CAPÍTULO XXV

Ella dormía profundamente...

Se hallaba tan atenta al ruido tranquilizante del mar, mientras el viento frío mecía sus rizos.

Meditaba sobre la necesidad de internarse en aquel interminable pasillo oscuro del barco en el que viajaba. Era de noche y el cielo mostraba una luna creciente sin estrellas alrededor.

Las luces tenues que se hallaban apostadas a lo largo de todas las paredes se veían difusas a causa de la densa niebla que gradualmente iba emergiendo de todas partes. Apenas y podía ver un par de metros más allá de su posición.

Algo o alguien le llamó internamente, pero no supo distinguir qué o quién.

Era parecida a la creciente sensación de angustia que tenía en su pecho por lo que comenzó a caminar lo más discretamente posible, en un intento por pasar desapercibida ante "eso".

Después de haber andado durante varios minutos, pudo distinguir a lo lejos, la silueta de una mujer.

La escasa visibilidad apenas y le permitió divisar la parte superior de aquel cuerpo. Quien fuera que fuese aquella persona, no le daba buen presentimiento. Como si su sola presencia representara toda la malignidad reunida en su ser y eso le asustó. Su vestimenta era completamente negra, haciéndole creer que quizá guardase algún luto. Conforme fue observando más a detalle, se percató de que se hallaba acompañada de un pequeño ser quien trataba de alejarse de su lado y entonces, el vuelco en su corazón aumentó.

- ¿Quién eres? - su voz tembló.

- ¿Te has olvidado de mí?

- No puede ser… – la ojiverde dio un paso atrás, pero un infantil grito la detuvo.

- ¡Mami, ayúdame! – era Nicole.

- ¡No sabes cuánto te odio, Candice White! – la mujer dejó al descubierto su rostro lleno de moretones y cortadas, como si la hubiesen apaleado salvajemente.

Su madre intentó correr hacia la gemela gritando de pánico, cuando una mano la tomó del hombro y en ese momento despertó.

La lluvia había arreciado y aún estaba oscuro.

- ¡Candy! – era la voz de Terry.

Ella sollozó en sus brazos hasta que logró tranquilizarse y le narró la pesadilla:

- Todo saldrá bien, pecosa.

- ¡Deseo que todo esto acabe pronto! – expresó tristemente la rubia, en el regazo de su marido.

- Mi amor, en verdad puedes irte a casa de Charles. Te lo he ofrecido antes. No es justo que sufras por todo esto. Puedo arreglármelas solo – la voz calma del actor le hizo reaccionar.

- No quise decir eso.

- Entonces, no tengas miedo. Por el bien de nuestra hija, tenemos que sacar fuerzas y valor. No te niego el hecho de sentirme amenazado y asustado al recordar todo lo que ha sucedido, pero Nicky vale más que todos estos problemas. Por ella no pienso detenerme y salir huyendo a la primera.

Se quedaron en silencio, esperando a que amaneciera, abrazado y reconfortándose el uno a otro.

Candy no pudo recuperar el sueño.

La mañana se anunció sombría para la pareja.

Terry no había podido dormir, al igual que su esposa, dados los últimos acontecimientos que aún revoloteaban en su cabeza.

Candy y él habían permanecido en un pesado silencio, esperando a que amaneciera.

- Vayamos a desayunar. Seguramente ya habrán llegado los empleados a la casa – dijo ella, con desgano.

- Ellos no estarán disponibles esta semana, pecosa. Creí que Jerome lo había comentado contigo.

- ¡Es verdad! Lo olvidé por completo. Esa pobre gente ha sufrido por igual con nosotros. Por cierto, ¿y Theresa? No ha vuelto a escribir – el hombre recordó la extraña aparición que había presenciado frente a la casa contigua, pero no dijo nada.

- Ya sabremos de ella.

Después de un escueto desayuno, se dirigieron hacia la casa.

Durante el trayecto, Candy revisó su bolso y encontró la tarjeta que Jaya le había dado.

Necesitaba contactarla.


El ruido de las gotas sobre el cristal despertó a Anisha.

La joven se incorporó lentamente de su cama y se percató de cuán triste era la mañana. El viento era un poco fuerte y las amenazadoras nubes negras cubrían gran parte del cielo.

Sintió frío por lo que se metió de nuevo en la cobijas, permaneciendo pensativa. "Mis tíos deben haber regresado a esa casa, o al menos, él. Tonta de mí por olvidar ese diario. ¡Pobre Nicky!, realmente se ha agravado su situación. Todavía recuerdo esa noche en que se trepó al árbol en medio de la oscuridad. Hasta ese entonces, seguía siendo la niña de siempre. ¿Qué sucedería con ella?, sigo sin comprender por qué ha reaccionado así todo este tiempo. ¡Han pasado tantas cosas desde entonces!", una lágrima rodó por su mejilla y la enjugó con su mano.

Un leve toque a la puerta la desconcentró.

- Adelante - era Mariah.

- Buen día, An. Imaginé que ya estabas levantada, al verte entrar al baño. Quise venir a… – la chica la interrumpió.

- No he salido de mi habitación. Quizá vio a alguien más – la aseveración tornó el semblante de la mujer en uno serio.

- Seguramente. ¿Pasaste buena noche? – se sentó en una de las silla que había frente a la cama.

- Sí. Agradezco mucho su hospitalidad. ¿Nicholas se encuentra bien? – Anisha no se movió del colchón.

- Sigue durmiendo. Creo que no han descansado bien últimamente – Mariah estaba aún consternada por lo que había visto antes de entrar.

- No ha sido fácil para él tener que lidiar con todo esto. Es demasiado para su mente. Quisiera llevármelo de regreso a Chicago pero mi tía no quiere. Me da mucha pena todo esto que está sucediendo – no pudo evitar soltar el sollozo.

- También estoy preocupada por lo mismo. Charly no se deja de reprochar su mala elección al tomar esa casa, sin averiguar bien antes sobre su pasado. ¡Es espantoso todo esto! Lo siento mucho por tu familia. Nunca fue nuestra intención hacerles pasar tantas cosas malas – la mujer se quedó callada.

