En el XENO18
Capitulo 8
Nuevo contacto
Sergio mantenía el arma apuntando a la espalda de su ex-capitán mientras lo mantenía rumbo al lugar de la nave perdida del humanoide.
John: ¿Por qué nos llevas a ese puto lugar otra vez?.
Sergio: Muy fácil. Has encontrado lo que andabamos buscando desde un principio.
Y seguro que ese es su lugar de anidación, si es el único lugar que ha conocido desde que fué creado.
John: !Estás loco¡. !¿Y si esa cosa nos atacá?¡.
Sergio: Pues ya tengo un buen escudo y cebo para atraerlo.
John, al oír esas palabras, mostró una cara de horror y sorpresa al orizonte nocturno cubierto de árboles.
Sus pasos eran lentos, pero constantes acompañados con el pitido de la señal de la nave antigua de Weiland Yutani.
Los minutos pasaron hasta encontrarse con la boca de la cueva, lugar donde estaba el hogar del experimento.
John: ¡Espera!. Recuerdo que antes de que esa cosa apareciera delante de mi cara, había jurado escuhar los pasos de otra criatura en el laboratorio.
Sergio: Vaya, vaya, así que visitaste el laboratorio. Y lo que tú dices no me ha de estrañar, es un laboratorio, no solo hay batas, para algo se utiliza. Y es para mantener, guardar y experimentar con organismos, o células. Pero no te preocupes, no sufriré ningún daño.
Estas últimas palabras se las dijo al oído con un tono de burla demostrando sus intenciones.
Los pasos eran torpes dentro de la cávidad, ya que el suelo estaba cubierto de una capa de humedad que probocava la torpeza de nuestros dos protagonistas de esta parte.
La puerta de la nave aún se mantenía abierta. Lentamente y alerta entraron ambos al gran vehículo.
Sergio: Dime donde está el laboratorio.
Decía mientras le presionaba más el arma en su espalda.
John: Por aquí.
La puerta se mantuvo abierta. El interior estaba todo encharcado y lleno de agua. La neblura de antes ya no estaba, y podían verse las columnas de cristal cerradas y abiertas. En una de las cerradas se veía una silueta parecida a la de un xenomorfo, pero a la vez humano, pues no se veía su cabeza ovalada y larga, pero no era posible decirlo con la gran mugre que cubría toda la columna empañando el cristal.
Sergio movió con un pequeño golpe el arma como señal al otro de que se acercara.
John: Estás loco. Ni de coña me acerco a eso. A saber que tiene.
Sergio: Por eso irás tú primero. Si no, de lo contrario, un balazo en el hombro creo que te ayudaría a coger ánimos.
A regañadientes, el capitán empezó el paso a la columna. Con pasos muy lentos para no provocar mucho ruido por el agua, extendía su brazo para poder quitar la mugre. Pero a unos centímetros de poder tocarla, la sombra del interior de la columna comenzó a convulsionar pausadamente.
John: Joder, esa cosa está viva. Vámonos, antes de que nos mate o se entere de que estamos aquí.
Sergio: Ya sabe que estamos aquí. Y que yo sepa yo no estoy delante, así que yo no moriré. No sé de qué te preocupas.
Amenazó mientras le apuntaba con el arma.
John, con el brazo temblando; apartó el polvo y la humedad del vidrio; para dar vista a una gran cabeza blanca acabada en punta.
Sergio: Oh, increible. Creía que esa reliquia se habia muerto con esta chatarra.
John: Un puto neomorfo. Esta cosa debería costar un puto huevo conseguirlo, si hasta se creía extinto.
Sergio: ¿Tú por qué crees que lo llamé reliquia?. Es una joya del universo. Y son muy dificiles de encontrar, ingestar y mantener. No se como consiguieron que esos palurdos se lo esnifaran sin que se dieran cuenta. Apuesto a que los entrenaste tú a esos de infantería.
John al momento se dió la vuelta para mostrarle una mirada llena de ira.
Sergio: Eh, no me pongas esa cara; ¿Tú cómo crees que murió mi hermano?.
El capitán cambió su mirada a una de sorpresa por tal respuesta.
John: ¿Te refieres a…?.
Sergio: ¿A Tómas Santos?, sí, fué un gran hermanito, pero admito que fué mejor incubadora para esta preciosidad. ¿Qué creias que hacían con los pipiolos bajo tus órdenes?. Eran utilizados para la incubación, y admito que has hecho un gran trabajo.
