Cancer

A SasuHina Fanfiction

20. Las chicas: Sasuke Uchiha Fan Club

Había iniciado cuando Sasuke era muy pequeño, tal vez cuando tenía cinco años, de la misma manera que sucedió con Itachi. Mikoto salía al mercado con sus hijos colgando de los brazos y era detenida por familia o por vecinos para declarar lo hermosos que eran, lo guapos y rompe corazones que serian cuando fueran mayores y muchas mujeres ansiosas esperaban que sus hijas pudieran probar suerte con un Uchiha.

Mikoto simplemente sonreía y afianzaba el agarre de la mano de sus pequeños, que sonrojados y molestos sonreían a marchas forzadas y contaban los segundos para poder regresar a la privacidad de su casa, sin mujeres pellizcando sus mejillas ni niñas que se reían en murmuros frente a sus narices.

Como sucedió con Itachi; Sasuke se encontró rodeado de su pequeño club de fans en la tierna edad de 7 años, cuando iniciaba la primaria junto con sus amigos. Las primeras integrantes habían sido unas gemelas que poco después fueron transferidas a otra escuela, las estudiantes mayores simplemente lo saludaban y mandaban sus saludos a Itachi, pero cuando las chicas de su grado vieron en él al príncipe de los cuentos de hadas cuyas historias habían sido encarnadas en su mente desde que nacieron, la estadía de Sasuke en la escuela había comenzado a ser, en palabras de Shikamaru, problemática.

Ino había sido una de las primeras en registrarse en el club de fans de Sasuke Uchiha. Justo antes de que desarrollara su inmortal amor por uno de sus maestros, la rubia perseguía a Sasuke con ofrendas de chocolates y cartas hechas a mano, bentos que pedía extra a su madre, quien la malcriaba con todo lo que quería por no haberle podido dar un hermano; y Sasuke habría pensado que Ino era una chica muy bonita con ojos impresionantemente azules…si no fuera porque a pesar de todo era su amiga y aquello le permitía decirle lo molesta que era.

Ahora Ino estaba sentada en la sala de espera, usando una gran gabardina purpura arriba de sus pijamas más presentables y llorando quedadamente en los brazos de Sai, su novio artista mas pálido que Sasuke en uno de sus peores dias. Fue cuando entro en las primeras primaveras de la pubertad que Ino se dio cuenta de que era bonita y que había mil chicos que le darían a ella chocolates y cartas hechas a mano, y Sasuke pudo respirar a su alrededor porque mientras nunca podría salir con Ino, la consideraba una de sus buenas amigas. Ahora la chica tragaba gordos tragos de saliva, mirando la puerta, con un silencio embarazado; ya no amaba a Sasuke como un amante, por supuesto que no, pero llego a la conclusión de que siempre seria su primer ferviente amor y que siempre lo amaría como un amigo.

-Hey, preciosa…- murmuro Sai para llamar su atención. La rubia lo miro un par de segundos antes de redirigir su mirada hacia una temblorosa Sakura, la cual en un apartado lado de la habitación, junto a Gaara y Temari, lloraba mientras temblaba. Había rechazado los brazos de Temari, los de Shikamaru y los de Chouji. A veces miraba a TenTen, a veces miraba a Ino, esperando algo, lo que sea. Ino seco sus lagrimas y apretó las manos de Sai mientras se levantaba, caminando cruzando la sala hacia ella.

Si; Ino había crecido fuera de su enamoramiento por Sasuke Uchiha; pero Sakura no.

La pelirosa usaba jeans y un suéter negro, no se había puesto maquillaje y su cabello estaba opaco; pero olía bien. Cuando Ino se levanto, Sakura levanto la mirada, reconociéndola en cualquier lugar y cuando la rubia tomo sus brazos para levantarla, Sakura apenas y podía dejar de temblar. La sala entera intento ignorar esta interacción, mientras la rubia y la pelirosa se apartaban un poco.

-Sakura, tienes que controlarte…

-Ino…

-Lo sé. – Y en realidad lo sabía. – Lo sé…pero no es el momento. Hinata está aquí…

Eran excelentes amigas, todas, y si le preguntabas individualmente a cada una, su mejor amiga residía en el pequeño grupo. Incluso Temari, aun por ser mayor y Matsuri, por ser menor, se compenetraban fácilmente; sin embargo, el verano en el que Sasuke y Hinata comenzaron su relación, fue el mismo verano que Sakura paso con su abuela en las playas de Kamakura, donde depuro la rabia y la tristeza, pudiendo regresar con el amor que tenia a Sasuke intacto, pero sin una gota del resentimiento que había comenzado a cultivar por Hinata; a quien amaba intensamente.

Ino y TenTen le habían dicho varias veces que lo superara, que volteara alrededor y se diera cuenta de que era joven y hermosa, inteligente y graciosa. Pero ¿Cómo se supera a alguien que nunca ha sido tuyo? ¿A quién se culpa cuando uno solo ha roto su propio corazón? De todas las personas que pudo haber amado, Sakura Haruno se había decidido por un chico que no tenía suficiente espacio en su corazón como para amarla; por un chico que nunca la amaría como se ama a una novia, pero siempre la querría como se debe querer a una amiga de la infancia.

