempre daba los resultados que esperaba. Pero lo que no sabía era que Noctis también podía seguirle el ritmo en aquella tonta danza que tenían.
"Sabes Lena, me hace gracia toda esa nueva faceta tuya de chica dura, que pena que sólo sea una ilusión"
"¿Qué insinúas?" – Le dijo esta. Bingo, ella también había caído.
"Oh por favor Lain, para bien o para mal ambos compartimos una historia, te conozco muy bien… es más yo diría que te conozco bastante en profundidad" – Dijo el príncipe con cierta sonrisa de superioridad. La cual se vio respaldada por la leve risa que los glaives intentaron ocultar inútilmente.
De repente Noctis vio como esta se le echaba encima quedando prácticamente sobre él, pegándolo fuertemente contra el respaldar y tomando su camisa por el cuello – "Será mejor que cierres la boca Caelum" – Le dijo esta, a escasos centímetros de su cara impregnado cada palabra del más profundo oídio – "Tú y yo no tenemos nada" – Espetó Cortante.
"Vaya Lena, tan pronto caes rendida a mis brazos de nuevo, deberías cortarte un poco que hay gente delante, sin embargo" – Dijo el príncipe para acercarse a su oído – "Si tanto lo deseas podríamos vernos en el viejo vagón de tren, como en los viejos tiempos" – Dijo aquello último en un suave y arrullador susurro con un tono sensual que le produjo cierta descarga eléctrica a la morena.
Aquello fue como un balde de agua fría para ella, de pronto se dio cuenta de que estaba sentada a horcajadas encima del príncipe con su cara a escasos centímetros de la de este, comenzó a sentir como la temperatura de su rostro aumentaba, poniéndose roja hasta las orejas de la vergüenza. Sin embargo, aquello sólo allano el terreno para la furia que vino después.
Antes de que el coche se detuviese al frente de las escaleras del castillo un sonoro "¡plaf!" se escuchó en el interior del vehículo.
Poco a poco todos los que iban en los diferentes vehículos fueron saliendo, entonces el mariscal se dirigió a abrir la puerta del vehículo y al hacerlo del interior salió en cuestión de segundos una enfuscada chica que se sobaba la mano. Seguido de ella un príncipe que a pesar de la roja marca de una mano grabada a la perfección en su mejilla derecha, nadie podía quitarle su sonrisa de satisfacción; ni si quiera la mirada recriminatoria del mariscal.
"Proseguimos" – Dijo Noctis haciéndose el loco
No habían pasado ni veinticuatro horas de haber estado en aquel maldito sitio y sin quererlo ni pedirlo Eleanor Lain volvía a recorrer los corredores del lugar que una vez fue su hogar.
Esta seguí al mariscal mientras que a sus espaldas iba todo un despliegue de glaives, suspiró, como era posible todo aquel maldito espectáculo por haber visto unas simples escrituras; qué tan importante eran como para justificar la que se había liado. Para su sorpresa no fue conducida a la sala del trono sino a hacia otra ala y una vez ahí un ascensor los estaba esperando.
"Hasta aquí llegamos, pueden retirarse" – Dijo el mariscal al equipo mientras entraba al ascensor acompañado de Lain, para su sorpresa aquella orden también afectaba al príncipe quien al intentar ingresar fue detenido por el mariscal que se interponía en su camino.
"¿Qué ocurre?"
"Tu padre quiere hablar con ella en privado" – Se limitó a decir.
"Venga ya, esto es un asunto que me incumbe a mí también"
"Lo siento Noctis, órdenes del rey" – Fue lo último que dijo Cor antes de que las puertas se cerrasen en sus narices.
La cabina se sumió en un silencio que la joven agradeció, a medida que el ascensor iba ascendiendo esta podía escuchar como el palpitar de su corazón se hacía cada vez más y más ajetreado. ¿cómo era posible que de estar furiosa pasase tan rápido a estar nerviosa? Para poder sobrellevar la espera comenzó a juguetear inconscientemente con sus pulgares tal y cómo hacía de pequeña cuando estaba nerviosa.
De pronto se escuchó una campanilla y el ascensor se detuvo, las puertas se abrieron dando paso a un alargado pasillo, cuando la mirada de Cor se posó sobre ella no pudo evitar agachar la cabeza un leve sonrojo tiño sus mejillas. Sin lugar a duda tenía que hacerse mirar aquello, no podía ser sano que alguien cambiase de estados de ánimo tan rápidamente.
"Por aquí" – Se limitó a decir el mariscal. Lena simplemente asintió con la cabeza aun gacha y siguió a Cor a través del pasillo.
A cada paso que daba su corazón iba aumentando más y más, hasta el punto de convertirse en un atormentante tamborilero, para cuando se detuvieron y esta levanto la cabeza se topó con una puerta – "El rey está al otro lado" – Dijo el hombre. Ahí fue cuando Lena pensó que su corazón colapsaría, que hasta ahí había decidido acompañarla – "Si es tan amable" – Dijo este abriendo la puerta e invitándola a pasar.
La morena volviendo a agachar la cabeza asintió y entró a la habitación a pasos lentos y tímidos, y no pudo evitar exaltarse cuando la puerta se cerró a sus espaldas, al levantar la cabeza se encontró que estaba en un gran comedor. Lo reconoció, había estado aquí un par de veces cuando su familia y la de Caelum se reunían para cenar. Inspeccionó el lugar para encontrarse con cierto cabello rubio revoltoso, Prompto estaba ahí observándola compungido, al instante su vista se afino, su rostro formó1 una mueca y apretó sus puños. «Da gracias a que hay una mesa de por medio» pensó esta, la rabia estaba ahí de nuevo, se sentía traicionada por su amigo. Pero entonces sus ojos saltaron al siguiente sujeto, presidiendo la mesa se hallaba Regis, observándolo con aquellos ojos llenos de un cariño paternal.
De pronto todo aquel malestar se esfumó y de nuevo volvía a sentirse tímida, como si estuviese pisando un terreno pantanoso, para alguien que siempre era muy segura de sí misma aquello era algo bastante desagradable. Sin lugar a duda tenía que hacerse mirar aquello. Pudo ver como el rey movía uno de sus brazos, invitándola a tomar asiento al lado suyo. Su cuerpo era un bloque de mármol en aquel momento, pero de nuevo retomando su valor esta echó a andar hacia los presentes.
Caminaba despacio ante la atenta mirada de ellos, todo sumergido bajo un silencio para nada agradable, únicamente interrumpido por el rechinar de las patas de la silla cuando movió esta para sentarse. En su garganta se formó un nudo cuando fue consciente que esta tan cerca del rey… así como del traidor de su amigo, debajo de la mesa esta comenzaba a juguetear de nuevo con sus pulgares.
Todo estaba en silencio, nadie se atrevía a hablar.
"Me alegro mucho verte de nuevo" – Dijo el rey con un tono cariñoso.