John saltó sobre él pegándolo junto a la pared más cercana para acabar agarrandolo del cuello. El arma estaba en el suelo por culpa del golpe y reacción inesperada del capitán por parte de Sergio.
John: ¡Me das asco; sabías como iva a morir tu hermano y aún encima no haces nada y solo te alegras de que esa cosa que lo destripó por dentro sigue vivo!.
Sergio: No te ha faltado nada. Y por cosas así, hay que hacer sacrificios.
Esas palabras le hicieron sentir más odio al capitán, al punto de presionar más su agarre.
Sergio: Por favor, J-John, tampoco hay...que ponerse así…¿no crees?.
John: ¡Tómas fué y será el mejor infante que he tenido y habrá en la puñetera vida!. Pues era decidido y no se preocupaba por si mismo, y gracias a ti tanto como a la Weiland, que una persona así esté muerto...pero tranquilo, no creo que me deba de preocupar por eso ya. Él está muerto y eso me da más razones para evitar el no querer matarte, creo que ayudarías más de lo que crees en atraer a esa cosa y matarla.
Sergio mientras escuchaba con más cara de horror su charla, fué acercando poco a poco la mano a una de sus fundas para sacar muy lentamente una navaja desapercibida para su ex-capitán. Al punto que cuando le empezó a asfixiar, este le hizo un tajo en el abdomen provocando que lo soltara. Cayó muy cerca del arma dándole la oportunidad de apuntarle con ella. El mayor se dió cuenta que Sergio le tenía en el ojo de mira del arma a punto de disparar. Se movió muy lentamente marcha atrás mientras que con la mano izquierda la disparaba como miedo al disparo y la derecha la mantenía presionada en la herida.
Sergio: La verdad, admito que me dió pena el no estar junto a mi hermano...para verlo morir.
Todo el mundo decía que era el mejor, mejor estudiante, mejor persona, el más inteligente, con más corazón. Pues ya está, esos veinte años sin él fueron lo mejor; sé que fue muy joven su muerte, con 25 años, pero se lo merecía. Además, ¿no lo vés?. Esto es una maldita mina de oro, esa preciosidad me hará rico, tendremos grandes armas de defensa y la criatura que crearon aquí era muy y es muy valiosa. Esa criatura es el futuro, es nuestra vida, y tú no eres quien de decir que lo que hizo la Weiland fué un error y un desvario de la raza humana.
John cerca de las últimas palabras, su cara paso a una de terror absoluto, pero la mirada no iva para Sergio, algo en lo que él no se fijó.
Sergio: Atraparé a esa cosa, los de Weiland-Yutani me bendecirán y ganaré un pastón además de ayudar a grandes fuerzas armadas a tener mejores y más poderosos ejércitos. Los países odiados serán destruidos y bajo nuestro control, los amigos se unirán a nosotros y seremos muy poderosos y haremos un mundo mejor, y todo gracias a mi; cambiaré el mundo a un lugar mejor; ¡y mi primer cambio SERÁ ACABAR CON…!.
No pudo acabar la frase, ya que una gran hoja de hueso metálico atravesó su pecho haciendo que las fuerzas lo abandonaran y dejara el arma en el suelo.
Antes de que pudiera dar su último alarido, giró la cabeza para ver a su asesino. Un guerrero.
John observó con el corazón en la garganta la escena. Cuando en xeno deja el cuerpo de golpe en el suelo, nota el terror atravesarle hasta querer salir por sus ojos en forma de lágrimas.
La criatura pasó a darle la atención al cadáver, al humano de mayor edad.
Se acercaba muy lentamente, hasta que paró en seco para darle toda su atención a la columna donde se mantenía el neomorfo con vida. Este se apoyó con sus grandes manos con garras al vidrio para quedarse observando el interior. Sorprendentemente, la criatura del interior paró de moverse y con un suave movimiento, apoyó su mano en el vidrio cerca a la mano del ser del exterior.
Sonia estaba tranquila ilando la desgarradura que se había creado esa mañana comicamente. Mientras ella se concentraba con la aguja, los demás estaban en la hoguera que habían preparado hacía unos minutos.
Robin intentaba aparentar cómodo, pero la presencia de los dos seres se lo impedía.
