Una luz entre la oscuridad.

Los dos nos encontrábamos en un silencio cómodo. Íbamos con la música de fondo y simplemente viendo a donde nos llevaba la carretera.

Después de salir de instituto, atravesamos Forks, y le indiqué a Edward que cogiera una carretera secundaria. No sabía porqué, pero tenía un buen presentimiento.

-Quizá deberíamos haber comprado algo para comer- comentó mi amigo.

-Sí, bueno, no es algo que tuviéramos planeado- me encogí de hombros-. De todas formas tampoco sé a dónde vamos. Quizá volvamos pronto.

Bajé la ventanilla y apoyé el mentón en la puerta viendo los árboles pasar. Hoy hacia un buen día. Las nubes que habían estado burlándose todo el camino de ida del instituto se habían ido y milagrosamente estaba soleado. Eso no pasaba muy seguido por aquí.

No íbamos rápido, así que podíamos apreciar el paisaje. Miré al lado de la carretera y un hueco en la maleza llamó mi atención.

-Para- dije rápidamente.

-¿Aquí?- preguntó Edward echándose a un lado del camino y frenando.

-Sí, sí, para aquí- dije con urgencia.

Juntos nos bajamos del coche y caminamos hacia el hueco que había visto.

Era como si la naturaleza hubiera dejado de crecer formando un sendero casi perfecto.

-Mira, un camino- Edward sonrió-. Buen ojo- me dio con su hombro un suave empujón de manera juguetona.

-¿Quieres ver qué hay?- pregunté un poco emocionada por mi descubrimiento.

-Claro, vamos- cogió mi mano e inconscientemente entrelacé nuestros dedos. Era cómodo para nosotros. Su mano era grande y cálida y abrazaba a la mía de manera tierna. Siempre me hacía sentir protegida.

Y así, cogidos de la mano nos adentramos en el bosque. La verdad es que la perfección del camino solo duró los primero metros, porque según nos íbamos adentrando teníamos que ir esquivando maleza o algún árbol caído.

Tener contacto con Edward siempre había sido fácil. Desde el día que desperté en el hospital siempre nos habíamos tocado de alguna forma, y realmente no me molestaba, es más, me gustaba su contacto, cosa que con el resto de la gente no había sido tan inmediato.

Carlisle estaba contento con mi proceso, porque uno de sus miedos era que yo no fuera capaz de tener contacto con la gente en un largo tiempo, pero en mi caso, eso no ocurrió. Con Edward fue sencillo y natural, y con mis amigos, y mi padre fue cuestión de un par de días. Por eso, me animé a volver al instituto. Jamás pensé que fuera a pasar lo que había ocurrido. Sabía que iba a ser difícil. Que iba a ser la comidilla por los pasillos, pero jamás creí que fuera a ser atacada.

Inconscientemente apreté la mano de Edward.

-Hey- Edward paró y me miró a través de sus gafas. Sus ojos eran como dos espejos a su alma-, ¿estás bien?- preguntó suavemente.

-Sí, lo siento- dije avergonzada soltando su mano.

-No- frunció el ceño y volvió a cogerla-. Me gusta sentirte- dijo tímidamente.

Edward ya me había dicho en el hospital que iba a esperar por mí, y realmente estaba respetando mi decisión. Nunca me había forzado a hacer algo con lo que no estuviera cómoda. Incluso la primera vez que nos cogimos de la mano me miró preocupado y me preguntó si estaba bien con eso. Solo me llevó un segundo decidir que sí, que quería que él me cogiera de la mano, así que él sonrió y asintió.

La primera vez que me besó la mejilla había sido después de una sesión con Carlisle. Yo estaba feliz porque estaba avanzando y él simplemente se acercó y dejó un beso allí. Al principio me había congelado. Realmente no me lo había esperado y por la expresión de él, tampoco. Creo que fue un impulso y no pensó lo que hacía. Al ver mi cara se asustó y empezó a pedir perdón desesperadamente. Después de unos minutos decidí que estaba bien. Era Edward. Él era diferente, así que asentí y le dije que estaba bien. No volvió a hacerlo hasta que un día, después de nuestro helado, me dejó en casa y en esa ocasión yo fui la que se acercó y besé su mejilla a modo de despedida. Sentí un cosquilleo en los labios al sentir su piel. Había sido extraño, pero en un buen sentido. Su sonrisa era tan grande como si le hubiera tocado la lotería. Desde entonces ese se había nuestro saludo y nuestra despedida.

