San Juan Teotihuacan de Arista, México

Vemos a un vehículo más específicamente una moto, yendo a la dirección del templo de quetzalcoatl, un minuto después llegó al pie del templo."Este es el punto". Pensó la persona que iba en la moto.

La persona se quitó el casco revelando el rostro de un hombre con una cicatriz en su mejilla izquierda, miró la cinta del templo y suspiró."¿Qué onda con la gente de esa época y sus escaleras?".

El hombre se bajó de la moto y empezó a subir las escaleras apresuradamente."Ufff, como odio las escaleras". Cuando finalmente llegó a la cima se río un poco."Veamos". Del bolsillo de su pantalón saco una tiza y empezó a dibujar símbolos.

Cuando terminó de dibujar sonrió pero esa sonrisa no le duró mucho al ver como se acercaban unas camionetas todo terreno dos para ser precisos, con de prisa sacó un cristal el cual comenzó a brillar.

Los vehículos pararon justo al píe del templo y de ellos salieron unos hombres."Rastreados a ese pendejo hasta aqui". Dijo uno de ellos, se alteraron cuando vieron una luz salir de la cima del templo.

"Juan, ve a revisar". El mencionado saca un revólver que estaba entre su pantalón.

"No mame jefe, se supone que no debemos matar ese tipo". El grupo de 7 hombres comenzó a subir por las escaleras.

"No podemos arriesgarnos tenemos que--". El jefe fue interrumpido por el hombre que estaba en la cima del templo, él estaba bajando las escaleras tranquilamente, paró a unos 3 metros de ellos y los miró con una sonrisa.

"Ahora si la cagaste fuerte cabrón, entregarme el cristal". El jefe apunto con su revólver al hombre mientras sus subordinados lo imitaban.

"Lo siento, pero ya es tarde... ¡JINETE!. Una persona saltó de la cima del templo y aterrizó en una de las camionetas destrozando la en el proceso. El jefe horrorizado y temiendo lo peor apuntó su arma en la dirección de la persona que destrozó su camioneta, varios de sus subordinados lo imitaron y el resto mantenía vigilado al "cabrón".

"¡Aquí voy maestro!". La persona que aterrizó encima de la camioneta habló, era una mujer rubia que estaba vestida con un atuendo bastante peculiar.

"Pendejos, ¡disparen le!". El jefe gritó euforicámnte mientras sus subordinados obedecían, sin embargo eso no detuvo a la mujer la cual saltó esquivando todas las balas, la mujer aterrizó sobre uno de los hombres, el pobre tipo quedó aplastado junto a una parte del templo.

Nuestro máster corrió hacia una de las camionetas, las cosas se complicaron cuando el jefe lo apuntó con su revólver, pero justo en ese momento la rubia agarró el brazo del jefe y lo apretó tan fuerte que se lo rompió."No No No, no deberías atacar a alguien por la espalda, en especial si es mi maestro". La mujer empezó hablando amablemente y termino con una sonrisa espeluznante en su rostro.

El jefe empezó a gritar de dolor y algunas lágrimas se escapaban de su rostro, los demás estaban aterrados pero ese miedo se intensificó cuando la mujer los miró con esa sonrisa espeluznante, rápidamente la mujer se acercó a ellos, le dio una patada a uno y a otro un puñetazo lo suficientemente fuertes como para dejarlos noqueados, el resto iba a contraatacar, sin embargo la mujer los noqueó uno por uno.

Mientrastanto, el máster veía todo esto con tranquilidad, él sabía que había ganado al momento de invocar a ese sirviente, miró al jefe el cual se desmayó por el dolor y el shock, revisó sus bolsillos y ahí encontró las llaves de la camioneta todo terreno." Muy bien, Jinete nos vamos". El hombre llamó a su sirviente la cual al escuchar a su máster borró la sonrisa espeluznante que tenía y la reemplazó por una sonrisa amigable.

"Espere maestro, ¡deje mi arma encima del templo!. La rubia subió con prisa las escaleras mientras que su máster admiraba la escena que dejó, varios tipos muertos, una parte del templo destruida y una camioneta destrozada. Suspiro con pesadez, sin embargo empezó a reírse después de eso.

