Hola, antes de comenzar el capítulo, me gustaría aclarar algo. En el primer capítulo noté que escribí mal una palabra, la encontrarán como ''imprimido '', en realidad quise decir ''impreso '' o ''imprimado'' refiriéndome a lo que sucede con Jacob en la saga Crepúsculo, los lobos pueden ''imprimarse'' de alguien, esto quiere decir que se enamoran. Y aunque yo sé que Sasuke no es un lobo, en mi historia tendrá lugar el imprimarse en una persona, refiriéndose así a enamorarse de ella o sentir la necesidad de protegerla, entre otras cosas.

También me gustaría disculparme por lo que he tardado en actualizar. Ciertamente las excusas sobran, pero créanme cuando les digo que realmente dedico mucho tiempo a los cursos para la universidad. Intentaré estar más atenta con las actualizaciones, de verdad.

La cuarentena me ha dado tiempo suficiente para pensar en cómo quiero continuar con esta historia, porque de verdad quiero hacerlo. Es uno de mis primero proyectos y la verdad que no quisiera dejarlo. La comencé en el 2015 y aquí estoy, 5 años después actualizando y trayéndoles a penas el capítulo 3. Suena bastante desobligado de mi parte, y lo es. Una sincera disculpa.

La escritura es una de las cosas que más me gusta hacer y sin embargo, pasé a dejarla incluso después de un tercer plano, concentré mi atención en otras cosas y olvidé lo que verdaderamente me gusta y me hacer ser quién soy. La escritura es parte de mí. Espero seguir puliendo la manera en que escribo y plasmo mis ideas por medio de estas historias, quiero reactivarme.

Muy bien, dicho eso, ya pueden disfrutar del capítulo.

- LastSnowfall

- Ya lo sabes, Sakura. Por ahora te quedaras aquí, espero no causes problemas, no me gustaría tener que usar fuerza contigo.

Y eso fue lo último que dijo antes de salir, Sakura se quedo perpleja ante lo que acababa de pasar. Pensó que cuando por fin pudiese estar cerca de Sasuke sería diferente, que este la abrazaría con todas sus fuerzas y le pediría que se quedara con él. Ella deseaba que eso ocurriese. Pero al final de todo, Sasuke no hizo nada de lo que ella esperaba, ni siquiera correspondió su abrazo. Tenía que salir de ahí, necesitaba volver con Naruto y los demás, debía decirles en dónde estaba Sasuke, y quizá, con ayuda de todos, hasta lograría que volviese a Konoha.

Capítulo 3

Búsqueda

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Sakura miraba las hierbas mientras escuchaba el canto de los pájaros, pensando en cuanto deseaba salir de ahí. Estaba sentada en el patio, dándole la espalda a la guarida con ambas manos en las rodillas, había estado así desde las 3 de la madrugada. No tenía deseos de entrar. Habían pasado ya dos días desde su discusión con Sasuke, después de que el dejara su habitación al terminar la pelea, ella se dejó caer en la cama, convencida de que se quedaría atrapada ahí para siempre. Si bien esos dos últimos días no habían sido nada fáciles de pasar, ahora sentía que su cabeza le iba a explotar. Recordando que él no volvió a visitarle, ni siquiera para ofrecerle alimento, aunque tampoco esperaba que la tratara con hospitalidad. Más bien había sido Suigetsu quien estuvo al pendiente de ella. Cuando Sasuke salía a buscar provisiones, junto con Karin y Jugo, él entraba a su habitación para llevarle un poco de comida, y por las noches, cuando escuchaba el llanto de Sakura, se acercaba a la cortina, que jugaba el papel de puerta, y le susurraba que dejara de estar triste, que todo estaría bien. Sakura pensó que el trato que Suigetsu le brindaba de verdad la hacía sentir mejor. Él le recordaba a Naruto, y eso, la reconfortaba. Se preocupaba y cuidaba de ella justo como Naruto lo haría, eso era lo que la había mantenido tranquila. Y entonces cayó en cuenta de algo que no había notado: extrañaba a Naruto. Se sentía sola sin él a su lado, estaba tan acostumbrada a tenerlo cerca.

