El día seguía transcurriendo con normalidad para todas las personas. Todos, menos la familia Loud. No estaban pasando por sus mejores momentos, mucho menos con un hijo y hermano con ceguera.
Al terminar de comer sus panqueques, Lincoln se dirigió al sofá, con cuidado, debía de ubicarse con el tacto, prefería eso por el momento que tener que usar un bastón. Al sentir los cojines de algodón, ya sabía que este era el sofá. Con el tacto de sus palmas buscó el control remoto.
ーYa sé, ya sé. No tienen por qué decírmelo.ー Dijo Lincoln sin mirar al lector por obvias razones. ー ¿Para qué rayos estoy buscando el control remoto si no puedo ver nada?ー Lincoln encontró el control y se acomodó en el sofá de la sala. ーEs simple. . . no es nada más que un simple engaño.
El chico de once años conocía muy bien cuantas y cuáles eran los botones que tenía el control remoto del televisor de la familia Loud. Eran constantes las peleas que se daban por tener el privilegio de elegir el canal que, aunque algunos no les agradaría, debían ver todos.
Al encender la TV, lo primero que Lincoln escuchó fue la presentadora del noticiero de las doce, al menos ya se había ubicado con la hora del día. Para él era muy extraño escuchar sus caricaturas sin ver ninguna imagen.
ーMi imaginación es lo único que tengo ahora.ー Su imaginación era el camino más fácil para estructurar todo lo que pasaba a su alrededor. Un sonido de una explosión, él se imaginaba una, y así duro hasta que el reloj marco las una.
El llegó por sus hijas y una por una subieron a la Van familiar. Fue algo inusual ver como las chicas subían sin crear una estampida de caos por quedarse con los mejores lugares. Al padre no le extrañó este comportamiento, sabiendo que habían enviado a su propio hermano al hospital. . . abrió los ojos con sorpresa, él no había mencionado todavía a sus hijas sobre el estado en el que ahora se encuentra Lincoln, ninguna de ellas sabía del estado en el que habían dejado a su hermano.
ー ¿Están todas?ー Preguntó el patriarca. Débil pero sonoro, las chicas respondieron con un sí. ーMuy bien. . .
El recorrido fue lo más silencioso, las gemelas no peleaban por cosas absurdas. Luan no mencionó un mal chiste, aunque hubo ocasiones en las que estaba a punto de hacer un juego de palabras, pero se controlaba. Lori se mantenía a un lado de Leni, no dirigió su mirada al celular que a cada momento daba una nueva notificación. Lucy. . . bueno, siempre se mantenía igual de silenciosa. Lisa dejó por un instante sus apuntes y ensayos científicos solo para ver por la ventana, era la primera vez, o última, en la que Lisa no pensaba en nada más que en la brisa que rozaba su rostro y movía sus pequeños mechones de su cabello castaño.
ー ¿Y. . . cómo les fue?ー Nadie quiso responder aquella pregunta. A pesar de ser el día más normal en su escuela, sus pensamientos eran los más caóticos.
Luna, por su parte, no traía consigo su hacha, o uno de sus parlantes portables, y tampoco usaba sus audífonos, con su Mp3 apagado, ella fue la más silenciosa de todas, tanto como su hermana Lucy. Hablando de Lucy, su compañera de habitación, Lynn, no decía ni una sola palabra, o algo relacionado con un partido. Hubieron dos partidos de básquet, uno de fútbol y tres de voleibol; en los cuales, Lynn no participó. Esto ocasionó que sus compañeras pensaran que tal vez estaba en sus días y por eso no podía jugar.
ーNiñas. . .ー Llamó su padre. ーQuiero pedirles un favor.ー Las chicas posaron su atención en su padre.
ー ¿De. . . De qué se trata?ー Preguntó Luan mientras veía que ninguna de sus hermanas quería responder.
ーNo lo saben, pero, Lincoln ya está en casa.ー Dijo doblando en una esquina, mientras el semáforo seguía en verde, no dejó de mirar el camino.
Las chicas se sorprendieron, cada una volvió a la realidad, como al verter un balde de agua fría sobre cada 7na de ellas mientras las cubos de hielo se derramaban encima de ellas. Todas ahora querían decir algo, pero las palabras no lograban formarse, unas comenzaron a balbucear sin notarlo. Lucy suspiró con pesar en su alma.
