Mejorado: hace poco que subí el episodio número 24 y cambie algo la historia. Al ser mi primera historia he sufrido muchos cambios de escritura por ello des hoy, 28 de mayo de 2020,mejorare los capítulos desde el principio, solo para hacerlos más continuos a los últimos acontecimientos (sin quitar parte de la principal historia) osea no se borrará todo lo anterior solo mejorare algunos acontecimientos y ortografía. Gracias por vuestro tiempo.
Aviso: no soy dueña de Alien, salvo de los personajes que crearé en la historia que no hayan aparecido en franquicias anteriores. Ya que los personajes serán inventados.
En el XENO18
CAPITULO 1
El comienzo.
Habían pasado solo unos días desde que había sido activado el despertar de las cápsulas del sueño; pudiendo observar durante ese tiempo, un pequeño recorrido del espacio a su destino en la nave CROMUS60, creada para la investigación biológica. Esta se dirigía a uno de los planetas más peligrosos del universo reconocido y explotado por la compañía Wyland...al XENO18, uno de los que mantienen unas de las criaturas más peligrosas, el xenomorfo.
John Cranel, capitán de la nave y cabecilla de la misión; se encontraba sumido en sus pensamientos, observando el escaparate de la cabina de mandos, el manto negro inmenso combinado con los brillantes puntos infinitos lo hipnotizaba, pero su trance fue perturbado por una voz, "Capitán, estamos llegando" era uno de sus pilotos, como él dijo, estaban llegando a su objetivo, ahí, más adelante,se encontraba una gran esfera cubierta de verde acompañado por pequeños puntos azules. Por fin, podían ver al XENO18.
-¿Cuándo conseguiremos aterrizar?- preguntó John, -Dentro de dos horas-; le llegó a comunicar uno de los pilotos.
-Seguid manteniendo el rumbo, confío en vosotros; debo atender a otras cosas en este momento- con esto, él se dio la vuelta para dirigirse a la puerta, con un siseo se abrió.
Andando por los pasillos, llegó a su destino, el ala de crianza, en ella había un hombre con bata mirando al cristal de lo que era la habitación donde estaban las incubadoras artificiales cuyo caparazón exterior, protegían a su mercancía más preciada y peligrosa.
Acercándose al científico, John aprovechó para preguntar,-¿Cómo van las crías,Dr Fernando?-; ante la pregunta, este se giró, mostrando una pequeña sonrisa, -Oh, hola señor, van de maravilla, dentro de una hora empezaremos la extracción-.
Fernando le miró, -No se preocupe señor, intentaremos ser rápidos. Fui informado sobre alguna zona interesante por antiguos compañeros y será mejor hacer una caminata. Además, nos servirá con uno o dos y supongo que tus hombres sabrán defenderse-; el capitán dio una débil risa ante lo último dicho por el científico.
-Gracias Dr, pero… Que sean buenos con las armas, no cambia el hecho que esas cosas, no nos venzan. Como la empresa nos lo recuerda, "son máquinas perfectas para matar"- con esto se dio la vuelta acabando por ver a una mujer entrando en la habitación, -Buenas, Sonia-; saludó a la ayudante de Fernando cuando esta llegó a su lado, recibiendo consigo un saludo por parte de ella-Buenas, Señor-.
Sonia se acerca a Fernando, para acabar preguntándole sobre la presencia del capitán en el laboratorio; -¿Qué quería el Señor?-; él, al oírla, no pudo evitar sonreír amablemente.
-Solo quería saber como estaban las crías; además de informarme que el aterrizaje está cerca...Bueno, supongo que ya ha pasado suficiente tiempo de incubación. ¿Qué te parece si vemos como está el interior? -.
Sonia mostró una pequeña sonrisa además de asentimiento ante la ídea de Fernando. Las incubadoras habían llevado bastante tiempo proporcionando cobijo y alimento a las crías; deberían estar en su fase de revienta pechos en aquel momento
Le habían llevado poco el abrir y extirpar las crías de las tres primeras incubadoras. Pero aún les faltaba una cuarta cría y debían ser rápidos, pues ya estaban cerca de atravesar la atmósfera del planeta.