Ino rodeo el cuello de Sakura con sus brazos y la pelirosa rodeo la cintura de la rubia, permitiéndose destruirse en los brazos de su mejor amiga, con quejidos apenas audibles. Pasaron segundos invaluables, tal vez más de veinte minutos antes de que Sakura se secara en los brazos de Ino. La rubia seco las lágrimas de su amiga y beso su mejilla en un acto de amor fraternal.

-Te quiero, Sakura; y siempre estaré aquí pero…no es el momento…

La pelirosa asintió con toda la tristeza del mundo acumulada en sus ojos. Ino se dio la vuelta, apretando levemente su mano mientras Sakura pensaba que el padre destino nunca había reservado un momento para ella y para Sasuke, y que la historia de Sasuke y Hinata estaba escrita en las estrellas mucho antes de que nacieran.

La chica suspiró, afianzándose a su suéter, mientras salía de la pequeña sala de espera y hacia el estacionamiento del hospital. Había conocido un tipo de amor, al menos, el más cruel de todos, el no correspondido, el que casi mata a sus víctimas. El frio viento impactó sus mejillas y pudo oler en el mismo la fragancia del cigarrillo.

Recargado contra el barandal, bajo la luz LED blanca característica de los hospitales, estaba el literato Sabaku No Gaara. La chica no se había dado cuenta cuando había dejado el regazo de su hermana y había salido al estacionamiento, y tampoco se había dado cuenta que Gaara había comenzado a fumar, pero siendo Shikamaru su cuñado, era solamente obvio que aquel habito se desarrollara en el. Sakura trató de acomodar su cabello y camino hacia el, recargándose en el barandal junto a él lentamente, antes de soltar un suspiro y mirar a sus desgastados zapatos.

Gaara dio otra calada al cigarrillo y paso con amargura la saliva de su garganta; y de reojo pudo ver como Sakura aun temblaba. Era comprensible; había estado desconectado la mayoría de su infancia de su grupo de amigos, había vivido años como un fantasma entre el grupo pero el estar tan callado le daba el privilegio de notar cosas que otros no notarían. Haruno amaba al Uchiha, igual que la Yamanaka en su tiempo, la chica de Neji y su propia hermana mayor habían comentado un par de veces que era muy guapo pero no babeaban por él, pero lo que para la Yamanaka era un amor infantil, a Sakura se le había desarrollado un amor no correspondido que quemaba y corroía sus venas.

-¿Fumas? – preguntó, orgulloso de su deducción. La chica postró sus ojos verdes sobre los de él y tragó saliva, extendiendo la mano para tomar el cigarrillo y darle una calada; inexpertamente, Sakura tosió la mayoría del humo pero aguantó la respiración y regresó el cigarrillo a Gaara, que no había cambiado de expresión.

-Gracias… - murmuró Sakura. Gaara asintió y tomó otro cigarrillo nuevo de la cajetilla que había estado compartiendo con Shikamaru durante la noche, lo rodó en sus dedos mientras veía los rastros de agua salada en las mejillas de Sakura.

Gaara aclaró su garganta y tragó saliva, con el cigarrillo todavía prendido en la mano. La chica volteó, un par de mechones cayendo para enmarcar su rostro.

-C.S Lewis…

-¿Uh?

-Clives Staples Lewis…es un… crítico literario, era inglés… sus amigos le llamaban Jack

-L-Lo siento, Gaara, no estoy segura de…

-"El amor nunca se desperdicia porque su valor no reside en la reciprocidad…"- Gaara dio una última calada al cigarrillo ante la temblorosa mirada de Sakura. El cigarrillo se esfumó y Gaara fue rápido para pisarlo.

La chica tragó saliva, sorbiendo un poco por la nariz mientras Gaara le extendía un cigarrillo nuevo, apagado.

–Práctica…- dijo, antes de volver a entrar al hospital sin decir una palabra más. La chica lo observó irse, mientras miraba el cigarrillo en sus manos. A veces se subestimaba, a veces pensaba demasiado poco de ella, como si fuese alguien que no valiera la pena, y aunque Sasuke la trataba como una amiga, y nunca había sido para él nada más, Sakura se encontró terriblemente apenada de su egoísmo.

Sasuke Uchiha se encontraba luchando por su vida y ella estaba llorando porque nunca le había tomado la mano. Pensar en él y cavilar en las razones del destino era un veneno que Sakura tomaba seguido, y aunque por mas que se acercara a la idea de él y Sasuke juntos, mas se alejaba Sasuke de la misma idea, y aunque Sakura había intentado con todas las ganas de su cuerpo el amarlo como un amigo en vez de amarlo como un amante, sabía que Sasuke nunca la amó y nunca la amaría de la manera que quemaba en sus huesos. Su corazón era para otra persona.

-¿Sakura-chan? – una voz grave sonó detrás de ella. La chica volteó rápidamente y escondió el cigarrillo cerrándolo en su puño, aplastándolo, como si todavía tuviera 13 años y no 18. Naruto abría la puerta del hospital, con calcetines nuevos, que apenas se manchaban de rojo.

La pelirosa tomó aire y guardo el cigarrillo en el bolsillo trasero del pantalón. Naruto la miró de arriba abajo y tragó saliva.

-¿Sí?

-Yo…estaba buscándote…

La pelirosa sonrió levemente y caminó hacia Naruto, entrando en la puerta que mantenía abierta para ella. Ambos entraron en el hospital y caminaron lentamente hacia la sala privada.

Sakura quería estar con su amigo.