Después de mucho, mucho, mucho tiempo, he vuelto a poder acceder a la cuenta. Lo estaré subiendo, junto a mis otras historias en Wpad - DarkShadows1195
Si alguien sigue por allí después de todo este tiempo, sean más que bienvenidos!
Alice estaba sentada sobre una gran roca, desde donde tenía la vista perfecta de la pequeña aldea cercana. Estaba muy aburrida. Había sido un arrebato el haber venido hasta Escocia para visitar los alrededores y conocer los lugares donde sus ancestros habían residido. Su abuela Mary, le había contado algunas veces la historia sobre su familia y estas tierras, donde ella ahora mismo estaba muriendo de aburrimiento. Ella le había dicho que muchos, muchos años antes, cuando esta aldea en particular ya estaba establecida y la tecnología aun no existía en ningún lugar, cuando aun se manejaban en carretas y los viejos cuentos sobre la magia de la tierra aun se dispersaban en cada historia que era contada; que su familia se había hecho un nombre valioso, que las grandes matriarcas que había en su familia habían inspirado respeto en estas tierras y que era el deber de toda mujer de la familia honrar a ese prestigio ganado a esfuerzo y sangre. Y que por todo ello, era su deber inculcar a su nieta como había hecho con su madre. También lamentó que la madre de Alice no estuviera viva para hacerlo tal y como era su deber.
La verdad era que para Alice, todo lo que su abuela le enseñó esos tres años antes habían sido puros cuentos de hadas, pero a pesar de todo, le prometió encargarse de esas tareas cuando ella no estuviera. Lo que explicaba por qué ella estaba en este lugar ahora. Su abuela Mary había fallecido repentinamente hacía dos semanas y ante tanto dolor, ella terminó queriendo cumplir su voluntad y viajó a Escocia en cuanto pudo. Hacía tres días que ella estaba parando en una pequeña, aunque cómoda, pensión en la aldea de Lirylwak, conociendo los alrededores y siguiendo las instrucciones de su abuela. Y ya no lo soportaba. Ella no estaba hecha para este lugar, anhelaba profundamente estar de vuelta en casa y a su vida sin sorpresas. Pero según las instrucciones que estaba cumpliendo, debía esperar al cuarto día de su llegada y asistir al cementerio antiguo para dejar una ofrenda sobre una vieja tumba con signos y sin ningún nombre. Lo que por sí mismo ya le parecía absurdo.
Luego de regresar de esa tarde meditativa y aburrida, se pasó el tiempo antes de la cena leyendo algunos de los libros de su abuela. Leer las historias que la mujer solía contarle de niña le provocó tanta melancolía, así como un buen periodo de llanto.
Al día siguiente, siendo por fin el cuarto día de su estancia en el pueblo, no sabía a dónde tenía que ir. Extrañamente, a cualquier persona que le preguntó por direcciones, se negaban rotundamente a decirle, exigiendo saber los motivos de ir allí y llamándola de maneras extrañas. Eso fue bastante raro. Por suerte, pudo localizar un mapa dentro de la libreta que su abuela le había dado. Quizá estuviera desactualizado si era de cuando Mary estuvo aquí hace muchos años pero no había otras opciones, ese lugar no salía ni siquiera en la web.
Caminó mucho por los verdes campos de la región, quizá cerca de dos horas de caminata, hasta que el terreno se volvió más rocoso y pudo reconocer que era un viejo camino empedrado que estaba en ruinas. Al parecer nadie venía ya por aquí. Comprobó con el mapa hecho a mano y coincidía, por lo que fue siguiendo las piedras hasta que encontró el lugar. Eran ruinas de un cementerio, era muy antiguo sin lugar a dudas. Aunque extrañamente parecía estar siendo mantenido. Fue registrando cada tumba a los lados del camino central, no parecían tener nombres completos, solo iniciales y símbolos desconocidos. Al final del camino, encontró lo que buscaba. La gran piedra se levantaba como un metro desde el suelo, tenía grandes símbolos tallados en ella y por debajo, muchos años tallados en menos tamaño. Ella sabía lo que era, su abuela se lo dijo, cada vez que alguien de la familia la visitaba, debía escribir en ella el año en el que estaba. Así que Alice sacó de su bolso la ofrenda, hecha tal como Mary le había indicado, la dejó en el suelo, prendió fuego un ramillete de hierbas y realizo la oración indicada. Se quedó un rato sentada allí, mirando todos los detalles de la piedra y el lugar, los restos que había en sus alrededores y el tiempo pasó. Cuando la luz comenzó a hacerse más tenue y el comienzo de la noche iba a llegar en algún tiempo no muy lejano, se dio cuenta de que era hora de irse. Talló el año en la línea que debía y se levantó para marcharse.
Grande fue el susto que se llevó cuando se topó con alguien a mitad de camino hacia la entrada del viejo lugar. Una mujer estaba sentada arrancando pasto con sus manos frente a una tumba que parecía una de las pocas no tan desgastadas del lugar. Cuando escuchó sus pasos, la mujer reaccionó de golpe y fijó sus ojos en Alice, provocando que un escalofrío la atravesara. Quiso disculparse pero la mujer la miraba tan fijamente que no pudo sacar palabras de su boca. Con un sentimiento de urgencia creciendo dentro de ella, hizo un breve gesto de disculpas y siguió caminando hasta que salió del cementerio.
El campo se volvía gris mientras la noche comenzaba a acechar y Alice se preguntó en qué momento se había perdido del paso del tiempo mientras hacia su ofrenda. Apresuró sus pasos un poco hasta que sintió pisadas tras ella y se volvió rápidamente. No había nadie. Bien, quizá su encuentro con la mujer la había dejado un poco sensible, y sumado a lo extraño de la ubicación del cementerio y todo, era de esperar que pudiera estar un poco paranoica.
Por supuesto, esa paranoia fue aumento y la noche había caído cuando se dio cuenta de que se había perdido. De tanto ir mirando hacia atrás mientras caminaba, en algún momento debió haber girado hacia algún otro lugar. Genial, era simplemente genial. Se ajustó el abrigo para protegerse del frío viento que comenzaba a correr mientras seguía caminando, intentando volver al camino correcto para regresar al pueblo pero la noche era pesada tan pronto que no podía hacerlo. Hasta que vio dos luces moverse más o menos cerca de donde estaba, por el ritmo que llevaban debían ser personas las que las sostenían, así que decidida, caminó en su encuentro.
Cuando se acercó a las luces pudo reconocer a dos personas que había visto en el pueblo, en uno de los almacenes. Ellos la reconocieron y se acercaron también a ella cuando estaba a pocos metros.
Alice nunca vio llegar el golpe en su cabeza, su visión se volvió tan oscura como la noche que se cernía sobre ellos, sus piernas se debilitaron, haciéndole caer, su cabeza palpitó. Luego escuchó pasos correr, voces a su alrededor y luego todo se desvaneció en la oscuridad.