-Sonia, necesito que abras agarres la cápsula desde atrás; ya terminarás de rellenar los datos del anterior recién nacido más tarde-; contestó Fernando, incitando a la joven científica a dejar los papeles a un lado y atender a la petición de su jefe.
La extracción fue segura y tranquila, ya que los revientapechos sufrían de una pequeña dormidela o debilidad ante algunas sustancias implantadas en su crecimiento; pero, la única expresión de preocupación invadió la cara de Fernando al sentir que la última cría no respondía a ningún tipo de estímulo. -¿Qué sucede, Doctor?-; Sonia preguntó, sorprendida ante la expresión del científico.
-No responde, no se mueve-; había llegado a responder Fernando. Pero, segundos después, una petición por parte de la joven hace algo más preocupante la situación.
-Pasamelo-, Fernando giró de repente su cara mostrando una cara de desconcierto hacia ella, -¿Qué?, no, no; no me quiero arriesgar a que se escape-.
-Fernando, me gustaría intentar reanimarlo. Confíe en mi, sabe que no dejaré que pueda uir- empezó a insistir ella, -Pero…Sonia, no deseo que por un cambio de comportamiento te haga daño-.
La joven entendió aquella preocupación, mostrando un pequeño gesto de amabilidad. Pero volvió a repetir su petición extendiendo los brazos.
Fernando no sintió más opción que dársela; era una científica joven, pero estaba en su obligación a que avanzara en su manejo con estas criaturas; además, de que no era muy buena idea el perder a una cría por incompetencia.
Las incubadoras eran caras y tampoco le gustaría ver a su estudiante no arriesgándose por sus dudas ante como reanimar a una cría.
Claro que él había trabajado años para Weyland,pero no comprendía del todo la sutileza del cuidado de los especímenes pequeños o débiles; no era muy bueno controlando su fuerza para esos casos.
Unos segundos después, la cría se encontraba siendo manipulada por las manos de Sonia.
-Venga, venga, venga, venga-; los intentos de reanimación parecían ni los; pues, aún no había reacción alguna por parte del ser. Fernando aceptó el destino de aquella intervención con una negación de su cabeza, -Da igu…-,en un intento de abandonar el procedimiento, Fernando llevó una mano a las de Sonia. Pero fue callado al momento, cuando un sonido agudo proveniente de las manos de su ayudante lo interrumpió.
-Está vivo. Mire como llora- había llegado a comentar Sonia mientras acunaba a la pequeña criatura en sus brazos.
La criatura empezó a acurrucarse en su pecho mientras daba gemidos débiles; Sonia, al verlo de esta forma, increíblemente, se enamoró del ser. Como si pudiera sentir un amor maternal en aquel pequeño lazo que había sido creado simplemente por aquellos chillidos. Ella, por instinto; llegó a abrigar más a la cría en su bata, como si así se convenciera que lo estaba protegiendo de aquel mundo.
Pero el momento se rompió, al ver a su tutor traer una cápsula pequeña con el nombre grabado E004, -Ya sabes las normas-; le llegó a decir Fernando con una pequeña sonrisa en sus labios. Entendía que no era parte de su trabajo entretenerse con un experimento, sobretodo biológico; pero el recientemente cariño inducido por el ser le hizo introducirlo en aquella carcasa a regañadientes. Increíblemente, antes de que sus manos se pudieran despegar de la cría, esta empezó a chillar.
Rápidamente lo atrajo a su cuerpo, para observar como su "voz" era apagada.
Fernando, no pudo evitar quedarse con la boca abierta, -Hazlo de nuevo-; le llegó a ordenar, ella asintiendo, obedeció para ver la misma reacción de antes en el revientapechos.
-Impresionante, nunca me esperé a ver algo así. Parece que te ha pillado cariño y te considera como su madre- ante la idea del hombre, Sonia no pudo evitar esbozar una sonrisa. -Eso no quiere decir que te lo puedas quedar. A Weyland no le va a gustar; así que ya sabes, metelo-.
Era ella, era su madre; lo estaba abrigando del frío con sus fuertes brazos, mientras que su corazón inundaba sus oídos cantándole consigo una nana. Podía sentir la felicidad de su portadora, su tranquilidad al saber que él era su cría.