De pronto Lain se quedó en blanco, no sabía cómo responderle, era como si toda la burbuja de cosas que llevaba tiempo reteniendo que se habían transmutado en aquel odio a la familia real se hubiese deshinchando. Su mordaz lengua se había retraído, no tenía nada que decir, todo aquello que pensó soltar si los volvía a tener delante se esfumó.
"Yo también me alegro de verle su majestad" – Le contestó ella y muy para su sorpresa no fue algo dicho para quedar bien, sino que de verdad lo sintió.
"Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos"
"Sí… mucho tiempo"
"Y la verdad estoy realmente orgulloso de la mujer en la que te has convertido Lena" – Dijo esta, aquello ocasionó que la nombrada elevara la vista – "Sinceramente estoy realmente fascinado con todo tu trabajo, para tener tan corta edad tu carrera es ciertamente prometedora"
Regis no pudo evitar sonreír cuando vio el brillo en los ojos de la chica, la tensión de sus hombros iba desapareciendo.
"¿Usted sabe a lo que me dedico?"
"Oh Lena la duda ofende" – Dijo este – "¿Arqueología? Sin lugar a duda era tu vocación, con lo inquieta y curiosa que eras de pequeña por conocer toda lo historia del mundo antiguo… casi es como preguntar de qué color es el cielo azul" – Dijo este divertido, su sonrisa se le contagio a la morena.
Entonces el rey hizo una pausa, como si estuviese recordando algo – "De todo, lo que más me fascinó fue esa expedición a aquella jungla, el templo que tú y tu equipo encontrasteis en las profundidades de aquella montaña"
"¡Oh sí! Pero en realidad eran los restos de un antiguo volcán"
"¿De veras?"
"¡Sí!"
Para Prompto, le resultó fascinante aquel cambio, su amiga siempre había sido algo celosa de contar su vida privada, es más si le preguntasen como era ella la definiría como una persona serena, que no solía dejarse llevar por sus emociones, (algo propensa a la violencia) acostumbrada a seguir siempre las normas. Por ello el hecho de verla tan emocionada contándole aquella historia al Rey con tal pasión y amor, era realmente bonito. Sintió un cosquilleo, quería sacar una foto de aquel momento. Al final dejándose llevar por su impulso, con cuidado y meticulosamente captó la imagen de aquel momento y no pudo evitar sonreír orgulloso al ver que en la foto se podía sentir la esencia de aquel momento irrecuperable.
"Fascinante" – Dijo el rey.
"Sí" – Lo corroboro ella.
"Tus padres estarían orgullosos" – Le dijo este mientras posaba una mano sobre la suya – "Sin lugar a duda Elena y Percival no podrían ser más felices de ver la mujer en que te has convertido" – Lena asintió, su rostro se había teñido de tristeza, pero el cálido contacto del rey la reconfortaba.
"Lo sé, a veces me gustaría que estuviesen aquí para que lo viesen por ellos mismos"
"Tesoro tú sabes que es así, a pesar de que hace mucho que nos dejaron, ellos siempre te han acompañado a lo largo de este camino" – Dijo este mientras le daba un suave apretón – "Ahí" – Regis señalo el corazón de la persona que consideraba una hija.
Aquellas simples palabras consiguieron despejar la tristeza que la había oscurecido, una tímida sonrisa se dibujó en sus labios, se limpió los ojos que le estaban escociendo par así levantar la cabeza y mirar al rey.
"Venga, suéltalo ya, no hace falta que me sigas llevando por el camino izquierdo ¿Qué necesitas?" – Dijo Lena relajada, acomodándose en su asiento.
El rey se río ante su comentario – "Siempre al quiz de la cuestión, igual que tu padre" – Ella sonrió ante lo dicho por Regis – "Hace poco descubrimos que Niflheim se había puesto en marcha después de estar un tiempo inactivo, nuestros espías han descubierto que estos han comenzado unas excavaciones al sur de aquí. Todavía no tenemos muy claro la razón de todo ello, pero sabemos que es muy importante debido a la magnitud de tropas y maquinaria que han movilizado" – Este hizo una pausa – "Sin embargo estos se han topado con un obstáculo…. Una inmensa y misteriosa pared de piedra en las profundidades de la caverna, con un gran poder mágico, impregnada de…"
"Las escrituras cierto" – Terminó de decir ella, comentario al que Regis asintió.
"Creemos que son la clave para acceder a lo que sea que está siendo resguardado en las profundidades del lugar"
"¿Dónde entro yo en todo esto?"
"Sabemos que una incorrecta lectura de las escrituras conlleva unas terribles consecuencias, la magia que habita la zona es tan poderosa que ningún arma hasta la fecha es capaz de derribar la pared; todos nuestros expertos han sido incapaces de descifrar el enigma escondido en las antiguas runas… todos menos tú" – Termino diciendo este.
Lena se sobresaltó por un momento, ella sabía que era buena, pero ¿De veras tanto?
"¿Tiene que ser una broma? ¿Cierto?" – Fue lo primero que se le pasó por la cabeza.
"Me temó que no, increíblemente tú eres la única que ha conseguido un avanza en todo este misterioso enigma" – Dijo – Por ello Lena, ahora te ruego para que nos prestes tu ayuda"
La mencionada se quedó en silencio, no sabía que responder, su mente le gritaba que ni se le ocurriera hacer algo así, que era una estupidez, había gastado mucho tiempo y esfuerzo en conseguir dejar atrás y olvidar todo lo que tenía que ver con los Caelum; como para que una vez conseguido a la más mínima oportunidad se zambullera de cabeza en las tormentosas aguas que eran esa familia. Sin embargo, una muy pequeña parte de ella le decía que sí.
Respiró profundamente, no sabía cómo resolver aquella encrucijada, en un intento de sopesar las cosas llego a la conclusión de que si no ayudaba probablemente las consecuencias serían espantosas para todo ser viviente. Todo lo que tenía que ver con Niflheim nunca era bueno. Pero por otro lado el decir que sí significaba que la que iba a salir mal parada de todo aquello era ella, porque prestar ayuda a la casa de Lucis era como firmar una sentencia de muerte; en la que estos siempre salían sin ningún rasguño.
Esta no pudo evitar suspirar, todo aquello era como el dichoso dilema del tranvía, ¿Qué haría? En el rumbo de los acontecimientos se llevaría por delante a todos los habitantes del planeta o accionaria la palanca y sería a ella a la que la máquina arrollaría.
No sabía qué hacer.
"En el caso de que decidiese ayudaros ¿qué garantías tengo? – Se atrevió a decir – "Por lo que veo soy un peón con bastante valor"
"¿Qué deseas?"
"No es lo que desee, sino lo que necesito"
"Explícate"
"Sois el principal enemigo del imperio, tenéis cierta ventaja sobre estos, sin embargo, vuestros expertos no han sido capaces de descifrar lo que hay en la pared. Por lo que dudo mucho que ellos también hayan podido hacer algún avance. Están desesperados, la guerra los ha dejado débiles y si lo que hay al otro lado es su última esperanza, harán lo que sea para hacerse con ella"
"No tienen por qué saber de ti" – Dijo Regis adelantándose a lo que esta iba a decir.