ー ¿Está. . . está bien?ー Sentía como si mil demonios rasgaran su alma oscura llena de arrepentimiento. Aunque ella haya sido una de las hermanas que no tuvieron mucho que ver con la hospitalización de Lincoln; su ser le decía que ella podía haber evitado este desenlace tan obvio entre su familia.
dudó un poco, ¿Qué es lo que él debería decirles? Él no lo sabía, mucho menos lo había pensado. ¿Todo se arregla con el tiempo? negó con la cabeza, sabiendo que tarde o temprano se darían cuenta de la situación actual de su hermano. Pero el problema era, quién se los diría. Acaso el tiene derecho de decirles a sus hijas que todo fue culpa de ellas, y que por eso ahora su hijo no puede ver. se había pasado por dos cuadras, espabilando en el acto, puso la Van en reversa.
ーLe dieron de alta.ー Dijo él. ーA estado en cama desde ayer.ー Afirmó. Trató de no decir de más, no quería decirles la verdad.
Todos son culpables.
Lincoln escucho la Van frenar al frente de la casa. Más que eso, el oído o mejor dicho, la audición de Lincoln; es increíblemente precisa. Podía escuchar a la gente que pasaba al frente de la casa hablar de cualquier cosa, al principio pensó que el sonido venía del televisor, pero al cabo de unos minutos, notando la variedad de voces que estaba escuchando, se percató que esto no provenía de la TV ni mucho menos que esas personas hablaran tan fuerte como para que él pudiera oír con claridad.
Las puertas de Vanzilla se abrieron, y la puerta principal cayó como una pieza de domino ante las hermanas Loud que forcejeaban por entrar primero a la casa. Lucy quien es una experta en pasar desapercibida, rodeó la montaña que formaban sus hermanas tumbadas en el suelo. Lincoln dejó la televisión aún encendida. Él logro escuchar unos pasos muy silenciosos, escuchaba el roce de la alfombra con aquellas zapatillas. Lucy se colocó detrás del sofá al ver la melena blanca de su hermano. Las demás no vieron a Lucy por ningún lugar, pero Lincoln sabia que estaba allí, sentía a alguien detrás del sofá.
ーExtraño.ー Aclaró él en su mente. ーEsta debe ser Lucy si mal no estoy.ー Los ojos de Lincoln se mantenían cerrados desde que la Van llegó.
El resto de las Loud, buscaron con la mirada a su hermano Lincoln. Además de Lucy, Luan fue la siguiente en divisarlo gracias a su copete blanco. Ella forcejeó para salir de aquella montaña de cuerpos.
ーL-Lincoln.ー Llamó ella con poca energía en su voz. Se sentía apagada, incapaz de realizar algún juego de palabras, no ahora, y tal vez nunca más.
El chico no se movía del sofá, sus ojos seguían cerrados. Pero sus oídos escuchaban con total definición.
Dos niñas corrieron al salir de debajo de sus hermanas, corrieron hasta estar enfrente de Lincoln. Ellas estaban a punto de decir algo, desafortunadamente, notaron los ojos cerrados de Lincoln.
ーDurmiendo. . . está. . . durmiendo.ー Mencionó Lola dejándose caer en el piso de la sala. Lana imitó su acto, esta tarde se estaba volviendo la más silenciosa de todas.
ーComo quisiera tapar mis oídos, y dejar de escuchar sus tediosas voces.ー Pensó el albino. Aun con lo dicho por este, las hermanas dejaron a su hermano descansar en el sofá por el resto del día.
La madre de los chicos hizo el llamado de venir a comer, a todos menos a Lincoln, quien había desayunado hace poco. Las chicas lavaron sus manos, solo para notar el ambiente más callado que hayan tenido en un almuerzo familiar en la casa Loud.
Lily fue la primera en acabar su plato, seguido de Rita y , las chicas y apenas habían tocado el almuerzo que en esta ocasión les había preparado su madre. No es que no les gustara, al igual que , este le enseño a su esposa lo más fundamental en la cocina, así que por un cambio de chef no era el problema. Su apetito no aparecía, su sistema nervioso, provocaba que sus cabezas giraran al asiento faltante en la mesa de los niños.
