Capítulo 12

¿Cerca o lejos de estarlo?

Rócar adelantó el paso, acabando al final delante de Robin. Sonia se mantenía sin ninguna palabra ni pensamiento.

Junio y Robin habían notado su mudéd; sobretodo su hijo, pues sintió su asombro en su unión.

Las horas pasaron, y Rócar seguía en el mismo estado tranquilo pero alerta. Junior mantuvo su curiosidad todo el rato desde que hablaran eso dos. Algo que ya le estaba costando mantener a raya. El tiempo que había pasado, Sonia lo estuvo usando para procesar todo lo dicho por el ser conquistador de este planeta.

Robin se estuvo manteniendo firme y alerta, aún teniendo preocupación por su amiga. Pero admitía que eso ya lo estaba molestando bastante.

Robin: ¿Sabes algo de su comportamiento, pequeño?.

Se refirió a Junior.

Junior: Creo que sí. Pero no es grave...creo.

Esas palabras removieron más la mente del hombre. Robin mantenía presión por la culpabilidad producida por no haber hecho nada desde que notó por primera vez el cambio de su compañera. Esa sensación hizo que él fuera al lado de Sonia.

Ella notó su presencia; pues su voz la quitó de sus pensamientos que estaban siendo un laberinto para su mente.

Robin: Sonia...Llevas así todo el rato; ¿qué ha ocurrido?.

Sonia: ...Algo...muy difícil de explicar.

No tenía idea de como explicarle una situación tan sensible en la que se jugaban su amistad, y salida de este mundo.

Robin: Sonia.

Dijo con voz dulce y de preocupación.

Robin: Hace poco has hablado con ese...ser. No podemos arriesgarnos a buscarnos más peligros de los que ya tenemos. No podremos volver a casa si no nos apoyamos todos.

Miró hacia Rócar con una cara de sospecha; para volver la atención en Sonia.

Robin: Todos... los que queremos volver a casa y confiamos. Así que di. ¿Qué te ha dicho eso?. ¿Hay peligro?.

Sonia se asombró ante la mansura de Robin. Demostró que hasta en un lugar y situación extremos; sigue siendo la persona comprensiva que toda persona necesita cuando quiere ayuda.

Sonia: Yo...no...no es malo. Bueno; depende de como se mire. Me habló de como formaban familia y la vida en la colmena. Llegan a ser más bondadosos que un humano. Conviven en una ciudadanía perfecta y estable. Pero...él me comentó su dolor al no poder decir sus sentimientos a lo que él desearía que fuera su futura pareja.

Robin: Increible. ¿Desde cuándo tiene sentimientos?.

Las miradas enfadadas de Junior y Sonia lo atacaron al momento. Él, entendiendo lo que pasaba; le dio señal de que siguiera hablando su amiga con un suave gesto de manos.

Sonia: Robin.

Robin: ¿Si?.

Sonia: Él me ha dicho que yo era la hembra a la que quería contarle sus sentimientos. Más por mi, ya que lo obligué...a medias.

Este se quedó paralizado al oír eso.

Robin: V-veo...lo que te...mantuvo tan c-c-callada.

Sonia: Robin, por favor, respira. Él no me tocará. Ellos no son así.

Robin, entre su imperventilación, asentía a todo lo que decía su compañera. Sonia lo ayudó a mantenerse de pie apoyándolo en su cuerpo. Pero; desgraciadamente, su peso iba aumentando hasta darse cuenta al final que se encontraba inconsciente.

Rócar mantenía un paso tranquilo pero firme a cuatro. Su cabeza estaba ardiendo ante el trabajo que la mantenía; el estar alerta y intentar no desesperarse por lo ocurrido producía un trabajo excesivo para su mente, se encontraba en una situación que nunca pensó en acabar.

De repente, el silencio de la tarde es invadida por los gemidos de una mujer que procedían detrás suya. Cuando se giró se encontró con la escena en la que Sonia luchaba por mantener el equilibrio y no caer al suelo debajo de Robin, mientras que Junios intentaba ayudar tirando de los pelos al varón para evitar que siguiera siendo un peso a su madre.

