Capítulo 11

Un hecho perdonado y un secreto sin candado.

Lurna lo vió. Su antigua figura paternal estaba a su lado sentado, solo mirando al exterior, sin expresión ni movimiento alguno. Ella se quedó paralizada, solo podía sentir su corazón ir a cien por hora, ya que no sabía que hacer, ni que decir.

De repente, la mirada de Brutush fue hacia ella. Lurna notaba que queria salirle corazón de ahí cuanto antes. Brutush se quedó aún mirandola, hasta que sus palabras llegaron a la otra mente.

Brutush: Yo...Nunca he…

Lurna se fijó en él dandole toda su atención. Nunca había visto al guerrero en esta situación, en la que no podía saber que decir, pues siempre fué directo y firme.

Brutush: Nunca he...admitido mi error. Abandoné a la colmena...tanto como...a ti, como…

De repente la voz de Lurna le invadió su mente.

Lurna: PERDONAME, NUNCA QUISE HACERLO. FUE MI CULPA, LO SIENTO, NUNCA QUISE MATARLO…

Brutush: Eh…

Lurna: PERDONAME, FUE MI CULPA, NUNCA QUISE QUE ESO PASARA…

Brutush: Eh, EH…

Lurna: NO, NO. ¡LO SIENTO, LO SIENTO…!

Brutush: ¡No, no. Fui yo, nunca tuve que haberte abandonado!.

Brutush, entre sus sollozos abraza a la joven prohibiendo que pudiera seguir gritando.

Brutush: Nunca...nunca debí abandonarte...nunca. Os tenía a mi lado, y lo perdimos. Y por mi culpa...lo perdí todo. Todo tu dolor...y el mío, fue...por mi. Tú llegaste a nuestras vidas, y nos hiciste ser una familia. Yo...la destruí.

Ahora Brutush era el que daba voz al abrazo con sollozos interminables, sollozos que Lurna los apaciguaba con acaricias.

La Reina se quedó contemplando la escena, para luego sentir un gran sentimiento de paz al ver el perdón de ambos seres castigados por sus propios errores.

La mañana llegó con un brillo suave en los rostros de la gente y las criaturas, haciendo que despertaran para ver un nuevo día en sus vidas.

Robin lentamente despeja sus ojos para contemplar el interior de la tienda de campaña, también ocupada por Sonia y Junior.

En el exterior se encontraba Rócar.

Todos estaban listos para partir.

Las horas pasaron tranquilas. La arboleda ayudaba a evitar el calor producido por el directo Sol que iluminaba todas las tierras.

Rócar no pudo evitar de vez en cuando observar a Sonia. Aún su belleza que había contemplado desde la primera vez lo mantenía imnotizado. Tanto era su hermosura para él, que perdía totalmente la concentración en el viaje, provocando que se sobresaltara al sertir el batir de las alas de un ave.

Junior sentía sus sentimientos por ella. Pues el ser una cría no evitaba que sus sentidos no fueran buenos.

Él veia que la apreciaba, y el instinto o sentimientos de un xenomorfo no son posibles de evitar o eliminar. Sabía que no podría olvidarla sin más. Pero no dudaba que respetaría toda decisión de su madre, como si era alejarse de él.

Junior: Mamá.

Sonida: ¿Si amor?. ¿Qué pasó?.

Junior: ¿Puedo ir con Robin?. Rócar acaba de comunicarme que te quiere decir algo.

Sonia: Oh. ¿Enserio?. ¿Y porqué no me lo ha dicho a mi de que quiere hablar conmigo en vez de decirtelo a ti?.

Junior: No lo sé. Solo me ha dicho eso.

Sonia: ...Está bien.

Ella se movió junto al joven hombre.

Sonia: Necesito que te quedes un rato con Junior.

Dijo la mujer a Robin.

Robin: …¿Pasó algo?.

Sonia: Solo que Rócar desea hablar conmigo y necesito que te quedes con él, además de que quiere ir contigo.

Dijo elevando a la cría hasta su mirada.

Robin: Está bien. Pero ten cuidado.

Sonia: Sí.

Después de entregarle en brazos a la cría, Sonia se dirigió a donde estaba Rócar que era un poco más atrás de Robin.

Cuando ella llegó a su lado, esta se puso a darle con la mirada una señal mostrando que quería llamarle la atención. él cuando la vio, esta estaba ya a su lado.

Sonia: Siento la espera. ¿Qué necesitas?.