- No deberían tomárselo de forma personal. Las cosas se han dado por algo. No es tanta la casualidad, si analizamos a detalle todo lo sucedido.

- ¿Qué quieres decir?

- Se me hace muy curioso que todo esto gire alrededor de mi tío – recordó las líneas del misterioso diario que había leído.

- Charles me ha comentado algo al respecto. Sinceramente, me ha dejado asombrada al igual que tu, el ver tantas... coincidencias.

- Quisiera regresar a América y ver a mis padres. A veces siento que no aguantaré por mucho tiempo esta situación. Mi tía no ha querido decir una palabra a la familia y yo me siento mal de ocultar todo esto ante mis padres. ¡Me siento muy sola! – Anisha rompió a llorar y Mariah la abrazó tiernamente.

- Confiemos en que todo esto es solo una dura prueba para todos y que al final, desaparecerá. Ahora más que nunca deben permanecer juntos, An.

- Eso intento, Mariah, pero es difícil. Sólo mi querido Nick me mantiene con fuerzas para seguir adelante.

Un ruido les distrajo.

- ¡An! – el grito del gemelo les hizo abandonar la conversación y se dirigieron rápidamente hacia la habitación donde se hallaba.

Al entrar, observaron sobre la cama, al niño bañado en sudor, mientras que lloraba inconsolablemente. Su mirada estaba perdida en la pared frente a él:

- ¡La he visto! – se aferró al regazo de la muchacha, histérico.

- ¡Cálmate! – An se dio cuenta de que su primo temblaba.

- Iré por un té para tranquilizarlo – la francesa salió de la habitación.

- ¿Qué sucedió, mi amor? – trató de calmarlo un poco esperando a que se desahogara.

- ¡Era una mujer horrible! ¡La misma que maltrataba a esa niña, Carrie! ¡Estaba parada frente a mí y su cara era la de un demonio! - le narró con voz entrecortada.

- Fue un sueño, Nick. No debes preocuparte, todo estará bien. Estoy contigo. No temas - ella le dio un beso en la frente y lo estrechó aún más en sus brazos.

- ¡Me dijo muchas cosas feas, An!, ¡insultó todo el tiempo a mamá! – chilló el niño.

- ¿Quieres contármelo todo cuando estés más relajado? – se recargó en la pared, con la cabeza del gemelo sobre su pecho.

Se quedó callado durante un largo rato, hasta que paró de llorar. Mariah entró en ese momento con la taza y se acurrucó al lado de ellos.

Nicholas habló repentinamente:

- Estaba en ese cuarto feo y la mama de aquella niña estaba parada frente a mí, con la cara desfigurada. Hablaba del daño que mama le había hecho y juró que no descansaría hasta vengarse. Dijo que ya tenía a mi hermana y que ahora iría por mí. Quise echar a correr pero no pude; la puerta estaba cerrada y no la podía abrir. Sentí sus manos sobre mi cuello – les narró entre llantos.

Ambas mujeres le consolaron durante largo rato, hasta que logró calmarse y conciliar de nueva cuenta el sueño.

Decidieron hacer una pequeña oración, pidiendo por todos.


La sombría apariencia de la residencia le ocasionó una extraña sensación en el pecho. Se erguía tan solitaria y oscura a diferencia de las otras casas que se hallaban por los alrededores.

Al poner un pie en la entrada principal creyó que se desmayaría, pero su marido le sostuvo antes de que esto ocurriera.

Se dirigieron con sigilo hacia la cocina evitando en todo momento ver hacia las escaleras que conducían a la parte superior. Tarde o temprano deberían enfrentarse a los misteriosos secretos que ocultaba en sus entrañas aunque Candy deseó con todo su corazón que aquel instante de tranquilidad se volviera eterno.

- ¿Te apetece un café?

- Te acompañaré.

Terry se quedó en silencio frente a la mesa, a la expectativa de algún sonido o golpe imprevisible pero nada ocurrió.

- Hay algo que quiero comentarte – la rubia se sentó a su lado con el semblante serio -He decidido contactar a una mujer que cree poder ayudarnos.

- ¿Quién es?

- Se llama Jaya Saltzman. La conocí aquella tarde en que sucedió ese horrible evento en el consultorio del doctor Jeffrey – el actor relacionó la descripción con la de aquella mujer que se había topado en la recepción de la fiesta.

- Creo saber quién es. ¿En qué crees que pueda sernos de utilidad esa mujer? – inquirió con cierto escepticismo.

- Es lo que quiero indagar. Por favor, me siento desesperada y quisiera al menos poder hablar con ella. Necesito otra opinión... otra explicación que me saque de las mismas respuestas de los médicos. ¡Por Dios, Terry, nuestra hija está completamente trastornada! ¡A veces pienso que hay algo ajeno a nuestra razón que se está apoderando de ella! ¡Te lo suplico! – la mirada llena de lágrimas terminó por convencerle.

- Está bien, Candice. Hablaremos con esa persona y veremos qué es lo que nos puede "aclarar", según ella. ¿Te sientes mejor?

- ¡Gracias, Terry! – le abrazó en un impulso.

- Debo ir en busca del diario.

- Tengo que mostrarte la foto.

- Después. Necesito leer ese diario.

Terminaron de limpiar la cocina y se dirigieron hacia la recámara de Anne.

El silencio que les rodeaba era por demás, sobrecogedor. Ni siquiera podían distinguir los sonidos propios del jardín que les rodeaba. Parecía como si se hallasen dentro de una caja transparente que les aislaba por completo del mundo exterior y que a su vez, les oprimía espiritualmente.

Él iba delante de su esposa, a la expectativa de toparse con algo peligroso.

Recorrieron cada habitación sin hallar indicios de destrozos o daños al interior. Tal parecía que los sirvientes hubiesen realizado sus labores cotidianas dejando a su paso todo impecable. La única habitación que presentaba alteraciones, era la de Nicole.

Terry sintió que odiaba a Susana más que a nadie en su vida. "Maldita arpía, aún desde el infierno sigues tratando de provocarme", se lamentó para sí mismo.

