5.- Dejemos al menos cantos

jazzman

take my lose away

make my faith the same as yours

Cole no supo que una médium iba en el mismo camión que él. no lo supo hasta que los dos comenzaron a caminar por el mismo desolado rumbo.

llegar al crisol, nombre designado al lugar de encuentro, consistió en un transborde de tren y dos autobuses, y ahora de un largo tramo de caminata.

Cole no se fijó en la mujer hasta que ella se bajó justo donde él comenzó a caminar. al principio creyó que era una coincidencia, luego sospechó y finalmente se decidió a hablarle. solo faltaba saber que decirle.

No fue ni la mujer ni Cole quien rompió el quizá incómodo silencio. "Buenas tardes, señora, ¿se dirige también al crisol?"

Cole se sorprendió tanto por la risa de la mujer, como por que Malcolm se dirigiese a alguien.

Malcolm caminaba de espaldas, mirando atrás, a la mujer. Cole se detuvo cuando la mujer contestó.

"Buenos días, así es. ¿supongo que este joven es uno de nosotros?" dijo ella, señalando al otro ser vivo ahí.

la mujer también se había detenido. era una mujer alta, de tez obscura, cabello negro y rizado y una sabia sonrisa en los obscuros labios.

era algo extraño, estar con alguien que podía hablar e interactuar con Malcolm además de él. lo hacía sentir menos extraño.

la señora, una mujer mayor que para la edad que aparentaba, podía mantener el paso de Cole con soltura, mientras hablaba con ambos hombres, dijo llamarse Tituba, haber vivido un largo tiempo en Massachusetts, haber recibido la llamada al crisol gracias a un 'elemental'.

Cole había escuchado el término, pero jamás había sabido de alguien que hubiese tratado con un 'elemental', o que hablase de ellos con tanta sencillez.

hacía preguntas a Malcolm de cosas que Cole no entendía y reía por otras que ninguno de los hombres entendía.

finalmente, después de unos veinte minutos de caminar primero entre esporádicas casitas primaverales, y después entre llanos y pastizales raros de encontrarse en las ciudades, vieron finalmente a varias personas reunidas en un lugar que si bien con una simple vista no parecería particular, sin embargo, con la segunda vista, era un lugar especial. donde la realidad se retorcía, animaba y vibraba.

un grupo de unas cincuenta o cuarenta personas estaban ahí. sabían todos que sería a las doce de la tarde cuando tendrían que actuar.

Cole se relajó al ver que no era el más joven de todos, sino una chica de unos quince o dieciséis años que no hablaba con nadie. seguramente porque la mayoría eran adultos.

Varios automóviles al redor de la zona denunciaban como llegaron algunos; incluso una gastadísima bicicleta y una motocicleta adornaban el alto pasto.

acercándose un poco más, Cole se dio cuenta de que no todos estaban vivos... no podía distinguir con claridad a quienes sí y quienes no, pero quizá era la mitad o menos con vida en el lugar.

conforme se acercó, notó también la disminución en temperatura, y de un viento que soplaba por todas partes, pero parecía empujar el aire al centro de la mencionada distorsión.

Varias miradas los recibieron, algunas personas alzando la mano en saludo y algunos otros solo con un asentamiento de cabeza.

Cole miró su reloj y observó que eran las once con cuarenta minutos. lo que fuesen a hacer, debían comenzar pronto.

entonces, justo la mujer que lo había acompañado los últimos minutos, comenzó a hablar para todos.

"Hermanas y hermanos. Sé que muchos de ustedes recibieron solo parte del mensaje, pero tengo algo más de información; si pudieran acercarse, por favor, y si tienen algo que añadir a lo que voy a decir, por favor háganlo." la gente se reunió alrededor de ella, los muertos, en su mayoría en la parte de atrás, pudo entonces, Cole darse cuenta que eran alrededor de treinta los vivos reunidos ahí. "Lo que les puedo decir es que tenemos que reunirnos alrededor de eso." dijo señalando el vórtice. "Tan ridículo como suene, tenemos que tomarnos de las manos y no importa lo que suceda, no soltarnos... visualizaremos todos una puerta cerrarse..." la mujer tomó aire. "Es posible que nos ataquen... es posible que incluso no todos sobrevivamos… ..." ante esto, varios se removieron en sus lugares y otros parecían sorprendidos. Cole no sabía si todos sabían lo mismo, pero no lo creía; él mismo no sabía lo que se iba a hacer y ella sí.

un hombre, entre la multitud se dio la media vuelta y comenzó a reclamarle a uno de los espíritus por no haberle advertido el peligro. una mujer alzó la voz dirigiéndose a Tituba, preguntándole sobre la veracidad de lo dicho.

la joven, dijo para todos que ella no había venido a morir e hizo ademán de irse; pero antes de que se fuera, Tituba continuó.

"Tenemos una misión y una decisión; en cualquier caso, esto pasará. y será mejor que decidan ahora. si quieren irse, adelante si no, comencemos."

Cole vio como algunas personas se retiraban, unas pocas fueron a sus autos, hicieron algo y regresaban al cresiente círculo de personas.

Cole estaba sin duda nervioso y sabía que no era el único. terminó entre un hombre mayor y una mujer bonita, de quizá unos 25 años que le sonrió nerviosamente. el hombre no lo miró, parecía firme pero cuando tomó su mano, esta temblaba ligeramente.

no sabía la hora que era, pero la fuerza del aire entrando al portal, se incrementó; supuso él que todo estaba por comenzar.

(*)