Estaba consciente del estado de Sakura. No era tonto, por supuesto que había notado que lloraba por las noches, también que Suigetsu le llevaba comida cuando él se mostraba indiferente. Suigetsu no era el mejor para mentir, lo había atrapado en la cocina lavando los cubiertos que le había dado a Sakura junto con la comida, aún si se justificara diciendo que él los había utilizado Sasuke no lo creía.

Él estaba despierto cuando Sakura salió de la guarida a media noche, la siguió con la mirada pero ella no fue capaz de notarlo. La observó por varias horas y ella seguía en la misma posición. Sentada allá fuera, dándole la espalda a la guarida, sin mirar nada en específico. Solo permanecía quieta.

Cuando despertó de una pequeña siesta, y miró fuera de su ventana, se sorprendió al darse cuenta que Sakura seguía ahí. Ni siquiera llevaba una manta para abrigarse, sólo su ropa para dormir, la cual no la cubría demasiado, era ropa que Karin ya no usaba, y siendo de ella era obvio que carecía de prenda. Extremadamente revelador. Fue extraño para él ver a Sakura en tan poca ropa, nada más que una blusa de tirantes, muy delgada y transparente, y un short demasiado corto. Por supuesto que no pensaba que esas prendas no le quedaban, al contrario, resaltaban de una manera muy ''bonita '' el cuerpo esbelto de Sakura. Se ajustaban a sus caderas y a su muy pequeña cintura. Sin mencionar que sus pechos sobresaltaban más que todo. Si, definitivamente, la blusa de tirantes le quedaba bastante bien.

No había sido el único en notar esos detalles, pues pudo darse cuenta de que Suigetsu también apreciaba lo bien que le quedaban esas prendas a Sakura. Antes de acercarse a ella para ofrecerle algo que parecía ser comida, se quedó detrás observándola por unos minutos.

De pronto Suigetsu se sentó junto a Sakura y parecían estar conversando. Sasuke sintió por un momento el venenoso sentimiento del rechazo. ¿Cómo era posible que el tonto de Suigetsu hubiera logrado acercarse más a Sakura en esos últimos 3 días, que él en toda su vida? Definitivamente era algo que le revolvía el estómago. Así que, dejándose llevar por los celos del momento, salió a intervenir lo que fuera que estuviera pasando ahí.

Una voz la hizo salir de sus pensamientos.

- ¿No piensas comer algo al menos? – escuchó detrás de ella. Cuando volteó a ver, se encontró con los ojos violetas de Suigetsu.

- ¿Disculpa? –contestó con otra pregunta.

- Si vas a pasar todo el día aquí afuera, por lo menos procura comer algo. –Dijo para luego sacar unos cuantos frutos pequeños de su bolsillo – Los recogí a media noche. A veces voy a caminar un rato.

Sakura observó los frutos, dudando en aceptarlos, y cuando estuvo por rechazarlos, tanto sus oídos como los de Suigetsu fueron capaces de escuchar los gruñidos que emitía su estomago vacio.

- Después de escuchar eso, no puedo aceptar un no por respuesta – dijo estirando la mano abierta con los frutos en ella. Sakura tomó unos cuantos.

- Gracias, Suigetsu. –le dijo seguido de una ínfima sonrisa. Comenzó a comer los frutos uno por uno.

- Entonces… Sasuke y tú. –balbuceó.

- ¿Sasuke y yo?... –Sakura arqueó una ceja, confundida.

- ¿Se conocen de antes? –preguntó Suigetsu. Sakura lo miró curiosa.

- Pues… –comenzó.

- ¿Qué hacen aquí? – Suigetsu y Sakura se volvieron sobre sus hombros. Sasuke. Estaba parado a unos metros de ellos y con el ceño ligeramente fruncido, tenía la boca torcida en una mueca. Parecía que acababa de despertar, sus ojos hinchados lo decían todo.

Sakura le dio una mirada rápida a Suigetsu antes de ponerse de pie. Sasuke notó ese gesto.

- Nada. –Soltó escueta, después sacudió la tierra que se había adherido a su ropa – Gracias por los frutos, Suigetsu.

Suigetsu asintió con la cabeza y le dirigió una mini sonrisa en curva. Sasuke permanecía parado detrás de ellos y seguía los movimientos de Sakura con la mirada. Ésta lo miró directamente a los ojos sin decir nada, él le sostuvo la mirada hasta que Sakura finalmente desistió y caminó hacia la guarida.