-¿Crees que encontraremos el final?- preguntó sacándome de mis pensamientos.

-No sé, quizá aparecemos al otro lado del mundo- bromeé.

-Eso nos llevará un largo tiempo, quizá deberíamos de haber traído comida entonces- rió-. Bueno, al menos no llueve.

-Sí- sonreí mirando el cielo totalmente despejado.

No habíamos parado, así que mientras yo veía feliz el cielo azul, tropecé con algo que había en el suelo y Edward al sentir como mi mano tiraba de la suya al estar unidas, rápidamente se colocó enfrente de mí y pasó su brazo libre a mí alrededor para que no cayera.

Nuestras caras estaban a pocos centímetros, podía sentir su cálido aliento golpeando mi cara y sus dos brazos ahora rodeando mi cuerpo y pegándome al suyo. Su pecho era ancho, pero no demasiado. Todo su cuerpo emanaba calor. Sus ojos estaban más verdes que nunca y me miraban con una intensidad que hizo que me sonrojara. Él bajó la cabeza y su pelo hizo cosquillas en mi mejilla.

-¿Estás bien?- preguntó mirándome otra vez.

-S… sí- dije de manera entrecortada.

-Tropezaste con una rama- dijo bajito y miró mis labios. Mi corazón comenzó a galopar en mi pecho y mi respiración se aceleró. Edward debió interpretarlo como que estaba asustada. Ya que cerró los ojos y lentamente me fue soltando-. ¿Quieres continuar?-se colocó las gafas.

-Sí- susurré y seguimos el camino.

La verdad es que no sabía si mi reacción había sido producto por el miedo a que quizá me besara o por el miedo de que no lo hiciera.

Un momento. ¿De dónde había salido eso?

No me gustaba la línea que estaban siguiendo mis pensamientos.

Sabía y era consciente que sería fácil enamorarme de Edward, pero no podía, no aún. Todo era demasiado reciente y no podría ser una novia para él adecuada. Todavía yo no estaba preparada para tener ese tipo de contacto y francamente, no sabía si alguna vez lo estaría…

-¿Estás bien?- me miró preocupado.

-Sí- respondí sin mirarle. No podía. No aún. Probablemente me pondría como un tomate y ya me sentía suficientemente avergonzada.

-Bella- Edward paró y le imité-, siento si te incomodé. No quería que te cayeras y yo… bueno te abracé, pero…, lo siento, te prometo que no voy a tocarte sin permiso…- empezó a balbucear.

-Está bien- le detuve-, lo entiendo- le miré y le di una tímida sonrisa-, no estoy molesta o incómoda.

-¿Entonces qué ocurre?- me miró con curiosidad y yo me mordí el labio sin saber qué responderle.

-¿Podemos continuar?- pregunté esperando que no insistiera y como el perfecto caballero que era, entendió la evasiva y asintió.

Los dos continuamos caminando pero ya no estábamos cogidos de la mano. Después de mi casi accidente él no había hecho la intención de cogerla, así que yo tampoco. Quizá ahora no quería o puede que se hubiera molestado. Mordisqueé mi labio y decidí no comerme la cabeza. Disfrutaría de Edward hasta que él se diera cuenta que yo no era una persona normal y decidiera marcharse.

:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·

EDWARD:

¡Idiota, idiota, idiota!

Me golpeé mentalmente.

Lo había estropeado todo y ¿por qué? Todo por mis hormonas adolescentes.

Claro… "Hormonas adolescentes"…

¿A quién quería engañar? Sí, había querido besarla, pero ¿cómo no iba a querer? Su pequeño cuerpo había estado aplastado contra el mío, sus ojos me habían mirado fijamente y me había perdido en ese mar de chocolate. Sus labios rosados me llamaban a gritos, pero cuando vi su expresión de pánico bajé de mi nube.

