En el XENO18

Capítulo 9

Reencuentro

Rócar: Nuestra colmena ha sufrido abusos de vosotros durante años, en el momento en el que os habéis estrellado aquí; yo estuve en ese momento, y es cuando te vi. Tú eres la persona a la que necesitamos, te da igual la raza, al revés; has sido la primera para en conocernos antes de uír. Pues tienes a tu lado a un ser como yo, al que amas y cuidas.

La reina sabe que vine aquí para convencerte a que vengas con nosotros y agas nuestra voz correr a los tuyos.

Sonia estaba con la boca semiabierta escuchando toda la conversación de Rócar.

Sonia: ¿Estas diciendo...un pacto de paz?.

Rócar: Sí, correcto. Que haya paz entre especies.

Sonia: Increible.

Dijo en un susurro para mirar de repente a Robin con una sonrisa.

Robin: …¿Qué?.

Sonia: Nos está pidiendo conocer a su reina para que me conozca y poder mostrarle que somos seres capaces de hacer entre ellos.

Robin: ¡¿Qué?!. ¿Y que pasa con la nave, con el capitán, con todos?.

Sonia: Podremos salvarlos si vamos allí, si hay paz, no habrá más muertes. Además, es una gran oportunidad para la ciencia y la humanidad de poder conocerlos al fin como son.

Robin: Dirás una gran oportunidad para ti y tu trabajo. Y si por algún casual conseguimos convencer a la reina, que le diremos al capitán, y como lo encontraremos, a saber donde está el nido de esa cosa...sin ofender.

Acabó diciendo mientras levantaba las manos sin ningun cambio en su mirada al xenomorfo adulto. Este sin moverse del sitio, le mostró los dientes unos segundos.

Sonia: La última vez recibimos su llamada, y es verdad que puede que esté lejos la colonia, pero el capitán tendrá que aceptarlo.

Robin: Sonia, para algo hemos traido a gente armada.

Sonia: Y para algo hemos traído a gente con estudios. Hemos venido aquí para conocerlos más, y ahora mismo hemos descubierto que mal no buscan ni buscaban desde hace mucho tiempo.

Robin: La pregunta es, ¿cómo ha podido comunicarse contigo si no ha existido con nosotros para conocer nuestro idioma?.

Sonia miró sin habla al zángano para que este le respondiera.

Rócar: El tiempo que he estado con vosotros me ha servido para poder comunicarme contigo, tampoco fué muy dificil.

Sonia: Solo...le ha servido estos días para entender la mayoría de nuestra lengua. Lo ves, dime que eso no es inteligencia. Va ha ser lo mejor.. Es una gran oportunidad para la humanidad.

Robin: ...Está bien. Pero como su agradecimiento por ir sea a tener uno de los suyos siguiendonos para comernos el culo, será todo culpa tuya.

Sonia emitio una risa para darse la vuelta para volver su mirada a Rócar.

Sonia: Iremos, mañana por la mañana guíanos a tu colonia.

Rócar: Será un placer.

Él extrañamente no pudo evitar sentirse alegre al ver esa sonrisa que tenía ella en su cara. Le hacía sentir tan bien que sin darse cuenta estaba acercando su mirada a la de ella.

Sonia: ¿Qué pasa?.

Él paró al momento su movimiento que volvio a su postura inicial.

Rócar: C-creía que tenías algo...da igual. Ya es muy tarde y creo que ya has acabado. Yo que vosotros apagaría el-el faugo.

Sonia: Fuego.

Rócar: Eso. Yo vigilaré. Buenas noches.

Sonia: Igualmente.

Junior observó su comportamiento, sabía por su instinto que él sentía una pequeña atracción por ella. Junior fué llamado por su madre, fué a sus brazos para ser llevad a la campaña para dormir.

Rócar se quedó afuera, pero al minuto vio a Robin a unos metros de él.

Robin: Me quedaré contigo, solo para ver que Sonia no se equivoca contigo.

Dijo mientras le daba una mirada de sospecha.

El guerrero mientras le daba toda su atención, intentaba buscar una forma de sacar al ser de dentro. John, entre la confusión, empezó a escurrirse de cuclillas del lugar. Él veía lo que intentaba el guerrero, pero su atención también estaba en salir por la puerta de ese lugar. Desgraciadamente, la cola negra del otro le impedía, quería pasar una pierna por encima, pero; le fue imposible, pues la cola se movía tanto que era imposible pasar sin que la tocara.

De repente, la coa se elevó a la cabeza de su propietario para que con una gran fuerza y velocidad estamparse contra el vidrio. Entre el acto, John pasó corriendo para acabar al otro lado de la cola. Sus pasos fueron silenciados por el gran golpe en seco entre el hueso metálico y el cristal anti balas, pues no pudo ni hacer un solo rasguño. Después del acto, el xeno del exterior se puso mucho más nervioso que antes, remitiendo constantemente al cristal sin ningún resultado. John iba ha salir ya del laboratorio cuando escucho unos sollozos que lo detuvieron de la salida. Se dio la vuelta para ver al guerrero emitiendo sonidos deprimentes mientras mantenía la cabeza pegada al lugar del otro. John no pudo evitar sentir lástima por los alienígenas, tanto fue así que llegó ha hablar sin importarle que tenía a un gran depredador enfrente suya.

John: El botón de la derecha.