- ¿Estás seguro de esto, Naruto? –inquirió Lee. Éste último no había dejado de hacerle preguntas en el camino de la oficina de la Hokage a las celdas, dónde el sospechoso del secuestro de Sakura se encontraba. Naruto tensó la mandíbula.

- Si ésta es la única manera de llegar a dónde está Sakura-chan, estoy más que seguro – dijo firme.

- Sabes que apoyo tu idea pero Tsunade-sama dijo que no utilizáramos la violencia de no ser necesario. Además, va en contra de las reglas y derechos de… –

- ¡Ya sé lo que dijo! – se volvió hacia dónde se encontraba su compañero, quien ahora fruncía el ceño ante la exclamación del rubio. Éste último se llevó una mano a la frente que, después de una larga bocanada de aire, suspiró intentando calmarse. Al paso de unos segundos observó al de cejas grandes, abrió un poco la boca pero no logró articular ni una palabra. Su compañero relajó el rostro.

- Lo entiendo – Naruto colocó de nuevo su vista en él. El de las cejas grandes le dirigía una mirada compasiva y triste al tiempo que colocaba su mano en el hombro del rubio - De verdad lo entiendo. Sakura es tú mejor amiga y siempre ha estado ahí para ti y ahora… no está cerca. Sé lo que sientes en estos momentos.

- ¿Lo haces? – la expresión calmada del rubio se borró al instante ante aquel comentario. Por un momento había logrado calmarse creyendo que había sido él quien arruinara ese momento. Pero no había sido así. ¿Acaso hablaba en serio? ¿Estaba diciéndole que lo entendía? El coraje volvió a invadirlo – Maldito seas, Lee – dijo mirándolo con desprecio - ¿Cómo te atreves siquiera a insinuar que entiendes cómo me siento en estos momentos sin Sakura-chan? ¿Sabes lo qué es no tenerla cerca? ¿Sentir la impotencia de no poner hacer nada porque, básicamente, no tengo ninguna pista?

- Naruto, yo… – fue interrumpido.

- ¿Lo que es para mí el imaginarme cualquier escenario posible y horrible en dónde ella resulte herida? ¿O quizás, conocerla de toda la vida y tener la necesidad, la obligación, de protegerla? Sakura ha sido mi mejor amiga desde siempre, me tomó mucho tiempo por fin cosechar una buena relación con ella. Y ahora que después de tantos años somos tan unidos como se puede ser, no está conmigo siento que… – no pudo terminar. Su boca se torció en una mueca, estaba tratando de contener las lágrimas. No se quebraría. Él había dejado de ser débil, además, no planeaba rendirse tan fácilmente en su búsqueda.

Y de pronto, su cabeza se llenó de imágenes de Sakura: estaba sonriendo, llorando, enferma, corriendo, luchando con todas sus fuerzas, dando la mejor batalla de todas. Recordó todo de ella. Sakura no era una mujer débil, había cambiado durante todos esos años y en el fondo él sabía que ella tampoco se daría por vencida. Entonces, decidido, se erguió sobre su altura y con la frente en alto caminó hacia las celdas, dejando atrás al de cejas grandes. No estaba dispuesto a quedarse con los brazos cruzados. Él encontraría a Sakura, aún si eso significara violar las reglas e ignorar las órdenes de la Hokage. Tenía que hacer algo, ya habían pasado 3 días desde su desaparición y aunque Naruto había vuelto al lugar varias veces, nada le daba una pista, era como si nunca hubiera ocurrido el enfrentamiento.

Después de entrar a la guarida, Sakura se dirigió a su habitación y una vez que estuvo ahí, se tumbó en la cama boca arriba. Cerró los ojos por unos momentos, tratando de imaginar lo que sea que Naruto estuviera haciendo. Quizá estaba comiendo en Ichiraku Ramen, llenando sus cachetes de esa comida que tanto le gustaba, hablando con la boca llena y sonriendo de lado a lado mostrando sus dientes tan blancos. Quizá se encontraba con Kiba, Lee y los demás planeando alguna cosa descabellada. Quizá ni siquiera le estaba tomando importancia a su ausencia y estaba tranquilo o, por el contrario, la extrañaba y se estaba volviendo loco, perdiendo la poca paciencia que poseía y haciendo cosas que no debía.

