No logro ver nada... Mis manos me arden cada vez que trato de ubicarme con el tacto. Sé que estoy en un hospital, lo sé porque escucho el sonido de varios aparatos médicos y la sirena de unas cuantas ambulancias a cada instante.

Lincoln sale de su monólogo interno al sentir que alguien está caminando por los pasillos ¿desde dónde él se encontraba?, solo pocos días fueron suficientes para que su sentido auditivo presentara una gran adaptación en falta de la visión del chico albino que aún no podía ver nada, es más, aún no se tenía claro si podría volver a ver. El albino solo sintió un poco de miedo al momento de darse cuenta que solo estaba viendo absoluta oscuridad.

-Mi bebé, ¿cómo te sientes?- dijo la madre del joven que se adentraba a la sala junto con su marido, para suerte del joven, era incapaz de ver los rostros de sus queridos padres... ambos tenían una expresión de tristeza al saber que uno de sus hijos estaba hospitalizado por su falta de autoridad y control de sus once hijos en la casa.

-Ho... Hola campeón- El padre del albino trataba de hacer su mejor esfuerzo por no parecer triste al frente de su hijo. Aunque sabía que él no podía ver nada, tenía miedo que al escuchar su voz quebrada y tartamudear le diera un bajón a la autoestima de su hijo que aunque era inocente ante la situación en la que se encontraba.

-Hola Papá - el tono de voz de Lincoln que en la anterior semana de recuperación era poco audible, ya hoy se podía notar una gran mejoría pero mínima a la vez. -Cofs... Cofs - cada vez que Lincoln intentaba hablar, en su interior era como si alguien le diera un golpe en la garganta haciendo que este se quedara en silencio hasta que el dolor se fuera.

-No deberías forzar te mucho chico, ya es sorprendente como tus heridas exteriores se recuperaron bastante rápido- mencionó el que apenas ingresaba en la habitación junto con una enfermera que traía una especie de envase transparente donde se veía claramente una crema blanca con trozos azules. -Lincoln te vamos a quitar las vendas que están cubriendo todas tus manos y después aplicaremos esta solución especial, no te preocupes solo será un poco... Mejor piensa en ella como una crema para la piel...- el con mucho cuidado tomó la muñeca del brazo derecho de Lincoln -¿Todavía te duelen las manos? No hables, solo mueve tu cabeza para estar seguro.

Lincoln movió su cabeza de arriba hacia abajo, haciendo entender que todavía le causaba dolor el tener que tocar las cosas con sus manos, más exacto sus palmas que apenas estaban perdiendo el color rojo que tenían a causa de perder un poco de piel. Podría decirse que estaba creciendo un tejido nuevo en repuesta a las células del cuerpo.

-No te preocupes hijo, pronto te sentirás mejor y podremos llevarte a casa- mencionó la madre del joven con una voz materna pero con una expresión facial totalmente distinta. Estaba a punto de entrar en llanto; solo saber que su hijo no presente mejorías en su visión ya era algo malo y no solo para ella... Más para el que aún seguía joven. No quería ver a su hijo vivir ciego por siempre, peor aún, que él no logre soportarlo y termine por acabar con su vida. Ese era el miedo de todo padre, que algún hijo deseara terminar con su vida era una muestra de que tan malos padres fueron llevando a su hijo al suicidio.

Lincoln volvió a mover su cabeza dándole una sonrisa a su querida madre dejando a entender que el también esperaba su pronta recuperación con ansias... ¿O no?

-Enfermera, por favor quiero que me ayudes quitándole las vendas de las manos a este chico... ¡Con cuidado!- Enfatizó el doctor que a su vez se colocaba unos guantes blancos y comenzaba a escurrir la crema por sus palmas para después poder echarle a Lincoln en sus manos. -¡Aquí voy!-

Ya cuando la enfermera termino de retirar las vendas con cuidado el se dispuso a tratar las manos de Lincoln haciendo todo lo posible para que no sintiera tanto dolor; si es verdad que solo es una solución química especial para Lincoln seria como dejar caer unas gotas de limón a una herida recién hecha.

Los gemidos de Lincoln eran notorios de dolor pero tratando de verse fuerte mordía su labio inferior para tratar de amortiguar el infierno en sus manos.

- Bien, ¡Ya termine, chico! - Los padres del albino solo se quedaran a la expectación de la situación pero aun así la curiosidad les estaba dando un mordisco en su cien.

-Disculpe Doc- Interrumpió la madre de once -¿Puede decirnos que exactamente se le aplicó a nuestro hijo?- la duda también era notoria en la actitud del padre que trataba de escuchar con total atención.