No.

No podía hacerle eso.

Ella no estaba preparada. Yo lo sabía, y ella muy probablemente también.

Le había prometido que esperaría por ella, y que sería lo que necesitara y aquí había estado yo, deseoso de probar sus labios.

Me sentía como un completo imbécil.

Si la hubiera besado podrían haber pasado varios escenarios.

Escenario 1: Bella se hubiera congelado al principio y yo al notar su miedo me habría querido apartar, pero al final hubiera correspondido. Pero al separarnos estaríamos incómodos y ella se apartaría de mí.

Escenario 2: Bella me habría hecho la cobra y me sentiría como un completo estúpido por acelerar las cosas.

Escenario 3: Los dos nos hubiéramos besado con ganas, pero después Bella entraría en pánico y estropearía nuestra amistad.

Sacudí mi cabeza.

En todas mis opciones terminábamos mal.

Yo mismo estaba sorprendido por mis acciones y mis sentimientos.

Había crecido en un orfanato y aunque allí también había habido chicas, nunca me había interesado realmente en ninguna de ellas. Había hecho buenos amigos allí, claro, con muchos de ellos había crecido prácticamente, y quizá por eso no me había interesado por nadie. Veía a mis compañeros del orfanato como mi familia, y si quizá hubiera salido con alguna o me hubiera interesado por alguien, lo sentiría como incesto. Era absurdo lo sé. Pero me había criado con la mayoría de ellos.

Bella no había sido la primera chica que había visto fuera de la que fue mi casa durante toda mi vida. Claro que no, pero sí había sido la primera por la que había sentido algo que no fuera cariño o amistad. Supe que era diferente al momento.

Con Bella había tenido ese sentimiento de protección en cuanto choqué contra ella en el instituto. Su mirada había sido tan triste que lo único que había querido era cogerla y llevármela lejos para poder abrazarla.

Sí, lo sé, ¿quién en su sano juicio tiene ese tipo de pensamientos con un desconocido? Pues al parecer yo, y no estaba avergonzado por ello.

Cada vez que abrazaba su cuerpo contra el mío, el corazón quería escapar de mi cuerpo. Miles de corrientes eléctricas me atravesaban y estaba seguro que eso no era de casualidad. Eran unas sensaciones que no había pasado nunca, ni con mis compañeras del orfanato ni con mi nueva familia.

Continuamos caminando sin tocarnos. Echaba de menos su pequeña mano apretar la mía, pero no quería forzar las cosas. Quizá la había asustado cuando mi yo adolescente había decidido tomar el mando.

Imbécil.

La verdad es que el sitio era muy bonito. Estaría genial poder venir más veces de excursión. Podríamos traer agua y comida y perdernos los dos por aquí…

Iba perdido en mis pensamientos cuando un pájaro salió de un árbol y pasó por delante de nosotros asustándonos.

Bella pegó un saltó y se abrazó a mi brazo.

Sorprendido, no quise moverme. Había estado echando de menos su piel. El tenerla tan cerca y no poder sentirla me estaba matando, así que aprovecharía el tiempo que me tocara para poder disfrutar de ella.

-¿Estás bien?- pregunté suavemente. La miré y se sonrojó.

-Sí- rió tímidamente-, ese pájaro salió de la nada.

-Sí- reí con ella.

Lentamente se separó de mi cuerpo y una mano soltó mi brazo y el otro bajó lentamente hasta que alcanzó mi mano.

Quería saltar de alegría, pero entonces sería como Alice, y esa no era precisamente mi intención, así que aguantando las ganas de hacer el ridículo, dejé que ella colocar su mano contra la mía. Cuando la sujeté me miró a través de sus pestañas. Estaba sonrojada y preciosa.

-¿Está bien?- preguntó tímidamente refiriéndose a nuestra manos.

-Para mí está perfecto, Bella- aseguré.