El pequeño rebientapechos con ya cuerpo de adulto estaba sentado a su lado. La verdad, él ya no se sentía tan incómodo como anteriormente en el viaje desde que pudo conocer su verdadera voz y forma de hablar cuando unieron las mentes. Lo veía como uno más de la excursión, salvo por su anatomía, que lo diferenciaba del ser humano.
Rócar estaba apartado, excluido en una parte en la que podía observar el fuego, pero, no a la misma distancia que los demás. Apartó su mirada un momento para darle toda su atención a la humana. Su misión aún se mantenía viva, pero aún se preguntaba como podría h¡acercarse a ella y unir sus mentes sin que pareciera un intento de matanza u otra intención. Tenía al pequeño de su parte, de él la del humano, y aún así lo ve imposible. Tenía que intentarlo. Porque él quería que el mensaje lo escuchara el humano que está de su parte y del que siente una repentina atracción...Sonia.
Levantandose de su sitio, fué junto a ella con un paso lento pero constante. Robin vió a donde se dirigía; este le dió una mirada rápida al pequeño ser, para volver a observar a Sonia pero esta vez le dió un grito de aviso.
Sonia giró la cabeza al lugar del sonido, pero, para sorpresa suya, al girarse se encontró con la cara sin ojos enfrente suya. Ella, asustada salto hacía atrás por sorpresa, pero desgraciadamente con ese acto reflejo torpe, provocó que la aguja le atravesara parcialmente una zona del dorso de la mano. El dolor era insufrible y punzante, y mientras el dolor se procesaba y viajaba por los receptores de toda la mano a la columna vertebral hasta acabar en el cerebro, iba sujetando su muñeca mientras pedía ayuda.
Robin fué corriendo junto a ella; pero mucho antes de poder sentarse a su lado, la mirada inespresiva del zángano lo frenó.
Robin: ¡NO LE HAGAS DAÑO!.
Rócar, tranquilo e inerte a la respuesta del otro, volvío a mirar a la humana, para sentarse como ella, y con movimientos suaves de sus brazos, cogió la mano de ella, para hacercarsela como si la examinara.
Agarró la aguja y la saco con delicadeza, pero eso no impidió que siguiera quejandose la mujer. Cuando acabó de sacarla, extrajo su boca retráctil para dejar caer unas gotas de saliva. Sorprendentemente para Robin, que estaba obsebando todo a unos metros de su espalda, pudo oír como los quejidos de Sonia fueron cesando hasta quedarse callada completamente. Rócar soltó su agarre para dejar a Sonia acercarla a su cara, observarla y luego darle toda la atención del mundo al zángano.
Sonia: ¿Qué has hecho?; n-no, siento nada, no siento dolor.
Rócar, acercó muy lentamente su cabeza a la frente de ella para acabar tocandola, coraza con piel.
Sonia sintió una gran pero ligera carga de electricidad atravesar su cabeza. La sensación no era agradable, pero no podía moverse, si lo hacía el dolor era peor.
Para ella le era una eternidad, pero solo pasó un minuto cuando pudo despegarse de la frente del ser. Solo tubo que esperar unos segundos para poder oír la voz del zángano en su cabeza. Era grave, pero a la vez mostraba un tono juvenil, no tanto como Robin, pero juraría que con el tono de voz, mostraba una edad parecida a la de ella.
Rócar: Soy Rócar, soy yo. Siento el que te haya seguramente asustado o molestado esta comunicación. Pero he de decirte algo muy importante, por algo os he seguido desde que os he encontrado. Es mi colonia, necesita tu ayuda. Será mejor que te relajes y tragues esto antes de que te empiece a contar.
Sonia estaba atónita, sabía lo que estaba pasando; pero, no se lo podía creer, nunca esperó el poder oír la voz del ser que los encontró en medio de su caminata en busca de la nave. Por lo que entendía. Esto era muy importante y una gran oportunidad de escuchar a este xenomorfo como una gran oportunidad de aumentar los estudios estos seres, y más probabilidades de entenderlos.
Notas de autor:
Aquí tenéis otro capítulo, espero que os haya gustado leerlo. Muchísimas gracias por vuestro tiempo y por elegirme para leer esta mañana, tarde o velada. Espero comentarios. Muchos besos y suerte en vuestras historias, tanto en lápiz como en vida.