Rócar: Ne-cesitar?. Nada. Yo…¿qué está pasando?.

Sonia: Junior me acaba de informar que me necesitas para decirme algo...o, es qué?...

Rócar: ¿Es que, qué?.

El zángano empezó a notar un olor de miedo y preocupación proveniente de la humana. Rócar intuia que Junior le dijo eso para que pudiera declararse a la humana.

Pensamientos de Rócar: Si no le digo nada y actuo como si no supiera, piensa que me he arrepentido, he guardado algo que seguro que sería peligroso para ellos, que les estoy ocultando algo, algo que no existe. Tengo que solucionarlo.

Rócar: Perdona...la verdad me calle porque me di cuenta que era una estupided.

Sonia: …¿El qué?.

Rócar: Pues…¿s-sabes como crece nuestra colmena?.

Sonia: …¿Osea, como os reproduciis?. Sí, la Reina pone los huevos gracias a su gran útero y los zánganos como tú o guerreros se ocupan de traer presas vivas para su incuvación y así que al nacer crezcan en zánganos.

Rócar: Sí...pero no sabes como crecen esas crías, ¿verdad?.

Sonia: ¿Rápido?.

Rócar: En la colmena, nosotros somos todos hermanos, tanto de fuera como de dentro. Pero, eso no impide que nos amemos, respetamos el amor entre mismos sexos, e incluso uniones grandes como de tres, cuatro etc. Cuando...uno de nosotros siente algo por otro, un hermano o hermana al que no se elige, si no nuestro corazón, una vez que nos fijamos en uno o una, esa sensación de querer unión con él ella no desaparece acaso que te rechace, pero si te acepta es de por vid nuestra relación. Pues, nosotros, si amamos a alguien, hacemos bailes, muestras de fuerza e incluso oramos, pero nunca nos callamos, pues sabemos que la vida está llena de oportunidades, y sería un desperdicio no aceptarlas, verlas o luchar por ellas. Cuando hay una pareja, tiene la opción de adoptar a las crías que quieran, tanto en solitario como en duo, pero normalmente adoptan parejas, esas crías crean una familia, si no hay nadie la Reina se ocupa de ellas, pero nosotros tenemos el derecho de sentirnos padres y madres, de educarlos, protegerlos y amarlos...nadie ha nacido en una colmena y no ha sentido el amor de un ser que lo ama.

Sonia se quedó boquiabierta ante lo dicho por el zángano, algo que no tenía ni idea, pues se imaginaba que luchaban entre ellos matandose, las crías creciendo solas y una Alteza que vivía sin aprecio a los demás salvo porque la alimentavan, sabía que tenían comunicación entre ellos, pero nunca lo vió así.

Sonia: ¿Hay alguien de tu colmena al que ames?.

Rócar se quedó mudo con una gran cantidad de sangre en su zona íntima, algo que le empezaba a incomodar.

Rócar: N-no...bueno...me he fijado en alguien, pero...aún estoy pensando en como decirelo. La verdad, creo que no se lo he dicho aún por la culpa de que sé que me rechazará.

Sonia: Pero tú has dicho que aprobechais las oportunidades, no te rindas sin haberlo intentado antes. ¿Cuánto tiempo llevas enamorado de él o ella?.

Rócar: Oh, es una hermosa hembra, me enamoré de ella al momento de ver su hermoso rostro. Su personalidad es increible, es fuerte, inteligente y protectora con la familia. Es, perfecta...solo que yo…

Sonia: ¿Que tú qué?...no te atreves a decírselo, ¿verdad?.

Rócar: Ella, no va a amarme, lo sé.

Sonia: Pero aún no lo has intentado.

Rócar: Pero da igual, se vé que no va a querer tener nada conmigo.

Sonia: ¿Por qué?. ¿Es demasiado mayor, no quiere relación, es mujer solitaria?.

Rócar: No, no y...no sé. Pero...es así no hay nada que hacer.

Sonia: ¡¿Pero qué pasa, qué es lo que tiene, por qué no te atreves, amas a otro o otra?! ¡¿Qué es lo que pa…?!.

Rócar: ¡Porque eres tú!...

Sonia: …

Rócar se ruborizo y arrepintió al momento. Ante su miedo, empezó a acelerar el paso dejando atrás a la mujer confundida ante su rebelación.

Gracias por soportar la horrible espera, me podré con el próximo capítulo, espero que os guste este.