Inquilina
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Karin dio un brinco y comenzó a gritar que jamás seria novia de un sujeto como él, Suigetsu por otro lado, se limitó a cruzarse de brazos y chasquear la lengua. Sasuke se volvió al escuchar como Sakura comenzaba a removerse y soltaba gemidos que apenas eran audibles. Estaba a punto de despertar.
-Sakura…-susurró Sasuke.
…
Abrió los ojos de a poco, su mirada estaba nublada, borrosa. Le costó un poco poder acostumbrarla a la luz que daba de lleno en su cara. Cuando lo hizo, pudo ver con más claridad todo a su alrededor, dio un vistazo con la mirada recorriendo el lugar, no reconocía nada en absoluto. Cuando se disponía a levantarse tranquilamente del sofá en el que estaba recostada un chico de pelo cenizo y ojos violeta apareció en su cara de pronto.
-¿Ya has despertado? –preguntó el ojivioleta en la cara de la pelirosa, estaba tan cerca que notó como en las mejillas de la chica comenzaba a formarse un color carmín prolongado.
Sakura se sobresaltó y retrocedió unos pasos hacia atrás, ahora podía observar mejor al ojivioleta, era alto y un poco esbelto, tenia hombros y brazos bien marcados, en su espalda cargaba una grande espada de un filo peligroso. Sakura giró su cabeza hacia un lado y se topó con una chica esbelta y proporcionada, de estatura mediana y cabello rojizo, tenia anteojos y una mirada que la fulminaba. El ojivioleta se aproximó a Sakura de repente.
-Oye, déjame ayudarte –dijo acercándose rápidamente a Sakura e intentando tomarla del brazo. Esta reaccionó asustada e intento dar unos cuantos pasos hacia atrás pero lo que consiguió fue solo un terrible tambaleo y un tropiezo hacia atrás.
Unos brazos la detuvieron, Sakura giró para poder observar de quien se trataba. Lo cierto era que no podía apreciar bien la figura que estaba frente a sus ojos, pues la vista se volvía borrosa de nuevo, pero ella nunca podría confundir esos profundos ojos negros y las delicadas facciones del rostro que contemplaba de cerca. Esos mechones azabache que caían ligeramente sobre unos pómulos marcados, lo reconocía perfectamente a pesar de no ver con claridad.
-Sasuke… -murmuró por lo bajo. Una ínfima sonrisa y volvió a sumirse en un sueño nebuloso.
…
Pudo escucharla murmurar su nombre, también noto esa ínfima sonrisa que había aparecido en el rostro de la chica un segundo antes de volver a caer inconsciente. Estaba sosteniéndola y por mas que le hubiese gustado seguir con ella en brazos, tuvo que llevarla cargando a una de las habitaciones que estaba desocupada escaleras arriba. Una vez allí, la recostó con sumo cuidado en la suave cama. Se incorporo y se quedo observándola unos instantes, se estaba percatando de lo bonita que Sakura se miraba dormida, toda su inocencia brotaba como un rayo de sol. Era extraño verla dormir después de tanto tiempo.
Después de un rato se despabilo de esos pensamientos hacia Sakura y pensó que debía de colocar una manta como puerta en la habitación, así Sakura tendría algo de privacidad. Y eso fue lo que hizo, fue a su cuarto a rebuscar una manta y cuando la encontró la colgó en el marco de la puerta de Sakura.
…
- No quiero que entren a esa habitación sin mi autorización, ¿está claro? –escucharon detrás de ellos y se volvieron para toparse con Sasuke. Karin frunció el seño como era de esperarse, por otro lado, Jugo y Suigetsu asintieron con la cabeza.
- ¿Por qué la trajiste aquí Sasuke? –replica Karin a espaldas de Sasuke. Este se vuelve para encararla.
- No hablaremos de eso de nuevo Karin, ya te lo dije. Ella necesita reposo y se ira de aquí hasta que esté bien –dice Sasuke caminando alejándose.
- ¿Pero porque solamente ella? Las personas que estaban con ella fueron golpeadas también, incluso peor que ella.
Sasuke miro a Karin sobre su hombro sin decir palabra.
- Vamos, Karin, ya basta –intervino Suigetsu –Es el problema de Sasuke haberla traído aquí, y si algo pasa el será el responsable después de todo.
- Suigetsu tiene razón, deberías dejarlo pasar. –corroboró Jugo.
- Es mejor que sigas las opiniones de Suigetsu y Jugo, piensa como ellos y deja de ser tan irritante.
…
Sasuke no le dio tiempo de protestar a Karin pues salió de la guarida para adentrarse en el bosque camino al lugar en donde se suponía que encontraría a Naruto y los demás aun inconscientes pero al llegar ahí no encontró a nadie, ni siquiera los cuerpos de los hombres con los que había luchado. Se dio cuenta de unas marcas extrañas en la arena que iban de largas líneas a formas irregulares distribuidas hacia el lado contrario del bosque, donde era el camino hacia Konoha.