ー ¿Por qué Lincoln no está comiendo con nosotros?ー Preguntó Lana. ーSé que está dormido, ¿pero no debería comer su comida con tiempo?ー
ーÉl ya lo hizo.ー Comentó Rita lavando los platos de Lily y el de su esposo. Este último veía a su esposa con gestos en su cara.
ーOh. . .ー La madre entendió al instante que las chicas aún no sabían del estado de su hermano, o mejor dicho, su marido no se los había contado aún.
Luego que todos terminaran y dejaran la mesa, las chicas tomaron sus propios caminos hacia sus respectivas habitaciones, exceptuando a Lucy y a Luan quienes se mantenían paradas en la sala de estar. Incluso, por fingir estar dormido, Lincoln se dejó ganar por la estimulación del ambiente tranquilo y callado.
Sus dos hermanas se acercaron con cuidado de no molestar su sueño.
ーL-Lo s-siento tanto, hermanito.ー La voz de Luan había perdido su toque alegre y gracioso.
El acercamiento de Luan a Lincoln era mínimo, sentía la necesidad de ser golpeada por un pastel con piedras dentro de él, pero sentía que el peor dolor sería el rechazo de su hermano, y claro está, que no iba ser nada sencillo ser perdonada por el albino después de todo lo que ella le hizo pasar.
Luan era la que más sentía ese sentimiento de culpabilidad; un nudo en su estómago, el dolor en el pecho al recordar lo sucedido, llorar hasta quedar dormida. . . sus pensamientos no serían lo que uno llamaría normales. Al fijarse en su hermana, Lucy encontró a una Luan muy débil, incapaz de hablar con más fuerzas, las lágrimas bailaban por sus mejillas y estas se juntaban en su mentón para caer como una sola gota de resentimiento y dolor.
ーLuan.ー Dijo Lucy. Acto seguido, Luan se apartó del sofá y subió las escaleras mientras pasaba una mano por la baranda. ー. . . Luan.ー Volvió a repetir Lucy para sí misma.
[…] En el sofá, un chico incapaz de ver y una chica de aspecto gótico, estaban tumbados en el sofá, uno al lado del otro.
ーOh, Lincoln.ー Ella lo observó. ーLa oscuridad de mi ser hizo ver mi opaca ignorancia.ー Citó Lucy.
La voz de Lucy, al estar tan cerca del chico, provocó cosquillas en su oreja.
ーMis fuerzas se agobian al saber el mal que te causamos. No puedo reprender esta culpabilidad que tengo. . . pero al menos quiero decir que te quiero, hermano.ー Lucy separó su fleco que ocultaba sus ojos. ーYo. . . yo. . . ¡Lo lamento tanto. No quiero que me odies!ー La voz de Lucy chilló molestando la increíble audición de Lincoln.
Las lágrimas de Lucy pararon, su rostro quedo estoico como piedra. Veía fijamente esas pupilas blancas, parecía un cuerpo sin alma.
ー ¿Mamá. . .?ー Mencionó él al estar despertando y no saber quién es el que le estaba hablando. Sus ojos se posaron en Lucy sin saberlo, esto ocasionó que ella dejara de pensar y respirar.
Un escalofrío recorrió su cuerpo, uno no muy agradable. Ver a Lincoln, de esa manera, parecía estar al lado de un muerto, se fijó en sus manos pálidas y sus ojos sin brillo. ¿Qué le había pasado? Lucy retrocedió.
ー ¿Qué le hicimos? ー Lincoln reconoció esa voz lúgubre donde quiera que fuera.
ー ¿Lucy? ーPreguntó Lincoln con su mirada mal ubicada. ー ¿Estás ahí?
Las palabras solo salieron. ー ¿Qué te pasó? ¿Por qué tienes los ojos como si tu alma hubiera abandonado tu cuerpo? ーLa boca de Lucy temblaba. Lincoln estiró su mano pálida hacia dónde provenía la voz de su hermana.
Sus dedos rozaron sus tembloroso labios, recorriendo su mejilla izquierda, él dijo: ーEstoy bien. No es tu culpa. ー, Sonrío mientras que el tacto de su mano erizaba cada esquina del cuerpo de Lucy.
