A SasuHina Fanfiction

Cancer

N/A: Nos acercamos al final de la historia cada día más. Esperen actualizaciones mas seguidas pero más cortas; estoy haciendo una pequeña recopilación tipo "drabbles" sobre las reacciones de algunos personajes hacia la situación de Sasuke. Quiero agradecer a todos los seguidores que dan like y comentan y a los que trabajan desde las sombras solo leyendo jaja. Me da mucha felicidad leer lo que sea que tengan que decir. Espero que se estén cuidando en estos tiempos de contingencia y que todo esté bien en casa. Un abrazo desde la sana distancia.

-Persephone.

19. Naruto: The day "we" became "I".

Aunque había visto a Sasuke durmiendo la fiebre en el hospital incontables veces, ver a Mikoto llorando en un pequeño banco cerca de su hijo y a Fugaku Uchiha revisando expedientes de hospital como si fuera el mejor medico del mundo en vez de un abogado hizo que un nudo se apretara en la garganta del rubio y estuvo como hechizado por todo hasta que el mecánico "click" de la puerta se escucho a sus espaldas.

-Uchiha-San, por aquí…- murmuro Itachi, sin que Mikoto y Fugaku escucharan pero no pasando a Naruto por alto. Le hubiera gustado sonreír pero todavía el corazón le saltaba en el pecho ante lo que tenía frente a él. Sasuke usaba un beanie negro, con el logo del hospital y estaba tapado hasta el pecho. El chico estaba inconsciente, pálido como una hoja de papel, con cables y ruidos a su alrededor que no tenían sentido para Naruto.

El rubio aclaro la garganta, mirando alrededor mientras Itachi lo acompañaba y se fijaba que Hinata estuviera sentada junto a Mikoto. Fugaku lamio sus labios y aclaro la garganta para llamar la atención.

-Mujer, tenemos que firmar un par de cosas…

-Fugaku, pero el chico… - el rubio vio como la hermosa Mikoto Uchiha levantaba la mirada hacia su esposo, con una suavidad y tenacidad impresionante. El patriarca Uchiha negó con la cabeza.

-Mientras más lo retrases, menos tiempo estarás aquí. Debemos ir a recepción; es el tipo de documentos que no se pueden transportar. – Fugaku se encontraba en la puerta cuando Mikoto se acerco a Sasuke y beso su mejilla, como si el chico fuera a despertar en cualquier momento y salió con rapidez por la puerta con la intención de regresar lo más pronto posible. Naruto la observo irse, volteando hacia atrás un par de veces antes de que ella y Fugaku Uchiha desaparecieran de la habitación.

Estando a solas con Itachi y Hinata, Naruto bajo los hombros, saco el aire del pecho y se acerco dando pequeños pasos hacia Sasuke, pasos de pies hinchados y adoloridos, mojados y que encubaban en su cuerpo un resfriado que se haría presenten en un par de horas. Itachi observo como Naruto se dejaba caer en el pequeño banco que antes ocupaba Mikoto y ponía una mano sobre las sabanas blancas, cerca de Sasuke.

-Uh, Itachi-nii san…-pregunto Naruto mirando al mayor. - ¿Por qué se ve así? ¿Por qué esta dormido?

-Lo sedaron para practicar un par de cosas en el. Esta fuertemente dopado; no sabemos si nos escucha.

El Uchiha mayor y Hinata se sorprendieron cuando Naruto mostro una sonrisa zorruna y meneo sus hombros con un dejo de risa.

-Teme…- murmuro Naruto mirándolo.- Siempre quieres llamar la atención, ¿cierto? Eres un pequeño d-demonio…

El chico rubio había empezado a llorar, o al menos ahora sus lagrimas eran completamente visibles.

-Creo que…tienes que despertar y entrar a remisión pronto porque…t-todavía tenemos que hacer ese viaje con Shikamaru y Chouji…Kiba también y el apestoso perro Akamaru. Todavía hay mucho que hacer, Sasuke…- Naruto sorbió por la nariz y la seco con la manga de la gabardina de Neji.

Naruto no era tonto; era distraído y bastante energético pero tonto; sabia que aunque hablara había la oportunidad de que Sasuke no lo escuchara y de estas palabras no quedara registro. Itachi se sentó junto a Hinata, perdido en la escena desgarradora frente a ellos. Conocía a Naruto desde que eran pequeños, tal vez desde el inicio de la vida escolar y aunque Sasuke se quejara con su familia de lo molesto que era su nuevo amigo, era Naruto quien siempre estaba.

El año en que Naruto paso navidad y año nuevo con los Uchiha porque su familia acudía a cuidar a un pariente enfermo, el año en que Naruto pasaba casi todos los fines de semana en la casa Uchiha porque él y Sasuke se desvelaban jugando videojuegos, la manera en la que corrían después de hacer travesuras, en las que probaban todo juntos, en las que peleaban de manera tan infantil aun y cuando ya eran adolescentes bastante crecidos; los golpes furiosos, las risas compartidas y cada una de las travesuras registradas en el corazón de Mikoto y Kushina. Siempre eran ellos dos; entre ellos siempre había un "nosotros".