Al llegar a la alcoba de su sobrina, el actor se dirigió inmediatamente a la cómoda principal mientras que Candy hacía lo mismo con las mesitas de noche.

Después de una prolongada búsqueda que duró varios minutos, Terry halló el maltrecho cuaderno.

Regresaron a su habitación y Candy le mostró la foto de la niña. Su esposo dejó escapar una exclamación de sorpresa:

- Tiene un ligero parecido a ella. Me cuesta creer que no haya sido capaz de cuidarle. Se ve tan adorable.

- Nicholas ha visto en sus sueños como la maltrataba. No puedo creer que Susana haya sido capaz de tan monstruosa acción. ¡Esa pequeña debió haber sufrido mucho!

Terry dirigió su mirada hacia el diario y leyó con voz grave para que la rubia escuchase también.

Me llamo Carrie, vivo en Nueva York y no tengo amigos.

Lucie, la joven que me cuida, me ha regalado este cuadernillo y espero poder tomarlo como mi más secreto confidente. Hace tiempo que la idea de escribir pasa por mi mente al haber aprendido a hacerlo con su ayuda. Ella es una buena muchacha. No me grita ni me maltrata, a pesar de que la veo muy poco. Disfruto mucho su compañía. Me cuenta cuentos y me gusta sentir sus manos tan suaves sobre mi cabello cuando me peina.

Mamá jamás lo ha hecho con el mismo cariño. De hecho, siempre me ha mantenido alejada del mundo exterior, encerrada en este pequeño cuarto que mi padre ha dispuesto para mí. Dicen que es por mi bien ya que mi estado de salud es muy frágil. Desde que nací no puedo caminar. Mis piernas están paralizadas y por más que lo he intentado, no puedo dejar esta tediosa silla de ruedas.

- ¡Pobre criatura! – la mujer le interrumpió presa del llanto, conforme iba escuchando e imaginando las crueles escenas.

Querido diario:

Hoy ha sido un día muy triste.

Mamá ha estado llorando todo el día sobre mi cama.

Ella y papa se han peleado por mi culpa.

Intenté acercarme a rastras hasta el borde de la escalera al escuchar a toda esa gente cantar de forma tan fea. A pesar de que se reúnen frecuentemente, no consigo habituarme al ruido espantoso que hacen en ese salón. Era la primera vez que mi cuarto no tenía llave y aproveché para escabullirme unos minutos al querer ver lo que hacían.

Todos estaban vestidos de negros frente a esa imagen tan horrible que papá siempre lleva con nosotros. Mamá estaba a su lado, con una vela negra en la mano. Después, vi entrar a otra mujer desnuda, que gritaba ordenándoles que no la matasen.

Aquello fue demasiado para mí.

Vi como hundían un cuchillo en su pecho y en ese instante grité, llena de pavor.

Me descubrieron espiándoles y me han dado una paliza.

Aún tengo adoloridos el rostro y la espalda. Mamá ha sido encerrada en mi cuarto y se la ha pasado reprochándome por mi travesura y nuevamente, vuelve a salir ese nombre de sus labios, para maldecirle e insultarle: Terry.

¿Quién será? ¿El abuelo? ¿Algún hermano? ¿Algún pariente lejano?

Siempre es lo mismo y yo tengo miedo de preguntarle.

Me voy a dormir.

El llanto de Candy fue en aumento al ir descubriendo parte de la triste vida de Carrie mientras observaba con cariño su fotografía.

- ¿Por qué no la dieron en adopción? ¡No es posible tanta saña contra un ser tan indefenso! ¡Es increíble!

Terry siguió concentrado en la lectura sin prestarle atención:

Amigo diario:

Hemos tomado un barco rumbo a Inglaterra.

Sé que está al otro lado de América porque he visto un viejo mapa y porque he oído a papá hablar de un viaje largo. Algo me dice que tiene problemas y no lo dudo, después de cambiar de casa constantemente, no existe otra explicación. He oído cuando le han gritado sus invitados en esas reuniones secretas.

Yo trato de olvidar lo que he vivido al ver por la pequeña ventana de mi cuarto.

Las estrellas brillantes me invitan a imaginar mundos distintos. He leído recientemente el cuento del Principito y me ha gustado mucho. Ojala pudiera tener una aventura así.

Ya no tendría que sufrir tantos golpes y llamadas de atención.

Lucie me hizo llegar más libros escondidos en su viejo delantal, antes de partir.

La quiero tanto.

Quisiera que escapáramos juntas pero eso es imposible.

Papá ha dicho que no estará con nosotros en Londres.

La echaré mucho de menos.

El actor fue leyendo puntualmente cada una de las breves anotaciones de la pequeña, con el rostro contrariado y lleno de indignación. El alejamiento de la única persona que parecía tratarle bien le tenía tenso.

A ratos debía detenerse al sentir que las lágrimas pugnaban por salir de sus ojos.

Los detalles del maltrato físico y psicológico sobre aquella desdichada criatura le hicieron olvidar momentáneamente la situación de Nicole. Su irritable estado de ánimo le tenía caminando de un lado a otro tratando de hilar toda la información que había ido conociendo tiempo atrás:

- ¡No sé qué decir ante tantas estupideces cometidas por Susana! ¡No fue capaz de apoyar a su hija ni rescatarla del abuso de ese monstruo con el que se fue a liar!

- ¡Tenemos que hacer algo, Terry!

Tomó nuevamente el diario y se dirigió hasta la última página. Algo debía darles una pista sobre el posible paradero de Carrie:

Lo que leyó le dejó aún más intranquilo:

Tengo miedo, querido diario.

Me han trasladado a la casa de al lado, dejándome en este oscuro ático.

Mamá ha desaparecido después de haber permanecido conmigo durante unas semanas. Su cara había cambiado por completo a causa de tantos golpes y moretones. Murmuraba frases que nunca pude entender.

Un día hizo un escándalo destrozando todo lo que encontraba a su paso y alguien vino por ella, llevándosela a rastras antes de que me golpeara. Estaba como loca.

Fue la última vez que logré verla por mi ventana cuando se la llevaban en ese auto.