Él fue galopando hacia ellos para agarrar al joven humano entre sus brazos. La mujer se quedó observandolo mientras la ayudaba a quitarse el peso de encima. Rócar se mantuvo callado; pero cuando acabó, le mostró atención con un pequeño gesto de su cabeza hacia ella.

John se había quedado en el mismo sitio en donde pasó la noche. La criatura no ha salido desde por la mañana. Y cada minuto que pasaba, John intentaba coger un poco más de valor para bajar a por él. Pero no llegaba ni a asomar una sola pierna de la rama.

De pronto; un xenomorfo sale de la guarida. El capitán se quedó observando con preocupación y miedo a esa criatura. Pues no pensaba que hubiera más de esas cosas dentro además de su presa. El ser era adulto pero mantenía su cuerpo de zángano, una muestra de que mu seguro que fue congelado y gracias a la apertura del hombre, este ha despertado. Su cuerpo se veía marcado por cicatrices producidas por lo que parecía un disparo de escopeta.

El zángano se mantuvo un tiempo en el mismo lugar buscando un lugar donde situarse para saber donde se encontraba. Actuaba igual que un animal asustado y perdido, pues su respiración frenética la llegaba a oír John.

Cuando este se fue, el capitán quedó mucho más tranquilo, aunque algunas preguntas producidas al ver eso lo estaban volviendo aún más preocupado.

John: ¿Habrá más dentro?. ¿Estarán despiertos?. ¿Y si ya saben que estoy aquí?.

Su subconsciente es callada al ver que su principal presa salió al exterior sin ninguna prisa.

El capitán apuntó cuanto antes con su escopeta para acabar apuntando al cráneo de este, muy cerca de donde estaría la vista del ser.

John: Vamos...quédate quieto grandullón. Así no te podré matar. Apunten...fue…

Su voz se quebró al ver que el láser de su arma había sido encendido por error.

Jonh desesperado empezó a disparar. Solo consiguió atravesar con la primera bala el hombro de este ser, pero las demás las esquivó como si no fueran nada.

El ser comenzó a escalar con una velocidad increíble a sus fuertes garras. El capitán observó la cantidad de munición que le quedaba en su arma de fuego. Ante el terror de morir allí arriba por el experimento; coge la cuerda para empezar bajar por el tronco del árbol; árbol que por su poca anchura, estaba muy cerca de recibir un zarpazo de su enemigo.

John intentó disparar, pero la fuerza del disparo en el arma lo hacía retroceder y casi dislocarse el brazo. Ante la confusión breve del animal, el capitán siguió bajando hasta saltar el último trozo de altura. Una vez que cayó al suelo, empezó a correr junto a una de las trampas mientras intentaba buscar algo para recargar la escopeta. Pero cuando llegó a tocar su cinturón, se dio cuenta enseguida las balas y granadas recuperadas en la nave abandonada habían sido dejadas en la copa del árbol.

John: ¡MIERDA!.

Cuando volvió la mirada hacia atrás observó como el experimento había conseguido caer al suelo a cuatro sin provocarse ninguna lesión. Este, cuando se levantó sobre sus dos patas traseras; empezó a correr hacia el capitán.

Él; con el corazón en la garganta, llegó al otro lado de la trampa evitando dar muestra de que había algo en el suelo. Se mantuvo corriendo detrás de la trampa para que al volver la mirada, viera como el ser metió por error el pie en el ollo (trampa), para que con su peso multiplicado por la caída, por la profundidad y la estrechéz, acabara dislocando un poco su pierna izquierda.

John escuchó los gemidos de la criatura provocando que girara y viera la escena. Él, aprovechando el momento; apuntó con el láser consciente de que estaba encendido para comenzar a disparar. La criatura recibió varios disparos en el cráneo y pecho, pero ninguno de ellos hizo que cayera rendido. Cuando consiguió salir del hoyo; se dispuso a correr, algo que John intentó impedir, pero las balas se le habían acabado, y mientras la bestia uia, él aprovechó para subir de nuevo a la copa del árbol y coger más munición y las granadas.

John se había quedado en la copa del árbol desde que subió para recoger la munición.