Ahora Naruto se daba cuenta de que tendría que vivir el resto de su vida sin su mejor amigo; ahora Naruto se daba cuenta de que el "nosotros" se convertiría por siempre en un solitario "yo".

-M-mi padre había sugerido que te dijera todo esto antes de que algo sucediera, antes de que te pusieras mal, pero me conoces…me conoces mas que nadie, Sasuke y yo…aplazo las cosas importantes, como estudiar para mis exámenes, cuando ibas a la escuela era bueno saber que podía sentarme junto a ti y…sacar un excelente 7…- Naruto miro a Itachi que apenas podía contenerse y a Hinata que mojaba el pañuelo sin hacer silencio alguno. –Ahora tal vez no puedas escucharme pero…estoy seguro que cuando despiertes y mejores, tú sabrás que responderme; tal vez estoy tomando mucho tiempo para decir algo tan simple pero…n-no puedes morir, Sasuke…

El ruido de los cables no daba tregua alguna y el aire acondicionado de la habitación hacia difícil respirar. Naruto miro sus pies, la mugre concentrada debajo de las uñas, las cortadas visibles y lo hinchados que estaban; pero trago sus lagrimas y volvió a hablar con un Sasuke que no se movía, que estaba como dormido, como…muerto.

-No puedes morir, no te lo permitiré. Todo cambiaria…y yo no podría… - era difícil para Naruto realmente decir las palabras que estaban en su boca. Miro a Hinata un par de segundos y sonrió amargamente. – Vamos, hombre, despierta…tu esposa esta aquí, no hagas el r-ridículo…

Imaginen pasar toda tu vida con alguien; estar tan compenetrados que ahora eran parte el uno del otro, nunca el uno sin el otro; Itachi sentía su corazón endurecerse, de repente, uno de los dos faltaría, y Naruto tal vez no podría volverse a mirar al espejo, ni podría mirar las fotos viejas porque Sasuke estaría en ellas, en cada una donde el rubio apareciera, muchas veces sin sonreír, a veces con una cara de molestia extrema, pero siempre estaría a su lado.

Incluso ahora estaba a su lado; Naruto rechinaba los dientes pensando en que decir y Sasuke simplemente…no decía nada.

-No soy muy listo como tú, Sasuke…p-pero…no soy un genio, pero…c-creo que puedes hacer un maldito esfuerzo y despertar, y tomar las medicinas que nunca quisiste compartir conmigo y simplemente…abrir los ojos… - la voz de Naruto había subido de tono considerablemente solo para desboronares en la última frase.

-Naruto…- murmuro Itachi levantándose, sabiendo que Naruto comenzaba a impacientarse, a doler demasiado como para ser civil. Cuando el Uchiha mayor puso una mano en el hombro del chico, este brinco en el asiento, casi cayendo. Había olvidado por completo que había más gente en la habitación.

-¿El se pondrá bien, no? – dijo Naruto levantándose, dándose cuenta que casi podía mirar a Itachi a los ojos. Los años habían pasado y no se había dado cuenta hasta este crucial momento. Itachi miro a Hinata por encima de su hombro y después a Naruto; una regresión a su cabeza haciendo que una imagen de un Sasuke de 7 años y un Naruto de 7 años mirándolo hacia arriba, esperando una respuesta a una pregunta mucho mas sencilla, "¿Puedes llevarnos al parque?".

-Naruto…

-Itachi…- adiós al honorifico. – Itachi, por favor…e-es mi mejor amigo y…tiene…tiene dieciocho años…

-Lo siento, Naruto….

Por tacto; Naruto conocía perfectamente cómo se sentían los hombros de Sasuke cuando bajaban endiablados la colina cerca de una de las propiedades Uchiha cuando tenían diez años, eran huesudos y pequeños porque la pubertad aun no había llegado, pero Naruto estaba seguro de que si se afianzaba a ellos, nunca caerían, ninguno de los dos. Por olor; conocía como Sasuke olía a una combinación de jabón y sudor cuando terminaban de jugar futbol, y un Sasuke de 6 años siempre decía que era porque su hermano Itachi siempre se aseguraba de que se lavara detrás de las orejas.

Lo reconocería ciego, lo reconocería incluso muerto; justo como lucia ahora.

-Naruto, no podemos estar tanta gente aquí… ¿dejamos sola a Hinata un par de minutos antes de que lleguen mis padres? – era increíble como Itachi podía manejarse de manera tan diplomática aun y cuando su corazón rebosaba de lagrimas y miedo. El rubio seco sus lágrimas y forzó una sonrisa bastante aguada, levantándose del banco.

-Volveré en un par de minutos, teme y mas te vale que estés despierto. No seas grosero, por Dios…- dijo antes de sorber por la nariz y tragar saliva gordo. El chico rubio salió por la habitación.

Sasuke había escuchado todo mientras deambulaba entra la consciencia y inconsciencia de su dopaje, como un huésped no requerido en una casa de la cual no podía salir.