No… Naruto no era ese tipo de persona. Todo lo que hiciera para encontrarla, lo haría siguiendo órdenes, aunque tomara más tiempo, era lo correcto. Ése era Naruto. Siempre haciendo lo correcto.

- ¡Dime qué es lo que sabes! – le gritó desesperado al sospechoso. Éste último mantuvo su boca cerrada a pesar de la fulminante mirada del rubio. Después de unos segundos, habló.

- ¿Y tu quién rayos eres? – espetó el sospechoso. Por su aspecto asqueroso, Naruto dedujo que seguramente llevaba varios días sin tomar un baño. Tenía los dientes amarillentos, los labios resecos y las uñas de los dedos sucias. Lo estaba inspeccionando, para eso había estado entrenando. Si quería ser capaz de salir a misiones de búsqueda y captura debía desarrollar habilidad para reconocer y evaluar riesgos, así como analizar a su objetivo. Y éste tipo no sería la excepción, haría lo que fuera necesario para saber dónde tenían a su preciada Sakura. Él sabía que siendo civilizado jamás iba a ceder, necesitada romper sus propias reglas y sacar un lado oscuro que ni él sabía que tenía.

Naruto lo observó, con los ojos entrecerrados y el ceño fruncido. En su frente se había hecho notar una vena punzante, la clara señal de que estaba más que molesto, estaba furioso, desesperado y a punto de hacer algo de lo que probablemente pudiera arrepentirse después. Pero no importaba, no si eso era justo lo que se necesitaba para encontrar a su compañera, su amiga íntima, su amor secreto desde la infancia. Fue entonces cuando tomó un kunai y lo acercó a la garganta del sospechoso.

Habla ya.

No me das miedo, niño.

Tal vez no ahora, pero te vas a sorprender de lo que soy capaz de hacer por alguien a quien quiero. Disfruta estos últimos 10 segundos de paz, porque estoy por comenzar.

No bromeaba, en su mente comenzó una cuenta regresiva mientras se masajeaba los nudillos de la mano derecha. Se estaba preparando.

10, 9, 8…

Ahora había comenzado a mover en círculos su cabeza, dispersando la tensión que se había acumulado en su cuello, nuca y espalda alta.

7, 6, 5…

De un compartimiento de su pantalón sacó un estuche y deshizo el nudo que lo mantenía cerrado. Luego pasó a colocarlo sobre la mesa, extendiéndolo. Al hacerlo, varios instrumentos brillaron con la luz. Había algunas pinzas, cuchillos, pequeños frascos con líquido dentro, jeringas y otras cosas que le provocaron un escalofrío en la espalda al sospechoso.

4, 3, 2…

Naruto se giró en dirección al sospechoso, que ahora parecía tener una mirada desconcertada y algunas gotas de sudor en su frente. Vaya, muy diferente a la expresión relajada que había tenido hace apenas 9 segundos atrás. Se lo advirtió, ¿no? Si bien no se había sentido intimidado antes, ahora se cagaría de miedo. Salió de sus pensamientos y dio fin a la cuenta regresiva, esta vez en voz alta.

– 1… - dio un largo paso hacía el sospechoso y con un movimiento rápido le dio el puñetazo más fuerte que pudo, torciéndole la cabeza hacia un lado.

Ya había comenzado, nada lo pararía.

– ¿Piensas hablar ahora? – su voz se había vuelto ronca de un instante a otro. No sentía pena al estar haciendo eso. Es la única forma, se repetía él mismo en su cabeza.

– ¿Piensas golpearme hasta que te diga lo que quieres? – tosió el sospecho, escupiendo algo de sangre. Naruto le había propinado un buen puñetazo.

–Ustedes nos atacaron sin razón, jamás los habíamos visto antes. Y encima, tus amigos y tú se atrevieron a tocar a mi compañera, mi amiga, mi Sakura.

–Ohh, hablas de la chica bonita con cabello rosa – soltó el sospechoso. Naruto posó su vista en él – Si, bueno… debes comprender, cinco hombres vagando por el bosque juntos por mucho tiempo, sin ver a ninguna mujer, tenemos necesidades.

