Chapter 3: The Little Dinosaur. Part. 1
Cuando finalmente sintió como la energía terminaba de ser extraída y el caótico huracán que habitaba su interior mermaba esta se permitió suspirar para así abrir los ojos, miro por un momento el lugar antes de dejarse caer en la fría hierva.
Se llevo una mano al pecho para sentir el acompasado ritmo de su corazón, sonrió mientras cerraba por un momento los ojos, disfrutando de la sensación que inundaba cada célula de su cuerpo, era como estar flotando en medio de la nada. Algo extremadamente embriagador y sedante. Lo único bueno que podía sacar de sus episodios de descontrol.
Pasado un tiempo esta decidió salir de aquel estado de nirvana en el que se encontraba, recogió cada una de los cristales, en las cuales aún podía sentir algo de la energía que momentos atrás había canalizado.
Aquello podía ser catastrófico, pero a la vez era tan fugaz. Siempre le sorprendió que el poder que habitaba su interior fuera tan colosal y a la vez tan efímero.
Una vez de pie Lena volvió a darle una ojeada de nuevo a aquel lugar para así darse la vuelta y toparse a lo lejos con la fija mirada del príncipe y el fotógrafo.
En otro momento aquello le hubiese importado, se habría puesto nerviosa incluso hecha un basilisco, pero ahora se encontraba en un estado tan etéreo que poco le importaba.
Caminó tranquilamente bajo la atenta mirada de su público hasta que comenzó a subir la cuesta.
"¿Ya te encuentras mejor?" – Le preguntó Noctis. Lena asintió vagamente, de nuevo poco le importaba y menos viniendo del príncipe, ya que aun siendo cierto que el pelinegro desconocía el antecedente de todo aquello, él ya había estado presente en varios episodios.
Esta extendió su mano, pidiéndole así ayuda al rubio para subir el último tramo a lo que Prompto aceptó gustoso. Una vez en la calle, Lena no pudo evitar bostezar, el cansancio comenzaba a hacer mella en ella.
"Te acompañamos a tu casa" – Le dijo Noct. Esta de nuevo asintió a lo dicho por el príncipe.
Pero antes de que estos se pudiesen poner en marcha la morena se subió sobre la espalda del rubio.
"¡¿Qué haces?!" – Le preguntó Prompto un tanto alarmado mientras rápidamente sostenía a la chica para que no se cayera.
"Estoy cansada y no quiero caminar"
"Pe-pe-pe…"
"Me lo debes" – Se limitó a decirle mientras se afianzaba su agarré.
Prompto no tuvo más que decir, ella había ganado, por lo que poniéndose rojo al sentir el movimiento de ella contra su espalda ya que Lain se estaba acomodando; este comenzó la marcha. Seguidos del príncipe que observaba con cierto recelo en su interior la escena.
El camino fue completamente en silencio, el trio disfrutaba del sereno ambiente nocturno del camino, en el que de vez en cuando sin que su amigo lo supiese Noctis y Lena se dedicaban ciertas miradas.
En un momento Noctis pudo ver como la adormilada Lena llevaba su mano derecha para entallarse los ojos, entonces este observó como la manga de su suéter caía dejando a la vista algo. En la cara derecha de su antebrazo, cerca de la muñeca, había plasmado una pequeña silueta del esqueleto de un dinosaurio. Concretamente un Tiranosaurios Rex. El príncipe no pudo evitar sonreír al ver aquel tatuaje.
Aquello llamó la atención de una despreocupada morena que al fijarse en la mirada del príncipe llevó su vista curiosa hacia lo que este observaba y entonces fue cuando vio su primer tatuaje.
Esta sonrió para darle así al príncipe una mirada de complicidad antes de apoyar la cabeza en la espalda de su amigo y cerrar sus ojos para descansar.
Por otro lado, Noct siguió observando aquel tatuaje, que a simple vista podía parecer algo tosco y fuera de lugar, sin embargo, aquella simple pieza de arte contenía más significados de los que se podía pensar.
Inevitablemente la mente del príncipe comenzó a retroceder en el pasado, justamente al día donde todo cambio.
Ya que varios años atrás un pequeño Noctis de cuatro años y medio correteaba por los vestíbulos de la ciudadela bastante emocionado. ¿A qué se debía su estado? Aquel día como otro cualquiera distaba mucho de serlo, la razón de todo aquello, era simple. Elena regresaba.
Hacía ya un mes desde que su tutora se había marchado a Altissia por ciertos asuntos.
El día en que ella le dijo que se tenía que marchar fue como un balde de agua fría para el infante, el príncipe se sumió en una tristeza los días previos a la marcha de la mujer.
Al principió empezó como una simple apatía, lo habían notado desganado, al ver que ya no jugar tanto; no le dieron mucha importancia, sin embargo, cuando vieron que este dejaba de comer y la mayor parte del tiempo se la pasaba encerrado en su habitación; todo el mundo entro en pánico.
Y a pesar de que sus intenciones eran buenas, aquello sólo empeoró más la situación, ya que toda aquella sobre atención que estaba recibiendo le abrumaba, el pequeño simplemente quería que lo dejasen en paz.
Sin embargo, un día que estaba encerrado en su habitación como se había vuelto habitual y mientras coloreaba recibió la visita de su padre y para su sorpresa este venía acompañado de su tutora. Ambos tomaron asiento a los pies de la cama del muchacho y llamaron su atención.
Los dos adultos sabían que el estado en el que se hallaba el joven príncipe se produjo a partir de recibir la noticia de la marcha de su tutora, ambos sabían que Noctis le había cogido un cierto cariño a Elena; en el tiempo que llevaban juntos que a pesar de ser corto este se había vuelto muy cercano a ella. Pero aun así su estado de tristeza no podía deberse sólo a eso, algo más tenía que haber.
Por lo que ambos comenzaron a indagar, poco a poco iban obteniendo respuestas vagas que finalmente condujeron a la gran verdad y era que el joven príncipe no quería que Elena se marchara ya que si se iba entonces ella y su papi no podrían estar juntos.
Aquello ocasionó que ambos adultos se quedasen estupefactos, se mirasen por un momento y se sonrojasen por lo dicho.
Un nervioso Regis le pidió a Noctis que se explicara mejor haciendo que el niño comenzara a hablar de cómo creía que su madre siempre presente y protectora de ambos, había mandado a Elena para que cuidase de ellos y los hiciera ser felices. Ya que en palabras de Noct ella se casaría con su papi dado que esta lo hacía muy feliz y así se convertiría en su mami.
Y así todos sería felices.
De nuevo aquello pillo por sorpresa a ambos adultos, que se enrojecieron aún más, pero pasado un tiempo fue Elena la que tomó la palabra, esta se acercó a Noctis para tomar sus pequeñas manos entre las suyas y mirándole fijamente esta habló con aquella angelical voz que el pequeño tanto adoraba.
Le dijo que no se tenía porque preocuparse, que su marcha no significaba un adiós ya que volvería tarde o temprano y una vez que finalmente arreglara aquellos asuntos esta finalmente regresaría a Insomnia y se quedaría para siempre.
Aquella notica hizo despertar el brillo que había estado ausente en la mirada del príncipe, la alegría volvió a su rostro y entonces se levantó para saltar eufórico en su cama, ante la atenta mirada de ambos adultos. Sin embargo, Elena no pudo evitar sentir cierto remordimiento que, a pesar de pasar inadvertido para el pequeño príncipe, no fue así en el caso de su padre.
Y finalmente ese día había llegado, Noctis había recibido la noticia de que su tutora estaba de vuelta en el castillo, por ello se encontraba corriendo a gran velocidad hacia el recibidor; quería ser el primero en darle la bienvenida.
A sus espaldas podía escuchar la llamada de Ignis, pidiéndole que se detuviera, sin embargo, este nunca hizo caso y siguió, desde una de las ventanas de la ciudadela había podido ver varios vehículos en la plaza central. Seguro que en uno de ellos estaba ella, por lo que tenía que darse prisa.
Finalmente, el joven príncipe llego al hall del castillo, había un gran barullo montado allí, este observó curioso todo el personal que salía y entraba con cajas que transportaban a saber dónde.
"Por fin le alcanzó su majestad" - Dijo un agotado Ignis mientras se posicionaba a un lado del príncipe para así recuperar el aliento.
"¿La ves?" – Le preguntó Noct mientras movía sus ojos, ansioso, de un lado a otro en busca de su tutora.
"Me temo que no su alteza"
Noctis suspiró frustrado, esperaba no haber llegado demasiado tarde.
Pasado ya un tiempo, Noct estaba a punto de tirar la tolla cuando de repente vio su figura aparecer por la puerta principal, esta no estaba igual algo en ella había cambiado, lucía distinta y era porque se veía feliz. Más feliz que nunca.
Y era cierto ya que, a pesar de todo, Noctis sí se pudo percatar de que Elena en ocasiones parecía preocupada. Por lo que se alegraba.
"¡Elena!" – Grito el niño mientras corría hacia su tutora, llamando la atención de la joven que al ver al pequeño príncipe corriendo hacia ella no pudo evitar sonreír para acto seguido agacharse y abrir sus brazos.
"Noctis" – Respondió esta emocionada mientras recibía gustosa al pequeño niño entre sus brazos – "¿Cómo estás pequeño?" – Dijo para estrecharlo así entre sus brazos.
"Por fin has vuelto" – Dijo esté una vez que se separaron – "Entonces ¿de verdad te vas a quedar? ¿para siempre?"
"Para siempre" – Afirmó esta, ocasionando un inmenso júbilo en el niño. – "Noct" – Dijo Elena llamando su atención – "Antes de ponernos al día, me gustaría presentare a alguien"
"¿A quién?" – Preguntó el pelinegro un tanto curioso.
"Lena" – Dijo la mujer dándose la vuelta un poco, buscando a alguien.
Entonces detrás de esta apareció a la figura de una niña de su edad, que se ocultaba parcialmente detrás de las piernas de Elena, con una revoltosa cabellera castaña y unos grandes ojos pardos que miraban con cierta curiosidad al príncipe.
"Noctis me gustaría presentare a mi hija, Lena Lain"
Aquello fue un golpe, uno bastante fuerte, «mi hija», se repetía en su mente, algo en su interior se rompió; cómo que Elena tenía una hija, cuándo, dónde; de repente todo aquello que este había imaginado se vino completamente abajo. Y todo por culpa de aquella niña que seguía mirándolo fijamente.
Acto seguido el príncipe afino su vista, para mirar con cierto recelo y rabia a aquella completa desconocida que lo había arruinado todo, quería hacerle ver lo enfadado que esta con ella, que lo notara y se sintiese compungida.
"Lena, él es Noctis Lucis Caelum, el príncipe de Insomnia" – Dijo Elena para presentando así al niño que se cruzaba de brazos en una rabieta interna a su hija.
Elena estaba emocionada de que ambos niños se conocieran ya que por un lado Noct no tenía amigos y a lo mejor tener a alguien de su edad que lo comprendiese le venía bien; mientras que por otro lado Lena lo dejó todo atrás, había llegado a un lugar completamente desconocido; por lo que tener la compañía de alguien de su edad sería reconfortante.
