Disclaimer: Harry Potter no es mío.
Rowan Khanna es del juego Harry Potter Hogwarts Mystery. En el juego, su papel es el de ser el mejor amigo del protagonista. Su género y su casa en Hogwarts dependen de las elecciones del jugador, por eso en este fic las dos cosas son neutras.
DETRÁS DE LA SECCIÓN DEL SIGLO DOCE
Percy hunde sus rizos en Introducción a la cocción para todos los hogares, de la lista de recomendaciones para la clase de Pociones del Profesor Snape. Es la segunda vez que se lo lee. Con la pluma apretada entre sus dedos, copia las instrucciones con cuidado. Más vale estar preparado de más que no estar preparado, piensa, y repasa otra vez la misma frase antes de decidirse a copiarla.
—Deberías separar los ojos del libro antes de que te empeore la vista, —le susurra alguien, la palma de una mano en su hombro derecho. Percy se sube las gafas, y comprueba quien le está hablando. Lo primero que ve son las gafas, lo que le hace preguntar:
—¿Lo dices por experiencia?
—Admito que sí, —como si fuera una broma entre los dos, Percy se encuentra recibiendo una sonrisa y un guiño. A pesar de sus esfuerzos, Percy se siente relajar, los nudillos de sus dedos estirarse y dejar caer la pluma encima de su pergamino. También deja ir un suspiro, no se había dado cuenta de lo que le dolía la mano.
—Eres del grupo de amigos de mis hermanos, ¿no?
—Rowan Khanna, sí. Voy a clase con Charlie.
Rowan se sienta a su lado, con cuidado de no hacer ruido al mover la silla, —esta es mi mesa favorita de la biblioteca, ¿sabes? —y deja suavemente un librito pequeño y lleno de polvo en la mesa, le vuelve a sonreír, —en invierno, está lo suficiente lejos de la puerta que cuando alguien la abre, no llega el aire. Y está lo suficiente lejos de Madam Pince que te puedes permitir estornudar sin que te pida silencio.
Percy, movido por la curiosidad, intenta leer un título en el libro pequeño, pero no encuentra ninguno.
—Parece viejo, —lo señala con el mentón mientras se peta los dedos adoloridos. —¿Es para clase?
Rowan se sonroja levemente, igual que hacen sus hermanos cuando les pregunta algunas cosas. Percy todavía no ha descubierto que es lo que provoca esa expresión en particular y, cuando lo ha preguntado, nunca ha obtenido respuestas satisfactorias.
—Oh, no. La verdad es que no... Es solo que lo ví hace tiempo y me lo quería leer...
—No tiene título... —Percy lo coge de la mesa y le da la vuelta. —Tampoco tiene reseña.
—No, tienes razón. —La voz de Rowan hace algo raro. Ginny hace lo mismo justo antes de empezar a explicarle un partido de Quidditch. —Es un diario, lo escribió un brujo durante la Rebelión Goblin de 1612 y quiero ver que pensaba. Sobre la rebelión, digo. Es algo raro encontrar algo así del siglo diecisiete, ¿sabes? Los brujos solían dejar los diarios para las brujas y las brujas que escribían diarios, bueno, es muy difícil que las familias enseñen al público algo así de sus antepasados. Este no solo lo podemos leer aquí, sino que está escrito por un brujo.
En el silencio que llega después, Percy siente que debe preguntar algo:
—¿La rebelión...?
—De los Goblin. En 1612. Una de muchas, pero no te preocupes, ya lo estudiarás en quinto. Todavía te quedan muchos años.
Rowan acaricia el lomo del diario, pensando algo.
—¿Y tú? ¿Qué haces aquí?
Y así, el estrés le vuelve a subir por el esófago a Percy. Se queda en la garganta, como si fuera a vomitar, y Percy traga saliva mientras se vuelve a masajear la mano:
—Tengo un examen de Pociones. Creo que voy a suspender, —admite en una exhalación, el corazón latiendo como si hubiera sido la víctima de una de las ''bromas'' de Fred y George.
Rowan le mira directamente a la cara, lo que hace que Percy se sienta examinado, y levanta una ceja. Después se fija en el desorden de la mesa delante de Percy, Percy se sonroja cuando ve lo que ha causado en un par de horas, señala algo con la mano con la que no aguanta su diario, —¿Puedo? —y Percy siente los ojos picarle con las ganas de llorar cuando asiente.
—Son buenas, —oye segundos después.
—¿Tu crees?
Un sonido apreciativo, pero Percy no se atreve a mirar a Rowan a la cara.
—Tarjetas para estudiar. Tengo una idea.
Percy respira hondo y ve a Rowan sonriéndole con tranquilidad.
—¿Porqué no te voy preguntando lo que tienes aquí escrito?
—Pero...
Percy señala el libro que se estaba leyendo, pero Rowan le enseña unas cuantas tarjetas:
—No encontrarás nada ahí que no tengas aquí ya escrito. Además, así tu mano descansará durante un rato.
—De acuerdo. Antes has dicho que no molestaremos a Madam Pince, así que...
Rowan le sonríe y le asiente, dejando su diario en la mesa y reordenando las tarjetas mientras Percy espera.
—¿Pero no querías leer el diario?
—Mañana seguirá aquí. Y al siguiente también. ¡No te preocupes por eso!
—Vale, —dice Percy sin estar seguro de que decir. Al final se decide por —gracias.
—De nada, —recibe una gran sonrisa. —Verás como al final resulta que sabes más de lo que crees. Además, —añade Rowan, con el índice delante de sus labios —si se lo pides al Profesor Snape, te deja repasar la parte práctica en su clase.
—¿El profesor Snape? No creo...
—¡Ya te lo puedes creer! Ladra más que muerde, ya sabes lo que dicen.
Percy piensa en el hombre y no se lo cree. Rowan debe notarlo, porque no tarda en añadir.
—Mira, solo te digo que si alguien le empieza a cantar se espera hasta que acabes antes de decir algo. ¿Ves? Ni siquiera interrumpe.
Percy se ríe, pero no se lo cree.
—Y una vez le tuve dos horas haciéndole preguntas hasta que se canso y me echó de su clase. Más paciencia de la que aparenta, Snape.
Por alguna razón, eso consigue relajar a Percy, que no se había dado cuenta de que se sentía intimidado por el profesor hasta ahora.
Fin
Durante una parte de un evento del juego, el/la protagonista va a cantarle a Snape (8h en teoria que aguanta el hombre escuchando, ojo a la paciencia —y la estupefacción de lo que le esta pasando) para quitarse los nervios para cantar delante de un público. Obviamente, la cosa funciona, porque una vez haces algo así, el miedo escénico parece cosa de bebes.
Tenía esto en mis borradores y quería quitarmelo de encima. Alé, quitado de encima lo considero.
