3.- Aunque sea de jade se quiebra,

si bien Lynn Sear no ganaba mucho dinero, tenía lo suficiente para ella y su hijo, además claro del dinero que su madre le dejó al morir, dinero que había guardado en un fideicomiso para Cole.

la verdad era que a Lynn le encantaba ser madre. al principio no tenía idea de como lo haría sola, sin un esposo y poco después sin su madre que le ayudase, parecía una tarea demasiado difícil... con el tiempo se volvió en algo aún más confuso.. su hijo, su pequeño Cole parecía más retraído, asustado e inconsistente que los demás.

varias veces pensó en llevarlo a un psicólogo, pero temía que le dijesen que su hijo era un retardado o algo incorregible, o incluso que había sido su culpa por ser tan mala madre. pero todo cambió cuando su hijo le confesó lo que sucedía.. aún hoy en día le cuesta trabajo creerlo... su hijo podía ver muertos, hablar con ellos e incluso interactuar.

era algo que le helaba la sangre y le revolvía el estómago. Aveces su hijo la consultaba como podría hacer esto o aquello por algún espíritu. Lynn se sentía mareada.. ¿cómo podría ella ayudar a su hijo con algo que no podía ver? ¿contra qué lo protegería? podía blandir un cuchillo contra el aire por toda la eternidad y no podría hacer nada para ayudar a su niño.

Cole era maravilloso. pocas veces la consultaba y era lo suficientemente fuerte como para lidiar con ese mundo invisible. Lo único que podía hacer era apoyarlo en todo lo que necesitase, y protegerlo hasta donde le fuese posible.

Fue por esa razón que cuando su hijo le dijo que algunas innombrables entidades necesitaban su ayuda para luchar contra demonios, cerrar un portal y quizá morir y en el mejor de los casos perder sus 'habilidades', lo único que resultó fue un rotundo "¡NO!"

Cole miró a su madre sin hacer o decir nada por su abrupto grito.

"No puedes ir, no debes ir... es demasiado peligroso." seguía ella como si su hijo le reclamase lo contrario.

"¡¿Qué se creen?!" caminaba de un lado a otro en la pequeña cocina. "¡Es imposible! ¡Irresponsable!" Lynn respiraba con fuerza, tratando de relajarse, pero con poco éxito. "¡Eres solo un niño! ¡qué dejen eso a los adultos! a... no sé..."

Lynn se detuvo frente a su hijo, manos en la cadera. "Y ese tal Malcolm... es de quien me hablaste alguna vez, ¿verdad?" ni siquiera esperó a saber la respuesta de su hijo. "¡Es el peor de todos! ¡¿cómo se atreve?! ¡venir aquí a eso! ¡después de tanto tiempo!"

Cole intentó decir algo para defender a su amigo, si así se le podía llamar, pero su madre seguía y seguía. después de algunos pocos gritos más, simplemente dejó de prestar atención y se sumió en sus pensamientos. No estaba seguro si su madre había puesto atención a la parte en que decía que no tenía que hacerlo, no era una orden, ni una imposición, era casi una invitación; además tampoco estaba seguro de aceptar.

perder la vida... morir.. sin duda su propia muerte le había pasado por la cabeza alguna vez; ¿a quién con estas habilidades no? pero el tener la posibilidad tan cerca, tan real... si no con su madre.. ¿podría platicar con su novia sobre algo así? alguna vez también se lo había planteado, pero siempre había renunciado a la posibilidad; no tenía idea de cómo se tomaría Cyllan una situación así.

el silencio lo sacó de su pensamientos. finalmente su madre se había tranquilizado y ahora, sentada en a su lado y con la mirada fija en él, esperaba una respuesta.

Cole pasó la lengua por sus labios. ""Yo... no sé. no creo..."

"Por supuesto que no lo harás." respondió ella a una pregunta que jamás hizo.

"No es necesario que lo haga."

"¡bien!" cerró su mamá el tema. "Bien... entonces... ¿qué quieres cenar.. ¿algo especial.. diferente?"

Cole suspiró cansado. Ella no mencionó nada sobre las posibilidades más leves, desde perder la habilidad, o solo un mareo... suponía que la sola idea de morir era demasiado para su madre, y quizá para él también. de todas formas, tenía que pensarlo.

podía toda la situación de los espíritus salirse de control, tal y como Malcolm le había explicado. podrían demonios salir de ese portal y hacer mucho daño y aunque Malcolm le aseguró que de una forma u otra el asunto sería contenido; no obstante si llegaban a salir, harían daño a mucha gente.

Cole no quería siquiera pensar en las atrocidades que esos seres podían llegar a hacer. ya tenía suficiente con la muerte que veía; además, claro que nada le aseguraba que aquello no lastimase a su madre o novia o a alguien cercano a él...

nada. no tenía seguridad en ninguna de las posibilidades.

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No, claro que no iré... es demasiado riesgo... aunque si voy, conoceré a otros médium... Abigail era una adolecente de 17 años que desde los trece lidiaba con estas apariciones. no era algo que le agradase, pero a lo que comenzaba a acostumbrarse.

si bien la mayoría de veces se negaba a ayudar, había otras en que no podía negarse. era demasiado dolor el que percibía de estos seres desencarnados.

y ahora querían que arriesgase su vida para remendar algo que algún inútil arruinó.

Abigail se había negado a hablar con su tío, su denominado espíritu guía desde que tenía esta habilidad. Él había muerto cuando ella apenas era una bebe y solo lo conoció por fotografías y después por su propio espectro.

su tío le había comunicado lo que debía hacerse. entendía que no era su obligación... pero...

(*)

René Lavand no podía esperar a ir al este, en cuanto las cartas le dijesen que era el momento, partiría sin rechistar. ¿cómo podía seguir leyendo las cartas a las personas si todo lo que podía leer en ellas era el mismo mensaje para él una y otra vez?

René se había rebajado a la especulación y a su buena intuición para continuar con su negocio de adivinación. Odiaba mentirle a la gente, pero ¿cómo si no seguiría viviendo?

Desde que esto había comenzado, varias veces rechazó hacer lecturas. Especialmente a sus clientes más conocidos.. no podía esperar a que este asunto terminase y regresar a su vida anterior... tan anormal como fuese.

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