Cáncer
A SasuHina Fanfic
N/A: ¡Una vez más, disculpa por haber retrasado tanto la entrega de capítulo 16! Nos estamos acercando tanto al final que es una locura. Muchas gracias a todas las personas que dejan un review o lo ponen en favorito o simplemente lo leen ocultos entre las sombras; me encanta leer sus comentarios y críticas constructivas. ¡Un abrazo a todos!
-Persephone98.
Cáncer cap. 16: ¿Puedes guardar un secreto?
La noche había caído como ambas parejas lo habían previsto, y ahora se encontraban los cuatro reunidos en la sala de la cabaña enfundados en gruesas pijamas e incluso más gruesas chamarras para resguardarse del frío del bosque; TenTen servía lo que olía como chocolate caliente en cuatro hondas tazas mientras que Neji y Hinata se aventuraban a mantener el fuego caliente; echando pequeños pedazos de leña que el encargado había dejado listo para el uso. Neji usaba una elegante gabardina negra que llegaba un poco debajo de sus rodillas, bastante formal para el campo, y Hinata por su parte usaba un caliente suéter de lana blanca y esponjosa. Sasuke sonrió levemente cuando vio el calor y el naranja del fuego reflejado en el rostro de Hinata.
El sonido de un cuchillo contra la madera hizo que Sasuke prestara atención a su costado; TenTen Liu partía enormes malvaviscos blancos y rosados que volcaba en las grandes tazas de chocolate caliente, para que estos se hincharan y absorbieran el líquido liberando a la vez el pegajoso azúcar de dulce. Todo aquello parecía una postal digna de un anuncio navideño de la Coca Cola.
-La leña deberá hacer su trabajo por un par de horas…- dijo Neji sentándose a un lado de TenTen y observando las tazas. – Pondremos más antes de ir a dormir…
-Me parece perfecto…- dijo TenTen acercándole una taza a Hinata y una taza a Sasuke, para después doblar sus piernas y recargarse ligeramente en Neji. – La cabaña es hermosa, Neji-kun. ¡Son ustedes tan afortunados!
-La familia Hyuuga tiene propiedades así distribuidas por todo Japón. Esta solo resulta ser la que nos corresponde a Hinata-sama y a mí, y a la pequeña Hanabi, claro está, por herederos de derecho…- dijo Neji sorbiendo del chocolate caliente que TenTen le había acercado. En su expresión estaba claro que el Hyuuga no solía disfrutar del dulce y que sólo lo hacía por TenTen y por la felicidad instantánea que esto le proporcionaba. Sasuke sorbió del chocolate de la misma manera y comparó malamente ambas relaciones.
Mientras que uno de los sacrificios más grandes que Neji "El genio" Hyuuga hacía por TenTen era pasar toda esa azúcar refinada y ese cacao artificial por su garganta, lo que Sasuke terminó haciendo por Hinata era vivir cuando cada molécula de su cuerpo le pedía morir. Era tan diferente y a la vez tan igual; y Sasuke tenía un sentimiento intranquilo en la boca del estómago al verse cada vez más y más igual a su cuñado.
TenTen dejó su tasa en la mesa para café en medio del cuarteto y sonrió a Hinata. –Neji-kun y yo pensamos en ir al mercado mañana temprano y preparar el desayuno para todos nosotros…
-Sólo accedí a hacerlo para mi hermana…- dijo Neji mirando fijamente a Sasuke con sorna; mientras Hinata se sonrojaba y negaba con la cabeza, ya acostumbrada a este tipo de juego que ambos hombres llevaban. Sasuke sonrió, acomodándose el gorro tejido de su cabeza y mostrando los dientes de manera infantil. -¡Hey! – reaccionó Neji cuando TenTen acertó a darle un codazo nada discreto en las costillas.
-N-Nosotros cocinaremos la comida entonces…- dijo Hinata sonriendo a TenTen, recibiendo una sonrisa similar de vuelta. Sasuke recargó su espalda levemente contra el sofá mirando a sus acompañantes con toda la concentración que el cansancio de su condición le permitía. Había caminado bastante, comido a destiempo y desordenadamente, se había venido y había experimentado muchas emociones a lo largo del día; el reloj de arena que dictaba su humor estaba a punto de volcarse.