El guerrero se dio la vuelta para quedarse mirandolo con los dientes fuera. John estaba muy asustado, pero siguió hablandole, esta vez levanto la mano derecha para señalarla con la otra.

John: Tienes que darle al botón que tiene a la derecha.

El ser volvía a su objetivo principal para ponerse a mirar por todo de la columna. Pero no conseguía hacer nada, salvo frustrarse má ya que no conseguía sacar de ahí al ser de dentro.

John escuchaba aun sus gemidos de dolor. Sin poder aguantarlo más. Se levantó para acercarse a él muy lentamente. Se puso a su lado para que lo viera.

Tenía el corazón a más de cien, pues una de las criaturas más peligrosas del universo lo tenía a pocos centímetros de él y este le observaba. Extendió su brazo izquierdo muy lentamente al dispositivo para acabar hundiendo el dedo en el interruptor que él decía.

El cristal se separó del metal y dejó paso a su prisionero.

El ser oscuro lo miró un momento sin emitir ningún ruido y luego volvió al neomorfo, pues, este empezó a llamarlo.

John volvió a la salida para acabar saliendo de allí.

Quería avisar a alguien de la traición que sufrió y el problema de ahora. Lo que pasaba era como iba ha hablar si ya no podía confiar en nadie. Lo mejor que podía hacer era sobrevivir, o encontrar a Sonia, que había podido comunicarse con su pequeño grupo. Pero temía que ella estuviera con la Weiland para recuperar a esa cosa. Solo tenía una opción, olvidar su nave todo, e ir a por esa cosa y acabar con ella. Aín estaba sorprendido por el comportamiento del otro hace unos minutos. Creía que moriría pero está claro que aún sigue vivo.

Sin más rollo, fué a buscar un lugar seguro para volver a entrar en la nave y coger y buscar provisiones, armas y trampas.

Guerrero: Vittliv, creía que no iba a volver ha verte.

Vittliv: Oh, Alato, creía que no podría abrazarte más. Gracias por sacarme de esa cosa.

Ella estaba en sus brazos mientras que él la mantenía sujetandola semiacostada.

Alato: Sí. Ya estoy aquí. Cielo, lo mejor será irse de aquí; ¿y si vuelven más gente?.

Vittliv: No pensaba que ese humano te fuera a ayudar.

Alato: La verdad, ni yo. Temía que hiciera algo a la cosa esa que te mantenía encerrada y no pudiera ni volver a verte viva.

Ambos pegaron sus frentes para estar en silencio dando unos gemidos de agradecimiento y cariño durante unos segundos.

Alato: Vamonos.

Alato ayudó a levantarla para dirigirse juntos al pasillo. Observando lo de su alrededor, decidieron salir al exterior. Era de noche, se podían ver las estrellas cubrir todo el cielo dando la sensación de iluminación.

De repente, el joven guerrero se irguIÓ en una postura de alerta, para luego ir la hembra.

Vittliv: Uelo a un ser parecido a nosotros pero... tiene un aroma parecido también al de los humanos que nos mantenían encerrados y nos manipulavan.

Alato: Sí. Vámonos.

A trote desaparecieron de la zona. Sin que se dieran cuenta. Habían sido observados desde que salieron al exterior.

John los vió salir. Cuando los vió irse, se dirigió en la entrada de la cueva para ir a la nave.

Los pasillos más profundos estaban bastante oscuros, algunas luces parpadeaban. Eso significaba que tendría que atravesar los pasillos sin ayuda de linterna ni nada. Inspeccionó las habitaciones anteriores y encontró unas bengalas. Pero no iba a usarlas, las quería mantener para otro momento. Pues solo poseía tres; no podía malgastarlas.

John atravesaba los pasillos a paso tranquilo pero alerta. Cada paso que daba; el sonido de las botas chocar con el agua hacía eco en todos lados. Con el corazón en la garganta, pasaba por delante de las puertas para escuchar y ver como se abrían. Entró en la primera habitación; la luz tardó en encender; pero, al tener luz, vio los cadáveres de anteriores marines. Lo bueno de eso es que estaban armados. Lentamente se acercó a ellos para quitarle a uno de ellos la metralleta que mantenía en mano. Observó su carga para ir a otro y cogerle munición. Al salir de la habitación se encontraba armado con una escopeta corredera, metralleta y un cinturón ya con mucho peso por la gran cantidad de munición que tenía en él.

La siguiente puerta estaba a unos veinte metros adelante. Desgraciadamente todo el trayecto hasta esa puerta estaba todo sin luces. La entrada se despejó para mostrar una estancia totalmente a oscuras. Sin más opción, encendió una bengala para al tener luz, esta bañara toda la habitación de un color rojo fuerte. El agua estaba bañada en sangre por la supuesta "linterna".

Con una gran fuerza de voluntad; dio el primer paso para pisar algo que provocó su parada.

Mientras dirigía la mirada al suelo, se agachaba suavemente para coger el objeto que lo interrumpió. Era una granada aún con la anilla sin sacar.

John: Perfecto.

A cada paso que daba, había media docena de granadas a sus pies. Pasaron unos minutos hasta que un chapoteo hizo eco en los pasillos haciendo que la bengala callera al suelo encharcado provocando la muerte de la fuente de luz.

Notas de autor:

Feliz 2018. Os deseo a todo escritor, lector, persona y animal, un año lleno de salud, suerte y oportunidades.