Papá me envía comida con un hombre que de solo verle, me hace estremecer del miedo. Dice que es dueño de la casa y puede hacer conmigo lo que le plazca.

Hoy él ha subido para amenazarme y decirme que dentro de poco ya no viviré aquí.

No me ha gustado la forma en la que lo dijo.

Presiento que mi vida está en peligro.

He decidido ocultarte en este cuarto, pidiendo a Dios que alguien te encuentre y pueda ayudarme.

- El lugar donde lo halló Anisha.

- A esa niña le hicieron algo. ¡Dios, es tan horrible todo esto que está pasando!

Su esposo salió sin decir nada.

Ella corrió para seguirle, pero una espectral imagen hizo permanecer a ambos cerca de la puerta de la alcoba. La temperatura había bajado considerablemente, haciéndoles temblar a causa del intenso y súbito frío en el lugar:

Una fantasmal niña les observaba con la tristeza en sus ojos, al fondo del pasillo, frente al lugar donde estaba el oculto ático.

Su apariencia fantasmal provocó escalofríos en sus espaldas.

- ¿Carrie? – la voz de Terry temblaba del intenso miedo.

La aparición no respondió, limitándose a dar la vuelta y entrar en ese cuarto.

Ellos le siguieron.

Al llegar se dieron cuenta de que había desaparecido.

Con miedo, el actor habló, mientras jalaba a Candy hacia el exterior de la casa, en busca de su auto:

- Tenemos que contactar a Jaya.


La mujer se dirigió con paso sigiloso hasta el pasillo que conducía al cuarto de Nicole.

Ningún miembro del equipo médico pareció reparar en su presencia, aún a pesar de su llamativo vestido rojo que dejaba entrever unos torneados tobillos. Lucía un sombrero de encaje negro que cubría parcialmente su bello rostro sutilmente maquillado. Sonreía maliciosamente mientras buscaba el número de la habitación.

Al entrar, notó que la chiquilla dormía plácidamente. Sonrió para sus adentros al verle sola.

Carraspeó un poco para que la niña despertara:

- ¿Quién eres? – preguntó aún con los ojos cerrados.

- Nicky –la voz le ocasionó un sobresalto.

- ¿Sue?

- Mi pequeña. Te he extrañado tanto. Me has hecho mucha falta – la abrazó contra su pecho pero fue rechazada.

- ¡Suéltame! ¡No mereces que te vuelva a considerar mi amiga! ¡Sólo me has traído problemas! ¡Tengo que pasar semanas en este maldito lugar por tu culpa! ¿Y tú? ¡Desapareciste dejándome sola!

- Tenía que procurarme dinero y comida. Te dije que había encontrado trabajo y por eso tuve que irme.

- Ni siquiera volviste a visitarme en la escuela. No hiciste el intento por buscarme. Todos piensan que eres un invento mío.

- Se suponía que nadie debía saber de mí y has hecho comentarios al respecto, Nicky. Eso no estaba en nuestro trato. – la firme y severa voz de la rubia mujer tenía un cierto tono amenazador.

- ¿Y que querías que hiciera? ¡Nadie acude en mi ayuda y todos me evitan ahora! Te seguí y te creí, inclusive enfrentándome a mama en todo esto y tu apoyo es ¿Desaparecer? Me fallaste, Sue y ahora he decidido que no pienso volver a verte. Ya ni siquiera te creo. Seguramente papá te dejó por algo y tú eres la que quiere alejarlo de nosotros. ¡Te odio! ¡Lárgate de aquí!

- ¡Cállate! ¿Tú qué sabes de lo ocurrido? ¡Eres una estúpida! – el semblante de la mujer se transformó por completo, al expresar una infinita rabia contenida. Levantó su mano en actitud agresiva.

La sonora bofetada cruzó el infantil rostro dejando una marca roja sobre la mejilla y después, tomó el cuello de Nicole y comenzó a hacer presión en un intento por ahorcarle. La niña gritó con todas sus fuerzas antes de perder el aliento.

Instantes después, cuando sentía que no podía soportar más la terrible sensación, la puerta se abrió de golpe dejando entrar a un médico residente que pasaba frente a su habitación, quien se abalanzó sobre ella tratando de calmarle.

- ¡Despierta, Nicky! ¡Es una pesadilla!

La niña abrió los ojos y se dio cuenta de que no había nadie más que el doctor y ella.

Echó a llorar con el temblor recorriendo su cuerpo. Habló atropelladamente confundiendo más al galeno:

- ¡Ella quiso matarme!

- ¿Quién?

- ¡Esa mujer rubia! ¡Sue!

- ¡Aquí no había nadie más, pequeña!, Fue un mal sueño, eso es todo.

Nicole lloró desconsolada, en el pecho de aquel hombre, mientras que una enfermera entraba ante el alboroto causado. A una señal del doctor le aplicaron un sedante y esperaron a que se durmiera.

Al verla inconsciente, la revisaron exhaustivamente.

Las inexplicables marcas rojas sobre su mejilla y su cuello les dejaron perplejos.


El religioso se hallaba de espaldas ante Charles quien le observaba con semblante grave, después de haberle reprochado su silencio en el escabroso asunto de los Grandchester. Después de oír las razones de peso del padre, dejó de recriminar. Había razones más urgentes que atender y tenía fe en que aquel hombre les pudiera ayudar.

Le costaba creer que aquella pesadilla fuese realidad, a medida que iba conociendo algunos detalles de lo sucedido a la antigua compañera de tablas de su amigo.