Continuamos caminando durante un rato más, cuando entonces a lo lejos pude vislumbrar una zona abierta.

Cuando llegamos al final de sendero nos encontramos con un prado enorme. Era el sitio más bonito que había visto en toda mi vida. Era un círculo casi perfecto hecho con árboles, todo el prado estaba repleto de flores y césped y a lo lejos se podía escuchar agua.

-Vaya, que sitio tan bonito- dijo Bella y caminamos hasta el centro del prado.

-Sí- estuve de acuerdo-. Nunca me hubiera imaginado que pudiera haber en Forks un lugar así- nos sentamos en el suelo.

-Yo tampoco- asintió-. Siempre creí todo era verde y marrón, pero mira- cogió una flor-, hay otros colores- bromeó.

Ese lugar me llenaba de paz. Era tranquilo e íntimo.

Me quité la chaqueta para quedarme con una camisa que llevaba remangada por los codos, me quité las gafas y me tumbé en el césped.

-Es genial, ¿eh?- dije con los ojos cerrados.

-Podríamos venir de vez en cuando- sentí como Bella se tumbaba a mi lado-. Hacer un picnic, ya sabes- la miré y vi cómo se encogía de hombros.

-Sí, eso me gustaría- sonreí.

-Tu pelo brilla con el sol- dijo de repente.

-Tengo un color peculiar- bromeé.

-Me gusta- me dio una tímida sonrisa-. Es cobrizo. Mechones rojizos, rubios y castaños. Es una mezcla interesante.

-Lo heredé de mi madre- dije.

-¿Los echas de menos?- preguntó y me quedé pensativo-. Lo siento, sé que nunca hemos hablado de ello y no quiero incomodarte. Perdona- dijo rápidamente avergonzada.

-No te preocupes- acaricié su mejilla con mi dedo-. Sí, los echo de menos, pero aprendí a vivir sin ellos.

-¿Cuándo…?

-Tenía cinco años cuando el incendió paso- suspiré-. No recuerdo mucho, pero todavía conservo algunas fotografías y algunas cosas que se salvaron.

-Lo siento.

-No te preocupes- dije-. Si quieres un día que vengas a casa te las enseño.

-¿Estás seguro?

-Claro, ¿por qué no iba a estarlo?- pregunté extrañado.

-No sé…- se mordió el labio-. Es algo íntimo…

-Bella- la interrumpí-, yo quiero que sepas todo de mí. Quiero que me conozcas a fondo. No quiero tener secretos contigo.

-Gracias- se sonrojó-, me siento alagada.

Nos quedamos en silencio unos minutos hasta que ella volvió a hablar.

-No conozco a mi madre- dijo-.Y no conozco a ningún familiar por parte de ella.

-Bella…

-No, quiero decírtelo- me interrumpió-. Siempre hemos sido papá y yo. Cuando era pequeña siempre preguntaba por ella, ¿dónde estaba, por qué no estaba conmigo…? Mi padre no sabía que decirme. Era demasiado pequeña para que él me dijera que simplemente no quería tener una hija, así que siempre me distraía o me daba evasivas- cogí su mano-. Pero cuando tenía trece años ella apareció en la puerta. Ellos discutieron, y papá la echó. Yo salí para ver qué pasaba y me encontré con ella de frente. Nadie tuvo que decime quién era. Yo lo sabía. Como para no darme cuenta. Era igual a ella. Mi padre intentó que me fuera, pero ella me llamó y entonces lo vi. Estaba borracha. En ese momento no lo supe, pero mi padre me contó que era una adicta a las drogas y al alcohol. Cuando eran jóvenes habían tenido una noche loca, y ella había quedado embarazada de mí. Mi padre había estado muy contento con la noticia, pero ella no. No quería ser madre, ella quería ser modelo, y un embarazo estropearía su carrera… Ella intentó abortar, pero mi padre lo impidió, así que después de que yo nací simplemente me dejó con él y ella se marchó.

-Lo siento- susurré sin saber que decirla.