"Lo que dije, si es su última esperanza, una vez que las opciones se acaben estos comenzaran a moverse, a buscar alguien capaz de leer… sinceramente yo no me considero de las mejores, la institución para la que trabajo tiene personas que me dan mil vueltas. Aun así, eso no asegura que sean capaces de lograr tal objetivo, irán uno a uno hasta que finalmente lleguen a mí" – Esta hizo una pausa – "Y para sorpresa de todos yo si soy capaz"
"Eso no debe preocuparte Lena" – Dijo el rey – "Nosotros te protegeremos"
Ante aquel comentario ella no pudo evitar reprimir cierta carcajada amarga – "¿Cómo a mis padres?" – Lanzó ella. El rostro del rey se ensombreció por un momento.
"¿Qué insinúas?" – Esta vez fue el momento de Prompto para hablar.
Este recibió una fría y dura mirada – "¿Lo que insinuó?" – La sangre comenzaba a hervirle – "Lo que insinuó, es que si acepto esta misión suicida por prestar mí ayuda a Lucis ¿no acabaré haciendo compañía a mi madre en el cementerio? o mejor aún, ¿cómo mi padre? Desaparecido en combate. Porque ellos también decidieron prestar ayuda a Lucis cuando la necesito y mira como acabaron" – A pesar de no llegar gritar esta no fue consciente de como su voz iba subiendo más y más, llena de rabia y dolor. Pero tenía que controlarse, no podía dejar que sus emociones tomaran el control… porque entonces haría temblar todo hasta convertirlo en polvo, en el mejor de los casos.
Se mordió el labio para evitar hablar más de la cuenta.
El rostro de rey se ensombreció, aquello dicho por la última de los Lain había dado justo en el clavo, generando una brecha en su memoria, una brecha que dejo escapar tortuosas memorias que siempre intento reprimir; sin embargo, una vez, volvían a emerger. Un sabor amargo supuraba en su boca.
"Lena" – Dijo Prompto en un susurro.
"No joven Prompto… ella tiene razón" – Dijo el rey ocasionando que ambos se sorprendieran, nunca habían visto al monarca en aquel estado, la tristeza que desolaba su rostro era devastadora.
Lena se hundió más en su asiento, por un momento la rabia que la había nublado le hizo recordar cuál era la razón por la que tanto odiaba a la familia real, sin embargo, ver el rostro del rey hizo que esta se esfumara. Ella debía recordar que no era la única que había sufrido, que su madre y, en especial, su padre habían sido grandes amigos del monarca; por lo que aquellos terribles hechos que en su día arrebataron la felicidad de su familia, también afectaron a otras personas… en especial a Regis.
Y es que ella nunca se lo había planteado antes, su rabia se lo había impedido, y era cómo debía sentirse el rey sabiendo que grandes amigos suyos habían dado su vida por su nación, por el deseo y promesa de un futuro mejor. Sin lugar a duda, una terrible carga que el mencionado debía llevar en sus hombros solo.
Estos años habían pasado factura, demasiadas, devastadoras incluso.
La morena volvió a respirar, ya más calmada decidió continuar, pero se vio interrumpida por el rey.
"Prometo…" – Dijo este, la voz le tembló – "No, juró por mi vida que te protegeré, que no permitiré que nada malo te ocurra, esta vez no fallaré… Y una vez que todo esto acabé, jamás volverás a tener noticias de nosotros" – Sentenció Regis.
Aquello último la pilló desprevenía, la sorprendió inmensamente las palabras de su majestad, «Y una vez que todo esto acabé, jamás volverás a tener noticias de nosotros» se repetía en su cabeza. No se lo esperaba. Pero por aquella mirada tan determinante supo que era verdad, por lo que después de un silencio que pareció una eternidad esta decidió cerrar sus ojos y tirar de la palanca.
"Está bien, os ayudare" – Aquella respuesta hizo que por un lado Prompto soltase todo el aire que sin darse cuenta había estado reteniendo, y por otro que el rey asintiese agradecido.
Entonces la morena pudo ver que el rey le hacia una señal a Prompto y acto seguido el rubio descubrió una carpeta que la deslizo por la mesa hasta ella, por su parte, Lena no pudo evitar arquear una ceja al ser incapaz de comprender la situación.
"Lo que el joven Argentum te acaba de pasar contiene varias imágenes más detalladas de toda la pared, nuestros espías han hecho un buen trabajo, espero que sea suficiente para ti" – Aclaro el rey.
Tomando cuidadosamente la carpeta, como si se tratase de alguna especie de bomba, Lena la abrió para comenzar a ojear su contenido, era cierto, esta vez las fotos eran de mejor calidad.
"¿Crees qué podrás traducirlo?" – Le preguntó Prompto mientras ella seguía pasando las láminas.
Esta no le hizo acaso, no porque no quisiese (en parte) sino porque viéndolo mejor, algo en todo aquello se le hacía bastante familiar, sin embargo, era incapaz de caer en ello. De pronto algo la hizo detenerse, delante de ella estaba la imagen de la pared en su plenitud y si uno era más meticuloso podía apreciar en la esquina del margen superior izquierdo entre los que parecía un barullo de símbolos un dibujo. Este se diferenciaba del resto dado que las escrituras habían sido talladas en la piedra mientras que dicho dibujo había sido pintado.
Dicha pintura consistía en un montón de circunferencias concéntricas del exterior de estas salían una serie de pétalos, cuatro grandes y alargados y entre estos unos más pequeños y anchos. Aquel dibujo se asemejaba a una rosa… pero de fuego.
Aquello dejo sin aliento a la muchacha, así como al rubio quien no pasó desapercibido como las facciones de la chica manifestaban sorpresa; y no era menos dado que una vez que recordó donde había visto ese símbolo antes todo finalmente se conectó. Lena sintió, por un momento como todo le daba vueltas, dejo la lámina en su lugar, colocó el resto y cerro la carpeta, le costaba respirar, sentía su cuerpo pesado.
"¿Te encuentras bien?" – Le preguntó Prompto. Se produjo un silencio, este observó como su amiga levantaba la cabeza para observarle y pudo ver en sus ojos cierta bruma, algo más importante estaba ocupando su mente en estos momentos, pero ¿qué?
"Necesito… tiempo" – Fue lo único que se le ocurrió decir en aquellos momentos, se encontraba abrumada.
"Por su puesto" – Dijo el rey – "Dispondré una sala…"
"¡No!" – Le interrumpió esta rápidamente – "Si pudiese retirarme a mi casa, allí podría concentrarme más"
"Por supuesto" – Afirmó– "Haré que preparen un vehículo"
"Preferiría volver caminando a mi casa"
"¿Segura?" – Esta asintió ante la pregunta – "De acuerdo" – Dijo el rey no tan convencido – "Diré que tengan tus cosas preparadas"
"Gracias" – Le contesto ella antes de tomar la carpeta y levantarse.
Al hacer aquello vio como Prompto rápidamente se levantaba, esta le dio una mirada de confusión – "Al menos permíteme acompañarte a la salida" – Le dijo él serio. Lain no tenía ganas de discutir por lo que simplemente asintió, solamente quería salir de ahí.