El reverendo había decidido omitirle la ocasión en que se había topado con la desafortunada mujer, muchos años atrás, cuando había tenido la oportunidad de ver a Terry en sus primeras obras. Se lo había guardado para el momento en que él mismo le pidiese explicaciones:

- Tuve conocimiento de la organización por parte de un oficial que investigaba el caso de una secta satánica que había profanado mi iglesia hacía tiempo atrás y de lo cual una denuncia fue interpuesta ante las autoridades. El día del enfrentamiento con esos criminales, encontraron a la señora Marlowe en el sótano de esa casa. Aparentemente, tenían la intención de matarla en uno de sus tantos rituales. La policía llegó justo a tiempo, sin embargo, su mente ya estaba muy dañada. Fue internada en un psiquiátrico fuera de la ciudad después de ser sentenciada y se le tuvo bajo estricta vigilancia, hasta que algunos hechos perturbadores dieron inicio. Había un grupo de religiosas que acudían a ofrecer el alivio y cuidado de algunos enfermos terminales y una de ellas se prestó a asistir a esa mujer. La hallaron tirada en el suelo de su celda, acurrucada y asustada diciendo que había visto al demonio. No fue la única testigo. Después de tantos problemas, se me pidió hacer una visita a la enferma y pude constatar la gravedad del asunto. Un contacto del hospital me puso al tanto de los antecedentes, por eso me sorprendí al saber que los Grandchester vivirían justo ahí, al lado de esa mansión donde se había suscitado todo el conflicto; ignoraba la noticia de su llegada hasta que me invitaste a aquella fiesta de bienvenida, si no, quizá esto no estuviese pasando. Es todo lo que te puedo decir, Charles. El resto es información confidencial y dados los problemas que tuve posteriormente al intentar arreglar la situación, prefiero mantenerme en silencio. Apelo a tu comprensión.

- Terry esta consternado al ver que su hija ha tenido todos estos problemas desde que llegaron a vivir a ese sitio. ¿Qué podríamos hacer para ayudarles en todo esto, padre? – Charles se revolvió inquieto, en su silla.

- Cuando conocí a la hija de los Grandchester, me dijo que había estado cerca de esa casa. Te puedo decir con certeza que esa niña ha estado expuesta a los malignos efectos de su presencia. He notado cambios inquietantes en su comportamiento y en su actitud hacia mí. Quisiera apartar la horrible idea de mi mente pero no puedo. La familia corre peligro al permanecer ahí, sobre todo Nicole.

- ¿Cuál es su teoría, reverendo? Porque mi amigo se siente muy mal al ver que en el hospital sólo le dan vueltas al problema médico. Quisiera poder brindarle una solución, pero no sé cómo. Ahora, han decidido dejar a su sobrina y su otro hijo en mi casa, pero Terry no descansará hasta dar con toda la verdad sobre lo que aconteció ahí. ¡Ayúdeles, se lo suplico! – Charles desistió de recordarle una vez más, su omisión al no compartir lo que conocía de aquel lugar.

- Al saber ahora, que Susana y Terry convivieron en algún momento de sus vidas y lo afectada que resulto ésta por la separación entre ellos así como el odio que le tenía a su ahora esposa, Candy, algunas cosas me están quedando más claras y a la vez, están encendiendo luces de alarma en lo que respecta a su hija. Nicky ha comenzado a presentar ciertos rasgos que me tienen preocupado.

- ¿Qué quiere decir?

- Desconocemos la razón por la que esa ex actriz se involucró con esa secta, sin embargo, todo apunta a que se trata de alguna venganza. Muchas personas acuden a las fuerzas ocultas como una medida para pedir favores sin medir las consecuencias de todo aquello.

Charles se llevó las manos a la cabeza al oír aquello. Le costaba creer en poderes y fuerzas sobrenaturales pero dados los monstruosos hechos que rodeaban a la familia Grandchester, no dudó en dar un poco de veracidad a todo eso.

- ¿Cree que Susana juró vengarse de Terry?

- Así lo intuyo. Antes, en Chicago, la familia no tenía este tipo de problemas. Es curioso que al haber llegado aquí, estos se hayan salido de control, sobre todo, centrándose en su hija.

- ¿Por qué ella? No entiendo.

- No sé. Es casi imposible responder a esa pregunta. De lo que no me queda duda, es de que su hija ha entrado en contacto con ella y se ha dejado manipular.

- ¿Qué ha visto en Nicky?

Al tocar ese tema, el padre Folsom se sentó frente a su escritorio y le dirigió una significativa mirada.

- Esa niña ha dicho cosas que en su momento fueron señaladas por Susana. Sabe de situaciones que solamente ella conocía en ese entonces; además, cada vez que me ve, no evita hacerme comentarios burlones. En este último acto de profanación, ha dejado sus iniciales como un claro mensaje de que ha vuelto. Josephine también la ha visto. Esa mujer es un espíritu perturbado y como tal, Nicole corre peligro.

- Me cuesta creer lo que dice, padre. ¿Tiene alguna idea de cómo podría ayudarles?

- En primer lugar, la familia tiene que permanecer unida porque ese monstruo busca deshacerla a como dé lugar. Podrían salir de esa casa, aunque es muy seguro que "aquello" les seguirá donde quiera que vayan por lo que tendrán que dar la pelea juntos, en donde quiera que se encuentren. Después, se tendría que proceder a un ritual de purificación, aunque no me fío de que Nicky sea excluida de esto.

- ¿Un ritual?

- Con toda certeza, la niña tendría que ser parte de ese ritual, Charles. Es un tema muy delicado que en estas épocas, no podría menos que ser condenado y negado por la máxima institución religiosa que puede ayudar en eso. Esa ceremonia es conocida como exorcismo, un antiguo método medieval en el cual, por medio de oraciones e instrumentos religiosos, se expulsan entidades demoníacas. Necesita ser aprobado por la Iglesia para su eficacia. Cosa que no logré al intentar ayudar a Susana, lo que derivó en su muerte.

Llegados a aquel punto, el amigo de Terry se quedó mudo al irle escuchando.

- ¿Quiere decir que Nicky podría correr la misma suerte?