Pero observar como Hinata bebía chocolate caliente y platicaba con TenTen, de cierta manera hablando por él, como suele suceder en los matrimonios hacía que todo fuera más llevadero. Sonrió para sus adentros, depositando caricias ausentes, de fantasma en cualquier parte del cuerpo que pudiese alcanzar de Hinata.
Neji por su parte había dejado su banda del cabello en algún lugar de la casa y ahora se veía más relajado, aunque usaba una gabardina en una casa de campo, se podía ver una simple playera color beige debajo de su elegante ropa y se veía más joven. Era como si fuese otra persona hasta que hablara, cuando solamente confirmaría lo bastardo que era y lo borde.
-Casi puedo imaginarte aquí…- dijo TenTen mirando alrededor de la habitación como si fuese realmente una regresión al pasado, mientras Hinata y Neji la miraban con curiosidad. Sasuke por su parte, estaba dormitando en el sofá y presionando una delicada mano a su estómago, tratando de calmar el malestar que sentía. –A ti y a Hinata-chan, claro, siendo pequeños y arrimando la leña como lo hicieron justo ahora…
Neji le dedicó una sonrisa casi imperceptible, una de las que reservaba sólo para ella. – Era nuestra obligación; Hanabi era aún muy pequeña para ayudar pero encendíamos el fuego y recolectábamos las hierbas para los asados…
-T-También cocinábamos hot knobs…- dijo Hinata sonriendo a Neji, con quien compartía mil y una memorias.
-¿Hot knobs? – río Sasuke por lo bajo. En inglés, esa palabra tenía una connotación tan sexual que era hilarante ver a Hinata decirlo de forma tan tierna. Neji gruñó mientras TenTen soltaba una risa cantarina.
-Es una galleta de avena bañada en chocolate de leche. Se toma con café…así lo hacíamos aquí y en los otoños que pasábamos en las propiedades inglesas de los Hyuuga. – explicó Neji, mirando a Sasuke por encima de su taza de chocolate. Lo hacía claramente de forma petulante y altanera pero Sasuke finalmente se había acostumbrado.
-No me digas…- dijo Sasuke con una voz calmada y ronca, bañada en sarcasmo. -¿Antes o después de tus reuniones con la reina…?
Neji rodó los ojos. – No puedo creer que tengo que compartir habitación contigo…
-Esa decisión es enteramente tuya. Créelo o no, no eres el miembro de la familia Hyuuga con quien me imagine durmiendo este fin de semana…
Hinata y TenTen parecían presenciar un partido de tenis debido a la manera en la que observaban la procesión de insultos entre Neji y Sasuke, algo a lo que ambas estaban ya acostumbradas, sin embargo y después del comentario atrevido de Sasuke, Hinata no pudo evitar ahogarse un poco con su bebida.
-¡Sasuke-kun!
-¡Bastardo!
-¡Neji!
-¡Pero TenTen…!
El alboroto que había causado con un par de palabras sólo hizo que comenzara a reír mientras acomoda el gorro en su cabeza; agradecía el clima frío que le permitía usar gorros tejidos así. El Hyuuga gruñó ante la reprimenda de su novia y se levantó, irritado.
-Me iré a dormir. Intenta que tu tos de perro no me despierte durante la noche… ¿TenTen? – señaló Neji haciendo que la chica se levantara con una sonrisa apenada; puesto que Neji la acompañaría a la habitación antes de irse a dormir. Hinata le sonrió a TenTen, de manera cómplice mientras le señalaba la habitación en la que ambas pasarían la fría noche haciéndose compañía.
Cuando la pareja desapareció por el pasillo y los ruidos de las puertas cesaron un par de minutos, los Uchiha quedaron solos en la sala de la cabaña. El instinto felino se adueño de Hinata una vez y se acercó a Sasuke, recargando la mitad de su cuerpo contra el pecho del chico, que parecía tan frágil como una jaula para pájaros; con TenTen y con Neji fuera de la fotografía, podían volver a la luna de miel que hasta entonces se sentía más virtual que real.
La noche que les esperaba probablemente no era la que planeaban, puesto que Neji se había negado a dejar que Hinata y Sasuke durmieran juntos, negándose la oportunidad de dormir al lado de TenTen; por lo que el plan original seguía, Hinata y TenTen durmiendo en el piso de arriba y el y el Uchiha compartiendo el piso de abajo.