- ¡Oh! No se preocupe señora, esta es una solución especial hecha en el laboratorio del hospital, lo único que hace es acelerar la respuesta de las plaquetas de su cuerpo mientras deja una capa aislante del tacto. En pocas palabras ya puede volver a usar sus manos sin miedo a que sienta dolor-

*aplauso* los padres junto al doctor se asustaron de tan repentino ruido producido atrás de ellos. Era Lincoln que tenía sus manos juntas, al parecer Lincoln había escuchado lo que podía hacer la crema y aunque era pegajosa y fría no se deslizaba ni se caía de sus manos... Tenía miedo de intentar, que tal que la solución no sea suficiente como para amortiguar una palmada fuerte. ¿Estaba dispuesto a sentir un dolor peor a que tu mano sea martillada? Era un riesgo pero también una posibilidad de que...

-Li-Lincoln, ¿estás bien?- el miedo del padre al que su hijo comenzara a gritar de dolor se fue de inmediato al notar una sonrisa de satisfacción en el rostro de su hijo.

La madre del albino se acercó un poco a la cama de este a una distancia considerable para poder inclinarse y darle un fuerte abrazo a su hijo. Si bien Lincoln siempre desde que entró al hospital recibía un abrazo por parte de sus padres, no había mayor felicidad en ese momento que poderle regresar un abrazo a su madre sin temor a sentir un dolor insoportable.

(...)

Mientras todo esto sucedía en el hospital de Royal Woods, dentro de la casa Loud se hacía presente un aura de depresión y culpa.

Todas tuvieron algo que ver en la hospitalización de su hermano, unas más que otras pero ellas decidieron no buscar quien fue la que peor daño causo. En ese caso ganaría Luan, que según las menores fue la cabeza del plan de bromas contra Lincoln pero hay un pequeño detalle... Es cierto que el plan lo construyo luan pero este fue perfeccionado por las ideas de todas sus hermanas a excepción de Lily por razones muy obvias.

Ninguna de las chicas estaba afuera de su habitación, todas estaban encerradas en sus habitaciones compartidas.

Lori con Leni, aunque esta última solo estuvo sentada ese día en la sala justo cuando Lincoln cayó de las escaleras fue la primera en tratar de ayudarlo. Ella sabía o mejor dicho había escuchado que tenían una plan de bromas para Lincoln, a ella le parecía que podría ser divertido así que se mantuvo al margen de la situación. ¿Y si le fuera advertido a Lincoln sobre lo que planeaban sus hermanas, el estuviera en la casa cómodo y no en un hospital? En cambio Lori que era la encargada de mantener el orden cuando sus padres no se encontraran en casa, se había dejado llevar por su hipocresía. Tenía su celular en modo avión totalmente apagado y sin señal hasta sería un nuevo record personal de Lori por no utilizar el celular durante cinco horas seguidas ya sabiendo que cuando encendiera el dispositivo móvil seria bombardeada por montones de mensajes por parte de Bobbie preguntándole cosas que ella no le gustaría contestar.

Entre hermanos es natural que uno por mera casualidad llegue a herirse pero nunca que sea tan grave como estar más de una semana en el hospital y sin información de su estado.

Luna se encontraba tocando su guitarra, una muy lenta melodía que a Luan no le importaba, sentía el sonido triste de la guitarra de Luna que estaba haciendo compañía a su sentimiento de culpa. Al principio ella fue donde el shock de ver a su hermano totalmente inconsciente en el piso fue mayor que el resto de sus hermanas que en sí tardo más en reaccionar pero fue la primera en aceptar su error. Luan que solo sentía de fondo un tono de guitarra triste logró quedar dormida un poco después de que Luna terminara de tocar y guardara su guitarra con el solo hecho que ella es la única que sabe el significado de lo que estaba tocando. "Una canción de cuna..." susurró luna, era la melodía con la que siempre lograba dormir a su hermano cuando era un bebe. Suena triste; esa es la verdad, pero también era relajante tanto que había veces que ella se quedaba dormía al lado de su hermano cuando la tocaba para él.

Y siguiendo el orden estaba Lynn quien apretaba con fuerza su cabeza contra su almohada mientras dejaba escapar algunas lágrimas... De culpa... No, de decepción hacia ella misma. "¡Soy un ejemplo a seguir!" decía ella a su hermano que siempre estaba emocionado por cada cosa que hacía Lynn. Solo deseaba poder regresar y evitar que se lastimara. En eso había un deseo un poco escalofriante por parte de su compañera de cuarto. "Que me trague la tierra y me lleve a las profundidades del infierno por toda la eternidad" muy tétrico, lo sé pero esto es dicho por la amante de los vampiros y poemas oscuros, Lucy.

Después de estas, para las demás hermanas al ser un poco más cortas de edad y de mente... Menos Lisa, solo estaban... Tenían miedo de lo que podía pasar. Aunque Lisa supiera que su participación fue mínima es ella quien le dio las situación a las hermanas para que pudieran planificar con detalle cada broma o ¡tal vez el causante de la perdida de la vista de Lincoln!