Mientras tanto, ajeno a todo lo que estaba ocurriendo en la reunión, el príncipe se encontraba recostado en su cama observando el techo, todo sumido en un profundo silencio, había sido un día demasiado ajetreado. Por así decirlo. En cierto modo agradecía que su padre le hubiese dejado al margen, demasiadas emociones con las que lidiar como para tener que seguir soportando más; sin lugar a duda Lain era bastante exasperante. Ahora más que nunca, pero ella no siempre había sido así.
De pequeños la recordaba alegre y feliz, correteando de un lugar a otro, una cosa que le encantó de ella era lo autentica que era, siempre decía las cosas tal cual las pensaba, alguien real en todo aquel mundo de falsas sonrisas que significaba la realeza. Ella fue como chocarse con una pared, todo el mundo siempre estaba encima de él, preocupándose, prestándole atención, hacían todo para satisfacer a aquel solitario principito; mientras que ella pasó olímpicamente de él cuando se conocieron, le importaba absolutamente un bledo que el fuese un príncipe.
De repente alguien que pasaba de él, aquello fue ciertamente curioso, tanto que sin darse cuenta el joven príncipe comenzó a prestarle más y más atención a la única persona que lo ignoraba. Hasta que finalmente un día consiguió hacerse notar y ahí fue cuando empezó su amistad. Su primera amiga de verdad.
Sin embargo, de la noche a la mañana ella cambio completamente, se volvió alguien más reservada y distante; y a él se le hacía imposible entenderlo. Sabía que la vida de ella no fue precisamente un camino de rosas, pero qué tanto podía pasar para que se produjese un cambio tan drástico en una persona.
"¡Maldita Lain!" – Grito este furioso mientras se incorporaba para quedar sentado, otra vez comenzaba a darle vueltas al asunto – "Justo cuando siento que por fin mi mundo está en orden llegas tú para ponerlo patas arriba" – Bufó molesto.
Este se llevó las manos a la cara, estaba cansado, ya hacía mucho que intentó buscar una respuesta al problema, pero simplemente Lena Lain era una variable aleatoria que no encajaba en su ecuación. Por lo que no podía dejarse llevar, debía recordarse que ya había pasado página, hace mucho tiempo, y que hoy en día no podía permitirse más inestabilidad; estaba más que contento con los recuerdos que le atormentaba como para ponerse a desenterrar el pasado ahora.
Noctis pudo escuchar como llamaban a su puerta.
"Adelante" – Masculló. Como estaba de espaldas a la puerta sólo pudo escuchar como esta se abría para luego cerrarse, entonces unos suaves pasos recorrían el lugar hacia donde estaba él. Pudo ver como esta figura se colocaba delante de él y se agachaba hasta estar a su altura.
"¿Te encuentras bien?" – Le preguntaron con una delicada voz.
Noct se sobresaltó al escuchar quien era, por lo que rápidamente se quitó las manos de la cara – "Luna" – Dijo a lo que la joven le respondió con una dulce sonrisa – "Sí" – Respondió esta al cabo de un tiempo.
"He escuchado que tuvisteis una mañana agitada"
"No te lo puedes ni imaginar" – Dijo Noctis mientras se dejaba caer en su cama. Este pudo sentir como Luna tomaba asiento al lado suyo.
"¿Ya está solucionado?"
"Eso creo, mi padre se está encargando de ello"
"Entonces por qué siento que algo te está inquietando"
Noctis no pudo evitar crisparse, por qué ella siempre tenía un sexto sentido para estas cosas, finalmente, después de un nuevo silencio, Noct decidió volver a levantarse para poder estar a la misma altura.
"Simplemente mi pasado, que ha vuelto para tocarme las narices" – Se limitó a decir, tampoco quería dar explicaciones, por lo que esperaba que para Luna fuese suficiente con lo que le había dicho. Y así pareció ser, ya que al cabo de un tiempo él pudo sentir como la dama Lunafreya tomaba sus manos que a diferencia de las suyas eran cálidas, al instante una placentera sensación comenzó a cubrir su cuerpo; permitiéndole así relajarse.
"El pasado siempre formara parte de nosotros, nos guste o no, y por muy enterrado que queramos tenerlo este acabara volviendo; pero no podemos dejar que nos domine, tenemos que ser nosotros no él quienes tomemos las riendas. Al final la decisión es sólo tuya, aceptarlo o rehusarlo"
Después de lo dicho por ella, la habitación volvió a sumirse en un silencio, pero esta vez era agradable, relajante, ambos se encontraban cómodos. Como siempre, Luna llegaba justo en los momentos que él necesitaba, dándole un orden y sentido a las cosas, sin poder evitarlo se aproximó para depositarle un casto beso en los labios a modo de agradecimiento. En ocasiones los actos dicen más que las palabras.
Una vez que separaron ambos que quedaron mirando, para luego sonreírse tontamente hasta que un momento dado, sin aviso ninguno, Noctis la abrazó y se dejó caer en la cama. Este no pudo evitar reír ante el sonrojo que se formó en la cara de su amada. Ojalá el tiempo se detuviese y ambos pudiesen quedarse así para siempre, se lo merecían ¿no? Era lo mínimo después de todo lo que habían pasado.
Así pasaron un rato hasta que Noctis se percató de una cosa y era que Luna iba vestida de una forma más informal – "¿Y esa ropa?" – No pudo evitar preguntar.
"Me temó que debo regresar a Tenebrae, Ravus reclama mi ayuda"
"¿Cuándo?" – Preguntó este sin poder esconder su cara de tristeza.
"Esta noche" – Ante la respuesta de la dama Lunafreya, el príncipe marco más su semblante.
"¿Tu hermano no puede valérselas por sí sólo?"
"Me temo que son asuntos que requieren que toda la familia real esté presente, pero una vez que todo esté solucionado prometo volver lo antes posible"
El príncipe bufó – "Al menos concédeme un favor"
"¿Cuál?"
"Permíteme enviar contigo a uno de mis hombres de confianza, me sentiré más tranquilo si él te acompaña en tu trayecto"
"Claro ¿a quién?"
"Nyx" – Dijo el príncipe sin más.
"¿A él?" – Dijo Luna, se sobresaltó por un momento, pero supo ocultarlo muy bien, a pesar de que su interior una inmensa cantidad de nervios habían comenzado a burbujear.
"Sí, fue de mucha ayuda cuando el ataque a la ciudad, además ambos os entendéis muy bien lo cual es bueno en un viaje tan largo" – Dijo este despreocupado, sin embargo, aquello hizo que el interior de Luna diese un vuelco; un leve sonrojo tiño sus mejillas.
"Está bien si así deseas, el señor Nyx puede acompañarme" – Dijo aparentando serenidad.
"¡Estupendo!... Oye ¿te encuentras bien?"
"¡Sí!" – Dijo esta algo exagerado sin embargo rápidamente volvió a la normalidad – "Acordándome ahora, Iris me dijo de pasar la tarde juntas, ¿por qué no nos acompañas?"