Seguramente Naruto y los demás habían despertado y al percatarse de que Sakura no estaba ni el hombre que había lamido sus mejillas se alarmaron, quizá pensaron en que ese hombre la había secuestrado o algo peor. Naruto siempre echaba a volar su imaginación en situaciones así.
Comenzó a reflexionar… ¿Había hecho mal en llevar a Sakura a la guarida? ¿Qué haría ella al despertar y darse cuenta del lugar en donde estaba? ¿Cómo reaccionaría al verlo de nuevo?
…
En el perímetro de la guarida se encontraban Jugo y Suigetsu sentados, esperando la llegada de Sasuke.
- ¿Qué opinas sobre el asunto de la chica? –dijo Suigetsu. Jugo volteo a verlo.
- Me parece extraño de parte de Sasuke –contesto.
- ¿Por qué lo dices?
- Ambos conocemos a Sasuke, el nunca ha sido de demostrar preocupación o afecto. Y con esta chica… No lo sé, no quiere que nos acerquemos a ella y a dejado bastante claro que el la protegerá ante todo, incluso de Orochimaru.
- Vaya, no lo había pensado de esa forma… –Suigetsu reflexiono un poco – ¿Crees que ellos se conocían de antes?
- No se me había pasado por la cabeza, ¿por qué lo piensas? –quiso saber.
- En realidad, solo es algo que supongo. Ni siquiera sé porque dije eso. Olvídalo.
- No, de hecho, ahora que lo dices eso también se me había ocurrido. Sasuke la cuida de una manera diferente a nosotros, no deja que nos acerquemos y todo eso me lleva a pensar que ya se conocen, pero no quiero exagerar. Ni siquiera es algo que me deba de importar.
…
Karin observaba a través de la ventana esperando ver a Sasuke regresar, se le vino a la mente el desagradable recuerdo de Sasuke llevando en sus brazos a esa chica con pelo que encandilaba. Tal vez debería echarle un vistazo para ver si no necesitaba algo ¿Qué podría pasar? Sasuke no estaba y los tontos de Jugo y Suigetsu estaban fuera de la guarida, entonces, ¿Por qué no?
Subió las escaleras y se dirigió a la habitación en donde estaba Sakura. Movió la manta que Sasuke había colocado como puerta y estuvo dentro de la habitación de Sakura. La miraba desde la esquina de la habitación, Karin se mantenía en silencio porque no planeaba despertarla aun. Cuando estuvo más cerca de la cama se sintió poderosa, podía hacer cualquier cosa y Sakura no podría defenderse. Entonces Karin saco con cuidado un kunai de su bolsillo trasero y observo una vez más a Sakura, después lo elevo sobre su cabeza y cuando el kunai estuvo cerca de penetrar el abdomen de Sakura la mano de Karin fue detenida por una horrible presión en su antebrazo.
- ¿Qué crees que estás haciendo, Karin?
Karin se volvió a mirar sobre su hombro. Era Sasuke.
- Sa-sasuke… Yo solo… –no pudo terminar de hablar. Sasuke tomo el kunai de la mano de Karin, lo empuñó y lo acerco a su garganta haciendo que Karin se sobresaltara.
- Sasuke… ¿Qué haces? –trago saliva. El kunai estaba bastante apretado contra su piel, si Sasuke apretaba un poco mas seguramente la cortaría.
- Ese bastardo tomó a Sakura así y tu deseaste que la violaran –su voz era rasposa. Era más que obvio que lo enfurecía recordar lo que le sucedió a Sakura – Dime, ¿Qué clase de persona eres?
- No fue mi intención, lo lamento.
- ¿Qué dijiste? –acerco mas el kunai.
- ¡Lo lamento!
- ¡Te juro que…! –fue interrumpido.
- Sasuke…
Se volvió a ver para encontrarse con Sakura despierta, estaba incorporada sobre su abdomen y tenía los ojos abiertos como platos, la mandíbula le temblaba al igual que los labios. Lo observaba sin parpadear y de pronto se aguaron sus ojos, eran unas pequeñas lágrimas brillantes que resbalaban por sus mejillas. Sonrió y mas lagrimas salieron.
- Sal de aquí, Karin –le ordeno. Aparto el kunai de su garganta y quedo libre, después salió de la habitación como Sasuke dijo.
Sakura seguía observándolo con lagrimas en los ojos y cuando él estuvo por decir algo ella salió disparada a abrazarlo, fue tan rápida que no pudo notar cuando sus brazos estuvieron rodeando su cuello para apretarlo fuerte contra ella.