Hinata miró a Sasuke, escondiendo la fatal melancolía que un momento como este le causaba, y recargó su mejilla en el hombro del moreno. Sasuke, por su parte, suspiró y la miró, intentado evitar el sentimiento de nausea en su estómago, el reconcomio de legitimo di confort que le ocasionaba encontrarse en esta temperatura.
Jugaron un poco más a que el tiempo no pasaría mientras pegaban narices y después se fueron cada quien a su habitación.
Cuando Sasuke entró a la habitación semi-iluminada, el mundo ya daba vueltas; Neji dormía dándole la espalda a la cama gemela designada para Sasuke, con el cabello amarrado en una coleta baja y la tranquila respiración de quien no tiene muchas preocupaciones. Eran las 12:20 AM cuando Sasuke se acostó en la cama designada para él, con el cuidado y la lentitud de quien está construido de vidrio.
Eran la 1:56 AM cuando por fin pudo dormir, y las 2:30 cuando Neji Hyuuga despertó con rapidez y molestia, apartando las sábanas de encima de él importunado por la tos más violenta que pudo haber escuchado en su vida.
Pudo ver una luz blanca filtrándose por la rendija de la puerta del baño, y las usuales luces purpureas de la madrugada mezcladas con el reflejo de la luna entrando por el gran ventanal; Neji se levantó, las plantas de sus pies tocando el frío suelo de madera de la cabaña arrastrando sus manos por su rostro en un esfuerzo de mantenerse alerta, de despertar y saber que sucedía, sucumbiendo a sus principios ansiosos y esperando estar en el más alto pico de su atención.
Neji caminó con pasos arrastrados hasta llegar a la puerta semi-abierta, el Uchiha ha entrado con tanta desesperación que no le ha dado tiempo de cerrarla. Así que lo primero que ve Neji cuando entra a su propio baño es a un flaco Sasuke Uchiha, con el gorro tejido resbaladizo hasta los hombros, dejando ver un cráneo calvo y rosado como las mejillas de las doncellas, abrazando al taza del inodoro mientras pequeñas gotas carmesí que adornan los blancos azulejos del baño iluminado; si Neji no estuviera tan confundido y ligeramente asustado, seria poético. Las gotas de sangre y saliva adornando el piso como pequeños rubíes carmesí.
-¿Sasuke? – no hay tiempo, pero si tacto, para dejar de lado la violencia de un apellido escupido con desdén y usar en su lugar, el primer nombre. El nombre que Mikoto pensó por horas y horas mientras acariciaba su barriga. -¿Qué carajos está pasando?
Sasuke sorbe por la nariz e intenta lucir mejor, su débil cuerpo enderezándose en las baldosas del piso. Neji se pregunta si Sasuke se da cuenta de que aún está en el suelo. El Uchiha eleva su mirada, y Neji puede ver como su piel es del color de las cenizas y cualquier color rosáceo que haya tenido ese mismo día por la mañana o por la tarde ha desaparecido; Sasuke tiene hinchadas bolsas púrpuras debajo de sus ojos, que denotan lo cansado y usado que está, Sasuke porta su enfermedad en un rostro demacrado y demasiado delgado, de cuyos labios de papel se emana sangre mezclada con saliva y con flemas y el olor a enfermedad invade el sanitario.
Hay dos cosas que Neji piensa en ese mismo momento.
Sasuke Uchiha le mintió a su prima y no está mejorando.
Tal vez no odia al Uchiha tanto como pensaba.
Así que Neji se acerca, arrastrando los pies pero manteniéndose a raya en el marco de la puerta, lo oye toser un par de veces antes de tomar en cuenta la resignación que tiene Sasuke en el rostro.
-S-Sólo…
-¿Qué mierda…? – mentiría si dijera que no se siente ofendido. Su primer instinto es adentrarse al baño, entre el vómito y la sangre, tomar a Sasuke entre sus brazos y llamar al 911, adentrarse en la ciudad, encontrarse con la ambulancia a medio camino y de alguna manera procurar la vida del Uchiha; sin embargo, y con mucha vergüenza, Neji se siente admitido a quedarse expectante en el marco de la puerta.