Y aquel comentario sólo provocó más furia en el rubio. Tomó con su mano izquierda el cuello la camisa del sospechoso y con la derecha volvió a darle otro puñetazo, luego otro y otro. De la boca del sospechoso brotaba sangre a chorros, cubriéndole la camisa y cayendo al suelo también. Naruto dio un paso hacia atrás, recobrando el aliento. Estaba contemplando la imagen ante él; no era más que un tipo asqueroso, débil y que pronto estaría muerto. Una voz lo hizo salir de sus pensamientos.

–Nosotros… -el sospechoso jadeaba mientras intentaba hablar, el aliento le faltaba – Nosotros… no íbamos tras de ustedes… eso es cierto… – el sospechoso tosía.

– ¿Entonces? ¿A quién buscaban? ¿Qué tenía Sakura que ver? – inquirió Naruto acercándose al sospechoso.

–Tu amiga no tenía nada que ver… ustedes se atravesaron en nuestro camino… Nosotros íbamos detrás de otra persona… Tsk, ese maldito – el sospechoso hizo una pausa para luego toser. Naruto podía notar que se le dificultaba respirar y mantener la compostura, sabía que lo había golpeado horrible, podía sentir como sus nudillos ardían y punzaban, sabía que tendría que atender su mano en cuanto terminara de recibir información útil.

–Continúa. Quiero saberlo todo. Necesito recuperar a Sakura.

–Tsk… si el ojos de fuego se la llevó, no creo que puedan recuperarla.

– ¿De quién estás hablando? – Naruto se preocupó por unos momentos, ¿Ojos de fuego? ¿A quién se refería?

–Nosotros íbamos detrás de él, llevábamos mucho tiempo siguiendo sus pasos. Ustedes estuvieron en el lugar equivocado, en un momento aún más equivocado. Después de que los noqueáramos, él bajó de los árboles, también mostró interés en tu amiga. Pude notarlo porque no dejaba de mirarla, pensé que quizás todos ustedes tenía algo que ver e intentamos usarla como ventaja, pero nos derribó uno a uno, yo recibí un corte de su katana, como puedes ver – el sospechoso bajó la mirada hacia su pecho. Naruto se acercó y movió un poco su camisa, notó que tenía un corte profundo y algo infectado – Como sea, debió haberme dado por muerto, así que me quedé inmóvil en el suelo hasta que se adentró en el bosque siguiendo a uno de los míos. Su compañera seguía ahí vigilando a tu amiga y es por eso que no escapé de inmediato. Tenía el cabello rojizo y anteojos. También era muy hermosa, probablemente mejor que tu amiga –Naruto hizo un ademán de acercarse y darle otro puñetazo, el sospechoso rió – Cuidado. Todavía necesitas de mi información.

Era cierto, no podía seguirlo golpeando, ya estaba bastante molido y con ese corte en el pecho que pasó por alto, seguramente su recuperación sería aún más larga y para él, su castigo de parte de Tsunade sería enorme, pero valía la pena. Ya estaba un paso más cerca de Sakura.

–Continúa –sentenció Naruto.

–Bueno, realmente no queda mucho más por decir. Debí haberme quedado mucho tiempo inmóvil hasta quedar inconsciente porque al despertar ya estaba aquí, en estas celdas y esposado a esta silla. Ustedes me trajeron aquí, eso quiere decir que cuando despertaron ya no había rastro de nuestro objetivo, la chica de anteojos o de tu amiga. Y si ustedes no la tienen, ellos sí. Y lamento informarte, amigo, pero eso me da la certeza de que ya nunca podrán recuperarla. Quizás esté mejor con ellos, de cualquier modo. Ustedes fueron demasiado fáciles de vencer, ella tenía espíritu, la maldita mordió a mi compañero para liberarse jajaja. Quizás su lugar esté con ellos y no en esta maldita aldea –la risa de ese tipo hacía eco en los oídos de Naruto. Maldito. Maldito bastardo, ¿cómo se atrevía? Empuñó la mano y cuando estaba a punto de darle otra ronda de deliciosos puñetazos, una voz lo detuvo.