"Ah pues vale… mamá ¿has visto mis dinosaurios?" – Dijo esta para rápidamente dirigir la vista a su madre.
Aquello pilló por sorpresa a los dos, por un lado, no era la respuesta que Elena se esperaba, para nada; mientras por el otro Noct dejó de lado su rabieta para que esta fuera sustituida por el asombro. Esa no era la respuesta a las que estaba habituado, normalmente los desconocidos que conocía se acercaban a él de una manera efusiva, alagándolo e idolatrándolo.
Sin embargo, aquella niña al decírsele de quien se trataba el joven niño que tenía delante simplemente se limitó a responderle con gran indiferencia, como si él no importase nada para acto seguido preguntarle a su madre por algo, haciendo que él quedase en un segundo plano.
"Oh, ahí están" – Dijo mientras echaba a correr lejos de ahí, importándole un bledo la llamada de su madre.
Entonces el pequeño príncipe sintió como alguien le revolvía sus cabellos y al mirar hacia arriba se encontró con la figura de su padre.
"Elena qué gusto verte de nuevo" – Dijo para acercarse a su amiga y abrazarla. En otro momento Noctis se hubiese emocionado de aquel acto, hubiese pensado que era un acercamiento; un pequeño paso en la escalera que era su plan. Sin embargo, visto los últimos acontecimientos no le quedaba más remedio que alegrarse por su padre, muy a pesar de que en el fondo siguiese dolido.
Pero Elena estaba de vuelta, era lo importante.
"¿Cómo ha ido el viaje? ¿Estáis todos bien?"
"La verdad que fue mejor de lo que me esperaba, a pesar de estar bajo el asecho de la sombra de mi padre; no tuvimos ningún percance. Todo gracias al apoyo de Lucis"
"No tienes que agradecer nada Elena, tú y tu pequeña sois parte de la familia, es lo mínimo que puedo hacer por la familia de mi hermano" – Dijo Regis.
Y de pronto alguien más hizo acto de presencia, un hombre que tendría la misma edad de su padre, alto fuerte, de tez blanca; con cabellos castaños claros, unos bonitos ojos azules y sobre todo una reluciente sonrisa.
Alguien que el pequeño príncipe jamás había visto antes.
"¡Regis!" – Dijo tan alto que su voz a pesar del ruido fue capaz de resonar por todo el lugar, para rápidamente abrazar fuertemente al rey. – "Viejo amigo es un placer volver a verte"
"Lo mismo digo Percival, has estado mucho tiempo desaparecido"
"Lo que tiene hacerse pasar por muerto, estar en el anonimato es bastante aburrido todo sea dicho, tú sabes mejor que nadie que soy un hombre de acción. Pero ha valido la pena, si hubieses visto la cara del vejestorio de Niflheim cuando me vio aparecer; no se lo esperaba"
"Me ha llegado algo a los oídos… tú como siempre haciendo una gran entrada"
"Sabes lo que dicen, el show debe continuar"
Entonces ambos se rieron muy fuertemente, había cierto grado de complicidad en sus palabras que resultaba curioso ante los ojos del príncipe.
"Pero ahora enserio, te debo una bien grande amigo, sin tu ayuda nada de esto hubiese podido pasar" – Dijo entonces mirando hacia Elena con cierto sentimiento en su mirada que a Noctis también le resultó curioso.
"Es lo mínimo que puedo hacer por ti y por tu familia hermano" – Dijo el rey mientras apoyaba su mano derecha en el hombro de Percival.
Entonces aquel hombre dirigió su vista hacia el pequeño niño que era espectador de la situación, Noctis no pudo evitar echarse un poco para atrás y esconderse parcialmente detrás de las piernas de su padre. Aquel hombre imponía bastante, sin embargo, se veía amigable.
El joven príncipe vio como este se agachaba para estar a su altura, no pudo evitar esconderse un poco más.
"Lo estás asustando" – Dijo Elena.
"Tonterías" – Menciono este mirando a su esposa por un momento – "¿A qué no chaval?" – Dijo para mirar más de cerca al niño a la vez que ampliaba más su sonrisa.
Aquello ocasiono que Noctis se ocultase más.
"Te lo dije" – Este hizo una mueca que no pasó desapercibida para su esposa, lo que dio lugar a que recibiera un leve puntapié.
Aquello le hizo gracia a Noctis.
"¡Ves! Se ha reído, los niños me adoran" – Dijo mientras se levantaba para quedar frente a ella – "¿Por qué me miras así?" – Preguntó sin tener muy claro que pasaba.
"Percival eres incorregible" – Se limitó a decir.
Aquello ocasiono que el hombre se riera, para rápidamente tomarla de la cintura y acercarla un poco más a él – "Pero si sabes que me adoras de todas formas, sobre todo" – Este se puso un tanto pícaro – "Cuando hago que pierdas completamente la cabeza al… ¡ahhhh!" – Gritó adolorido ya que Elena le pellizco y retorció un pezón, evitando así que dijese cosas que no debía.
"No es necesario que continúes"
"Bestia, eso ha dolido" – Dijo mientras se sobaba su pezón.
Aquello hizo que tanto padre como hijo comenzaran a reír, por lo que la pareja dirigió la vista hacia los espectadores de su espectáculo, cuando las risas finalmente cesaron Percival volvió a agacharse para estar a la altura del pequeño príncipe, el cual ahora ya no lucía tan tímido.
"Así que tú eres Noctis ¿eh?" – El pelinegro asintió – "Vaya chaval, ha crecido una barbaridad"
"¿Me conoces?"
"Por supuesto que te conozco, lo que pasa es que tú a mí no ya que la última vez que nos vimos eras así de diminuto" – Comento mientras lo representaba con sus manos – "Y fíjate ahora, lo alto y fuerte que estás, todo un hombre"
El príncipe sonrió ante aquel comentario que lo orgulleció y porque no, hizo aumentarle su ego de una forma positiva, a diferencia de otros halagos que solía recibir de extraños, aquellos sonaban sinceros. Sentía que aquel desconocido lo apreciaba.
"¿Y tú eres?" – Preguntó un tanto avergonzado al no ser capaz de acordarse de quién se trataba aquel hombre.
"¿Cómo que no sabes quién soy?" – Dijo teatralizando una expresión de sorpresa – "¿Es que acaso tu padre no te ha hablado de mí?"
El joven príncipe negó con su cabeza.
"Ahhhh" – Dijo mientras se llevaba sus manos a la cara para enfatizar más su sorpresa, lo cual le arrancó al pequeño una sonrisa – "Eso no puede ser, no, no puede" – Este cambio su expresión a falsa indignación, mientras miraba a Regis – "Pues yo chaval soy el gran y asombroso Percival Lain"
"Ni tan gran, ni tan asombroso" – Dejó caer Elena.
"¡Shhh! No lo estropees" – Le contestó – "¿Por dónde iba? ¡Ah sí! El gran y asombroso Percival Lain…Amigo de la infancia de tú padre, el cual lo ha acompañado en la gran mayoría de sus batallitas y en las que le he salvado el cu…" – Este guardo silencio rápidamente al escuchar un carraspeo en señal de advertencia – "Las espaldas, dejémoslo en eso"
"Mucho mejor" – Señalo Regis divertido.
"Caballero del reino, pero principalmente espía, a sus servicios majestad" – Y seguido de esto se inclinó ante el príncipe.
"¿Eres espía?" – Dijo el pequeño emocionado, en su vida jamás había conocido a uno, había leído y sobre todo oído mucho acerca de estos y sus labores; por lo que tener a uno delante suyo era en pocas palabras increíble.
Percy por su lado asintió emocionado también ante la pregunta del niño.
"Te sorprendería saber toda la información confidencial y de alto nivel que conozco, así como los secretos que guardo los cuales obviamente si te contara tendría que matarte"
"¡Ala!" – Respondió el pequeño ciertamente embobado con aquel hombre. – "Alucinante"
"Lo es... y dime pequeño, ¿tu padre ya te ha enseñado a teletransportare, a usar la magia y a invocar tus armas?"
"No" – Dijo Noctis sin saber muy bien a qué se refería aquel hombre,
"¡¿Cómo qué no?!" – Se escandalizo Percival
Él sabía que por pertenecer al linaje de Lucis tenía ciertos poderes, los cuales desconocía – "¿Yo puedo hacer todo eso?
"Por supuesto que puedes, y mucho más… ¡Regis!" – Dijo incorporándose rápidamente – "Espero que tengas una buena razón para justificar el por qué tu hijo no se ha empezado a entrenar todavía en el hermoso arte de la lucha"
"Percy es demasiado pequeño" – Contestó un divertido rey ante la efusividad de su hermano.
"Y una mierda, tú y yo a su edad ya estábamos correteando con espadas, eso suena impropio de ti… a no ser" – Le dijo mirándolo de forma acusatoria.
"Ordenes de su tutora" – Finalmente reveló el rey.
"¡Lo sabía!" – Dijo para rápidamente girarse a su esposa – "¡Elena! ¡¿Qué has hecho?!
"Por encima de mi cadáver pondréis al niño a jugar con espadas. Todavía es muy joven"
"Oh venga ya, si Regis y yo lo hacíamos de pequeños y nunca nos pasó nada" – Este vio como Elena se cruzaba de brazos y arqueaba una ceja – "Vale… nada grave, para de mirarme así ya"
"No" – Se limitó a decir.
"Pero por qué no, jo Elena no seas así"
"No es no"
"Pero si enseñe a nuestra hija a disparar con arco y nos ha salido de puta madre"
De pronto esta cambió su expresión a una de sorpresa para rápidamente pasar a la ira – "¡Que cojones has hecho Percival!"
Aquello pillo con la guardia baja a todo el mundo, un rápido silencio se hizo en el acto, nadie jamás había visto a la delicada, tranquila y amable tutora del príncipe en un estado así.
"Mierda es verdad, se suponía que no debías saberlo por el momento" – Este rápidamente se llevó las manos a la boca cuando vio como por su expresión Elena comenzaba a montar en cólera.
Pero antes de que esta pudiera contestarle escucharon a alguien gritando en voz alta.
"¡Papi!" – Dijo una eufórica Lena mientras corría en dirección a este.
"¡Mí bebita!" – Dijo para tomarla en brazos emocionado de por fin poder reencontrase con su pequeña después de tanto tiempo. La niña comenzó a reírse de las cosquillas y todos los besos que le propinaba su padre.
Noctis miraba aquella escena, prestando la máxima atención a todo lo que pasaba entre padre e hija, él sabía que su padre lo quería y siempre se lo hacía saber; pero jamás le había dado una muestra de cariño así de efusiva. Por una vez en su vida este sintió celos. De no poder tener aquello que estaba observando.
"Cómo está mi pequeña princesa guerrera ¿Dónde te habías metido? ¿Ya estabas explorando tu nuevo hogar?"
«¿Nuevo hogar?» acaso aquella chica se iba a quedar con ellos.
La pequeña niña asintió emocionada.
"Y dime ¿qué has visto?"