Pero de repente, aquella calma fue interrumpida por una gran sensación de angustia y tensión. No comprendía el cambio de rumbo del momento; pero, todo fue entendible cuando llegó a notar como la distancia entre su madre y él era mayor de repente.
No quería que siguiera aquello, no deseaba irse de ella; ante el dolor de aquella separación, comenzó a gritar por su madre, suplicando que lo volviera a llevar a su calor maternal. Un frío incómodo, llegó a abrazar su cuerpo, incitando a que la sensación de angustia aumentara; pero como todo había llegado a aparecer, se fue; pues se encontraba de nuevo en el pecho de su querida madre.
Pero para su mala suerte, esto duró poco. Su blanda piel fue expuesta al frío al momento, llegando consigo una incomodidad notable al ser apoyado en una especial de artefacto cristalizado; cuyo interior lo llegó a sujetar presionando su cuerpo y cabeza.
-No...no-; no podía ser, una voz chillona había llegado a invadir su mente creandole un pequeño dolor de cabeza; llegando a crear una pequeña preocupación en el científico. Sonia, como mejor respuesta, eligió que no llegara a preocuparse; que solo era una pequeña conmoción por los chillidos ensordecedores de antes por parte de la criatura, cuya intención aún estaba siendo amortiguada por el cristal. Si no se equivocaba, había sufrido un pequeño intento de comunicación por parte del rompe pechos. La capacidad de decir una palabra tan simple en su idioma le era sorprendente, pero a la vez no; pues como científica dedicada a aprender sobre esos seres. Sabía que adaptaban a su cuerpo a todo tipo de memoria del huésped, tanto física como mental.
Aunque volviendo a la realidad. Aquella escena la dejó bastante hundida, "debo hacer algo".
El aterrizaje había sido ejecutado no más de una hora; pero, lo habían llegado a hacer en horario nocturno, osea, por la noche. No se harían maniobras hasta que la luz del Sol invadiera toda la zona, pues aquel cuerpo terráqueo sufría de unas semanas de luz y oscuridad. Y por la posición que presentaba, habían podido llegar a principios de las primeras semanas de luz.
Si aprovechaba ahora que solo se encontraban unos pocos haciendo guardia, podría volver con éxito al lado de su pequeño.
Levantandose de la cama, se acercó a la puerta, esta se abrió al presionar un botón cuya posición estaba en uno de los laterales de la entrada.
Acercó lentamente, la cabeza a la abertura para ver lo que pasaba fuera; nada ocupaba el lugar, solo unas luces tenues le hacían compañía a la propia soledad del pasillo.
Silenciosamente caminó por el espacio alargado. Las puertas de los demás de la tripulación seguían cerradas aún cuando su presencia se encontraba enfrente de ellas"; pues, mantenían un mecanismo de bloqueo para que así se le diera más privacidad al huésped.
La caminata no había llegado a ser interrumpida en ningún solo momento, pues el trabajo de mañana iba a ser algo duro, y era necesario que los soldados descansaran.
Al fin consiguió llegar a su principal destino; el laboratorio. Entrando, pudo ver a su derecha la Sala de operaciones, fijándose que las cápsulas de incubación aún no habían sido eliminadas. Pero aquello no era lo principal. Debía recuperar lo que le habían arrebatado; a su cría. Seguramente se encontraría en la zona de guardería o estudio. Así que sin pensarlo más, su paso se volvió automáticamente más rápido, para con ello, llegar a la puerta que debería tener guardado lo que deseaba volver a ver.
Entrando, pudo observar detrás de una cristalera a tres especímenes amarrados en aquellas máquinas dedicadas a sujetar a xenomorfos de todo tipo y tamaño; pero ninguno era el que le interesaba. Pues sus "nombres" Se encontraban grabados en la base de aquellas estructuras y en solo una aparecía el nombre de su cría, pero esta estaba vacía.