"No sé, parece un plan de chicas"
"Tonterías, puedes venirte, además seguro que a ella le hará especial ilusión verte ahí"
"No sé" – Volvió a decir este.
"Vamos Noct"
"Está bien"
"Genial" – Dijo esta mientras se levantaba de la cama – "¿Vamos?"
"¿Ya?"
"Sí, Iris debe estar esperándome en el hall"
"De acuerdo" – Entonces el príncipe también se levantó y acompaño a su amada.
Al poco tiempo ambos llegaron al gran hall del castillo y ahí pudieron ver a una muchacha en medio del lugar, con la mirada perdida, profundamente inmersa en su mundo. De pronto esta pareció salir de su ensimismamiento al oír pasos que venían en su dirección, al girar la cabeza pudo toparse con la figura de la dama Lunafreya.
"Adivina quién nos va a acompañar" – Dijo esta.
Entonces la más joven de los Amicitia pudo observar otra figura que acompañaba su amiga y cuando reconoció quien era sus ojos no pudieron evitar iluminarse de la ilusión.
"¡Noctis!" – Dijo tiernamente emocionada – "¿Vas a venir con nosotras?"
"Eh… Sí" – Dijo este un tanto incomodo mientras se rascaba la nuca. De pronto la chica emitió un leve chillido que lo sobresalto.
Acto seguido Iris comenzó a hablar y hablar, aquello hizo que el príncipe desconectase, de la boca de la joven salían demasiadas palabras por segundo como para poder procesarlas todas, además su cerebro no estaba para aguantar tal bombardeo de información. Por lo que simplemente se evadió.
Para cuando creyó que Iris terminó de hablar, este volvió a conectar sus oídos.
"¿Estás de acuerdo Noctis?"
"Eh… sí claro, por su puesto" – Contestó sin estar muy seguro de lo que había respondido, de nuevo Iris volvió a chillar de emoción a la vez que comenzaba a dar pequeños saltitos. Noct llevó sus ojos a Luna dándole una mirada con la que pedía una explicación a todo lo que estaba pasando, sin embargo, Lunafreya se limitó a sonreír. Su querido príncipe podía ser muy poco atento a veces.
"¡Pues vamos no podemos perder más tiempo!" – Dijo la más joven. La emoción se podía notar en todas y cada una de sus células. Noct simplemente bufó mientras que el oráculo se limitó a sonreír.
Entonces las puertas del ascensor se abrieron y de este salió un rubio y una morena. Aquello ocasionó que la joven Amicitia se callara por un momento para ver a la extraña pareja que caminaba hacia ellos, por otra parte, Noctis y Luna que estaban de espaldas a los acontecimientos observaron curiosos el repentino cambio de estado de ánimo de Iris.
Por lo que al ver que los ojos de la adolescente se dirigían a algo que había por detrás de ellos, decidieron girarse para toparse al instante con la pareja. Luna también miró curiosa mientras que Noctis no pudo evitar tensarse, de nuevo aparecía la causa de sus dolores de cabeza.
"Es la chica del otro día" – Mencionó Iris – "La que vimos en la tienda" – Luna asintió ante la respuesta
Por otro lado, Noctis se quedó observándola, su cuerpo estaba algo tenso, la expresión de su rostro denotaba preocupación, su mirada transmitía miedo ¿qué podía ser lo que la estaba angustiando? Tanto Prompto como Lena, ajenos a la atención pasaron de largo. Sin percatarse de las miradas de los curiosos.
En su paso, Noct intentó afinar el oído, quería saber que se traían aquellos dos entre manos, pero lo único que pudo escuchar fue un "¿seguro qué estás bien?" por parte de su amigo y un "sí" por parte de ella.
El trio pudo ver como la pareja continuaba su camino hasta salir del castillo.
"¿Prompto se ha echado novia?" – Preguntó Iris una vez que la pareja desapareció por las puertas del castillo, aquella simple cuestión que fue formulada más por pensar en voz alta que por buscar una respuesta; sin saber cómo ni por qué, o eso creía él, despertó cierto enfado en el príncipe.
Habían pasado ya un par de horas desde que Lena abandono la ciudadela consiguió dejar atrás a Prompto, quien se había empeñado en acompañarla a su casa, pero después de diez minutos de discusión consiguió persuadirlo de que no lo hiciera. En otro momento habría agradecido la compañía, pero ahora necesitaba estar sola.
En su camino de regreso a casa, esta tomo todas las rutas secundarias que consiguió, deseaba en parte llegar a su casa, pero tampoco quería hacerlo, ya que sabía lo que iba a hallar una vez entrase. Por lo que prefirió perderse un poco antes de llegar a su hogar. Lo suficiente como para que una vez cruzó el pequeño portón de su casa, el atardecer había comenzado a teñirse con tonos de negros.
Entró a su casa como un zombie y una vez que llegó a la sala se dejó caer en el sofá y se hundió lo más que pudo, para así suspirar, no quería hacerlo ya sabía la respuesta, pero aun así lo iba a hacer.
Se incorporó un poco para tomar su maleta y acostarla en el suelo, la abrió para comenzar a rebuscar entre todas sus pertenencias hasta que finalmente dio con lo que estaba buscando. Echo la pesada maleta a un lado para tomar asiento en el suelo y deposito con cuidado la gran carpeta de sus dibujos sobre la mesita del centro de la sala, una vez echo aquello esta cogió el portapapeles que le había dado el rey y lo deposito a un lado suyo.
Abrió la carpeta y comenzó a sacar los impresionantes dibujos y a esparcirlos por la superficie, cuando todos estaban colocados, esta se volteó para tomar el portafolios y sacar la lámina con la impresión que había generado aquella angustia en ella. Sus manos habían comenzado a temblar. Lain prosiguió a mirar todos los dibujos que habían encima de la mesa hasta que finalmente dio con el que quería.
Lo agarró y colocó en el centro del lugar, para poner a un lado la imagen de la pared, puede que en un principio no hubiese ningún tipo de paralelismo entre la misteriosa pared y lo que había pintado al otro lado.
En medio del valle, en una de las tantas montañas que albergaba la Fortaleza se erigía una gran torre, de estructura en forma de prisma decagonal dividida en tres niveles, construida con el más puro mármol blanco, el primer nivel compuesto por una base en forma de circunferencia dividida en tres grandes círculos que empequeñecían a medida que se alzaban. El segundo nivel era el cuerpo de la torre que se iba haciendo más fino a medida que la construcción ascendía. Por último, el tercer nivel que era una gran construcción con la forma de una corona, o por lo menos eso pensó Lena la primera vez que la vio hace ya tantos años atrás.
Aquella edificación recibía el nombre de la Torre de la Luna. ¿en que se asemejaban aquella estructura y la pared? Sencillo, el dibujo que la muchacha observó en la pared estaba impreso en cada una de las caras del segundo nivel de la torre. La misma rosa de fuego se repetía en ambos papeles.
