No soy dueña de ninguna de las películas de Alien.

Todos estos personajes del Fanfiction, son inventados por mi.

Sonia -Con esta letra e signo-

Junior (E004) Con esta letra

Robin :Con esta letra e signo:

Rócar Con esta letra e línea

Reina Con esta letra e línea

Bruthus "Con esta letra e signo"

Volcún Con esta letra

Kinat /Con esta letra e signo/

Xenomorfos hablando al unísono Con esta letra

Tomás +Con esta letra e signo+

Un soldado cualquiera *Con esta letra e signo*

Lurna +Con esta letra e signo+

En el XENO18

Capitulo 2

Madre primeriza

Envuelto en su manta, ella lo metió en el armario, -Tranquilo, espera aquí, vengo ahora, no hagas ruido-, decidida salió por la puerta para dirigirse al matadero, allí mataban al ganado que trajeron para cocinarla, a veces cuando no cabía más carne en el congelador, se dejaban allí las tiras que sobravan colgando. Al llegar al comedor se acercó a la cocina, pero en ella estaba Tomás, el cocinero de la nave. Tendría que ingeniárselas para llegar a la puerta del matadero, sabía que si entraba sin ninguna escusa buena, sería echada a los guardias por mentir y buscarían la razón. Él era demasiado estripto con las normas, además que no le gustaban que entraran en ella. Pensando,al final dio con una idea, saliendo al pasillo, empieza andar a la puerta de carga y descarga. Allí estaba, -¡Robin!-, un hombre cerca de la puerta le dio toda su atención.

Robin era uno de los mejores amigos de Sonia, se conocieron en la base militar hace unos dos años, antes de ser mandados al espacio a cumplir esta misión, a él le costó acomodarse cuando entró en la infantería, ella le ayudó a conocer mejor el lugar además de ser la primera persona en conocerlo, tiene unos veinticuatro años, dos menos que Sonia, él era aracnofóbico y a veces ella se aprovechaba de eso para darse unas risas. :Hola Sonia, ¿qué tal?l:, -Bien y tú, ¿qué, esperando a que vuelvan?-, dijo de una forma cómica, :Buf, no me queda otra opción, jajaja:, -Ah, mira Rob, te tengo que decir… lo siento-, :Pe...pero,¿porque… Oh no, no, no!. Siempre que Sonia le decía lo siento sin ningún motivo, era que iba ha hacerle la broma de la araña, lo hacía muchas veces pero siempre caía en la misma. :, -¡OH DIOS MÍO, UNA ARAÑA, UNA ARAÑA,TIENES UNA ARAÑA-, Robin empezó a girarse sobre si mismo alcanzando con las manos la espalda, :¡¿QUÉ, DÓNDE?!, ¡QUITAMELA, QUITAMELAAAA! :, -¡EN LA CARA, EN LA CARA!-, Sonia, al ver a su amigo mirándole, aprovechó el momento, ¡PUM!, le dio un puñetazo en su rostro. :¡AHHH, LA PUTA MADRE QUE TE PARIÓ, PERO QUE HAS HECHO!:, -La araña, quería quitartela-, :¡QUITARMELA, TUVISTE QUE QUITARLA, POR QUE PARECE QUE ME HAS REVENTADO UNA VENA!:, -Bale, te voy a ir por hielo, tu espera-, corriendo llegó a la cocina para hablarle al cocinero, -Tom, ¿me puedes prestar un poco de hielo?, le he fastidiado la cara a un amigo-, +Sí coge, ya he oído los gritos desde aquí, así que te creo+, -Gracias, también ¿puedo coger un poco de carne fresca, me la pidio ademas del hielo-, +Buf, chica, pero la que le habrás hecho, coge+, después del hielo, entró al matadero, había cuerpos de ovejas y cerdos ya a finales de consumir, viendo una pata colgando de oveja, la cogio para que con un cuchillo hacer tiras de carne gruesas, metiéndoselas en la bata salió a por Robin. -Hola, ya he llegado, aquí tienes, una bolsa de hielo y un chuletón, por si acaso se te derrite o te es más cómodo-, cuando él se desprendió de la mano que protegía su cara para coger las cosas, Sonia pudo ver un moratón enorme en el ojo izquierdo de Robin, no pudo evitar dar una mueca de grima al verlo, :Gracias:, -De nada, ahora tengo que irme-, con eso, empezó a correr a la habitación, por fin ya llegó, ahora solo era coger a su cría, abrió el armario viéndola como antes la había dejado, -Hola mi pequeñín, seguro que estás hambriento-, sentada en la cama con él en sus brazos empezó a darle un trozo pequeño de carne hacia la boca, simulando como dar el biberón a un bebé, esta, sacando lentamente la segunda boca, da un pequeño mordisco para después volverla a su entrada, tragar, y con un gemido amable repetir el mismo gesto, -Eso me recuerda que tengo que ponerte nombre, que te parece… - fue interrumpida por el gesto de su bebé, esta, mientras hablaba agarró la punta de sus dedos con sus pequeñas manos para traer el trozo de carne hacia él, ella se derritió ante la imagen que daba mordisqueando el trozo como si estuviera mamando. -Eres tan pequeño, ah eso… Junior-, de repente la criatura quito la atención a su desayuno para mirar a su madre, volvió a oír la misma palabra en ella repetidas veces, -Junior, Junior-, esta no pudo evitar sonreír mientras estiraba sus cortas extremidades hacia ella, -¿Sí, te gusta?, sí, te llamarás Junior-, después de un rato, Junior volvió a comer. Al acabar, Sonia se dispuso a guardar la carne en su nevera, luego de cambiarse la ropa volvió junto a su hijo para arrullarlo. Sí, lo tenía decidido, después de estos estudios, cuando volvieran a la Tierra, dejaría el trabajo para instalarse en el campo a educar y cuidar a su hijo.