-Dime que es mal crecimiento por favor-; dijo para si misma para con algo más de prisa, empezar a buscar. Lo primero que pudo ver fue un pequeño número de folios encima de la mesa Central. En estos se encontraban los nombres de los xenomorfos más su procedimiento de nacimiento, dificultades y "enfermedades". No le fue una sorpresa descubrir que en el informe de número 4, que había llegado a ser rellenado por Fernando; este sufriera de un padecimiento en su desarrollo. Las cápsulas mantenían productos o elementos introducidos desde un principio en el laboratorio para el mantenimiento estable de la carne que se llegaba a usar en su interior como almacenamiento de nutrientes para el ser y acolchado. Pero esto podría crear daños en el " paciente", llegando a que sufriera de esta enfermedad.
Con esto en su mente, pudo entender que la carcasa o jaula de su pequeño se encontraría en algún cajón de almacenamiento creado para estos casos.
No le fue difícil encontrar el cajón que escondía a su cría de si vista; pues esta comenzó a chillar al notar su presencia. Sin esperar más, atrapó la jaula para observar al ser en su interior. Le era sorprendente el cariño que le tenía a un ser tan diferente, reconocido por su mortalidad y capacidad de supervivencia. Pero el comprender que este crecería tan lentamente como un humano, o casi como un humano, por aquella enfermedad. Podría ser madre si se lo proponía; claro está, no sabía si al abrir la jaula, el pequeño la acabaría atacando, dejando en peligro a la propia tripulación. Pero, su mente y su alma le suplicaban que debía llevar de nuevo a su lado a su pequeño. Pudo leer en el informe que se trataba de un macho, por ello, sabía que se refería a un niño. Pero hembra o macho, podría llevarla a tragedia si es que llegaba a equivocarse con sus movimientos o decisiones.
Sin pensarlo más, abrió la jaula lentamente en la mesa. Para que con una mano agarrara el cuerpo del ser, mientras que con la otra, se dirigía directa a desactivar el amarre de las pinzas.
Nadie había interrumpido su viaje de vuelta, llegando poder entrar en su habitación para desabrochar su bata. No hubo resistencia, quejas ni dolor. Su pequeño la había invitado a abrazarlo, a mimarlo a amarlo en el momento que llegó a liberarlo de aquella pequeña cárcel.
Colocándolo sobre la manta de su cama, se dirigió a su armario para extraer de su interior, una manta suave. Era de invierno, por si encontraba la estancia muy fría e incómoda para dormir. Pero al final la usaría para proteger del frío a su niño.
Volviendo a la cama pudo observar como el revientapechos se enrollo sobre si mismo; creando que Sonia no pudiera evitar abrigarlo con su calor mientras lo calmaba con palabras suaves. Mientras lo envolvía en aquella manta, pudo observar el aprecio que tenía en el Fondo ante aquel ser; -No se si me estaré volviendo loca. Pero te protegeré con todo mi ser-; no comprendía cuál fue lo que llevó a ver a esa cría como suya, o intocable para los demás. Había llegado a perder parte de empatía en algunos experimentos, sobretodo por la insistencia de Weyland ante buenos resultados en su trabajo; pero, este ser era único, podía sentir su emoción al verla, su preocupación ante el extraño entorno y su deseo de ser protegido por ella. Su amor incondicional invadía su mente, llegando a serle incluso impensable volver a dejarlo a cargo de Fernando. Debería crear algunas escusa o hacer comprender al ser que debería acostumbrarse a su inevitable distancia. Pero si quería tenerlo consigo al final de todo esto, debería de pensar cómo llegar a convencer a su jefe.
Después de unos minutos de dudas y planificación, se dio cuenta que la cría no había podido evitar quedarse dormida en su pecho al sentir la agradable sensación hogareña al estar a su lado. Sin poder evitarlo también, se recostó en la cama para quedarse dormida.
Un pitido repetitivo lo despejó repentinamente de su sueño, frustrado por la interrupción de su descanso, empezó a estampar el puño en el despertador, -Oh,joder, ¡CÁLLATE!-, gritó John, para acabar apagandolo, -¡POR FIN!-. No le era muy cómodo como sus oídos eran taladrados por aquel sonido. Weylad, como buena compañía en tecnología, se molestó en fabricar unos despertadores especialmente para los Marines. Cuya bocina era un poco más fuerte que un despertador corriente. Por ello no significaba que tuviera que molestar, pero si despertar ya que la importancia del trabajo era alta.