- No puedo asegurar eso. Para poder exorcizar a un ser humano, éste debe presentar síntomas de una posesión espiritual y para llegar a ese punto, hay varias características que deben anteceder antes de declarar oficialmente que la persona realmente lo amerita. Es algo muy complejo de explicar, tal vez se lo pueda resumir brevemente: el alma engloba un conjunto de factores, sea el espíritu dentro del cuerpo, sujeto a una voluntad. Cuando llega un agente exterior, digamos, un demonio o una manifestación espiritual peligrosa, trata de introducirse en ese conjunto, mediante engaños, hasta lograr hacerse con el espíritu del afectado; llegados a este punto, te podría confirmar que todo ya se da por perdido, puesto que el mal se ha apoderado por completo de la persona. En sus fases iniciales y que son las que pueden ser curadas, por así decirlo, las manifestaciones son palpables en el ámbito físico; ahí, los fenómenos se encuentran alrededor de la persona es decir, objetos que se mueven o desaparecen, olores nauseabundos sin origen alguno, luces que se apagan, etc. En la fase siguiente, los cambios son perceptibles a escala interna, esto es, dentro de la persona que está siendo poseída, lo que la va debilitando paulatinamente hasta permitir que esa entidad maligna la controle. Este es el punto más delicado y dados los recientes acontecimientos, me atrevería a decir que la hija de los Grandchester está en peligro, como hemos podido ver en los últimos hechos. Lo que quiero decir, Charles, es que... – el padre hizo una pausa, en un intento por cobrar un poco el aliento – Nicky está cediendo ante la presencia de esa mujer. Debemos ayudar cuanto antes. De no hacerlo, la hija de los Grandchester corre el grave riesgo de perecer a manos de ese espíritu maligno.

- ¡Es espantoso todo esto que me explica! ¡Debemos advertir a la familia!

- Hay algo más que debes saber, Charles – el reverendo se quedó callado, tratando de buscar las palabras adecuadas. Cuando habló, su interlocutor notó que su frente se perlaba de sudor – como le comenté unos minutos antes, las autoridades eclesiásticas no me apoyaron en el caso de Susana Marlowe, por lo que oficié ese exorcismo por mi cuenta lo que resultó en una fatal consecuencia. Ahora, dudo que se me provea con un permiso oficial para ejecutar otra vez ese procedimiento, dadas las implicaciones legales que derivaron de su muerte. Sin esta aprobación, un exorcismo no sirve de mucho.

- ¿Y qué se debe hacer entonces? ¡No podemos dejar sola a esa familia! ¡Por favor, ayúdeles!

El reverendo le lanzó una mirada de tristeza.

- Haré lo que esté a mi alcance, mientras tanto, no dejen de orar y creer en Dios y Su poder. Él les ayudara a sobrellevar la dura batalla que inicia.

- ¡Dios nos ampare, padre!

Sin quererlo, el reverendo volvió a recordar una vez más, el rostro de Susana.

- Ganaremos esta batalla, hijo.


El timbre sonó desesperadamente a su puerta.

Jaya abrió la puerta y dejó escapar un grito de asombro al ver a los Grandchester, frente a ella. No esperaba que el encuentro fuese tan pronto.

- Señora Saltzman, siento tener que molestarle en estos momentos. ¿Podemos pasar? Necesitamos hablarle de algo urgente – Candy estaba sumamente nerviosa.

La mujer les introdujo rápidamente, ayudando a tomar sus abrigos.

Después de acomodarles en su pequeña sala preparó un café y escuchó la petición desesperada. La intranquilidad se fue apoderando de su ser conforme iba conociendo algunos detalles de las experiencias sobrenaturales de aquella angustiada familia. Candy lloraba desconsoladamente y ella tomó su mano en un sincero impulso de brindarle confianza. Por su parte, Terry sacó el diario y la fotografía para mostrárselos.

Al observar la infantil imagen, un fuerte mareo se apoderó de ella. En su mente pudo percibir algunas imágenes de aquella desdichada niña que había sido víctima de abusos físicos y psicológicos. Tuvo que tomar unos minutos para poder reponerse del inicial trance y poder explicar así, un poco lo que sentía:

- Carrie está atrapada en esa casa y ha logrado contactar a su hijo, probablemente para pedir ayuda y quizá, advertirles de algún peligro. El cuarto escondido, donde hallaron este diario podría ser el lugar donde vivió sus... últimos momentos.

- ¿Cómo está tan segura de lo que dice? – le cuestionó el escéptico actor, con tono serio.

- Es un poco complicado para mí explicar lo que veo, sin embargo, para que me comprendan, yo puedo, de alguna forma, "percibir" a través de objetos personales lo que su dueño sintió mientras vivía. La mayoría de las veces suelo percibir su presencia o puedo escuchar sus voces en mi cabeza, lo que me obliga a transcribir lo que dicen.

- Entonces, es cierto que la han asesinado – la desolación asomó a la voz de Candy, al momento de retomar el tema.

- Me temo que sí. Es difícil establecer contacto con seres humanos vivos. Dada la peculiaridad de lo que ha acontecido en su familia, me atrevo a decir que Carrie busca la manera de trascender su situación y de paso, advertir sobre el otro espíritu que intenta lastimar a Nicole. De esto necesito hablarles también: señora Grandchester, he podido ver a una mujer que acompaña a su hija... – fue abruptamente interrumpida por la alarmada rubia.

- ¿Qué quiere decir?

Jaya bajó la mirada y comenzó a jugar con sus manos, muestra del nerviosismo que comenzaba a aflorar en su interior. Ya estaba anticipando la reacción de la pareja ante lo que escucharían a continuación:

- Hace tiempo, trabajé como voluntaria en un hospital de enfermos mentales y por esa época, hubo un caso que atrajo la atención de varios médicos. Era una mujer rubia que presentaba síntomas de esquizofrenia, aunque estoy segura de que no era una enfermedad cualquiera. Había algo maligno en ella. Aunque solo pude verla una vez cuando la trasladaban al área de cuidados intensivos, observé por unos segundos su rostro. ¡Dios mío, nunca lo olvidaré! – tomó un poco de aire antes de continuar - Es la misma persona que he visto cerca de su hija, como una sombra. Presiento que ella está haciendo todo lo posible por perjudicarla y así poder derrumbar lo que con amor, ustedes han creado.

Terry masculló algo para sus adentros mientras su esposa le observaba contrariada y con el rostro confuso:

- Todo sigue apuntando a ella. A Susana Marlowe. ¿Por qué tanto rencor? ¡Ha pasado tanto tiempo y a pesar de que está muerta, sigue interponiéndose en nuestras vidas! – maldijo por enésima vez, el actor.