"¿Por qué me divierte?".Fue lo único que dijo antes de soltar otra risa. Su sirviente había llegado y junto a ella traía un Macuahuitl y un escudo pequeño, el máster abrió la cajuela y puso las armas de su sirviente ahí, ambos entraron en el auto."Quetzalcoatl, ¿te molesta si te llamo Quetz?. Su sirviente sonrió alegremente.

"Porsupuesto que no maestro, pero me gustaría saber tu nombre también".

"Christian Bautista de la Cruz, aunque puedes llamarme Chris". Dicho eso arrancó la camioneta y comenzó a acelerar.

"Muy bien Chris, deja que tu hermana mayor te proteja y ganemos esta guerra". Quetzalcoatl dijo entusiasmada."Por cierto, ¿a donde vamos ahora?.

Una media sonrisa adorno el rostro de Chris."Tijuana". Fue lo único que dijo antes de aumentar la velocidad de la camioneta.

El viaje fue largo, Chris tuvo que comprarle ropa nueva a Quetz por obvias razones, no podía pasar todo el día vistiendo como alguien de los pueblos pre colombinos.

Mientras estaban en la camioneta, Chris decidió hablar para romper el hielo."Cuando peleaste contra esos tipos estabas usando llaves de lucha libre,¿no es así?". El rostro de Quetzalcoatl se iluminó y miro a su máster con emoción.

"¡Así es!, Chris, ¿sabes de lucha libre?".La rubia se acercó eufórica a su máster cuando este aún estaba manejando haciendo que este girara el volante sin querer, casi causó un accidente.

"Ten un poco más de cuidado Quetz". Como respuesta la rubia se hecho una pequeña carcajada cosa que hizo sonreír a su máster."Respondiendo a tu pregunta, si, se de lucha libre por mi padre y también la he practicado". Cuando dijo eso el rostro de la rubia se volvió a iluminar y una sonrisa radiante se hizo presente en su rostro

"Ahora no solo somos maestro y sirviente, ¡somos hermanos de lucha libre!". Chris sonrió ante la actitud de sus sirviente, parecía que había tenido suerte invocando a alguien tan alegre y lleno de vida como lo era Quetzalcoatl.

Tijuana

Finalmente llegaron a Tijuana y se dirigieron a un local más bien era un antro, bajaron de la camioneta y caminaron hasta la entrada donde había dos tipos bastante corpulentos, estos al ver a Chris lo saludaron cordialmente y lo dejaron pasar.

Dentro del antro varios hombres y mujeres se le quedaban viendo a Quetzalcoatl, esto fue notado por Crhis el cual no le tomó mucha importancia, a pesar de que aquí se reunían varios criminales, si estos llegaban a pasarse de listos con Quetzalcoatl iban a terminar como los tipos en el templo.

Llegaron a una puerta la cual fue abierta por otro guardia corpulento, dentro de la habitación se encontraba un hombre sentado en un escritorio, el hombre miraba de manera fría al duo."¿Este es tu jefe Crhis?".

"No".

El hombre abrió la laptop que tenía en su escritorio y la giró como para que el dúo pueda ver la pantalla."Hola~~". El que estaba en la pantalla era William saludando amigablemente.

"Es él". Crhis apunto con su dedo a la pantalla mientras Quetzalcoatl miraba algo sorprendida.

"Ah Crhis, ¿lograste invocar a tu sirviente?.

"Si, ella es Quetzalcoatl, es un jinete".

"Oh que bien, entonces ven a Chicago lo más pronto posible, ya tenemos confirmados caster, assasin y archer, usa el jet privado". Dicho eso la pantalla se apagó.

"Muy bien, vamos Quezt, ganaremos la guerra". Dijo con bastante determinación. Quetzalcoatl sonrió ante la actitud de su master.

Salieron del antro y se dirigieron al aeropuerto internacional.

Notas

Máster de Rider

Christian Bautista de la Cruz

Chris es un joven de 23 años de edad con pelo negro y largo con cola de caballo, tiene una cicatriz en su mejilla como si alguien le hubiera cortado con un cuchillo en esa zona.

Fin de las notas

Se despide XxGreatxX