Capítulo 13

Durante el resto del año Alice se centró tanto en sus estudios que no sólo consiguió la licenciatura, sino que se graduó con matricula de honor en todas las asignaturas. Eso le daba facilidades a la hora de entraren el mundo laboral por primera vez. Enseguida la llamaron para una entrevista en un estudio de arquitectura donde buscaban a un paisajista para completar sus diseños. Era maravilloso sentir que todos sus esfuerzos se veían recompensados y que estaba a punto de comenzar la profesión que había elegido.

La primera semana de diciembre recibió la llamada de teléfono mediante la que le notificaron que la habían contratado y que tenía que estar en el estudio el lunes siguiente. Alice corrió al jardín para contárselo a su madre, que estaba con Nick Jeffries revisando el riego automático.

-¡Mamá! ¡Lo tengo! ¡Me han dado el trabajo! - exclamó con una sonrisa-, ¡Y quieren que empiece la semana próxima!

-¡Eso es fantástico, Alice! -exclamó su madre.

-¡Maravilloso! -repitió Nick, sonriendo-, ¡Enhorabuena!

-Y antes de Navidad -dijo la madre, aliviada. Se volvió para mirar a Nick y le acarició el brazo de una manera extrañamente familiar-, ¿Lo hacemos?

Él asintió.

-Cuanto antes, mejor.

-¿El qué? -preguntó Alice, asombrada.

Nick agarró a su madre del brazo y miró a Alice.

-Tu madre se va a separar de tu padre y se va a venir a vivir conmigo. Estábamos esperando a que tuvieras libertad de elección, Alice, y ya estás colocada.

Alice se quedó paralizada. ¿Su madre y Nick? Nunca lo había imaginado. Sabía que Nick era viudo desde hacía años, pero siempre había sido muy respetuoso con su madre, preocupándose de lo que necesitaba pero sin tomarse ninguna libertad.

-Veo que estás impresionada -dijo la madre con un suspiro.

Alice protestó al ver su expresión de decepción.

-¡No! ¡No! ¡Estoy sorprendida! Y contenta-añadió con una sonrisa.

-Esme no está bien aquí -dijo Nick, pidiéndole comprensión.

-Estoy segura de que mi madre será mucho más feliz contigo que con mi padre -dijo Alice-, A Eddie y a mi siempre nos has caído bien, Nick. Y te agradezco lo mucho que has animado la vida de mi madre. Creo que es estupendo que te la lleves de aquí, pero te advierto que mi padre se lo tomará muy mal. No sabe perder.

Nick le dio una palmadita en la mano a la madre de Alice.

-Esme no necesita llevarse nada de aquí. Yo puedo mantenerla.

-Hay muy pocas cosas que me gustaría llevarme de esta casa, Alice. Nick puede meterlas en su furgoneta -dijo la madre, animada al ver que su hija aceptaba la decisión-, Pero tú tendrás que mudarte el mismo día. O venirte con nosotros o irte con Eddie hasta que puedas permitirte tener tu propia casa. No puedo dejarte aquí, y menos cuando tu padre se entere de que lo he abandonado.

-No, eso será mejor no verlo -dijo Alice-, Iré a casa de Eddie para permitir que empecéis tranquilos vuestra vida, juntos -decidió ella-. No será mucho tiempo. En cuanto cobre mi primera paga buscaré un apartamento cerca de mi trabajo.

-Tenemos que contárselo a Eddie -dijo la madre, mirando a Nick.

-Sí, tiene que formar parte del plan.

-No hay problema. Lo llamaré para contárselo -dijo Alice-, Y no te preocupes, mamá. Eddie estará encantado

La madre negó con la cabeza.

-He de contárselo yo, cariño. Es lo correcto.

-De acuerdo. Sólo quería ahorrarte problemas, mamá.

-Lo sé. Es lo que llevas haciendo durante años -dijo con tristeza-. Ya no más.

-Eso será mi trabajo a partir de ahora -dijo Nick con una sonrisa-. Lo único que tienes que hacer, Alice, es escoger lo que quieres llevarte contigo, empaquetarlo, y estar preparada para cuando Esme decida el día.

-Será un día en el que esté segura de que tu padre estará fuera. No voy a enfrentarme a él. Le dejaré una carta y permitiré que descargue su rabia con una casa vacia.

-Será lo mejor-dijo Nick-. Lo creo capaz de emplear la violencia física y no quiero que Esme tenga que arriesgarse a ello.

-Sin duda será lo mejor-dijo Alice-, ¿Qué tal el viernes, mamá? Estoy segura de que es el día que papá dijo que tenía la reunión con su abogado para recurrir las acusaciones que han presentado en su contra.

-Sí, ¡el viernes será buen día! -exclamó la madre con entusiasmo.

El día de la libertad.

Ella se volvió hacia el hombre que cambiaría su vida.