- Necesitan ayuda. Dados los hechos que rodean a Nicole, es necesario intervenir rápidamente, antes de que esa mujer alcance su objetivo.

- ¿Qué significa eso? – la rubia estaba aun más asustada.

- Que termine destruyendo a su familia... matando a su hija.

- ¿Qué?

- ¡Explíquese!

La mujer hizo una breve pausa antes de proseguir.

- Al tratarse de una entidad espiritual negativa, puede canalizar su energía con el propósito de dañar su entorno. De igual forma, puede influir en los pensamientos y conductas de algunas personas que estén pasando por algún evento personal trascendente. En su caso, me atrevería a especular los cambios propios del crecimiento de su hija aunados al súbito cambio de residencia, aunque desconozco el motivo por el cual ha fijado la atención en ella.

- ¿Tiene alguna idea de por qué ha sucedido todo esto? – la esposa del actor habló con actitud abatida.

- Lamento no poder darle una respuesta. Quizá algún momento pasado en el que estuviesen involucrados con ella. ¿La conocían?

- Eso fue hace mucho tiempo, señora Saltzman – Terry no añadió más detalles.

- Nicole empezó a preguntarnos sobre nuestra relación hasta llegar a tocar temas que no debía conocer, pero que de algún modo, llegaban a su mente. Todo esto coincidió con la llegada de una amiga "imaginaria" de la escuela, que ahora sabemos, es la misma Susana. Nadie más pudo haberle narrado tantas particularidades sobre nuestro pasado común. Eso es... imposible – Candy apretó la mano de su marido, buscando apoyo. Éste se había quedado callado al escuchar la situación escolar. Otro secreto más que debía aclarar con su mujer.

- ¿Cuál es su propuesta para ayudarnos? – él seguía mirándole con incredulidad.

- Primero tendría que conocer lo acontecido en su casa y eso solo sería posible a través de una sesión espiritista. ¿Han escuchado sobre esto o participado alguna vez en una? – ambos negaron con la cabeza. Jaya escogió cuidadosamente las palabras – Es una reunión en la que se trata de contactar entidades espirituales que se hallen presentes en un lugar determinado. Muy al contrario de lo que se cree, no es necesario ritual o ceremonia alguna para tal efecto. Solo necesito una mesa redonda y un bloc de notas para anotar lo que vaya obteniendo en la comunicación. Necesitamos una suficiente cantidad de personas que puedan proveernos de energía para poder establecer el contacto. Eso nos permitiría conocer un poco más sobre lo que sucedió ahí y así poder tomar una decisión con respecto a la solución.

- ¿Esto incluye librarnos de Susana?

Ella calló por unos segundos. Su semblante se volvió sombrío al recordarle:

- Carrie sufre porque aún no ha hallado el descanso eterno que se merece. En esos casos, el procedimiento a seguir no es complejo, sin embargo, en el caso de Susana, dado que su odio la ha consumido desde siempre, inclusive antes de que muriera, puede hacernos la tarea más difícil. La batalla se muestra ardua, señor Grandchester y puede que en algún momento dado, se necesite ayuda adicional.

- ¿De qué tipo? – el actor se estaba impacientando y ella dio cuenta de aquello.

- Tal vez un rito que permita eliminar toda su influencia negativa, señor. Empezaríamos por la casa, para limpiarla de toda energía negativa. Tiene que ser oficiado por el representante de la Iglesia, aunque no dudo que Nicole sea parte del mismo.

- ¿Rito? No entiendo.

- Un exorcismo.

La palabra cruzó como un fuerte golpe, el rostro de Candy.

Ni siquiera en sus sueños más locos hubiera imaginado que alguna vez en su vida tendría que enfrentarse a una locura de aquel tipo. Su enmudecido marido observaba a Jaya, perplejo.

Por unos minutos, nadie dijo nada.

Cada uno permaneció sumido en sus propios pensamientos, tratando de digerir cada palabra. Terry no pudo evitar imaginar al padre Folsom participando en aquella locura que involucró a Susana y su posterior deceso. Apretó la mano de su mujer instintivamente.

Jaya pudo percibir la tensión entre ellos.

Al final se decidió a intervenir:

- Debemos hacer la sesión lo más pronto posible, claro está, si ustedes se sienten capaces de hacerlo. Entre más rápido actuemos, menos ventaja tendrá esa mujer de salirse con su cometido.

- Tendremos que convencer a George y Mariah de que estén presentes. Tal vez Igor y Cécile podrían acompañarnos. Esto es tan... lunático – Terry crispó los puños en señal de frustración. Todo iba complicándose cada vez más y sentía que su paciencia se agotaría en cualquier instante.

- Déjenme saber cuando todos estén listos para poder realizarla. Por lo pronto, mi más grande consejo es que permanezcan alejados de esa casa. Eviten llevar a su hijo y a su sobrina a dicha sesión. No me gustaría dejarles a merced de cualquier imprevisto que pudiese ocurrir, dada su condición tan vulnerable.

- Trataremos de arreglar todo lo más pronto posible. Esteramos en contacto cuando todo esté listo.

Ambos se despidieron rápidamente de la mujer y se dirigieron a casa de Charles.


Varias personas se hallaban sentados alrededor de la mesa cubierta por mantel rojo, durante aquel oscuro y frío día; negros nubarrones pendían como señal de un funesto presagio que se cernía sobre la desolada pareja que residía hasta hacía poco, en esa sombría mansión.

Charles e Igor no cesaban de lanzarse mutuas miradas de incredulidad y escepticismo ante el rostro de la médium quien se hallaba en una profunda concentración. Sus respectivas esposas se hallaban sumidas en un incómodo silencio.

Terry tenía la mirada perdida en el vaso de cristal colocado al centro de la misma. Habían pasado dos días después de su encuentro con aquella mujer.

No cesaba de pensar en todo lo que había vivido desde que habían llegado a Inglaterra.