– ¡Naruto! Por el amor de Dios, ¿qué crees que estás haciendo? – Genial. Tsunade. Detrás de ella divisó a Kakashi acercándose, algunos ninjas de vigila y a Lee.

– ¿Lee? ¿Me delataste? –Naruto se dejó ir contra él. Kakashi hizo un movimiento rápido y lo detuvo.

– ¡Eres un maldito! – gritaba Naruto – Toda tu vida has dicho cuánto amas a Sakura y en lugar de ayudarme a reunir información que nos lleve a su paradero, vas y me delatas con Tsunade, ¿acaso quieres encontrar a Sakura muerta? ¿Es eso lo que quieres? – Naruto se liberó del agarre de Kakashi – Estaba así de cerca de preguntar por la descripción de su captor y aquí están, arruinándolo todo.

– ¡Naruto! – Lo interrumpió Tsunade – Es mejor que te vayas, no sólo me has desobedecido, sino que has golpeado horriblemente a un sospechoso de la desaparición de Sakura.

– ¡No lo entienden! No iban tras nosotros, y por tanto no tenían intenciones de llevarse a Sakura. Buscaban a alguien más, y si hubiéramos despertado antes, pudimos haberlo detenido. Necesitamos toda la información sobre la persona que buscaban. Adelante, lleven a cabo su interrogatorio de mierda, no les dirá nada. Y lo que yo sé sólo se los diré cuándo estén dispuestos a cooperar conmigo con todo lo que tienen para encontrarla.

Todas las personas presentes estaban perplejos ante el comportamiento de Naruto, ¿Qué pudo haberle dicho esa persona que lo alteró tanto? ¿Detrás de quién iban en realidad? ¿En manos de quién había acabado Sakura?

–No me quedaré de brazos cruzados –dijo Naruto antes de abandonar la celda.

Sakura seguía recostada en su cama, se había quedado ahí un buen rato con los ojos cerrados y finalmente el sueño se estaba apoderando de ella. Había pasado toda la madrugada y parte del día sin dormir, sólo había estado ahí afuera sentada contemplando el frente de la guarida. Realmente no había mucho que ver, por lo menos no en el perímetro en que Sasuke le había advertido que permaneciera. Y de pronto una idea le vino a la cabeza: ¿qué tal si intentaba localizar el lugar dónde había ocurrido el enfrentamiento? Quizá podría encontrarse a Naruto o a Kakashi buscándola. Ya habían pasado varios días desde entonces y sabía que no la iban a abandonar, que harían todo para encontrarla. Y aunque Sasuke le había advertido que no iría a ninguna parte en su estado, ya había mejorado, estaba en perfectas condiciones. Lista para volver a Konoha y solicitar ayuda; sólo así podrían regresar a buscar a Sasuke y persuadirlo de volver.

Así que, con la idea aún en su cabeza, se levantó de la cama y revisó uno de los cajones de la mesita de noche, Karin le había llevado otro poco más de ropa, ya podía imaginarse lo revelador que sería. Del cajón sacó una falda con fondo corto, muy similar a las que ella acostumbraba a usar, después sacó un par de blusas. Una era morada y la otra color rojo, ambas con un escote en V no muy revelador (para su sorpresa). Seguramente Karin les había hecho unos arreglos porque ambas estaban abiertas de los costados y un listón unía los extremos en zigzag, eran muy bonitas. Se decidió por la blusa roja y después de probarse la falda y confirmar que era de su talla, ajustó sus sandalias. Estaba lista.

Sakura se aproximó a la cortina y salió de su habitación, dio unos cuantos pasos antes de toparse con Jugo.

–Ey, ¿a dónde vas? –inquirió acercándose a ella. Sakura no había tenido la oportunidad de hablar con él antes. Únicamente había mantenido comunicación con Suigetsu, incluso más que con Sasuke. Una vez que Jugo estuvo cerca de ella, se quedó observándola intensamente, se dio cuenta de lo bonita que era, ahora entendía por qué Karin había sentido algo de celos con su llegada. Ya no era la única mujer entre un grupo de hombres.

–Emm, pensaba en salir a tomar un poco de aire fresco.

– ¿Te molesta si voy contigo? – quería conocerla, indagar. Jugo, al igual que el resto tenía sus dudas, ¿quién era ella para Sasuke?