-Carlisle no se perderá esa reunión por nada del mundo. En cuanto salga de casa te llamaré, Nick.

-Y vendré enseguida -le aseguró él.

Era enternecedor ver cómo Nick se preocupaba por su madre. Alice tuvo que tragar saliva para deshacer el nudo que tenía en la garganta y poder hablar.

-Ahora que ya está todo arreglado, me voy a mi habitación para escoger lo que quiero llevarme conmigo. Ustedes dos pueden empezar a planear su futuro.

Besó a ambos en las mejillas y se marchó contenta con la idea de que su madre pudiera empezar una nueva vida. Ya no tendría que soportar más abusos, ni tener miedo, ni sufrir miserias. Nick Jeffries no era un hombre rico ni muy atractivo, pero era evidente que su madre se sentía muy atraída por su personalidad.

Y quizá fuera eso lo que ella debería buscar en un hombre.

Y olvidar el fuerte atractivo de Jasper Hale. Olvidar todo aquello que le había encantado de él.

Un hombre bueno nunca la habría utilizado como Jasper había hecho.

La siguiente semana comenzaría una nueva fase de su vida y, probablemente, eso la ayudaría a olvidar a Jasper. Estaría muy ocupada forjándose un futuro sin tener que preocuparse del bienestar de su madre, ¡y podrían disfrutar de unas Navidades sin tensiones familiares!

Sonriendo, Alice subió a su habitación para empezar a organizar su mudanza. Tras mirar el contenido de su armario decidió que necesitaría bolsas de basura grandes para trasladarlo todo con más facilidad. Miró los zapatos de color turquesa que Jasper había calificado de eróticos en su primera cita. Eran un regalo de su madre. ¿Pero podría volver a ponérselos sin acordarse de él y de lo que había sucedido después de que se los quitara en el hotel?

Llamaron a la puerta y Alice volvió a la realidad.

-Soy yo -dijo la madre.

-Pasa -contestó Alice, deseando pasar tiempo a solas con su madre.

-Nick ha dejado algunas cajas en el cuarto de la lavadora para nosotras -dijo la madre.

-Mamá, ¿estás segura de lo que vas a hacer? -preguntó Alice-, ¿No estarás eligiendo una salida fácil a esta situación?

-No, cariño. Estoy segura -se acercó a la cama y se sentó-. Con tu padre he perdido mi identidad. Quiero encontrar a la persona que podría haber sido y Nick me permitirá hacerlo. Sé que con él soy diferente, y me gusta esa diferencia. Él hace que me sienta bien, Alice, de un modo que nunca me había sentido antes.

Alice se sentía bien con Jasper hasta que... Pero no era el momento de pensar en él. Tenía que dejar de pensar en él.

-Eso es estupendo, mamá -dijo ella-. Supongo que todavía estoy un poco sorprendida. ¿Cuándo empezaron a tener una relación?

-Justo después de mi cumpleaños.

«El diez de octubre», pensó Alice.

-Tu padre se había portado especialmente mal conmigo y yo estaba sentada en el banco del jardín, junto al estanque, llorando sin parar y deseando estar muerta. Nick había venido a trabajar y me encontró allí. Fue muy amable conmigo y trató de consolarme. Hablamos y hablamos...

Ella suspiró y negó con la cabeza como si le resultara demasiado difícil explicarlo, pero la sonrisa de su rostro indicaba el inesperado placer que encontró aquel día.

-En cualquier caso, cuanto más hablábamos más me daba cuenta de que deseaba estar con él, y que él deseaba que estuviera con él. Ambos creíamos que podríamos crear un bonito mundo, juntos. No te lo puedes imaginar, Alice. Todo es muy diferente con Nick. Tan diferente...

Sí, podía imaginarlo. No tenía ningún problema para imaginar cómo era o cómo podría ser. Se acercó a su madre y le dio un abrazo.

-Me alegro mucho por ti, mamá. Asegúrate de contarle todo a Eddie para que no se preocupe por ti.

-Lo haré, cariño. Y ambos deberíais venir a casa de Nick en Navidad. Este año tendremos una bonita celebración.

-Mmm -sonrió Alice-, Podremos divertirnos juntos.

-Sí, ¡nos divertiremos! -exclamó la madre, y salió de la habitación para ir a contárselo a Nick.

Durante los días siguientes Alice y su madre empaquetaron en secreto todo aquello que querían llevarse y lo guardaron en la habitación de Alice, donde su padre nunca se aventuraba a entrar. Edward apoyó el plan sin dudarlo y también la idea de que lo llevaran a cabo sin que su padre se enterara para evitar cualquier tipo de enfrentamiento.

El viernes por la mañana, Carlisle Cullen salió de casa para asistir a su reunión. Nick llegó a los pocos minutos de que lo llamaran. Alice y él metieron las cajas y las bolsas en la furgoneta mientras su madre recogía sus papeles personales de la caja fuerte de su padre, y comprobaba que no se olvidaba nada importante.