-Estoy bien…
-Estoy casi seguro de que estás por toser un pulmón…- Neji dio la vuelta en sus talones, tomando el abrigo grueso más cercano y aventándolo en la dirección general de Sasuke. –Vístete, despertaré a Hinata y entonces…
-Hinata no puede enterarse de esto, genio…- la tos nuevamente interrumpió su discurso, y por la expresión de dolor en el rostro del Hyuuga, Sasuke supo que toda la foto se veía mal, tan mal que Neji no se había atrevido a hacer algún comentario listo o algo por el estilo. Carraspeó con lo que le quedaba de fuerza y miro hacia el techo, hacia las baldosas iluminadas que lo seducían como el paraíso.
Neji era un genio.- No estás mejorando… ¿cierto?
Sasuke sólo pudo ahogar una risa. -¿En realidad eres el más listo de tu familia?
Neji entonces se aventura al interior del baño. Todo parece normal a excepción del gorro de Sasuke y la sangre de Sasuke y la saliva y el vómito de Sasuke. Se para a un lado, sin saber exactamente qué hacer, presa del orgullo y un tanto también presa del miedo; el chico de ojos de lavanda sólo atina a agradecer haber dormido en esa habitación con Sasuke y ahorrarle a Hinata la pintoresca pintura renacentista que está frente a él.
El chico menor tiró de la cadena del excusado, mirando el vómito blanquecino y espumoso irse con el agua, y atinó a usar su gorro como una servilleta para su desastroso rostro. Neji interceptó, ayudando a Sasuke a ponerse de pie y aquella fantasía en la que Neji no lo veía con la ansiedad de quien ve un florero a punto de romperse podía finalmente desvanecerse; pudo sentir sus manos heladas afianzarse debajo de sus axilas y elevarlo en un par de piernas temblorosas para ambos quedar mirando, igual de confundidos, un solo espejo ovalado.
-Mi prima debe saber esto…
-No…- murmuró Sasuke limpiándose las comisuras de los labios, intentando lucir decente. Saludable.
-¿Estás loco?
-N-No lo entiendes, yo…
-Uchiha, es una idiotez, mentirle de esta manera…
-Neji…
La tensión en la sala iba aumentando como cuando una tetera está a punto de avisar que el té está listo.
-¡No voy a dejar que…! – gritó Neji, haciendo temblar el espejo frente a ambos. Solo ahí Sasuke pudo reunir las fuerzas que quedaban en su cuerpo e irrumpir el silencio nocturno con una voz madura que dejaba detrás todo trazo de dolor y de inconformidad.
-¡No, no puede soportarlo! ¡No va a soportarlo! – gritó Sasuke, aferrándose al lavabo, haciendo que las venas de sus brazos se hincharan por el esfuerzo, apareciendo en su rostro una mueca que mezclaba ira, impotencia y tristeza, sensaciones a las que Sasuke ya estaba bastante acostumbrado a esta altura del partido. –Escucha… - logró voltearse, enfrentando a Neji; aunque Sasuke era ligeramente más corto de estatura, Neji no hinchó el pecho ni quiso imponerse. No esta vez. – Voy a morir. Pueden mantener esta puta agonía todo el tiempo con el dinero y con las medicinas…cuando regresé con Hinata estuve a favor de ser un aliado en mi recuperación pero no ha habido un maldito segundo desde ese thumbs up de Tsunade en el que no quiera rebanarme las venas con una maldita daga, así que hazme un favor y escucha…
Neji tragó saliva; sintió que si se concentraba lo suficiente, los ojos de Sasuke se tornarían rojos de ira.
-Vas a ayudarme a llegar a la cama y…- un nuevo ataque de tos interrumpió el discurso de villano de Sasuke. – Voy a doparme y pasaré la noche…necesito regresar a casa mañana y ganar tiempo…
-¿Ganar tiempo? No eres médico, Sasuke…
-No, no lo soy, Hyuuga. – Entrelazaron sus ojos por unos breves segundos antes de que Sasuke cerrara los suyos y se detuviera el estomago, intentando calmarse. No se sentía mucho mejor pero vomitar siempre ayudaba. – Pero sé que…
-Ya cállate…- por alguna razón, Neji temía por Sasuke y más que temer por Sasuke, temía por Hinata; por su corazón blanco como una paloma y por el efecto que tendría si algo malo le pasara a Sasuke. Tenía miedo de encontrarse con Hinata y con sus trenzas infantiles y un corazón completamente destrozado en sus manos, pedazos que ya no embonaban y que nunca más lo haría y la culpa y la ansiedad de no poder hacer nada por ella esta vez.