–La verdad es que quisiera estar sola… –contestó dándole una sonrisa algo tímida – espero no te moleste – tal vez Jugo no sabía dónde había sido el enfrentamiento, pero si notaba que Sakura buscaba algo en especifico, seguramente la obligaría a volver a la guarida, estropeando todo.

–Puede ser peligroso y yo podría ser de gran ayuda –insistió – Anda, iré a dejar esto a mi habitación y te acompaño. No tardo.

Jugo siguió caminando hacia su habitación sin dejar que Sakura se negara. Ésta no se sentía cómoda con la idea de que él la acompañara, así que no lo pensó dos veces y salió discretamente de la guarida por su cuenta. No se arriesgaría a perder esa oportunidad única.

Jugo estaba en su habitación, había dejado algunas de las cosas que anteriormente llevaba en sus manos y ahora buscaba su kit de exploración. Siempre lo utilizaba cuando salía y esta vez no sería una excepción.

–Jugo – lo llamó Sasuke desde el umbral de la puerta.

–Eh, Sasuke, ¿qué pasa? – Jugo escondió tras su espalda su kit de exploración lo más rápido que pudo. No quería que Sasuke supiera que saldría con Sakura.

–Suigetsu pregunta por ti, ha dicho que le ayudarías a practicar un poco y más vale que vayas porque no ha dejado de hablar. Estoy harto.

–No puedo ahora, lo siento – hizo un ademán de salir de su habitación pasando junto a Sasuke pero este puso su brazo impidiéndole salir.

– ¿A dónde vas? –inquirió Sasuke arqueando una ceja.

–Estaré descansando, me siento un poco mal –mintió.

– ¿En serio? –Sasuke hizo que entrara de nuevo en su habitación – Entonces, ¿por qué has tomado tu kit de exploración? Sé que sólo lo haces cuándo piensas salir y ya es algo tarde, ¿no lo crees?

Jugo permaneció unos momentos en silencio, cuando no se le ocurría una forma de evadir a Sasuke, confesó.

–Bien. Me descubriste. Pero deberías agradecerme, así tu amiga no irá sola – el semblante de Sasuke pasó de uno serio a uno desconcertado y con una molestia notoria.

– ¿De qué hablas? Sakura está durmiendo.

–Sakura está esperándome en su habitación, le dije que la acompañaría a tomar aire fresco.

–Oh, claro, ¿y tú le creíste cuándo te dijo eso? –Sasuke salió de la habitación de Jugo y se dirigió a la de Sakura. Cuando llegó ahí, jaló la cortina hacia un lado, revelando una habitación vacía – ¡Maldición!

Sasuke tomó su katana y salió de la guarida adentrándose en el bosque. Pronto encontraría a Sakura. Sabía perfectamente a dónde se dirigía y tenía que impedir que lograra salir.

Sakura intentaba ubicarse, era algo difícil, había estado miles de veces en el bosque pero ésta vez algo se sentía diferente, nada se sentía familiar y parecía que daba vueltas en círculo. Necesitaba encontrar alguna pista del lugar dónde todo había ocurrido, sólo así podría determinar hacia dónde estaba Konoha. ¿Por qué era tan complicado? Ya se había topado 3 veces con el mismo pájaro en un árbol y las huellas que creía estar siguiendo no eran más que las suyas, engañándola.

–Sakura… –la llamaron por la espalda. Sabía perfectamente de quién se trataba. Antes de voltear hacia él, intentó idear un plan de escape rápido pero todo lo que se le ocurría sabía que terminaría en fracaso, Sasuke no era fácil de engañar. Finalmente se giró en su dirección.

–Sasuke… ¿qué haces aquí? –inquirió nerviosa. Que pregunta tan más torpe, pensó.

–Podría preguntarte lo mismo, Sakura – dio unos cuantos pasos hasta estar más cerca de ella – ¿Qué planeas hacer?

–Necesito volver Sasuke… estoy mejor ahora y sólo quiero avisar a Naruto de que te he encontrado, por favor. Sé que estará contento al saber que sigues vivo, después de todo… –hizo una pausa y mordió su labio inferior. Ya no era débil, pero el hecho de volver a ver a Sasuke después de tantos años, saber que estaba bien, pensar en la posibilidad de que volviera, hacía que la invadiera las ganas de abrazarlo y llorar, todas esas noches esperando que se encontrara bien, que la cordura lo hiciera redimirse, que volviera a ella.