…
- ¿Acaso te estás escuchando tu mismo? –Reclamó Tsunade – Me estás diciendo que Sakura desapareció.
- Se muy bien lo que dije. Fuimos atacados, uno de los atacantes lamió a Sakura en la mejilla y la arrojó contra una roca dejándola inconsciente –dijo Naruto.
- ¿Y cómo fue que no pudieron impedir su desaparición?
- Noquearon a Kakashi, Lee y Kiba, al igual que a mí. Y cuando despertamos Sakura ya no estaba, había rastros de sangre.
- Es cierto Tsunade-sama –intervino Kiba –No quisiéramos descartar que la sangre en el suelo sea de Sakura. Tal vez está mal herida y aun así se la llevaron.
- Esta bien, dicen que uno de los hombres está vivo ¿no? –Naruto y Kiba asintieron.
- Si, está en la celda, estaba algo herido pero no es nada serio. Los demás están muertos pero igual los trajimos aquí para que fueran inspeccionados, quizás encuentren alguna marca que describa una aldea oculta o algo que pueda llevarnos a Sakura.
- Bien pensado. Intenten obtener información interrogando al atacante, no lo golpeen si no es necesario.
- Entendido.
…
- Sakura, ¿puedes soltarme ya? –pregunto con un tono de voz calmado. Pasaron unos cuantos segundos más antes de que se separara de él.
- Lo siento… –dijo para después secarse las lagrimas con el reverso de la mano – Supongo que me deje llevar por todo el tiempo en que no estuviste.
Sasuke ignoro lo que dijo.
- ¿Cómo te sientes?
- Bien, creo… ¿Cómo llegue aquí? –Sakura arqueo una ceja.
- Yo te traje aquí. Tu equipo y tu fueron atacados, uno de los atacantes te arrojo contra una piedra y te golpeaste la cabeza quedando inconsciente.
- ¿Cómo es que Naruto permitió que me trajeras aquí? –pregunto confundida. Sasuke enarco las cejas y frunció el ceño.
- El no sabe que estas aquí, ni nadie de tu equipo. Para ellos estas desaparecida.
- Tú… ¿me secuestraste? –de pronto sintió una corriente helada recorriéndole la espalda. Su expresión de felicidad desapareció por completo.
- Claro que no. La razón por la que estás aquí, es por el simple hecho de que estabas herida e intente hacerte un favor. El plan era que reposaras para poder curarte después.
- Pero, ¿y Naruto? ¿Kakashi o los demás? Quizás ellos están mal heridos y yo soy la única que puede ayudarlos.
- No puedes ir en esas condiciones, Sakura.
- ¿Esas condiciones? –Frunció el ceño – ¡Estoy bien! Mírame
- Lo hago, y digo que no iras –sentenció.
- ¿Cómo puedes ser tan egoísta? Ellos probablemente están allá afuera heridos y yo soy quien debe ayudarlos.
- ¿Egoísta? –Se acercó a ella – ¿Te parece egoísta haberte traído hasta aquí para curarte?
- Entérate, Sasuke, soy bastante capaz de curarme yo misma. No necesito de tu ayuda.
- ¡Ellos no están allá afuera esperando ser salvados por ti, Sakura!
- ¡¿Y tu como sabes eso?!
- ¡Porque he ido a ver y no hay nadie ahí!
- No puedo creer que por un segundo estuve feliz de verte… –las lagrimas comenzaron a salir de nuevo por sus ojos esmeralda.
- Es bueno que ya no tengas esa felicidad, porque te irás tan pronto estés en condiciones de poder defenderte. Esta es tu habitación por ahora.
- Si piensas que me quedare estás loco, no después de saber eso.
- No me obligues a usar un Genjutsu en ti, Sakura. Ya has estado bastante tiempo inconsciente.
Sasuke la observó unos segundos más a los ojos, ella hizo exactamente lo mismo y ninguno de los dos parpadeó por un rato. Hasta que Sakura sintió sus ojos resecándose y entonces dio un rápido pestañeo, Sasuke torció su boca formando una sonrisa.
- Ya lo sabes, Sakura. Por ahora te quedaras aquí, espero no causes problemas, no me gustaría tener que usar fuerza contigo.
Y eso fue lo último que dijo antes de salir, Sakura se quedo perpleja ante lo que acababa de pasar. Pensó que cuando por fin pudiese estar cerca de Sasuke sería diferente, que este la abrazaría con todas sus fuerzas y le pediría que se quedara con él. Ella deseaba que eso ocurriese. Pero al final de todo, Sasuke no hizo nada de lo que ella esperaba, ni siquiera correspondió su abrazo. Tenía que salir de ahí, necesitaba volver con Naruto y los demás, debía decirles en donde estaba Sasuke, y quizá, con ayuda de todos, hasta lograría que Sasuke volviese a Konoha.
…