"El lugar es muy grande"
"Sí, lo es"
"Tiene un montón de esculturas y pinturas rarísimas papá, y la arquitectura es muy llamativa, jamás había visto algo así"
Todos los presentes se rieron ante los comentarios de la pequeña, todos salvo Noctis, que no entendía que tan divertido era aquello, que gracia tenía decir que no entendías las cosas y de usar palabras sin sentido. «Arquitectura» ¿qué se suponía que era exactamente eso?
"Así que tú eres la pequeña Lena" – Dijo Regis mientras se acercaba a la joven, la cual asintió para quedársele mirando con cierta curiosidad. – "Yo soy Regis Lucis Caelum, un amigo de tu padre"
"¿Caelum? Entonces usted es el rey"
"Así es pequeña"
"¡Ala! Qué pasada" – Dijo esta emocionada mientras se acercaba para tocarlo. Jamás había estado delante de un rey y le resultaba fascinante. – "¿Usted me podría enseñar el castillo? Es que es una pasada"
Regis rio ante comentario de la joven – "Claro que sí tesoro, estaría encantado de hacerlo"
Por otro lado, la respuesta de esta fue otro balde de agua fría para el joven príncipe, ella se había emocionado por ver a su padre mientras que con él había pasado completamente. A qué se debía aquella falta de atención. El joven príncipe era incapaz de comprenderlo.
"Oh, pero ¿qué tenemos aquí?" – Comentó Regis al ver el juguete que la niña cargaba, un dinosaurio de tamaño medio de llamativos tonos rojos.
"Este es Rufus" – Dijo Lena enseñándole con orgullo su juguete.
"Le fascinan los dinosaurios, tiene toda una colección de estos" – Comentó Elena, a lo que su hija asintió sonriente mientras seguía mostrándole al rey el falso T-Rex.
De pronto Regis sintió como tiraban de su manga y al agachar la cabeza pudo ver que el responsable de aquello era su hijo – "Noctis, hijo, ¿ocurre algo?" – Preguntó este, sin embargo, su hijo negó con la cabeza para seguir mirándolo en silencio. El chico era incapaz de hablar, aquello le resultaba vergonzoso, pero ya no podía aguantar más el ser ignorado; él quería también hacerse nota.
Por lo que finalmente y con un movimiento un tanto rígido, este levantó sus bracitos hacia su padre, el cual rápidamente entendió lo que su hijo demandaba; por lo que con una sonrisa de ternura este se agachó para tomarlo de brazos y cargarlo también.
Una vez en los brazos de su padre este sintió como alguien le acariciaba delicadamente su cabeza, era Elena, este sonrió para acto seguido mirar a la niña que lo observaba fijamente con una sonrisa de superioridad. Aquello provoco que la joven estrechase un poco la mirada.
Y mientras los adultos mantenían una conversación, ambos infantes no cortaban el contacto visual, comunicándose a través de sus miradas, Noctis por un lado haciéndole notar su presencia e indiferencia ante su rechazo. Aunque muy a su pesar en el fondo aquello fuese al revés. Mientras que a Lena ciertamente le daba igual aquel niño mimado, ella sólo quería jugar con sus dinosaurios.
Por lo que sin más esta se bajó de los brazos de su padre, para desaparecer de la escena en busca de sus amigos ante la atenta mirada de un joven príncipe cuya fachada se había caído y ahora le molestaba de verás el ser ignorado.
Un chirrido metálico resonó en el lugar acabando así con la abstracción que el pelinegro tenía y al volver en sí, este pudo darse cuenta de que ya habían llegado a la residencia Lain y Lena ya había cruzado la verja de su casa y se encontraba abriendo la puerta.
Antes de entrar la morena se dio la vuelta para observar a ambos chicos – "Dile a tu padre que le informare lo antes posible de cualquier avance que haga en la traducción" – Y sin más cerró la puerta.
"Buenas noches a ti también" – Dijo Prompto a la nada. Aquello fue gracioso para el príncipe, el cual no pudo evitar una leve carcajada – "¿qué es tan gracioso?"
"Nada" – Negó Noctis – "Anda, regresemos a tu casa que es tarde y me muero de sueño"
"Por la cara" – Comentó el rubio ante la autoinvitación de su amigo a pasar la noche en su casa.
Noctis volvió a carcajearse – "Me lo debes" – Dijo sin más.
"Últimamente le debo muchas cosas a las personas y lo único que he recibido a cambio ha sido un sartenazo"
A la mañana siguiente Lena despertó algo zumbada, al mirar el móvil se dio cuenta de que era muy, quizás demasiado, temprano. A penas el mundo estaba volviendo a la vida a estas horas. Sentada en su cama esta llevo la vista al espejo de la pared, acto seguido emitió un gruñido en respuesta a su horrible y desaliñado aspecto.
Por lo que todavía somnolienta se levantó poco a poco y camino como un zombie hasta el baño más cercano, no sin antes tomar su neceser, donde paso un largo tiempo aseándose y preparándose para volver a la vida. Cuando finalmente esta se sentía activa y con energías para afrontar, rápidamente se vistió con algo cómodo y sencillo. Unos vaqueros holgados y rasgados, una camiseta blanca y unas zapatillas negras. Y salió de su casa al convenience más cercano que había en su barrio a por algo de comer.
"Las opciones de comida rápida para vegetarianos son pobres en esas tiendas" – Dijo mientras dejaba la bolsa con sus víveres sobre la mesa del salón e iba escaleras arriba en busca de lo necesario para comenzar con las traducciones.
«Veamos que tenemos aquí» pensó mientras encendía su portátil, colocaba todas las fotografías; abría su libreta en una página en blanco y le daba un bocado a la bola de arroz con zetas que había comprado y un sorbo a su vaso con leche de almendras.
{…}
"¡Esto es una puta mierda!" – Sentenció frustrada.
Llevaba ya como dos horas inmersa en todo aquello y apenas había conseguido algo más de cuatro páginas llenas de palabras sin orden alguno, frases inconexas, garabatos con anotaciones, más anotaciones en las que expresaba sus pensamientos y frustraciones; y, sobre todo, tachones. Bastantes tachones en tinta negra de diversas formas, tamaños y profundidad.
Dejó caer el boli frustrada para masajease la sien, había llegado a un punto en el que estaba quemando caucho, esta suspiró para acomodarse en su asiento y apoyándose la cabeza sobre la mano derecha comenzó a deslizar los dedos sobre el touchpad del portátil. Las bases de datos que tenía en él eran demasiado pobres para la tarea que estaba afrontando, apenas los diccionarios de lenguas muertas, así como manuales de simbología habían servido de algo.
Sabía que aquel conjunto de lenguas era bastante antiguo, ella misma se lo había dicho a Prompto, pero una vez que se sumergió más en la tarea no esperaba tener que remontarse tanto en el tiempo. Sus manuales que eran buenos apenas llegaban a indagar un poco en aquellos escritos. Además, estaba el hecho de aquella lengua, la rama común de la que partían todas, no tenía ni la más remota idea de qué se trataba, sin embargo, lo más curioso de todo aquello es que aquel común denominador estaba bastante oculto, difuminado sobre varias capaz de antiguos dialectos. Poder percibirlo era algo extremadamente complicado, tenías que prestar demasiada atención a los detalles y aun así podía llegar a ser confuso.
Sin embargo, ella fue capaz de verla ¿cómo? Ni la más remota idea, simplemente surgió, le resultaban familiares por ello pudo verlos.
Esta cerraba los ojos para concentrarse en el descenso en sus recuerdos. ¿Tal vez en algún templo? ¿algún mural? ¿alguna pintura? Aun así, era incapaz de recordar donde los había visto.
"Joder" – Se quejó mientras cerraba fuertemente el portátil en un pequeño arrebato de frustración. – "Necesito más… mucho más" – Esta dejo caer su cabeza contra la mesa, estaba agotada.
Pasó un tiempo así, sin que nada se le ocurriese hasta que finalmente la bombilla se le iluminó – "¡Ya sé!" – Dijo mientras rápidamente comenzaba a guardar todas sus cosas en un bolso, para así calzarse en un santiamén y de nuevo salir de su casa rumbo a la estación de metro más cercana.
Una vez en el otro extremo de la ciudad, esta caminó entre el bullicio de personas hasta el puesto de control de la ciudadela – "Tercera vez en menos de setenta y dos horas, todo un récord Lena" – Se dijo mientras se acercaba a la garita de seguridad.
"Lo siento las visitas al público han sido postergadas para la semana que viene" – Dijo el guardia mientras observaba la pantalla del ordenador.
"No vengo por las visitas, venía a ver al rey"
"Lo siento, pero el rey no atiende consultas" – Comentó para alzar levemente la vista y observarla – "Y menos a civiles" – Añadió. – "Retírese si es tan amable"
"Pero es importante, usted no lo entiende"
"Aunque lo fuese, sin identificación alguna no la puedo dejar pasar"
"Pero…"
"Señorita le he dicho que se retire por las buenas, por favor no me haga usar la fuerza"
"¡¿Me está amenazando!?" – Aquel guardia de pacotilla la estaba molestando. Pero si ella lo único que quería era poder seguir con la maldita traducción. Pero no recibió respuesta por parte del guardia que ya había dado por zanjada la conversación – "De acuerdo" – Dijo sin más.
Dando media vuelta para marcharse en otra dirección, Lena cerró los ojos mientras caminaba lentamente, dejando pasar el tiempo, concentrándose, en su alrededor.
"¿Qué demonios?" – Escuchó como dijo a lo lejos el guardia, dado que de repente las cámaras de la entrada empezaban a fallar, seguido a esto la pantalla comenzó a llenarse de interferencias a la vez que los ventiladores del ordenador producían un fuerte ruido; y de pronto hubo una leve explosión en el interior de garita. Llenándose todo de humo.
El guardia salió de ahí en busca de un extintor y aprovechando el repentino caos, Lena se acercó de nuevo a la garita llena de humo blanco para meterse por la ventanilla y rápidamente pulsar el botón rojo que habría la verja principal.
"Lo que una tiene que hacer" – Dijo sin más en su recorrido por la plaza central de camino a la entrada de la ciudadela.
Por otro lado, un par de horas más tarde el príncipe llegaba junto con su amigo a la entrada de la ciudadela ambos venían hablando de cosas normales a su edad, las cuales Noct agradecía; después de todo lo ocurrido con anterioridad se sentía bien aquello de volver a la normalidad. En cierta medida lo hacía todo mucho más fácil para él.
"¡Vaya! Y aquí qué ha pasado" – Comentó Prompto al ver toda la garita hecha un desastre.
Ambos jóvenes se acercaron curiosos al lugar de los hechos, los cristales estaban impregnados de una sustancia blanca y al ver el interior un fuerte olor a quemado, así como el de una sustancia química impregnó sus fosas nasales; por lo que rápidamente se alejaron mientras tosían debido a la asfixia. Cuando se les paso estos volvieron acercarse para ver un equipo de computación completamente frito y estallado, así como todo cubierto por la misma sustancia blanca que provenía de un extintor tirado en el suelo.
"Menuda se ha liado aquí" – Dijo Noct mientras seguían observando atentamente todo.
"¡Su majestad!" – Escucharon a sus espaldas.