Se despertó sintiendo el abrazo protector de su madre que ya estaba despierta, mirándolo le hablo, empezó a entender un poco más su idioma, así que se alegró al oír el significado de esas palabras, pero otras le recordaron que tenía hambre, después de que se levantara, ella lo llevó al armario, cerrándolo allí sabía que iba a por comida.

La oscuridad empezó a perturbarlo, estaba cogiendo miedo, unos pasos se acercaron a la habitación para oir como la puerta se abría, la luz volvió a tocar su cara mostrando a su mamá, ella lo llevó a la cama para empezar a darle de comer, probó la carne, estaba buenísima, quería probarla otra vez, estaba tan buena que quería tenerla en su boca, así que estirando sus manos cogió los dedos de su madre para traerlo a sus fauces como deseaba, empezó a mordisquearla, el jugo de la sangre lo hacía estremecerse, blanda, esponjosa, el mejor momento del día, hasta que unas palabras lo desconcertaron, -Junior-, ¿Junior, ese… soy yo?. -¿Te gusta?, Me encanta. Dijo, intentando abrazar a su madre.

Habían pasado una hora caminando, se encontraron con todo tipo de animales extraños, pero ninguno tenía la intención de hacerles daño, ya que huían al verlos, la mayoría eran herbívoros. Tenían un cuerpo pequeño, con el aspecto de un ciervo, un hocico largo, con una cola de gran longitud, sus cuernos, gigantescos y afilados, con salientes por los lados como si fueran raíces. El pelaje era corto con un color verdoso, como la hierba de la que se alimentaban.

Uno de los soldados señalaba a todas partes con nerviosismo, pero un pitido lo paralizó repentinamente, mirando a la pantalla vio un punto destelleante al estremo de esta, antes de que pudiera avisar a su capitán este desapareció, *Tranquilo, tranquilo, sería otro de esos animales, se habrá asustado al vernos*. Caminando otra vez con normalidad, siguió a su fila.

Buenos días mis hijos, hoy es un nuevo día. La voz de su madre hacía eco en todas sus cabezas, poco a poco con estiramientos y bostezos salían de encima de otros. Rócar, ven junto mia, una figura negra grisácea salió del bulto creada por el montón de todos sus hermanos y hermanas dormidos, para acabar en frente de la reina, ¿Si, madre?,saludó, Rócar era un zángano adulto, la tranquilidad y falta de depredadores en este planeta izo que no fuera necesario tener muchos guerreros en la colmena, minimizando la evolución en el alien y el crecimiento rápido, él tiene unos treinta años, edad suficiente para elegir pareja, aunque él aún no está interesado en una o uno, ya que son tolerantes a la unión homosexual, ya que cuando encuentran a un o una compañero/a perfecto/a nunca se separan. Él era reconocido por todos sus hermanos como uno de los mejores cazadores, demostrado por una de sus más grandes cicatrices atravesando el pecho, creada al intentar y conseguir cazar un garralarga, uno de los herbívoros más peligrosos del planeta.Rócar también era muy serio, le costaba reírse de las bromas de sus hermanos. Necesito que sustituyas a tu hermano en la guardia, te toca a ti vigilar la zona del saltacuernos, ¿entendido?, Sí, madre. Con eso, Rócar se dirigió a la salida pasando por encima de sus hermanos y hermanas, caminando encima de sus exoesqueletos, de golpe, una cola frena el movimiento de su brazo acabando cayendo sobre ellos, ¡Hay idiota, mi cola. Mi espalda, ¿pero estás ciego?. ¿Tú, eres tonto o qué te pasa?,