–Te extrañé tanto, Sasuke-kun… –las lagrimas comenzaron a descender por su mejilla – Todas los días, sólo esperaba despertarme con la noticia de que habías vuelto a Konoha, con todos tus amigos, con Naruto, conmigo… –empuñó ambas manos contra su pecho, era difícil confesarle todo eso, años de guardar todo dentro de su pecho, le dolía. Dolía mucho – Y agradezco que me hayas salvado, en serio. Pero necesito volver, Naruto debe saberlo.

Para Sasuke era difícil escucharla decirlo, sabía que eventualmente lo haría y él no estaba preparado. Tal vez por fuera siempre parecía indiferente y distante, pero lo cierto era que Sakura significaba mucho para él, siempre lo había hecho. De alguna manera, ella siempre lograba ablandar su corazón y nadie más había sido capaz de lograrlo. Mucho tenía que ver eso con su partida de Konoha, en una vida como la que él llevaría, no había cabida para los sentimientos. Para el amor, para la bondad, para Sakura… Él más que nadie era consciente de eso; no la merezco, eso era lo que siempre se repetía. Si le permito venir conmigo, sólo llenaría su vida de dolor.

Fue ahí cuando tomó una de las decisiones más difíciles de su vida: abandonar a Sakura. Dejarla atrás no había sido nada fácil para él, era algo que lo mantenía despierto por las noches. ¿Estará bien?, eso era lo que siempre estaba en su mente, ¿ya me habrá olvidado?

Pero sabía que no estaba listo para mostrar sus emociones, sabía perfectamente que debía mantener su distancia emocional con ella en esos momentos.

–Sakura… Sé exactamente qué es lo que planeas – le dijo acercándose más a ella – No pienso volver a Konoha –hizo una pausa mirándola directo a los ojos – y ciertamente tampoco pienso dejar que tú vuelvas pronto.

Ése último comentario le provocó un escalofrío a la pelirosa.

Y fue entonces que lo entendió, durante 3 días había estado en la guarida, sin salir del perímetro como Sasuke le había ordenado y tampoco había sido posible que Naruto diera con ella, todo resultaba muy extraño, ¿qué era lo que estaba pasando por alto?

Sasuke.

No había prestado suficiente atención, había estado tan concentrada en lo mucho que había deseado volver a verlo que jamás cruzó por su cabeza que Sasuke la había ocultado del exterior. Sí, porque para él era sencillo hacerlo. No necesitaba más que un genjutsu para ocultar la guarida de Naruto y los demás, y no sólo la guarida, sino ocultándose él mismo, a sus compañeros y a ella.

Sakura miró incrédula a Sasuke, ¿acaso era posible? Y si lo era, ¿cuáles eran sus motivos?

– ¿Tu… – tragó saliva – me has mantenido oculta?

No era necesario que Sasuke intentara negarlo, sabía que Sakura era tan inteligente que lo notaría, la verdad estaba frente a ella. Sasuke rió por lo bajo y se acercó a Sakura, cortando el metro de distancia que antes los separaba.

–Jamás he dudado de tu inteligencia, Sakura. No sabía por cuánto tiempo más podría evitar que te dieras cuenta.

La cercanía de Sasuke le puso los pelos de punta y sentía como su corazón comenzaba a latir con más rapidez.

– ¿Por qué? Sasuke-kun –no sabía si le gustaría la explicación que saliera de los labios del Uchiha, ni siquiera sabía si se dignaría a darle una.

Sakura necesitaba saberlo, él tampoco podía resistir más ocultando cómo se sentía en verdad. Así que, tras un largo suspiro, Sasuke comenzó.

¿Qué tal? Les he traído un capítulo bastante largo, así es como espero recompensar poco a poco tooodo este tiempo sin actualizar.

A mí me ha fascinado escribirlo, ya era hora de un momento SasuSaku.

Espero les haya gustado y que nuevamente vuelvan a seguir éste fic, así como espero organizarme mejor con lo que hago para no demorar una eternidad otra vez.

¡Nos leemos pronto!

-LastSnowfall