Cientos de recuerdos se agolpaban en su mente, ocasionando que la punta de su pie izquierdo se moviera de manera inquieta sobre el piso. Estaba consciente de la locura que imperaba ahora en cada uno de sus actos, desde que había accedido apoyar a su mujer en aquella audaz idea, pero después de atestiguar con sus propios ojos lo que había vivido al lado de su hija, Nicole, sabía que sus problemas no eran parte del mundo normal, común y corriente, en el que cualquier ser humano se desenvolvía.

El fantasma de Susana Marlowe le acechaba, amenazante, en cada rincón de aquella siniestra construcción aledaña. Tantas coincidencias relacionadas con la malograda actriz se le hacían imposibles de creer, mismas que le habían sido cruelmente comprobadas mediante el comportamiento anormal de su primogénita.

El empresario y el director de escena le observaban con confusión e incredulidad, a ratos, pero las actitudes de su hija no le habían dejado otra salida. Tenía que haberse enterado de detalles adicionales después de haber tenido un incómodo encuentro con el reverendo Folsom la tarde anterior, quien le observaba en ese momento, con cierta inquietud. Sabía que la Iglesia no estaba de acuerdo con aquellas prácticas "heréticas", sin embargo, aquel hombre le debía de menos una disculpa al haber omitido tan impactante información.

La pesada carga repleta de todos los problemas recientes ya comenzaba a hacer estragos en su físico, por lo que había acordado con Charles, acortar su presentación sobre los escenarios, intercalando alternadamente con el actor suplente, en cuanto pasase el estreno oficial de la obra, cuya fecha estaba cada vez más cercana. No quería permanecer alejado de su familia, por más tiempo. Sus dedos apretaron con cierta fuerza, los de una pálida y ojerosa Candy, quien no cesaba de observar a la médium.

La respiración de Jaya - cuyos ojos cerrados daban cuenta del trance en el que iba cayendo -, era profunda, de la misma forma que lo era el tono de su voz. Su marido le asistía con la preocupación plasmada en el rostro. Fue testigo del reproche que éste había hecho a su mujer sobre la intromisión en los asuntos de aquella familia, aludiendo a su precaria condición médica.

Terry había sido puesto al tanto sobre la forma en que aquellas sesiones afectaban a su esposa, sin embargo, había sido tanta su insistencia que no tuvo más remedio que aprobar la realización de aquella sesión, no sin antes advertir al actor sobre las probables consecuencias que podrían afectar aun más la condición de su hija, de por sí complicada. La pregunta le sacó de sus pensamientos:

- ¿Hay alguna entidad presente en este momento? Si es así, danos una señal de tu presencia.

La mano de la mujer, quien permanecía con los ojos cerrados, inició una suave cadencia de movimientos imprecisos sobre el cuadernillo. Los presentes pudieron observar una sucesión de líneas que cruzaban la hoja, sin rumbo fijo. Parecían garabatos infantiles.

- ¿Eres Carrie?

El ruido del bolígrafo sobre el documento era lo único que podía percibirse, en medio de aquel sobrenatural silencio que cubría a la mansión.

- ¿Estás entre nosotros en este instante?

Los trazos fueron aumentando gradualmente a medida que la médium lanzaba las preguntas. Su esposo iba leyendo las respuestas, para posteriormente asistirle en la escritura.

- Danos una prueba de tu presencia, por favor.

La rubia sintió que un fuerte escalofrío recorría su espalda, al percibir una ráfaga de viento helado que iba extendiéndose por todo el perímetro donde se encontraban reunidos, haciéndole estremecer por completo. Observó el vaho que salía de su boca y se dio cuenta de que los demás concurrentes estaban sorprendidos al igual que ella.

- No temas, pequeña. Estamos aquí para ayudarte. Queremos hacerlo. No debes tener miedo de nosotros.

Las frases fueron pronunciadas con toda la calma posible y Candy se preguntó si la médium podía ver el espíritu de aquella desconocida niña. Siguió con atención los rápidos movimientos de la mano sobre el cuaderno.

- ¿Moriste en este lugar, Carrie?

- ... sí

- ¿Conoces a tu asesino?

- ...sí

- ¿Han podido hallar tu cuerpo?

- ... mamá

- ¿Tienes intenciones de dañar a esta familia?

- ...no

- ¿Tratas de advertirnos de algún peligro?

- ...ella... cuidado

- ¿Quién es ella, Carrie?

- ... peligro

- ¿A quién te refieres?

- ... Nicole

Los corazones de Terry y Candy latieron al unísono al leer sobre el papel, el nombre de su hija. Él quiso hablar pero su esposa le calló para evitar que interrumpiera la sesión:

- ¿Qué quieres decir?

- ... peligro

- ¿Quién es tu madre?

- ... peligro

- ¿Susana Marlowe es tu madre?

- ... madre...

- ¿Carrie, qué te sucedió?

- ... ¡no!

- ¿Fue ella la persona que te asesinó?

- ... padre

- ¿Podrías darnos el nombre?

- ... padre

- ¿Qué te hizo?

- ... agua

- ¿Quién fue tu padre, Carrie?

- ... ¡Por favor!

- ... padre

- ... peligro

- ... ella

- ... muerte

Los trazos fueron tornándose cada vez más agresivos hasta moverse en un frenético vaivén, sobresaltando a todos los presentes.

Las lágrimas corrieron por el rostro de Jaya mientras su mano se deslizaba sobre las hojas a medida que iba preguntando:

- ¿Qué sucede con ella? – las palabras se fueron leyendo sin un orden preciso.

- ... alma

- ... cuidado

- ... madre

- ... miedo

- ... agua

- ... ¡No!

Candy no pudo más y lanzó un fuerte grito al recordar lo que su hija había estado padeciendo, interrumpiendo a Jaya, quien le lanzó una severa mirada de desaprobación:

- ¿Qué quieres de nosotros?

Segundos después, el aparatoso ruido de los vidrios que protegían los ventanales más cercanos explotaron en miles de añicos, acompañado del incesante y estruendoso golpeteo de tuberías; todos saltaron del susto y el fenómeno arrancó un grito de espanto a todos los presentes.

La sesión había terminado abruptamente.