Estos se dieron la vuelta y rápidamente tuvieron que aguantarse el impulso de reírse al ver lo que había delante de sus ojos, el guardia de la garita estaba hecho un desastre; rezumaba líquido de extintor por todas partes. Pero sin lugar a duda lo más cómico era el manchurrón de humo negro que tenía por todo su rostro.
"Bu-buenos días" – Dijo Noct intentando aguantarse las ganas de reír.
"Hemos tenido unos pequeños problemas técnicos, pero nada que no esté ya resuelto"
"Ya veo" – Comento el príncipe intentando hacerse el serio y como respuesta obtuvo una carcajada por parte de Prompto que aumentó más la ganas de reírse. – "Sí es tan amable ¿podría abrir la puerta?"
"¡Ahora mismo su majestad!" – Y rápidamente este se dirigió al interior del lugar para acometer la orden.
"Dime que lo has capturado" – Dijo Noct mientras caminaban hacia la ciudadela, entonces Prompto levantó su teléfono orgulloso mostrando una fotografía de aquel guardia. Por lo que sin demorarse más ambos amigos se acercaron para ver mejor la imagen mientras comentaban y se reían hasta más no poder del aspecto tan gracioso de aquel hombre.
Ya una vez en el interior de la ciudadela ambos iban a reunirse con el rey, querían saber si había nueva información acerca de los movimientos de los nifus, pero en su camino se toparon con la más joven de los Amicitia.
"¡Noctis!" – Dijo esta con aquel cariño y alegría con el que solía dirigirse al príncipe.
"Hola Iris" – Respondió el pelinegro tranquilamente.
"Hola Prompto"
"Qué ahí" – Dijo el rubio.
"A ¿dónde os dirigís?"
"Vamos a hablar con mi padre acerca de unos temas de estado"
"Entiendo ¿puedo acompañaros?"
"No veo por qué no" – Comentó Prompto antes de que Noctis se adelantara.
Sin más, estos tomaron un ascensor hasta la sala de reuniones con la sorpresa de que al salir se toparon con el rey.
"Hijo que bien que estés aquí, no esperaba que regresaras tan temprano" – Comentó el rey, cosa que hizo a Noctis sonrojar levemente por las risillas de Prompto e Iris.
"Veníamos a hablar contigo padre"
"Entiendo, ¿qué os parece si damos un pequeño paseo?"
Ninguno de los tres se opuso por lo que sin más estos comenzaron a seguir al rey en su camino por los grandes corredores del edificio, en silencio.
"Hacía mucho tiempo que no me dejaba perder por el castillo" – Comentó Regis – "Admirarlo"
"Hemos estado todos muy enfrascados en la guerra" – Comentó el rubio.
"Tienes razón joven Prompto, la guerra nos ha arrebatado a todos demasiadas cosas"
Aquello fue una punzada para el príncipe, quien por unos segundos se vio inmerso en muchos recuerdos, los cuales sinceramente prefería mantener enterrados.
"Hablando de eso, ¿se sabe algo acerca del Imperio y sus excavaciones?" – Preguntó Noctis.
El rey siguió andando un poco más hasta detenerse al lado de unos grandes ventanales para darse la vuelta y mirar a su hijo – "No tienes por qué preocuparte hijo, el imperio sigue en la misma casilla"
"No puedo evitarlo, después de todo lo ocurrido me preocupa que las cosas puedan volver a repetirse"
"Lo sé, por ello no debemos bajar la guardia; pero como dijo tu amigo no podemos enfrascarnos en ello y dejar todo lo demás de lado, por una vez las cosas están tomando otro rumbo. Tenemos una ventaja que el Niflheim no tiene"
El príncipe no pudo evitar poner los ojos en blanco por un momento, le parecía que su padre estaba poniendo demasiadas esperanzas en Lain y en sus habilidades para traducir aquel montón de granito. Como él lo veía, lo mejor era atacar de una vez, aprovechar su incapacidad para moverse y resolver el problema de una vez por todas.
"¿No crees que estás confiando mucho en esa ventaja?" – Inquirió cruzándose de brazos – "¿No sería mejor aprovechar la ventaja y solucionar el problema"
"Podría ser" – Comento Regis – "El Imperio está demasiado débil, podríamos tener una victoria sin mucha complicación; sin embargo, estos han puesto sus miras en el interior de esa caverna y no descansaran hasta obtener lo que hay dentro"
"Entonces ¿tú también quieres saber qué hay ahí dentro?"
"Sí" – Dijo sin más – "La solución que propones hijo por muy eficiente que sea sólo sirve a medio plazo, lo que de verdad necesitamos es cortarlo todo de raíz, por lo que…"
"Sí descubrimos lo que hay dentro de esa caverna seremos capaces de vencer al imperio de una vez por todas"
El rey asintió. – "Por ello te pido hijo que confiemos en Lena, ella prometió ayudarnos y sé que lo hará"
Lain sólo había aceptado a ayudar porque de forma indirecta se había visto involucrada en todo aquello y no era tan tonta como para jugarse el pellejo. Además que tampoco podía ser tan buena ¿no? Ella era lista, pero tanto como para saber qué ponían aquellos garabatos.
Sinceramente dudaba de ello.
Noctis no pudo evitar suspirar, aquello de hacer un acto de fe seguía sin gustarle nada, estaban jugándoselo todo a una sola basa que a la primera de cambio los dejaría tirados; sin embargo, no le quedó más remedio que hacerlo. Al menos por su padre. Aun así, no bajaría la guardia.
"¿Qué es todo ese barullo?" – Preguntó Iris.
Entonces el príncipe se percató de que a lo lejos se escuchaban un montón de ruidos, de cosas cayendo al suelo. Curiosos estos fueron a investigar que pasaba y descubrieron que el ruido venía de la gran biblioteca, qué podría estar ocurriendo allí dentro.
Sin más tiempo que perder el rey abrió la puerta.
"¡Esto es una puta mierda!" – Dijo Lena.
"Lo sé, pero señorita por favor baje de ahí, se hará daño" – Suplicó un miembro del servicio.
Los presentes se toparon con la biblioteca patas arriba, alrededor de la mesa central había grandes pilas de libros, así como otros completamente desperdigados, pero lo más llamativo era que en la estantería del frente, en lo más alto del todo, apoyada escasamente al último peldaño de la escalera; se encontraba una despreocupada Lena Lain haciendo malabares para tomar grandes tomos y abrirlos. Todo aquello generaba fuertes movimientos que tambaleaban la escalara, de ahí que uno de los miembros del servicio estuviese sujetando como podía la escalera y le suplicaba que bajase, con el fin de evitar un accidente.
Entonces esta lanzó sin cuidado alguno el libro que sujetaba para rápidamente tomar otro y comenzar a inspeccionarlo.
"¿Cómo ha entrado esta aquí?" – Preguntó Prompto mientras el grupo entraba sorteando los obstáculos.
"Majestad por favor dígale que baje" – Imploró el sirviente.
"¡Lain, anda, baja de ahí antes de que te rompas la crisma!" – Le dijo Noctis.
La chica levantó la cabeza del libro que estaba leyendo para observarlo por un momento y sin quitarle la mirada esta lanzó el libro con indiferencia para acto seguido tomar otro y seguir a lo suyo.
El pelinegro bufo ante la respuesta de la morena como se notaba que ya se le había pasado el estado de éxtasis, por lo que sin más pasó de ella, no iba a perder su tiempo; si Lain quería abrirse la cabeza como un coco, adelante, allá ella. Por lo que sin más el príncipe observó el estado de la biblioteca, estaba todo hecho una mierda ¿cómo era posible que una sola personita causara tanto desastre?
Por otro lado, su vista acabó en la mesa central, donde entre las montañas de libros observo las cosas de la muchacha y el trabajo que estaba haciendo, por lo que curioso este se acercó para echar un vistazo; sin embargo, cuando estaba a penas unos centímetros de este un libro cayó fuertemente a un lado suyo.
"Se mira, pero no se toca Caelum" – Le advirtió esta.
«Se mira, pero no se toca Caelum» repitió este en su mente con una voz más aguda.
Cuando la balda quedo completamente vacía Lena no tuvo más remedio que bajar para, así, hacer frente a los cuatro pares de ojos que la observaban.
"Buenos días" – Dijo esta.
"Buenos días Lena" – Dijo el rey paternalmente.
"Su majestad, tiene que actualizar los archivos de esta biblioteca urgentemente, apenas hay material con el que poder trabajar" – Comentó esta, seriamente.
El rey se rio ante lo dicho por la joven – "Tomare nota de ello"
Noctis puso mala cara, su padre no podía reírle todo siempre ha ella, sino la acabaría mimando.
"Y dime ¿has podido hacer algún adelanto?"
"Muy poco, la verdad está siendo más complicado de lo que pensaba"
"¿Algo que podamos hacer para ayudarte?"
"El no disponer de los suficientes medios y recursos como para llevar a cabo la traducción correctamente está haciendo más cuesta arriba la tarea, sin embargo, en Altissia tengo todo lo que necesito. Por lo que si pudiese ir..."
"Ir a Altissia es demasiado peligroso Lena" – Le dijo Noctis acercándose a estos.
"¡¿Por qué?!"
"Como están las cosas, no te vamos a dejar recorrer medio mundo a ti sola, así como así"
"Pero el imperio no sabe que existo, además saliendo hoy mismo como muy tarde estaría mañana por la mañana ahí"
"Estos también estarán buscando a alguien que sea capaz de leer la pared, por lo que no es de extrañar que ya estén de camino para allá"
"Mejor me lo pones, si no nos damos prisa a lo mejor se adelantan… nadie quiere ayudar al ejército, pero tampoco se jugarán la cabeza"
"No Lain, es demasiado peligroso" – Dijo el príncipe cruzándose de brazos, no estaba dispuesto a ceder. Acaso ella no era capaz de entender el peligro que suponía salir de la capital.
"¿Y qué hacemos entonces eh? ¿Me vas a dejar mandarle los documentos para que los traduzcan ellos?"
"Me temo que no, es información secreta… además si tienes tanta prisa que te envíen ellos lo que necesites"
"Me temo que no, no se permite él envío ni postal ni virtual de material, documentos o cualquier tipo de recurso perteneciente a la institución… ordenes de la empresa" – Le dijo esta cruzándose de brazos.
"¿Acaso no eres consciente del peligro que supone salir?
"Y ¿Acaso tú no comprendes que si no salgo no llegamos a ninguna parte?"
"¿Lo estás haciendo por joder? ¿verdad?" – Le preguntó este, la actitud de la morena ya le estaba hinchando los cojones.
"Que tu ego de príncipe todo poderoso no te permita que ver que esto no es una exigencia sino una necesidad no es mi problema, allá tú Caelum, sin recursos no hay traducción; sin traducción estamos jodidos" – Le contestó. La negativa del principito ya le estaba comenzando a tocar bastante los ovarios.
Noctis se acercó para encararla – "Por encima de mí cadáver saldrás tú de la ciudad" – Dijo ya bastante rabioso.
"Ponme a prueba principito" – Le retó esta, también encarándolo.
"¡Suficiente!" – Dijo el rey parándole así los pies a ambos. – "Os comportáis como niños pequeños"
"¡Empezó él!"
