4.- Dejemos al menos flores
el número de espíritus que cole veía usualmente, se había reducido significativamente. Malcolm le había explicado que esto podía pasar, ya que la energía para presentarse estaba siendo usada para seguir abriendo el portal. jamás pensó que extrañaría ver al mendigo de la otra cuadra, siempre le daba buenos consejos, sabía que estaba muerto pero se reusaba a irse...
cuando Cole le preguntó a Malcolm que por que no simplemente se cerraba y ya, para que tanta espera, Malcolm le respondió que mucha gente, no solo cercana, tenía que estar lista para desde lejos apoyar y cerrarla.
Había tantas cosas que Cole no sabía sobre sus habilidades, por lo que aprovechó las visitas casi diarias de Malcolm para 'aliviar su ignorancia', como le gustaba decirle.
algunas cosas no las podía contestar el psicólogo; como : ¿a dónde van los muertos?¿ quiénes son Ellos? ¡por qué existe la muerte? ¿existe Dios?. Malcolm haciendo gala de su antigua profesión, sorteaba y respondía en términos tan vagos que a Cole le dolía la cabeza.
pero había otras dudas que le contestaba, los tipos de médiums que existían, como evadir cierto tipo de espíritus, las personas 'elegidas' para ser médium, por qué la temperatura disminuía frente a los espíritus, su vida anterior cuando estaba vivo, su experiencia como muerto...
con toda la información que tenía, Cole se sentía igual de desconcertado. ¿ayudaría a cerrar esa puerta? hasta que habló con Cyllan. una simple pregunta eliminó sus dudas. "si pudieras ayudar en algo... no es necesario que lo hicieras, y existiese una posibilidad de que murieses, ¿ lo harías?
"¿Como en esa pregunta de a quién salvarías? ¿a una bebe vaca o a una vaca embarazada?" preguntó ella.
"No, más bien en ¿si las salvas, y puede que tu mueras?"
"Entonces sí, si haces esa pregunta es por que las vacas son lo suficientemente valiosas para morir por ellas, además si no es seguro que mueras.. sí.. entonces si lo haría." contestó ella con sencillez.
Cole lo pensó por unos instantes. la posibilidad de que sus seres queridos fuesen lastimados existía. y si, definitivamente él se arriesgaría para que estuviesen a salvo.
Cole sonrió y dio un corto beso a su novia.
Había tomado una decisión.
su madre y Cyllan. les dejaría una carta a cada una explicando lo mejor que pudiese en caso de que muriese...
su madre estaría devastada, pero si todo salía bien.. valdría la pena.
(*)
Lorena sonrió a su abogado, y éste le devolvió la sonrisa. "Solo falta que firme aquí... aquí.. y aquí. señora War-"
Lorena lo interrumpió con una sonora carcajada. "Me conoces desde hace veinte años, Dan, ¡llámame Lorena!"
el abogado, Daniel Castro, rio, "Es la costumbre, Lorena, siempre que estoy haciendo negocios me convierto en otra persona."
Lorena firmaba los documentos aun con una enorme sonrisa en el rostro.
"Ya que me das la oportunidad..." Dan estaba preocupado. "¿Por qué ahora, Lorena?" el abogado miró al rostro de su vieja amiga. "¿Pasa algo malo? ¿por qué justo ahora quieres hacer tu testamento? te lo he estado pidiendo por años pero te has negado... Entiendo que sabes cosas que los demás no, ¿pasa algo malo? ¿estás bien? ¿estás enferma?"
la mujer sonrió a su amigo, las arrugas se le notaban menos cuando sonreía. "Estoy bien, mi salud está mejor que nunca, Dan, pero como mi amigo... si, algo pasa." la mujer miró al techo, tratando de encontrar las palabras para explicarle la difícil tarea que los espíritus le habían encomendado. "Los espíritus están inquietos."
"¿inquietos?" para David, 'inquieto', lo llevaba a tardes con sus nietos, a niños corriendo por todas partes, a cosas cayendo y dulces en el cabello.
Lorena sonrió. "alguien abrió una puerta al inframundo y me han pedido que ayude a cerrarla." decidió que la forma más fácil de explicarse, sería la completa verdad. ¿no era eso lo que siempre pedían los abogados?
David abrió grandes los ojos. se reclinó en su confortable asiento y miró a la ventana. exhaló profundamente. "Vas a morir?" preguntó aun sin dirigirle la mirada.
"Es una posibilidad. sí."
(*)
William, o Willy, como odiaba que le llamasen, escribía sin parar en su computadora. la taza de café ya frío estaba a la mitad. Willy hizo una pausa para pasarse la mano por los ojos e ir por más café. Sentía que debía terminar este libro antes de morir... si es que eso sucedía. en la cocina, su esposa estaba sentada con un plato de comida ya también frío en frente de ella. la señora Yeats no podía entender que haría si su esposo muriese. sabía que era solo una posibilidad, y que esa siempre existía, si te caías en la bañera, si un auto te atropellaba, pero era algo totalmente diferente ir directo a esa posibilidad. como meterte a una carrera de autos usando patines.
Willy se sentó a un lado de su esposa y tomó su mano, la llevó a sus labios y la besó. la señora Yeats no lo miró pero dejó salir un par de lágrimas.
"¿cómo va el libro?" preguntó ella.
"¡Perfecto!" el hombre sonrió como siempre que hablaba de sus escritos con su esposa. "creo que tendré que reescribir el inicio y añadir algunas cosas aquí y allá, pero el final va mejor de lo que esperaba... decidí que la señora Molina tenga un papel mucho más importante al final, justificaría su mutismo al inicio del libro, por eso tengo que regresar y modificar algunas partes, pero estoy seguro de que será un éxito."
la señora Yeats bajó la mirada. "Pero tú no estarás aquí para ver ese éxito."
Willy suspiró. "No lo sabemos."
el matrimonio se abrazó.
"El otro día vi a Emile viendo las flores... creo que... estaba viendo un hada... no lo sé..." Ella sollozó. "¿Que voy a hacer si es como tú...? si puede ver cosas... No sabría que hacer..."
"sabrás que hacer si eso llega a suceder. eres muy fuerte y ella te escogió como su madre porque sabía que tu sabrías que hacer."
El señor Yeats tomó su taza de café, besó a su esposa y se dirigió a su computadora. tenía que terminar un libro antes de un par de días.