Lo siento, yo… Oh no. Intentando levantar la cabeza, se dio cuenta que algo estaba tapando su hocico, después se fijó que el olor no era muy agradable, arrepintiéndose de darse cuenta de donde metio la boca, vio delante de él una cabeza con una fila de crestas, adornada también con cicatrices amarillentas mirándolo. "¡¿Qué haces ahí, eh?, como sigas ahí por más tiempo, los demás empezarán a creer que eres un lameculos!", era el sargento, el líder de todos los guerreros de su nido, estaba en su culo, oliendo los restos de las eces que había expulsado hace poco, Lo siento señor, yo… eh… ya me iva, adios señor. Al levantarse se dio la vuelta la cabeza para ver a una joven zángano riendose entre dientes, Lurna, dijo apretando la mandíbula, al ver el causante de su accidente, antes de poder acercarse a ella un grito lo volvió a la realidad "¡Rócar!", Sí, señor, con eso salió al exterior y se dirigió a su destino corriendo intentando olvidar la imagen que tuvo que haber dado dentro.

Caminando hacia el lugar de su obligación se maldecía por el acontecimiento de esta mañana, Lurna, cuando te pille te vas a enterar. Lurna era una de sus hermanas más jóvenes, se dedicaba a hacerle trastadas a sus hermanos sobretodo a Rócar, a sus hermanas las dejaba en paz, siempre estaba con ellas, ayudaba en las tareas de la colmena pero en su tiempo libre se lo pasaba haciendo de las suyas, una vez en el invierno del año pasado, el grupo de Rócar que estaba compuesto por ocho zánganos en los que estaban incluidos él y Lurna.

Todos volvían con las presas muertas arrastradas por sus largas y flexibles colas, como había nevado el transporte de la comida se hacía mucho más lenta, Rócar, sabiendo que necesitaba visualizar la colmena para llegar a casa subió a un árbol, ya en la copa encontró su destino, antes de que pudiera avisar a los demás de la dirección de adonde debían ir algo lo interrumpió, +¡ei!+, ¡AAAA!, PUFF, Lurna le gritó al oído provocando que Rócar resbalara ante la sorpresa y cayera a más de ocho metros de altura sobre la nieve, era tan gruesa el manto de esta, que al caer, desapareció, todos se acercaron para ver a un Rócar maldiciendo al suelo en una postura ridícula formada ya en la nieve, nadie pudo contener la risa ante la imagen.

Desconcentrado en sus recuerdos un sonido lo devolvió a la realidad, escondiéndose rápido entre la hierba alta, intentó levantarse para ver lo que lo sorprendió, era un gran grupo de humanos andando en dirección al nido, viendo uno que lo señalaba con un objeto al que le daba toda su atención el hombre, él se alejó y empezó a correr dirección a su reina para avisarla.

:¿A qué habrá venido eso?, siempre me hace esa broma, pero nunca me había pegado, tengo que hablar con ella, me dejó aquí hablando solo sujetando un chuletón sobre mi ojo.:, se decía mientras sujetaba el cacho de carne en su cara, refunfuñando se separó de la pared y empezó a andar para llegar a la habitación de su amiga, la causante de su malestar.