"¡Empezó ella!"
Dijeron los dos al mismo tiempo mientras se acusaban con el dedo índice, pero al ver que estos habían hecho lo mismo se miraron rabiosos para acto seguido darse la vuelta e ignorarse mutuamente.
"Quien empezase es irrelevante" – Comentó el rey – "Pero lo cierto es que Noctis tiene razón Lena, ahora mismo desconocemos cuáles son las intenciones de Niflheim, por lo que salir de la capital entraña cierto peligro" – El príncipe puso cara de victoria y no pudo evitar regodearse internamente de la indignación que expreso esta. Que dulce podía llegar a ser la victoria, Noctis uno, Lain cero. – "Sin embargo, Noct, Lena también tiene razón. Sin los recursos adecuados la ventaja que tenemos sobre el enemigo se esfumara antes incluso de poder haber avanzado" – Esta vez fue el turno de la joven para regodearse ante la victoria.
Caelum uno, Lain uno.
Una vez que el rey terminó Noctis no pudo evitar volver a expresar su negativa a lo que fue contestado por la joven, iniciándose así otra nueva discusión de nuevo por ver quién de los dos tenía razón y en la que otra vez el monarca tuvo que interferir para que la cosa no se saliera de control.
"¿Son así siempre?" – Preguntó Iris expectante, sin poder apartar la vista de la discusión sin sentido.
"Mmm… me temo que no has visto nada" – Le contestó Prompto un tanto cansado – "Esto son apenas los tráileres"
"¿Y entonces qué propones padre?" – Preguntó Noct ya harto de todo ello.
"Es muy peligroso dejar ir a la señorita Lain sola…"
"Sé cuidarme" – Argumentó ella.
"Lo sé querida, pero necesitaras algo más de apoyo" – Los dos jóvenes se quedaron callados al ver ya por donde iban los tiros. Regis por su parte dirigió su vista de la chica a su hijo – "Noctis, espero que tú y tus amigos podías escoltar a la señorita Lain hasta Altissia y ayudarle en todo cuanto necesite"
"¡¿Qué!?" – Dijeron los dos a la vez.
"Es lo mejor que podemos hacer por el momento, no podemos enviar un gran pelotón sería demasiado llamativo; tenemos que pasar inadvertidos lo máximo posible. Necesitamos un equipo con experiencia en el campo exterior y quien mejor que vosotros"
El príncipe lo único que pudo hacer fue suspirar frustrado, no podía negarse, por mucho que fuese el tono relajado y cordial de su padre era una orden en toda regla. – "Está bien" – Dijo sin más – "Prompto ¿te apuntas?"
"¡Por supuesto!" – Contestó este emocionado ante la propuesta de una nueva aventura.
"Estupendo, avisare para que lleven a cabo los preparativos pertinentes" – Dijo el rey para darse la vuelta.
Lena no pudo evitar suspirar, ¿Ella y Caelum en el mismo vehículo durante cientos de kilómetros? Iba a acabar matándose. Pero tampoco le quedaba de otra, al menos había conseguido que la dejasen salir «solo has tu trabajo y pronto todo esto habrá terminado» se dijo así misma en busca de apoyo.
Pero cuando estaba a punto de caminar para salir, el príncipe se cruzó en su trayectoria aprovechando que su padre estaba distraído hablando con Iris y Prompto.
"Ni pienses que porque mi padre me ha enviado para cuidarte el culo voy a ser tu sirviente" – Le dijo.
"Oh tranquilo su majestad, como ya dije mi culo me lo sé cuidar yo sola, lo único que pediré es que por favor no se meta en mis asuntos.
Pero antes de que el pelinegro pudiese contestar escucharon un «¿qué diablos ha pasado aquí?» y al darse la vuelta se toparon con las figuras de Cor, Gladio e Ignis, el cual era ayudado por este último a sortear las minas de libros.
"Su majestad le estábamos buscando" – Dijo Cor.
"Mariscal que bueno encontrarle, quería que dispusiese de los preparativos necesarios para enviar una partida a Altissia, la señorita Lain necesita ir hasta allí para obtener todo lo que necesita para llevar a cabo correctamente su trabajo. Mi hijo y sus amigos serán quienes la escolten"
"¿Otro viaje? Pero si apenas acabamos de llegar" – Se quejó Gladio recibiendo un codazo por parte de su hermana.
"Será un placer ayudarla señorita Lain" – Dijo Ignis.
"Muchas gracias" – Dijo esta – "¿Cabría la posibilidad de poder ver al capitán Drautos antes de partir? Hace tiempo que no lo veo y…" – Pero esta rápidamente se calló al ver el silencio que se había hecho, por las caras de los presentes sabía que algo no iba bien.
"Cómo te atreves a preguntar por esa maldita alimaña, ese traidor, grandísimo hijo de…"
"¡Gladio suficiente!" – Dijo Noctis un tanto enfadado.
"Pero Noct"
"Suficiente he dicho" - Le ordeno el príncipe a su amigo para luego observar la cara de confusión de la chica. – "Ella no sabe nada de lo que ha pasado"
"¿Qué ha pasado?" – Preguntó esta, pero nadie respondió.
"Lena por favor acompáñame un momento" – Dijo el rey mientras la invitaba salir con este del lugar – "Mariscal ponga en marcha los preparativos para que puedan partir hoy mismo"
{…}
"Así que Glauca" – Dijo esta mientras se cruzaba de brazos para observar a través de la ventana la panorámica de la ciudad, por la posición del sol ya debía de ser mediodía.
"Me temo que sí, nadie lo vio venir"
"Que la ciudad cayese y todo lo que paso posteriormente fue su culpa… dios mío todas las personas que murieron aquel día" – Dijo esta compungida.
"Fue un día muy oscuro tristemente, pero por suerte consiguieron frenarle a tiempo"
"¿Y se sabe algo de donde está?"
"Quedo gravemente herido, pero nunca se encontró su cuerpo, por lo que lo más probable es que haya vuelto a Niflheim"
"Siempre fue tan atento y amable conmigo que me cuesta creer que el Drautos que yo conozco… creía conocer" – Rectificó – "Fuera en realidad Glauca"
"Es muy complicado conocer de verdad a alguien que creemos conocer, somos como una enmarañada y compleja red de la cual sólo somos capaces de rasgar pequeñas cosas; la mayoría inconexas entre sí y jamás somos capaces de llegar a lo más profundo de esta. Porque cada uno decide que mostrar y que no. Y al final sólo podemos llegar a obtener un reflejo de ese alguien que creemos conocer" – Las palabras de Regis habían calado en lo más profundo de Lena, quien mejor podría comprender aquello que ella misma que desde aquel día todo se volvió un constante secreto, tener cuidado de que nadie se enterase; aparentar todo el tiempo.
Ya incluso dudaba de conocer quién era ella misma.
"¿Cree que se podría haber llegado a evitar todo aquello si… ya sabe, mi madre no hubiese presionado?"
"Tu madre tenía un gran corazón Lena, tuvo que dejar muchas cosas atrás para poder empezar de cero, cuando se reencontró con Titus en aquella situación ella simplemente no pudo dejarlo de lado. Y a pesar de la negativa de todos, incluido tu padre, de aceptar a un refugiado de Niflheim en nuestras filas al final lo hicimos, porque confiábamos en tu madre y ella confiaba y creía en Titus"
"Él era su mejor amigo y jugo con ella, la engaño"
"Sí, es cierto, pero creo que nadie nunca fue consciente del dilema que tendría que vivir aquel hombre en su interior, piénsalo, por un lado, estaba su obediencia y lealtad al imperio y por el otro, el amor que le tenía a tu madre. Aquello era algo totalmente incompatible. En todo el tiempo que estuvo aquí él pudo fácilmente acabar con nosotros, si te usaba a ti entonces tendría bajo control a Elena y con ambas en su poder hubiese controlado fácilmente a Percival; obligándole a hacer cualquier cosa para manteneros a salvo"
"Como matar a la familia real" – El rey asintió.
"Pero este nunca tomó aquella vía, todos sus ataques hacia nosotros fueron bajo la armadura de Glauco, este siempre intentó manteneros al margen; en cierta medida protegeros"
Lena guardó silencio, ya no sabía cómo responder a aquello, todo en su cabeza se había hecho un lio.
"¿Qué piensas de todo esto?" – Le preguntó el rey.
"Sinceramente, no sé cómo tomármelo… me gustaría hablar con él la verdad, saber por qué hizo todo aquello, por qué jugó con mi madre y si de verdad le importaba tanto por qué la traiciono" – Dijo esta para volver a mirar al panorama en silencio.
Sin embargo, no paso mucho hasta que sintió como una mano se apoyaba en su hombro, la verdad que aquel simple contacto lo agradeció inmensamente, por ello se dio la vuelta para mirar al rey con una sonrisa en agradecimiento.
"Bueno ya va siendo hora de marcharse, cuanto antes partamos mejor" – Le dijo esta.
"Tienes razón"
Por lo que sin más ambos partieron hasta la entrada de la ciudadela donde una vez en las escaleras exteriores vieron al grupo que los esperaba.
"Ha llegado la hora" – Dijo el rey – "De nuevo os embarcáis en una nueva aventura"
"Por desgracia" – Dijo el príncipe por lo bajo.
"Espero veros a todos de vuelta una vez más, que la luz de los Sidéreos os ilumine y acompañe en el camino"
Después de las palabras del rey todos terminaron de bajar las escaleras hasta el Regalia que estaba aparcado justo delante de estos.
"Me pido copiloto" – Dijo Lena mientras caminaba hasta la puerta de copiloto.
"¡¿Qué!? ¡No! Yo siempre voy de copi" – Se quejo Prompto.
"Se siente, me lo pedí primero" – Y sin más esta abrió la puerta para sentarse.
"Pues en ese caso conduciré yo" – Comentó Gladio para ir hasta el asiento del conductor.
"¿Tú? Pero si nunca lo haces… anda déjame a mí" – Pero este no pudo seguir más allá porque Gladio lo paro en el acto.
"Ni de broma"
"¿Qué? ¿Por qué?"
"Ignis por obvias razones no puede hacerlo, Prompto se distrae con facilidad…"
"Te he oído" – Le dijo el rubio mientras tomaba asiento.
"¿Y yo? ¿Qué me impide a mí?" – Inquirió el príncipe cruzándose de brazos.
Sin más Gladio se giró un poco para señalar a la chica que ocupaba el asiento de copiloto, la cual no les estaba prestando atención dado que se encontraba con los auriculares puestos ojeando su teléfono.
"Será una broma ¿verdad?"
"Ni de coña te dejo a ti al volante al lado de ella, lo más probable es que os pongáis a discutir por cualquier estupidez y acabemos estampándonos contra algo"
Noctis iba a decir algo, pero Gladio dio por zanjada la conversación ignorándolo para tomar el asiento de piloto, sin más el príncipe rechistando internamente tuvo que ocupar su lugar habitual en la parte trasera.