Esta se apoyó en el sofá para así observar el techo con la mirada perdida, de pronto el ambiente se había vuelto mucho más denso y se le hacía pesado respirar, su mente se había abstraído a aquella época y el pesar comenzó a presionar su pecho. Las lágrimas comenzaban a acumularse en sus ojos, el miedo la estaba invadiendo, no por nada con respecto al tiempo que paso en la fortaleza sino por lo que implicaba aquel símbolo y lo que había pasado hace ya tantos años en el interior de la torre. Aquel día supuso un punto de inflexión, en su vida, algunos lo considerarían una bendición, pero para ella era una maldición. Aquel día fue cuando dejo de sentirse humana.
Ya entrada la noche, Prompto se encontraba en su casa, estaba secándose sus revoltosos cabellos después de haberse dado una ducha, sin embargo, desistió pasado un rato, una vez fuera del baño este bajo hacia el salón de su solitaria casa.
Se dejó caer en su reconfortarle sofá para acto seguido tomar su ordenador de la mesa central y acostarse en este, abrió el portátil para continuar con la edición que estaba haciendo de unas de las fotos que había tomado el día que salió con Noctis a fotografiar Insomnia. El rubio estaba tan sumido en su tarea que dio un pequeño salto cuando escuchó el timbre. «¿Quién podrá ser?» pensó mientras dejaba el portátil a un lado y caminaba hasta la entrada. – "Ya voy" – Dijo cuando escuchó de nuevo el timbre.
Al abrir la puerta se topó con la figura de su amigo.
"¡Noctis!" – Dijo sorprendido – "¿Qué haces aquí?"
"¿Has cenado ya?" – Fue la respuesta que obtuvo a su pregunta.
"¿A qué viene eso ahora?"
Sin más el príncipe levanto su brazo derecho mostrando una bolsa blanca con unas letras chinas en cuyo interior había dos cajas de comidas. Al ver aquello el estómago de Prompto despertó para hacerse notar, esto hizo que el rubio se sonrojara y a Noct se le dibujase media sonrisa socarrona.
"Pasa" – Se limitó a decir Prompto mientras se hacía a un lado y daba paso a su amigo.
Noctis ingresó en la casa y camino seguido del rubio hasta el comedor para dejar sobre la mesa la comida que había traído – "Menudo frío está haciendo tío" – Comento este mientras se sacaba el abrigo y lo dejaba en el respaldar de una de las sillas.
"Sí" – Contesto Prompto. El silencio se hizo presente, ninguno de los dos hablaba, Noctis sacaba las cajas de la bolsa mientras el rubio lo observaba inquisitivamente fijamente de brazos cruzados.
"Para ya de observarme" – Le dijo este – "Me miras como Ignis cuando hago algo malo" – Entonces este se calló para mirar a su amigo algo sorprendido del comentario que había hecho – "Creo que no debería haber dicho eso… broma cruel" – Se regaño a lo que el rubio asintió dándole la razón – "En cualquier caso, ¿podrías buscar algo de beber?"
"Claro, ¿quieres un refresco?" – El pelinegro asintió para ver como el rubio desaparecía.
Al poco rato Prompto regresó con dos latas de cola en la mano para luego tomar asiento al frente de su amigo, este le paso una de las latas mientras que el otro le paso la caja de noodles – "Coco y curry con pollo crujiente" – Comentó Noctis mientras abría los suyos con ternera y salsa teriyaki picante.
"Tenemos que hablar" – Dijo Noctis una vez que terminaron de comer, dejando los palillos en la caja y apoyándose en la mesa.
"Lo suponía" – Dijo Prompto antes de darle un último sorbo a su lata – "Dispara"
"¿Por qué no me dijiste que ella estaba aquí?"
"Porque no lo sabía" – Aquello no fue la respuesta que él esperaba – "¡No me mires así!"
"Y ¿cómo quieres que te mire?"
"Para empezar no de esa forma tan acusatoria"
"Yo no te estoy mirando así"
"Lo estás haciendo ahora"
"No"
"Que sí"
"Que no"
Sin más Prompto tomó su móvil y activo la cámara frontal y la puso de frente al príncipe, al instante Noctis arrugo su expresión al ver que el rubio tenía razón – "Vale" – Dijo secamente.
"No te dije que ella estaba aquí porque uno" – Dijo levantando su dedo índice – "No tenía ni la menor idea de que ella estaba aquí… dos" – Levantó otro dedo – "No quería que se supiera, me hizo prometerle que no lo diría"
"¡Venga ya Prompto! Cómo que no sabías que estaba aquí"
"Tío es cierto… anteanoche cuando regresaba de nuestro paseo vi luz en la casa de los Lain, pensé que sería alguien que se había colado por lo que fui a investigar, lo que no me esperaba fue que al entrar la muy bestia me dio un sartenazo en toda la cara"
Tras oír aquello Noctis no pudo aguantarse y estallo, su escandalosa risa descontrolada se escuchaba por toda la casa, ocasionando que el rubio se pusiera colorado, cinco minutos después Noctis por fin consiguió relajarse.
"¿Has terminado ya?" – Dijo el rubio molesto.
"No la verdad que no, pero me duele mucho la barriga" – Le dijo mientras se limpiaba las lágrimas, Prompto bufó – "Vamos no te enfades, tiene que entenderlo, es super divertido"
"Sí claro, cuéntaselo a mi nariz"
"Prompto, tú que has atravesado innumerables peligros exitosamente y va Lain y te deja K.O. sin despeinarse"
"En mi defensa diré que estaba oscuro y la sartén era el triple de mi cara" – Dijo Prompto enrojecido – "Me pilló por sorpresa"
"No intentes arreglarlo" – Le contestó. – "Sin embargo no entiendo por qué fue a la gala, si tanto no quería que la viesen, aquel lugar no era el más indicado para pasar desapercibido"
"En realidad aquello no fue cosa suya sino mía, le pedí que me acompañara y al final, después de mucho insistir conseguí arrástrala… eso sí cumpliendo sus exigencias"
"Sí os vi"
"¿Un momento?... ¿A eso fuiste cuando se acabó la reunión? ¿A ver los videos de seguridad?" – Esta vez fue el turno del rubio para contraatacar – "Qué mal rollo"
"¡No digas bobadas!" – Le dijo Noct irguiéndose en su silla debido al comentario y sintiendo como su cara se iba calentando.
"No intentes arreglarlo… acosador" – Contraataco.
"Suficiente" – Dijo Noct.
"Ahora enserio Noct" – Le dijo Prompto, captando así la atención de su amigo – "¿Tú sigues sintiendo algo por ella?"
El silencio inundo el lugar, Noctis agachó la cabeza, desde luego no se esperaba aquella preguntan – "Fue mi primera amiga… mi primer beso… mi primera novia, y mucho más" – Dijo – "Mentiría si dijese que no siento nada por ella, ya no de la misma forma que en el pasado, pero sí… eso creo"
"Entiendo" – Dijo el rubio – "Y ¿Crees qué ella siga sintiendo algo por ti?"