Lentamente consiguió levantarse de la cama; para, con un paso rápido, salir al pasillo. -¡ARRIBA, PEREZOSOS DE MIERDA, HOY ES EL DÍA, HOY TENEMOS QUE CAZAR A UNA PUTA BESTIA, ARRIBAAAA!-.
Sus intenciones eran claras, despertar al personal; sabía de sobras que existía un despertador por habitación o persona ya que este sería programado manualmente. Pero le gustaba cambiar el aura de la estancia animando el lugar con sus "humildes" palabras. Al fin y al cabo eran un equipo joven y con misiones en su historial que en ellas no entraba las maniobras ante xenomorfos. Comprendían su existencia y técnicas de protección, pero no era igualmente mala idea animar el día.
Con eso empezó a pegar puñetazos a las paredes, como respuesta recibió gemidos de sus hombres y mujeres de asalto. Después de varias quejas amortiguadas por las paredes. John volvió a su habitación para prepararse.
Traje de combate marine, chaleco antibalas, casco, botas de militar, munición y arma de fuego.
El despertador resonó en su habitación llevando a despertarla. Moviendo lentamente el brazo, llegó a notar el bulto en sus brazos moverse.
Con algo de vagueza, apagó el instrumento tecnológico irritante; igualmente después de su silencio, no tuvo prisas en levantarse. Hoy tenía el turno de Guardia más tarde, los demás se irían a explorar mientras que otros se quedaban en la nave vigilando. Aún no estaban en una zona muy peligrosa para andar, ya que le había sido informada de este planeta por archivos anteriores.
Estaba volviendo a recuperar el sueño cuando un chillido la devuelve a la realidad. Llevando la vista a la cría, observa como esta lleva al exterior su pequeña boca retráctil; llevando a recordarle a Sonia que debe alimentarlo. -Como hoy yo seré la encargada de cuidar la guardería.; me ocuparé primero de ti, tengo tiempo suficiente para cuidarte y inventar alguna... ¿Tapadera? -; "esto va a ser complicado" Pensó para si misma. Se jugaba perder el trabajo, si es que Fernando llegaba a preocuparse por su idea de criar a un xenomorfo. Ambos mantenían una amistad muy estable, por no decir que el propio científico la llegaba a proteger en algún que otro experimento ante la preocupación por su salud. Pero quiera o no, tendría que informar sobre las complicaciones en los estudios a su compañía o parte de la empresa que trabajaban, y eso podría llevar a problemas mayores.
Ya en la puerta de carga y descarga, se encontraban los Marines esperando a sus órdenes. Como se había dicho, el Dr. Fernando sería acompañante y ejecutaría la parte de investigación sobre la zona.
-¿Listos? Venga, abrir la puerta-; aquello último, John lo comunicó por el walkie a uno de los pilotos para poder observar como la gran compuerta era abierta lentsmente. -Cuanto antes empecemos, antes nos iremos-, acabó diciendo así mismo antes de empezar la marcha con sus soldados.
Lo primero que llegaron a ver sus ojos fue el gran espacio de llanura, acompañado por árboles no más de diez pies de alto, más un manto verde de hierba alta que no llegaba a sobrepasar las rodillas.
El amanecer había comenzado hacía rato, mostrando sus colores rosados y anaranjados llevando a más de un joven marine a soltar alguna palabra de asombro ante las vistas.
-Ya, muy bonito, ¡EN MARCHA!-; llegó a cortar John el momento, no estaba para bromas con sus pupilos. Estarían en una misión "pequeña", pero deberían acostumbrarse cuanto antes a pararse menos por el entorno y más por su objetivo.
-¡ENCENDER VUESTROS SENSORES, AL MENOR PITIDO DE MOVIMIENTO AVISAR!,¡ADELANTE!-; con lo último dicho, la expedición comenzaba en ese momento.
Nota de autor:Este es mi primera historia, por eso no lo tomeis para mal, aviso que este va a ser un fanfic super largo y lo haré con todo mi esfuerzo, espero que os guste este primer episodio y me seria un alago que os gustara, bueno gracias por la atención que me habéis dado, gracias y adios.