Tenía pensado en descansar para atacar de nuevo a la bestia por la mañana.

La noche se había hecho presente desde hacía media hora; media hora en la que habían empezado a crear el campamento de noche nuestros principales protagonistas.

Sonia mientras estuvo preparando el fuego; Rócar aprendió a montar la tienda de campaña con Robin. Junior estaba al lado de su madre tranquila al en frente al fuego con los demás.

La caza recogida anteriormente a la noche, les había servido como cena a todos.

Todos estaban en silencio cerca de la hoguera. La paz entre ellos llegaba a ser incómoda para todos. Pues la verdad que mantenían callados lo revolvían por dentro. Robin aceptó la ayuda de Rócar y le fue agradable hacerla con él y mantener algo de conversación para explicarle la forma de montar la tienda. Sonia mantuvo antes una charla pequeña con su hijo para saber si sabía todo lo de antes y porque no lo dijo. Junior le dió la respuesta de un niño de gran corazón.

Junior: Quería que te lo dijera él; porque así mostraría que en verdad le importas. Perdona mamá; pero, pensé que eso era lo correcto.

Sonia: Junior...si pasa algo que no sabes como tratar o nos incluye a los dos o a uno de nosotros tienes que avisar. Aquí yo estoy para cuidarte y protegerte; y paso de que te pase algo. Eres mi luz amor.

Junior abrazó a su madre lleno de amor por sus hermosas palabras. Su voz le hizo sentir como un niño, un niño con una madre que lo amaba sin límite.

Todos estaban tranquilos mirando a las llamas vivas comerse la madera recogida antes.

Rócar mantenía vergüenza; vergüenza de si mismo cada vez que miraba a Sonia. Mujer que cuyo encanto e inteligencia lo hizo querer tenerla como algo más; algo que no aceptaría desde que lo soltó todo.

Sonia empezaba a sentirse rara cada vez que observaba a Rócar. Cada vez que lo veía hacer algo, era una excusa más para quererlo más cerca de ella. Eso le hizo sentirse molesta, pues no sabía porque sentía eso. Pero lo que más le preocupava y molestava, es no saber si Rócar sentía como se encontraba ella.

La hora de dormir llegó y todos fueron a descansar excepto Robin y Rócar; pues se quedaron vigilando.

El cansancio extrañamente se estaba apoderando de Rócar, algo que Robin veía perfectamente.

Robin: Ve ha descansar si quieres. Yo me ocupo de unas horas más, luego te despertaré.

El zángano se mantuvo quieto ante las palabras de Robin. Con ello, inclinó un momento la cabeza para luego de apartarse un par de metros, acostarse para quedarse dormido.

Sonia observó desde la cremallera de la tienda como el zángano se acostaba en el suelo cerca de donde se encontraba ella para descansar. Sonia, por instinto quiso darle espacio en su zona de descanso, pero temía que fuera un error hacerlo. Ella sin pensarlo más, salió de la campaña para que con su suave voz lo despertara.

Sonia: Rócar. ¿Quieres dormir conmigo y Junior, estarás más calentito.

Rócar se mantuvo mudo ante aquellas palabras tan acogedoras provenientes de la agradable boca de la mujer.

Robin veía todo desde donde estaba. Se mantuvo callado pero concentrado en la escena. Sentía que si interrumpía haría un grave error.

Rócar aceptó la invitación minutos después con un leve asentimiento de su cabeza.

Lentamente se enroscó en sí mismo apartado de los demás, algo que Sonia le daba pena que lo hiciera. Ella, consciente de sus actos, se acercó a él con Junior para acurrucarse cerca de él sin tocarlo. Rócar sentía un gran calor a la decisión de la mujer; pero no se atrevía a hacer nada más que solamente dormir.

Sonia se fue acercando más y más hasta acabar apoyando su cabeza en uno de los hombros del zángano para acabar preguntandole mientras lo miraba a la cara.

Sonia: …¿Porqué me elegiste a mi?.

Notas de autor:

Siento un montón la espera, espero que os guste y empezaré con el próximo capítulo. Muchos besos y gracias por vuestro tiempo.