"No lo creo, tendrías que haber estado ahí para ver la que liamos, además tampoco es que precisamente viniese corriendo a mis brazos… más bien enterró su rodilla en mis joyas de la corona"
Después de aquello, ambos se echaron a reír hasta la saciedad.
"¿Te apetece que echar una partida a la Xbox?"
"Claro" – Dijo este levantándose.
Y así ambos limaron asperezas.
En otro orden de acontecimientos, unas cuantas calles más allá cierta morena estaba teniendo un extraño sueño, esta se hallaba en Altissia, era un día como otro cualquiera estaba en su despacho del instituto de arqueología y antropología, examinando unos desgastados pergaminos cuando de pronto escuchó como llamaban a la puerta.
"Adelante" – Dijo sin más, inmersa en su tarea.
Entonces está escuchó como la puerta se abría lentamente, el chirriante sonido de las bisagras era bastante incómodo. Tomó una nota mental de avisar al conserje para que las revisara.
"¿Sí?" – Preguntó esta, levantando la cabeza. Pero lo único con lo que se topó fue con un despacho vacío y una puerta entre abierta.
«Muy graciosos» Pensó, seguro era alguno de sus colegas gastándole una broma. Por lo que esta se levantó y cerró la puerta, pero cuando se disponía a regresar volvieron a llamar a la puerta. Lena suspiró fastidiada – "Tengo demasiadas cosas que hacer como para estar perdiendo el tiempo con esto" – Dijo en voz alta mientras abría la puerta. Pero para su sorpresa no había nadie al otro lado.
"¿Hola?" – Dijo ella mientras salía, dio una mirada a ambos lados, pero el pasillo estaba completamente desierto.
De pronto la puerta se cerró a sus espaldas de forma brusca, sobresaltándola – "Pero ¿Qué demonios?" – Dijo mientras intentaba abrirla, pero esta había sido cerrada por el otro lado. Entonces Lena se percató de una cosa y era que misteriosamente el ambiente cálido del lugar había desaparecido, la temperatura había descendido y todo había sido impregnado por unos tonos grisáceos y negros.
Esta dio de nuevo una ojeada al lugar, sin comprender bien lo que acababa de pasar, podía ver como el vaho salía de su boca al respirar, el frio había calado hasta sus huesos. A lo lejos escuchó algo, no sabía exactamente qué.
Intrigada, aunque sabía que no era buena idea, fue a investigar.
Caminó por aquellos desérticos y gélidos pasillos, siguiendo aquel misterioso ruido que de tanto en cuanto se iba repitiendo. Para cuando llegó al lugar de donde procedía no había nada. De nuevo estaba sola, miró un par de veces el sitio intentando encontrar un rastro, pero no había nada. Sin más esta se dio la vuelta para regresar a su despacho, si no le quedaba más remedio forzaría la puerta, ya vendría alguien después a arreglarla; pero al dar un paso sintió como su bota pisaba algo.
Agachó la cabeza para toparse con una hoja arrugada manchada por lo que parecía petróleo, intrigada esta se agachó para coger el papel pegado en el suelo y al darle la vuelta se topó con un antiguo dibujo suyo, hecho hace ya mucho, mucho, tiempo atrás. A penas cuando estaba aprendiendo a dibujar. En él se veía formado a base de líneas y círculos de muchos colores a tres personas en el medio de la hoja, rodeados por árboles y flores de diversos tamaños; esas tres personas eran dos adultos que tomaban, cada uno la mano de la niña.
La muchacha lo observaba detenidamente, preguntándose qué serían las pegajosas manchas de aquel fluido negro.
"Lena" – Escuchó a lo lejos, una profunda y gutural voz la llamaba.
Esta pudo sentir como su cuerpo se paralizaba, congelaba, el ambiente se había vuelto más denso y entonces vio como una sombra que se reflejaba en lo más profundo del pasillo venía a hacía ella. Sin pensárselo dos veces está echo a correr.
Por otro lado, dejando atrás aquel mundo aparte y de nuevo en la realidad, dos amigos se encontraban inmersos en su videojuego, enfrascados en una sana competición por ver quién de los dos era el mejor hasta que de pronto Noctis paró el juego.
"¿Qué ocurre?" – Preguntó Prompto ante el repentino acto de su amigo – "¿No soportas la paliza que te estoy dando eh?" – Inquirió.
"Silencio"
"¿Qué?"
"¡Shhh!" – Le dijo Noctis gesticulando con su dedo índice.
Ambos guardaron silencio, el rubio no sabía muy bien que se traía entre manos su amigo, pero entonces estos pudieron ver cómo las luces de la casa comenzaban a parpadear, se detenían y al poco volvía a dar una serie de rápidas ráfagas.
"¿Qué está ocurriendo?" – Preguntó el rubio.
De pronto Noctis se levantó del sofá – "Sígueme" – Le ordenó.
Entonces Prompto también se levantó y acompaño rápidamente a su amigo – "Noctis estoy en pijama" – Le dijo al ver como este se disponía a salir.
"Da igual"
"No da igual, ¡hace frío!"
"¿Te vienes o no?" – Le dijo seriamente y al final el rubio acabo saliendo de su casa para apto seguido autoabrazarse.
"Vamos" – Le dijo mientras echaban a andar a paso veloz.
"¿A dónde vamos?"
"Tú sólo calla y sígueme" – Le ordenó para seguir andando, ignorando los refunfuños por pare de su amigo.
Por otro lado, de regreso con Lena, esta se hallaba sumida en una profunda carrera a través de los grandes y alargadas galerías, los pasos y la voz que la llamaba insistentemente seguían a su espalda, pisándole los talones. Esta sentía como le costaba respirar, parecía que llevase horas huyendo de un lado al otro del antiguo edificio, si poder despistar a aquello que fuese lo que la estaba llamando. Sus energías estaban mermando.
En un momento dado esta abrió sin delicadeza alguna una maciza puerta de madera que la llevo al nivel superior del vestíbulo principal del edificio, todo estaba desolado, ni rastro de vida alguna; en completo silencio. Su agitada respiración podía escucharse por todo el lugar. Ya no oía nada, fuese lo que fuese había desaparecido, esta camino un tanto agitada observando a través de la gran bóveda de cristal el oscuro cielo nublado, hasta llegar a las escaleras del ala izquierda. Quería salir de aquel lugar cuanto antes.
Pero justo cuando se disponía a bajar se detuvo, el ambiente volvía a estar pesado, cerró los ojos mientras sentía como su cuerpo temblaba y su corazón amenazaba con colapsar. Abrió los ojos lentamente e inspirando profundamente aquel denso aire y se dio la vuelta. Se topo con un inmenso humanoide, amorfo, cuyo tejido corporal estaba carcomida dejando a la vista profundas partes necrosadas de las que supuraba aquel viscoso líquido negro. Su cabeza estaba completamente cubierta de una especie de tejido cicatricial, lo único que había a la vista de su deformado rostro eran dos ojos azul verdoso.