Por alguna razón, Neji quería el mismo tiempo que Sasuke podía ganar para simplemente prepararse para lo inevitable, necesitaba un plan de batalla, un plan de jugada, algo a lo que aferrarse cuando Hinata inevitablemente se viniera abajo, y agradecía que Sasuke, al igual que el, quisiera retardar ese momento.
-Ayúdame a llegar a la cama…
Una vez más, Neji se acercó a Sasuke, posicionando sus brazos bajo las axilas del chico, y haciendo el mínimo esfuerzo para acercarlo a la cama, a las sábanas y a la calefacción, a lo único que podía hacer para ayudar a su prima, y a él, honestamente. Cuando Sasuke estuvo sentado en la cama, Neji acercó un gorro color verde musgo sacándolo de un closet cercano y depositándolo en la cama, sentándose a un lado de Sasuke y observando cómo manos fantasmales lo ponían sobre su cabeza, luciendo normal y joven, pero terriblemente destrozado por dentro.
Neji y Sasuke no se miraron por un largo rato. Ni Sasuke se acostó, ni el Hyuuga regresó a su cama, simplemente ambos observaron la luz que se proyectaba en el piso, la intima escena, los sentimientos de ambos, la proximidad de la mañana. No era que Neji odiara a Sasuke pero… ¡carajo, lo odiaba!, no tanto por la estúpida rivalidad entre familias, ni por su hermano, ni siquiera por la manera en la que tornó a Hinata, una niña y la regresó siendo una jovencita que le pregunta como se ve antes de salir a una cita; Neji lo odiaba porque Hinata lo amaba, y porque Sasuke no pensaba y no podía quedarse por mucho tiempo.
-No…no planeé que esto pasara…- Sasuke rompe el silencio y sorbe por la nariz, pasando una mano por ella, intentando lucir bien. – No quiero…que ella sepa porque si se entera ahora, solamente sufrirá más…
Neji voltea a ver la luna filtrándose por la ventana. En parte porque hace mucho que no la ve desde la habitación de su infancia y en parte porque la masculinidad tóxica de la cultura japonesa no le permite romper a llorar como idealmente quisiera, y las lagrimas que quería llorar eran de impotencia. "Canyon Moon" es una canción que solía cantar junto con su madre a la hora del baño, que siempre era al anochecer, y mientras su madre lavaba a Hinata, los tres lo tarareaban; era entonces cuando la delgada línea se desdibujaba y en vez de familia secundaria, tíos y sobrinos, eran solamente familia, y era un recuerdo vago y totalmente no-relacionado con lo que sucedía en ese entonces, pero Neji no pudo evitar darse el permiso de alejarse de este plano de realidad en el que vivía.
-Lo entiendo… - porque Neji en realidad lo hacía. Lo entendía en realidad, pero eso no significaba que fuera menos…doloroso. – Gracias, Sasuke… pero sabemos que Tsunade-Sama hará lo necesario para…
Sasuke soltó una risa nasal y miro a Neji, con decepción en los ojos, apartando las sábanas debajo de sí mismo; se hubiera tranquilizado si Neji le hubiera dicho que cuidará de Hinata, pero eso era una mera formalidad. Sasuke sabía que Neji lo haría; simplemente la compasión era pegajosa y demasiado dulce como el jarabe para la tos y Neji no podía librarse de las hormigas que esto había llevado a su relación.
-Tú de todas las personas… - dijo Sasuke, cerrando los ojos y poniendo sus manos en su pecho. Neji tuvo que levantarse rápidamente y mirar hacia otro lado porque Sasuke parecía tan en calma que bien podría estar en el féretro.
Al día siguiente, Neji inventó una elaborada junta de negocios en el internado de la firma y los cuatro partieron de vuelta a la civilización.