Con amor le dio un dedo para ver como lo sujetaba con sus manos huesudas aún sin desarrollar, este comenzó a traerlo a su boca viendo una pequeña abertura llena de dientes, -Oh, cuantos dientes tienes-, dijo, separando un poco el dedo por miedo a que la mordiera, pero él repitió el gesto, al final le dejó meterlo para ver como empezó a mordisquear lentamente como si mamara, como intentando expresar afecto haciendo ese gesto. Sonia no pudo evitar dar una sonrisa ante la imagen, -Te gusta mi pequeño, ¿verdad?, yo tambien te quiero-. Dijo acercándose a su frente, aunque la separó al llevarse una sorpresa inesperada, Mamá. Una voz infantil la sorprendió, -¿Quién, qué… Fue eso, ¿hola?-, Mamá, soy yo. Ella miró hacia abajo para ver a la cría ya sin el dedo en la boca, si no tocándose la mano en su cabeza y repitiendo el gesto demostrando que se estába señalando. -¿Fuiste tú?-, Sí, respondió mientras asentía con la cabeza, Sonia no pudo evitar llevarse una mano a la boca para empezar a sentir lágrimas resbalar por sus mejillas, podía comunicarse, no pronunciaba palabras con la boca como un humano, escuchaba la voz en su cabeza, era como telequinesis, comunicación mediante ondas cerebrales, -Mi pequeñín, te he oído, te puedo oír-, dijo con la voz quebrada ante la sorpresa, ¿Mamá, qué te pasa?, -Nada cariño, solo es que te quiero mucho-, Yo tambien te quiero mucho. Ella conquistada por el amor de su cría, lo abrazó en su cuello mientras se balanceaba, separándolo, lo acercó a su cara para darle un beso en su hocico, dando una sonrisa al bebé, Sonia empezó a reír por la alegría, pero esta duró poco por el sonido de la puerta al abrirse, :¿Sonia?:, su voz la paralizó, ahora sabía que su mejor amigo descubrió su secreto.

Corriendo, entró en el nido, acercándose a su reina empezó a arrodillarse, Mi reina, he divisado un gran grupo de humanos en la zona del saltacuernos, y se dirigen hacia aquí. Dijo, sintió como ella empezó a coger rabia ante el mensaje de su hijo, ¡HUMANOS!, la voz alta de la reina provocó que todo el mundo le diera toda su atención. ¿Humanos?, ¿Cómo que humanos?. Oh madre, ¿Qué hacemos?. Que tal si van los guerreros a resolver el problema. Y si intentamos comunicarnos con ellos. Antes nos acribillarían con sus armas. Todas la voces empezaron a ocupar el espacio de la cueva, ante los ecos múltiples la reina comenzó a quejarse ante el dolor de cabeza producido por sus hijos e hijas, hasta que su paciencia se consumió, ¡SILENCIO!, la orden fue obedecida al momento, No iremos ha hablar con ellos, la última vez que lo intentamos casi acaban con la mitad de nuestra familia, los echaremos del planeta, con una emboscada atraparemos a varios para la incubación, los que escapen los dejaremos irse en su nave, cuando antes se vayan mejor.

Todos comenzaron a hablar con los hermanos de su al lado, haciendo un eco de murmullos en todo el espacio, ¡Bruthus,ven!, el sargento se acercó a ella, agachando la cabeza empezó a hablarle, "¿Sí, mi reina?", Une a tu patrulla, intentad acorralar a los humanos. ¡Los del equipo de caza ireis a atraerlos a la trampa hecho por el grupo del sargento, los demás os quedareis protegiendo a las crías!.

Rócar, reúne a tu grupo y hacer lo que os he dicho. Sí, madre.

Rócar salió afuera con su grupo esperando al de Brutush, mientras esperaba veía la despedida de Volcún uno de sus compañeros más fieles y expertos en caza, casi de su edad, tenía cuatro menos que él, se estaba despidiendo de su pareja, Kinat, /Por favor, cuidate, intenta volver a casa vivo/ dijo su hembra, este le dio una risa amigable No te preocupes mi amor, volveré a casa para saborear otra vez tú deliciosa carne masticada, era muy común entre las parejas como muestra de cariño compartir carne desde sus bocas, facilitaba la digestión y la introducción del alimento, Kinat le dio un codazo juguetón acompañado de una sonrisa, con eso le dio un abrazo antes de volver a entrar a vigilar las crías.

Brutush apareció por fin a su lado, "¿Preparado?", Rócar asintió ante su pregunta para acabar dirigiéndose al lugar de la misión.

Nota de autor:

Gracias por vuestro tiempo, espero que os haya gustado mi primer capítulo y también éste ahora voy ha dedicar mi tiempo al próximo, podéis dar comentarios si deseáis, adiós y gracias por todo.