Ya había pasado un rato desde que abandonaron la capital, estos se encontraban ahora en las carreteras de la desértica Leide, la joven observaba el arrido paisaje mientras sus cabellos eran mecidos por el viento dado que el vehículo iba sin capota. Esta se quitó los auriculares para guardar su móvil, ya no tenía nada más que oír, por lo que aburrida decidió dar una rápida ojeada al panorama.
A su lado, Gladiolus iba con la vista inmersa en la carretera, en la parte trasera Ignis leía un libro de cocina, mientras que Prompto estaba haciendo algo con su teléfono y, por último, Caelum se hallaba durmiendo. Que extraño.
La morena bostezo, se estaba aburriendo.
"¿Cansada señorita Lain?" – Dijo Gladio.
"Más bien aburrida" – Comentó mientras se acomodaba en su asiento.
Después de aquello la conversación no prosiguió, todos estaban inmersos en sus cosas, por lo que la joven no pudo evitar suspirar. Iba a ser un trayecto muy largo.
Sin embargo, pasado un tiempo, a lo lejos, justo en medio de la carretera apareció un dafoeno y a Gladio se le ocurrió una idea divertida para hacer sufrir a la chica.
"Vaya, vaya, pero qué tenemos aquí" – Dijo este captando la atención de la chica que al mirar hacia delante vio al animal.
"Ten cuidado, aminora la marcha hasta que pase" - Sin embargo, Gladio no le hizo caso y comenzó a pisar más y más el acelerador – "¡¿Qué haces!?" – Preguntó esta alarmada.
"¿No es obvio?" – Dijo indiferente.
Lena observo rápidamente la aguja del kilometraje y al animal al que cada vez más se iban acercando – "Detente" – Le dijo esta.
"Me temo que no, esas cosas son un maldito estorbo, que mejor que quitar de en medio a uno"
"Gladio detén el coche ahora mismo" – Le ordenó, sin embargo, este hizo oídos sordos.
Lena se estaba poniendo de los nervios, aquella bestia pretendía atropellar a un animal inocente así sin más, no lo podía permitir. – "Gladiolus he dicho que detengas el maldito coche, ¡ya!" – Dijo furiosa.
"Dejad de hacer tanto ruido ahí delante" – Se quejó un adormilado príncipe para así seguir durmiendo.
"¿Sino qué?" – La reto este y aquello fue la gota que colmó el vaso.
Sin perder más tiempo, y cuando apenas faltaban ya diez metros para colisionar, Lena agarró un extremo del volante y bruscamente giró a la derecha, aquel acto tuvo como consecuencia que el vehículo se descontrolase y comenzase a dar vueltas por todo el carril. En el interior del coche los ocupantes no pudieron evitar gritar mientras se agarraban a lo que podían, rezando porque aquella peonza terminase de girar de una vez por todas.
El animal rápidamente se apartó de la carretera para ver como el coche seguía de frente en aquel frenesí giratorio.
Hasta que finalmente el vehículo se detuvo al colisionar fuertemente toda la parte frontal contra una barrera de seguridad.
"¿Estamos en el cielo?" – Preguntó Prompto con los ojos muy abiertos mientras temblaba.
Era el único que habló, el resto todavía seguía en estado de shock.
Gladio con el corazón que se le iba a salir de pecho observó a través de la luna completamente desquebrajada toda la parte frontal hecha añicos y como humo blanco salía del capo. – "Era… una… broma… puta loca"
{…}
"¿Por qué no me dejáis ayudar?" – Preguntó Lena, caminando por la carretera mientras veía como el resto del grupo empujaba el vehículo.
"Tú quietecita donde estas, ni te acerques" – Dijo Gladio.
"Te recuerdo que la culpa no fue solamente mía, tú empezaste guapo"
"Pero yo no fui el que me arrancó el volante de las manos y estampo el coche"
"Y yo no habría tenido que haberlo hecho si tú no te hubieses intentado hacer el gracioso"
"¡Silencio de una jodida vez los dos!" – Grito Noct hartó – "¡Me importa una mierda quién haya sido, callaos ya de una maldita vez!" – Y así se dio por zanjada la discusión – "No me puedo creer que esto esté volviendo a pasar otra vez… es un maldito déjà vu" – Se quejó mientras empujaba con todas sus fuerzas.
Lena suspiró mientras se adelantaba un poco, la verdad era que viéndolo todo ahora con perspectiva ¿en qué demonios estaba pensado? Podían haberse matado fácilmente con la tontería.
A lo lejos podía escuchar los quejidos de sus compañeros de grupo, al mirar al frente pudo ver que detrás de una pequeña colina se encontraba Hammerhead, ya les quedaba menos, por lo que sin impórtale lo que le habían ordenado esta se dio media vuelta y regreso hasta el coche.
"Hazme hueco Prompto"
"¿Para qué?"
"Para ayudar, para qué sino" – Le respondió.
"Ya has ayudado suficiente" – Se quejo Gladio desde un lateral.
Pero esta hizo oídos sordos y cuando el rubio se hizo a un lado, esta se posicionó detrás del coche para así, entre el príncipe y el fotógrafo, comenzar a empujar para mover aquella chatarra.
"Mierda" – Siseo esta al cabo de un rato. Aquello estaba constando más de lo que pensaba.
Por otro lado, a pesar de creer que nadie lo iba a oír, aquello no fue así dado que pudo escuchar la risa de Caelum.
"¿Cansada ya?"
"No" – Mintió esta.
"Eso no te lo crees ni tú. Si quieres puedes parar"
"No hace falta, puedo con ello" – A pesar de que en el fondo no pudiese.
"Lain tienes la cara hecha un tomate, lo que menos necesitamos es que te desplomes ahora"
"¿Crees que no voy a poder con ello? Te equivocas"
"¿Segura?" – Se rio este ante la terquedad de la morena – "Esta bien, hagamos una cosa, si eres capaz de aguantar hasta Hammerhead, te invitó a comer lo que quieras ¿trato?"
"Trato hecho" – Confirmó esta – "Ya verás Caelum, te voy a hacer tragar tus palabras"
"Eso está por verse"
Y así esta comenzó a hacer más fuerza, no porque quisiera llegar a la estación o terminar con todo aquello, sino porque quería hacerle tragar sus palabras al príncipe. No se rendiría tan fácilmente.
Al cabo de unas horas, el grupo consiguió finalmente llegar hasta la estación, una vez que el coche paro frente al taller todos los que empujaban se desplomaron contra el suelo, estaban agotados, sudando hasta más no poder y recalentados por el abrazador sol que estaba en su hora máxima.
"Pensé que no lo conseguiríamos" – Dijo Prompto a lo que los demás asintieron haciendo ruidos inconexos al no poder apenas hablar.
Sin embargo, no tuvieron mucho tiempo para recobrar fuerzas dado que escucharon un chillido de pánico al otro extremo, por lo que rápidamente se levantaron para encontrarse con Cindy, la cual se llevaba las manos al rostro mientras miraba al Regalia con horror.
"¡¿Pero qué demonios habéis hecho?! Panda de animales" – Dijo mientras corría para ponerse a ojear el vehículo, observando primero los daños superficiales para luego abrir el capo y ver los internos – "Parece que la carrocería fue lo que se llevó la peor parte, a simple vista no parece que haya daños internos" – Comentó aliviada para cerrar así el capo.
"Nosotros también estamos bien, gracias por preguntar" – Dijo Prompto.
"Ya sabía que vosotros estabais bien, anda rubito, no me seas tan melodramático. Bien me diréis quién fue el responsable de este crimen o tendré que descubrirlo yo sola" – Preguntó para tomar una llave inglesa de su cinturón.
Rápidamente todos se hicieron a un lado para señalar a la responsable máxima de todo, la cual no pudo evitar sorprenderse para mirarlos con indignación.
"¡Anda! Forastera, pero si eres tú" – Dijo Cindy ahora más contenta.
"¡Hey! ¿Cómo estás?" - Se acercó Lena para saludarla.
Estos se quedaron observando como las chicas comenzaban a hablar de una forma tan amigable y así dejar en segundo plano a los chicos.
"¿Ya os conocías?" – Preguntó Noct llamando la atención de ambas.
"Sí su alteza, me encontré a esta chica vagando por el desierto de camino a la capital y me ofrecí a llevarla"
"Entiendo… dejando los reencuentros para otro momento ¿Cindy crees que nos podrías echar una mano con nuestro pequeño incidente"
"Sí claro, pero será mejor que os pongáis cómodos porque con un daño así tardare lo suyo. Ahora Ignis, Gladio, si sois tan amables ¿podrías ayudarme a meter el coche en el taller?"
"Vamos Lain, dejémoslo a ellos hacer su trabajo, te has ganado una comida" – Le dijo el príncipe mientras iba junto a Prompto al restaurante que había al otro extremo de la estación. Lena rápidamente echó a andar para alanzar a los otros dos.
Una vez en la cafetería estos tomaron asiento en la barra y el cocinero les entrego la carta y mientras Prompto y Noctis charlaban a cerca de lo hambrientos que estaban y de la buena pinta que tenía todo; Lena pasaba las páginas en busca de algo que poder comer. «maldita sea todo tiene carne» pensó esta.
"¿Pasa algo Lena?" – Le preguntó Prompto al ver la cara de seriedad que tenía.
"No nada" – Dijo esta sin más.
"Bueno qué chicos ¿os habéis decidido?"
"Sí que sean dos hamburguesas dobles, una con todo y otra sin vegetales, dos colas" – Pidió Noctis.
"Estupendo ¿y para la señorita?"
Entonces todas las miradas se centraron en ella, quien se sintió abrumada debido a la sobre atención – "No se preocupe, no tengo hambre, con un vaso de agua será suficiente" – Dijo para cerrar la carta y dejarla en la barra.
"Tonterías si estás hambrienta"
"Que va, estoy bien" – Entonces sus tripas resonaron, aquello hizo sonreír al príncipe y esta tuvo que agachar la cabeza para que no vieran lo roja que se puso.
"Anda no seas tonta, ya te dije que yo invitaba, vamos pide lo que quieras"
"No es por eso"
"¿Y entonces por qué es?"
"Es que soy vegetariana" – Le confeso como si fuese algún tipo de pecado. Menuda bobada. Lo único es que detestaba ser siempre ella la que tuviese pegas para comer.
"¿Vegetariana? ¿Desde cuándo?" – Le preguntó Noctis.
"¿Cuánto hace que no nos vemos?"
"Cuatro, cinco años, por ahí más o menos"
"Vale pues desde ese tiempo"
"¿Y no te has muerto? Curioso" – Dijo Prompto.
Lena se rio ante su comentario – "No Prompto no me he muerto, ser vegetariano no significa solo comer vegetales, hay mucho más"
"Seguro que en el menú hay algo que puedas comer, déjame ver" – Le dijo el príncipe mientras tomaba la carta para ojearla minuciosamente.
"Que va Caelum, ya me la he visto de arriba abajo y todo tiene carne. Pero no hace falta que te preocupes"
"Bobadas, seguro que algo encontramos… oye Takka" – Dijo llamando la atención del cocinero – "Por casualidad ¿no tendrás nada en el menú que sea apto para vegetarianos?"
"Fíjate tú por donde sí que tengo"
"¿De veras?" – Dijeron los tres a la vez sin creérselo.