-Al parecer cuando intentó conseguir trabajo nadie la quiso contratar, y al final terminó siendo una adicta- suspiró-. ¿Sabes?- se giró para poder mirarme de frente-, no la echo de menos. Ni un poco. Ella jamás estuvo conmigo. No me vio crecer, no estuvo en mis primeras palabras, el primer día de colegio, nada. Esa mujer que apareció en la puerta de mi casa es una completa extraña.

-Estoy de acuerdo- jugué con tus dedos-. Padres no son los que engendran solamente. También lo son los que crían y quieren incondicionalmente a los niños.

-Carlisle y Esme te adora- dijo.

-Ellos son geniales.

-Sí, yo los conocí cuando trajeron a Alice y a Emmett. Cuando nos hicimos amigos me arrastraron a su casa y realmente vi lo fácil que era quererlos. Con el tiempo trajeron a Rose y a Jasper, y después ellos se emparejaron entre sí y Carlisle y Esme no pusieron ninguna pega. En cualquier otro caso no lo hubieran permitido, pero ellos estaban felices que sus hijos se quisieran de esa forma- sonreí-. Y Esme es lo más parecido a una madre que he tenido.

-Cuando les conocí en el orfanato al momento supe que ellos serían mis padres. No quería ilusionarme demasiado porque otras parejas habían venido a verme alguna vez, pero… bueno- me encogí de hombros-, nunca llegaba a nada. Pero con ellos fue diferente. Me acogieron tan rápido y los chicos se portaron genial conmigo. Al momento me sentí un Cullen y fue como sin nos conociéramos de toda la vida.

-Ellos son así- sonrió.

La luz del sol la daba de lleno. Parecía un ángel.

-Eres tan bonita- susurré mientras acariciaba su mejilla. Al instante se puso roja.

-Edward- susurró.

-Lo siento- dije avergonzado separando mi mano de ella.

-No, pasa nada- se mordió el labio-. Es solo que…- volvió a agarrar mi mano.

Mi corazón parecía que en cualquier momento se me saldría por la boca.

-Dime- susurré.

-Edward, no te imaginas lo fácil que sería para cualquier chica enamorarse de ti- soltó tímidamente y yo quería saltar de alegría-. Eres un chico increíble. Eres perfecto, caballeroso, paciente, dulce…

-Bella…

-Y yo estoy intentando luchar contra esos sentimientos, de verdad que lo intento, pero… es tan difícil- suspiró-. No puedo enamorarme de ti- una lágrima cayó por su mejilla-. Soy un desastre.

-No lo eres- dije rápidamente.

-Sí, sí que lo soy- me miró a los ojos intensamente-. Edward, yo… yo no podría ser una buena novia- gimió-. Ni siquiera sé ser una buena amiga- se quejó-. Cada paso que hemos dado ha sido calculado y los que no, casi me hicieron entrar en pánico- me recordó cuando besé su mejilla y la primera vez que cogí su mano.

-Pero, Bella, todo eso es normal.

-No- negó sentándose de golpe-. Una persona normal no tendría miedo de ir al instituto, de que su amigo le cogiera la mano o le besara la mejilla- me miró-. Si yo fuera normal no me habría comido tanto la cabeza para evitar enamorarme de ti. Simplemente hubiera dejado que pasara, y…

-Bella- me senté-, eres normal. Completamente- recalqué-. Pasaste un infierno con…- me mordí la lengua-; y no lo merecías, pero eso no te hace ser diferente. Te hace ser una superviviente. Eres una de las personas más fuertes que he conocido en mi vida. No todo el mundo hubiera soportado lo que tú viviste.

-Eso es porque tú estuviste a mi lado- susurró.

-Yo no hice nada. Tú lo hiciste sola. Eres realmente fuerte, pero no te ves con claridad. Yo solo te animé- cogí su mano.

-Pero si esto no me hubiera pasado, quizá nosotros…- sus mejillas se volvieron completamente rojas.

-Bella, te dije que esperaría.

-Sí, ¿pero cuánto tiempo?- frunció el ceño-. Quizá dentro de un tiempo conoces a alguien y te vas.