Cuando el ser hizo un ademán de intentar tocarla, Lena grito todo lo que sus cuerdas vocales le permitieron y se impulsó para atrás con la mala suerte de que apoyó mal y cayó. De repente está choco bruscamente contra su cama, todos los muebles de su cuarto golpearon bruscamente el suelo.
A la vez que aquello pasaba, Noctis y Prompto vieron como de pronto todas las luces del vecindario se fueron, dejándolo todo a oscuras por un momento antes de volver a encender. Ambos se quedaron estupefactos, pero rápidamente reanudaron la marcha.
De nuevo con Lena, esta se encontraba boca arriba en su cama, su respiración era irregular, sus pulsaciones agitadas, todo su cuerpo temblaba y se encontraba completamente bañada en un sudor frio. Las lágrimas escapaban a su control, podía escuchar como todo a su alrededor temblaba, haciendo que su pánico aumentase por momentos. Sólo deseaba que aquello parase.
Sus emociones estaban tomando el control, necesitaba controlarse o sino aquellos simples temblores pasarían a algo mucho más grave. Esta se llevó las manos a su pecho tocando por encima de la sudadera el colgante del sol, aparentándolo con la suficiente fuerza como para que sus púas se clavasen dolorosamente. Había pasado a un estado en que la pieza ya no podría seguir reprimiendo por más tiempo lo que guardaba en su interior.
Rápidamente esta se levantó, se colocó unos pantalones y se dirigió a su bolso hasta que finalmente, después de rebuscar, encontró lo que buscaba, se llenó los bolsillos con ellos y entonces salió de su casa.
Por otra parte, Noctis y Prompto estaban en la calle del frente observando detrás de un coche.
"¡¿De veras me has sacado a las tantas de la noche, con el frio que hace, para espiar a Lain?!" – Dijo Prompto tremendamente enfadado – "Estás rozando la obsesión"
"Calla ya coño" - Le dijo el pelinegro molesto.
"No sé qué esperas ver sinceramente"
"¡Shhh!"
"Mira" - Le dijo Noct al rubio y entonces al mirar hacia delante pudo ver como la puerta de la casa se abría y de ella salía una encapuchada Lena, se la podía notar algo nerviosa debido a lo agitada que iba, esta salió de la propiedad a toda leche para comenzar a andar calle abajo.
Estos la observaron por un momento alejarse y cuando decidieron que habían dejado un suficiente espacio comenzaron a seguirla, su recorrido lo llevo por diversas calles, cada vez acercándose más a los límites del reino.
"¿A dónde crees que ira?" – Comentó Noctis mientras andaban detrás de la joven.
"Creo que tengo una idea" – Le contestó Prompto.
Después de un largo recorrido en la solitaria noche, la joven Lain llego hasta una calle que bordeaba una porción de la gran muralla que contenía a Insomnia, esta se acercó hasta el límite de la acera para comenzar, así, a descender una pendiente que llevaba a una pradera, con cuidado de no caer. Ya había tenido suficiente con hacer la croqueta por un día.
Una vez en la parte baja esta anduvo un poco hasta detenerse donde daba un rayo de luna, observó entonces la colosal barrera negra, al instante recuerdos de tiempo atrás que sucedieron justo en este lugar acudieron a su mente. El día que se vio obligada a despedirse de su peludo amigo se reprodujo como una película en su mente. Movió sus descalzos pies sobre la fría hierva, desde chica aquello siempre le producía satisfacción, para luego agacharse y sacar de los bolsillos cristales de distintas formas y tamaños. Siete en total, cada uno en representación de los distintos chakras y los colocó a su alrededor para formar un circulo.
Aquella pesadilla había generado en su interior una alteración, un profundo desequilibro que tenía que solventar drenando la energía de su interior y las piedras ayudarían como respectivos receptores. Porque si lo llegaba a hacer sin nada que absorbiera, la energía se convertía en una fuerza arrolladora.
Esta se posiciono en el suelo, adoptando la postura de loto, cerró los ojos y dejo sus manos reposando sobre sus rodillas. Inspiró y expiro hasta que pudo sentir como la agitación mermaba un poco. Pasado un tiempo y con la respiración acompasada, esta abstrajo su mente de la realidad, dándole un respiro, y se focalizó en una cosa, imaginar como la energía salía de su cuerpo y se depositaba en las gemas; todo ello manteniéndose serena.
Al poco tiempo sintió un cosquilleo a través de su cuerpo, aquello era buena señal, un hormigueo que iba desde la coronilla hasta la punta de sus dedos de los pies, podía sentir como la embravecida tormenta de su interior iba apaciguándose hasta que finalmente consiguió la calma.
Por otro lado, el príncipe y el fotógrafo observaban desde la lejanía a la chica llevando a cabo su meditación.
"¿Crees que es alguna especie de ritual satánico?" – Inquirió Prompto.
Noctis negó con la cabeza – "Cuando estábamos juntos en más de una vez la vi haciendo lo mismo y misteriosamente siempre meditaba después de que ocurriesen las interferencias en las luces"
"¿Alguna idea de a qué se debía eso?"
"Me temo que no, pero ocurrían cuando la situación era desbordante para ella, cuando su raciocinio se veía superado por las emociones"
"¿Ella siempre fue así de fría y cerrada?" – Le preguntó el rubio
"Para nada, de niños era todo lo contrario, pero de repente de la noche a la mañana cambio, se volvió mucho más distante… todo a raíz de su desaparición"
"Aquí fue donde yo la encontré" – Le comentó Prompto ganándose la atención del príncipe – "Era una mañana normal, había salido a hacer ejercicio y después de un rato cuando me detuve a descansar, vi a una niña sentada en aquella pradera con la mirada perdida, no sabía dónde estaba cuando me acerqué a preguntarle"
"Cuando me dijiste que si seguía sintiendo algo por ella" – El rubio asintió – "Sí, siento algo y es preocupación, indiferentemente de como acabasen las cosas entre nosotros, no puedo evitar seguir preocupándome por ella, en su tiempo pasé noches en vela intentando averiguar qué podía estar pasándole"
"Tal vez tengas una nueva oportunidad ¿no? Es decir, ahora que ella vuelve a estar aquí a lo mejor entre los dos podemos averiguar qué es lo que le está ocurriendo. Al fin y al cabo, es nuestra amiga y a los amigos no se le abandonan"
"Tienes razón" – Dijo el príncipe mientras centraba la atención en su castaña favorita.
"Entonces qué me dices ¿ayudaremos a nuestra amiga? a pesar de lo mucho que nos rechacé y las veces que nos saqué de quicio… ¿estaremos ante todo junto a ella?" – Expuso Prompto.
"Sí"
"¿Entonces tenemos un trato?
"Trato hecho" – Confirmó Noctis.
Finalmente he aquí la segunda parte, siento mucho el retraso pero a veces mi vida académica es complicada de compaginar con la escritura, pero que más da lo importante es que por fin puedo publicar. Espero que os haya gustado este capítulo y en el caso de que os haya sabido a poco, sólo os digo que seáis pacientes porque muchas cosas chulas se avecinan.
PD: Para el personaje de Elena Lain me he basado en Anne Hathaway.