Nadie se arrepentía de dejar aquella casa. Era como si les hubieran quitado un gran peso del corazón. La sensación de libertad era tan intensa que se reían de todo lo que decían. Alice llamó a Edward desde su teléfono móvil para contarle que todo había ido bien. Él los estaba esperando en la calle cuando llegaron al edificio donde estaba su apartamento.

Entre todos metieron las pertenencias de Alice en la habitación de invitados y, cuando terminaron, Edward y ella acompañaron a Nick y a su madre hasta la furgoneta para despedirse de ellos y desearles lo mejor. Su madre sacó un sobre con nerviosismo y se lo entregó a Alice.

-No sé si está bien que te dé esto -le dijo-. Estaba en la caja fuerte de tu padre y lo vi mientras buscaba mis papeles. Contiene más fotos de Jasper Hale, unas que no te mostró, Alice. Creo que te mintió acerca de las que te dio. Quería separarte de Jasper y hacerles daño. Siempre quiere hacer daño cuando no se sale con la suya. Quizá, si ves estas fotos disminuya un poco tu sufrimiento. Espero que así sea, cariño.

Alice se sentía como si le hubieran clavado un cuchillo en el corazón. Sin embargo, se esforzó para sonreír y dijo:

-No te preocupes, mamá. Lo hecho, hecho está, y ya es pasado. Vete con Nick. Sé feliz.

Una vez se marcharon, ella permaneció mirando a lo lejos. Edward se percató de su nerviosismo y la agarró por los hombros.

-Puede que sea el pasado, pero no lo has superado, ¿verdad, Alice? Sé que todavía te acuerdas de él. Vamos dentro y veamos lo que hizo papá para destruir su relación.

Eran las fotografías previas y posteriores a las que su padre le había enseñado para que rechazara al hombre que amaba. Jasper no había entrado con la mujer rubia a la casa. Ella había entrado sola. Incluso en las fotos en las que aparecían caminando por la calle no se veía ningún gesto de intimidad. Sólo a un hombre acompañando a una mujer.

En cuanto al beso del gimnasio, era evidente que la mujer se había lanzado a los brazos de Jasper. Había fotos en las que aparecía su cara de sorpresa, de impaciencia y rechazo, cosas que no eran visibles en las fotos que su padre le había mostrado.

-Ha sido una encerrona -murmuró Edward-. He visto a esta mujer en otras ocasiones. Sin duda papá le habrá pagado bien por el trabajo.

-Ni siquiera le di a Jasper la oportunidad de explicarse -dijo Alice-, Le envié las fotos con una nota, diciéndole que iba a continuar con mi vida.

-No te preocupes, Alice. Estoy seguro de que Jasper es lo bastante inteligente como para darse cuenta de que papá no iba a permitir que tuvieran una relación. Es probable que Jasper pensara que te ahorraría sufrimiento separándose de ti.

-No confié en él. No fui lo bastante fuerte -se quejó.

Edward frunció el ceño.

-¿Crees que él sentía algo sincero por ti?

-¡Sí! Era la situación lo que complicó las cosas. Me prometió que volveríamos a vernos, pero lo he estropeado todo, Eddie. Por confiar en papá en lugar de en él. ¡Lo he estropeado todo!

-No necesariamente. Debes de tener su dirección si pudiste enviarle la carta -dijo su hermano-. Ahora te has librado de papá, Alice, y mamá también. ¿Por qué no vas a visitar a Jasper y descubres qué piensa de ti? Es mejor saberlo que no saberlo.

-¡Sí! -se levantó de la mesa donde habían extendido las fotografías, decidida a intentar solucionarlo-. Iré. No tengo nada que perder, ¿no crees?

Él asintió.

-Si crees que tienes que ir, ve.

Y eso es lo que hizo.

La esperanza invadió su corazón durante el trayecto, hasta que llamó a la puerta de la casa de Jasper y abrió una mujer con un bebé en brazos.

-Hola. ¿Eres una de nuestras nuevas vecinas? -preguntó la mujer.

-No. Estaba buscando a Jasper Hale -dijo Alice.

-Oh, lo siento. Me temo que ya no vive aquí y no tengo su nueva dirección. Le compramos la casa hace dos meses y se mudó la semana pasada. No tengo ni idea de dónde puedes encontrarlo.

-Está bien. Gracias. Que seáis felices aqui.

En la casa que Jasper había construido y que después había vendido.

Alice no tenía ni idea de dónde podía haber ido.

«Pero esto no es el final», pensó mientras regresaba caminando a Paddington. El juicio contra su padre estaba visto para sentencia en marzo del año siguiente, tres meses después. Jasper era el testigo principal de la acusación. Tendría que asistir a juicio y presentar pruebas para terminar la misión que había provocado que se separaran.

Un juzgado era un sitio público.

Podría ir allí.

Iría.