-Eso no pasará- dije seguro.

-¿Cómo lo sabes?

-Porque lo sé- dije y ella rodó los ojos-. Bella, lo que siento por ti no es algo que ya me haya sucedido, y sé que es algo fuerte- aseguré-. No me voy a separar de ti nunca. A menos que tú me pidas que me aleje.

-¡No!- dijo rápidamente cogiendo mis brazos-. No quiero que te alejes- se mordió el labio-, no sé qué haría sin ti.

-Sabes que nunca te haré daño ni te forzaré a hacer nada que no quieras- la miré con intensidad.

-Lo sé- susurró-. Tienes uno ojos tan bonitos…

-Gracias- dije tímidamente-. Los saqué de mi padre- comenté-. Bella- jugué con sus dedos-, yo voy a esperar por ti todo lo que sea necesario. No voy a rendirme.

-Ya te dije que sería muy fácil enamorarme de ti y realmente estoy a un paso de ello, pero…- se mordió el labio-, no voy a ser una buena novia.

-No te preocupes por eso. Haz lo que te haga sentí cómoda- dije-. Yo estaré feliz con lo que tú me ofrezcas. No te voy a pedir más.

-Pero eso no sería justo- frunció el ceño.

-Bella, confía en mí- la miré a los ojos-. Estaré feliz con lo que me des.

-Creo que de momento esto está bien para mí- susurró acercándose para apoyar su cabeza en mi hombro y yo puse mi cabeza sobre la suya.

Para mí también estaba bien.

Hola! Bueno, bueno, parece que vamos avanzando, ¿no?

¿Qué os ha parecido el capítulo?

Muchas gracias a todas por tomaros el tiempo de leer y dejarme algún comentario. Realmente me hace muy feliz ver como estáis disfrutando de la historia y queréis a Edward para vosotras.

Podéis uniros al grupo que tengo que Facebook donde os voy dejando adelantos, fotos de los capítulos y las nuevas actualizaciones

Grupo Facebook: EML-Fanfiction

También podéis pasaros por mis otras historias:

-¿Qué hubiera pasado si Victoria tuviera poderes?:

Unas semanas antes de la boda, Bella empieza a tener sueños extraños y a despertar en diferentes lugares, y lo relaciona con los nervios del enlace, pero no deben ser solo nervios cuando Victoria está relacionada... Es mi primera historia, espero que os guste :)

-Outtakes Pov Edward: ¿Qué hubiera pasado si Victoria tuviera poderes?:

Aquí os dejo las escenas más importantes de la historia narrada por Edward, dónde por fin sabremos que era lo que pensaba y como se sentía cuando Bella estaba siendo acosada por unos sádicos vampiros. Espero que os gusten :)

-No todo es lo que parece:

Edward Cullen es el nuevo actor del momento. Guapo, sexy y joven. El único problema es que detrás de las cámaras es un arrogante con el ego y la fama por las nubes; cosa que cambiará cuando deba volver al instituto y allí conozca a la hija del jefe de policía, Bella Swan, que hará que todo su mundo quede patas arriba. (Todos humanos). Espero que os guste :)

-One Shot: ¡Éste cuerpo no es mío!:

¿Qué pasaría si un día despertases y te dieras cuenta que no estás en tu cuerpo? -¡Edward, creo que tenemos un problema! -Carlisle no se lo va a creer... Ambientado entre Luna Nueva y Eclipse. Es mi primer OS, espero que os guste :)

-BromaVSVenganza:

Una cosa llevó a la otra y… Solo fue una vez. Te prometo que no pasará de nuevo. Yo te quiero. -No, Edward. Esto no te lo voy a perdonar en la vida. ¡Lárgate! -Se acabó. -Por supuesto que se acabó. Entre Luna nueva y Eclipse.

-Encarcelada:

Ésta es la historia de como me condené el día que dije "Sí, quiero". Jamás pensé que esas dos simples palabras tendrían tanta repercusión en mi vida. (Todos humanos) Espero que os guste :)

Espero que os haya gustado y me dejéis muchos reviews.

Besitos =)