"Sí, en los tiempos que corren uno tiene que aprender a actualizar el negocio. Reinviértanse morir. Lo que pasa que de momento la oferta es algo escueta señorita ¿le viene bien un estofado de seitán?"
"Sí, estupendo" – Dijo Lena dándole la carta.
"¿Seitán? ¿Qué es eso?" – Le preguntó Noct por lo bajo al rubio, pero este sólo le contesto encogiéndose de hombros.
Al cabo de un rato sus órdenes le fueron servidas y ambos chicos se quedaron observando aquel humeante cuenco repleto de verduras y ¿Carne?
"Pero si eso lleva carne, te han timado" – Dijo el rubio.
"No Prompto, parece, pero no es ¿queréis probar?"
"No gracias" – Dijo el fotógrafo para hincarle el diente a su hamburguesa.
"Venga yo sí" – Dijo el príncipe a lo que su amigo le contestó mirándolo como si tuviese una segunda cabeza – "¿Qué?"
Pero no tuvo tiempo de que le respondiesen ya que esta le paso el plato, este cogió una cuchara para tomar una porción, sin vegetales por supuesto, para acercarla y olerla; la verdad que no olía nada mal y la pinta era bastante apetitosa. Por lo que sin más se la llevó a la boca.
"¿Qué tal?" – Le preguntó la morena mientras este le devolvía el plato.
"No está mal, parece carne, pero no sabe a nada como esta, es comestible… aunque tampoco es algo que añadiría a mi dieta" – Comentó este para sí poder comenzar a comer su comida.
Por lo que sin más todos estos comenzaron a comer, dejando de lado todo por lo que se habían embarcado en aquella nueva aventura para poder charlar como jóvenes cualesquiera.
En un momento dado Lena pudo ver como Caelum le acercaba un poco su plato con patatas fritas – "Anda coge" – Le dijo sin más – "He pedido muchas… ¿esto todavía lo puedes comer verdad?"
Lena se rio ante lo dicho por este y sin más tomó una para empezar a compartir así las patatas, un acto tan simple pero que en sí encerraba un montón de significado. Lo cual no paso desapercibido para el rubio, quien rápidamente tomo una fotografía de estos. Tal vez este viaje ayudaba a que se reconciliaran ambos, porque, ante todo, estos fueron sobre todo grandes amigos.
Pasado un rato finalmente Ignis y Gladio se les unieron.
"Cindy ha dicho que por lo menos tardara un día entero en arreglar el coche" – Comentó Ignis.
"¿Y qué haremos para pasar el tiempo?" – Preguntó Prompto.
"Si necesitáis matar el tiempo tal vez podías hacerlo echando una mano" – Le dijo el cocinero captando la atención de los presentes.
"¿A qué te refieres?" – Preguntó Noct.
Entonces pudieron ver como este se agachaba para tomar algo de detrás de la barra, un papel el cual puso encima de la barra, el grupo se acercó para ver qué era; un cartel de una batida caza. – "Una manada de Dafoenos al noroeste de aquí últimamente han estado causando estragos destrozando los cultivos de la zona y matando al ganado. Si no tenéis nada que hacer, podrías aceptar la batida y solucionar el problema"
El príncipe miro por un momento el cartel para acto seguido observar a sus compañeros los cuales asintieron – "Takka tienes a tus cazadores" – Dijo aceptando la propuesta.
"Estupendo muchachos, aquí tenéis el mapa con las indicaciones, os estaré esperando" – Dijo para así seguir a lo suyo.
"Muy bien manos a la obra, cuando antes acabemos con esos bichos mejor" – Dijo Gladio y así todos estos comenzaron a salir del local.
Todos menos Noctis que se detuvo un momento para dirigirse a Lena – "Será mejor que no vengas podría ser peligroso"
"Sí tranquilo, tengo más que claro que no voy a acompañaros" – Le respondió en cierto tono que no le gustó nada al príncipe.
"Está bien y ¿ahora qué demonios te pasa?"
"¿Que qué me pasa?... Sabes qué, voy a dejar que lo pienses un momento" – Aquella contestación puso de mal humor al príncipe.
"Agg qué te den, paso de discutir contigo" – Y sin más este salió del local maldiciendo en voz baja.
En el exterior sus amigos habían alquilado unos Chocobos dado que por lo que les había indicado Takka, la zona donde se hallaban las bestias estaba bastante retirada. Noctis caminó a paso rápido hasta su ave – "En marcha" – Dijo sin más para comenzar así con la batida.
Por otro lado, en el local, Lena observó como el grupo echaba a correr rápidamente en aquellos animales, perdiéndose al poco en la distancia, no pudo evitar suspirar; aquello iba ser un viaje muy largo.
Sin más esta salió de la cafetería en dirección al taller, donde encontró a Cindy inmersa en su tarea.
"Buenas forastera" – Dijo para ver como la chica tomaba asiento en un taburete. – "Gladio me contó lo que hiciste para dejar el coche así… menuda loca del coño eres, podrías haberos matado" – Comentó un tanto divertida.
"Soy una mujer de armas tomar" – Contestó esta sin más.
Después de aquello sólo se escuchaban los ruidos de las herramientas de la rubia.
"¿Y el resto del grupo?"
"Se han ido de cacería"
"Así que han aceptado la batida de caza eh, será pan comido para esos chavales, en nada verás que están de vuelta" – Comentó mientras atornillaba unas piezas.
"Uhm" – Respondió sin más la morena.
"Presiento que aquello no te emociona mucho ¿verdad?"
"¿Se me nota tanto?" – Preguntó a lo que la rubia respondió con una leve risa – "No estoy nada contenta, la verdad es que estoy en contra del maltrato animal. Pienso que hay otras formas de resolver esto"
Cindy dejó a un lado lo que estaba haciendo para mirar a la joven con cierta ternura – "Cariño como se nota que tú te has criado en la ciudad"
"¿Qué quieres decir?"
"Yo también estoy en contra de que se les haga daño a los animales, sin embargo, aquí afuera las cosas son bastante distintas a lo que tú estás habituada, en estas tierras impera la ley del más fuerte. Aquí ninguna de esas criaturas va a tener consideración contigo, son animales salvajes, se guían por sus instintos, si ven que eres más débil te atacaran sin tregua alguna. Al final se basa en comer o ser comido" – Comentó para así proseguir con lo suyo.
La verdad era que Cindy tenía absoluta razón y más bien ella estaba siendo un poco hipócrita con el resto del grupo, en especial con el príncipe, porque al final en su propio trabajo se había visto en situaciones como las que decía la rubia, comer o ser comido. Y si estaba hoy en día en aquel taller era porque ella era la que había comido.
Era injusto machacar tanto a Caelum. Por lo que una vez que regresaran le pediría disculpas.
"Y dime ¿cuánto hace que os conocéis tú y el príncipe?"
"Desde la infancia, nuestros padres eran amigos"
Después de aquello se volvió a hacer otro silencio.
"Interesante… las historias de amoríos entre amigos de toda la vida son mis favoritas, son las que más drama contienen sabes"
"¡¿Qu-Qué!" – Dijo Lena sobresaltada, atragantándose con su saliva – "¿Pero de dónde sacas todo eso?"
"Oh vamos mujer que hasta un ciego se daría cuenta que entre vosotros hay algo... o más bien hubo"
"Fuimos pareja por un tiempo, pero la cosa no terminó muy bien entre nosotros dos"
"¿Qué me dices?"
"Tuve cierto percance en mí vida que me hundió, y a pesar de que él intentó ayudarme terminé cerrándome en banda y tuvimos una discusión bastante fuerte en la que acabé diciéndole cosas muy feas. Básicamente que él era el responsable principal de todas mis desgracias" – Le contó esta – "Después de aquello nos separamos y cada uno tomó su camino"
"Oh que pena chica, se notaba que hacías una pareja ideal, hay cierta química entre vosotros que no es fácil de explicar" – Dijo, pero rápidamente su rostro se tornó en alegría – "Pero no hay que preocuparse, el destino os ha vuelto a unir, es cuestión de tiempo que cada uno acabe en los brazos del otro"
"¡Qué dices! ¿Seguro que no te ha dado una insolación o algo por el estilo?"
"Sólo tienes que ver como el principito te mira, se nota que aún sigue babeando por ti"
"Tonterías, además él siempre quiso a Lunafreya, lo nuestro fue más para pasar el rato"
"Si tú lo dices, pero dónde hubo una llama siempre quedan cenizas"
"Se te ha ido la olla" – Le respondió esta.
¿Caelum y ella de nuevo juntos? Aquello era una tontería.
{…}
"Ese era el último" – Dijo Noctis mientras hacía desaparecer su espada.
Este dio una rápida pasada al campo de batalla para observar los cadáveres de la manada que debían eliminar, la verdad era que habían tardado más en llegar al punto que encontrar y eliminar a aquellas bestias.
"Me temo que no todas Noct" – Dijo Prompto señalando hacia una posición concreta.
Al dirigir su vista hacia donde apuntaba su compañero pudo percatarse de otra de esas bestias, un rezagado que se encontraba a la entrada de un gran túnel, cuando el príncipe dio un paso la bestia rápidamente echo a correr al oscuro interior.
"¿Y ahora qué?" – Inquirió Gladio.
"No podemos dejar que el animal huya, se nos encomendó eliminar a todas las bestias" – Expuso Ignis.
"Ya habéis oído, a por la bestia" – Dijo el príncipe mientras echaba a caminar hasta la entrada del túnel.
"No sé ve absolutamente nada" – Comentó el fotógrafo ante la profunda oscuridad que gobernaba aquel sitio. – "¿A dónde creéis que llevara esto?"
"Es una antigua entrada a vieja red de minas que hay repartida por toda la zona, tened cuidado no os separéis, nadie quiere perderse aquí dentro" – Dijo Ignis.
Entonces el grupo encendió sus linternas para ponerse así en marcha. Estos comenzaron a recorrer kilómetros de túneles por quien sabe cuánto tiempo, aquel inhóspito lugar era realmente aterrador, todo estaba sumido en tan profundo silencio que el más insignificante de los sonidos se volvía casi como un trueno en la lejanía. Por otro lado, la temperatura iba descendiendo a cada paso que daban.
Pero lo más desagradable de todo aquello, era la constante sensación de sentirse vigilados, a pesar de estar completamente solos, no podían evitar sentir que había algo que los estaba observando desde las sombras.
"No estamos solos" – Dijo Ignis pasado un tiempo – "Hay algo más aquí dentro" – Entre los diversos sonidos que resonaban en aquel lugar, propios de aquella zona, había uno que desentonaba. Un constante arrastrar se podía ir a través de las paredes.
Aquella advertencia se vio reforzada cuando a su paso comenzaron a encontrar huesillos de animales repartidos por todas partes.
«Maldita sea ¿dónde se habrá metido aquel bicho?» pensó Noctis el cual ya estaba harto de aquel siniestro lugar.
Al cabo de un rato comenzaron a escuchar ciertos quejidos de dolor, aullidos, provenientes de lo más profundo del lugar. Estos se miraron los unos a los otros, sus expresiones lo decían todo. Nadie quería ir. Pero no les quedaba más remedio, debían comprobar la fuente de aquello.
Por lo que contra sus deseos el grupo aligeraron el paso y al cabo de poco tiempo llegaron al origen de todo.
A pocos metros de ellos, se encontraba el dafoeno que se les había escapado, en el suelo, moribundo, debido a una fea y gran herida que tenía hecha en uno de sus costados; por la cual se estaba desangrando. Este emitía leves quejidos mientras se movía sin fuerza alguna.
El grupo estaba en silencio, contemplando aquella escena hasta que el príncipe hecho a andar bajo la atenta mirada del resto, para posicionarse delante del animal, agacharse y estar a su altura de este. Acto seguido el príncipe hizo aparecer su espada, la cual posiciono en el pecho del animal.
De un rápido movimiento la clavo, el animal emitió un quejido que se llevó consigo su último aliento, después de aquello el príncipe exhalo todo el aire que no sabía que había estado reteniendo. Una fuerte presión se había instaurado en su pecho.
Después de aquello este se levantó - "¿regresamos o qué?" – Dijo el Príncipe.
"¡Noctis detrás de ti!" – Grito Ignis.
Pero ya era demasiado tarde, cuando este se dio la vuelta sintió como algo impactaba contra él tirándolo varios metros atrás, en el suelo, un tanto confuso vio un montón de luces sobre él. Cuando volvió en sí, se percató de que aquellas luces eran las linternas de sus amigos.
"¿Noct estás bien?" – Le preguntó Prompto mientras lo ayudaba a levantarse.
"Sí, lo estoy" – Confirmó.
Entonces el príncipe se percató de un viscoso y nauseabundo líquido que se escurría por todo su cuerpo – "Qué coño" – Comentó mientras se limpiaba aquello de rostro.
Estos escucharon como algo grande se arrastraba hasta ellos y al iluminar la zona se percataron de que lo que había atacado al animal y posteriormente al príncipe había sido un Naga.
Sin más el grupo desenfundo sus armas, preparándose así para la inminente batalla.
Lena observaba como poco a poco el sol se iba poniendo, el grupo todavía no había vuelto, no pudo evitar preocuparse.
"¿Todavía nada?" – Le preguntó Cindy. Lena negó.
"Dónde se habrán metido"
De pronto el teléfono de esta comenzó a sonar por lo que rápidamente descolgó.
"¿Lena?" – Preguntó Prompto.
"Prompto, ¿estáis bien?"
"Sí lo estamos, tuvimos unas complicaciones, pero ya acabamos"
"Me alegra oír eso, ¿dónde estáis?"
"¿Ves las montañas que están detrás del restaurante?" – Lena despegó la oreja del teléfono para comenzar a buscarlas, hasta que finalmente las diviso.
"Sí" – Confirmó.
"Camina como si fueras hasta estas" – Le indicó.
Esta siguió las indicaciones de su amigo, rodeo el restaurante hasta salir de los límites del recinto y ponerse detrás del edificio.
"¿Me ves? Yo a ti sí"
Entonces esta comenzó a mirar a través de la desértica planicie, buscando al rubio hasta que finalmente lo pudo ver haciéndole señas, este se hallaba en una gran plataforma de piedra.
"Ya te veo"
"Estupendo, ven aquí, ya tenemos el campamento montado"
"De acuerdo, en nada estoy allí"
"Vale, pero no tardes mucho, que dentro de poco anochecerá"
Esta colgó para ir hasta donde Cindy – "Ya llegaron, tuvieron unas complicaciones, pero están bien"
"Ves te lo dije, pan comido para esos chavales. ¿Y dónde están?"
"Acampando cerca de aquí"
La rubia se río al oír eso – "Bien les gusta una acampada a esos chicos, por cierto, dónde te vas a quedar tú a todo esto"
"Supongo que me quedaré con ellos"
"Puedes quedarte dormir aquí si quieres"
"Tranquila no soy una chica delicada, dormir en el suelo no me importa"
"Cómo quieras"
"Pero tal vez mañana por la mañana me pase para tomar una ducha" – Dejo caer.
"La más rápida del desierto" – Agregó Cindy – "Sin problema, pásate aquí cuando quieras"
Después de aquello Lain se despidió de la mecánica para así echar a andar hasta donde se encontraba el resto del grupo, poco a poco el sol se iba terminando de poner, ya para cuando llegó al campamento había anochecido.
"Buenas" – Dijo Gladio cuando la vio a aparecer.
"Estáis asquerosos" – No pudo evitar comentar al ver lo sucios que estaban.
"Gajes del oficio" – Le comentó Prompto.
"Ya veo" – Dijo para tomar asiento en una de las sillas.
Lena no pudo evitar arrugar el rostro al pensar que iba a tener que dormir con cuatro apestosos chicos, no es que la suciedad le desagradara, pero el estar en un espacio cerrado ya era otra cosa.
"Señorita Lain aquí tiene" – Dijo Ignis mientras le entregaba un plato con comida – "Noctis me dijo que es vegetariana, así que prepare esto para usted"
"Muchas gracias Ignis, pero no era necesario"
"No se preocupe, ha sido un placer, no todos los días se puede cocinar otro tipo de comida"
Esta recibió el plato con gusto y no pudo evitar dirigir su mirada al príncipe el cual charlaba tranquilamente con Prompto. Una sonrisa se dibujó en su rostro, aquello había un detalle bastante bonito por parte del pelinegro. Tenía que darle las gracias.
"Por cierto señorita" – Dijo Ignis llamando su atención – "Le he pedido a Gladio que monte otra tienda para usted"
"¡Qué!" – Dijeron rápidamente ambos jóvenes al oír aquello.
"Eso es trato preferente" – Comentó Prompto indignado.
"La señorita Lain es nuestra invitada, además es una dama y se merece lo mejor, no tener que estar compartiendo tienda incomoda y apretada" – Dijo Ignis dejando por zanjada la disputa.
"Ella es una dama para lo que quiere" – Dijo Noctis por lo bajo. – "¡Ouch!" – Se quejó mientras se llevaba una mano a su cabeza. Algo duro y metálico lo había golpeado.
Al mirar de que se trataba vio una cuchara tirada en el suelo, este rápidamente giró la cabeza para ver a la culpable de ello, pero en cambio Lena estaba silbando tranquilamente mientras miraba para otro lado. Como si aquello no tuviese que ver con ella.
Después de aquello y que la cena terminase, el grupo se quedó hablando un rato más, más bien ellos ya que la joven permanecía en silencio escuchándolos hablar, hasta que se levantó.
"¿Te vas a dormir ya?" – Le preguntó Prompto.
Esta asintió mientras bostezaba, para así ir hasta su tienda donde encontró gratamente todas sus cosas, esta comenzó a hurgar en su maleta a ver si había traído algún suéter con el que poder dormir. Finalmente encontró un jersey bastante ancho, de color crema que no era ni muy fino ni muy grueso.
Una vez cambiada esta sacó un poco el cuerpo de la tienda para ver como el resto se preparaba también para ir a dormir.
"Prompto" – Llamó al rubio captando en el acto su atención.
"Dime"
"¿Te gustaría dormir conmigo?" – Le propuso sin más. La verdad era que desde el aquel extraño sueño no le apetecía nada dormir sola.
Aquello pilló con la guardia baja al rubio el cual se puso rojo al instante, para nada se esperaba algo así, se había quedado helado ya que no sabía qué contestar, por un lado, estaba su amiga que esperaba una respuesta y por otro; aunque no lo viera sabía que estaba ahí Noctis observándolo atento, seguramente con una mirada de pocos amigos, esperando a ver qué contestaba.
"No hace falta, muchas gracias"
"¿Seguro?" – Este asintió – "De acuerdo" – Y sin más esta se metió en la tienda, si él no quería tampoco iba a estar rogándole.
"Me voy a dormir" – Dijo el pelinegro serio para desaparecer en el interior de la tienda.
El fotógrafo se permitió suspirar aliviado, aquello había sido como desactivar una bomba. La verdad que iba a necesitar montárselo de alguna forma para no seguir siendo el árbitro o más bien la pelota en la constante partida de ping-pong que los otros dos estaban teniendo.
{…}
A la mañana siguiente, con los primeros rayos del sol Lena despertó, salió de la tienda para ver como el resto del grupo aún seguía durmiendo, así que aprovechando la momentánea calma que había, se pusó unos pantalones cortos para no salir en bragas.
Esta se alejó unos cuantos metros del camping, descalza, sintiendo como sus pies chocaban con la irregular y todavía fría tierra, cuando considero que ya había recorrido lo suficiente tomo asiento en el suelo y adoptando la postura del loto. Esta poco a poco fue acompasando su respiración, para así calmar su cuerpo y ayudar a dejar su mente en blanco, nada más que permitiéndose sentir la conexión que había entre ella y el espacio que le rodeaba.
Para así comenzar con su meditación.
Pasadas unas horas esta regresó al campamento, donde aún el resto seguía durmiendo, para tomar sus cosas e ir hasta donde estaba Cindy la cual le recibió con una radiante sonrisa, unos pelos alborotados y un divertido pijama de Chocobos. Esta le indico donde se hallaba el baño y que podía tomarse todo el tiempo que necesitara.
Cosa que hizo encantada.
Al salir esta se topó con el desayuno hecho por parte de la mecánica, haciendo que en el acto su estómago despertara, por lo que sin más esta tomó asiento junto a la rubia para así disfrutar de la comida.
Tiempo después, esta se despidió de Cindy la cual ya iba a comenzar con la jornada y sin más nada que hacer regresó al campamento.
"¿Dónde estabas?" – Fue como la recibió Prompto el cual lucía bastante alterado.
"Con Cindy, desayunando" – Contestó sin más.
"Ah" – Le respondió este, pero fue algo más bien automático ya que el chico estaba bastante metido en su mundo.
Entonces esta se percató de que también Ignis y Gladio estaban también alterados, algo había pasado que ella se había perdido.
"¿Ocurre algo?" – Preguntó, pero nadie le respondió todos estaban demasiados nerviosos como para ello, entonces esta se percató de otra cosa – "¿Y Caelum?"
Por la expresión que pusieron sus compañeros supo que lo que estaba pasando tenía que ver con el príncipe, pero antes de que pudiese preguntar la tienda se abrió y de ella salió el susodicho.
A Lena sus ojos se le abrieron tanto que casi se le salieron de la órbita, esta rápidamente miro al resto del grupo los cuales lucían iguales de confusos y sorprendidos que ella. Todos estaban flipando. Y era que nadie era capaz de entender que había pasado para que de un día para otro delante de ellos se encontrase un pequeño Noctis de ocho años que también miraba a aquellas personas sin entender que estaba pasando.
Hola! cuánto tiempo la verdad, siento mucho la espera pero la verdad fue que me surgieron varios inconvenientes que fueron atrasando la escritura del capítulo, pero por fin está aquí la primera parte. Espero que la hayáis disfrutado. La continuación no tardara mucho, espero poder tenerla lista antes de que acabé el verano.
Sin más os dejo, siempre me gustaría saber qué opináis con vuestros reviews, hasta la próxima.
